martes, 22 de septiembre de 2009

Whirlpool: Los oscuros alcances de la hipnosis.

“Whirlpool” (1949), es un thriller del director Otto Preminger, el cual está protagonizado por Gene Tierney, Richard Conte, José Ferrer, y Charles Bickford.

Por miedo a que su esposo psiquiatra (Richard Conte) se entere de su cleptomanía, Ann Sutton (Gene Tierney) intenta solucionar su problema con la ayuda del hipnotista David Korvo (José Ferrer). Sin embargo, Ann no tardará en involucrarse en un abismo de engaños y traiciones una vez que Korvo ponga en marcha su diabólico plan, el cual involucra controlar su frágil subconsciente.


Durante sus últimos años de contrato con la 20th Century Fox, el director Otto Preminger realizó tres thrillers psicológicos: “Whirlpool”, “Where the Sidewalks Ends” (1950), y “The 13th Letter” (1951). La cinta que hoy nos ocupa sería escrita por Ben Hecht, quien también había sido el responsable del guión del film de Alfred Hitchcock, “Spellbound” (1945). Al igual que los personajes de sus cintas, Hecht tenía una doble vida dominada por el engaño, el miedo y la traición. Incluso cuando “Spellbound” y “Whirlpool” fueron filmadas por distintos directores, ambas películas presentan doctores involucrados sentimentalmente con sus pacientes, engañosos hipnotistas, y curanderos que matan a su competencia con la misma facilidad con la que curan a sus pacientes. Además, en ambas cintas son psiquiatras los que arrastrados por sus sentimientos por los acusados, se lanzan a la búsqueda de la verdad que logre liberar a sus amados.

La intrincada trama establece desde un inicio que el personaje de Gene Tierney es cleptómana. Cuando ella es atrapada robando en una tienda, David Korvo decide intervenir. Aunque la protagonista no confía en Korvo, que es un tipo que dice ser astrólogo y una suerte de terapeuta, ella es dominada por el miedo a que su marido descubra su enfermedad y deje de amarla, por lo que acepta tratar su cleptomanía por medio de la hipnosis. Para Korvo, esta mujer no es más que una frágil mente que puede ser manejada a su antojo, y la que puede utilizar para realizar lo que a todas luces se podría considerar como un crimen perfecto. Eventualmente entrará a la historia el detective James Colton (Charles Bickford) para intentar solucionar el crimen en el que se ha visto involucrada la protagonista, y el marido de esta quien verá como su matrimonio en teoría perfecto, comienza a desmoronarse. En cierto modo, durante todo el transcurso de la cinta, estos tres hombres intentarán acceder a la mente de Ann Sutton con distintos resultados.

En vez de intentar construir una atmósfera de suspenso al más puro estilo de Alfred Hitchcock, Preminger opta por relatar la historia de manera más objetiva. Él generalmente nos pide que observemos las reacciones de sus personajes ante determinadas situaciones, más que pedirnos que participemos en sus reacciones. En “Whirlpool”, el plan del villano nos es revelado incluso antes de lo que lo sepan los mismos involucrados. Normalmente, este tipo de narración es utilizada para que el espectador se involucre emocionalmente con los personajes. Sin embargo, en esta ocasión se pretende que el espectador estudie a los personajes como si ellos fueran nuestros pacientes. Nos son expuestas las falencias y las virtudes de la mayoría de los protagonistas (las motivaciones de Korvo van siendo reveladas a medida que transcurre la cinta), lo que nos ayuda a establecer sus motivaciones y sus temores.

Es así como llegamos a notar algunas contradicciones vitales en los personajes. En el caso del Dr. William Sutton, rápidamente podemos percatarnos de que no es un hombre demasiado perceptivo. ¿Cómo pudo vivir tantos años junto a su esposa y no sospechar que ella sufría una seria enfermedad psicológica? Si bien esto cierto, él es retratado como un buen marido y un excelente psiquiatra, el cual pese a sus dudas iníciales no vacila en abogar por la inocencia de su mujer. Sin embargo, claramente es un hombre lleno de fallas; no solo es el gran responsable del nuevo brote de cleptomanía de su mujer (“obligándola” a comportarse como una esposa modelo), sino que también queda en evidencia de que es un terapeuta mediocre pese a sus impresionantes credenciales. Por otra parte, pese a que Ann Sutton se encarga de aclarar que no tiene intenciones de comenzar una relación sentimental con Korvo, durante algunos pasajes de la cinta da la impresión que lo considera más que un simple terapeuta, y que está dispuesta a ir a prisión con tal de no revelar la verdadera naturaleza de su relación con él.

En cuanto a las actuaciones, Tierney realiza un estupendo trabajo personificando a esta mujer trastornada psicológicamente, rol que probablemente le recordó algunos pasajes de su propia vida (hay que recordar que tras el nacimiento de su primera hija, la cual nació con severos problemas físicos y mentales, Gene Tierney comenzaría a sufrir una serie de problemas psicológicos que la llevarían incluso a recibir electrochoques). José Ferrer por su parte, un actor usualmente criticado por su sobreactuación, es esta ocasión realiza un buen trabajo interpretando al charlatán despreciable y manipulador que es David Korvo. El caso de Richard Conte es bastante especial; este actor se caracterizó por interpretar a una serie de villanos y héroes en una buena cantidad de film noirs. Según el mismo Ferrer, “él sugirió que su personaje fuera interpretado como un tipo rudo de Nueva York más que como un educado psiquiatra”. Quizás por esta razón, su personaje no logra ser querible ni despreciable. Lo que sí es seguro, es que el Dr. William Sutton es uno de los psiquiatras cinematográficos más rudos de los que tenga memoria.

La cinta presenta una excelente fotografía de Arthur C. Miller, y una efectiva banda sonora compuesta por David Raksin. En la superficie, “Whirlpool” es un complicado y a ratos implausible melodrama, el cual incluso incluye una escena de auto-hipnosis. La trama resulta ser bastante interesante gracias a las ingeniosas vueltas de tuerca que presenta, y a la exploración de los aspectos psicológicos de sus personajes. Pese a que tanto Preminger como la cabeza de la 20th Century Fox, Darryl Zanuck, esperaban que esta cinta tuviera el mismo éxito que “Laura” (1944), finalmente terminó siendo considerada como una obra menor en la filmografía del director. Aunque algunos critican la excesiva teatralidad de algunos pasajes de “Whirlpool”, en especial de su final, la verdad es que se trata de un film entretenido, con un ritmo narrativo más que adecuado, que presenta una mirada a los alcances de la hipnosis y a las dificultades de las relaciones interpersonales, tema que siempre llamó la atención de ese artesano llamado Otto Preminger.



por Fantomas.

2 comentarios:

Pablo dijo...

Aqui en España se tituló "Vorágine"
Una estupenda pelicula y con un argumento de creciente intriga, muy bien dosificado, y la historia pulcramente descrita. Extraordinario Preminger a la hora de mover la cámara. Y para mi soberbio José Ferrer.
Y estupendo post querido amigo.
Un fuerte abrazo.

Darkerr dijo...

Algo de estas peliculas pasaban por canal Retro, ahora que desapareció me queda TCM aunque ofrece menos material de este tipo. Tendré en cuenta este film.

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