martes, 13 de octubre de 2009

Faust: El destino de la humanidad depende del alma de un solo hombre.

“Faust” (1926), es una cinta muda de terror del director F. W. Murnau, la cual está protagonizada por Gösta Ekman, Emil Jannings y Camilla Horn.

El Diablo (Emil Jannings) y Dios se disputan la Tierra. Para dirimir el asunto, acuerdan que si el Diablo puede obtener el alma de un hombre en particular, un viejo alquimista llamado Fausto (Gösta Ekman), el triunfo será suyo. Predeciblemente, Fausto acepta las promesas de juventud y gloria que le ofrece el Diablo, y por un tiempo se dedica a gozar de su nueva condición. Pero cuando se enamora de una bella joven llamada Gretchen (Camilla Horn), se ve atrapado en una encrucijada: ¿Será esta su caída definitiva o es su última oportunidad de redención?


Pocos clásicos del cine de terror tienen la distinción de haberse inspirado en una amalgama de obras de fama mundial, como por ejemplo la novela “Faust”, del escritor Johann Wolfgang von Goethe; la obra teatral “The Tragical History of Doctor Faustus”, del dramaturgo Christopher Marlowe; la pintura “An Alchemist at Work”, del artista Pietr Brueghel; y un montón de mitos propios del folklore alemán. Inicialmente, el largometraje cuyo guión fue escrito por Hans Kyser, iba a ser dirigido por Ludwig Berger. Sin embargo, el productor Erich Pommer terminaría confiándole el proyecto a F. W. Murnau, quien recientemente había estrenado con éxito el film “The Last Laugh” (1924), y el cual desde un principio había mostrado un marcado interés de participar en la producción. La verdad es que tanto “Faust” como “Metropolis” (1927), del director Fritz Lang, formaban parte del apoteósico plan de Erich Pommer y del estudio alemán Universum Film AG (UFA), quienes pretendían internacionalizar el cine germano. Completadas con solo cuatro meses de diferencia, estas prestigiosas y costosas producciones contaron con un reparto internacional, y en gran medida pretendían ser fieles representantes de la sofisticación técnica que poseían las producciones realizadas por la industria cinematográfica alemana. Paradojalmente, “Faust” sería la última cinta que Murnau rodó en Alemania; luego de que el film fuese estrenado con un éxito sorprendente, el director se mudó a los Estados Unidos a petición de William Fox, quien era el fundador de la Fox Film Corporation, para rodar la película “Sunrise: A Song of Two Humans” (1927). Lamentablemente, Murnau fallecería en un accidente automovilístico poco después del estreno de dicho film.

Antes de comenzar con el proceso de rodaje, Murnau tuvo que lidiar con algunos cambios en el reparto. En un principio se suponía que la legendaria actriz Mary Pickford sería la encargada de interpretar a Gretchen en la versión norteamericana del film. Sin embargo, la madre de la actriz se rehusó a que ella interpretara a una mujer que asesinaba a su hijo. Luego se pensó en Lilian Gish, otra actriz famosa del cine mudo, para interpretar el rol rechazado por Pickford. Sin embargo, Gish era conocida por ser una actriz conflictiva, por lo que finalmente el director desistió de contratarla. Eventualmente Murnau se decidiría por la joven Camilla Horn, a quien había conocido durante el rodaje de “Tartuffe” (1925), donde trabajaba como la doble de Lil Dagover. En cuanto a la elección del protagonista, John Barrymore fue el primero en ser contactado por el director, quien finalmente se terminaría inclinando por el actor sueco Gösta Ekman, cuyo trabajo había visto en la cinta “Ven dömer” (1922). Más allá de las dificultades que tuvo Murnau para conformar el elenco, el mayor desafío que tendría que enfrentar el director tenía estricta relación con el diseño de producción del film. Para lograr el objetivo deseado, el director pasó dos años preparando ciertos aspectos de la producción antes de comenzar el proceso de rodaje, el cual le tomó otros nueve meses. Murnau era conocido por ser un director minucioso, el cual planificaba cada aspecto de las cintas en las cuales trabajaba, lo que le trajo algunos problemas con el actor Emil Jannings, quien pese a ser su amigo, era conocido por ser un tipo profundamente antipático, vanidoso, arrogante y tiránico.


La historia de “Faust” resulta atractiva principalmente porque se caracteriza por presentar temas contradictorios, estar marcada por una ironía trágica, y porque además contiene un buen número de momentos que rayan en lo épico. Y es que pese a las buenas intenciones iniciales de Fausto, cuyo mayor deseo es encontrar una cura para la plaga que ha estado azotando al pueblo donde reside, se trata de un hombre frágil y corrompible, el cual termina cediendo a las tentadoras propuestas de fama y poder que le ofrece el Diablo. Es ahí donde reside la mayor contradicción de la trama; para poder hacer el bien, Fausto debe abrazar el mal y entregar su alma al Diablo. En gran medida, el protagonista ejemplifica las consecuencias a las que se exponen los hombres que con tal de alcanzar sus sueños y ambiciones, están dispuestos a cualquier cosa sin importar lo moralmente incorrectos que puedan ser sus actos. En cierta medida, Murnau la plantea al espectador la siguiente interrogante: ¿Qué estás dispuesto a hacer para obtener lo que deseas? Será la llegada de Gretchen a la vida de Fausto, lo que finalmente desatará en él un proceso de introspección que lo llevará a cuestionar profundamente sus actos en el último tiempo, otorgándole la oportunidad de enmendar sus errores antes de que sea demasiado tarde para su alma y para quienes lo rodean.

