miércoles, 30 de septiembre de 2009

Scanners: Cuando los pensamientos matan.

“Scanners” (1981), es una película de ciencia ficción del director David Cronenberg, la cual está protagonizada por Jennifer O´Neill, Stephen Lack, Michael Ironside, y Patrick McGoohan.

Los scanners son un grupo de individuos con increíbles poderes psíquicos, gracias a los cuales pueden leer la mente de las demás personas e incluso llegar a matarlas. Cuando una misteriosa compañía llamada ConSec se entera de que un scanner rebelde llamado Darryl Revok (Michael Ironside) está formando una organización que busca dominar el mundo, el doctor Paul Ruth (Patrick McGoohan) recluta a un scanner marginal llamado Cameron Vale (Stephen Lack) para que localice a Revok y ponga fin a su plan antes de que sea demasiado tarde.


Luego de filmar tres películas donde los protagonistas son personas comunes y corrientes que se ven involucrados en mundos de pesadilla que se manifiestan a través de mutaciones físicas (“Shivers”, “Rabid”, y “The Brood”), David Cronenberg cambiaría su fórmula temática y centraría la historia de esta película en hombres especiales cuya mutación es a nivel mental, los cuales tienen dificultades para vivir en sociedad. Ambientada en un futuro indeterminado, “Scanners” es considerada como una cinta de ciencia ficción con algunos toques de horror, combinación de géneros que no resulta extraña si revisamos la filmografía de este director. De hecho, el mismo Cronenberg declaró en una ocasión: “Todos mis films de horror poseen elementos de ciencia ficción, por lo tanto es inevitable que mis films de ciencia ficción tengan algunos elementos del cine de terror”.

Esta no sería la primera vez que Cronenberg abordaría una historia en la que se toca el tema de los poderes mentales; en 1969, el director filmó un corto experimental llamado “Stereo”, que también lidiaba con el tema de la telepatía. Según el director, “ambas cintas usan la telepatía como metáfora de una cierta sensibilidad especial, además de ejemplificar la complejidad de las relaciones humanas. Además Scanners agrega la idea del telépata como un extraño, un hombre alejado del resto de la sociedad no por su poder, sino por la imposibilidad de lidiar con las consecuencias de este”. Pese a contar con alrededor de cinco millones de dólares de presupuesto, Cronenberg solo tuvo dos semanas para coordinar el proceso de pre-producción. Por este motivo, el director solo pudo escribir un borrador del guión, el cual tuvo que ir modificando a medida que filmaba la cinta, razón por la cual se explica que la historia presente algunas falencias.

“Scanners” establece una intrigante teoría conspirativa que involucra al Doctor Ruth, a la oscura compañía ConSec, y a una extraña droga llamada Ephemerol, cuyo efecto es suprimir los poderes de los llamados scanners. Existe un halo de misterio que envuelve las investigaciones del Doctor Ruth y su curiosa cercanía con su más nuevo discípulo. Cameron Vale es un scanner cuyo desconocimiento de su poder lo ha llevado a creer que en un hombre con problemas mentales. Por ese motivo ha decidido aislarse del mundo que lo rodea, lo que lo ha llevado a vivir en la calle lejos de la civilización que tanto le atormenta. Esa es la realidad de Vale cuando el Doctor Ruth lo convoca para detener a la creciente amenaza encarnada en la figura del poderoso scanner Darryl Revok. Sin embargo, a medida que avanza la historia nos daremos cuenta que las intenciones del científico y de la compañía ConSec distan de ser tan nobles como aparentan.

Como ya había mencionado anteriormente, las inmensas facultades psíquicas de estos fenómenos de la ciencia, los terminan arrastrando a situaciones de marginalidad social, siendo incapaces de llevar una vida normal. Este don o maldición depende de cómo se quiera ver, los lleva a ocultarse del resto de la sociedad, e incluso de sus pares. Son seres incomprendidos, amargados y angustiados por la noción de saberse diferentes y saber que jamás podrán encajar en los parámetros de normalidad establecidos por la sociedad. Por otra parte, mientras algunos intentan aunar sus esfuerzos pacíficamente, otros pretender utilizar su posición privilegiada para someter a la sociedad a su dictado, motivados por sus ansias de venganza, sus delirios de grandeza, o por su simple afán de obtener un total control de lo que los rodea, destruyendo a todo aquel que se interponga en su camino. Con respecto a esto, en una entrevista el actor Stephen Lack menciono que cuando leyó el guión, inmediatamente pensó en el comic de la Marvel, “X-men”, debido a que en el fondo, la temática del cómic con la de la cinta es bastante similar.
En ambas obras se presenta a un grupo de personas diferentes al común de la gente, las cuales deben decidir entre trabajar para lograr vivir en armonía con el resto, o luchar contra aquellos que desde su punto de vista, son nada más que seres inferiores.

Como es habitual en el trabajo del realizador, nos vemos involucrados en un mundo extraño y enfermizo, en el que ocurren sucesos inquietantes, fantásticos y terroríficos, y del cual los protagonistas parecen no poder escapar. Cronenberg se encarga de crear una serie de escenarios que producen una sensación de constante amenaza, entre los que se encuentran los escalofriantes laboratorios de ConSec, y el extravagante taller de uno de los scanners. La cruzada de Cameron Vale será dominada por la paranoia de saber que ha ingresado a un mundo en el que nada es lo que parece, y donde no se puede confiar en nadie. Sin saberlo, se ha situado en medio de dos poderosas organizaciones rivales dirigidas por siniestros personajes ocultos en las sombras. Por muy inverosímil que parezca la enrevesada trama, Cronenberg logra imprimirle cierto grado de credibilidad a la historia, ayudando a que de esta forma el espectador se involucre más fácilmente en el relato.

Al mismo tiempo, Cronenberg evita catalogar a sus personajes como buenos o malos, sino que más bien maneja a personajes impredecibles y perfectamente corrompibles. Lamentablemente, la película sufre por un protagonista que no alcanza a capturar por completo la atención del espectador, en gran medida por la mediocre actuación de Stephen Lack. Lo mismo sucede con el interés amoroso del protagonista, interpretado por Jennifer O´Neill, quien no aporta demasiado a la trama. Esto es compensado por el "mad doctor" de turno, interpretado por Patrick McGoohan, y el demente Darryl Revok, interpretado por Michael Ironside. Son estos personajes los que generan los momentos de mayor tensión de la cinta, convirtiendo a los protagonistas en meros títeres de una lucha de poderes. Por otro lado, la inquietante atmósfera construida a través de los escenarios en los que se desarrolla la historia, es complementada por la estupenda banda sonora de Howard Shore. Otro de los puntos altos de la cinta son los estupendos efectos especiales, los cuales son utilizados de manera brillante en la escena en la que uno de los personajes provoca que a otro le explote la cabeza utilizando sus poderes mentales.

Con “Scanners” el director David Cronenberg nuevamente diserta acerca de las metamorfosis tanto físicas como mentales, que el ser humano está llamado a sufrir durante el transcurso de su vida, y las consecuencias que estas acarrean. A ratos la cinta sufre algunas lagunas narrativas que pueden llegar a minar la atmósfera construida por el director, o el grado de interés del espectador en la historia, pero estas son compensadas con algunos momentos de acción explosiva. La cinta además presenta un final abierto y ambiguo que da pie a múltiples interpretaciones. Ciertamente “Scanners” no es una de las mejores cintas de Cronenberg, pero sin duda es un film disfrutable, provocador por momentos, y cuya temática generó una serie de secuelas que lamentablemente no alcanzaron el nivel de la producción original.



por Fantomas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

I Confess: El lazo de Hitchcock con la religión.

“I Confess” (1952), es una cinta de suspenso del director Alfred Hitchcock, la cual está protagonizada por Montgomery Clift, Anne Baxter, Karl Malden y Brian Aheme.

Otto Keller (O. E. Hasse) y su esposa Alma (Dolly Haas) trabajan como cuidador y ama de llaves respectivamente, en una iglesia católica en Quebec. Mientras asalta una casa donde trabaja esporádicamente como jardinero, Otto es sorprendido por el dueño, al cual termina asesinando. Lleno de remordimiento, el criminal vuelve a la iglesia y le confiesa su crimen al Padre Michael Logan (Montgomery Clift), quien debido a un dramático giro del destino, se convierte en el principal sospechoso del crimen. Acorralado por la policía, el sacerdote tendrá que probar su inocencia sin violar el secreto de confesión del verdadero criminal.

En 1947, el sobrino del dramaturgo Paul Anthelme heredó los derechos de la obra de teatro “Nos deux consciences”, la cual posteriormente le vendió al agente literario Louis Verneuil. Este último escribió un guión basado en la obra, el cual eventualmente le vendería a Alfred Hitchcock y a su compañía Transatlantic Pictures. Cuando la Transatlantic Pictures fue disuelta, los derechos del guión fueron adquiridos por los estudios Warner, con la esperanza de que en algún momento Hitchcock decidiera llevar la historia a la pantalla grande. Sin embargo, esto no sería una tarea sencilla. El director rechazaría tres borradores antes de abandonar por completo el proyecto. Sin embargo, en 1952, preocupada por la inactividad profesional del cineasta, su esposa Alma pensó que sería buena idea que retomara el proyecto para así darle un nuevo impulso a su carrera, a lo cual Hitchcock terminó accediendo de no muy buena gana.

