jueves, 27 de agosto de 2009

The 7th Voyage of Sinbad: La primera entrada en la trilogía de Harryhausen sobre Simbad el marino.

“The 7th Voyage of Sinbad” (1958), es un film de aventuras del director Nathan H. Juran, el cual está protagonizado por Kerwin Matthews, Kathryn Grant y Torin Thatcher.

Simbad (Kerwin Matthews) y sus marineros recogen al hechicero Sokurah (Torin Thatcher) en la isla de Colossa, salvándolo de las garras de un cíclope. Lamentablemente, al momento del rescate el mago pierde una lámpara mágica. De regreso a Bagdad, con el fin de conseguir ayuda para recuperar la lámpara, Sokurah lanza a escondidas un hechizo contra la princesa Parisa (Kathryn Grant), reduciéndola de tamaño. Desconociendo que el suceso fue provocado por el mago, Simbad le pide a Sokurah que anule el hechizo; para esto deberán recolectar una serie de objetos que sólo se pueden hallar en la peligrosa isla de Colossa. A Simbad y a su tripulación no le quedará más remedio que regresar a la isla, aún a sabiendas de que tal vez este puede ser el último viaje de sus vidas.


A mediados de la década del cincuenta, Ray Harryhausen era conocido como uno de los mejores profesionales en el campo de los efectos especiales en Hollywood, gracias a los maravillosos efectos en stop-motion que había realizado en thrillers de ciencia ficción como “The Beast Froom 20,000 Fathoms” (1953). Sin embargo, no sería hasta 1958 que Harryhausen podría llevar a cabo un proyecto personal que había estado rondando los grandes estudios durante años sin mayores resultados. Dicho proyecto sería “The 7th Voyage of Sinbad”. Las películas basadas en los cuentos de “Las mil y una noches” y en otros relatos exóticos, habían pasado de moda hace ya bastante tiempo, pero el productor Charles H. Schneer creía en el proyecto y en la visión de Harryhausen. Después de todo, ellos ya habían trabajado juntos en tres exitosas películas; “It Came From Beneath the Sea” (1955), “Earth vs. The Flying Saucers” (1956), y “20 Million Miles to Earth” (1957).

Aún cuando la película recientemente estrenada por la RKO, “Son of Sinbad” (1955), la cual era protagonizada por Dale Robertson y Vincent Price, fue un completo fracaso de taquilla (pese a presentar el gancho comercial del 3-D), los ejecutivos de los estudios Columbia le dieron luz verde al proyecto de Harryhausen y Schneer. Con el fin de lograr que la cinta tuviese el mayor atractivo posible, Harryhausen y Schneer rechazaron un guión de Bob Williams (quien había trabajado en “20 Millions Miles to Earth”) por considerar que era demasiado intenso para la audiencia infantil, antes de aceptar el guión escrito por Kenneth Kolb, que a los ojos de Harryhausen presentaba el balance perfecto entre las emociones viscerales dirigidas a un público más adulto, y la clase de historia que llamaría la atención del público infantil. Con un modesto presupuesto de 650.000 dólares, Harryhausen, Schneer, y el director Nathan Juran, se alistaron para comenzar las filmaciones.


Para “The 7th Voyage of Sinbad”, los miembros clave del equipo de filmación y del reparto se embarcaron hacia España, donde serían rodadas algunas de las secuencias que más dificultad presentaban desde el punto de vista técnico. Entre dichas escenas se encontraban la recordada batalla entre Simbad y un cíclope gigante, y el duelo de espadas que tiene el protagonista con un esqueleto viviente (esta misma idea, posteriormente sería perfeccionada por Harryhausen en el film “Jason and the Argonauts”). Para realizar esta última escena, Kerwin Matthews tuvo que entrenar largas horas con el esgrimista y coordinador de escenas de riesgo, Enzo Musumeci-Greco, quien le hizo memorizar cada uno de los movimientos que requería la coreografía, ya que su huesudo contrincante solo sería insertado en la secuencia algunos meses después por Harryhausen, mientras este llevaba a cabo el proceso de post-producción.

Más allá de los dificultades propias de una producción de este tipo, la filmación de “The 7th Voyage of Sinbad” presentó una serie de otros problemas, como por ejemplo un accidente marítimo ocurrido cerca del puerto de Barcelona, que involucró a algunos miembros del equipo de filmación; la perdida de equipo técnico rentado el cual lamentablemente quedó en el fondo de mar; y un violento virus que afectó a gran parte de los profesionales que se encontraban tras las cámaras. Además de todo esto, existía una importante barrera comunicacional entre el equipo de filmación norteamericano, y el equipo español que fue contratado con el objetivo de disminuir los costos de la producción. De hecho, existe una anécdota en relación a este inconveniente; mientras filmaban una escena, Harryhausen, quien hablaba muy poco español, utilizó en variadas ocasiones la expresión: “¡mucho smoko!”. Más tarde, un miembro de su equipo le informó que dicha frase se podría interpretar como “algo que te sacas de la nariz”.

