lunes, 7 de diciembre de 2009

The Beast From 20.000 Fathoms: El primer trabajo en solitario de Harryhausen.

“The Beast From 20.000 Fathoms” (1953), es una cinta de ciencia ficción del director Eugene Lourié, la cual está protagonizada Paul Christian, Paula Raymond, Cecil Kellaway, y Kenneth Tobey.

Científicos norteamericanos realizan pruebas nucleares en el Ártico. Tras una explosión, un Rhedosaurio que se encontraba en estado de hibernación vuelve a la vida, y comienza a atacar a las embarcaciones que se encuentran cerca del Polo Norte. El profesor Tom Nesbitt (Paul Christian) es el único que ha visto a la criatura, pero nadie cree sus afirmaciones. Sin embargo, cuando la bestia llegue a la Gran Manzana desatando una oleada de destrucción que parece imparable, Nesbitt tendrá que unir fuerzas con el ejército para encontrar una forma de detener al monstruo antes de que destruya por completo la ciudad.

El ahora maestro del stop-motion, Ray Harryhausen, y el escritor Ray Bradbury, siempre declararon abiertamente su admiración por la cinta clásica “The Lost World” (1925), lo que los llevó a entablar largas conversaciones acerca de los dinosaurios y específicamente de cómo realizar películas acerca de ellos. Bradbury llegaría a declarar en una ocasión: “Nosotros nos mantuvimos juntos esperando que algún día, él (Harryhausen) pudiera animar dinosaurios y que yo pudiera escribir sus guiones”. Esa oportunidad por fin se presentó en 1953, cuando el productor Jack Deitz comenzó a buscar un producto que pudiera aprovechar el exitoso relanzamiento de “King Kong” (1933). Fue así como dio con una historia acerca de un monstruoso dinosaurio, que es liberado luego de que una bomba atómica estallara en el Ártico. Buscando a alguien que pudiera pulir el guión, Deitz le mostró la historia al joven escritor de ciencia ficción Ray Bradbury, quien declararía en una ocasión: “Yo leí lo que ellos tenían e instintivamente dije, ´Discúlpame, pero esto me recuerda en parte a una historia que publiqué en el Saturday Evening Post.´El productor tras reponerse de la sorpresa, se dio cuenta de que habían adaptado mi historia sin saberlo”. La historia del escritor titulada “The Foghorn”, relataba las andanzas de un dinosaurio que destruye un faro luego de confundir la sirena de niebla con una llamada de apareamiento.

Luego de comprar los derechos de la historia corta de Bradbury, Deitz contrató a Harryhausen para que este creara los efectos especiales del film. Harryhausen en ese entonces, solo era conocido por su trabajo en “Mighty Joe Young” (1949), y por una cinta que él estaba mostrando en los distintos estudios, la cual presentaba a unos dinosaurios animados en stop-motion. Con un presupuesto inicial de solo 210.000 dólares, pero con una completa libertad creativa, Harryhausen tiene el mérito de lograr que “The Beast From 20.000 Fathoms” parezca haber sido realizada con un presupuesto bastante mayor. Durante décadas, los fanáticos del cine de terror y de ciencia ficción han tenido que lidiar con una infinidad de carteles de películas que al final de día, no suelen representar la realidad de lo que se puede apreciar en el film. En el caso de esta cinta, Harryhausen y compañía entregan exactamente lo que se puede ver en el cartel. Las escenas que involucran al Rhedosaurio sembrando el caos en las calles de Nueva York aún dejan una buena impresión, siendo sin duda lo mejor de la cinta.

La premisa de la cinta toma prestada la base temática de “King Kong”, y le añade el toque nuclear tan típico de las cintas de ciencia ficción de la época, preparando de esta forma el camino para efectuar un discurso que alude a los horrores de la radiación y del armamento nuclear. La liberación del enorme dinosaurio es una consecuencia directa de las pruebas nucleares que está efectuando el ejército norteamericano en el Ártico (que dicho sea de paso, no es el lugar más apto para realizar ese tipo de pruebas), dando a entender que la utilización de este tipo de armas solo lleva a una destrucción sin sentido que afecta tanto a militares como a civiles. La cinta además establece algunas constantes propias de las películas de ciencia ficción de la época, como por ejemplo el hecho de que quien descubre al monstruo, es quien lidera la investigación y quien eventualmente termina destruyéndolo.