Para su sorpresa, cuando Hitchcock revisó los borradores que anteriormente había desechado, sintió un renovado entusiasmo por la historia. Esto sucedió básicamente porque el director había sido educado en las tradiciones del catolicismo romano, por lo que el relato de un sacerdote que no puede revelar la identidad de un asesino que, bajo el secreto de confesión, le ha contado los detalles de su crimen, le pareció en extremo interesante. Al mismo tiempo, la historia de “I Confess” le otorgaba al realizador una nueva oportunidad de explorar los alcances de los sentimientos de culpa, tema recurrente en su filmografía. Tras haber seleccionado la ciudad de Quebec como el escenario donde se desarrollaría la cinta, principalmente debido a su gran tradición ligada al catolicismo francés, Hitchcock y su esposa contrataron al guionista William Archibald, cuya experiencia solo se limitaba al ambiente teatral, y a George Tabori, responsable de la obra “Flight into Egypt”, la cual trababa acerca de los apuros de los refugiados europeos, tema estrictamente ligado con la realidad de Otto y su esposa en el film, para escribir el guión de la producción cuya versión final distaba bastante de la obra en la cual estaba basada.

Como mencionaba anteriormente, a muy poco de comenzada la cinta, se hace evidente que la base del argumento de “I Confess” tiene estricta relación con el sentimiento de culpa, el cual se encarna principalmente en la figura de Otto Keller, quien le confiesa su crimen a su esposa y al sacerdote que lo ha empleado. Sin embargo, esta no es la única confesión que aparece a lo largo del relato. Diversos personajes realizan confesiones de culpabilidad, de amor, de pasado silencioso, y de pasión reprimida, las cuales en gran medida se relacionan con los sentimientos del propio Hitchcock. Y es que Otto Keller no es más que una extensión del temeroso y reservado director, quien en muchas ocasiones se sintió atormentado por creer que había traicionado la confianza de sus seres queridos, y por el dolor que en tantas oportunidades le había ocasionado a su esposa Alma, cuyo nombre comparte la esposa de Keller en el film. Por otro lado, Hitchcock expone que la culpabilidad en ocasiones tiene derivaciones mucho más complejas de lo que se ve en la superficie, lo que queda comprobado cuando se descubre que el hombre asesinado estaba chantajeando a una vieja amiga del Padre Logan, lo que lo sitúa tanto en el puesto de víctima como en el de victimario.

Por otro lado, nos encontramos con el Padre Michael Logan, un hombre atrapado entre la religión que ha elegido seguir, y su instinto de autopreservación. Al igual que como sucede con Otto Keller y Hitchcock, el personaje protagónico bien podría considerarse como una extensión del actor encargado de interpretarlo. Pese a ser un actor popular y talentoso, Montgomery Clift era un hombre infeliz y algo trastornado, que mostraba una marcada dependencia tanto por el alcohol, como por su maestra de interpretación, Mira Rostova. Esto le traería una serie de problemas con el director, ya que Clift insistía en obtener la aprobación de Rostova antes de filmar cualquier escena, dificultando el proceso de rodaje del film. Al mismo tiempo, el actor se encontraba constantemente bajo los efectos del alcohol, lo que obviamente complicó aún más el asunto. Debido a que a Hitchcock no le gustaba la confrontación directa, este decidió utilizar al también actor Karl Malden como intermediario, principalmente porque este último era admirado y respetado por Clift. Pese a que al realizador le incomodaba el accionar de Clift, y no estaba conforme con su interpretación, de todas formas quiso continuar trabajando con él, principalmente porque sentía cierta fascinación por la tormentosa vida personal del actor.

En lo que respecta al aspecto interpretativo del film, la totalidad del elenco participante realiza un estupendo trabajo. Más allá de sus problemas y la disconformidad del director, Montgomery Clift interpreta a la perfección a un sacerdote que demuestra tener una fe inquebrantable, aún cuando se encuentra acorralado ante la adversidad. De hecho, es tal la convicción que demuestra en todo momento, que prefiere arriesgarse a ir a la cárcel en vez de quebrantar los principios del sacerdocio que tanto venera. Anne Baxter por su parte, realiza un estupendo trabajo interpretando a una mujer que no solo se ve atrapada en una encrucijada moral que la liga con el sacerdote, quien fue su amor de juventud, sino que además debe ver con impotencia como acusan erróneamente de un crimen a un hombre inocente. Cabe mencionar que la actriz solo fue contratada por Hitchcock luego de que el estudio despidiera a Anita Björk, a causa de algunos aspectos de su vida personal que no eran acordes a las políticas de la Warner.

Por otro lado, “I Confess” cuenta con el magnífico trabajo de fotografía de Robert Burks, y la igualmente maravillosa banda sonora del compositor Dimitri Tiomkin. Además el film presenta un ritmo narrativo bastante dinámico, el cual es sostenido en gran medida gracias a la inclusión de un par de vueltas de tuerca realmente inesperadas. Si bien la trama de la cinta resulta ser sumamente interesante, eventualmente Hitchcock se percataría que la idea de utilizar la doctrina católica como la clave de un juicio por asesinato, podría no ser entendida por el público ajeno al catolicismo. Lamentablemente para él y para el estudio, el tiempo le daría la razón. Luego del estreno del largometraje, la crítica tildó de ridícula la idea de que un sacerdote arriesgara su vida con tal de respetar el secreto de confesión, por lo que la producción rápidamente fue situada entre las obras menores del director. La verdad es que a grandes rasgos, “I Confess” se presenta como un espléndido ensayo sobre la culpa, y como esta actúa como una enfermedad que se contagia de forma rápida entre los personajes que interactúan en el relato, provocando que cada uno de ellos busque fórmulas para exculpar sus pecados, tal y como lo hizo Hitchcock durante gran parte de su vida y su brillante carrera.



por Fantomas.

Maestros de la Animación: Bill Plympton, un peculiar animador independiente.

Bill Plympton nació el 30 de abril de 1946, en Portland, Oregon. Criado al interior de una familia numerosa de seis hijos, el lluvioso clima de Oregon por lo general no le permitía jugar al aire libre. Esto lo llevó a desarrollar su imaginación y su habilidad como dibujante. En 1964 se graduó de la Oregon City High School, lugar en el cual participaba en el club de arte. Posteriormente comenzó a asistir a la Portland State University, donde él diseñaría el anuario del lugar, además de crear diversos afiches para la Sociedad de Cine de la cual era miembro. Sería en este lugar donde comenzaría su afición por el cine. De hecho, su primera incursión en la animación sería realizando una promo del anuario que accidentalmente fue filmada boca abajo, lo que terminó tirando su trabajo por la borda.

Para evitar ser reclutado para la Guerra de Vietnam, Plympton se enlistó en la Guardia Nacional de 1967 a 1972. En 1968, él se mudaría a Nueva York donde se matricularía en la School of Visual Arts. Luego de terminar sus estudios, Plympton intentó sin éxito pagar sus deudas vendiendo cinturones en la calle. Al poco tiempo después, él comenzaría a ganarse la vida como ilustrador y caricaturista en la gran manzana. Sus ilustraciones comenzarían a aparecer en las páginas de revistas y periódicos como el New York Times, Vogue, House Beautiful, Screw, y Vanity Fair, entre otras. Sus caricaturas por otro lado, aparecerían en revistas como Penthouse, Rolling Stone, National Lampoon, y Glamour. En 1975, en la Soho Weekly News, comenzaría con una caricatura política la cual titularía como “Plympton”, la que para 1981 había sido sindicada en más de veinte periódicos por la Universal Press Syndicate.

En gran medida, fue la ignorancia lo que mantuvo alejado a Plympton de su verdadera pasión. Sería él quien en una ocasión declararía: “Yo cometí un montón de errores. El primero sería no haberme introducido al mundo de la animación con anterioridad. Después de graduarme de la escuela de arte, yo debería haber seguido mi corazón, el cual desde los tres o cuatro años de edad me empujaba a convertirme en un animador. Yo tenía la impresión de que para ser un animador, tu tenías que trabajar en el estudio Disney o en la Warner Brothers y conocer todo el negocio por dentro, por lo que sentía que solo iba a perder mi tiempo. Por esa razón comenzé con las ilustraciones y las caricaturas, las cuales me encantaba realizar. Aunque no estaba completamente desilusionado con mis decisiones, todavía albergaba el deseo de convertirme en un animador”.

Era tal la fascinación por la animación que sentía Plympton, que a los catorce años de edad le envió a la Disney algunas de sus caricaturas, ofreciendo sus servicios como animador. Los encargados del estudio le responderían que si bien sus dibujos eran prometedores, él era demasiado joven para ingresar al negocio. No sería hasta 1983, cuando Plympton por fin lograría trabajar como animador cuando Valeria Wasilewski, quien pertenecía a la banda musical “Android Sisters”, le pidió que se integrara a la realización de una cinta basada en la canción de Jules Feiffer, “Boomtown”. Inmediatamente después de completar “Boomtown” (1985), Plympton comenzaría a desarrollar un proyecto propio titulado, “Drawing Lesson #2” (1985). La producción de las escenas con actores reales de aquel film resultó ser bastante lenta debido al inclemente clima, por lo que Plympton decidió comenzar a trabajar en una nueva cinta. En esta ocasión, él contactaría a Maureen McElheron, una vieja amiga con la que había participado en la Country Western Band (donde Plympton tocaba la guitarra), para que realizara la banda sonora de “Your Face” (1987). Debido a problemas presupuestarios, ella también se encargo de cantar en la banda sonora. Su voz, desacelerada con la intención de que sonara más masculina, combinada con un fantástico festín visual, colaboraron para que en 1988 “Your Face” obtuviera una nominación al Oscar al mejor corto animado.

