sábado, 30 de mayo de 2009

The Terminator: I'll be back.

“The Terminator” (1984), es un film de acción y ciencia ficción dirigido por James Cameron, el cual está protagonizado por Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton y Michael Biehn.

En la misma noche, dos seres llegan del futuro a la ciudad de Los Ángeles. Uno se llama Kyle Reese (Michael Biehn), y es un soldado miembro de la resistencia contra la tiranía de las máquinas. El otro es un androide de apariencia humana (Arnold Schwarzenegger) cuya misión es asesinar a una tal Sarah Connor (Linda Hamilton), para así evitar el nacimiento de su hijo John, el líder de una rebelión que todavía no existe.


Durante el tiempo que James Cameron estuvo trabajando en la división de efectos especiales y en la segunda unidad de la productora de Roger Corman, "New World Productions", Gale Anne Hurd, quien había sido asistente de Corman, comenzaba a cobrar importancia dentro de la productora. Ambos, deseosos de consolidar sus carreras, desarrollarían una idea concebida por Cameron en 1981 mientras se encontraba en Roma realizando la post-producción de su primer largometraje, “Piraña 2” (como dato curioso: el director fue despedido en dos ocasiones durante la realización de dicha cinta). Dicha idea estaba plasmada en un par de dibujos realizados por Cameron, en los cuales emergía desde las llamas un esqueleto de un robot sujetando un arma, el cual a su vez estaba en medio de un futurista campo de batalla. Esas imágenes servirían para desarrollar una historia ahora por todos conocida, donde un cyborg (un ente mitad hombre, mitad máquina) proveniente de un futuro apocalíptico, viaja al pasado para asesinar a la madre del futuro líder de la resistencia humana.

Una vez diseñada gran parte de la trama, Cameron y Hurd vendieron la idea a un pequeño estudio como un film de acción de bajo presupuesto, donde Cameron haría el papel de director. Mientras que el director había escrito el papel del villano pensando en el actor Lance Henriksen (incluso pensó en O. J. Simpson, pero irónicamente lo descartó por pensar que era un “buen tipo imposible de convertirse en un frío asesino"), los ejecutivos del estudio le sugirieron contratar a Arnold Schwarzenegger para el papel de Kyle Reese. Ante la insistencia de los productores, Cameron aceptó reunirse con el actor. El resto es historia. Tanto el director como el actor se sintieron más intrigados con la posibilidad de que Schwarzenegger interpretara al Terminator. Aunque el agente del actor y los ejecutivos del estudio tenían sus reservas con respecto a esto, el actor realizó la que sería la decisión más importante de su carrera. Su papel en la cinta, ayudó a Schwarzenegger a establecerse como una estrella de acción contemporánea. El físico del actor le daba credibilidad a su imagen de Golem de la ciencia ficción, que se ve como un humano pero se mueve como un robot. Además, su reducido diálogo y marcado acento, junto con la inexpresividad de su rostro, en esta ocasión resultaron ser elementos claves para interpretar a este asesino imparable carente de toda emoción.

Para interpretar a Sarah Connor, Cameron y Hurd contrataron a Linda Hamilton, actriz que poseía una mezcla de ternura y rudeza que la hacían perfecta para el papel. Michael Biehn por su parte, estuvo a punto de no obtener el rol de Reese debido a que audicionó con un marcado acento sureño que él había estado ensayando para actuar en una versión teatral de “Cat on a Hot Tin Roof”. Luego de audicionar por segunda vez con su acento real, lograría quedarse con el papel del atormentado héroe. En cuanto a Lance Henriksen, este finalmente obtendría un papel secundario como uno de los policías a cargo de la investigación que involucra una serie de asesinatos de mujeres llamadas Sarah Connor. Pese a tener al elenco seleccionado, Cameron tuvo que aplazar un año las filmaciones debido a los compromisos previos de Schwarzenegger. Durante ese tiempo, el director tuvo la posibilidad de terminar el guión y desarrollar el storyboard.

Por otro lado, Stan Winston sería el encargado de darle vida al Terminator, ya que no solo diseñó el maquillaje utilizado por Schwarzenegger (como por ejemplo el exoesqueleto del robot que se ve a través de las heridas en su rostro), sino que también confeccionó las secuencias en stop-motion en las que el esqueleto del robot intenta capturar a la protagonista. Sin embargo, pese a la experticia de Winston, no todos los efectos especiales resultan ser de gran factura, principalmente debido a la escasez de presupuesto con el que contaba la cinta. Muy ligado a esto, durante los últimos días de filmación Cameron tuvo que lidiar con una serie de problemas causados por la falta de dinero. Fue entonces cuando el director optó por utilizar todo lo aprendido durante sus días como trabajador de la empresa de Corman, y decidió filmar una serie de tomas en la ciudad de Los Ángeles sin preocuparse por conseguir ningún tipo de permiso para ello.

La atmósfera oscura, la selección de escenarios urbanos nocturnos, y el uso de las sombras, entre otras cosas, combinado con los elementos propios de la ciencia ficción, darían vida a lo que hoy se conoce como “Tech noir”, término acuñado en honor al nombre del club en el que el Terminator ataca por primera vez a Sarah Connor. Pero además existe una fuerte influencia proveniente del cine de terror, en especial del género del slasher. El Terminator comienza asesinando a todas las mujeres llamadas Sarah Connor, de la misma forma como los asesinos del súbgenero del slasher se dedican exclusivamente a quitarles la vida a grupos de adolescentes.Junto con esto, al igual que la gran mayoría de los villanos del slasher, el Terminator es imparable. Por muy derrotado que parezca, sabemos que en cualquier momento puede ponerse nuevamente de pie. Básicamente asistimos al enfrentamiento de nuestra heroína contra el monstruo indestructible, donde a fin de cuentas se termina por cumplir la regla de la “final girl” tan propia del slasher (casi siempre es una mujer la que finalmente acaba con la vida del asesino de turno). Por último, el asesino del slasher por lo general suele ocultar su rostro tras una máscara, mientras que en el caso del Terminator él esconde su verdadera apariencia tras un rostro humano, lo que no deja de ser una variante interesante. Pese a todo esto, los productores decidieron promocionarla como una cinta de acción para así intentar ganar una mayor suma de dinero.

“The Terminator” es a estas alturas todo un clásico del cine de ciencia ficción. Presenta un guión inteligente, una buena utilización de limitados recursos, una atmósfera logradísima de paranoia permanente, un villano que termina resultando más interesante que la pareja de protagonistas, cuya relación a ratos parece algo forzada, y una buena banda sonora compuesta por Brad Fiedel, cuyo tema principal intentaba simular “los latidos de un hombre mecánico”. Tal vez los puntos más criticables de la cinta resultan ser las opacas actuaciones de Linda Hamilton y Michael Biehn, quienes posteriormente no supieron capitalizar el éxito obtenido con este film, la inclusión de personajes secundarios que resultan algo molestos y que perfectamente podrían haber sido omitidos (como por ejemplo el personaje de Henriksen), y las correctas pero poco inspiradas escenas de acción a las que se les podía haber sacado más provecho. James Cameron afinaría muchos de estos detalles en la excelente secuela, “Terminator 2: Judgment Day” (1991). De todas formas, “The Terminator” marcó una época, sirvió para lanzar al estrellato tanto a James Cameron como a Arnold Schwarzenegger, y fácilmente podemos ubicarla entre las películas más influyentes que se realizaron en la década de los ochenta.




por Fantomas.

Series de Televisión: "The Saint" (1962-1969), el personaje creado por Leslie Charteris.

Leslie Charles Bowyer-Yin, más conocido como Leslie Charteris, nació el 12 de mayo de 1907 en Singapur, fue un escritor de novelas de misterio además de guionista, que sería mayormente conocido por sus libros acerca de las aventuras del conocido ladrón, Simon Templar, alias “The Saint”. Desde temprana edad, Charteris se mostraría interesado en la escritura, llegando a crear su propia revista con artículos, historias cortas, poemas e incluso una tira cómica. Su primer libro titulado “X Esquire” (1927), lo escribió durante su primer año en la Universidad King´s College de Cambridge. No sería hasta su tercera novela titulada, “Meet – The Tiger!” (1928), que Charteris presentaría a su más famosa creación, Simon Templar, el cual se volvería rápidamente un personaje popular. Desde ese punto, el escritor se comprometería a crear una serie de novelas que relataran las aventuras de este simpático personaje.