Evidentemente los mejores momentos de la cinta son aquellos en los que la bestia aparece destrozando todo a su paso. Lamentablemente, gran parte de la película se centra en la investigación llevada a cabo por el protagonista, y sus posteriores intentos por convencer a las escépticas autoridades de la existencia del monstruo. De todas formas, este tramo de la cinta está acompañado por diálogos relativamente interesantes, y presenta un ritmo narrativo más que adecuado. Tras alrededor de cuarenta minutos de metraje dedicados a la investigación del monstruo, somos testigos de su llegada a la ciudad de Nueva York. Los efectos especiales llevados a cabo por Harryhausen si bien no son los más prolijos de su carrera, de todas maneras resultan impresionantes. El Rhedosaurio se mueve con bastante fluidez, y las escenas en las cuales interactúa con el personal militar están bien logradas. Es precisamente durante la batalla entre los militares y el monstruo, que se asoma uno de los elementos más originales que presenta el film. Luego de su primer encuentro con la bestia, algunos de los soldados inexplicablemente caen enfermos. Al poco tiempo después, Tom Nesbitt descubrirá que el Rhedosaurio es el portador de una enfermedad fatal, lo que obligará a las autoridades a encontrar una forma de destruir a la bestia sin propagar el virus.

En el ámbito de las actuaciones nos encontramos con un panorama bastante variado. Mientras que Paul Christian y Cecil Kellaway (quien interpreta al entusiasta profesor Thurdgood Elson) realizan un buen trabajo, Paula Raymond es bastante inexpresiva por lo que su personaje no resulta demasiado creíble. Por otra parte, John L. Russell realiza un buen trabajo de fotografía, mientras que David Buttolph nos entrega una banda sonora más que apropiada para este tipo de relato. Obviamente la gran estrella de esta cinta es Ray Harryhausen y sus efectos especiales. Aunque como mencionaba anteriormente, la totalidad de su trabajo en este film resulta ser de primer nivel (aún cuando en algunos de los primeros planos se pueden detectar algunos defectos en el Rhedosaurio), tal vez la escena más destacada de la película sea aquella en la que el monstruo se encuentra atrapado en una montaña rusa, al mismo tiempo que Tom Nesbitt junto a un soldado interpretado por Lee Van Cleef, realizan un intento desesperado por detenerlo.

“The Beast From 20.000 Fathoms” probablemente no sea una de las mejores cintas de monstruos de la época, pero sin duda es una película entretenida. El solo hecho de que los efectos especiales fuesen realizados por el maestro Harryhausen, le da a esta producción un valor agregado. Probablemente el director hubiese obtenido un mejor resultado si le hubiese dedicado más minutos al Rhedosaurio, y menos a la investigación que lleva a cabo el protagonista. De todas maneras, la paciencia del espectador se ve recompensada por los minutos en los que la bestia aparece en la pantalla, los cuales no solo resultan ser sumamente entretenidos, sino que además presentan altas dosis de suspenso. Cabe resaltar que el productor Jack Deitz le terminó vendiendo la cinta a la Warner Brothers por más de 500.000 dólares (más del doble de lo que le costó), solo para ver como esta recaudaba más de cinco millones de dólares e iniciaba una fiebre mundial por las películas de monstruos gigantes. De hecho, los realizadores del film japonés “Gojira” (1954) admitieron que habían utilizado el modelo de “The Beast From 20.000 Fathoms” al momento de diseñar la historia de la cinta, demostrando lo influyente que resultó ser esta modesta producción.

por Fantomas.

12 comentarios:

Möbius el Crononauta dijo...

Mágica cinta, y todo un clásico del maestro Harryhausen.

Saludos

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Lo cierto es que es entretenida, pero tampoco gran cosa.

Es curiso la benevolencia que tenemos (me incluyo) con ciertos clásicos que prevalecen gracias a los efectos de Harryhausen, y hoy día nos cargamos muchas películas por ser sólo un montón de efectos especiales (claro que dados los pocos recursos y la escasa tecnología, antes tenían mucho más mérito)

En ese sentido, tanto esta cinta como el Godzilla de Emmerich adolecen de los mismos defectos y virtudes, es decir, buenos efectos especiales para la epóca y problemas de desarrollo, guión y demás.

Supongo que a veces la nostalgia es también un factor clave.

Saludos ;)

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Aún la recuerdo con cariño y eso que la vi en mi infancia en la televisión. Años después me leí el relato original, pero no tenía la misma magia. ¡Qué maravilla el trabajo de Harryhausen!
Saludos

Kike dijo...

La priemra película "monster-on-rampage" de la historia mundial... ¡¡Y una de las mejores!!

Que viva por siempre el rhedosaurio y la madre que lo parió.

Dr. Quatermass dijo...

Hola, muy interesante escrito sobre una película que quizá es imperfecta pero tiene todo el encanto de a) los primeros pasos de un mito como Harryhausen y b) la ignauguración de la etapa de los monstruos generados por las radiaciones nucleares. De hecho aún no se como no denunciaron por plagio al Godzilla japonés, claramente inspirado en esta película.
Saludos!

