miércoles, 4 de noviembre de 2009

La Coda Dello Scorpione: Misterio en Atenas.

“La Coda Dello Scorpione” (1971), es un giallo del director Sergio Martino, el cual está protagonizado por George Hilton, Anita Strindberg, Alberto de Mendoza e Ida Galli.

Un hombre llamado Kurt Baumer muere en un accidente de aviación. Su esposa, Lisa Baumer (Ida Galli), es la única beneficiaria de un seguro de vida avaluado en un millón de dólares. Sin embargo, poco tiempo después de cobrar el seguro, ella es brutalmente asesinada y el dinero desaparece. Irónicamente, Peter Lynch (George Hilton), el investigador de la compañía de seguros que estaba tratando de esclarecer las causas del siniestro aéreo, se convierte en el principal sospechoso del crimen. Preocupado por comprobar su inocencia y ante la aparición de nuevos asesinatos, Peter une fuerzas con el Inspector Stavros (Luigi Pistilli) para descubrir al verdadero responsable de los crímenes.

Durante la década del sesenta, la industria cinematográfica italiana se convertiría en la cuna de dos subgéneros cuyo éxito comercial se expandiría tanto a nivel local como internacional. Dichos subgéneros serían el spaghetti western, liderado por el director Sergio Leone y su afamada “trilogía del dólar”, y el giallo, entre cuyos exponentes más recordados se encuentran Mario Bava, Dario Argento, Lucio Fulci, Luciano Ercoli y Sergio Martino, entre otros. El término giallo (palabra que en italiano significa amarillo) deriva de la popular serie de novelas de misterio publicadas en 1929 por la editorial milanesa Mondadori, cuyas portadas eran de un brillante color amarillo. Curiosamente, prácticamente todas las novelas pertenecientes a la serie eran traducciones al italiano de diversas obras de misterio de variados escritores de habla inglesa, como por ejemplo Edgar Allan Poe, Sir Arthur Conan Doyle y Agatha Christie, entre otros. Estas novelas eventualmente se convertirían en parte importante de la base temática del giallo, la cual también presenta influencias del cine de terror filmado en aquella época en Italia, y del thriller británico y norteamericano, lo que obviamente derivó en que los distintos directores que se aventuraron en el subgénero jugaran a su antojo con los márgenes de esta nueva y poco definida corriente cinematográfica.

En el caso puntual de Sergio Martino, este debutaría en las ligas del giallo con el film “Lo strano vizio della Signora Wardh” (1971), en el cual al igual que como lo hiciera Lucio Fulci en “Una lucertola con la pelle di donna” (1971), el director exploraría los límites de la represión sexual y la infidelidad, algo que repetiría en menor medida en “La coda dello scorpione”, cuyo guión fue escrito por Ernesto Gastaldi y Eduardo Manzanos Brochero, quienes eran colaboradores habituales del realizador. La cinta comienza con la trágica muerte del empresario Kurt Baumer, quien fallece a bordo de un avión que explota en medio del aire sin explicación aparente. La única beneficiaria de su millonario seguro de vida es su infiel esposa, a quien la compañía de seguros acepta pagarle el monto convenido, no sin antes asignar a uno de sus mejores investigadores, Peter Lynch, para descubrir si existió juego sucio en la muerte del empresario. Cuando la mujer se marcha a Grecia para cobrar el dinero, Peter la sigue y rápidamente se convierte en su protector y su amante. Lamentablemente la relación dura poco tiempo, ya que ella es asesinada y el dinero es robado. Es en ese momento cuando junto a un Inspector de policía griego y a una sexy reportera llamada Cleo Dupont (Anita Strindberg), Peter se lanza a la tarea de encontrar al asesino y averiguar que sucedió con el dinero.

A primera vista, resulta curioso lo hecho por Martino y su dupla de guionistas en relación al destino del personaje interpretado por Ida Galli. Si bien en un principio todo pareciera indicar que ella es la protagonista del relato, esto cambia drásticamente a poco de avanzada la cinta, cuando muere a manos de un brutal asesino cuya identidad se desconoce. Evidentemente es imposible no relacionar esta vuelta de tuerca con lo hecho por el director británico Alfred Hitchcock en el film “Psycho” (1960), el cual no solo adquirió bastante notoriedad por su temática enfermiza y macabra, sino que también por el hecho de que la protagonista, interpretada por Janet Leigh, es asesinada durante la primera mitad de la película. En cierta medida, este giro dramático es insertado por Martino y su equipo básicamente para contextualizar que en el retorcido mundo del giallo nada es lo que parece, y las sorpresas se encuentran a la vuelta de la esquina. Al mismo tiempo, con todo esto provocan que prácticamente todos los personajes que aparecen a lo largo de la historia se conviertan en potenciales sospechosos, lo que obviamente ayuda a ocultar al verdadero culpable bajo un manto de dudas y conjeturas completamente erradas.

