martes, 1 de diciembre de 2009

Hols, Prince of the Sun: El debut como director de Isao Takahata.

“Hols: Prince of the Sun” (1968), es una película animada del director Isao Takahata.

Mientras Hols se enfrenta a una manada de lobos, se topa con un gigante de piedra llamado Moog. Pese a que su relación no comienza de la mejor forma, Hols se gana la gratitud del gigante cuando le remueve la llamada “Espada del Sol” de uno de sus hombros. La espada mágica cobrará cierta importancia cuando el moribundo padre de Hols, lo envíe a él y a su mascota Coro de regreso al pueblo de pescadores del cual ellos huyeron años atrás luego que el demonio Grunwald arrasara todo a su paso.


La historia de “Hols: Prince of the Sun” fue extraída por el guionista Fukazawa Kazuo del libro “Chikisani no Tairyou”, el cual fue escrito para el teatro de títeres. Dicho libro se basaba en una antigua leyenda de los Ainu (grupo étnico indígena que en algún momento vivió en la parte septentrional de Japón), y la adaptación cinematográfica de esta se realizaría en uno de los momento más álgidos vividos al interior de los estudios Toei Doga. Entre 1965 y 1968, los empleados del estudio cansados de la gran cantidad de horas de trabajo y el bajo sueldo que recibían, comenzaron a agruparse en sindicatos lo que desencadenó numerosas huelgas. En este clima de agitación, el proyecto le fue confiado al veterano animador Yasuo Otsuka, quien utilizó su influencia (y tal vez la voluntad de los dirigentes sindicales de disfrutar de cierta libertad creativa) para desarrollar una propuesta animada más adulta que gozara de cierta autonomía, lo cual era inusual en aquella época.

En el desarrollo de la historia, Otsuka contó con la colaboración de un grupo de artistas de primer nivel, con los cuales compartía el deseo de experimentar y realizar progresos en el mundo de la animación, consiguiendo de esta forma construir una propuesta que le resultara atractiva a un público de todas las edades. Entre los jóvenes talentos que trabajarían junto a Otsuka, se encontraba Hayao Miyazaki quien oficiaría de animador principal, e Isao Takahata, a quien Otsuka le cedería la animación de la cinta, reservándose para sí el papel de director de la animación (cabe recordar que estos dos hombres posteriormente serían los fundadores del celebrado Studio Ghibli). En su debut cinematográfico, Takahata se caracterizaría por su perfeccionismo y su preocupación por los detalles. Como director no dejó nada al azar, preocupándose en particular del hecho de que los personajes presentaran expresiones coherentes con las situaciones a las cuales se veían enfrentados, no dejando lugar alguno para la exageración o la aproximación.

En cuanto a la historia en sí, nos encontramos con el clásico enfrentamiento entre el bien y el mal. Desde el momento en que el padre de Hols le comunica al joven cual es su destino, nosotros seguimos la travesía del protagonista y su mascota hacia la villa en la cual deberá enfrentar a su demoníaca némesis. A sabiendas del peligro que representa el pequeño, Grunwald intentará arrastrar a Hols al lado oscuro sin buenos resultados. A su llegada al pueblo y tras realizar un acto heroico, Hols logrará formar lazos de amistad con algunos de los jóvenes del lugar, aunque al mismo tiempo provocará la envidia y la desconfianza del Jefe de la Villa y de Drago, su maquiavélico asesor. Al mismo tiempo, conocerá a una virginal doncella llamada Hilda, la cual supuestamente es víctima de una maldición, y la que aparentemente esconde más de un secreto.