Antes que todo, conozcamos un poco más al personaje creado por Charteris. Simon Templar, como ya había mencionado, es conocido por ser un hábil ladrón que suele actuar en contra de criminales de nefasta reputación. Su sobrenombre lo obtiene debido a sus iniciales (ST), y por su particular carta de presentación la cual consiste en una figura humana hecha con palitos, la cual tiene un halo sobre su cabeza (la cual se convertiría en el logo de los libros y de la serie de televisión de los sesenta). Los libros no ahondan mucho en el pasado del personaje, aunque si dejan patente su particular sentido del humor y su tendencia a robarles aquellos que a sus ojos son más corruptos que él. Es por esta razón que la víctimas de Templar suelen ser políticos corruptos, dictadores o criminales de todas las especies. Pese a que en algunos de los libros es descrito como un “Robin Hood moderno”, Templar también posee un lado oscuro que puede llevarlo a arruinar las vidas de sus víctimas o incluso asesinarlas, si con esto piensa que puede salvar más vidas inocentes. La idea del asesinato como una acción justa, es más común verla en un grupo minoritario de los primeros libros escritos por Charteris, ya que en su gran mayoría las aventuras del Santo funcionan como historias de detectives.


Charteris utilizaría tres formatos para escribir sus historias. Además de escribir novelas, publicaría sus relatos en revistas y más tarde, en volúmenes que solían contener dos o tres historias. Años más tarde, sus historias cortas comenzarían a presentar un tema en común, donde el mejor ejemplo eran las mujeres que Templar conocía en los lugares exóticos que visitaba. Entre las décadas del veinte y del setenta, Charteris escribiría más de cincuenta libros, entre compilados de historias cortas y novelas, acerca de este personaje, influenciado fuertemente por los acontecimientos sociales de determinadas épocas. En sus primeros libros, el Santo se veía involucrado mayormente en actividades ilegales, aunque siempre en perjuicio de los villanos. Las novelas escritas durante la Segunda Guerra Mundial en cambio, relatarían como el Santo era reclutado por el gobierno Inglés para trabajar como espía, y durante la guerra fría se transformaría en un luchador contra el comunismo. Tan solo unas pocas historias del personaje entrarían de lleno en el género de la ciencia ficción y la fantasía, como por ejemplo “The Man Who Liked Ants” (1939), y la novela “The Last Hero” (1930).

Fue tanta la popularidad de Simon Templar y sus aventuras, que no tardó en comenzar a ser explotada en otros medios como la radio, el cine y la televisión. Un gran número de radiodramas acerca del personaje fueron producidos en los Estados Unidos y en Gran Bretaña. El primero fue emitido por la Radio Eireann en 1940, protagonizada por Terence De Marney. En norteamérica, tanto la NBC como la CBS producirían series acerca del Santo durante 1945, estelarizadas por Edgar Barrier y Brian Aherne. Muchos de los primeros shows emitidos eran adaptaciones de algunas de las historias publicadas, aunque Charteris también contribuiría con algunos guiones que posteriormente serían novelizados. El actor que más tiempo encarnaria a Simon Templar en la radio sería Vincent Price, quien interpretaría al personaje en una serie de episodios que sería emitida desde 1947 a 1951 en tres cadenas: CBS, Mutual y NBC. Cuando Price abandonó el personaje en 1951, sería reemplazado por Tom Conway, quien interpretaría el rol por varios meses.

Por otra parte, el personaje de Charteris debutaría en la pantalla grande en 1938 en la película de 68 minutos de duración producida por la RKO titulada, “The Saint in New York”. Louis Hayward sería el encargado de interpretar a Simon Templar en su debut cinematográfico. Ese mismo año, la RKO lanzaría un nuevo film del personaje titulado, “The Saint Strikes Back”, esta vez estelarizada por el actor George Sanders quien se encargaría de dicho rol en varias de las entregas subsiguientes (luego sería reemplazado por Hugh Sinclair en dos films). Sin embargo, sería la tercera película de la serie, “The Saint in London” (1939), dirigida por John Paddy Carstairs, la que daría el pie para comenzar una serie de televisión. Sería el mismo Carstairs el que eventualmente se volvería muy amigo de Charteris, y que un tiempo después, le sugeriría la idea de realizar una serie de televisión a los productores Robert S. Baker y Monty Berman.

Baker y Berman eran dos prolíficos productores ingleses que se habían conocido durante la Segunda Guerra Mundial mientras trabajaban en la unidad del film y fotografía del ejército, donde Baker era un camarógrafo de combate. Mientras que Baker entró en 1937 a la industria cinematográfica como un director amateur, Berman comenzó su carrera como asistente de cámara en los estudios Twickenham a finales de los treinta. Al momento de conocerse, ambos hombres decidieron comenzar un sociedad cuyo primer paso sería la fundación de su propia productora una vez terminada la guerra. La primera cinta que ellos financiarían sería “Date With a Dream” (1948), protagonizada por Norman Wisdom y Terry Thomas. Aunque la película no tuvo éxito, los ejecutivos de la compañia de distribución Eros, quedaron encantados con la cinta por lo que decidieron respaldar a la dupla durante cuarenta producciones hasta el año 1960.

John Paddy Carstaris sabía que Charteris había estado buscando durante un buen tiempo negociar su serie de novelas con alguna cadena de televisión, pero nadie había logrado persuadir al autor que estaban en condiciones de hacerle justicia a su obra, mayormente por el hecho de que Charteris consideraba que los únicos relatos del Santo que podían ser adaptados de manera exitosa a la pantalla chica, eran aquellos que él ya había escrito. Pero tras la recomendación de Carstairs, el autor accedió a reunirse con Baker y Berman, tras lo cual les cedería los derechos para realizar una serie de televisión. A la primera compañia que los productores se dirigirían para buscar financiamiento sería Associated Redifussion. Sin embargo, los $16.000 euros por capítulo le parecían excesivos al ejecutivo Brian Tessler, por lo que rechazó la oferta. Tras esto, Baker iría a ver al exitoso productor Lew Grade, quien si aceptó producir la serie. Sin embargo, Charteris comenzó a exigir un mayor control creativo sobre la serie, así como también una mayor suma de dinero. Finalmente, Lew Grade anunciaría que los 26 episodios iniciales serían filmados con un presupuesto de $30.000 euros por episodio, tras lo cual Charteris cedería algo de control creativo cerrando el trato.

Para comenzar a adaptar algunas de las alrededor de setenta historias que había escrito Charteris, los productores contrataron al respetado editor canadiense, Harry Junkin, quien por muchos años había trabajado en la telenovela estadounidense, “Love of Life”. Luego comenzarían a buscar al actor que interpretaría el rol principal. Lew Grade sugirió a Patrick McGoohan, quién había tenido bastante éxito interpretando al agente secreto John Drake en “Danger Man” (1960-1967). De hecho fue esa serie la que ayudó a Grade a insertarse con éxito en el mercado norteamericano. Pero Baker y Berman consideraban que McGoohan carecía del encanto que el personaje de Simon Templar requería, mientras que el mismo McGoohan no estaba muy de acuerdo con la promiscuidad del personaje. De esta manera, el rol terminó cayendo en las manos de actor de 34 años, Roger Moore, quién había participado en la serie de televisión británica “Ivanhoe” (1958-1959), antes de participar en un par de episodios la serie norteamericana, “Maverick”.

Aunque la serie se convirtió rápidamente en un éxito en Reino Unido, “The Saint” no obtuvo el reconocimiento deseado en los Estados Unidos. El show estuvo manejado bajo sindicación durante principios de los sesenta, no pudiendo encontrar un puesto fijo en las cadenas de televisión. No fue hasta 1966, cuando la serie ocupó el lugar dejado por el show “The Dean Martin Show” durante el verano, que comenzó a tener éxito en norteamérica. La serie sería transmitida por la NBC con tal éxito, que la cadena ordenaría la filmación de otros 47 episodios, esta vez en colores, correspondientes a la quinta temporada de la serie. A esas alturas, Monty Berman había abandonado la producción de la serie para crear otros shows británicos que se volverían populares como por ejemplo, “The Baron”, “Department S”, y “The Champions”. Fue entonces cuando Bob Baker se asoció a Roger Moore, y juntos formaron una compañia llamada Bamore Productions con el fin de producir la serie.

“The Saint” contaría con seis temporadas desde 1962 a 1969, con un total de 118 episodios. El show comenzaría como una serie de misterio común, para luego posicionar al personaje como una especie de espia internacional. Además, los primeros episodios se caracterizaban por comenzar con una pequeña introducción que Simon Templar relataba de cara a los espectadores, así como también por situar un halo animado sobre la cabeza del protagonista en cuanto alguien lo indicara como “el famoso Simon Templar”. Aunque Moore tuvo un par de co-estrellas que aparecerían de manera recurrente en la serie, como por ejemplo Ivor Dean quien interpretaba a la némesis y alíado involuntario de Templar, el Inspector Teal, el sería el único actor que permanecería durante todo el transcurso el show. También es importante mencionar que aunque muchos de los episodios se basaron en la historias de Charteris, un alto porcentaje de los relatos eran escritos por los guionistas a medida que el show avanzaba; la novela “Vendetta for the Saint” (1964), acreditada a Charteris pero escrita por Harry Harrison, fue una de las últimas historias del Santo en ser adaptadas. Algo similar sucedió con el libro, “The Saint on TV” (1968), el cual consistía en la novelización de la serie, el cual también sería acreditado a Charteris pero en realidad sería escrito por Fleming Lee.

