viernes, 6 de noviembre de 2009

The Cincinnati Kid: Cuando tu vida depende de un juego de cartas.

“The Cincinnati Kid” (1965), es un drama del director Norman Jewison, el cual está protagonizado por Steve McQueen, Edward G. Robinson, Ann-Margret, y Karl Malden.

Eric “The Kid” Stoner (Steve McQueen) es un joven y ambicioso as del póquer. La única forma de alcanzar la cima es derrotar al legendario Lancey Howard (Edward G. Robinson), el viejo maestro a quien todos temen. Eventualmente ambos terminarán enfrentados en una maratónica partida de póquer, donde apostarán mucho más que dinero o fichas.


La historia de un joven apostador que desafía al rey indiscutido de las mesas de póquer en Nueva Orleans, donde el actor Steve McQueen tuvo la oportunidad de capitalizar su imagen de rebelde solitario, debió haber sido plasmada por el director Sam Peckinpah. Inicialmente, el proyecto que lograría reunir al productor ejecutivo Martin Ransohoff, y al siempre controversial Sam Peckinpah, sin duda parecía prometedor. Según el escritor David Weddle, quien escribió la biografía, “If They Move...Kill ´Em!: The Life and Times of Sam Peckinpah”, “cuando Ransohoff comenzó a buscar un director para Cincinnati Kid, su co-productor, John Calley, le insistió que viera el film, ´Ride the High Country´. El productor le hizo caso, y quedó gratamente impresionado. Ransohoff pensaba que Cincinnati Kid era una suerte de western, por lo que pensó que Sam sabría como llevar la cinta. Él estaba interesado en realizar una suerte de duelo con un mazo de cartas. En ese sentido, Cincinnati Kid era casi un western romántico”.

Sin embargo, esta sería una producción problemática desde el inicio. Primero, en la novela original escrita por Richard Jessup, la historia se desarrollaba en St. Louis, escenario que fue cambiado por la colorida Nueva Orleans. Este sería uno de los tantos cambios que sufriría el guión original, el cual sería reescrito en numerosas ocasiones, primero por Paddy Chayefsky, luego por Ring Lardner Jr., y posteriormente por Terry Southern y Charles Eastman. Steve McQueen por su parte, quien sin duda era el actor adecuado para el papel, fue particularmente demandante. Él insistió en realizar las escenas de riesgo, y en que la película necesitaba una secuencia de lucha. Además se mostró en completo desacuerdo con el hecho de que Paddy Chayefsky estuviera a cargo de escribir el guión, lo que explica en cierta forma la gran cantidad de guionistas que participaron en la confección de la historia.

En cuanto a la selección del elenco, el proceso fue aún más problemático. Spencer Tracy, quien originalmente había sido seleccionado para interpretar a Lancey Howard, renunció a último minuto debido a desacuerdos salariales, pese a lo mucho que deseaba trabajar con Peckinpah. Para reemplazarlo, los productores contrataron a Edward G. Robinson, quien participa en algunas escenas con su antigua co-estrella en la Warner Brothers, Joan Blondell. Mientras que Peckinpah estaba satisfecho con la contratación de Robinson, Blondell, y gran parte del elenco secundario, se opuso terminantemente a que fueran contratadas Ann-Margret y Sharon Tate para los papeles femeninos protagónicos. Ransohoff, quien en ese momento estaba teniendo una relación sentimental con Tate, eventualmente terminó reemplazándola con Tuesday Weld, pero se rehusó a despedir a Ann-Margret. Las diferencias creativas entre los dos hombres pronto llegaría a un punto de quiebre.

Según Weddle, “Ransohoff pensaba que el centro de la historia era el triángulo amoroso que los guionistas habían construido bajo su supervisión (el personaje de McQueen debe decidirse entre el amor de una “buena” mujer, y su lujuria por una mujer “malvada”). Lamentablemente para él, Peckinpah comenzó a centrarse en el violento mundo en el que el “Kid” habitaba (Nueva Orleans durante la gran depresión), en la sangre fría que requería su profesión, y en los efectos que todo esto estaba teniendo en su personalidad. Él incluso llegó a decirle al productor que quería filmar todo en blanco y negro. Como Ransohoff no quería realizar una cinta completamente realista, y se encontraba abrumado por la serie de problemas que había tenido con Peckinpah, tras solo cuatro días de filmación terminó despidiendo al director debido a sus diferencias creativas.

