domingo, 18 de octubre de 2009

The Black Cat: Karloff y Lugosi en un enfrentamiento hasta la muerte.

“The Black Cat” (1934), es un film de terror del director Edgar G. Ulmer, el cual está protagonizado por Bela Lugosi y Boris Karloff.

Una pareja de recién casados (Julie Bishop y David Manners) que se encuentran disfrutando de su luna de miel, conocen a un misterioso hombre llamado Vitus Werdegast (Bela Lugosi), el cual ha pasado los últimos quince años en prisión. Tras sufrir un accidente automovilístico, los tres tendrán que pernoctar en el hogar de un arquitecto llamado Hjalmar Poelzig (Boris Karloff), el cual es un viejo conocido de Vitus que al parecer esconde un oscuro secreto.

En el año 1934, tras conseguir la aprobación del mandamás de los estudios Universal, Carl Leammle Jr., el director Edgar G. Ulmer comenzó a trabajar en la producción que reuniría por primera vez a dos de las más grandes estrellas del cine de terror de la época: Bela Lugosi y Boris Karloff. La idea que sentaría las bases del proyecto, se gestaría mientras el director trabajaba en el film “The Golem” (1920). En ese entonces, Ulmer conocería al novelista Gustav Meyrinck, quien estaba escribiendo una obra inspirada en un lugar llamado Doumond, el cual había sido una fortaleza francesa que fue destruida por el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial. Según relataban algunos rumores, el comandante a cargo de dicha fortaleza era un hombre extraño que fue obligado a ver como sus compañeros eran asesinados por el ejército enemigo, lo que lo terminó sumiendo en la más completa locura tres años después del macabro suceso. Fascinado por la obra de Meyrinck, Ulmer junto al guionista Peter Ruric tomaron algunos elementos del relato del escritor, y los combinaron con unos reportajes centrados en el testimonio de una pareja que decía haber tenido un encuentro cercano con el culto satanista del británico Aleister Crowley. De esta forma nació el guión de “The Black Cat”, cuyo único nexo con la obra homónima del escritor Edgar Allan Poe es el título.

Aunque Ulmer gozó de bastante libertad creativa durante la realización del film, tuvo que superar el hecho de que los ejecutivos de los estudios Universal solo le otorgaran un tercio del presupuesto acordado inicialmente, y que estos le impusieran un plazo de quince días para terminar el rodaje. Afortunadamente, gracias a la habilidad del director para rodar cintas de una increíble factura técnica con un escaso presupuesto, “The Black Cat” exhibe un apartado visual y técnico que parece haber sido desarrollado con un presupuesto mucho mayor. Por otro lado, aunque Lugosi y Karloff tienen la misma cantidad de minutos en pantalla, la Universal le pagó a Karloff $7.500 dólares por su participación en la producción, mientras que a Lugosi solo le pagó la mitad. Aunque esto se debía claramente al hecho de que en aquel entonces Karloff gozaba de más popularidad que Lugosi, lo que resulta totalmente incomprensible es que David Manners, un actor que solo obtuvo un par de papeles importantes durante su carrera, recibiera un sueldo mucho mayor al de Lugosi, pese a haber trabajado cuatro días menos que el mítico actor de origen húngaro, el cual eventualmente quedaría relegado a trabajar en cintas de bajísimo presupuesto cuyo único mérito era contar con su magnética presencia.


Con el fin de presentarle al espectador el origen del conflicto principal de la trama, “The Black Cat” comienza centrándose en la figura de Vitus Werdegast, quien relata cómo fue que terminó en prisión; durante la Primera Guerra Mundial, la fortaleza que defendía junto a sus compatriotas fue destruida por el ejército enemigo, el cual además no tuvo misericordia con los residentes del lugar. Una vez que fue capturado por el ejército invasor, Werdegast rápidamente fue enviado a prisión durante 15 años, tiempo en el cual su alma se sumió en la más profunda oscuridad. Como si se tratara de una macabra coincidencia, Werdegast y una pareja de recién casados conformada por Joan y Peter Alison, sufre un accidente automovilístico en las cercanías del castillo habitado por un siniestro hombre llamado Hjalmar Poelzig, el cual parece tener un pasado en común con Werdegast. Una vez que el grupo se encuentra confinado entre las paredes del Castillo de Poelzig, se da inicio a una batalla de ingenios entre los dos hombres, en la cual el joven matrimonio será utilizado como un peón más en la mortal rencilla en la que se han visto enfrascados por años el maquiavélico Poelzig y el vengativo Werdegast.

