domingo, 29 de noviembre de 2009

Saboteur: La primera película completamente norteamericana de Hitchcock.

“Saboteur” (1942), es un film de suspenso del director Alfred Hitchcock, el cual está protagonizado por Priscilla Lane, Robert Cummings, y Norman Lloyd.

Barry Kane (Robert Cummings) es un obrero acusado de cometer un sabotaje consistente en fomentar el incendio de una fábrica de aviones militares. Huyendo de la policía, conoce a Patricia Martin (Priscilla Lane), una mujer con la que se propone encontrar a los verdaderos culpables antes de que sea demasiado tarde.


La génesis de “Saboteur” ocurriría en el periodo en el que Alfred Hitchcock estaba bajo contrato con David O. Selznick. En aquella época, el director comenzó a trabajar en una idea que se centraba en un acto de sabotaje en unas instalaciones de defensa norteamericanas. Aunque Selznick pensó en producir el proyecto y contratar a Gene Kelly como protagonista, rápidamente comenzó a perder interés en la idea, esto gatillado en gran medida por su mala relación con el director. Tras una fuerte discusión con el realizador, Selznick le terminó vendiendo la idea y los servicios de Hitchcock al productor Frank Lloyd y a los estudios Universal. Mientras se solucionaba el trato con la Universal, el realizador británico comenzó a trabajar en el guión junto a su esposa Alma Reville, y la escritora Joan Harrison. Sin embargo, tras trabajar con el director durante un corto periodo de tiempo, la escritora Joan Harrison decidió abandonar a Hitchcock para seguir su propio camino. Debido a esto, el director tendría que trabajar junto al joven escritor Peter Viertel y su esposa Salka, a quienes les tuvo que enseñar el método que él utilizaba para escribir un guión.

Luego de que el primer borrador estuvo terminado, los ejecutivos de la Universal decidieron contratar a una de las mejores escritoras del país, Dorothy Parker, para que le realizara algunos cambios al guión. Algunos de los cambios realizados por Parker llamaron la atención del Código de Producción, particularmente las críticas existentes en la historia a la clase alta y al capitalismo en general. Pese a que se sugirió cambiar algunos pasajes del film, de todas formas se terminaron filmando escenas que presentaban diálogos algo controversiales. Debido a que la Universal había destinado un presupuesto más bien modesto para filmar la cinta, Hitchcock no pudo contar con el elenco que él hubiese deseado. De hecho, el director había pensado en Gary Cooper para interpretar el rol protagónico masculino, y en Barbara Stanwyck para interpretar a la mujer que intentaría ayudar al protagonista a escapar de la ley. Sin embargo, la Universal al no tener el dinero suficiente para contratar a esos actores, terminaría contratando a los menos conocidos Robert Cummings y Priscilla Lane. En cuanto al villano de turno, Hitchcock quería contratar a Harry Carey, debido a que a su parecer, el actor representaba a la derecha norteamericana que apoyaba a Hitler algunos años antes de la Guerra. Sin embargo, cuando la esposa del actor lo obligó a rechazar el papel, Otto Kruger tendría que tomar su lugar.

“Saboteur” podría ser considerada como la primera película totalmente americana de Hitchcock. En la historia podemos ver como el protagonista durante su travesía a través de los Estados Unidos, termina encontrándose con una serie de personajes que representan a las distintas esferas sociales; obreros industriales, chóferes de camiones, vaqueros, artistas de circo, empresarios, y damas de la alta sociedad, entre otros. En gran medida, la película podría ser considerada como una “road movie”, donde una vez terminada la historia, los protagonistas no volverán a ser los mismos gracias a las distintas experiencias que han vivido camino a Nueva York, donde finalmente se resuelve la enrevesada trama. Durante su viaje, Barry y Patricia aprenderán que nada es lo que parece ser, y lo peligroso que resulta juzgar a las personas por su apariencia. El hecho de que los integrantes del circo, los cuales son tratados como verdaderos fenómenos, no duden en ayudar a la pareja en problemas pese a lo peligroso que esto resulta ser, y que los villanos de turno sean un grupo de hombres acaudalados, los cuales son socialmente respetados y admirados, es un claro ejemplo de esto.

Por otra parte, pese a que en un principio Hitchcock había pensando en esta historia como una sátira de la sociedad norteamericana, la cinta se transformó en algo más durante su viaje a la pantalla grande. El guión, que había comenzando a escribirse antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, tuvo que ser rápidamente ajustado por la producción poco después del bombardeo a Pearl Harbor. De esta forma, “Saboteur” se convirtió en un film propagandista, lleno de discursos acerca de la lealtad que el ciudadano norteamericano debía tener con su país, y de los peligros de tener un núcleo fascista secreto latente en el interior de la sociedad, el cual tenía su propia agenda política. Pese a que en “Foreign Correspondent” (1940) se tocaban temas similares, en “Saboteur” se habla específicamente acerca del papel de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Además de los temas políticos, la cinta obviamente se centra en el tema del hombre injustamente acusado. Es aquí donde aparece una serie de elementos que posteriormente serían refinados por el director; el héroe intentando dar con el verdadero villano mientras lo persigue la ley; el villano que se oculta tras la máscara de la respetabilidad; y la rubia hostil que termina ayudando al héroe en su odisea, entre otros.


Esto convierte a “Saboteur” en una suerte de puente entre la primera etapa del director y sus posteriores trabajos. Mientras que por un lado pone sobre la mesa una serie de elementos que posteriormente abarcaría de mejor manera, también toma algunos elementos prestados de sus cintas previas. Es así como la pareja escapando de una organización secreta se asemeja bastante a la de “39 Steps” (1935); la repentina aparición de una troupe de circo recuerda la extravagante reunión de fenómenos en “The Ring” (1927) y “Murder!” (1930), donde se refleja la progresiva fascinación del director hacia lo grotesco; los espectadores del cine riéndose ante el asesinato que aparece en pantalla mientras ocurre un verdadero asesinato recuerda a “Sabotage” (1936); el revólver apuntado desde detrás de una cortina es extraído de “The Man Who Knew Too Much” (1934); y tal como sucede en “39 Steps”, un elegante villano protesta: “Soy un ciudadano respetable, soy un muy conocido…”.

“Saboteur” probablemente no es una de las mejores cintas de Hitchcock, ya que presenta algunas escenas algo planas, las cuales tampoco se caracterizan por presentar diálogos demasiado interesantes. Sin duda que la escena más recordada de esta película es la escena final en la Estatua de la Libertad, la cual fue tratada con especial atención por el director. La cinta cuenta con la estupenda fotografía de Joseph A. Valentine, y la correcta pero no memorable banda sonora de Frank Skinner. Por otro lado, el film presenta algunos agujeros en el guión, los cuales son cubiertos de buena manera por diversos elementos como el uso de importantes monumentos como escenarios de algunos de los momentos claves de la historia, un puñado de actuaciones convincentes, escenas de verdadera tensión, y el humor negro tan propio del director británico. “Saboteur” termina siendo el mejor ejemplo de la idea de Hitchcock que aludía a que si uno mantiene la acción moviéndose lo suficientemente rápido, y le da a la audiencia algo más interesante en lo que fijar su atención que tan solo la premisa básica, uno puede lograr que el público se deje llevar y disfrute el viaje sin mayores inconvenientes.




por Fantomas.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Im Banne des Unheimlichen: El letal veneno del escorpión.

“Im Banne des Unheimlichen” (1967), es una cinta de misterio del director Alfred Vohrer, la cual está protagonizada por Joachim Fuschsberger, Siw Mattson y Wolfgang Kieling.