En 1978, el personaje reviviría en la serie “Return of the Saint”, protagonizada por Ian Ogilvy. Moore nunca más interpretó el rol después de 1969, aunque si se puede escuchar su voz en una emisión radial durante el film, “The Saint” (1997), con Val Kilmer como Simon Templar. “The Saint”, fue sin duda un show que marcó una nueva era en la televisión inglesa, estableciendo una nueva fórmula en el formato de las series de aventuras y acción, lo que en gran medida se logró gracias al buen uso que la intuitiva e imaginativa pareja conformada por Robert Baker y Monty Berman, le dieron al personaje creado por Charteris. Simon Templar fue un personaje que protagonizó dos series de televisión, más de cincuenta libros, 16 películas, e incluso una tira cómica publicada por Avon Comics. La participación de Roger Moore en la serie de televisión le sirvió como preparación para afrontar el rol de James Bond desde 1973 hasta 1985. Sin lugar a dudas, “The Saint” es una de la mejores series producidas por la televisión británica y Simon Templar es un personaje que vale la pena revisar en todos sus formatos.



por Fantomas.

martes, 26 de mayo de 2009

Jackie Chan: Estrella absoluta del cine de artes marciales.

Jackie Chan cuyo verdadero nombre es Chen Gang Shen, nació en Hong Kong el 7 de abril de 1954. Hijo de refugiados de la guerra civil china, estuvo a punto de ser vendido a un doctor británico por sus padres al nacer, debido a que no tenían los medios para alimentarlo. A los seis años se mudó a Australia con su padre, y según Jackie, fue uno de sus amigos el que le comenzaría a llamar Jack Chan. Mucho tiempo después, cuando ingresó al mundo del cine, Raymond Chow (fundador de la productora Golden Harvest) cambió su nombre a Jackie. Después de un año en Australia, Jackie fue enviado en solitario de vuelta a Hong Kong. Ahí firmaría un contrato por diez años con Yu Zhan Yuen para internarse en la Peking Opera School. En el lugar, además de estudiar actuación, aprendería artes marciales. A los ocho años, pese a las 17 horas de intenso entrenamiento, se las arreglaría para aparecer en algunas cintas musicales realizadas en Hong Kong.

Junto con esto, se integraría a “Seven Little Fortunes”, un grupo conformado por los mejores estudiantes de la escuela, en el cual también participaban Sammo Hung y Yuen Biao. El trío iniciaría una larga amistad, la que los llevaría tiempo después a filmar un par de películas donde se ganarían el apodo de “los tres dragones”. Desde 1962 a 1982, Jackie participaría en 28 films, sin incluir aquellos en los que trabajó como extra o su participación en la cinta de Bruce Lee, “Fist of Fury” (1972), donde oficiaría como doble del villano de turno. También aparecería como doble en “Enter the Dragon” (1973), la cual también estaba protagonizada por Bruce Lee. Pese a protagonizar la cinta, “Little Tiger of Canton” (1971), fue la participación en las producciones estelarizadas por Bruce Lee lo que le abriría las puertas de los grandes estudios de Hong Kong.


Antes de que esto sucediera, Jackie tuvo algunos problemas para encontrar trabajo, lo que lo llevó a trabajar en una comedia para adultos titulada, “All in the Family” (1975), la cual sería la única ocasión en toda su carrera donde no participaría en ninguna secuencia de acción durante todo el metraje del film. Al año siguiente, el actor recibiría un telegrama de Willie Chan, un productor que había quedado impresionado con el trabajo como doble de Jackie. El productor le ofreció un rol en una cinta dirigida por Lo Wei, que tras ver la participación del actor en el film de John Woo, “Hand of Death” (1976), tenía planeado convertir a Jackie en el próximo Bruce Lee con la secuela de “Fist of Fury” titulada, “New Fist of Fury” (1976). Esta película no tuvo mucho éxito debido a que Jackie no estaba muy familiarizado con el estilo de pelea de Lee. Pese al fracaso comercial del film, Lo Wei continuaría como productor de los siguientes proyectos de Jackie, los cuales obtendrían mejores resultados en la taquilla.

Dentro de dicho periodo, el actor obtendría su primer gran éxito con la cinta, “Snake in the Eagle´s Shadow” (1978). En dicha producción, el actor tendría total libertad para coordinar las escenas de luchas. Además, la película sirvió para establecer de manera definitiva la fusión entre la comedia y el kung fu, otorgándole una brisa de aire fresco al explotado género de los films de artes marciales. Ese mismo año, Jackie participaría en “Drunken Master”, obra que terminaría lanzándolo al estrellato. Todas la películas en las que participaría el actor realizadas entre 1976 y 1978, pese a presentar tramas más bien básicas, y modestas actuaciones, se caracterizaban por exhibir cuidadas escenas de lucha, lo que venía a poner evidencia la estricta formación de Jackie.

Tras un ciclo de exitosas películas, Lo Wei continuaría explotando el estilo impuesto por el actor y compañia en las cintas, “Half a Loaf of Kung Fu” (1978) y “Spiritual Kung Fu” (1980). Además le otorgó al actor la oportunidad de co-dirigir “The Fearless Hyena” (1979) con Kenneth Tsang. Durante la filmación de “Fearless Hyena Part 2” (1983), y tras la salida del productor Willie Chan, Jackie rompió su contrato con Lo y se integró a la productora Golden Harvest. Obviamente, esto no puso muy contento al productor, quien utilizó a las triadas para amenazar a Jackie, e impedir que este abandonara su productora. Finalmente fue gracias a la intervención del actor y director Jimmy Wang Yu, que Jackie pudo irse tranquilo a Golden Harvest.

Willie Chan por su parte, se convertiría en el manager del actor, y fue gracias a él que este pudo lanzar su carrera internacionalmente. El primer paso que Jackie daría en la industría norteamericana, sería en la cinta de Robert Clouse, “Battle Creek Brawl” (1980). Aunque la cinta fue un fracaso, el cual fue en gran medida causado por la noción que el público norteamericano tenía acerca de los films provenientes de Hong Kong (para ellos no se trataba más que de producciones precariamente realizadas), lo que se combinaba con el hecho de que fue Clouse quién se encargo de coreografiar las escenas de lucha, y el escaso dominio del inglés del actor, la participación de Chan en esta producción le valió un par de cameos en las cintas de Hal Needham, “The Cannoball Run” (1981) y su respectiva secuela, donde llamó mayormente la atención con las escenas no incluidas en el corte final. Finalmente, tras el fracaso del film, “The Protector” (1985), del director James Glickenhauss, el actor se olvidaría por un tiempo de su carrera en norteamérica para enfocarse en la industría hongkonesa.


De todas maneras, durante el periodo que intentó hacer carrera en los Estados Unidos, Jackie continuó trabajando en Hong Kong donde lanzaría las exitosas “The Young Master” (1980) y “Dragon Lord” (1982), cinta que marcaría el inicio de un largo alejamiento del cine de kung fu más “clásico”, alejamiento que solo romperia en dos ocasiones; la primera sería con el film, “Drunken Master 2” (1994), y la segunda sería con la reciente “The Forbidden Kingdom” (2008). Fue en este punto donde la fórmula tan explotada por el actor comenzó a resultar repetitiva y predecible. Fue entonces cuando dió con una nueva y atrayente fórmula que pasaría a llamarse “wu da pian” (cintas de acción en donde abunda el uso de artes marciales, acrobacias y las escenas de riesgo). Bajo este nuevo esquema, Jackie se uniría a sus antiguos compañeros de la escuela de artes dramáticas, Sammo Hung y Yuen Biao, para protagonizar una serie de exitosas comedias de acción que comenzaría con “Project A” (1983), y continuaría con “Wheels on Meals” (1984), la denominada trilogía “Lucky Stars”, y la cinta “Dragons Forever” (1988).

Las escenas de riesgo dirigidas por él con el tiempo fueron madurando, lo que dio como resultado que el actor comenzara a experimentar maniobras que desafiaban tanto a la muerte como a la ley de gravedad, las cuales ocasionalmente casi le cuestan su carrera y su vida. Fue por ese motivo que cuando muchos de los dobles que trabajaron en la influyente “Police Story” (1985), resultaron heridos, muchos de estos profesionales se negaron a volver a trabajar con él, pese a los suculentos sueldos que estos recibían. Fue entonces cuando el actor conformaría a su propio grupo de dobles de riesgo, y los pondría a prueba en la exitosa “The Armour of God” (1986). En dicha película, sería el mismo Jackie quien tras un fuerte golpe en la cabeza, pasaría hospitalizado por tres semanas con un considerable riesgo vital. Desde ese accidente, el actor comenzó a ser más cauto en lo referente a las escenas de riesgo, y muy ocasionalmente utiliza dobles para las escenas más peligrosas.

