lunes, 24 de agosto de 2009

Cry of the Banshee: La H fundida en tu piel es de Hereje.

“Cry of the Banshee” (1970), es un film de terror dirigido por Gordon Hessler, el cual está protagonizado por Vincent Price y Hilary Heath.

En Elizabethan, Inglaterra, el despiadado Lord Edward Whitman (Vincent Price) ha sentenciado a la hoguera a un buen número de aldeanos por sospechar que estos practican brujería. Cuando Withman se encuentra con los miembros de un aquelarre dirigido por una mujer llamada Oona (Elizabeth Bergner), este será víctima de una maldición que amenaza con acabar con la vida de todos los miembros de su familia.


Tras el increíble éxito del film “Witchfinder General” (1968), los ejecutivos de la American International Pictures rápidamente se lanzaron a la tarea de replicar lo hecho por el film de Michael Reeves. A raíz de esto, se le encomendó al guionista Tim Kelly que escribiera una historia estrechamente ligada con el tema de la brujería, la cual además debía presentar algo que la conectara en algún grado con la obra del escritor Edgar Allan Poe. Fue así como nació “Cry of the Banshee”, cuya dirección recaería en las manos de Gordon Hessler, quien varios años después del estreno del film declaró en numerosas ocasiones que no tenía los mejores recuerdos del proceso de rodaje de la producción. Y es que según el director, la AIP le entregó uno de los peores guiones con los que le tocó trabajar durante su carrera. Debido a esto, Hessler rápidamente llamó a Christopher Wicking para reescribir por completo el guión. Pese a que Hessler y Wicking pasaron una buena cantidad de tiempo investigando el tema de la brujería, eventualmente se enteraron que por razones legales, solo podían reescribir aproximadamente un diez por ciento del guión. Con respecto a esta situación, Hessler declararía: “Lo único que podíamos hacer con el film, era intentar convertirlo en un producto cinematográficamente interesante a través de la utilización de ángulos extraños, diversos movimientos de cámara, ese tipo de cosas”.

La intención original de Wicking y Hessler era retratar a las brujas que aparecen en el film como seguidoras de la llamada “vieja religión”, lo que significaba que estas en realidad practicarían magia blanca. Pero, ¿qué fue lo que tanto le desagradó a la dupla de creativos que rechazaron de inmediato el guión escrito por Kelly? Para empezar, la historia original estaba pobremente construida, presentaba un primer tramo algo tedioso, una gran cantidad de desnudez innecesaria, y además carecía por completo de giros narrativos capaces de sorprender al espectador. Con el fin de plasmar el concepto que habían ideado junto a Wicking, Hessler se encargó de retratar al aquelarre liderado por Oona como un grupo relativamente inofensivo, el cual se torna agresivo una vez que son atacados inclementemente por Lord Edward Whitman. Por otro lado, es necesario mencionar que Poe jamás escribió una historia titulada “Cry of the Banshee”, ni tampoco escribió un relato protagonizado por un hada perteneciente a la mitología irlandesa, y definitivamente ni siquiera se acercó al tema de la inquisición europea. La única conexión que posee el film con la obra de Poe es la inserción de un par de líneas pertenecientes a la tercera estrofa del poema del escritor titulado “The Bells”, luego de los créditos iniciales de la producción.

Contrario a lo que se podría pensar, “Cry of the Banshee” es una cinta bastante violenta. Sean (Stephan Chase), uno de los hijos de Lord Edward, junto a un grupo de sus subordinados, abusan sexualmente de varias mujeres durante el transcurso de la cinta. Al mismo tiempo, Lord Edward utiliza a las víctimas de la inquisición para entretener a los aldeanos, los cuales celebran cada una de las torturas a las que son sometidas las mujeres acusadas de practicar la brujería. Aunque durante la primera mitad de la cinta el personaje interpretado por Vincent Price es presentado como un hombre corrupto y autoritario que se alza como el gran villano de la historia, una vez que Oona y sus seguidores deciden hacerle frente al acoso ejercido por Lord Edward, este y su familia se convierten en las lastimosas víctimas de la mortal maldición que ha recaído sobre ellos. En general, gran parte de los personajes que participan en el relato experimentan una serie de cambios de personalidad a medida que avanza el film. Por ejemplo, tanto Harry (Carl Rigg) como Maureen Withman (Hilary Heath), durante gran parte de la historia se encargan de reprobar el violento actuar de su padre. Sin embargo, una vez que se ven inmersos en una situación claramente desventajosa, ambos comienzan a actuar y pensar como él.

