lunes, 23 de noviembre de 2009

The Flowers and the Angry Waves: No puedes escapar de tu pasado.

“The Flowers and the Angry Waves” (1964), es un drama del director Seijun Suzuki, el cual está protagonizado por Akira Kobayashi, Tamio Kawaji, y Chieko Matsubara.

Un yakuza llamado Kikuji (Akira Kobayashi) huye hacia Tokio con Oshige (Chieko Matsubara), la prometida de su maestro y se casa con ella, dejando atrás unos cuantos cadáveres asesinados elegantemente. Para sobrevivir, comienza a trabajar para una constructora de edificios la cual obtiene sus contratos mediante chantajes y abusos. Cuando un asesino de su antigua banda comience a buscarlo, y una compañía de la competencia comience a sabotear la construcción de uno de los edificios, Kikuji se verá obligado a cambiar su estilo de vida si es que desea sobrevivir.


El director Seijun Suzuki a través de sus más de cuatro décadas de carrera, ha demostrado ser un realizador rebelde que ha quebrado todas las reglas existentes al interior de la industria. El prolífico director es usualmente reconocido como un verdadero genio que logró configurar y reinventar el cine, para que respondiera a su percepción de lo que es el mundo. Sería entre los años 1956 y 1968, que él lograría hacerse un nombre en la industria cinematográfica, cuando estaba bajo contrato con los estudios Nikkatsu. Durante ese periodo, el director filmaría alrededor de cuarenta cintas serie B, extendiendo las barreras de cada uno de los géneros en los cuales se aventuró. Precisamente su naturaleza rebelde se refleja en la personalidad del protagonista de “The Flowers and the Angry Waves”, el cual es expulsado del sindicato de los yakuza para posteriormente meterse constantemente en problemas con sus nuevos jefes, por intentar cruzar los límites que le fueron establecidos.

La cinta comienza con el protagonista, Kikuji, "secuestrando" violentamente a su amada Oshige, la cual se dirigía a contraer matrimonio con el líder de los yakuza. Un año después, la pareja está intentando pasar desapercibida en las calles de Tokyo. Mientras que Kikujo logra ser contratado como constructor del clan Murata, Oshige encuentra trabajo como mesera en una posada del distrito de Asakusa. Su único amigo en este mundo hostil y extraño, es el dueño de la posada (Kaku Takushina), quien además es el único que está enterado de que ellos están casados. Al poco tiempo, Kikuji termina involucrándose en un peligroso conflicto entre el clan Murata y la pandilla dirigida por el nefasto Tamai, en donde se encuentra en juego un valioso contrato. Para complicar aún más la vida de la pareja, una geisha llamada Manryu (Naoko Kubo) se enamora de Kikuji, mientras que el detective Tanioka (Isao Tamagawa) se enamora de Oshige. La guinda de la torta será la llegada de un peligroso asesino conocido como Yoshimura (Tamio Kawaji), cuyo objetivo es asesinar a la aproblemada pareja. Es en ese momento que su sueño de formar un hogar y una familia juntos comienza a desvanecerse por completo.

“Vamos a olvidar el pasado”, le dice el dueño de la posada al detective Tanioka, diálogo que resulta ser bastante curioso pensando que se trata de una cinta de época. Sin embargo, esto responde a que la historia de “The Flowers and the Angry Waves” se desarrolla en plena Era Meiji (comprendida entre 1867 y 1912), durante la cual Japón comenzó a abrirse a la influencia de ideas extranjeras, lo que llevó al país asiático a convertirse en la potencia mundial que es ahora. Esta idea de modernidad no solo está retratada en los diversos diálogos, sino que también en cosas tan simples como el tipo de peinado que luce Oshige, en la exótica afición de Manryu por el gin (que le es entregado por un extranjero), y por último en la curiosa vestimenta del misterioso asesino. En general, además de evidenciar la fuerte influencia de culturas extranjeras, el director también intenta retratar como prácticamente todos los personajes de la cinta se esfuerzan por dejar sus historias personales enterradas en el pasado.

Está dinámica de renovación personal es adoptada por prácticamente todos los personajes que aparecen en la historia. Por ejemplo, en un determinado momento nos enteramos que el dueño de la posada que alberga a la pareja de protagonistas, antes era un yakuza que decidió cambiar por completo su estilo de vida. Algo similar sucede con Manryu, quien hace todo lo posible por expulsar la miseria de su vida, para así poder alejarse del bar ubicado en Manchuria en el cual trabaja. Por otra parte, el director incluye un cierto número de simbolismos e ironías en el relato. El hecho de que el protagonista sea un constructor cuya esposa está embaraza, se presenta como el intento de Suzuki por simbolizar el futuro de su nación de origen, el cual está en manos de hombres obligados a tomar decisiones difíciles las cuales indudablemente afectarán a todos quienes los rodean. Para escapar de un pasado violento junto a su familia, Kikuji tendrá que lidiar con un presente aún más violento. La encarnizada lucha entre clanes lo obligará a blandir nuevamente su espada, convirtiéndose una vez más en un asesino cuya única solución pareciera ser escapar hacia Manchuria, el mismo lugar que la geisha Manryu desea dejar para siempre.