Gracias a esto, la carrera de Plympton comenzaría a experimentar un rápido ascenso. “De un momento a otro, la gente comenzó a devolverme las llamadas”, recordaría Plympton. Su nombre comenzaría a ser sinónimo de éxito en el mundo de la publicidad, donde sería contratado por empresas como Trivial Pursuit, Taco Bell, AT&T, Nike, United Airlines, y Mercedes Benz. Por otra parte, su trabajo comenzaría a aparecer con cada vez más frecuencia en MTV, y se volvería sumamente popular en los festivales de animación. “Your Face” se convertiría en uno de los cortos animados más rentables jamás realizados, y sigue siendo exhibido en la actualidad. Las ganacias de dicho corto, le darían pie para realizar una seguidilla de otros cortos animados tales como; “One of Those Days” (1988), “How to Kiss” (1989), “25 Ways to Quit Smoking” (1989), y “Plymptoons” (1991), entre otros.

Según Plympton, el éxito de sus cortos y de su empresa se debe a tres simples reglas: “Número uno, es realizar una cinta breve. Cinco minutos de duración es tiempo más que suficiente. Dos, hay que disminuir los costos, debido a que si gastas demasiado en efectos especiales, música orquestada, o tecnología digital, va a ser difícil que logres recuperar tu dinero. Yo recomiendo gastar alrededor de $1000 o $2000 dólares por minuto de metraje. Existe un montón de personas que utilizan Flash lo que ayuda a ahorrar aún más dinero. Y tres, creo que deben ser entretenidos. Si tu estás intentando vender una cinta a una cadena de televisión o un compilado de films a un teatro, la cintas divertidas son mucho más fáciles de vender. El principal problema de todo esto, es comenzar con el negocio. Yo recomiendo trabajar primero en una compañia para así tener los fondos suficientes para sostenerse los dos primeros años. Si tu logras sobrevivir los dos primeros años y tus films son divertidos, pienso que es bastante fácil continuar en el negocio”.

Luego del éxito de gran parte de sus trabajos, Plympton decidió que era hora de cumplir uno de sus sueños de niñez: realizar un largometraje animado. Dicho largomentraje seria titulado, “The Tune” (1992), y relataría la historia de un compositor al cual se le dan 47 minutos para escribir un éxito, de lo contrario perderá su trabajo y a su prometida. Dicho proyecto sería completamente financiado por el animador. Algunas secciones de la cinta serían lanzadas como cortometrajes para así generar los fondos suficientes para completar la producción. Entre estos cortos se encontraban “The Wiseman” (1991) y “Push Come to Shove” (1991), donde el segundo ganaría el premio del jurado en el Festival de Cannes de 1991. “The Tune” también sería exhibida en diversos festivales, ganando el prestigioso Houston WorldFest Gold Jury Special Award, y recibiría una nominación al Spirit Award a la mejor banda sonora, la cual nuevamente había sido compuesta por su amiga Maureen McElheron.

El próximo trabajo de Plympton sería la cinta con actores reales, “J. Lyle” (1994), una comedía surrealista acerca de un abogado que conoce a un perro mágico el cual cambiará su vida. “Mientras realizaba ´The Tune´, tuve un montón de ideas las cuales no podía plasmar por medio de la animación, pero que sabía que sería divertido desarrollarlas con gente real. Tomé algunas de esas ideas y filmé ´J. Lyle´. Además, mi mano necesitaba un buen descando luego de dibujar ´The Tune´”. Luego de realizar una exitosa gira presentando “J. Lyle”, la cinta finalmente fue estrenada en las salas de cine de norteamérica. Al igual que su anterior largometraje, “J. Lyle” fue completamente financiada por Plympton.

Posteriormente, Plympton realizaría un segundo largometraje con actores reales llamado, “Guns on the Clackamas” (1995), el cual era una suerte de documental que relataba la accidentada realización de un western ficticio. Plympton declararía que la idea tras el film había nacido tras conocer como en “Saratoga” (1937), se tuvo que reemplazar a la estrella Jean Harlow quien falleció mientras filmaba la cinta. “Se suponía que la cinta debía ser un drama, pero terminó siendo casi una comedía. Cada vez que Harlow entraba a escena, una caja u otro elemento terminaba bloqueando la vista”, comentaría Plympton en una ocasión. En 1996, el animador contactaría al escritor Walt Curtis, a quien visitaría en su casa en Portland para leer su poesía y grabar algunas conversaciones. Del encuentro nacería el documental, “Walt Curtis, Peckerneck Poet” (1997), el cual tendría una buena acogida en los festivales de cine en los cuales fue exhibido.

En 1998, Plympton regresaría al mundo de la animación con “I Married a Stranger Person”. En esta ocasión, se trata de la historia de una pareja de recién casados en su noche de bodas. Grant, el marido, comienza a experimentar unos extraños poderes sobrenaturales, con los cuales su esposa Kerry no puede lidiar. Cualquier cosa que atraviese la mente de Grant, se vuelve realidad, aunque la verdad es que él no conoce la fuente de su extraño poder. Una vez más, Plympton dibujó y financió por completo el extravagente proyecto, el cual en esta ocasión era políticamente incorrecto y estaba dirigido a un público más adulto. Su próximo largometraje animado sería, “Mutant Aliens” (2001), en el cual un astronauta retorna a la Tierra tras estar por veinte años varado en el espacio. Dicha cinta, sería estrenada en el Sundance Film Festival, y recibiría el Gran Prix en Annecy ese mismo año.

“Hair High” (2004) en cambio, es una comedia gótica acerca de un triángulo amoroso que termina terriblemente mal, con dos jóvenes adolescentes que se levantan de sus tumbas para cobrar venganza en la fiesta de graduación. En esta ocasión, Plympton explotaría un nuevo territorío en la animación, publicando todos los dibujos que realizó para el film en el sitio web oficial de la cinta. El corto animado “Guard Dog” (2004) por su parte, sería estrenado con gran éxito en numeros festivales de cine, y fue nominado a un Oscar en enero del 2005. Posteriormente, Plympton realizaría dos secuelas igualmente exitosas tituladas; “Guide Dog” (2006), y “Hot Dog” (2008). Durante su carrera, el animador se ha encargado de realizar a los menos dos cortos animados al año, asegurando de esta forma los ingresos suficientes para continuar con su trabajo.

Entre sus trabajos más recientes se encuentra la comedia negra, “Idiots and Angels” (2008), la cual relata la lucha de un hombre por conservar su alma. A través de su extensa carrera, Bill Plympton se las ha arreglado para abrirse paso en una industria que aplasta sin misericordia a las pequeñas productoras independientes. Creador de una iconografía inconfundible de lápiz y papel (evitando la tecnología digital al estilo Pixar), Plympton se hizo conocido por sus cortos para la cadena MTV a principios de los noventa, emitidos casi siempre en el espacio Liquid television. Hasta el día de hoy, ese tipo de animación es una marca de fábrica de esta señal televisiva, influyendo a varios directores de videoclips y publicistas. Gracias a la libertad creativa de la cual goza Plympton, que trabaja casi solo y realiza alrededor de 100 dibujos al día, el animador ha logrado desarrollar un estilo único, donde la base temática de su obra es el humor, que se expresa gráficamente a través de los rostros desencajados de sus personajes o su predilección por los animales.








por Fantomas.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Ghost in the Shell 2: Innocence: ¿Qué es lo que nos convierte en humanos?

“Ghost in the Shell 2: Innocence” (2004), es una cinta de animación escrita y dirigida por Mamoru Oshii.

Es el año 2032 y la línea entre los hombres y las máquinas casi se ha velado más allá de la distinción. Los seres humanos se han olvidado de que son humanos y aquellos que han dejado de serlo, coexisten con los cyborgs y las muñecas (robots sin elemento humano ninguno). Como detective de la unidad antiterrorista secreta del gobierno conocida como Public Security Section 9, Batou está investigando el caso de un robot femenino creado específicamente para tener relaciones sexuales, el cual ha asesinado a algunos de sus dueños. Mientras que Batou avanza más en la investigación, más se cuestiona acerca de la naturaleza del hombre y su propia naturaleza.


Tras el éxito de la aclamada “Ghost in the Shell” (1995), Mamoru Oshii realizó una secuela ambientada algunos años después de los eventos del film original. El mundo donde se desarrolla la historia se caracteriza por presentar a humanos y a cyborgs (seres parte hombre y parte máquina en distintos grados) conviviendo tranquilamente. En este futuro, la línea divisora entre organismo y máquina es bastante delgada. Es aquí donde entra el personaje de Batou, un cyborg completamente mecanizado que pese a su naturaleza, logró asimilar los acontecimientos sucedidos con su compañera Motoko Kusanagi en la primera cinta (relacionados con el desarrollo de un alma por parte de un cyborg), lo que le otorgó un cierto dejo de humanidad. Por otra parte, su actual compañero llamado Togusa, posee un cuerpo casi en su totalidad orgánico donde solo su cerebro es sintético. Sin embargo, pese a esto es lo más parecido a un humano en la famosa Sección 9 de la policía.