A estas alturas, Jackie Chan ya había comenzado a dirigir sus propias cintas. Aunque obviamente le da importancia a los guiones de sus proyectos, para él son las escenas de lucha y de riesgo las piezas centrales de sus films. Ante todo, Chan evita utilizar ángulos de cámara que distorsionen la credibilidad de los movimientos a través del tiempo y del espacio; es más, él posiciona la cámara de modo de que ayude a exhibir en detalle lo complejo del movimiento. Cada puñetazo, patada y giro que vemos en sus escenas de lucha, son editados de manera de que cada movimiento sea acentuado, y para que al mismo tiempo la escena mantenga un cierto ritmo. Y es que para Jackie las escenas de lucha son similares a las rutinas de baile, debido a que ellas acentúan las formas del cuerpo humano.

Al mismo tiempo que evolucionaban las escenas de acción de sus películas, el actor/director comenzó a desarrollar personajes modernos, los cuales situaba en atestadas zonas urbanas, rodeadas de edificios y objetos. De la misma forma, los enfrentamientos ya no se daban entre dos hombre, sino que eran combates grupales donde los callejones, los centros comerciales o las fábricas se transformaban en improvisados campos de batalla. Este esquema es el sigue primando en las películas del actor. Ya en la segunda mitad de los ochenta y principios de los noventa, Jackie filmaría un buen número de exitosas secuelas, entre las que se encuentran; “Project A 2” (1987), “Police Story 2” (1988), “Police Story 3” (1992) y “Armour of God 2” (1991), entre otras, e interpretaría su primer rol dramático en el film, “Crime Story” (1993), papel que ese año le valdría una nominación como mejor actor drámatico.

Junto con esto, el actor volvería a probar suerte en Hollywood, aunque su mayor preocupación seguían siendo las producciones locales. Prueba de esto es que rechazó los roles que se le ofrecieron en las cintas, “Black Rain” (1989) y “Demolition Man” (1993). Sería con el film, “Rumble in the Bronx” (1995), que Chan finalmente se haría conocido en los Estados Unidos, donde pronto se transformaría en un actor de culto. Y aunque con el tiempo ha cimentado su carrera en Hollywood participando en cintas como “Rush Hour” (1998) y sus secuelas; “Shanghai Noon” (2000); e incluso en el film animado, “Kung Fu Panda” (2008), para el actor continua siendo más importante la industria cinematográfica de su país. En 1998 filmaría su última película para la Golden Harvest, titulada “Who Am I?”, y en los años siguientes formaría su propia productora llamada, JCE Movies Limited, la que en sociedad con Emperor Multimedia Group, ha seguido lanzado éxitos de taquilla a nivel local entre los que se encuentran, “New Police Story” (2004), “The Myth” (2005), y “Robin-B-Hood” (2005), entre otras.

Como si no bastara con su carrera como actor, productor y director, Jackie Chan además es cantante, y la verdad es que goza de bastante popularidad en China, donde sus videos musicales son transmitidos con bastante regularidad. Además fundó dos organizaciones de caridad; “The Jackie Chan Charitable Foundation”, fue fundada en 1998 con el fin de ofrecer becas y oportunidades para los más jóvenes. Con el tiempo, la organización a ampliado su ayuda, consiguiéndo provisiones medicas, ayudando a las víctimas de desastres naturales, entre otras cosas. Por otra parte, “The Dragon´Heart Foundation”, fundada en el 2005, se dedica a ayudar a niños y ancianos de escasos recursos en las áreas más remotas de China. A través de los años, la organización a construido una docena de escuelas, y recaudado millones de dólares con el fin de otorgarles educación a los más pobres. Además ayuda con la donación de sillas de ruedas, vestuario y otros elementos a diversos grupos de ancianos.

Quién comenzara como extra y doble de riesgo en el mundo del cine, hoy en día es sinónimo de éxito seguro en una industría tan competitiva como la cinematográfica. Puede que sus películas funcionen por el sentido del humor que maneja el actor, donde la mayoría de sus personajes son contradicciones ambulantes (un policía bromista o un serio director de orquesta que no duda en demostrar sus habilidades como luchador), y además son extensiones de su propia personalidad, lo que ayuda a que el espectador se identifique con ellos; o probablemente sea por las creativas, cuidadas y espectaculares escenas de acción que presentan sus trabajos, o tal vez por el carisma sin límites del actor. Jackie Chan sacrifíca su cuerpo y su alma para lograr entretener al espectador, donde sus arriesgadas escenas están pensadas con el solo fin de impresionarnos, demostrando el compromiso que el actor tiene con su audiencia. Como bien dijera un crítico, “Cada película de Jackie Chan es también un documental acerca del actor”.





por Fantomas.

North by Northwest: Cary Grant solo contra el mundo.

“North by Northwest” (1959), es un film de suspenso dirigido por Alfred Hitchcock, y protagonizado por Cary Grant, Eva Marie Saint y James Mason.

Roger Thornhill (Cary Grant) es un ejecutivo amante del dinero y la buena vida, que tiene la mala suerte de ser confundido con un espía de alto vuelo. De un momento a otro, su burbuja es penetrada por el caos; desconocidos tratan de matarlo, es secuestrado, encarcelado y acusado de homicidio. Obligado por las circunstancias, escapará sin tener mayor certeza en quien puede o no confiar.

Mientras se encontraba en el proceso de pre-producción de la cinta “Vértigo” (1958), Alfred Hitchcock había aceptado realizar una película para la MGM. El proyecto seleccionado por el estudio era la adaptación de la novela de Hammond Innes, “The Wreck of the Mary Deare”. El primer paso de Hitchcock fue contratar a Ernest Lehman para confeccionar el guión, previa recomendación del compositor Bernard Herrmann. Tras trabajar un par de semanas, Lehman tomó una decisión con respecto al proyecto; cierta mañana de agosto, llegó a la casa de Hitchcock y le comunicó que no se sentía capaz de escribir el guión que le habían encomendado. El director ni siquiera parpadeó con la noticia, añadiendo: “No sea tonto, Ernie. Hasta ahora hemos funcionado muy bien juntos, simplemente haremos algo distinto”. Desde ese momento, se comenzaron a reunir diariamente durante semanas para conversar acerca de la película que querían hacer juntos. De esas conversaciones surgiría la base del argumento de “North by Northwest”. Hay que recordar que todo este proceso creativo estaba siendo llevado a cabo a espaldas de los ejecutivos de la MGM, hasta que cierto día el director les comunicó sus planes. Aunque ofreció el proyecto como una antesala a la adaptación que le había sido encargada en un principio, es sabido que finalmente “The Wreck of the Mary Deare” (1959) terminó siendo filmada por Michael Anderson.

Durante un tiempo, el guión en el cual estaba trabajando Lehman llevó el título de trabajo de “Breathless”, el cual describía tanto la situación del protagonista de la historia, como los sentimientos del guionista tras las largas sesiones de trabajo. Dicho guión fue escrito teniendo a Cary Grant en mente para el papel protagónico, lo que durante un tiempo provocó una delicada situación; James Stewart le pedía insistentemente a Hitchcock que lo incluyera en su nueva película. Como el director realmente no ansiaba contarle a Stewart que prefería a Cary Grant, esperó hasta que el actor no pudo seguir eludiendo sus obligaciones con la Columbia. Obviamente, Grant fue el primer actor en ser contratado. A medida que se acercaba el rodaje, comenzaría a ser contratado el resto del elenco, el cual estaría conformado por Leo G. Carroll, quien colaboraba por sexta vez con el director; Jessie Royce Landis, quien interpretaría a la madre de Grant pese a ser un año menor que el actor, y James Mason, a quien se le encomendó el rol del elegante villano. En cuanto a la co-protagonista, aunque Cary Grant quería a Sophia Loren como su acompañante femenina, y la MGM intentó obligar a Hitchcock a que contratara a Cyd Charise, finalmente el director optaría por Eva Marie Saint.