Sir Oliver Ramsey fallece en un accidente aéreo. Si bien sus familiares proceden a enterrar su cuerpo, estos no logran encontrar su anillo con forma de escorpión entre los restos del avión. Durante su funeral, una carcajada que parece provenir del féretro resuena en toda la iglesia, anunciando el regreso del espíritu de Sir Oliver. Coincidentemente, poco después de este curioso incidente, comienzan a ser asesinados algunos conocidos de la familia Ramsey. Será responsabilidad del Inspector Higgins (Joachim Fuschsberger) y de la joven periodista Peggy Ward (Siw Mattson), averiguar quién está detrás de los asesinatos antes de que sea demasiado tarde.

“Im Banne des Unheimlichen” es una de las tantas adaptaciones cinematográficas de la obra del escritor británico Edgar Wallace, que el productor alemán Horst Wendlandt y su compañía Rialto Films, rodarían entre 1959 1972. Por lo general, las adaptaciones de Edgar Wallace se caracterizaron por mezclar la narrativa de misterio con la comedia, lo que provocó que estas producciones adquirieran una identidad distintiva, y que eventualmente estas sirvieran como inspiración para algunos de los directores italianos que se aventuraron en el mundo del giallo. En esta ocasión, Joachim Fuschsberger interpretaría por tercera y última vez el papel del Inspector Higgins de Scotland Yard, mientras que su jefe habitual, Sir John (Siegfried Schuerenberg), sería reemplazado por Sir Arthur (Hubert von Meyenrink), quien se caracteriza por ser igual de torpe y libidinoso que su predecesor.

La historia se ambienta en un pequeño pueblo rural ubicado a las afueras de Londres, en el cual vivía Sir Oliver Ramsey, un hombre acaudalado quien era sumamente querido por la comunidad hasta el momento que falleció en un terrible accidente aéreo. Tras una particular ceremonia fúnebre, donde todos los asistentes escucharon una carcajada proveniente del interior del ataúd de Sir Oliver, varios de los conocidos de la respetada familia Ramsey comienzan a ser asesinados. Para Sir Cecil Ramsey (Wolfgang Kieling), resulta evidente que su hermano a regresado del más allá para vengarse de quienes pudieron estar involucrados en su fallecimiento. Temeroso de la fantasmal venganza de Sir Oliver, Sir Cecil decide llamar a Scotland Yard para que investiguen los curiosos crímenes que están ocurriendo a su alrededor. Eventualmente, el Inspector Higgins es asignado al caso, y en compañía de la ambiciosa reportera Peggy Ward, ambos intentarán resolver el misterio que se esconde tras el criminal al cual la prensa ha apodado “el asesino que ríe”.

Básicamente, “Im Banne des Unheimlichen” funciona como un relato de misterio en toda su regla. A los numerosos asesinatos cometidos por un criminal de identidad desconocida, se le suma una larga lista de sospechosos que irá disminuyendo drásticamente a medida que avanza la historia, y una improvisada dupla de detectives quien a base de ingenio, tendrán que resolver el caso que tienen entre manos. Aunque en teoría resulta evidente que los asesinatos están motivados por un fuerte deseo de venganza, no es hasta el clímax de la película que son revelados los verdaderos motivos del asesino. Por otro lado, la cinta es fiel a los preceptos tácitos del thriller policial alemán, también llamado krimi, en lo que respecta a la inclusión de ciertas dosis de comedia dentro de la trama. Mientras que por un lado la relación existente entre el Inspector Higgins y Peggy Ward es uno de los grandes generadores de comedia del film, por otro las múltiples intervenciones del torpe y libidinoso Sir Arthur, sirven para distender la por momentos compleja trama.

Así como “Im Banne des Unheimlichen” funciona como un relato de misterio, por momentos también funciona como una cinta de horror gótico ambientada en un escenario moderno. En gran medida, la presencia de tenebrosos castillos, lúgubres funerarias, oscuras criptas y un asesino que parece tener un origen sobrenatural, ayudan a crear este efecto. Al mismo tiempo, el film de Alfred Vohrer bien podría ser considerado como uno de los krimis que más se acercan a la corriente del giallo, la cual gozó de bastante popularidad durante la década del setenta en Italia. Y es que no solo el asesino de turno viste por completo de negro, sino que además la estética que posee la cinta se acerca bastante a lo realizado por el director Mario Bava en la película "Sei donne per l'assassino" (1964). En relación a esto último, cabe mencionar que resultan curiosas las similitudes que presenta esta producción con “La Coda Dello Scorpione” (1971), del director Sergio Martino, quien parece haberse inspirado en algunos aspectos de la cinta de Vohrer al momento de rodar su film.

En lo que a las actuaciones se refiere, mientras que Joachim Fuschsberger realiza un buen trabajo interpretando al astuto y seductor Inspector Higgins, Siw Mattson interpreta de buena manera a una mujer carismática que se caracteriza por una ambición a toda prueba, que la lleva a proseguir con la investigación aún cuando se vida está en franco peligro. Sin embargo, es Hubert von Meyenrink quien realmente se roba el protagonismo. Y es que interpreta de manera brillante a Sir Arthur, un personaje con una veta cómica indiscutible, quien no solo pone en peligro la captura del criminal en múltiples ocasiones, sino que además exhibe una personalidad realmente extravagante. Por otro lado, la cinta cuenta con el magnífico trabajo de fotografía de Karl Löb, cuyo excelso uso del color se alza como uno de los puntos altos del film. Por último, cabe destacar la estrambótica banda sonora del compositor Peter Thomas, la cual en gran medida refleja el misterioso y a veces extraño mundo en el cual suelen desenvolverse los personajes del krimi.

Por todos los motivos antes mencionados, “Im Banne des Unheimlichen” califica como una de las mejores adaptaciones de la obra de Edgar Wallace realizadas por la productora Rialto durante la década del sesenta. La historia no solo resulta ser interesante, sino que además Alfred Vohrer le imprime un ritmo narrativo dinámico que evita que el relato caiga en lagunas argumentales, aún cuando el guión presenta ciertas falencias que en manos menos expertas, bien podrían haber malogrado por completo la producción. Por otro lado, se agradece que la solución del misterio que se plantea no resulte evidente, y la curiosa mezcla de elementos dramáticos que realiza el director, contribuyendo a la construcción de un producto por sobre todo atractivo. En definitiva, “Im Banne des Unheimlichen” es una cinta entretenida, que no solo se alza como un buen exponente de la corriente del krimi alemán, sino que además como un ejemplo concreto de la calidad como director de Alfred Vohrer, cuya carrera lamentablemente no es demasiado conocida fuera de Alemania.

por Fantomas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

It Came From Outer Space: La cruzada de un astrónomo por salvar el planeta.

“It Came From Outer Space” (1953), es una cinta de ciencia ficción del director Jack Arnold, la cual está protagonizada por Richard Carlson, Barbara Rush, y Charles Drake.

John Putnam (Richard Carlson), un astrónomo aficionado, y su pareja Ellen Fields (Barbara Rush), una noche ven como en el desierto de Arizona cae un objeto del cielo. Ellos creen que es un meteorito, pero en realidad es una nave espacial que queda enterrada por un desprendimiento de tierras. Al poco tiempo de su llegada a la Tierra, los extraterrestres comenzarán a aparecer en el desierto, lo que preocupará a Putnam que piensa que pueden convertirse en víctimas de una invasión alienígena.