Durante la primera parte de la cinta, la historia funciona como un relato policial, el cual más tarde adquirirá otros ribetes a medida que empieza a tocar tópicos más complejos. Una oleada de asesinatos a comenzado a afectar a varios miembros de la élite política y financiera de la ciudad. Dichos asesinatos han sido perpetrados por unas muñecas completamente mecanizadas llamadas “gynoides”, las cuales sin razón aparente han atacado a sus amos. Al igual que la primera cinta, “Innocence” describe como el rápido avance de la tecnología gradualmente comienza a borrar los vestigios de lo que nosotros conocemos como humanidad, y las almas que nos distinguen como humanos. En este mundo en constante evolución, la obsesión del ser humano por recrearse a si mismo, ha derivado en que las nociones de amor y espíritu se hayan vuelto obsoletas. Es en este contexto que durante el transcurso de la cinta vemos los intentos de Batou por mantener su lado humano, su fantasma (o alma), pese a que todo indica que él es incapaz de desarrollar algo parecido a lo que nosotros conocemos por alma.

La idea de lo real y lo irreal cruza toda la película. Oshii se encarga de aclararnos de que no todo lo que vemos es real, y que la realidad es un concepto que necesita ser revisado. Al mismo tiempo, el director explora la valoración cada vez menor que se le da a los sentimientos, en aras de logros personales o económicos. En la sociedad futurista de la cinta, vemos como los humanos sienten la necesidad de convertirse en cyborgs con el objetivo de incrementar su capacidad sensorial y su entendimiento de las cosas. Tomando la idea de Descartes, “primero pienso, luego existo”, la posesión de un alma parece estar demasiado sobrevalorada en una sociedad regida por los logros y la tecnología. En este mundo donde todo puede ser reemplazado y mejorado, todo aquello que no sirva a un propósito inmediato tiende a ser desechado. ¿Puede tener significado algo que no puede ser reconocido o representado por una computadora? ¿Es posible reducir la espiritualidad o la moral a la simple lógica de un algoritmo? Estas son dos de las preguntas que Oshii nos plantea a lo largo de la cinta, y que nosotros estamos llamados a responder.

Por otra parte, en un momento de la cinta existe una discusión acerca de lo que nos caracteriza como humanos, lo que se entrecruza con nuestra noción de lo que es real o irreal. Para esto se utilizan como ejemplo a la muñecas; una muñeca a los ojos de un adulto es un objeto completamente inerte. Sin embargo, a los ojos de un niño se convierten en seres “reales” desde el momento en que les asignan una personalidad virtual y se vuelven el objeto de su afecto. A su vez, las muñecas de la cinta o gynoides, vienen a reflejar uno de nuestros más grandes miedos; que en realidad todos nosotros no seamos más que caparazones vacíos, no existiendo nada que nos convierta en seres especiales. Esa es la lógica a la que se ve enfrentado Batou. ¿Es él un simple robot capaz de razonar o algo más? En ese sentido, la mascota de Batou juega un papel importante en su búsqueda de un alma. Precisamente las escenas con su perro sirven para demostrar los vestigios de humanidad que posee. Son las únicas evidencias de que en su interior, se esconde algo más que cables y circuitos.

Más allá del aspecto filosófico de la cinta, “Innocence” presenta una animación simplemente espectacular, que utiliza sin reparos algunas imágenes generadas por computadora. Al igual que el film anterior, estamos frente a un festín visual en el cual la elección de los colores y el diseño de los escenarios se mezclan de manera perfecta, llamando inmediatamente la atención del espectador. Es así como nos encontramos con escenas perfectamente orquestadas como el violento ataque a la guarida de los yakuza, o la conmovedora escena en la cual Batou llega a casa después de un largo día de trabajo, para alimentar a su perro e intentar descansar pese a sentirse apesadumbrado por los profundos y oscuros pensamientos que inundan su cabeza. Todo esto es complementado de manera perfecta por la estupenda banda sonora de Kenji Kawai, y por la cuidada fotografía de Miki Sakuma.

El principal problema de “Innocence” es que si bien presenta algunos planteamientos filosóficos sumamente interesantes, el hábito de los personajes por citar a diversos filósofos y teólogos termina siendo algo molesto debido a que nos distrae de la trama central. Aunque la historia base de la cinta es relativamente simple, la forma en cómo esta es narrada resulta en extremo compleja, por lo que tal vez sea necesario darle más de un visionado al film para entenderlo en su totalidad. “Ghost in the Shell 2: Innocence” no logra superar lo hecho por la cinta original, principalmente porque el director en su intento por filmar una cinta compleja con un apartado visual deslumbrante, deja a medio camino el aspecto narrativo de la misma. Aunque no es estrictamente necesario haber visto "Ghost in the Shell", si es recomendable verla primero para entender un poco más acerca del mundo en el que se desarrollan los acontecimientos. De todas formas, “Innocence” es uno de los buenos films de animación que se han realizado en las últimas décadas, convirtiéndose en una cinta más que recomendable para aquellos que les guste este tipo de cine o para cinéfilos aventureros en búsqueda de nuevos horizontes.




por Fantomas.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Otto Preminger: La eficiencia de un dictador en el set-

Otto Preminger nació el 5 de diciembre de 1905, en el pueblo de Wiznitz, el cual actualmente pertenece a Ucrania. Markus, el padre de Otto, trabajaba como fiscal general del Imperio Austro-Húngaro, y junto a su esposa Josefa, se encargaron de construir un ambiente familiar estable para el pequeño Otto y su hermano Ingo. En 1914 tras el asesinato del Archiduque Franz Ferdinand, lo que detonó el estallido de la Primera Guerra Mundial, Markus Preminger buscó refugio en Graz, Austria, donde encontró trabajo como fiscal público. Luego de un año en Graz, la familia Preminger se mudó a Viena, donde Otto descubriría su verdadera pasión. Acompañado por su abuelo materno, Otto de tan solo diez años, visitaría de manera regular durante la semana el Burgtheater, donde vería una amplia variedad de obras teatrales tanto clásicas como contemporáneas. Debido a esto, pronto Otto comenzaría a soñar con desarrollar una carrera como actor. Durante su adolescencia, a raíz de que él era capaz de recitar de memoria muchos de los grandes monólogos del repertorio internacional clásico, decidió que era hora de presentarse en público.

Su actuación más exitosa en la National Library sería en la obra, “Julius Caesar”. Su interés en el teatro provocó que Preminger comenzara a faltar gradualmente a clases. Durante los años que duró la Primera Guerra Mundial, Preminger continuó asistiendo a diversas obras de teatro y conciertos, a museos, y a la National Library, al mismo tiempo que su asistencia a clases era más que irregular. A medida que pasaba el tiempo, mayor era el deseo de Preminger de convertirse en un actor. A los 16 años, él interpretaría a Lysander en la producción, “A Midsummer Night´s Dream”, y tan solo dos años después se uniría a la compañia de Max Reinhardt, un reconocido director teatral. Con el fin de que su padre aceptara su carrera como actor, Otto estudió leyes en la Universidad de Viena. Con Reinhardt, Preminger desarrolló una relación de mentor y protegido, donde existiría una gran confianza mutua. El primero de abril de 1924, Preminger debutaría como hombre de las mudanzas en la obra, “The Servant of Two Masters”. Luego de pasar un tiempo junto a Reinhardt, cansado de recibir órdenes, Preminger dejó la compañia con la intención de convertirse en director (en gran medida porque estaba perdiendo gran parte de su cabello).

Su primera obra como director sería la sexualmente provocativa, “Lulu”. En 1930, un empresario de Graz le ofreció al joven director teatral la realización de un film llamado, “Die Grosse Liebe” (1931). Un inexperimentado y ansioso Preminger, no sentía la misma pasión por el cine que la que sentía por el teatro, aunque de todas formas aceptó el ofrecimiento. Al momento de su estreno, “Die Grosse Liebe” fue recibida con buenas críticas. En la primavera de ese mismo año, Preminger conocería a la húngara Marion Mill, quien visitaría su oficina debido a unos problemas legales. Ese sería el principio del fin de la vida de soltero de Preminger; la atracción entre ambos fue inmediata, por lo que terminaron contrayendo matrimonio en el verano de 1932, solo treinta minutos después que ella se divorciara de su primer esposo.

Entre 1931 y 1935, Preminger dirigiría alrededor de 26 obras de teatro, con bastante éxito. En 1935, mientras el director estaba ensayando la obra, “The King with an Umbrella”, recibiría una invitación por parte del productor norteamericano Joseph Schenck. En 1924, Schenck se había convertido en presidente de la United Artist, y en 1934 él había fundado una nueva compañia llamada Twentieth Century. Dos años después, Schenck junto a su socio Darryl F. Zanuck, se apropiarían del estudio de William Fox, tras lo cual nacería una nueva entidad llamada, Twentieth Century-Fox. En este nuevo estudio, Zanuck manejaba la producción de las cintas, mientras que Schenck se encargaba de las finanzas. Buscando un nuevo talento para su estudio, Schenck dió con Preminger, quien tras solo media hora de reunión con el ejecutivo, aceptó irse a trabajar para su estudio en Los Ángeles.