El título “North by Northwest” sería sugerido por el jefe de guionistas de la MGM, Kenneth MacKenna, lo que ha Hitchcock pareció agradarle. Este thriller acerca de un error de identidad, depravación política, chantaje sexual y numerosos engaños, llevaría al director y compañía a recorrer el país. Cuando el equipo de filmación llegó al Monte Rushmore, tendrían su primer problema. El gobierno de los Estados Unidos objetó el film, lo que no le permitió al director utilizar el Monte Rushmore. Todo partió a causa de una entrevista dada por Hitchcock, en la cual dibujó en una servilleta los rostros esculpidos en el monte, y los puntos por donde se llevaría a cabo la persecución. El periodista se apresuró a publicar dicho dibujo en el diario local, lo que causó que el Departamento del Interior le revocara al director el permiso para la utilización del lugar. Finalmente, Hitchcock obtendría un permiso para utilizar réplicas de los rostros del Monte Rushmore, con la condición de que la persecución se llevara a cabo “solamente en el hombro, o en cualquier otro lugar debajo de la línea de la barbilla” (dicho sea de paso, el realizador también tendría problemas para filmar en la sede de la ONU).

“North by Northwest” significó un respiro temporal para el director de sus ocultas ansiedades y fantasías románticas, las cuales comúnmente plasmaba en sus trabajos. Además retomaba el sentido de lo cómico, el cual según los críticos había abandonado en sus dos cintas anteriores. La película resulta ser esencial en la filmografia del director porque básicamente logra encapsular todos los elementos y temas que marcaron la carrera de Hitchcock. Tiene a un hombre común y corriente por protagonista, el cual de la noche a la mañana se ve inmerso en un sinfín de extraordinarias circunstancias. Además presenta a la glamorosa pero enigmática rubia tan común en las obras del director, y a un grupo de sofisticados pero peligrosos villanos, entre otras cosas. Junto con esto, la trama se presenta como un compilado de los mejores clichés del cine de espionaje, al mismo tiempo que integra el miedo del realizador a la policía y a las instituciones gubernamentales, a las que dibuja como la mano negra que maneja nuestras vidas.

Como si esto fuera poco, la película presenta una serie de escenas memorables, que han sido reverenciadas hasta el cansancio. El mejor ejemplo es la famosa escena en la que Cary Grant es perseguido por un avión a través de un maizal. Lo mismo sucede con la escena de la persecución del Monte Rushmore. Si a eso le sumamos la excelente fotografía de Robert Burks, las estupendas actuaciones, la recordada secuencia de títulos diseñada por Saul Bass, y la adecuadísima banda sonora de Bernard Herrmann, está claro que estamos ante una de las mejores obras del director. “North by Northwest” recibió tres nominaciones al Oscar: mejor edición, mejor dirección de arte y mejor guión original (años más tarde, Lehman volvería a trabajar con Hitchcock en la cinta “Family Plot” (1976), uno de los mayores éxitos comerciales del director, y en otro guión que nunca fue filmado).

“North by Northwest” sería la cuarta y última colaboración entre Hitchcock y Grant. Se ha mencionado en algunas ocasiones que los personajes interpretados por el actor en las cintas de Hitchcock son representaciones de lo que el director desearía haber sido; el suave y irresponsable playboy en “Suspicion” (1941), el último salvador de una rubia que está al borde del abismo en “Notorious” (1946), el héroe injustamente acusado que consigue a la encantadora Grace Kelly en “To Catch a Thief” (1955), y finalmente el ejecutivo aficionado al teatro cuyo frenético y peligroso viaje termina con la heroína rubia en la cama en “North by Northwest”. Aunque también se ha dicho que la saga de James Bond le debe bastante a esta película (afirmación con la que no estoy del todo de acuerdo), está claro que el realizador británico era un genio inigualable, y que esta es tal vez una de sus películas más memorables por lo menos en lo que a entretención se refiere.




por Fantomas.

domingo, 24 de mayo de 2009

The Pit and the Pendulum: Los vestigios de la Inquisición.

“The Pit and the Pendulum” (1961), es un film de terror del director Roger Corman, el cual está protagonizado por Vincent Price, Barbara Steele, John Kerr y Luana Anders.

España, 1546. Tras enterarse de la muerte de su hermana Elizabeth (Barbara Steele), Francis Barnard (John Kerr) viaja a España para presentarle sus respetos a su cuñado, Nicholas Medina (Vincent Price), hijo de un famoso inquisidor, y de paso para averiguar las verdaderas razones de la muerte de su hermana, pues las explicaciones que ha dado Nicholas han sido nulas.

Aun cuando “The Fall of the House of Usher” (1960), la primera adaptación de la obra del escritor Edgar Allan Poe realizada por el director Roger Corman, gozó de un inesperado éxito al momento de su estreno, la productora norteamericana American International Pictures jamás pensó en realizar una serie de adaptaciones de la obra del afamado escritor. Sin embargo, al ver la oportunidad comercial y artística que se le presentaba, Corman presionó a los ejecutivos de la AIP para que aprobaran la adaptación del relato “The Masque of the Red Death”, el cual según el director era una de las mejores obras de Poe. Lamentablemente para Corman, el reciente estreno en los Estados Unidos de la cinta del sueco Ingmar Bergman, “The Seventh Seal” (1957), lo obligó a cambiar de planes. Y es que según Corman, la película de Bergman presentaba demasiados elementos que también estaban presentes en el relato de Poe, por lo que se inclinó a posponer su proyecto y adaptar primero “The Pit and the Pendulum”.

A medida que el proyecto tomaba forma, los ejecutivos de la AIP decidieron contratar a gran parte del equipo de producción y al guionista de “The Fall of the House of Usher”, para asegurarse de que el resultado comercial y artístico fuese el mismo. Al momento de escribir el guión del film, Richard Matheson optó por alejarse lo más posible del relato original de Poe, y reciclar algunos de los elementos presentes en “House of Usher”. De esta forma, de la historia original Matheson solo conservó el horror de la Inquisición y la maquinaria que utilizaban en ese entonces para torturar a los prisioneros. Es necesario considerar que el relato de Poe estaba ambientado en el año 1808, y era narrado por un prisionero no identificado de la Inquisición española, el cual es sometido a numerosas torturas antes de ser rescatado por oficiales franceses. La versión de Matheson en cambio, se centra en la muerte y el entierro prematuro de una hermosa mujer llamada Elizabeth, cuyo marido, Nicholas Medina, últimamente ha estado comportándose de manera extraña. La llegada del hermano de la mujer al castillo de los Medina, no solo revolucionará la vida del siniestro hombre, sino que además dará inicio a una serie de curiosos acontecimientos que parecen indicar que Elizabeth ha regresado de la tumba.


En una entrevista realizada por Tom Weaver para su libro “Return of the B Sciencie Fiction and Horror Heroes”, Matheson reveló que las adaptaciones de la obra de Poe no le provocaban mayor interés. Según palabras del mismo guionista: “Solo estaba tratando de ganarme la vida con ellas. Tenía que criar a cuatro niños y como el primer film, `House of Usher`, tuvo éxito, decidí seguir adelante. Pero como tú puedes ver, para cuando comencé a trabajar en la tercera adaptación, ´Tales of Terror´, no pude seguir tomando el trabajo en serio y comencé a insertar toques de comedia en el resto de las adaptaciones”. En otra entrevista, Matheson añadiría: “El proceso de construcción del guión de ´The Pit and the Pendulum´ fue ridículo, porque nosotros tuvimos que tomar una historia corta acerca de un tipo tendido en una tabla con una filosa navaja balanceándose sobre él, y crear un relato más complejo a partir de eso. Lo único que pude hacer fue construir una trama utilizando la premisa básica de una vieja cinta de suspenso”. Durante el transcurso de los años, han sido varios los historiadores que han asegurado que la cinta a la cual se refería Matheson era “House on Haunted Hill” (1959), de cuyo guión habría extraído la idea de los amantes ilícitos que deciden llevar a cabo un siniestro plan para quedarse con los bienes del marido engañado.

Tal y como sucede en “The Fall of the House of Usher”, en esta ocasión también se le otorga a la residencia de los protagonistas una cierta atmósfera malsana, capaz de influenciar el comportamiento de quienes habitan el lugar. Al mismo tiempo, se le otorga un especial grado de importancia a la historia familiar y a los recuerdos reprimidos del protagonista, elementos los cuales son descritos como generadores de cambios en el comportamiento de Nicholas Medina, quien eventualmente no puede evitar hacer uso de las peculiares técnicas de tortura que aprendió de su padre, un famoso inquisidor español. Por otro lado, este film es recordado por haber introducido el tema de la mujer dominante versus el hombre sumiso, el cual sería revisado en gran parte de las producciones que dirigió Roger Coman basándose en la obra de Poe. Desde un principio resulta evidente que el personaje de Price realmente se encuentra acongojado por la reciente y extraña muerte de su esposa, a quien prácticamente idolatraba. Lamentablemente para él, aparentemente el espíritu de su esposa está decidido a acompañarlo por toda la eternidad, ya que durante las noches escucha su voz susurrando en los pasillos del castillo en el cual reside, amenazando con fragmentar por completo la cada vez más frágil psiquis del atormentado Nicholas.