En lo que podría ser considerado como una versión más inocente de la cinta de Edgar Ulmer, “The Man from Planet X (1951), el film de ciencia ficción que hoy nos ocupa sirvió para lanzar la carrera de varias figuras claves dentro del género. Fue la primera colaboración entre el productor William Alland y el director Jack Arnold, los cuales posteriormente trabajarían juntos en “The Creature from the Black Lagoon” (1954), “Revenge of the Creature” (1955), y “The Space Children” (1958). Lo que es aún más importante, esta cinta marcó la primera incursión del escritor Ray Bradbury como guionista. Él había escrito una historia titulada “The Meteor”, la cual finalmente terminaría adaptando para la Universal. Según relata el mismo Bradbury en su introducción de la antología, “They Came from Outer Space”, “ellos obtuvieron, en esencia, un guión por la suma de trescientos dólares, el cual sería mi salario final por las cuatro o cinco semanas que pasé en el estudio. Con el borrador en mano, me despidieron y contrataron a Harry Essex para realizar el guión final”. Aunque para esa época Bradbury ya era conocido por sus visionarias novelas “The Martian Chronicles” y “Fahrenheit 451”, fue el éxito de “It Came From Outer Space” lo que le permitiría trabajar en otras cintas como guionista.

Esta cinta además era la primera incursión de la Universal en el género de la ciencia ficción, y la primera producción del estudio en ser filmada en 3-D. Esta tecnología había sido introducida a la industria cinematográfica el año anterior por la película de aventuras “Bwana Devil” (1952), revolucionando por completo el medio. Ambientada en el pueblo imaginario de Sand Rock, Arizona, “It Came From Outer Space” fue filmada en locaciones ubicadas alrededor de los pueblos de Palmdale y Victorville, y en el desierto de Mojave. Arnold se preocupó de mantener vigilado el set durante las filmaciones, con el fin de proteger el elemento sorpresa de la película (la aparición de los alienígenas). Con respecto a esto, los maquilladores habían ideado dos diseños para los extraterrestres; el que fue rechazado, terminó siendo utilizado posteriormente en la cinta “This Island Earth” (1955). Como es de esperarse de una producción con un presupuesto humilde, la apariencia de los extraterrestres no es precisamente el punto más alto del film. El mismo Bradbury sería quien en una ocasión declararía: “le advertí a los ejecutivos del estudio que no revelaran al ´monstruo´. Ellos ignoraron mi consejo. Los malos momentos del film son precisamente aquellos en los cuales el monstruo es revelado; es en ese punto cuando se detiene el misterio, para dar paso a una risa descontrolada”.

“It Came From Outer Space” podría ser considerada como una mezcla entre “The Day the Earth Stood Still” (1951), de Robert Wise, debido al mensaje aparentemente benigno de los extraterrestres (la verdad es que naturaleza de las intenciones de los extraterrestres es uno de los elementos que Arnold utiliza para imprimirle suspenso al film), y la posterior “Invasion of the Body Snatchers” (1956), de Don Siegel, debido a la capacidad que tienen los extraterrestres de la cinta de Arnold de adoptar la forma de personas, animales, o cosas con el fin de ocultarse del asedio humano. Con respecto a este último punto, el director utiliza la habilidad de los extraterrestres para imprimirle una sensación de constante peligro a la historia. Arnold le comunica al espectador que los extraterrestres están siguiendo los pasos de los protagonistas, ya sea mediante una toma que parece provenir del ojo de uno de los extraterrestres (en lo que podría denominarse como "efecto burbuja), o utilizando una música claramente sugerente. Esta idea de omnipresencia que rodea a los supuestos invasores, ayuda bastante a que al espectador le resulte difícil adelantarse a los hechos.

En esta increíble situación, será John Putnam quien se verá atrapado en medio de una peligrosa encrucijada. El protagonista no solo tendrá problemas para que el resto de los habitantes del pueblo y los representantes de la ley, crean que ha sido una nave extraterrestre lo que ha caído en medio del desierto, sino que además tendrá que enfrentar al Sheriff del pueblo (Charles Drake) cuando este intente acabar con la vida de los visitantes interplanetarios, pese a las advertencias de que a la menor intromisión humana ellos tendrán que ocupar la fuerza para escapar de nuestro planeta. El Sheriff es lo más cercano a un antagonista que presenta la cinta. Es un hombre obstinado que debido a su extremo celo con Ellen Fields, está decido a desprestigiar y a entorpecer a Putnam, a quien considera una mala influencia para su amiga/interés amoroso. Será precisamente él quien pone en peligro a nuestro planeta cuando impulsivamente se lanza a la caza de uno de los extraterrestres que ha tomado la forma de uno de los hombres del pueblo. Las consecuencias de sus actos y la revelación de las verdaderas intenciones de los extraterrestres, son los elementos que conforman el estupendo clímax de la cinta.

Las actuaciones en general son correctísimas. La totalidad del elenco logra que sus personajes parezcan creíbles, demostrando de buena manera lo que el ser humano tiende a hacer cuando se enfrenta a algo desconocido. La actitud del sheriff y de su pandilla de linchamiento si bien no es la correcta, resulta comprensible si consideramos que ellos actúan en base a su sentido de supervivencia. Por otro lado, la estupenda fotografía de Clifford Stine es complementada de buena manera por la banda sonora de Harry Mancini, Irving Gertz, y Herman Stein, elementos que en conjunto construyen la atmósfera inquietante que reina durante el transcurso de la historia. En cuanto a los dichos de Bradbury, si bien es cierto que el diseño de los extraterrestres no es lo mejor de la cinta, tampoco resulta demasiado molesto. Su forma es grotesca sin llegar a ser ridícula, por lo que uno podría considerar que los comentarios de Bradbury son un poco exagerados.

“It Came From Outer Space” sin duda es uno de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción. La historia es simple, pero es manejada de forma estupenda por Arnold, quien al ocultarle información al espectador, termina por capturar por completo la atención de este durante todo el transcurso del metraje. El mensaje anti-xenofóbico del film es evidente, al igual que aquel que hace alusión a las nefastas consecuencias de las acciones gatilladas por el miedo. Sin lugar a dudas esta cinta es un perfecto ejemplo de que cantidad no es sinónimo de calidad. Esta producción no solo fue un éxito de taquilla al momento de su estreno, sino que también sirvió de influencia para múltiples directores como por ejemplo Steven Spielberg, quien en una ocasión declaró que no podría haber realizado “Close Encounters of the Third Kind” (1979), sin haber visto seis veces “It Came From Outer Space” cuando era niño.




por Fantomas.

lunes, 23 de noviembre de 2009

The Flowers and the Angry Waves: No puedes escapar de tu pasado.

“The Flowers and the Angry Waves” (1964), es un drama del director Seijun Suzuki, el cual está protagonizado por Akira Kobayashi, Tamio Kawaji, y Chieko Matsubara.

Un yakuza llamado Kikuji (Akira Kobayashi) huye hacia Tokio con Oshige (Chieko Matsubara), la prometida de su maestro y se casa con ella, dejando atrás unos cuantos cadáveres asesinados elegantemente. Para sobrevivir, comienza a trabajar para una constructora de edificios la cual obtiene sus contratos mediante chantajes y abusos. Cuando un asesino de su antigua banda comience a buscarlo, y una compañía de la competencia comience a sabotear la construcción de uno de los edificios, Kikuji se verá obligado a cambiar su estilo de vida si es que desea sobrevivir.


El director Seijun Suzuki a través de sus más de cuatro décadas de carrera, ha demostrado ser un realizador rebelde que ha quebrado todas las reglas existentes al interior de la industria. El prolífico director es usualmente reconocido como un verdadero genio que logró configurar y reinventar el cine, para que respondiera a su percepción de lo que es el mundo. Sería entre los años 1956 y 1968, que él lograría hacerse un nombre en la industria cinematográfica, cuando estaba bajo contrato con los estudios Nikkatsu. Durante ese periodo, el director filmaría alrededor de cuarenta cintas serie B, extendiendo las barreras de cada uno de los géneros en los cuales se aventuró. Precisamente su naturaleza rebelde se refleja en la personalidad del protagonista de “The Flowers and the Angry Waves”, el cual es expulsado del sindicato de los yakuza para posteriormente meterse constantemente en problemas con sus nuevos jefes, por intentar cruzar los límites que le fueron establecidos.