Por otro lado, algunos estudiosos han interpretado la historia de “Faust” como una crítica al modelo capitalista que estaba surgiendo en aquel entonces en Europa, el cual no era visto con buenos ojos por gran parte de la población alemana. Obviamente dicho modelo está encarnado en la figura del Diablo con sus pactos y sus contratos, los cuales eventualmente no solo provocarán la perdición de quien decide aceptarlos, sino que además de toda la comunidad en la cual está inmerso. Más allá de los mensajes evidentes y no tan evidentes que presenta el film, llama la atención como Murnau logra fusionar varios géneros narrativos sin alterar el poder de impacto de la historia. Mientras que ciertas escenas como aquella en la que Fausto realiza el ritual de invocación del Diablo, o aquellas en las que Mefistófeles acecha al protagonista desde las sombras con el fin de utilizarlo como un peón en el juego celestial que mantiene con Dios, son más propias del género del terror, otras como aquellas que involucran a una lujuriosa mujer llamada Marthe Schwerdtlein (Yvette Guilbert), la cual desea convertir al Diablo en su pareja, se meten de lleno en los terrenos de la comedia. Finalmente, Murnau también inserta algunas secuencias claramente trágicas, las cuales tiene estricta relación con las desventuras que debe pasar Gretchen por haberse enamorado de Fausto.


En cuanto a las actuaciones, tanto Gösta Ekman como Emil Jannings realizan una labor encomiable interpretando sus respectivos roles. Sin embargo, es Jannings quien a base de su lenguaje corporal y su cuidado maquillaje, logra dar la impresión de que realmente es el Diablo, quien mediante el engaño y la manipulación es capaz de controlar el destino del incauto protagonista. En lo que al aspecto técnico del film se refiere, resulta destacable el maravilloso trabajo de fotografía de Carl Hoffman, y la espléndida dirección de arte de Robert Herith y Walter Röhrig, quienes mediante el uso de cuidadas escenografías ayudaron a crear una serie de escenas de un atractivo visual innegable, las cuales han logrado quedar en la retina de miles de espectadores durante el transcurso de los años. En lo que a la banda sonora se refiere, existen distintas versiones de la misma, entre las cuales una de las más conocidas es la compuesta por Timothy Brock, la cual complementa de manera perfecta la atmósfera pesimista que caracteriza al film. Por otro lado, se sabe que existen al menos cinco versiones de la cinta: aparte de las dos versiones estrenadas en Alemania, existe una versión francesa, otra que fue realizada por la UFA para ser distribuida en Europa, y finalmente una realizada por Murnau para los estudios MGM. Básicamente, dichas versiones deferían en la forman en cómo habían sido rodadas algunas escenas, en la selección de vestuario, y en la elección del elenco participante, elementos que en verdad no influyen demasiado en el producto final.

Aunque algunos eruditos, entre los que se encuentra el historiador alemán Siegfried Kracauer, han argumentado que el film de Murnau distorsionó el arquetipo temático de la historia original al remover gran parte de sus temas más importantes, la mayoría de los críticos piensa que lo único que hizo el director fue revitalizar el relato clásico del escritor Johann Wolfgang von Goethe. En esencia, “Faust” funciona como un mapa que delinea la geometría y la topografía de los estados más oscuros del alma. La contradicción vital del protagonista termina resonando en la cabeza del espectador con una fuerza brutal, invitándolo a considerar los peligros de la ambición y el hedonismo desmedido. Por otro lado, el film de Murnau tiene la virtud de presentarse como un producto controversial y revolucionario, que se atrevió a desafiar las convenciones establecidas en la sociedad alemana de la década del veinte, la cual estaba experimentando cambios sociales, culturales y políticos. Y es que “Faust” no solo presenta altas dosis de erotismo, el cual se concentra mayormente en la relación que se establece entre el protagonista y Gretchen, sino que además la cruda descripción de Mefistófeles como una figura que desafía la moral convencional y que celebra abiertamente el ateísmo, provocó un impacto cuyos ecos aún son percibibles en la actualidad. Por todo lo antes mencionado, “Faust” hoy en día es considerado como uno de los grandes clásicos del cine de terror, cuyo relato arquetípico acerca del amor, el poder, la moral, la tentación y la redención, no ha perdido un ápice de su atractivo original.


por Fantomas.

5 comentarios:

ATXEIN dijo...

Pues esta no la tengo vista, y después de ojear tu gran comentario me has pciado la curiosaidad.. Ya te contaré cuando la peuda ver, que tengo una lista de pendietnes cada vez mas grande¡¡¡jajaja

Un saludo¡

Alejandro the Kitsune-san dijo...

pero que gran obra¡

la vi en un cine y con musica en vivo

una gran experiencia

saludos

Darkerr dijo...

La novela era muy curiosa, aunque la he leido hace muchos años. La pelicula definitivamente se muestra muy interesante porque parece agregar más elementos a su historia. Además Murnau es un gran director, habiendo visto su obra "Nosferatu". Saludos.

Dialoguista dijo...

Parece interesantísima!!!! Me atrapó esta reseña!!! Y sus componentes: el trailer esta muy bueno, las imágenes, y el hecho que sea mudo, tocando un tema algo complejo para transmitir sin diálogos. ¿tiene cartelones de textos explicativos la peli?
Me voy a poner a buscarla!!!
Como siempre, un gustazo venir por acá ;-)

Anónimo dijo...

esta pelicula es un referente obligado del expresionismo aleman, es muy atrapante, y entretenida, y visualmente es exelente, otras buenas peliculas parecidas son "der golem" "el gabinete del dr. caligari" y "nosferatu( mornau)"

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