En el ámbito de las actuaciones, Vincent Price se destaca como Nicholas Medina, un hombre marcado por la tragedia cuyos manierismos melodramáticos no solo convierten al protagonista en un personaje memorable, sino que además lo sitúan como la encarnación de la atmósfera pesimista y enfermiza que domina a la historia. Si bien el resto del elenco también realiza un estupendo trabajo interpretando sus respectivos roles, cabe resaltar el caso de Barbara Steele. Si bien la actriz poseía ciertas características físicas e interpretativas que la alzaban como la elección perfecta para protagonizar melodramas góticos y thrillers de época, lamentablemente fue subutilizada por Corman. Pese a eso, Steele realiza una espléndida labor proyectando la presencia fantasmal de su personaje, y las pocas escenas que protagoniza resultan ser algunas de las más memorables del film. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con la efectiva pero olvidable banda sonora del compositor Les Baxter, con el maravilloso trabajo de fotografía de Floyd Crosby, y con el magnífico diseño de producción de Daniel Haller, quien es en gran medida responsable del atractivo visual y de la peculiar atmósfera que presenta el film. Y es que el castillo de los Medina, el cual está ubicado cerca de un acantilado donde se escucha el rugido del océano, se caracteriza por estar compuesto por fríos corredores oscuros, habitaciones tenuemente iluminadas por la luz de las velas, pasadizos secretos, y una espeluznante sala de torturas que cobra especial importancia durante el último tramo del relato.

Pese a haber sido rodada en un plazo de tan solo dieciséis días y contar con un escasísimo presupuesto, “The Pit and the Pendulum” no solo resultó ser un éxito de taquilla, sino que además en su momento fue bien recibida por la crítica especializada. Y es que centrándose en una perturbadora historia de fantasmas con algunos giros de tuerca, Corman desarrolla la narración de la historia revelación tras revelación, hasta llegar a un climático final el cual lamentablemente resulta algo predecible. Pese a este último detalle, es innegable que “The Pit and the Pendulum” es un entretenido relato de misterio, crimen e intriga, el cual presenta un marcado y llamativo estilo gótico con algunos toques realmente delirantes, y un protagonista claramente memorable y desequilibrado, cuya violenta catarsis final está plagada de momentos brillantes. Es por todo lo antes mencionado que este film en uno de los más recordados del exitoso ciclo de adaptaciones de los escritos de Edgar Allan Poe realizado por Roger Corman, quien por algo es apodado “el Rey Midas del cine de bajo presupuesto”.



por Fantomas.

Don Sharp: Fu Manchu, vampiros, piratas y otras hierbas.

Don Sharp fue un director que alcanzó cierta fama durante la década de los sesenta gracias a las películas que filmó para la Hammer Films, y a las cuatro cintas que tuvieron como protagonista al actor Christopher Lee. Sharp, nació el 19 de abril de 1922 en Hobart, Tasmania, una pequeña comunidad australiana de tan solo 64.000 habitantes, lugar donde existían cuatro salas de cine, además de un pequeño teatro utilizado por un grupo de actores profesionales que se habían asentado en el lugar, los cuales se dedicaban a impartir clases. El joven Sharp asistía a lo menos dos veces por semana a las salas de cine, mostrando una particular predilección por los melodramas criminales producidos por la Warner Brothers en aquella época. Como los padres de Sharp deseaban que este se convirtiera en un contador, este comenzó a estudiar contabilidad. Durante ese periodo, le ofrecerían un trabajo de dos semanas en el teatro local, como el encargado de llamar a los actores a escena.

Sharp no tardaría en interesarse en la actuación, oficio que vería como una forma de escapar de la carrera impuesta por sus padres. Con el pasar del tiempo, Sharp comenzaría a participar frecuentemente en el teatro, donde se graduaría como actor y dirigiría su primera obra un poco antes de enlistarse voluntariamente en la Real Fuerza Aérea Australiana, en 1940. Durante su estadía en el ejército, Sharp no abandonaría del todo la actuación, ya que participaría en un par de obras organizadas por la institución. Cuando fue retirado del ejército en 1944, Sharp decidió no volver a Hobart y probar suerte en Melbourne. Fue en dicha ciudad donde lograría el puesto de suplente en una compañia australiana que estaba adaptando la comedia de Broadway, “Kiss and Tell”. Para suerte de Sharp, uno de los actores titulares contrajo una laringitis que permitió que este asumiera un papel en la obra. Debido a su actuación, Sharp sería contratado por la agencia de representantes más importante de Australia, comenzando una exitosa carrera en la radio y en el teatro.

“Podría haber continuado con mi carrera en el teatro en Australia,” díria en una ocasión Sharp, “pero lo que realmente quería era participar en películas. Fue entonces cuando partí a Inglaterra, donde conseguí rápidamente un trabajo en un teatro, aunque nunca pude conseguir siquiera una cita con el director de castings. Me encontraba compartiendo un piso con un tipo (Frank Worth) que había sido camarógrafo de la marina durante la guerra, y que ahora estaba trabajando como asistente de director en el cine. Nosotros decidimos que la única cosa que debiamos hacer era realizar nuestra propia película, la cual lanzaría mi carrera como actor. Escribimos un guión, lo co-producimos y él la dirigió, mientras que yo me ocupaba de las cuentas y interpretaba el papel principal”. Para llevar a cabo el proyecto, Sharp y Worth además de buscar financiamiento externo, tuvieron que vender todo lo que tenían. Cuando “Ha´penny Breeze” (1950), fue estrenada, Sharp se encontraba en el hospital aquejado de viejas dolencias adquiridas durante su tiempo en el ejército. La cinta obtuvo buenos resultados, por lo que poco después Sharp fue contactado por un buen número de personajes influyentes que querían contratarlo, pero no como actor sino que como guionista.

Gracias a la insistencia de sus padres para que estudiara contabilidad, y a su experiencia manejando las cuentas de su primera película, Sharp pudo trabajar como asistente de producción en todas aquellas cintas en la cuales estuvo encargado del guión. Entre estas se encuentran “Child´s Play” (1957), una comedia acerca de un grupo de pequeños genios y sus correrías en una planta nuclear y, “Robbery Under Arms” (1957), que trataba el tema de los ladrones de ganado en la frontera australiana. Esta última cinta sería el primer acercamiento de Sharp al cine de época, género por el cual el director sería reconocido posteriormente. El director declararía en una ocasión, “No se trataba de una fascinación personal con el género, sino que se me contrató para realizar bastante cintas de época, las cuales según los críticos, conseguían transmitir la sensación de estar en dicha época, sin limitarse a solo que parecieran de una época determinada mediante la utilización de utileria”.

Al mismo tiempo que trabajaba como asistente de producción, Sharp conseguiría sus primeros trabajos como director, destacando lo conseguido con la cinta, “The Adventures of Hal Five” (1958), producido por Britain´s Children´s Film Foundation, la cual marcaría su primer acercamiento con el cine fantástico. También filmaría el musical, “The Golden Disc” (1958), considerado como la primera gran cinta de rock and roll británica. Entre los siguientes films de Sharp se encuentran, “The Professionals” (1959), un drama de similares características a la cinta de Jules Dassin, “Rififi” (1955); y “It´s All Happening” (1963), una especie de celebración de la música pop británica estelarizada por Tommy Steele, la cual además presentaba algunas bandas como Shane Fenton and the Fentones y The Clyde Valley Stompers. Aunque posteriormente Sharp tendría la posibilidad de trabajar con mayores presupuestos, y material más “respetable”, la mayoría de los fanáticos de la Hammer concuerdan que su mejor cinta fue, “Kiss of the Vampire” (1963), la cual además de marcar su debut en la casa del martillo, era la primera película de vampiros del estudio no centrada en la figura de Drácula.

El guión de dicha cinta, además de permitirle a Sharp demostrar su capacidad para construir escenas escalofriantes, fue uno de los más destacables escritos por el productor de la Hammer, Anthony Hinds, bajo su seudónimo habitual de John Elder. Para el director, la realización de este film significó todo un reto, debido que hasta ese momento solo había participado como director en un par de thrillers de bajo presupuesto, mientras que en otros había estado a cargo de la segunda unidad. De hecho, Sharp regresaba de la India, lugar donde se encontraba filmando algunas escenas de la cinta, “Harry Black and the Tiger” (1958), cuando su agente le comentó que la Hammer estaba buscando a alguien nuevo para dirigir su próximo film de terror. Al poco tiempo, Sharp recibió el guión y se arriegó en un mundo que para él era completamente extraño; el del cine de terror. Tan bueno fue el trabajo del director en esta película, que “Kiss of the Vampire” sería la primera producción del estudio en ser reseñada por el London Times, e incluso sería comparada con el trabajo de Val Lewton al interior de la RKO (con el cual Sharp no estaba ni cercanamente familiarizado).