La cinta comienza con el protagonista, Kikuji, "secuestrando" violentamente a su amada Oshige, la cual se dirigía a contraer matrimonio con el líder de los yakuza. Un año después, la pareja está intentando pasar desapercibida en las calles de Tokyo. Mientras que Kikujo logra ser contratado como constructor del clan Murata, Oshige encuentra trabajo como mesera en una posada del distrito de Asakusa. Su único amigo en este mundo hostil y extraño, es el dueño de la posada (Kaku Takushina), quien además es el único que está enterado de que ellos están casados. Al poco tiempo, Kikuji termina involucrándose en un peligroso conflicto entre el clan Murata y la pandilla dirigida por el nefasto Tamai, en donde se encuentra en juego un valioso contrato. Para complicar aún más la vida de la pareja, una geisha llamada Manryu (Naoko Kubo) se enamora de Kikuji, mientras que el detective Tanioka (Isao Tamagawa) se enamora de Oshige. La guinda de la torta será la llegada de un peligroso asesino conocido como Yoshimura (Tamio Kawaji), cuyo objetivo es asesinar a la aproblemada pareja. Es en ese momento que su sueño de formar un hogar y una familia juntos comienza a desvanecerse por completo.

“Vamos a olvidar el pasado”, le dice el dueño de la posada al detective Tanioka, diálogo que resulta ser bastante curioso pensando que se trata de una cinta de época. Sin embargo, esto responde a que la historia de “The Flowers and the Angry Waves” se desarrolla en plena Era Meiji (comprendida entre 1867 y 1912), durante la cual Japón comenzó a abrirse a la influencia de ideas extranjeras, lo que llevó al país asiático a convertirse en la potencia mundial que es ahora. Esta idea de modernidad no solo está retratada en los diversos diálogos, sino que también en cosas tan simples como el tipo de peinado que luce Oshige, en la exótica afición de Manryu por el gin (que le es entregado por un extranjero), y por último en la curiosa vestimenta del misterioso asesino. En general, además de evidenciar la fuerte influencia de culturas extranjeras, el director también intenta retratar como prácticamente todos los personajes de la cinta se esfuerzan por dejar sus historias personales enterradas en el pasado.

Está dinámica de renovación personal es adoptada por prácticamente todos los personajes que aparecen en la historia. Por ejemplo, en un determinado momento nos enteramos que el dueño de la posada que alberga a la pareja de protagonistas, antes era un yakuza que decidió cambiar por completo su estilo de vida. Algo similar sucede con Manryu, quien hace todo lo posible por expulsar la miseria de su vida, para así poder alejarse del bar ubicado en Manchuria en el cual trabaja. Por otra parte, el director incluye un cierto número de simbolismos e ironías en el relato. El hecho de que el protagonista sea un constructor cuya esposa está embaraza, se presenta como el intento de Suzuki por simbolizar el futuro de su nación de origen, el cual está en manos de hombres obligados a tomar decisiones difíciles las cuales indudablemente afectarán a todos quienes los rodean. Para escapar de un pasado violento junto a su familia, Kikuji tendrá que lidiar con un presente aún más violento. La encarnizada lucha entre clanes lo obligará a blandir nuevamente su espada, convirtiéndose una vez más en un asesino cuya única solución pareciera ser escapar hacia Manchuria, el mismo lugar que la geisha Manryu desea dejar para siempre.

Suzuki utiliza un estilo narrativo algo complejo, por lo que en algunos pasajes de la cinta al espectador le resultará difícil determinar qué papel juega cada uno de los personajes que aparecen en la historia. Será recién alrededor de la mitad del relato que las funciones, motivaciones y lealtades de los personajes quedarán por completo en evidencia, permitiéndole al espectador hacerse una idea de la dirección que tomará el film. Cabe mencionar que el director también incluye un par de interesantes escenas de acción, como por ejemplo una en la que se desarrolla una violenta batalla campal entre los miembros de los clanes en disputa, y otra en la que la pareja protagónica intenta fugarse del cada vez más cercano asedio de la policía, y del implacable asesino cuya figura se cierne como su gran némesis. Es en gran medida gracias a la combinación de profundidad temática y momentos de acción y suspenso, que el director logra atrapar al espectador durante todo el transcurso de una historia que en manos menos expertas, hubiese resultado bastante tediosa.

En cuanto a las actuaciones, estas en su gran mayoría resultan ser correctas. En lo que se refiere al aspecto técnico del film, se destaca el trabajo de fotografía de Kazue Nagatsuka y el diseño de producción de Takeo Kimura (quien además co-escribió el guión), quienes en conjunto se encargan de realzar la atmósfera claustrofóbica que presenta la cinta, permitiendo que la cámara fluya libremente desde el interior de la posada hacia los oscuros callejones, y de los callejones nuevamente a la posada, lugares donde la policía y el asesino se encargan de acorralar a la pareja que parece no tener escapatoria. La banda sonora de Hajime Okumura por otro lado, resulta ser efectiva a la hora de reflejar el sentimiento de frustración de los protagonistas. Por último, cabe mencionar que la secuencia final del film, la cual que ocurre en un laberinto compuesto por pequeños montones de nieve, parece haber sido sacada de una cinta de cine negro, por lo que posee un encanto especial. “The Flowers and the Angry Waves” no es precisamente una de las obras más recordadas de ese artesano llamado Seijun Suzuki, pero sin duda es una buena película que merece algo más de reconocimiento, y que nos ofrece un interesante retrato de las peligrosas calles de Tokyo durante el periodo en el que se ambienta la historia.




por Fantomas.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Piranha: Campistas en peligro de extinción.

“Piranha” (1978), es un film de terror del director Joe Dante, el cual está protagonizado por Bradford Dillman, Heather Menzies, Kevin McCarthy y Keenan Wynn.

Maggie McKeown (Heather Menzies) es una investigadora privada que es contratada para investigar la desaparición de dos adolescentes, los cuales fueron de excursión y jamás regresaron. Con la ayuda de Paul Grogan (Bradford Dillman), un hombre que vive cerca del río donde los jóvenes desaparecieron, ella descubre una base militar secreta que presenta una piscina en la que supuestamente se encontraba una camada de pirañas genéticamente mejoradas, las cuales ahora se dirigen río abajo poniendo en riesgo la vida de cientos de veraneantes.


Tras el éxito del film “Jaws” (1975), del director Steven Spielberg, una buena cantidad de cineastas intentaron copiar la fórmula de su éxito. Los directores a cargo de estas copias/tributo, los cuales en su mayoría eran italianos, fracasaron en sus intentos por lograr lo realizado por Spielberg, principalmente debido a lo burdo de los guiones con los cuales trabajaban, y al escaso presupuesto con el que contaban dichas producciones. A raíz de esto, solo un número limitado de estas cintas lograron tener éxito y brillar con méritos propios. Este es precisamente el caso de “Piranha”, el primer film en solitario del director Joe Dante, quien hasta ese entonces trabajaba como editor en la modesta productora New World Pictures, la cual había sido fundada por Roger Corman. Curiosamente, sería el mismo Corman quien amenazaría con cancelar la producción en numerosas ocasiones, principalmente por diversos problemas presupuestarios. Al parecer, el productor no estaba dispuesto a invertir más de $650.000 dólares en el film, lo que ya era un presupuesto alto para los parámetros de la New World Pictures. Sin embargo, una vez que la productora United Artist se comprometió a distribuir la cinta internacionalmente, Corman accedió a invertir $750.000 dólares, siempre y cuando le permitieran tener un cierto grado de control sobre el proceso de rodaje.