Como en gran parte de los giallos, en “La Coda Dello Scorpione” no solo es posible encontrar grandes dosis de violencia gráfica cuidadosamente estilizada, sino que además se cumple la máxima de que el encargado de descubrir la verdad que se oculta tras los crímenes en los que se centra la historia es un civil, o en este caso una pareja de civiles. Estrictamente ligado a esto último, se encuentra el hecho de que gran parte de los miembros de la policía son retratados como incompetentes, lo cual es una característica bastante común de encontrar en las novelas de misterio en las cuales solían basarse estas producciones italianas. Por último, como suele suceder dentro del mundo del giallo, la historia relatada por Martino se encuentra marcada por el cinismo, la depravación sexual y la violencia irracional, razón por la cual todos los personajes parecen tener algo que esconder, aún cuando estos pueden o no estar relacionados con los asesinatos. Y es que la verdad en “La Coda Dello Scorpione”, Sergio Martino hace un estupendo trabajo balanceando las expectativas y las suposiciones de la audiencia. A medida de que gradualmente son asesinados gran parte de los potenciales sospechosos, el espectador se ve obligado a buscar respuestas en lugares por completo inexplorados, lo que no solo enriquece la vertiente detectivesca del relato, sino que además solidifica el halo de misterio que domina al film.

En lo que a las actuaciones se refiere, el elenco en general realiza un trabajo correcto, destacándose la labor de George Hilton y Anita Strindberg, quienes exhiben una gran química entre ellos, lo que permite que la relación amorosa que se establece entre sus personajes resulte verosímil, aún cuando esta se produce de manera bastante apresurada. También cabe destacar el trabajo de Alberto De Mendoza, quien interpreta a John Stanley, un misterioso agente de la Interpol cuyos métodos resultan a lo menos cuestionables. Por otro lado, resulta sumamente llamativo el trabajo de fotografía de Emilio Foriscot, quien mediante el correcto uso del color y los contrastes, logra dotar al film de una atmósfera por sobre todo inquietante. En esta labor es asistido por el compositor Bruno Nicolai, cuya banda sonora se alza como uno de los puntos altos de la producción. Por último, cabe mencionar el uso por parte de Martino de incómodos close-ups y curiosos ángulos de cámara, los cuales tienen por objetivo desorientar por completo al espectador, dejándolo a merced de las inesperadas vueltas de tuerca que presenta el guión.

Lamentablemente, no todos los aspectos técnicos y narrativos del film son de buena factura. Mientras que las falencias presentes en el apartado de los efectos especiales y el trabajo de maquillaje, dejan en evidencia de que la cinta de Martino pertenece al mundo de la serie B, la subtrama romántica que se produce entre la dupla de protagonistas, a ratos diluye la trama de misterio lo que inevitablemente ralentiza el ritmo narrativo de la cinta. Afortunadamente, ninguno de estos factores afectan mayormente la experiencia cinematográfica. Aunque “La Coda Dello Scorpione” no es el mejor trabajo de Sergio Martino, de todas formas se trata de una producción interesante que exhibe un particular atractivo visual, unas buenas dosis de gore cuidadosamente orquestado, y un guión que pese a no ser perfecto, cuenta con la suficiente cantidad de giros de tuerca como para mantener interesado al espectador durante todo el transcurso del metraje, lo que en conjunto convierte a esta película en un producto absolutamente recomendable para acercarse al siempre atrayente mundo del giallo.



por Fantomas.

4 comentarios:

Alí Reyes H. dijo...

Otro tema:
Me consta que El abogado del diablo es una excelente pelìcula

jb dijo...

uuuyyy la vi hace mucho ni me acuerdo... Es más me hiciste acordar aotras...
Muy buena articulo
Alberto de Mendoza cumplía en esos papeles
Saludos nimios

Profesiones; contraculturales y sociópatas sin remedio. dijo...

Este Sergio Martino sabe lo que se hace, un pedazo de film.

Un saludo y felicidades por el texto, saludos desde nuestro humilde blog.

Vurdalak.

Dialoguista dijo...

Unos cuantos elementos tiene que me dan ganas de ver cómo están utilizados (las semejanzas con Psicosis, los giros argumentales, esa cámara pendulo!!!!) asi que me olvidaré un poquito del miedito que me van a causar las escenas que mencionas ;.) y voy a ponerme a buscar esta peli!!!!
Saludos!!!

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