La segunda cinta de Sharp para la Hammer sería, “Devil-Ship Pirates” (1964), una de las tantas aventuras protagonizadas por piratas que la casa del martillo lanzaría durante mediados de los sesenta. Estas estaban diseñadas para ser consumidas por públicos más jóvenes durante la época de vacaciones de las escuelas. Esta sería la primera colaboración del director con Christopher Lee, con quien se llevaría bastante bien debido a su pasado como actor. El guión de Jimmy Sangster giraba en torno a la época en la cual la armada española ofreció indultos a los piratas con la condición de que ellos lucharan junto con la armada. Christopher Lee interpretaba a uno de los piratas que aceptaba el indulto, solo para ocuparlo como fachada de sus actividades criminales. Inmediatamente después de dicha cinta, Sharp aceptaría un proyecto fuera de la Hammer titulado, “Witchcraft” (1964), una historia referente a la maldición de una vieja bruja, retomándo de esta forma el género del horror.

El próximo trabajo de Sharp, “The Face of Fu Manchu” (1965), sería la primera de cuatro películas que él filmaría para Harry Alan Towers. Esta y la segunda de la serie, “Brides of Fu Manchu” (1966), la que también sería dirigida por Sharp, son las únicas entradas que vale la pena ver de la serie de cinco películas dedicas al personaje interpretado por Christopher Lee (las otras tres son: “Vengeance of Fu Manchu”, dirigida por Jeremy Summers; “Castle of Fu Manchu” y “Blood of Fu Manchu”, ambas dirigidas por Jess Franco). El resultado de las dos cintas dirigidas por Sharp es bastante bueno, más aún teniendo en cuenta que Towers era conocido por su sacar adelante sus producciones de la manera más rápida y menos costosa posible. Apenas terminó “The Face of Fu Manchu”, a Sharp se le presentó la posibilidad de encargarse de varias de las secuencias aéreas y de riesgo de la cinta, “Those Magnificent Men in Their Flying Machines” (1965). Aunque la decisión de volver a trabajar en la segunda unidad no era fácil, más aún después de haber dirigido más de media dozena de películas, el director aceptó el trabajo debido a que su experiencia en el ejército lo acercaba al proyecto.

Luego de esto, retomaría el puesto de director en la cinta, “Curse of the Fly” (1965), la tercera entrada en la serie de “The Fly”, que lamentablemente pese a los esfuerzos del director y del guionista Harry Spalding por mejorar lo que parecía ser una idea gastada, terminaría siendo una cinta bastante mediocre. A su término, Sharp retornaría a la Hammer para filmar, “Rasputin, the Mad Monk” (1966), un drama de época con algunos toques propios del género de terror. Por motivos concernientes a la familia real, el relato se toma bastante licencias creativas, aunque de todas formas se alza como una de las buenas y más interesante producciones de la Hammer. Luego vendría la ya mencionada “Brides of Fu Manchu”, tras la cual Sharp escaparía por un tiempo del género del horror, que según su opinión suele convertirse en el final del camino de muchos directores.

Los films “The Violent Enemy” (1967) y “Hennessy” (1975), ambos centrados en el conflicto entre los británicos y el Ejército Republicano Irlandés, los que ayudarían a establecer su reputación como director, otorgándole la posibilidad de hacerse cargo de cintas de mayor presupuesto como por ejemplo el remake para la televisión de “The Four Feathers” (1977), y el remake de “The Thirty Nine Steps” (1978). Sin embargo, durante el periodo que transcurrió entre su salida de la Hammer y su consolidación como director, Sharp no abandonó del todo el género del horror. Además de filmar “Dark Places” (1973), el director es recordado por la cinta de culto, “Psychomania” (1973), conocida también como "The Death Wheelers", un bizarro híbrido entre las cintas de exploitation de motociclistas y las historias de zombies. La historia involucra a una madre que hace un pacto con el diablo para que este reviva a su hijo muerto, el cual era el líder de una pandilla de motociclistas. Una vez que este vuelve a la vida, convence a su antigua pandilla para que se unan a él transformados en zombies.

Durante la última etapa de su carrera, Sharp filmaría la alabada miniserie, “A Woman of Substance” (1984), y un par de telefilmes los cuales no tendrían mayor repercusión. Además participaría una vez más en la casa del martillo en 1980, dentro de la serie de televisión, “Hammer House of Horror”, donde dirigiría el episodio titulado, “Guardian of the Abyss”. Su última incursión en el género del horror sería la cinta, “Secrets of the Phantom Caverns” (1984), la cual se aleja bastante en términos de calidad y contenido a lo visto durante la época que el director trabajó en la Hammer. Don Sharp fue un director modesto capaz de crear buenas cintas, pero que lamentablemente tuvo poco acceso a mayores presupuesto o a guiones profundamente elaborados. De todas formas dejó un legado que presenta a lo menos media docena de películas que resultan ser bastante entrañables y que aún siguen siendo recordadas de buena manera por los amantes del cine de terror y de aventuras.


por Fantomas.

jueves, 21 de mayo de 2009

Maestros de la Animación: Isadore Freleng, el responsable de la Pantera Rosa.

Isadore Freleng nació en Kansas City en el año 1904. Tras terminar la escuela en el año 1923, el joven a quien sus conocidos llamaban Friz, consigió un trabajo en la productora, Kansas City Film Ad Company. En aquel lugar había trabajado Walt Disney, el cual recientemente había renunciado a su empleo para comenzar su propia compañia. Entre los animadores que trabajaban en el lugar se encontraban Ub Iwerks, Hugh Harman y Bugs Hardaway, los cuales comenzaron a entrenar al joven Freleng, en especial Hardaway el cual le tomó un gran cariño al novato Freleng, quien pese a no tener ninguna experiencia en el mundo del arte, mostraba una habilidad innata para el dibujo.

Al poco tiempo, tanto Iwerks como Harman abandonarían Kansas City para unirse a Disney en la animación de una serie llamada “Oswald the Lucky Rabbit and Alice Comedies”. Bajo la recomendación de Harman, Disney contrataría a Friz y lo pondría a trabajar junto a Harman y Rudy Ising. En el año 1928, cuando Charles Mintz se adueño del personaje de Oswald y contrató a gran parte del equipo que trabajaba con Disney, Harman y Ising se llevaron a Friz con ellos. Pero cuando Carl Leammle, fundador de los estudios Universal, le quitó a Mintz el personaje de Oswald entregándoselo a Walter Lantz, todos se quedaron sin empleo. Friz conseguiría un trabajo en la Columbia Pictures, donde trabajaría en la serie animada, “Krazy Kat”. Sin embargo, Harman no se había olvidado de su amigo; en el año 1929, el productor Leon Schlesinger fue contratado para producir dibujos animados para los estudios Warner Brothers. Para realizar dicha tarea, él contrató a los estudios Harman-Ising, siendo Freleng una de sus primeras contrataciones. Friz Freleng comenzaría a animar la serie “Looney Tunes” protagonizada por Bosko, siendo el episodio “Bosko un Dutch” (1933), el primero de su etapa como director.


Cuando la sociedad entre Harman y Schlesinger se vino abajo en 1933, Freleng fue uno de los animadores (entre los que se encontraban Bob Clampett y Robert McKimson) que unió al nuevo equipo formado por Schlesinger. Freleng mantuvo su estatus de director y su primera tarea fue crear un nuevo personaje ya que Harman e Ising poseían los derechos de Bosko. Este personaje se llamó Buddy, y resultó ser un personaje sumamente impopular tanto para el público como para los animadores. Dicho personaje no era más que una mala mezcla entre Bosko y Mickey Mouse. Sin embargo, Freleng también sería el responsable de presentar a la primera gran estrella del estudio, Porky Pig, en el corto “I Haven´t Got a Hat” (1935), donde también presentó al gato Beans y a los perros Ham y Ex, personajes los cuales tuvieron el mismo destino que Buddy. Fue aquí cuando Freleng se percató que prefería trabajar en cortos musicales, por lo que se convirtió en el director de la serie “Merry Melodies”. De esta forma no tendría que preocuparse de los personajes o la trama, él solo tendría que preocuparse de la música y de los chistes, lo que a todas luces parecía ser más divertido.

Luego de dirigir “Clean Pastures” (1937), un burlesque religioso que se transformó en uno de los clásicos de la primera etapa de los dibujos animados de la Warner, Freleng decidió dejar a Schlesinger para trabajar en el departamento de Fred Quimby en la MGM. La razón principal de dicho cambio, es el mayor sueldo y la libertad creativa que Quimby le ofreció al director. Sin embargo, dicha libertad creativa no fue más que un cebo utilizado para atraer a Freleng; apenas arribó a la MGM fue asignado a una nueva serie llamada “The Captain and the Kids”, la cual no era más que una nueva versión de la tira cómica llamada “The Katzenjammer Kids”. Si bien los quince cortos que Freleng dirigió para la MGM no son malos trabajos, su pasada por el estudio no le sirvió para mejorar su técnica. En el año 1939, Friz volvería al equipo de Schlensinger.