Kiryu dijo...

Muy buena aportación ^^. He estado leyendo tu blog y me ha resultado muy gratificante e informativo, así que quiero darte la enhorabuena. Aprovecho también para comentarte que acabo de inaugurar un blog relacionado también con el arte cinematográfico y agradecería que te pasaras. Gracias. Un saludo! :D.

http://popcornandfilms.blogspot.com/

Fantomas dijo...

- Möbius: "Mágico" es una palabra que bien podría definir todo la obra de Harryhausen.

- Pliskeen: A mi parecer es por el ingenio que se requería antes para producir efectos especiales de calidad que uno valora más estas cintas. Hoy en día todo se hace por computadora, lo que obviamente hace las cosas más fáciles. En cuanto a el "Godzilla" de Emmerich, creo que es un completo bodrio, el cual a mi gusto no resiste comparación con esta película, pese a que concuerdo que ambas presentan algunos problemas de guión.

- Crowley: Estas películas son bastante entrañables. Ese valor agregado que le da el trabajo de Harryhausen a las películas en las que participó, a la larga es el gran responsable de que hoy consideremos sus películas como clásicos pese a las fallas que puedan presentar.

- Kike: No se si es una de las mejores, pero de todas formas es bastante entretenida. Bienvenido al blog, espero contar con tus comentarios en otros artículos.

- Dr Quatermass: Por lo menos los realizadores de "Gojira" tuvieron la descencia de admitir que se habían basado es esta película para desarrollar su producción. A todo esto, "Gojira" sin duda es uno de los grandes clásicos dentro de las cintas "monsters on rampage".

- Kiryu: Primero, gracias por tu comentario, espero que sea el primero de muchos más (siempre se agradecen). De todas maneras me paso por tu blog.

Gracias a todos por los comentarios,
Saludos!

Pablo Martinez dijo...

Coincido con Pliskeen... la recuerdo vagamente. Y obviamente la vi en video, porque yo no estaba ni en los huevos de mi viejo cuando salió.

Un abrazo!!!!

Te espero comentando en mi crítica de "2012"!

Saludos!

PM

Pliskeen (David Ribet) dijo...

A mi también me parece un bodrio el Godzilla de Emmerich. No prentedía defenderla, ni mucho menos. De hecho, no creo que dentro de 20 o 30 años la recuerde con mejores ojos.

Me remito básicamente al tema de valorar mejor una película por su condición de clásico con buenos efectos para la época, cuando muchas veces su calidad podría equipararse a la de películas actuales. No digo que esta cinta sea un bodrio, pero tampoco buena, para mi gusto. Creo que la dificultad en crear los efectos tiene su mérito en su ámbito, es decir, en el de crear esos efectos, pero que en última instancia, es algo que no debe prevalecer en la valoración crítica de la película.
También es cierto que es imposible negar el encanto que tienen estas cintas por su confección artesanal, y eso muchas veces nos afecta sobremanera.

;)

P.D.: Creo que hacer los efectos especiales por ordenador tampoco debe ser tarea fácil, aunque es verdad que es mucho más cómodo y rápido que de la otra manera. La ocnstancia y horas de trabajo no se las quita nadie ni a unos ni a otros.

Fantomas dijo...

- Pablo: Me estaré pasando por tu sitio para leer tu crítica de "2012".

- Pliskeen: Yo creo que la mejor valoración que se le da a las películas clásicas con respecto a las actuales con temáticas y errores similares, pasa por un tema de "ensayo y error". Los realizadores actuales han tenido la posibilidad de acceder a distintas obras con defectos y virtudes, por lo que en cierta medida es más "imperdonable" que caigan en los mismos errores que presentaron películas realizadas casi 40 años antes. Coincido contigo de que obviamente el realizar efectos especiales por medio de computadoras no debe ser para nada fácil y obviamente es un trabajo que lleva tiempo. Pero como tu dices, el encanto artesal de los efectos especiales de antaño terminan favoreciendo a las cintas clásicas. ;)

Gracias por los comentarios,
Saludos.

Hermanos Encinas dijo...

Arriba Harryhausen y arriba tus buenas palabras hacia sus películas.

Fantomas, amigo bloguero, supongo que habrás corrido a ver la exposición de Harryhausen en La Coruña. Sin no es asi, coge el delorean y vuela a verla que es la leche ver a las figuras en todo su explendor.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Ojalá que por esa regla de tres hoy sólo debieran hacerse buenas y mejores películas. Desgraciadamente, la realidad es otra, y creo que hay mejores películas antes que ahora.

Mucha mejora técnica hoy día (efectos, fotografía, escenarios...) pero peores guiones.

;)

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