martes, 10 de noviembre de 2009

The Night of the Big Heat: La última entrada en la "trilogía alienígena" de Terence Fisher.

“Night of the Big Heat” (1967), es una cinta de ciencia ficción del director Terence Fisher, la cual está protagonizada por Christopher Lee, Patrick Allen, y Peter Cushing.

En la isla británica de Fara se están alcanzando máximos de temperatura, mientras el resto del país está en pleno invierno. Debido al elevado calor, las líneas de teléfono no funcionan, los aparatos eléctricos estallan, y la conducta de la gente se ve afectada. Pero lo que en un principio parece ser obra del clima, en realidad es fruto de una invasión extraterrestre, la cual ha elegido la isla de Fara como campo de pruebas de una potencial ocupación.


Como he mencionado en dos artículos anteriores, durante la década del sesenta el director Terence Fisher realizó tres películas de ciencia ficción fuera de la Hammer; “The Earth Dies Screaming” (1964) para la Lippert Films, y “Island of Terror” (1966) y “Night of the Big Heat” para la Planet Films. Las cintas que componen la llamada “trilogía alienígena” de Fisher, presentarían planteamientos similares y guardarían numerosos puntos en común. En los tres films la acción se desarrolla en pequeños pueblos rurales aislados del resto del mundo, los cuales de un momento a otro se ven amenazados por entidades de naturaleza desconocida. Además, las tres cintas fueron realizadas con escasos presupuestos y con un evidente rechazo por parte de su autor, el cual llegó a declarar: “Estos films no están entre mis favoritos. ¡Intervenciones extraterrestres en nuestra vida diaria, con un montón de humo y luces raras y nada más en la mayoría de las ocasiones! ¡No hay nada fantástico en eso! No me interesa el futuro. Al contrario, prefiero volver la vista atrás hacia aquellos tiempos en los que la superstición era... más fuerte que nunca, cuando la vida diaria era fantástica”.

“Night of the Big Heat” sería la última incursión de Fisher en el género de la ciencia ficción. El film adapta la novela del mismo nombre de John Lymington, seudónimo que utilizaba el escritor inglés John Newton Chance. Curiosamente, esta novela ya había sido adaptada anteriormente por Peter Graham Scott en 1960, para la serie de televisión “Tv Play of the Week”. En esta ocasión, Fisher nuevamente reclutaría a Peter Cushing, uno de sus colaboradores habituales el cual había participado en su anterior cinta para la Planet Films, “Island of Terror”, aunque a diferencia de dicho film, esta vez Cushing interpretaría a un personaje menor. El gran protagonista de esta película es Patrick Allen, quien interpreta a Jeff Callum, un escritor que últimamente ha tenido problemas para continuar con su trabajo, y que de un momento a otro se verá enfrentado a una doble amenaza que puede destruir por completo su vida.

Y es que precisamente la película presenta dos tramas claramente demarcadas. Por un lado tenemos el tema de la ocupación de la ínsula por parte de seres de otro mundo, mientras que por otro lado tenemos la historia del triángulo amoroso compuesto por Jeff Callum, su esposa Frankie (Sarah Lawson), y Angela Roberts (Jane Merrow), la amante de Jeff quien ha llegado a la isla con la intención de quedarse con él. Lamentablemente, el componente melodramático de la historia por momentos logra dejar en segundo plano al relato fantástico propiamente tal, entorpeciendo el ritmo narrativo de la cinta. Es por este motivo que pese a que la película presenta a un científico interpretado por Christopher Lee, el relato no se detiene a revisar demasiados conceptos científicos, sino que se concentra en el violento asalto que los habitantes de la isla de Fara sufren a mano de los supuestos habitantes de otros mundos, todo esto con el objetivo de compensar las pequeñas lagunas narrativas que se forman a causa de la prioridad que se le da al componente romántico.

Al tratarse de una cinta de bajo presupuesto, es evidente que los efectos especiales que presenta esta producción son bastante precarios. Sin embargo, Fisher se las arregla para utilizar esto a su favor. El director se preocupa de ocultar la apariencia de los misteriosos atacantes hasta el último tramo del film, intrigando de esta forma al espectador. Debido a esto durante gran parte de la película, el director sugiere la presencia de estos seres mediante un particular sonido, que sirve para advertirle a los protagonistas y al espectador que el peligro es inminente. Mientras que los monstruos de “Island of Terror” succionaban la totalidad de la estructura ósea de sus víctimas, los invasores de “Night of the Big Heat” queman por completo a sus víctimas, las cuales en ocasiones incluso llegan a sufrir una suerte de combustión espontánea. Esto se debe a que supuestamente estas criaturas están compuestas de pura energía, por lo que irradian grandes cantidades de calor (lo que obviamente le da sentido al título del film).