El primer trabajo de Preminger consistió en una comedia musical protagonizada por Lawrence Tibbett, un renombrado cantante de ópera el cual había alcanzado cierta popularidad a principios de los treinta gracias a su participación en cintas realizadas por la MGM. “Under Your Spell” (1936), se llamaría el film, el cual sería completado por el director antes de la fecha estipulada, lo que le agradaría a Zanuck quien pensaba que Preminger era el clásico director rebelde europeo. Por esta razón, Zanuck pronto promocionaría al director a la lista A del estudio, asignándole la realización de una historia llamada, “Nancy Steele Is Missing”, la cual sería protagonizada por Wallace Beery, quien reciéntemente había ganado un premio Oscar. Sin embargo, Beery se negaría a participar en el film esgrimiendo que, “no voy a realizar una película con un director cuyo nombre no puedo pronunciar”. A raíz de esto, Zanuck le entregaría a Preminger la dirección de otra comedia serie B llamada, “Danger – Love at Work” (1937). La historia acerca de un abogado que debe persuadir a ocho miembros de una excéntrica familia para que cedieran un terreno propiedad de su abuelo a una corporación en desarrollo, recibió buenas críticas para sorpresa de todos los involucrados.

En noviembre de 1937, el emisario de Zanuck, Gregory Ratoff, se encargaría de comunicarle a Preminger que el ejecutivo lo había seleccionado para dirigir “Kidnapped” (1938), la cinta más cara del estudio hasta el momento. La historia era una adaptación realizada por Zanuck, de la novela del mismo nombre del escritor Robert Louis Stevenson. Luego de leer el guión de Zanuck, Preminger sabía que estaba en problemas. Durante la filmación de “Kidnapped”, el director tendría el primero de sus famosos berrinches. Durante la presentación de cierta parte del film a Zanuck, este acusó a Preminger de realizarle importantes cambios a una escena la cual involucraba al niño actor Freddie Bartholomew, y un perro. El director, bastante tranquilo en un principio, le explicó que él había filmado la escena exactamente como se había escrito. Zanuck insistió que él conocía su propio guión, por lo que no aceptó los dichos del director. La discusión no tardó en subir de tono, y terminó con Preminger abandonando la oficina con un fuerte portazo. Días después, la cerradura de la oficina del director fue cambiada, y su nombre fue removido de la puerta. Luego de que su lugar de estacionamiento fuera reubicado en un punto remoto, Preminger dejó de ir al estudio.

A estas alturas, Zanuck le ofreció un trato al director para que abandonara el estudio. Sin embargo, Preminger terminó rechazándolo debido a que deseaba que le fueran pagados los once meses de contrato restantes de su contrato inicial por dos años. El director comenzó a buscar trabajo en otros estudios, pero no recibió ninguna oferta. Tras solo dos años de su llegada a Hollywood, Preminger se encontraba desempleado. El director terminó inscribiéndose en algunos cursos de historia americana en la UCLA. Más temprano que tarde, Preminger se dió cuenta de que la única forma de revivir su carrera, sería volviendo al medio que lo lanzó a la fama, el teatro. Preminger pronto se reencontraría con el éxito en Broadway, con obras como “Outward Bound”, protagonizada por Laurette Taylor y Vincent Price; “My Dead Children”, protagonizada por John y Elaine Barrymore; y “Margin for Error”, en la cual Preminger interpretaría a un malvado nazi. Tan solo una semana después del estreno de “Margin for Error”, Preminger obtuvo un puesto como profesor de en la Yale School of Drama.

Nunnally Johnson, un guionista hollywoodense quedó tan impresionado con la actuación de Preminger en “Margin for Error”, que le ofreció un rol en la cinta de nazis, “The Pied Piper” (1942). Necesitado de dinero, Preminger aceptó la oferta. El film iba a ser producido por la 20th Century Fox, el mismo estudio de donde había sido despedido. Aún sabiendo que Zanuck no se encontraba en el lugar, ya que se había enlistado en el ejército tras Pearl Harbor, Preminger no esperaba que su carrera en Hollywood despegara nuevamente. Después de recibir un salario considerable por su trabajo, cuando Preminger comenzó a prepararse para su regreso a Nueva York, su agente le informó que la Fox quería que interpretara el rol del nazi de “Margin for Error” en su futura adaptación cinematográfica. Ernst Lubitsch iba a ser el encargado de dirigir la adaptación protagonizada por Preminger, Joan Bennett, y Milton Berle. Sin embargo, el director dejó su puesto al poco tiempo después que la producción comenzó. Preminger, quien deseaba volver a dirigir una cinta, logró convencer a William Goetz, quien se encontraba reemplazando a Zanuck, para que lo dejara ocupar el asiento del director.

Cuando Preminger se dió cuenta de lo deficiente que era el guión del film, contrató al entonces novato Samuel Fuller para que reescribiera por completo la historia. Goetz, impresionado por la dedicación del director, le ofreció un nuevo contrato por siete años con el estudio, como director y como actor. Preminger no tardó en aceptar el trato, y en noviembre de 1942 terminó las filmaciones de “Margin For Error” (1943). Antes de filmar un nuevo proyecto para el estudio, el director fue contactado por Samuel Goldwyn quien deseaba que él actuara en la comedia, “They Got Me Covered” (1943), protagonizada por Bob Hope. Tras participar en el film, Preminger, quien era un ávido lector, comenzó a buscar algunos proyectos que pudiera filmar antes del regreso de Zanuck, entre los cuales se encontraba la novela de Vera Caspary, “Laura”. Antes de que la producción de “Laura” (1944) comenzara, a Preminger se le dió la oportunidad de producir y dirigir una cinta bélica serie B llamada, “Army Wives”.

La cinta sería protagonizada por Jeanne Crain, una de las estrellas de la Fox la cual había sido degradada a la unidad B del estudio, y por el veterano actor Eugene Pallette. Lamentablemente, Preminger comenzaría a chocar con Pallete, quien clamó que el director era “un admirador de Hitler y que estaba convencido de que Alemania ganaría la guerra”. Además, Pallete se rehusó a sentarse en la misma mesa con un actor negro que participaba en la cinta. “Estás totalmente loco. No me sentaré junto a un negro”, diría el actor en aquel entonces. Preminger, furioso por la situación, fue a informarle la situación a Zanuck, quien terminó despidiendo al actor pese a que algunas escenas ya había sido filmadas. El título de la cinta fue cambiado de “Army Wives” a “In the Meantime, Darling” (1944), y fue estrenada sin mayores problemas.


A su regreso de la guerra, Zanuck seguía sintiendo una gran cuota de resintimiento hacia Preminger. Por la misma razón, Zanuck le diría al director con respecto a “Laura”; “Tú puedes encargarte de la producción de la cinta, pero mientras yo esté aquí tu nunca podrás dirigirla”. Finalmente sería contratado como director Rouben Mamoulian, quien junto al director de fotografía Lucien Ballard, alcanzó a filmar gran parte del guión antes de ser reemplazado por Preminger. El mismo Preminger más tarde declararía que Zanuck estaba insatisfecho con el trabajo de Mamoulian. Sin embargo, hay otras fuentes que afirman que Preminger minó a propósito el trabajo de Mamoulian para asegurarse el rol de director. “Laura” se convertía en el más grande éxito del director, siendo bien recibida tanto por la crítica como el público. Preminger esperaba que el éxito obtenido con su más reciente cinta le ayuda a trabajar en mejores película, pero lamentablemente su destino profesional estaba en las manos de Darryl Zanuck.

El próximo trabajo de Preminger sería la dirección de la cinta “A Royal Scandal” (1945), luego de que Ernst Lubitsch abandonara la producción tras sufrir un infarto cardíaco. La cinta protagonizada por Tallulah Bankhead y Anne Baxter sería mal recibida por la crítica. La siguiente película del director sería “Fallen Angel” (1945), la cual esperaba que lograra el mismo éxito de “Laura”. En dicha cinta, Zanuck le asignaría a Preminger la misión de convencer a Alice Faye, una de las estrellas del estudio durante fines de los treinta y principios de los cuarenta, para que interpretara uno de los roles protagónicos. Pese a la excelente factura de la cinta, “Fallen Angel” no logró igualar lo conseguido por “Laura”. “Centennial Summer” (1946) por su parte, sería el primer film de Preminger en ser filmado completamente a color. El musical protagonizado por Cornel Wilde y Walter Brennan, lograría que Preminger fuera uno de los directores mejores pagados del estudio, recibiendo alrededor de $7.500 dólares a la semana.

El próximo trabajo del director sería la adaptación de la novela “Forever Amber” (1947), de la escritora Kathleen Winsor. Curiosamente, a Preminger le desagradaba bastante la novela. Lo que él tenía en mente era filmar la adaptación de otra novela titulada, “Daisy Kenyon”. Zanuck le propuso a Preminger que si él filmaba “Forever Amber”, posteriormente podría realizar la adaptación de “Daisy Kenyon” (1947). Finalmente. luego de dos semanas de filmación, Preminger reemplazaría al director John Stahl, realizando una serie de cambios que aumentarían considerablemente los gastos de la producción. “Forever Amber” pese a recibir buenas críticas, sería considerada por el director como, “la película más cara en la que participó y también la más mala”. Tras esto, Preminger pudo filmar el celebrado melodrama “Daisy Kenyon”, protagonizado por Joan Crawford, Dana Andrews, y Henry Fonda.