En “Piranha”, la investigadora privada Maggie McKeown es enviada a una zona rural de Texas para localizar a dos adolescentes perdidos. Lo que ella no sabe, es que los jóvenes que debe encontrar fueron asesinados cuando por error se metieron en un tanque de agua ubicado en una base militar secreta, el cual estaba lleno de hambrientas pirañas. Junto a un leñador llamado Paul Grogan, quien conoce bien el área donde se perdieron los adolescentes, eventualmente Maggie descubre evidencia de la existencia de la base militar. Lamentablemente, la improvisada dupla de investigadores por accidente libera a las pirañas, las cuales rápidamente proceden a dirigirse rio abajo hacia una playa que está repleta de veraneantes. Para colmo, la única persona que se encuentra al interior de la base militar, el Doctor Robert Hoak (Kevin McCarthy), les comenta que las pirañas fueron modificadas genéticamente con la intención de utilizarlas como arma en la Guerra de Vietnam. Con el tiempo en contra y completamente solos, Maggie y compañía tendrán que buscar la forma de detener a la hambrienta camada de pirañas que se están alimentando de todo lo que se encuentra a su paso, antes de que estas lleguen a las cercanías de un campamento infantil y de un populoso complejo vacacional, y acaben con la vida de cientos de personas inocentes.

Con el fin de captar la atención del espectador durante todo el transcurso del film, Sayles introduce una serie de situaciones cargadas de suspenso para así imprimirle ciertos matices a un relato más bien lineal. Por ejemplo, los protagonistas no solo se ven obligados a utilizar una precaria balsa para intentar alcanzar a las pirañas que se dirigen rio abajo, sino que además se ven involucrados en una contra el tiempo que involucra tanto al encargado de la represa que conecta el rio con las zonas utilizadas por los veraneantes, como a las letales pirañas. Al mismo tiempo, Dante y compañía se atreven a atentar contra una de las reglas implícitas del cine en general: un niño jamás debe ser asesinado de manera gráfica frente a la cámara. La simple posibilidad de que esto ocurra en un determinado momento de la cinta, inevitablemente aumenta la ansiedad de un espectador poco acostumbrado a ver ejemplos tan brutales de violencia infantil. Por otro lado, el film también incluye un potente discurso social, el cual no solo busca criticar el uso malicioso de la ciencia, sino que además apunta al aparente amor por la violencia reinante en la sociedad norteamericana, a la corrupción existente en las altas esferas del poder político y militar, y a la deshumanización inherente a los conflictos bélicos.

Desde el principio del film resulta evidente que “Piranha” sigue el modelo narrativo implementado por Spielberg en “Jaws”. Sin embargo, en cierto sentido la propuesta de Dante resulta ser mucho más aterrorizante que la implementada por su galardonado colega. Mientras que la idea de un tiburón devorando las extremidades de un ingenuo bañista resulta ser atractiva desde el prisma del horror, la imagen de cientos de pequeñas pirañas atacando a decenas de bañistas es aún más atrayente. Lamentablemente, todo esto funciona mejor en el papel que en la pantalla grande. Al final del día, la imagen del gigantesco escualo intentando devorar a un grupo de incautos bañistas queda grabada con más fuerza en la memoria del espectador, que aquella que involucra el accionar de un grupo de pequeños peces asesinos nadando río abajo en busca de comida. Sin embargo, esto no significa que el trabajo de Dante sea un completo fracaso. El director no solo le imprime un ritmo narrativo magnífico al film, sino que además privilegia la atmósfera en desmedro de los desnudos y la violencia gráfica innecesaria, lo que en gran medida contribuyó al hecho de que “Piranha” haya soportado de buena manera el paso del tiempo.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un correcto trabajo interpretando a personajes mayormente unidimensionales. Algo que sin lugar a dudas resulta destacable con respecto al elenco, es que Dante pudo contar con la presencia de Kevin McCarthy, quien suele ser recordado por haber protagonizado del film clásico de ciencia ficción, “Invasion of the Body Snatchers” (1956), y con Barbara Steele, una de las divas del cine de terror italiano. Pese a que la participación de ambos actores es más bien breve, su sola presencia de inmediato eleva la calidad de una producción inteligentemente construida, la cual además ostenta un estupendo apartado técnico. Y es que el film no solo cuenta con la atmosférica banda sonora del compositor Pino Donaggio, sino que además presenta los llamativos efectos especiales de Rob Bottin, quien utilizó el escaso presupuesto que tenía de la mejor forma posible. Con respecto al trabajo de Bottin, llama la inclusión de una escena que presenta una serie de efectos en stop-motion que no tienen ninguna relación con la trama de la cinta. Se dice dichos efectos solo se incluyeron porque cuando Dante se dio cuenta que por razones presupuestarias no podría incluir una gran cantidad de efectos creados con la técnica del stop-motion, decidió saciar su sed artística e incluir al menos una escena que utilizara dicha técnica, sin importar si esta tenía o no relación con el resto del film.

“Piranha” presenta gran parte de las falencias propias de las producciones realizadas en el contexto de la en ocasiones denostada serie B; su guión resulta algo inconexo por momentos, sus protagonistas son demasiado unidimensionales como para despertar el interés del espectador, y sus efectos especiales resultan ser algo irregulares. Sin embargo, es innegable que Dante logra convertir una película de bajo presupuesto destinada a ser una de las tantas copias de “Jaws”, en una producción con identidad propia que ha logrado trascender en el tiempo, convirtiéndose por méritos propios en un clásico del llamado terror animal. De hecho sería tal el éxito del film de Joe Dante, que algunos años más tarde James Cameron filmaría una secuela titulada “Piranha II: Flying Killers” (1981), la cual pese a acercase muchísimo más al cine del director Roger Corman, resulta ser una cinta infinitamente inferior a la original. En definitiva, “Piranha” no solo es un film entretenido que presenta algunos de los temas que se volverían recurrentes en el cine de Joe Dante, como por ejemplo su amor por el mundo de la televisión y su rechazo por las instituciones militares, sino que además la cinta tiene la virtud de que jamás se toma demasiado en serio, razón por la cual hoy en día es considerada como uno de los mejores homenajes/parodias de la renombrada cinta de Spielberg.


por Fantomas.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Lady in a Cage: Cuando tu casa se convierte en una prisión.

“Lady in a Cage” (1964), es un thriller del director Walter Grauman, el cual está protagonizado por Olivia de Havilland, James Caan y Jeff Corey.

Sola en su residencia, pasando un acalorado fin de semana de vacaciones, una viuda (Oliva de Havilland) queda accidentalmente atrapada en el elevador de su casa por una falla de energía. Incapaz de escapar, su situación empeora cuando la alarma de emergencia atrae a un enjambre de peligrosos intrusos, entre los que se encuentran un alcohólico (Jeff Corey) y su borracha amiga prostituta (Ann Southern), y un trío de jóvenes delincuentes (James Caan, Rafael Campos, Jennifer Billingsley) quienes emprenden una orgía de vandalismo gratuito y sádica brutalidad que culmina en asesinato.