Resultaba evidente de que Freleng era uno de los mejores director de la Warner. Esto quedó confirmado con la nominación al Oscar que recibió en 1941 por su corto “Rhapsody in Rivets”. Tras esto, Freleng continuaría trabajando en cortos musicales tales como, “Pigs in a Polka” (1943), antes de comerzar a trabajar con personajes nuevamente. En 1945 Friz dirigiría “Hare Trigger”, corto en el cual aparecería por primera vez Yosemite Sam. El personaje había sido utilizado previamente, pero fue Freleng quien desarrolló su personalidad y quien lo enfrentaría con Bugs Bunny. Este personaje es en realidad un suerte de homenaje a Freleng; el director era un hombre bajo, tenía un mostacho rojo y se caracterizaba por tener un caracter bastante explosivo.

También en el año 1945, Freleng crearía al gato Silvestre. Su primera aparición sería en el corto “Life with Feathers”, en el cual vemos como el gato hará todo lo posible para atrapar y comerse a un pájaro. Este personaje parecía estar destinado a aparecer solo en esta ocasión, pero Freleng tuvo la genial idea de juntar a Silvestre con el canario Piolín (Tweety), un personaje creado por Bob Clampett. Piolín era un personaje que la audiencia parecía adorar, por lo que obviamente Clampett deseaba seguir utilizándolo en sus cortos. Sin embargo, Piolín era gracioso porque era un personaje reactivo, por lo que para estelarizar una serie de cortos, tenía que ser un personaje provocativo, lo que atentaba a hacia la naturaleza del personaje. Fue así que Clampett y Freleng idearon un corto animado que juntara a Silvestre y Piolín, el cual titularon “Tweetie Pie” (1947). Freleng dirigió este corto, por el cual se hizo merecedor de un Oscar.

Uno de los mejores cortos de Freleng fue “Rhapsody Rabbit” (1946), el cual se vió inmerso en una controvertida polémica debido a una serie de infortunadas circunstancias. Aparentemente, la compañia Technicolor entregó accidentalmente este corto a la MGM, donde William Hanna y Joseph Barbera lo vieron para satisfacer su curiosidad profesional. El corto muestra a Bugs Bunny intentando tocar el piano en un concierto, pero sus esfuerzos son frustrados por un problemático ratón. En lo que parece ser una extraña, casi mística coincidencia, Hanna y Barbera estaban trabajando en una historia bastante similar llamada, “The Cat Concerto” (1947), donde Tom tomaba el papel de Bugs, y Jerry obviamente el del ratón. Una vez que “Rhapsody Rabbit” volvió a las manos de sus verdaderos dueños, Hanna y Barbera acelararon la producción de su corto con el fin de estrenarlo antes en el cine y evitar cargos por imitación. Lamentablemente, no lograron terminarlo a tiempo, resultando de que ambos cortos fueran nominados al Oscar ese año. Y como los cortos fueron exhibidos en orden alfabético, dió la impresión de que la obra de Freleng no era más que una copia de “The Cat Concerto”, el cual finalmente se quedó con el Oscar.

Uno de los talentos de Freleng, parecía ser la capacidad de explotar de mejor manera los personajes que otros habían creado. Su Bugs Bunny por ejemplo, era más ingenioso y urbano que en otros de los cortos del estudio. De la misma forma, los episodios que involucraban a Silvestre y Piolín resultaban ser más graciosos que lo aquellos realizados por Bob McKimson, los cuales eran protagonizados por Silvestre, Silvestre Jr., y el canguro Hippety Hopper. Freleng también supo sacarle provecho a Speedy Gonzales, un personaje creado por McKimson el cual parecía no tener mucho futuro. Freleng nuevamente utilizaría a Silvestre para formar una pareja antagónica en el corto “Speedy Gonzales” (1955), el cual le significaría su segundo Oscar. Freleng ganaría otro Oscar por el corto de Silvestre y Piolín, “Birds Anonymous” (1957), y un cuarto por el clásico, “Knighty Knight Bugs”, en 1958.

En el año 1962, la Warner tomaría la decisión de cerrar el departamento de animación. Freleng era el único animador que había trabajado con Schlesinger desde la época en que este estaba asociado con Harman-Ising en 1929. Freleng junto a otros animadores terminarían trabajando en los segmentos animados de la película, “The Incredible Mr. Limpet” (1964), de Don Knotts, bajo las ordenes del ex Disney, Bill Tytla. Freleng realizó algunos de los diseños y los storyboards, pero se fue antes de que comenzara el proceso de animación, para caer en los estudios Hanna-Barbera, donde dirigió algunos de los episodios de la serie “Hey There, It´s Yogi Bear”. Luego de un breve periodo, Freleng fue contactado por David DePatie, un ejecutivo de la Warner que quería arrendar algunas de las instalaciones usadas anteriormente por el departamento de animación, para comenzar una nueva compañia de animación. A Freleng le gustó la idea, por lo que tras contactarse con DePatie nació la companía DePatie-Freleng.

En el año 1963, DePatie-Freleng consigió su primer contrato, el cual consistía en crear una secuencia animada para los títulos de la cinta de Blake Edward, “The Pink Panther”. La secuencia de los títulos resultó ser tan popular, que la United Artist/Mirisch contrató los servicios de DePatie-Freleng para crear una serie de cortos de “La Pantera Rosa”. La serie comenzó con “The Pink Phink” (1964), el cual le valió el quinto Oscar a Freleng. La seríe se prolongó hasta 1977, tras lo cual se traslado a la televisión, donde la ABC produjo la serie “The All New Pink Panther Show”, la cual posteriormente sería exhibida en las salas de cine. Los cortos de la Pantera Rosa serían la mejor prueba de que los gags visuales pueden truinfar sobre los gags verbales.

Irónicamente, solo le tomó un par de meses darse cuenta a la Warner que ellos habían tomado de manera prematura la decisión de abandonar la animación. Eventualmente, terminarón contratando a DePatie-Freleng para crear una nuevos cortos para las series “Looney Tunes” y “Merry Melodies”. Esto duraría hasta 1969, año en el cual la Warner abandonaría por completo el rubro de los cortos animados para el cine. Por su parte, DePatie-Freleng se convirtió en una compañia bastante exitosa. Aparte de la “Pantera Rosa”, ellos produjeron otras ocho serie de cortos: “The Ant and the Aardvark” (el cual comenzó en 1969 con el corto del mismo nombre, el cual sería el último corto para el cine dirigido por Freleng), “The Blue Racer”, “Crazylegs Crane”, “The Dogfather”, “Hoot Kloot”, “The Inspector”, “Roland and Rattfink” y “Tijuana Toads”. Además producirían un número no menor de series animadas para la televisión: “The Super 6”, “Super President”, “Doctor Dolittle”, “The Barkleys”, “The Houndcats”, “The Oddball Couple”, “Return to the Planet of the Apes” y “Baggy Pants & the Nitwits”. Como si esto fuera poco, también son responsables de varios especiales animados, en su mayoría relacionados con la obra del Dr. Seuss. DePatie-Freleng también produjo las series de televisión “Fantastic Four and Spider Woman”, y cinco episodios de “Spider-Man”, cuando DePatie le vendió la compañia a Marvel Comics. La mayoría de los trabajadores fue retenido por la nueva Marvel Production Ltd, los cuales continuaron con el show “Spider-Man and His Amazing Friends”.

Tras esto, Freleng decidió seguir adelante. En el año 1979, la Warner lanzó una película compilatoria llamada, “The Bugs Bunny/Road Runner Movie”. Chuck Jones había sido el encargado de dirigir el nuevo material. La cinta fue lo suficientemente exitosa para que la Warner contratara a Freleng para que este creará nuevo material para “Friz Freleng´s Looney Looney Lonney Bugs Bunny Movie” (1980). Él haría lo mismo para las cintas “Bugs Bunny´s 3rd Movie: 1001 Rabbit Tales” (1982) y “Daffy Duck´s Movie: Fantastic Island” (1983). Tras esto, se retiraría viviendo tranquilamente hasta el año 1995, donde murió por causas naturales a los 91 años de edad. Friz Freleng hoy en día es recordado como un de los grandes artistas de la historia de la animación, imagen que es compartida por sus colegas. Chuck Jones una vez dijo: “Él fue un gigante, es la mejor forma de definirlo, y es díficil reconocer a un gigante en medio de nosotros cuando él solo mide un metro sesenta y tres centímetros”.




por Fantomas.

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