Tras la salida de Peckinpah, Ransohoff inmediatamente contrató a Norman Jewison, quien dirigió la cinta sin mayores contratiempos. Tiempo después del estreno, Ransohoff declaró que la verdadera razón por la cual Peckinpah fue despedido, fue debido a que el director pasó una cantidad increíble de tiempo filmando una escena de desnudo que involucraba al actor Rip Torn. Más allá de los conflictos internos, “The Cincinnati Kid” más que centrarse en un juego de cartas, se enfoca en la lucha entre la juventud y la experiencia. Lancey Howard es un hombre respetado en el submundo del juego. Es el gran señor del póquer, un hombre de mundo que ha logrado todo lo que ha querido durante su vida. El Kid por otro lado, juega en una liga completamente diferente; es un jugador relativamente conocido que se enfrenta en antros sórdidos a rivales de segunda, que no están dispuestos a perder un par de dólares. La juventud y su deseo de gloria, lo han llevado a dejar de lado las cosas importantes de su vida para centrarse solo en destronar a Howard, por lo que en el duelo con él no solo están en juego miles de dólares, sino que también está en juego su lugar en el mundo que habita.

La vida de Kid se verá influenciada por variados personajes entre los que se encuentra su novia Christian (Tuesday Weld), una chica ingenua y sencilla que intenta por todos los medios que él abandone la vida que lo está separando cada vez más de ella. En la vereda contraria está Melba (Ann-Margret), la esposa de Shooter (Karl Malden), el mejor amigo de Kid, quien responde al prototipo de mujer fatal ya que es capaz de pasar por encima de todo el mundo si con eso logra obtener algún beneficio. Por último está el ya mencionado Shooter, un hombre cálido y bienintencionado cuya cobardía lo lleva a realizar actos con los que no está de acuerdo. La película está dividida en dos partes, donde en la primera se nos explican los motivos que tuvo el protagonista para escoger la vida que lleva, mientras que la segunda se centra en el tenso juego de póquer. La cinta en sí es una metáfora de como los estándares de felicidad impuestos por la sociedad, rara vez concuerdan con los pensamientos personales. Cuanto estará dispuesto a perder el Kid por obtener el reconocimiento de sus pares, es la gran interrogante que plantea la historia.

En el ámbito de las actuaciones, estas son simplemente increíbles. Desde Steve McQueen, pasando por Edward G. Robinson, y llegando hasta Ann-Margret, todo el elenco realiza un estupendo trabajo imprimiéndole realismo a sus personajes y a la historia. Por otra parte, la película presenta una cuidada fotografía obra de Philip H. Lathrop, quien retrata de forma maravillosa a la ciudad de Nueva Orleans. También cabe destacar la estupenda banda sonora de Lalo Schifrin, cuyo inolvidable tema principal es interpretado nada menos que por Ray Charles. Norman Jewison mantiene un buen ritmo narrativo durante todo el transcurso de la cinta, y se preocupa de que el duelo entre los dos hombres, el cual es propio de un western, exude tensión. “The Cincinnati Kid” es una gran película que presenta un estilizado realismo, detalladas subtramas, y una complejidad dramática que atrae sin problemas al espectador. Aunque uno pueda cuestionarse que tan diferente hubiese sido el film con Peckinpah en la silla del director, hay que reconocer que Jewison hizo un estupendo trabajo al que prácticamente no se le pueden realizar objeciones, con la excepción de la inclusión de una pelea de gallos que es utilizada para demostrar la naturaleza salvaje de Melba.



por Fantomas.

4 comentarios:

Dialoguista dijo...

Que interesante parece, con profundidad dramática como dijiste, la verdad que tu reseña lo trasnmitió, ya la sola descripción de los personajes se torna más que interesante. Por otro parte las ideas de Peckinpah, tampoco se ven muy mal, claro esta que el resultado hubiera sido quizás otro tipo de peli, con un estilo, ¿como decirlo? ¿más parecido a un policial negro? (salvando las distancias claro). Pero ambas propuestas de dirección, tienen su atractivo.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Una buena película, que hace honor al dicho de "afortunado en el amor, desafortunado en el juego" y a la inversa.

Excelente el papel de McQueen y también del resto del elenco.

Supongo que con Peckinpah hubiera quedado algo más duro y trágico, pero nunca lo sabremos. Aún así, Jewison hizo un buen trabajo y eso es lo que cuenta.
Lo que no sabía es que hubiera habido tantos problemas y tanto guionista por medio.

Saludos y excelente reseña ;)

Möbius el Crononauta dijo...

Gran clásico de las cartas, con ese final inolvidable, y dos grandes como Steve y Edward G. Robinson. Y Karl Malden, y que guapa es Ann-Margret...

Imprescindible

Fantomas dijo...

- Dialoguista: Si Peckinpah hubiese dirigido la cinta el resultado probablemente hubiese sido una historia más cruda. De todas forman,Jewison realizó un estupendo trabajo en este film.

- Pliskeen: Creo que la película también intenta decir que hay que aprender a retirarse a tiempo. Por otro lado, me alegro que te hayan parecido interesantes los datos de producción.

- Möbius: Concuerdo contigo. Lamentablemente, cuando se repasa la filmografía de Steve McQueen no suele ser nombrada esta película.

Gracias a todos por sus comentarios,
Saludos!

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