Lejos de ser solo otro relato fantástico de aventuras, “Hols: Prince of the Sun” intenta ser un llamado a la revolución, tanto política como temática, en el medio de la animación. Miyazaki y Takahata formaban parte de una generación de jóvenes bien educados quienes deseaban que se pusieran en práctica ideas izquierdistas en un Japón post-guerra que parecía estar perdiendo el rumbo. Las décadas del cincuenta y el sesenta se caracterizaron por un creciente consumismo en la sociedad japonesa, al mismo tiempo que Japón pasaba a jugar un rol importante en la guerra de los Estados Unidos contra el comunismo asiático. Es por esta razón que tanto Miyazaki como Takahata querían que esta cinta fuese el equivalente animado del manga marxista desarrollado por Sanpei Shirato, además de lograr que esta producción retratara su descontento con el cada vez más mediocre medio televisivo. Es por este motivo que el film presenta escenas de realismo psicológico, como por ejemplo aquella en la que luego que Hols regresa de asesinar a un pez gigante responsable de la muerte de uno de los habitantes de la villa, este es atacado por el pequeño Flep, quien está enfurecido porque le han quitado la oportunidad de vengar a su padre.

Además, la cinta presenta la diferencia entre el arte “real” y “falso”, y su uso como opio para las masas, junto con la idea de cómo el miedo lleva a la gente a realizar cosas malas (es ahí donde entran las mascotas de Hilda, que bien podrían representar al bien y al mal presente en nuestros pensamientos), y aquella que señala que la unión de las personas es la mejor arma contra los grandes monstruos que amenazan nuestra existencia (monstruos que en la película no hacen más que representar la amenaza del fascismo). Aunque supuestamente todos los involucrados en la realización de esta cinta gozaban de cierta libertad creativa, de todas formas los ejecutivos de la Toei los obligaron a insertar a algunos animales parlantes, monstruos gigantescos al más puro estilo de Godzilla, algunos números musicales, y variadas escenas de acción, elementos que uno espera encontrar en una película para niños, los cuales sin embargo se balancean de manera perfecta entre el drama y la inocencia.

El diseño de la animación es bastante más básico que el que presenta la animación actual, pero no por eso esta no resulta atractiva. Debido a que la historia se desarrolla en un escenario escandinavo, no nos encontramos con colores demasiados brillantes, lo que refleja un poco el tono de la historia. La animación es sorprendentemente fluida, en especial en las escenas de acción. Tal vez la única falencia en este sentido, sea la utilización de “secuencias fotográficas” que sirven para describir lo ocurrido por ejemplo, en escenas que involucran a un gran número de bestias y personas. Esto probablemente responde a que dichas escenas no eran técnicamente realizables en aquella época, o que el presupuesto con el que se contaba no era suficiente. La fotografía de Jiro Yoshimura es sencillamente impecable, al igual que la banda sonora de Michio Mamiya.

“Hols: Prince of the Sun” es una espléndida película animada que fusiona de buena manera varios elementos míticos con algunas ideas políticas, dando como resultado una historia de gran calidad rodeada de un halo místico y legendario. En líneas generales, esta es una producción para niños la cual oculta algunos mensajes dirigidos directamente a un público adulto. Por esta misma razón, al momento de su estreno la cinta tuvo mayor repercusión en el público adolescente que en el público infantil. “Hols: Prince of the Sun” presenta varias escenas de acción bien orquestadas, una escena bastante surrealista que involucra a nuestro protagonista perdido en una especie de limbo, personajes queribles, y el suficiente drama como para considerarla como una de las buenas producciones animadas que ha salido de Japón. Demás está decir que la cinta ha envejecido de buena manera, y que se la recomiendo a todos aquellos que quieran explorar uno de los primeros trabajos de Isao Takahata y Hayao Miyazaki, dos grandes de la animación japonesa.


por Fantomas.

3 comentarios:

Armando Evora dijo...

Esa es una de mis favoritas entre las películas anime.

Me encantó conocer la historia detrás del film.

La animación japonesa de los años sesenta me encanta, entre las pocas que he tenido la oportunidad de ver.

Gracias por este post.

Saludos

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Pues esta no solo no la he vsita sino que además la desconocía, pero pienso subsanarlo con la mayor prontitud popsilbe.
Saludos

Fantomas dijo...

- Armando: Me alegro que te haya gustado el post. Este es el perfecto ejemplo de que la animación japonesa creo que poco tiene que envidiarle a la animación occidental.

- Crowley: Espero que tengas la oportunidad de ver esta cinta. De seguro quedarás conforme.

Gracias por los comentarios,
Saludos!

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