Luego del modesto éxito de “Daisy Kenyon”, Preminger nuevamente reemplazaría a Lubitsch en el drama, “That Lady in Ermine” (1948). La siguiente cinta del director sería una adaptación de la obra de Oscar Wilde, “Lady Windermere´s Fan”, la cual sería titulada como “The Fan” (1949). La cinta fue estrenada con un éxito considerable, y hoy es considerada como la obra más oscura del director, y la más subvalorada de su filmografía. Durante sus últimos años al interior de la Fox, Preminger filmaría cuatro cintas de cine negro, las cuales pese a ser hoy consideradas como grandes clásicos del género, son usualmente vistas como obras menores en la filmografía del director. Dichas películas serían; “Whirlpool” (1949), “Where the Sidewalk Ends” (1950), “The 13th Letter” (1951), y “Angel Face” (1952).

Tras su salida de la Fox, Preminger lanzaría su carrera como productor y director independiente con la comedia, “The Moon is Blue” (1953), la cual fue lanzada sin el Sello de Aprobación del Código de Producción. Su segunda cinta independiente sería la también comedia, “The Girl on the Roof” (1953). Posteriormente volvería brevemente a la Fox para filmar la cinta de aventuras, “River of No Return” (1954), protagonizada por Marilyn Monroe y Robert Mitchum. Esta última cinta no dejó particularmente satisfecho al director, en gran medida por el desempeño de Marilyn Monroe, quien según Preminger: “trabajar con ella era como trabajar con Lassie”. El éxito de su trabajo como director le dió la oportunidad de seleccionar proyectos que parecían ser riesgosos, pero que terminaron dando buenos frutos como por ejemplo la peculiar adaptación que realizó de la ópera “Carmen”, títulada “Carmen Jones” (1954), la cual recibió un Globo de Oro al mejor musical.

También se arriesgó muchísimo con “The Man With the Golden Arm” (1955), un drama protagonizado por Frank Sinatra el cual tocaba el tema en aquel entonces tabú de la drogadicción. Para “Saint Joan” (1957), su particular versión de la historia de Juana de Arco, Preminger le dió el papel principal a la debutante Jean Seberg tras entrevistar a 18.000 candidatas. Durante una de las secuencias clave del film, se desató un incendio en el set que aterrorizó a la actriz, pero Preminger insistió despóticamente en continuar rodadando sin apagar las llamas, hasta que obtuvo el plano que quería. Sería la misma Seberg la encargada de protagonizar la próxima cinta del director, “Bonjour Tristesse” (1958). Durante la filmaciones de la película, Preminger se mostró como un tipo absolutamente dictatorial con los miembros del reparto. “Preminger insultaba sin parar todo el día. Todo el mundo estaba aterrado”, dijo la actriz Mylène Demongeot, que interpretaba a la joven amante del padre de la protagonista. “Es el único director que he conocido que salía de la sala de proyecciones loco de rabia e insultando a todo el mundo”. Según la actriz, la furia de Preminger “ponía nervioso hasta a David Niven, el más perfecto caballero que haya conocido, incapaz de decir jamás una palabra más alta que otra". Divorciado de sus dos primeras parejas (Marion Mill y Mary Gardner), Preminger se casó con una de las actricez de “Bonjour Tristesse”, Hope Bryce, quien lo acompañaria hasta el día de su muerte y con quien tuvo dos hijos.

Uno de sus filmes más recordados sería “Anatomy of a Murder” (1959), protagonizada por James Stewart. Preminger logró saltarse las férreas normas del código Hays, en su descripción sutil, pero bastante explícita, de la violación. Fue el único film por el que Preminger obtuvo una nominación al Oscar como productor, en la categoría de mejor película. Aunque no se hizo jamás con la estatuilla, también fue nominado otras dos veces, por la citada “Laura”, y posteriormente por “The Cardinal” (1963), protagonizada por Tom Tryon. La ambiciosa superproducción “Éxodo” (1960) por su parte, trataba el tema de la fundación del estado de Israel, y seria protagonizada por Paul Newman. En esta película, Preminger se atrevió a meter en los títulos de crédito al guionista Dalton Trumbo, que tras ser incluido en las listas negras, llevaba mucho tiempo trabajando bajo un pseudónimo.

Durante las décadas del sesenta y setenta, Preminger filmaría alrededor de once películas donde las más recordadas son el drama político “Advise & Consent” (1962), la cual marcaría la última actuación de Charles Laughton; el film bélico “In Harm´s Way” (1965), protagonizada por John Wayne y Kirk Douglas; y el angustiante thriller “Bunny Lake is Missing” (1965), la última gran cinta del director quien se retiraría del cine con el film, “The Human Factor” (1979), la cual era una adaptación de la novela del mismo nombre del escritor Graham Greene. Gran parte de la responsabilidad del declive de la carrera del director lo tendría la cinta “Hurry Sundown” (1967), un drama que intentaba romper algunos tabúes sexuales y raciales. Lamentablemente, la cinta sería criticada y ridiculizada por la elección de Michael Caine como una patriarca sureño. Esto daño gravemente la reputación de Preminger, lo que se acrecentó aún más con los lanzamientos de las poco exitosas “Skidoo” (1968), y “Rosebud” (1975).

Otto Preminger fallecería el 28 de abril de 1986, debido al cáncer al pulmón y a la enfermedad del Alzheimer que le afectada. Además de su carrera como director, Preminger participó como actor en distintas cintas y series de televisión, donde destacan su papel en la cinta “Stalag 17” (1953), y su interpretación de Mr. Freeze en la serie de televisión “Batman” (1966-68). Como director, revolucionó el cine de Hollywood porque se atrevió a tocar temas considerados tabú hasta el momento, como la drogadicción o las agresiones sexuales. Su mal genio, y su legendario carácter dictatorial, convertían los rodajes en un infierno para los actores, que sin embargo lograban grandes interpretaciones a sus órdenes. Cuando todo el mundo contrataba actores blancos, él daba papeles a los negros. No había lista de McCarthy que impidiera que fichara a un guionista determinado. El hecho de que a Otto Preminger nadie le decía cómo dirigir sus películas es lo que explica que tenga una impecable filmografía, compuesta por pequeñas joyas y alguna que otra superproducción, donde son especialmente memorables son sus incursiones en el cine negro.


por Fantomas.

martes, 22 de septiembre de 2009

Whirlpool: Los oscuros alcances de la hipnosis.

“Whirlpool” (1949), es un thriller del director Otto Preminger, el cual está protagonizado por Gene Tierney, Richard Conte, José Ferrer, y Charles Bickford.

Por miedo a que su esposo psiquiatra (Richard Conte) se entere de su cleptomanía, Ann Sutton (Gene Tierney) intenta solucionar su problema con la ayuda del hipnotista David Korvo (José Ferrer). Sin embargo, Ann no tardará en involucrarse en un abismo de engaños y traiciones una vez que Korvo ponga en marcha su diabólico plan, el cual involucra controlar su frágil subconsciente.


Durante sus últimos años de contrato con la 20th Century Fox, el director Otto Preminger realizó tres thrillers psicológicos: “Whirlpool”, “Where the Sidewalks Ends” (1950), y “The 13th Letter” (1951). La cinta que hoy nos ocupa sería escrita por Ben Hecht, quien también había sido el responsable del guión del film de Alfred Hitchcock, “Spellbound” (1945). Al igual que los personajes de sus cintas, Hecht tenía una doble vida dominada por el engaño, el miedo y la traición. Incluso cuando “Spellbound” y “Whirlpool” fueron filmadas por distintos directores, ambas películas presentan doctores involucrados sentimentalmente con sus pacientes, engañosos hipnotistas, y curanderos que matan a su competencia con la misma facilidad con la que curan a sus pacientes. Además, en ambas cintas son psiquiatras los que arrastrados por sus sentimientos por los acusados, se lanzan a la búsqueda de la verdad que logre liberar a sus amados.

La intrincada trama establece desde un inicio que el personaje de Gene Tierney es cleptómana. Cuando ella es atrapada robando en una tienda, David Korvo decide intervenir. Aunque la protagonista no confía en Korvo, que es un tipo que dice ser astrólogo y una suerte de terapeuta, ella es dominada por el miedo a que su marido descubra su enfermedad y deje de amarla, por lo que acepta tratar su cleptomanía por medio de la hipnosis. Para Korvo, esta mujer no es más que una frágil mente que puede ser manejada a su antojo, y la que puede utilizar para realizar lo que a todas luces se podría considerar como un crimen perfecto. Eventualmente entrará a la historia el detective James Colton (Charles Bickford) para intentar solucionar el crimen en el que se ha visto involucrada la protagonista, y el marido de esta quien verá como su matrimonio en teoría perfecto, comienza a desmoronarse. En cierto modo, durante todo el transcurso de la cinta, estos tres hombres intentarán acceder a la mente de Ann Sutton con distintos resultados.

En vez de intentar construir una atmósfera de suspenso al más puro estilo de Alfred Hitchcock, Preminger opta por relatar la historia de manera más objetiva. Él generalmente nos pide que observemos las reacciones de sus personajes ante determinadas situaciones, más que pedirnos que participemos en sus reacciones. En “Whirlpool”, el plan del villano nos es revelado incluso antes de lo que lo sepan los mismos involucrados. Normalmente, este tipo de narración es utilizada para que el espectador se involucre emocionalmente con los personajes. Sin embargo, en esta ocasión se pretende que el espectador estudie a los personajes como si ellos fueran nuestros pacientes. Nos son expuestas las falencias y las virtudes de la mayoría de los protagonistas (las motivaciones de Korvo van siendo reveladas a medida que transcurre la cinta), lo que nos ayuda a establecer sus motivaciones y sus temores.