Suzuki utiliza un estilo narrativo algo complejo, por lo que en algunos pasajes de la cinta al espectador le resultará difícil determinar qué papel juega cada uno de los personajes que aparecen en la historia. Será recién alrededor de la mitad del relato que las funciones, motivaciones y lealtades de los personajes quedarán por completo en evidencia, permitiéndole al espectador hacerse una idea de la dirección que tomará el film. Cabe mencionar que el director también incluye un par de interesantes escenas de acción, como por ejemplo una en la que se desarrolla una violenta batalla campal entre los miembros de los clanes en disputa, y otra en la que la pareja protagónica intenta fugarse del cada vez más cercano asedio de la policía, y del implacable asesino cuya figura se cierne como su gran némesis. Es en gran medida gracias a la combinación de profundidad temática y momentos de acción y suspenso, que el director logra atrapar al espectador durante todo el transcurso de una historia que en manos menos expertas, hubiese resultado bastante tediosa.

En cuanto a las actuaciones, estas en su gran mayoría resultan ser correctas. En lo que se refiere al aspecto técnico del film, se destaca el trabajo de fotografía de Kazue Nagatsuka y el diseño de producción de Takeo Kimura (quien además co-escribió el guión), quienes en conjunto se encargan de realzar la atmósfera claustrofóbica que presenta la cinta, permitiendo que la cámara fluya libremente desde el interior de la posada hacia los oscuros callejones, y de los callejones nuevamente a la posada, lugares donde la policía y el asesino se encargan de acorralar a la pareja que parece no tener escapatoria. La banda sonora de Hajime Okumura por otro lado, resulta ser efectiva a la hora de reflejar el sentimiento de frustración de los protagonistas. Por último, cabe mencionar que la secuencia final del film, la cual que ocurre en un laberinto compuesto por pequeños montones de nieve, parece haber sido sacada de una cinta de cine negro, por lo que posee un encanto especial. “The Flowers and the Angry Waves” no es precisamente una de las obras más recordadas de ese artesano llamado Seijun Suzuki, pero sin duda es una buena película que merece algo más de reconocimiento, y que nos ofrece un interesante retrato de las peligrosas calles de Tokyo durante el periodo en el que se ambienta la historia.




por Fantomas.

5 comentarios:

Dialoguista dijo...

Esta mexcla de géneros y la complejidad que nombras llaman mucho la atención, la voy a tener en cuenta, y la lista de pendientes se agranda a pasos agigantadoooos ;-)

P.D.: Recordas que te mencione un programa que hacia un visionado de las pelis de Holmes (no me olvido el regalo, teneme paciencia). Bueno, el asunto es que encontré un blog dedicado al programa de tv (se ve que es otro fanático como yo de dicho programa). Lo bueno de esto es que en el blog se puede ver el programa online, por lo que lo hace accesible a aquellos que no están en Argentina. Asi que te paso el link, cuando tengas tiempo echale un ojo, sé que este programa te resultará sumamente interesante!!!
http://filmoteca-canal7.blogspot.com/

Dr. Quatermass dijo...

Hay vida mas alla de Kurosawa en el cine japones de esa epoca. Yo la verdad es que son deberes que tengo pendientes.

Saludos!

Fantomas dijo...

- Dialoguista: Muchas gracias por el enlace!. Apenas pueda le echaré una mirada :) En cuanto a la cinta, te recomiendo que la veas. Seijun Suzuki es sin duda uno de los grandes directores japoneses de la historia.

- Dr. Quatermass: La verdad es que hay bastante vida más allá de Kurosawa en el cine japones de la época. Lamentablemente, yo también siento que tengo tarea pendiente en ese ámbito. Por la menos esta cinta sirve un poco para ponerse al corriente.

Gracias por sus comentarios,
Saludos!

Alex dijo...

Viva el cine japones!

Por cierto, he vuelto después de casi tres meses de ausencia. Aqui t dejo mi blog por si se t habia olvidado: http://entrelucesycamaras.blogspot.com

babel dijo...

Tampoco conozco a fondo el cine japonés, aún me considero por educar en este terreno. Suzuki (lo que he visto) me gusta. Tiene alguna película que no es de yakuzas, verdad? De todas formas es un cine como dices que mezcla muchos recursos, csi hasta el barroquismo, pero tiene una elegancia fuera de toda duda. Trataré de hacerme con la película que posteas, has despertado mi interés.

Un saludo!

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