Las actuaciones son en general bastante correctas. El elenco entero realiza un buen trabajo, sobreponiéndose a algunos malos diálogos y a situaciones un poco forzadas. Con su sola presencia, tanto Cushing como Lee logran otorgarle un encanto especial a la producción, por lo que las pocas escenas en las que participan juntos son fácilmente las más entrañables del film. Por otra parte, la banda sonora de Malcolm Lockyer en algunos pasajes del relato ayuda a construir una marcada atmósfera de paranoia, mientras que en otros recalca el hecho de que el protagonista se encuentra inmerso en una tormentosa historia romántica. En lo que respecta al trabajo de fotografía de Reginald H. Wyer, este presenta un problema bastante usual en las producciones de la época, que tiene relación con los filtros utilizados para rodar las escenas nocturnas. Debido a esto, existen numerosas transiciones entre el día y la noche las cuales ocurren sin previo aviso, lo cual a ratos resulta algo molesto, en especial porque gran parte de la cinta se desarrolla de noche, por lo que es sencillo confundir la cronología del relato. “Night of the Big Heat” es probablemente la peor de las cintas que componen la “trilogía alienígena” de Fisher, lo que no significa que estemos ante una mala película. Como había mencionado anteriormente, es la importancia que se le da a la subtrama romántica lo que en gran medida afecta a la producción.

La importancia que Fisher le da al aspecto melodramático del film probablemente se deba a que en más de alguna ocasión, el director mencionó que su mayor ilusión era rodar una historia romántica. Lamentablemente, en esta ocasión se queda a medio camino entre un relato de ciencia ficción y una historia romántica, la cual es tratada desde un punto de vista bastante misógino. Sin embargo, hay que reconocer que de este triangulo amoroso y de la evidente tensión sexual que este desata, surgen algunas de las buenas ideas presentes en el guión, como aquella que señala que el calor es el gran responsable de la alteración del comportamiento que empiezan a sufrir los habitantes de la isla. Pese a ser un film menor en la filmografía de Fisher, “Night of the Big Heat” presenta varios elementos que lo convierten en una producción entrañable, más allá de los defectos que esta pueda presentar. Como dato curioso, cabe mencionar que los distribuidores franceses aprovecharon el título de la cinta y parte de su contenido para rodar con un equipo completamente diferente, una serie de insertos pornográficos para su exhibición en Francia. Al parecer, esta era una práctica bastante habitual en aquellos años. Esto dio pie a una simpática anécdota que tuvo como protagonistas a Jesús Franco y a Christopher Lee. Según ha declarado en alguna entrevista el director madrileño que residía en París por aquella época, tras tener la oportunidad de ver este remontaje porno, llamó por teléfono a Lee, con el cual ya había trabajado anteriormente, para comentarle en tono jocoso: “Chris, ya he visto la cosa esa porno que has rodado”. En una ironía del destino, sería Franco y no Lee, el que años después desarrollaría su carrera dentro de los parámetros del cine para adultos.

*Aunque parece que he puesto un afiche equivocado, la verdad es que en los Estados Unidos la cinta fue estrenada bajo el nombre de "Island of the Burning Damned".


por Fantomas.

5 comentarios:

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Queda pendiente de visionado junto a las otras dos.

Saludos ;)

ATXEIN dijo...

Pues esta la tengo pendiente, gracias por la estupenda reseña y por recordarla¡¡

Un saludo¡¡

Darkerr dijo...

Interesante y llamativa, aunque ese componente romántico me echa un poco para atrás, que esperaba ver más monstruos. De todos modos la tendré en cuenta para verla proximamente.

Fantomas dijo...

- Pliskeen: Espero que cuando tengas la oportunidad de ver cualquiera de las tres cintas, pases a dejar tu impresión de esta faceta distinta de Fisher.

- ATXEIN: Es una cinta interesante pese a presentar una buena cantidad de defectos, por lo que valía la pena rescatar esta cinta. Me alegro que te haya gustado la reseña.

- Darkerr: Hay monstruos, pero no esperes mucho de ellos. Estas películas fueron realizadas con un escasísimo presupuesto así que presentan más imaginación que calidad.

Gracias por sus comentarios,
Saludos.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Pues será cuestión de echarle un ojo, que Terence Fisher siempre depara buenos momentos.
Saludos

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