Es así como llegamos a notar algunas contradicciones vitales en los personajes. En el caso del Dr. William Sutton, rápidamente podemos percatarnos de que no es un hombre demasiado perceptivo. ¿Cómo pudo vivir tantos años junto a su esposa y no sospechar que ella sufría una seria enfermedad psicológica? Si bien esto cierto, él es retratado como un buen marido y un excelente psiquiatra, el cual pese a sus dudas iníciales no vacila en abogar por la inocencia de su mujer. Sin embargo, claramente es un hombre lleno de fallas; no solo es el gran responsable del nuevo brote de cleptomanía de su mujer (“obligándola” a comportarse como una esposa modelo), sino que también queda en evidencia de que es un terapeuta mediocre pese a sus impresionantes credenciales. Por otra parte, pese a que Ann Sutton se encarga de aclarar que no tiene intenciones de comenzar una relación sentimental con Korvo, durante algunos pasajes de la cinta da la impresión que lo considera más que un simple terapeuta, y que está dispuesta a ir a prisión con tal de no revelar la verdadera naturaleza de su relación con él.

En cuanto a las actuaciones, Tierney realiza un estupendo trabajo personificando a esta mujer trastornada psicológicamente, rol que probablemente le recordó algunos pasajes de su propia vida (hay que recordar que tras el nacimiento de su primera hija, la cual nació con severos problemas físicos y mentales, Gene Tierney comenzaría a sufrir una serie de problemas psicológicos que la llevarían incluso a recibir electrochoques). José Ferrer por su parte, un actor usualmente criticado por su sobreactuación, es esta ocasión realiza un buen trabajo interpretando al charlatán despreciable y manipulador que es David Korvo. El caso de Richard Conte es bastante especial; este actor se caracterizó por interpretar a una serie de villanos y héroes en una buena cantidad de film noirs. Según el mismo Ferrer, “él sugirió que su personaje fuera interpretado como un tipo rudo de Nueva York más que como un educado psiquiatra”. Quizás por esta razón, su personaje no logra ser querible ni despreciable. Lo que sí es seguro, es que el Dr. William Sutton es uno de los psiquiatras cinematográficos más rudos de los que tenga memoria.

La cinta presenta una excelente fotografía de Arthur C. Miller, y una efectiva banda sonora compuesta por David Raksin. En la superficie, “Whirlpool” es un complicado y a ratos implausible melodrama, el cual incluso incluye una escena de auto-hipnosis. La trama resulta ser bastante interesante gracias a las ingeniosas vueltas de tuerca que presenta, y a la exploración de los aspectos psicológicos de sus personajes. Pese a que tanto Preminger como la cabeza de la 20th Century Fox, Darryl Zanuck, esperaban que esta cinta tuviera el mismo éxito que “Laura” (1944), finalmente terminó siendo considerada como una obra menor en la filmografía del director. Aunque algunos critican la excesiva teatralidad de algunos pasajes de “Whirlpool”, en especial de su final, la verdad es que se trata de un film entretenido, con un ritmo narrativo más que adecuado, que presenta una mirada a los alcances de la hipnosis y a las dificultades de las relaciones interpersonales, tema que siempre llamó la atención de ese artesano llamado Otto Preminger.



por Fantomas.

Errol Flynn: La convulsionada vida del más grande actor del cine de aventuras de la historia.

Errol Leslie Flynn nació el 20 de junio de 1909, en Hobart, Tasmania. Su padre, Theodore Thomson Flynn, se ganaba la vida como profesor de ciencias, física y química, en la Universidad de Tasmania, mientras que su madre Lily Mary Young, se decía que era descendiente de uno de los marinos involucrados en el motín ocurrido en la British Royal Navy en el año 1789. Debido a la influencia de sus padres, Flynn siempre diría que el verdadero amor de su vida era el océano. Durante su infancia, se destacó por ser un excelente deportista, aunque por otra parte, solía tener problemas en las escuelas a las que asistía. Durante su adolescencia sería expulsado de varias escuelas, como por ejemplo de la Sydney Church of England Grammar School, de la cual se dice que fue expulsado luego de que lo encontraran teniendo relaciones sexuales con la hija de una de las criadas. Para cuando Flynn tenía veinte años, ya había viajado a Australia y Nueva Guinea, lugares en los cuales jamás pudo mantener un trabajo por demasiado tiempo. Eventualmente, él compraría un bote y viajaría de vuelta a Nueva Guinea donde comenzaría a manejar una plantación de tabaco, y a escribir para el Sydney Bulletin acerca de la vida en Nueva Guinea.

En 1932 la vida de Flynn cambiaría por completo. Luego de que un productor australiano llamado Charles Chauvel viera una fotografía suya, lo contrataría para participar en una cinta basada en la vida del Capitán Bligh titulada, “In the Wake of the Bounty” (1933). Flynn no tenía ninguna experiencia en la actuación, pero su curiosidad lo llevó a aceptar la oferta. Gracias a este trabajo, él encontraría su verdadera pasión. Tras vender su plantación de tabaco, Flynn se dirigiría a Inglaterra donde podría expandir su carrera actoral. Él arrivaría a Northampton durante el verano de 1933. Hay reportes de indican que Flynn fue contratado como extra en los estudios Teddington propiedad de la Warner Brothers, participando en la cinta “I Adore You” (1933). Además se uniría a las compañias teatrales Queen´s Theatre Players, y a la Northampton Repertory Players. Junto a la última compañia, el actor realizaría 22 obras teatrales entre 1933 y 1934.

Poco después de participar en su última obra con la Northampton Repertory Players, Flynn conocería al productor Irving Asher quien le ofrecería un papel protagónico en la cinta, “Murder at Monte Carlo” (1934). Precisamente sería Asher el principal responsable de que Flynn en 1935 fuera contratado por Jack Warner para trabajar en los Estados Unidos, comenzando así su meteórico ascenso en la industría hollywoodense. El primer trabajo del actor en Hollywood sería en la cinta, “The Case of the Curious Bride” (1935), donde pasaría casi desapercibido debido a que su papel no tenía diálogo alguno. En junio de 1935, Flynn se casaría con la actriz francesa Lili Damita con quien estaría casado durante siete años, y tendría a su primer hijo, Sean Flynn. En “Don´t Bet on Blondes” (1935), el actor nuevamente tendría una breve participación sin mucha importancia. Durante este periodo, Flynn se caracterizaría por ser un actor sumamente indisciplinado. Esto cambiaría cuando el actor Robert Donat abandonó el papel protagónico de la cinta de piratas, “Captain Blood” (1935), tras lo cual Flynn obtuvo su primer rol protagónico, abandonando para siempre los papeles secundarios.

Aunque su participación en la Northampton Repertory Players había servido para pulir el entonces crudo talento actoral de Flynn, él aún se sentía incómodo frente a las cámaras, lo que rápidamente le trajo problemas con el director Michael Curtiz, quien demandaba perfección. Aunque su experiencia filmando esta cinta fue sumamente desagradable, Flynn supo sacarle el mayor provecho posible a la situación. Al estrenarse la cinta, el público se enamoró de la química entre el actor y su co-estrella, Olivia de Havilland, situación a la que Jack Warner sabría sacarle provecho. Tras unos pocos meses de descanso, Flynn se alistó para filmar la que sería la cinta más demandante de su carrera. En “The Charge of the Light Brigade” (1936), nuevamente compartiría roles con De Havilland, y estaría bajo la dirección de Curtiz, con quien tendría una difícil relación laboral. Mientras con Curtiz estaba a punto de llegar a los puños por los constantes malos tratos del director, Flynn no encontró nada mejor que intentar seducir a De Havilland realizando una serie de bromas pesadas, como por ejemplo esconder serpientes de goma en los pantalones de la actriz. Lamentablemente para él, esto no surtió efecto deseado.

El periodo comprendido entre 1936 y 1940, sería considerado como el periodo dorado de la carrera de Flynn. La próxima cinta del actor sería el drama romántico, “Green Light” (1937), tras lo cual filmaría la cinta de aventuras, “The Prince and the Pauper” (1937). Flynn, quien tuvo que filmar dicha película mientras padecía una complicada neumonía, se divirtió enseñándoles bromas pesadas a los hermanos Bobby y Billy Mauch, quienes personificaban al Príncipe Edward y al mendigo Tom Canty. Ese mismo año, Flynn participaría en dos cintas más; el film de aventuras “Another Dawn” (1937), y la comedia “The Perfect Specimen” (1937). En “The Adventures of Robin Hood” (1938), Flynn nuevamente trabajaría junto a Curtiz con quien seguiría teniendo problemas por sus dificultades para memorizar sus líneas, y debido a su costumbre de llegar atrasado al set de filmación. Curiosamente, Flynn trabajaría en doce películas junto a Curtiz, pese a su tirante relación. Al mismo tiempo, se comenzaría a desatar el lado salvaje del actor, quien besaba tan intensamente a su co-estrella Olivia de Havilland, que algunas escenas debian ser re-filmadas.