En su afán de mantener el presupuesto dentro de los márgenes permitidos, Harryhausen y Schneer eliminaron algunas escenas que requerían efectos especiales demasiado elaborados. En cuanto a la conformación del elenco, Richard Eyer, el niño que interpreta al genio en la cinta, declaró en una entrevista: “Las tomas del genio haciendo piruetas fueron todas filmadas en España con un doble; incluso la escena final donde el genio está trabajando como grumete en el barco de Simbad, eso no soy yo, sino que es un niño español. Antes de que todos se fueran a España, ellos me filmaron durante una semana; filmé todas mis escenas en Los Ángeles dentro de un estudio. Así que me sentí algo estafado por no haber viajado a España”. El gran logro de Harryhausen y compañía, es que de que pese al modesto presupuesto con el que se contó, la cinta en ningún momento pone en evidencia sus carencias económicas.

En el ámbito de las actuaciones, si bien el elenco no realiza un gran trabajo, su labor tampoco resulta ser del todo decepcionante. Mientras que Kerwin Matthews no logra construir un héroe del todo carismático, Torin Thatcher interpreta a un villano poco consistente, que durante todo el transcurso de la cinta se debate entre el bien y el mal (aunque a decir verdad, el guión es el gran responsable de los erráticos cambios del villano de turno). En cuanto a la historia en sí, esta es algo irregular principalmente por la poca cohesión que presentan algunos de los segmentos que conforman el relato. El que la cinta presente un estilo narrativo más bien episódico, responde al hecho de que la idea Nathan Juran y del mismo Harryhausen, era centrar la atención del espectador en la verdadera estrella del film; los efectos especiales. Todas las criaturas que aparecen durante el transcurso del relato, entre las que se encuentran un cíclope, el ave de Roc, y un furibundo dragón, no solo presentan un nivel de detalle impresionante, sino que además están fantásticamente animadas. Por otro lado, también cabe destacar el cuidado trabajo de fotografía de Wilkie Cooper, y la estupenda banda sonora del siempre confiable Bernard Herrmann. “The 7th Voyage of Sinbad” es una película por sobre todo entretenida, que en su momento resultó ser todo un éxito de taquilla, y que hoy en día es considerada como una de las grandes obras del cine fantástico.




por Fantomas.

8 comentarios:

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Un clásico de aventuras entrañable. Lo mejor son los efectos de Harryhausen, un buen contrapunto a ciertas carencias en labores interpretativas y demás.

El espíritu aventurero de esta cinta se mantiene firme pese al paso de los años, y eso pocas lo consiguen.

Saludos ;)

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Todo un mito de la fantasía! Ese caracter episódico hacía muy facil de ver estas películas, todos amenizados con los monstruitos de turno. Además aquí aparecen, si la memoria no me engaña, un dragón bastante majo y un esqueleto muy realista, como los que luego usaría en 'Jason'. Pieza de culto, sin duda.
Saludos!

Don_fofo - Cinediondo dijo...

El rey midas de los fx, película en que metía la mano, película que se hacía famosa, todo un MAESTRO.

Yo tengo un dvd con sus primeros trabajos " Ray Harryhausen: The Early Years" muy interesante para los interesados en el stop motion y los fanáticos de este señor.

Saludos

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Qué buenos ratos me hizo pasar Harryhausen en mi infancia. Eso si que era arte. Una peli que no envejece mal y mantiene ese aire de emoción intrepida.
Saludos

Möbius el Crononauta dijo...

No tenían guiones explosivos ni actuaciones desbordantes, pero la magia de Harryhausen es lo importante. Aventura y fantasía, artesanía pura... estas películas eran deliciosas.

Saludos

Fantomas dijo...

Hola a todos,

-Pliskeen: En este caso se da un poco de lo que tu dices. Existen ciertas carencias interpretativas que son "tapadas" por los magistrales efectos especiales de Harryhausen.

-Lucifer: De hecho se podría decir que esta película sirvió de ensayo para la famosa pelea de los esqueletos de "Jason and the Argonauts".

- Don Fofo: Hace un tiempo me conseguí el dvd que mencionas. Es toda una joya.

- Crowley: En general, las obras de Harryhausen tienen un encanto que ayuda a que envejezcan de mejor manera que algunas películas similares.

- Möbius: Para mi, las películas de Harryhausen están pensadas para disfrutarlas sin pensar demasiado.

Gracias por sus comentarios,
Saludos!

Dr. Quatermass dijo...

Vaya disfrute, como echo en falta cineastas que sepan contar historias de una manera tan eficiente. Mucha gente piensa que las películas de Harryhausen son tan buenas por los monstruos, pero no hubieran transcendido sin esa narrativa tan eficaz.

Saludos!

(!) hombre perplejo dijo...

Adoro a Harryhausen. Muchas gracias por toda esta información sobre aquellas fabulosas películas que forman parte de mi biografía y ahora están en mi estante de dvds favoritos !)

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