En la década del sesenta, el estreno de “What Ever Happened to Baby Jane?” (1962) propició que muchas de las divas olvidadas de Hollywood, como por ejemplo Bette Davis y Joan Crawford, entre otras, pudieran relanzar sus carreras participando en cintas de temáticas siniestras, las cuales estaban plagadas de interpretaciones guiñolescas. En dichas producciones, la soledad, la decadencia y las preocupaciones de la Norteamérica de la época, eran retratadas en una radiografía radical y pesimista. Al mismo tiempo, la incomunicación, la locura y el olvido, eran características propias de los personajes que convivían en esta realidad dominada por el terror más puro. En el caso particular de Olivia De Havilland, actriz que brilló en toda su gloria durante la década del cuarenta, luego de reemplazar a Joan Crawford en el film “Hush… Hush, Sweet Charlotte” (1964), protagonizaría “Lady in a Cage”, un angustiante thriller cuyo tema central es el salvajismo inherente del ser humano, el cual sería explorado ampliamente por diversos cineastas durante la década del setenta.

“Lady in a Cage” comienza en medio de las celebraciones del cuatro de julio. Debido al ambiente festivo, a nadie le importan las horribles noticias que están siendo transmitidas por la radio, ni mucho menos los problemas del ciudadano promedio. Al interior de la residencia Hilyard, la acaudalada viuda Cornelia Hilyard se muestra tan indiferente como el resto de las personas. Probablemente su mayor preocupación es su hijo Malcolm (William Swan), quien está por salir de vacaciones durante el fin de semana largo. El trato existente entre ellos, rápidamente refleja la relación edípica que domina a los miembros de la familia Hilyard. “¿Me dejaste una de tus pequeñas notas de amor como siempre lo haces?”, le pregunta Cornelia a su hijo antes de que este abandone la casa, sin imaginarse la triste la realidad que la espera. Y es que la verdad su hijo si le ha dejado una nota; a sus treinta años, Malcolm ha decidido cortar el cordón umbilical que lo une a su madre mediante una reveladora carta, cuyo contenido solo será revelado en el tramo final del film, y que en gran medida significará el golpe de gracia para la sufrida protagonista.

Como si se tratara de una siniestra coincidencia, la partida de su hijo desatará un efecto dominó cuyo resultado será el encarcelamiento involuntario de Cornelia Hilyard en el ascensor que ha instalado en su domicilio. A la desesperación y la claustrofobia experimentada por la situación, se suma el dolor provocado por una reciente fractura de cadera, lo que dificulta el escape de la viuda de su improvisada celda. Y es que ella es consciente de que nadie visitará la casa durante un par de días, razón por la cual sus niveles de angustia comenzarán a elevarse en una rápida escalada. Su situación empeora de manera drástica cuando a la casa llega un alcohólico con serios problemas psiquiátricos, una prostituta codiciosa y tres jóvenes extremadamente violentos, los cuales deciden matar el tiempo atormentando a la indefensa viuda. Desde ese momento, la realidad de la alguna vez tranquila señora Hilyard se transforma en un verdadero infierno, del cual podría no tener escapatoria.

Cabe mencionar que durante el transcurso de la cinta, los niveles de violencia no hacen más que aumentar. Y es que los jóvenes encabezados por Randall Simpson (James Caan) no solo se contentan con torturar psicológicamente a la cada vez más descontrolada señora Hilyard, sino que además se dedican a destruir la casa y a golpear al alcohólico y a su amiga. Los diversos arranques de violencia protagonizados por los salvajes jóvenes, y el curioso discurso que estos esgrimen en repetidas ocasiones, no hacen más que plantear la siguiente interrogante: ¿ellos son monstruos o víctimas de una sociedad que ha decidido voluntariamente olvidarlos durante toda su vida? Al mismo tiempo, el espectador se ve impulsado a cuestionar ciertas actitudes de la protagonista; ¿ella es una víctima o en verdad es un monstruo que motivado por su egoísmo ha destruido la vida de su hijo? Básicamente, la historia refleja la decadencia presente en una sociedad donde reina el individualismo, el egoísmo, la incomunicación y el exitismo, lo que inevitablemente provoca que aflore la peor cara del ser humano y se destruyan los preceptos de moralidad existentes.

Olivia de Havilland realiza un estupendo trabajo interpretando a una mujer quien ve con impotencia como su vida se destruye por completo. Aunque por momentos no puede evitar caer en la sobreactuación, la verdad es que la actriz logra proyectar la angustia que siente su personaje durante prácticamente todo el transcurso del film. Ann Southern y Jeff Corey por su parte, interpretan de buena manera a una prostituta en extremo egoísta, y a un borracho con un retorcido sentido de la moralidad respectivamente. Por último, en su debut cinematográfico, James Caan interpreta de manera correcta al gran villano de la historia, el cual lamentablemente resulta ser demasiado unidimensional como para convertirse en un personaje memorable. En lo que se refiere al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el magnífico trabajo de fotografía de Lee Garmes, y la jazzística banda sonora de Paul Glass, quienes en conjunto logran construir la atmósfera opresiva y claustrofóbica que domina al relato.

“Lady in a Cage” está repleta de momentos que bordean el surrealismo. Y es que el guión escrito por el guionista Luther Davis no hace más que graficar la eterna lucha entre el orden existente en la sociedad y el caos que busca destruirla, todo de manera bastante peculiar. Al mismo tiempo, la película retrata de buena manera el lado salvaje del ser humano, aquel que aflora en ausencia de normas que regulen su comportamiento. Incluso para los estándares actuales, “Lady in a Cage” se presenta como una cinta impactante, la cual ha soportado de buena manera el paso del tiempo. A las altas dosis de violencia psicológica que presenta la trama, se suman un par de escenas gore las cuales son insertadas durante el clímax del relato, por lo que no resulta extraño que en su momento el film fuese prohibido en Inglaterra. En definitiva, “Lady in a Cage” podría ser considerada como una obra adelantada a su época, cuya mayor virtud es mantener al espectador al borde de su asiento durante todo el transcurso de esta curiosa historia.

* Advertencia: El Trailer presenta algunos spoilers.


por Fantomas.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Paréntesis Bloguero (Actualización)

Debido a la gran cantidad de carga académica con la que estoy lidiando en estos momentos, voy a tener que suspender los posteos en este blog al menos durante lo que resta de noviembre, lo que probablemente se va a extender hasta mediados de diciembre. Pese a que me divierte, este blog me toma bastante trabajo mantenerlo, así que apenas disponga de más tiempo libre volveré a actualizarlo como corresponde.

Actualización: En enero este blog volverá a funcionar de manera regular, ofreciendo a lo menos un artículo por semana. Por el momento, solo me queda desearles desde ya una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!

Saludos!

PD: En el intertanto, se reciben peticiones de futuros artículos que les gustaría ver en este sitio.

The Night Evelyn Came Out of the Grave: El extraño giallo de Emilio Miraglia.

“La notte che Evelyn uscì dalla tomba” (1971), es un giallo del director Emilio Miraglia, el cual está protagonizado por Anthony Steffen, Marina Malfatti y Enzo Tarascio.

Tras la muerte de su mujer Evelyn, Sir Alan Cunningham (Anthony Steffen) se ha dedicado a seducir a jóvenes pelirrojas de rasgos similares a ella, a las cuales las lleva a su castillo para torturarlas y asesinarlas. Sin embargo, cierto día conoce a una mujer llamada Gladys (Marina Malfatti), con quien en un acto de impulsividad termina contrayendo matrimonio. Tras un breve periodo de tranquilidad, ciertas personas del entorno de Cunningham comienzan a ser asesinadas, lo que coincide con la misteriosa desaparición del cadáver de Evelyn.