Con la comedia “Four´s a Crowd” (1938), Flynn pretendía no ser encasillado en los papeles de heróicos espadachines. Debido al escaso presupuesto que manejaba la cinta, al actor se le pidió que utilizara ropa de su propio guardarropa. Él alegó de que no tenía nada que pudiera utilizar en el film, por lo que exigió que se le entregara una prenda del departamento de vestuario del estudio. Ante la negativa de Jack Warner, Flynn no encontró nada mejor que utilizar una chaqueta apolillada bajo su traje. Cuando Warner vió la chaqueta, ordenó que fueran re-filmadas todas las escenas y se le entregara una prenda de ropa a Flynn, que como de costumbre, logró salirse con la suya. Posteriormente, el actor trabajaría junto a Bette Davis en el drama, “The Sisters” (1938); junto a Basil Rathbone en el drama bélico, “The Dawn Patrol” (1938); y nuevamente junto a De Havilland y Curtiz en el western, “Dodge City” (1939).

En la cinta romántica, “The Private Lives of Elizabeth and Essex” (1939), Flynn nuevamente trabajaría junto a Bette Davis, con quien tendría una serie de conflictos. Se dice que Davis estaba celosa de Flynn, quien era el actor mejor pagado del estudio pese a que ella había recibido una nominación al Oscar. Además, ella había pedido que su co-protagonista fuese Laurence Olivier, y tras la negativa del estudio no le quedó más remedio que realizar las escenas pensando de que Flynn era Olivier. Flynn por su parte, se quejaba del caracter dominante de la actriz, lo que en cierta medida opacaba su actuación. El conflicto entre Davis y Flynn estallaría en la escena en la que Essex desafía a la Reina y termina siendo abofetado por ella. Según Flynn en su autobiografía, “My Wicked, Wicked Ways”, en la primera toma Davis le pegó tan fuerte, que sintió que le había quebrado la quijada. Pese a la mala relación que tenía con la actriz, Flynn siempre reconoció que ella era una de las mejores actricez existentes.

El próximo film del actor sería el western “Virginia City” (1940), tras lo cual volvería a encarnar a un diestro espadachín en la cinta de Michael Curtiz, “The Sea Hawk” (1940). Luego vendria el western “Santa Fe Trail” (1940), su séptima colaboración en cinco años con Olivia de Havilland. A estas alturas, De Havilland no podía evitar sentir una gran atracción por el actor, pero no quería involucrarse con un hombre casado. Varios años después, la actriz habría dicho “por suerte no me involucré con él, habría arruinado mi vida”. De todas formas, la afectiva relación que ambos actores mantenían, le trajo problemas a Flynn con la entonces pareja de la actriz, John Huston. Cierto día en un fiesta hollywoodense ocurrió lo inevitable; Huston y Flynn se enfrascaron en una espectacular pelea de puños, destrozando todo a su paso. Tras terminar la filmaciones de “Santa Fe Trail”, el actor trabajaría en la cinta de misterio “Footsteps in the Dark” (1941), del director Lloyd Bacon.

Filmada en la época en la cual los Estados Unidos se iba a involucrar en la Segunda Guerra Mundial, “Dive Bomber” (1941) sería una de las tantas películas en las cuales Flynn personificaría a héroes de guerra. Curiosamente, el actor intentó en varias ocasiones ingresar al ejército durante el conflicto bélico, siendo rechazado debido a sus problemas de salud. Debido a esto, no le quedó más remedio que participar en las presentaciones que varios actores de Hollywood realizaban para la tropas ubicadas a lo largo de toda Europa. Sin embargo, la carrera del actor se resentiría bastante debido a la múltiples críticas que recibió por seguir personificando a héroes de guerra en medio del álgido conflicto bélico. El western “They Died With Their Boots On” (1941), marcaría la última colaboración entre Flynn y De Havilland, además de ser el último western de serie A de la Warner Bros. Según Jack Warner, “Esta fue una de las mejores películas de Flynn”. Esta declaración no deja de ser curiosa considerando que el ejecutivo no tuvo una muy buena relación con el actor durante los años que estuvo bajo contrato con el estudio.

Durante la filmación del drama bélico, “Desperate Journey” (1942), Flynn se enteraría de la presencia de tuberculosis en su pulmón derecho, hecho que le ocultaría a los jefes del estudio. Entre su enfermedad y el exigente horario de trabajo, Flynn perdió varios kilos durante la filmación de la cinta, lo que obligó a rediseñar parte de su vestuario. En el drama deportivo “Gentleman Jim” (1942) por su parte, Flynn realizaría gran parte de sus escenas de boxeo, siendo asistido por el campeón peso medio, Mushy Callahan. Los problemas de salud terminarían pasándole la cuenta al actor, quien colapsaría durante la filmación de una de las escenas de lucha. Según los doctores del estudio, Flynn habría sufrido un pequeño ataque cardiaco. Ese mismo año, se separía de su esposa Lili Damita, casándose al año siguiente con Nora Eddington, con quien estaría casado durante seis años y tendría dos hijos; Deirdre y Rory Flynn.

Entre 1943 y 1945, Flynn filmaría una serie de dramas bélicos entre los que se encuentran: “Edge of Darkness” (1943), “Northern Pursuit” (1943), “Uncertain Glory” (1944), y “Objetive, Burma!” (1945). Durante la filmaciones de la última cinta, muchos se sorprenderían de la buena conducta del siempre revelde Flynn. Más tarde, el director Raoul Walsh explicaría el porque; “Errol se comportó bien debido a que en ese entonces estaba escribiendo un libro. Entre las filmaciones y el tipeo de la historia de su vida, él solo tenía tiempo para beber alrededor de media docena de tragos, lo que para él era estar casi en completa abstinencia”. Durante la segunda mitad de la década de los cuarenta, Flynn trabajaría en una serie de cintas sin mayor relevancia, entre las que se encuentran las comedias “Never Say Goodbye” (1946), y “It´s a Great Feeling” (1949); los dramas “Escape Me Never” (1947), y “The Forsyte Woman” (1949); y la cinta de misterio “Cry Wolf” (1947).

Tal vez la cinta más importante que Flynn realizaría durante este periodo sería, “Adventures of Don Juan” (1948). El actor comenzó las filmaciones mostrando un buen comportamiento. Pese a que era conocida su costumbre de presentarse tarde a las filmaciones y de emborracharse luego de la hora de almuerzo, él le prometió al director Vincent Sherman que se controlaría. Sin embargo, la producción tuvo que retrasarse en varias ocasiones debido a sus enfermedades, y no fue capaz de filmar gran parte de las escenas de acción. Para colmo, aunque durante los primeros días de filmación Flynn se mostró como todo un profesional, tras recibir una serie de críticas negativas por su participación el drama “Escape Me Never”, comenzó a beber constantemente en el set. Aunque la película sería un éxito, esta marcaría el principio del fin de la carrera del actor.

La década de los cincuenta comenzaría con el western “Montana” (1950). En el también western “Rocky Mountain” (1950), Flynn conocería a quien se convertiría en su tercera esposa, la actriz Patrice Wymore, con quien estaría hasta el día de su muerte y tendría una hija llamada Arnella Roma. Durante el resto de los cincuenta, Flynn se convertiría en una parodia de él mismo. Posteriormente abandonaría Hollywood para intentar relanzar su carrera en Europa, donde terminó perdiendo hasta el último dólar y se involucró en proyectos como “William Tell” (1954), los cuales jamás fueron terminados. El consumo excesivo de alcohol y drogas (debido a los fuertes dolores de espalda que sufría, primero se hizo adicto a la morfina y luego a la heroína) terminaron sepultando su alicaida carrera. En 1956 retornaría a Hollywood, donde obtendría cierto reconocimiendo por sus participaciones en los dramas “The Sun Also Rises” (1957), “Too Much, Too Soon” (1958), y “The Roots of Heaven” (1958). La última cinta en la que participaría el actor sería el semidocumental “Cuban Rebel Girls” (1959). Dicho film refleja la decadencia en la que estaba sumido el actor para aquel entonces.

Errol Flynn fallecería el 14 de octubre de 1959, debido a un ataque cardiaco. Durante su vida, Flynn se forjó una reputación que lo sindicaba como un mujeriego, un alcohólico y un rebelde. Su hedonista estilo de vida, lo llevó a meterse en problemas, como cuando en 1942 fue acusado de tener relaciones sexuales con las menores Betty Hansen y Peggy Satterlee, acusasiones que posteriormente serían desestimadas. A raíz de esto, surgiría una organización que apoyaba a Flynn, cuyo nombre sería American Boys´ Club for the Defense of Errol Flynn. Además, su cercanía con Fidel Castro a quien consideraba un amigo cercano además de un compañero de tragos, le trajo más de algún problema con algunas entidades del gobierno. Pese a todo esto, el actor se esforzó durante toda su carrera para que los críticos valoraran su trabajo, sin mucho éxito. Además, llegó a publicar dos novelas tituladas; “Beam Ends” (1937) y “Showdown” (1946), a lo que se sumó su autobiografía “My Wicked, Wicked Ways”. Más allá de los detalles de su vida personal, Errol Flynn a estas alturas ya es una leyenda cinematográfica, el cual realizó un buen puñado de películas que lo ayudaron a ser ahora considerado como el más grande actor del cine de aventuras.




por Fantomas.

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