En cuanto al supuesto banshee de la historia, que según la mitología irlandesa corresponde al fantasma de una mujer que busca vengarse de sus enemigos, este es invocado luego de que Lord Edward envía a sus tropas a asesinar a la gran mayoría de los integrantes del aquelarre liderado por Oona, quien se ve obligada a ver con impotencia las consecuencias de sus actos sacrílegos. Es necesario mencionar que en esta ocasión, el banshee no es otra cosa que una suerte de demonio/hombre lobo (Patrick Mower), el cual es utilizado por Oona para vengarse de la familia Whitman, y cuya existencia es sugerida al principio de la película cuando se menciona que aparentemente un perro rabioso ha estado asesinando a las ovejas de los granjeros. Por otro lado, probablemente el mayor problema que presenta “Cry of the Banshee” es que su guión mezcla una serie de elementos diversos que no logran fusionarse de manera correcta, lo que imposibilita que el film presente una trama del todo definida. Mientras que por momentos la cinta se enfoca en una poco relevante historia de amor, eventualmente la trama se convierte en un drama familiar, para luego presentarse como un film de época con un cierto componente social, el cual está adornado por horribles maldiciones, monstruos, brujería, torturas y la materialización del lado más oscuro del ser humano.

En cuanto a las actuaciones, como siempre Vincent Price realiza un buen cometido interpretando al despiadado Lord Edward, convirtiéndolo en un personaje colorido que incluso logra despertar la simpatía del espectador pese a ser el villano del film. El resto del elenco en cambio, realiza una labor más bien mediocre que resulta completamente olvidable. En lo que al aspecto técnico de la cinta se refiere, esta cuenta con el estupendo trabajo de fotografía de John Coquillon, el maravilloso diseño de producción de George Provis, que resulta ser uno de los puntos más altos del film, y la efectiva banda sonora de Les Baxter. En relación a la banda sonora, cabe mencionar que originalmente esta había sido compuesta por el británico Wilfred Joseph. Sin embargo, una vez que la American International Pictures recibió la película terminada, los ejecutivos de la compañía le pidieron a Les Baxter, quien se había encargado de escribir la mayoría de las bandas sonoras utilizadas en las adaptaciones de la obra de Poe que realizó el director Roger Corman, que reescribiera por completo la música de “Cry of the Banshee”, lo que molestó de sobremanera a Hessler, quien tuvo que ver con impotencia durante todo el proceso de producción como los mandamases de la AIP desestimaban su visión artística.

En esencia, “Cry of the Banshee” podría ser encasillada como un exponente del llamado horror folklórico, el cual podría ser definido como una rama del cine de terror británico que mediante la presentación de ciertos aspectos culturales pertenecientes a determinadas comunidades aisladas, generan un terror cuya raíz es la gente y la tierra en la que esta habita. La cinta de Hessler claramente resulta ser un producto irregular, cuya segunda mitad es bastante más efectiva y dinámica que la primera. Y es que los mejores momentos del film están marcados por la materialización de la maldad humana, y no por la presencia de los elementos sobrenaturales de la historia. Esto probablemente se deba a que la falta de presupuesto obligó a Hessler a mantener a la criatura entre las sombras durante gran parte del metraje, reservando su gran revelación para el clímax de la cinta. Pese a sus falencias evidentes, “Cry of the Banshee” logra sobreponerse a un guión flojo y a la escases de presupuesto, y se alza como una entrada digna del ciclo de adaptaciones de la obra de Poe realizada por la AIP, la cual según algunos estudiosos sirvió de influencia para el director Robin Hardy cuando este realizó “The Wicker Man” (1973), el clásico por excelencia del llamado horror folklórico.




por Fantomas.

2 comentarios:

Dialoguista dijo...

Definitivamente el terror no es lo mio, jaja. Pero las brujas son personajes interesantisimos siempre, a lo largo del cine, y de las sociedades, las brujas han sido vistas desde diferentes posturas, todas muy interesantes, desde las malvadas, hasta las brujas buenas, pasando por las que eran llamadas brujas para condenarlas.
Lo que me llama la atención es la cantidad de encontronazos entre director y productor, por un lado, se supone que el director si es contratado debe atenerse bastante a la idea del guión, pero creo que lo encarcelaron mucho por lo que contas. Que ambiente de trabajo, no?!!!
Y ya que nombras a Corman: lo busque en mi super libro de cine y no esta!!!! Y yo que pense que en ese libro esta todo el mundo!! ;-(
Saludos!!

Darkerr dijo...

Me interesa mucho este film, lo de aquelarres, caza de brujas, AIP y Vincent Price es una combinación atractiva. Por ejemplo, "Witchfinder general" me encantó.

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