En gran medida, el elemento clave del relato es la muerte. Durante todo el transcurso de la cinta, se incluyen numerosas referencias a la muerte, algunas de las cuales son más explícitas que otras. De una u otra forma, todos los personajes tienen una relación especial con la muerte. El personaje de Karloff por ejemplo, tiene tendencias necrofílicas que quedan en evidencia una vez que se revela que esconde una serie de cuerpos femeninos en el sótano de su casa. Para colmo, su comportamiento es perversamente erótico a la hora de describir los cuerpos que componen su galería en honor a la muerte y a la perversión. Resulta evidente que Poelzig tiene un fuerte lazo afectivo con la muerte y la tortura, el cual celebra periódicamente mediante la realización de misas negras en conjunto con sus compañeros satanistas, los cuales acostumbran a sacrificar mujeres en honor a su oscuro maestro. En el caso puntual de Werdegast, su conexión con la muerte es mucho más espiritual. Atormentado por el traumático fallecimiento de sus compañeros de armas, y por la pérdida de su esposa y su hija a manos de Poelzig, el personaje interpretado por Lugosi ha sido incapaz de dejar ir a los fantasmas de su pasado, lo que lo ha convertido en un muerto en vida cuyo único objetivo es vengarse de los responsables de su debacle.


Durante prácticamente todo el transcurso de la historia, la tensión está dada por la particular lucha de ingenios que se desarrolla entre Poelzig y Werdegast, la cual eventualmente termina sacando lo peor de ambos personajes. Mientras que Werdegast constantemente se está debatiendo entre el bien y el mal, y entre la locura y la cordura, Poelzig se alza como una figura absolutamente macabra, que por momentos parece ser la viva encarnación del mal. Por otro lado, en cierta forma el Castillo de Poelzig es retratado como un lugar que invita a la perdición, por lo que no resulta extraño que todos aquellos que tienen la mala fortuna de adentrarse entre sus paredes, están destinados a enfrentarse cara a cara con la muerte. Esta idea está reforzada por el inquietante diseño de interiores del Castillo, el cual está compuesto por formas geométricas y bordes afilados, cuya confección estuvo a cargo del mismísimo Ulmer en compañía de Frank Lloyd Wright, quien se encargó de diseñar el altar utilizado por Poelzig según las instrucciones otorgadas por Alestair Crowley. Cabe mencionar que además Ulmer se encarga de dotar al film de una atmósfera onírica y claramente opresiva, mediante la utilización casi constante de la efectiva banda sonora del compositor Heinz Roemheld, y el espléndido trabajo de fotografía de John J. Mescall, el cual toma bastantes conceptos prestados del siempre interesante impresionismo alemán.

“The Black Cat” fue producida poco antes de que el infame Código de Producción tomara el control de la industria cinematográfica norteamericana. Gracias a esto, Ulmer pudo incluir una serie de referencias al satanismo potencialmente controversiales, además de tocar algunos temas claramente incendiarios tales como el abuso sexual, el incesto y la necrofilia. Es por este motivo que no resulta extraño que cuando los ejecutivos del estudio vieron el primer corte del film, no pudieron evitar sentirse horrorizados por la historia creada por Ulmer. Lamentablemente para el director, los ejecutivos lo obligaron a realizarle algunos cambios a la producción para que esta fuera menos controversial. A esto se le sumó el malestar de Lugosi, quien no estaba satisfecho con el hecho de que su personaje presentaba rasgos que impedían diferenciarlo demasiado de su contraparte. A raíz de todo esto, el director accedió a filmar nuevas escenas las cuales tenían como objetivo humanizar a Werdegast, quien busca redimir su alma salvaguardando la vida de la frágil Joan Alison. Cada una de las grandes eras del cine de terror está marcada por al menos una producción que es tan distinta a las demás, que por lo general no se le da demasiada importancia. Este lamentablemente es el caso de “The Black Cat”, una de las películas más subvaloradas del ciclo de cintas de terror realizado por los estudios Universal durante la década del treinta, lo que sin lugar a dudas es una pena porque no solo se trata de un estupendo film de terror que invita al espectador a sumergirse en una vorágine de muerte y locura, sino porque además presenta el enfrentamiento más memorable de dos de las más grandes estrellas del a veces vilipendiado género del horror.


por Fantomas.

5 comentarios:

ATXEIN dijo...

Muy completo comentario Fantomas.. Esta cinta se que la he visto, pero no la recuerdo en absoluto..tengo que anotarla para una revisión..

Un saludo¡

Möbius el Crononauta dijo...

Tengo ganas de ver esta, a ver cuando cae.

Saludos

Don_fofo - Cinediondo dijo...

Otra a la lista de pendientes... gracias por el comentario!!

Claudia dijo...

Esta pelicula la vi hace poco y debo decir que es bastante buena, la recomiendo

Muy buena reseña, muy completa
Felicitaciones..........

Darkerr dijo...

Impresionante atmosfera de este film, como bien señalas, el diseño de la mansión es muy particular; las actuaciones de Lugosi y Karloff son maravillosas. Creo que hiciste muy bien en incluirla en la lista, pues la referencia demoniaca queda clara con el personaje de Karloff y esa misa negra que se hace muy cautivante. Saludos.

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