La carrera cinematográfica del director italiano Emilio P. Miraglia es realmente curiosa. El realizador solo filmaría seis películas entre 1967 y 1972 antes de abandonar por completo la industria, no sin antes destacarse por el preciosismo visual de sus obras. Si bien Miraglia filmó un par de thriller policiales y un spaghetti western, él es mayormente conocido por sus dos pseudo giallos; “La notte che Evelyn uscì dalla tomba” y "La dama rossa uccide sette volte" (1972), los cuales en la actualidad son considerados como obras de culto dentro del género. En lo que se refiere estrictamente a “La notte che Evelyn uscì dalla tomba”, esta se presenta como una entrada inusual en el ciclo del giallo desarrollado en Italia durante gran parte de la década del setenta, no solo por el trasfondo sobrenatural que presenta la trama, sino que además porque la cinta se acerca más al horror gótico que a los terrenos del thriller en los cuales solía moverse el giallo.

“La notte che Evelyn uscì dalla tomba” está protagonizada por Sir Alan Cunnigham, un hombre sumamente atormentado por la muerte de su esposa Evelyn, quien falleció intentando dar a luz a su primogénito. Lamentablemente, el precario estado mental en el que se encuentra, lo ha llevado a seducir, torturar y asesinar a jóvenes pelirrojas que le recuerdan a su fallecida esposa. Tras seguir los consejos de su amigo, el Dr. Richard Timberlane (Giacomo Rossi-Stuart), Cunningham conoce a Gladys, una hermosa mujer con la cual rápidamente contrae matrimonio. Al poco tiempo de su llegada al castillo, Gladys no solo se da cuenta de la animosidad que tiene la familia de su flamante esposo con ella, sino que además comienza a ver la figura de una misteriosa mujer pelirroja vagando por el lugar. La aparición de dicha figura fantasmal coincide con los asesinatos de varios de los miembros de la familia de Cunningham, lo que lo lleva a plantearse la siguiente interrogante: ¿Será que existe una persona que desea perjudicarlo, o es Evelyn quien se ha levantado de la tumba para vengarse del círculo cercano de su ex-marido?

Lo que convierte a “La notte che Evelyn uscì dalla tomba” en un giallo único, es la curiosa mezcla de géneros que presenta. Lo que comienza como una película acerca de un asesino serial, no tarda en convertirse en una historia de horror gótico ambientada en un escenario moderno, la cual además mezcla elementos sobrenaturales con otros más propios de un relato de misterio. Sin embargo, es correcto mencionar que el elemento sobrenatural que posee el film, es utilizado por Miraglia no solo como una de las tantas pistas falsas que presenta el guión, sino que además como una sofisticada herramienta narrativa la cual refleja temas como la obsesión, la enfermedad mental y la perversión sexual. Y es que básicamente la finca Cunningham se presenta como el escenario perfecto para desarrollar una historia marcada por la muerte, la decadencia, el chantaje y el vacío moral, en la que su protagonista juega el rol tanto de víctima como de victimario.

En relación a esto último, el suntuoso diseño de producción de Lorenzo Baraldi y el trabajo de fotografía Gastone Di Giovanni, son piezas claves a la hora de reflejar las obsesiones y la decadencia moral del protagonista en el escenario donde transcurre la historia. El hecho de que los esquizofrénicos exteriores del castillo de características góticas se contrasten con la modernidad kitsch presente en su interior, en cierta medida funciona como una metáfora acerca de la fragmentación mental de Sir Alan Cunningham, quien sin previo aviso pasa de ser un tipo amable y encantador, a ser un hombre sádico con tendencias homicidas. Y es que la mayoría del tiempo él es asediado por diversas alucinaciones, imágenes de su mujer siendo infiel con otro hombre, y por su marcada obsesión con las jóvenes pelirrojas, lo que eventualmente lo convierte en sospechoso de los brutales asesinatos que están sucediendo a su alrededor.

En lo que se refiere al aspecto interpretativo del film, la verdad es que el elenco participante realiza una labor bastante irregular. Aunque por momentos Anthony Steffen logra proyectar la inestabilidad mental de su personaje, la mayoría del tiempo su interpretación no resulta del todo convincente. Marina Malfatti por su parte, quien también protagoniza la ya mencionada "La dama rossa uccide sette volte", si bien realiza un trabajo medianamente correcto, no logra despertar la simpatía del espectador, lo que sin duda resulta ser decepcionante considerando que gran parte de la historia es relatada desde su punto de vista. Lamentablemente, el resto del elenco tampoco logra realizar una labor demasiado destacada, principalmente porque la mayoría de los personajes secundarios resultan ser en extremo unidimensionales y por ende olvidables. En cuanto al aspecto técnico de la película, además del ya mencionado diseño de producción de Lorenzo Baraldi y el trabajo de fotografía Gastone Di Giovanni, resulta destacable la banda sonora compuesta por Bruno Nicolai, quien contribuye enormemente en la construcción de la atmósfera malsana que domina al relato.

Aunque resulta destacable el dinamismo estructural que presenta el film, este por momentos no puede evitar caer en ciertos clichés del género. Por otro lado, causa extrañeza que dentro de las numerosas vueltas de tuerca que contiene el último tramo de la película, se termine presentando a Sir Alan como una suerte de héroe a toda prueba. Y es que es inevitable cuestionar la supuesta moralidad de un guión que decide no castigar a un personaje que ha torturado y asesinado a dos mujeres inocentes, motivado solo por su marcada inestabilidad mental. Más allá de estos detalles, “La notte che Evelyn uscì dalla tomba” se alza como una cinta extremadamente atractiva, donde el misterio que se esconde tras los asesinatos cometidos supuestamente por el fantasma de Evelyn, se mantiene en el más completo secreto hasta el clímax del relato, y cuya peculiar estética y temáticas le otorgan un puesto especial dentro del siempre interesante mundo del giallo.


por Fantomas.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Witness for the Prosecution: Agatha Christie en el juzgado.

“Witness for the Prosecution” (1957), es un drama judicial del director Billy Wilder, el cual está protagonizado por Tyrone Power, Marlene Dietrich y Charles Laughton.

Un afable personaje llamado Leonard Vole (Tyrone Power), es acusado del asesinato de una rica dama, la señora French (Norma Varden), con quien mantenía una relación de carácter amistoso. El posible móvil del crimen es la herencia de la difunta, la cual beneficia a Vole. A pesar de que las pruebas en su contra son demoledoras, el prestigioso abogado criminalista de Londres, Sir Wilfrid Roberts (Charles Laughton), acepta defenderlo debido a que cree en la inocencia del acusado.


En 1925, Agatha Christie publicó una historia corta titulada “Witness for the Prosecution”. Algunos años más tarde, dicha historia se convertiría en una exitosa obra teatral en Londres, éxito que se repetiría cuando esta fue estrenada en Broadway a fines de 1954. Mientras que varios estudios hollywoodenses competían por obtener los derechos de la obra, el productor del show los adquirió por $400.000 dólares, una suma impensada para una obra teatral. Sin embargo, él cometería el error de venderle los derechos al productor de cine independiente, Edward Small, por tan solo $435.000 dólares. Small se había percatado del potencial que tenía la ingeniosa historia de Christie, razón por la cual se acercó a su colega, Arthur Hornblow Jr., quien había trabajado durante años al interior de los grandes estudios, para ofrecerle participar en el proyecto. Para Hornblow, los dramas judiciales le otorgaban al espectador la oportunidad de involucrase en la acción, y de asumir momentáneamente los roles de juez y jurado. Sin embargo, también era consciente de que en algunas ocasiones, estos perdían su encanto debido al exceso de diálogo.

Es por esta razón que cuando Billy Wilder aceptó dirigir “Witness for the Prosecution”, él se aseguró de contar con un guión que evitara cualquier tipo de lagunas verbales. Para desarrollar dicho guión, el director seleccionaría a Harry Kurnitz, un experimentado autor de historias de misterio. Durante la construcción del escrito, ambos hombres se percataron que lo que necesitaba el relato era un poco de humor. Fue así como nació el personaje de la enfermera Plimsoll (Elsa Lanchester), quien durante gran parte del metraje se enfrasca en jocosas discusiones con Sir Wilfrid, quien se niega a seguir el tratamiento necesario para resguardar el problema cardíaco que lo aqueja. Por otro lado, Wilder también estaba consciente de que Marlene Dietrich no participaría en la producción, si esta no incluía por lo menos un número musical, cosa que le fascinaba a la actriz. Fue por este motivo que Wilder y compañía incluyeron en el guión un vistoso flashback que retrata la vida del personaje interpretado por Dietrich en la Alemania post-guerra, época en la cual conoce a Leonard Vole, quien posteriormente se convierte en su flamante esposo.

En lo que respecta al resto del elenco, el productor Arthur Hornblow Jr. quería que William Holden interpretara a Leonard Vole. Sin embargo, el actor se vio imposibilitado de participar en la producción debido a que tenía compromisos previos. Por este motivo, Wilder intentó convencer a Tyrone Power, quién rápidamente rechazó el ofrecimiento del director. Sin embargo, luego de que al actor le aseguraran su participación en la cinta “Solomon and Sheba” (1959), este accedió a participar en el film de Wilder. Irónicamente, Power no pudo completar su trabajo en “Solomon and Sheba”, debido a que fallecería tempranamente a causa de un infarto cardíaco, siendo reemplazado por Yul Brynner. En cuanto a Charles Laughton, Wilder siempre sintió admiración por el veterano actor, por lo que consideraba que era el hombre indicado para interpretar al astuto abogado encargado de defender a un hombre acusado de homicidio.

Básicamente, “Witness for the Prosecution” es una cinta de misterio en la cual durante todo el transcurso de la historia, el director juega con la posibilidad de que Leonard Vole sea realmente culpable. Aunque el protagonista tiene razones de sobra para haber cometido el asesinato, Sir Wilfrid Roberts está convencido de su inocencia, razón por la cual utilizará todo su intelecto en la defensa de su más nuevo cliente. Por otro lado, Wilder también le otorga importancia a la relación existente entre Sir Wilfrid y la enfermera Plimsoll. Entre ambos personajes se produce una relación amor/odio, la cual está marcada por las numerosas artimañas del mañoso abogado, y la admiración a toda prueba que la señora Plimsoll siente por él. Por último, Wilder se preocupa de retratar la evolución de la relación marital de Leonard Vole y Christine Helm, y como esta finalmente termina afectando de manera directa la resolución del complejo caso judicial.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un estupendo trabajo. Tyrone Power sin ser un actor extraordinariamente expresivo, interpreta de buena manera al vilipendiado Leonard Vole, mientras que Marlene Dietrich cumple a cabalidad con su rol de mujer fatal. Sin embargo, es Charles Laughton quien se destaca por sobre el resto del elenco, principalmente por el tono cómico que posee su personaje, y por la gran química que este tiene con el personaje interpretado por Elsa Lanchester, quien era su esposa en la vida real. De hecho, ambos actores serían nominados al Oscar por su participación en este film. Por otro lado, la cinta cuenta con los magníficos decorados de Alexander Trauner, el vistoso trabajo de fotografía de Russell Harlan, y la correcta banda sonora de Matty Malneck. En cuanto a Wilder, este no solo sería nominado a un Oscar su por labor en esta producción, sino que además esta sería recordada como uno de los mejores trabajos de su brillante carrera.

“Witness for the Prosecution” suele ser recordada como uno de los mejores dramas judiciales de la historia del cine, principalmente por la calidad de su guión, el excelente trabajo de su elenco, y la mano experta de Billy Wilder. Como dato curioso, cabe mencionar que su sorprendente final fue utilizado como gancho publicitario por los productores del film. Mientras que los miembros del elenco y del equipo de filmación tuvieron que firmar un contrato que les prohibía contar detalles del desenlace de la historia, Billy Wilder lanzó un rumor falso que afirmaba que los actores habían recibido un guión incompleto, con el único objetivo de que estos no pudieran conocer el final del relato por adelantado. Aunque el famoso desenlace de la película ha sido ampliamente criticado por considerarse “tramposo”, la verdad es que es un buen ejemplo de la genialidad que siempre caracterizó a Wilder. En definitiva, “Witness for the Prosecution” es una excelente película, que sin lugar a dudas se alza como una de las mejores adaptaciones cinematográficas de la obra de Agatha Christie.


por Fantomas.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Series de Televisión: "The Incredible Hulk", las aventuras del gran monstruo verde.

“The Incredible Hulk” (1978-82), fue una popular serie de televisión la cual fue transmitida por la CBS desde 1978 hasta 1982. Esta estaba basada en la historieta del mismo nombre publicada por la Marvel Comics, la cual se centraba en la historia de Bruce Banner, un científico el cual durante una de sus investigaciones se vio sometido a una sobreexposición de radiación gamma mientras intentaba salvar a un adolescente que se adentró en la zona de pruebas nucleares en la que él trabajaba. En la primeras historietas, Banner sólo se convertía en Hulk cuando salía la luna pero, conforme fue avanzando la serie, sus trasformaciones se debían principalmente a estados de furia, excitación y miedo, lo que lo convertía en un ser monstruoso dotado de una fuerza bastante superior a la de un humano, capaz de dar saltos de varios cientos de metros, aguantar la respiración debajo del agua y en el espacio. Su cuerpo, dependiendo de las necesidades, puede mutar para adaptarse a las situaciones nuevas y aguantar el disparo de un misil en su pecho. Además, es perseguido y acosado en todo momento por el ejército.

La serie de historietas “The Incredible Hulk”, fue publicada por primera vez en 1962, logrando una pobre recepción por lo que fue cancelada luego de solo seis ediciones. Sin embargo, Hulk comenzaría a aparecer en otras series de la Marvel, lo que sirvió para que el personaje adquiriera un nuevo nivel de popularidad. Hulk y sus aventuras pronto pasarían a formar parte de la historieta, “Tales To Astonish”, en la cual aparecían otros personajes populares de la Marvel como por ejemplo el Hombre Gigante. Debido al marcado interés que los lectores comenzaron a demostrar por las aventuras de Hulk, el personaje eventualmente volvería a protagonizar su propia serie de historietas a fines de los sesenta, cuando “Tales To Astonish” pasó a llamarse “The Incredible Hulk”. En 1977, la Marvel entraba al mundo de la televisión de la mano de la cadena CBS. Spider-Man, el Dr. Extraño, y el Capitán América ya habían sido los protagonistas de cinco telefilmes cuyo éxito había sido bastante dispar. Pese a esto, la CBS compró los derechos de “The Incredible Hulk” con la intención de que el gran monstruo verde realizara su debut televisivo. Para dicha misión, contratarían al veterano productor de televisión, Kenneth Johnson, quien ya había estado a cargo de los guiones de “The Six Million Dollar Man” (1974-78), y había producido la serie, “The Bionic Woman” (1976-78).


Johnson sabía que si quería que un show acerca de un hombre que se transforma en un monstruo gigante de color verde, sobreviviera en el competitivo horario prime, tendría que realizarle algunos cambios importantes a la historia. Johnson deseaba que la serie le resultara atractiva tanto a los adultos como a los niños, por lo que muchos de los seguidores de los cómics se sorprendieron al ver los cambios realizados por el productor. Primero, el nombre de Bruce Banner sería cambiado a David Banner, porque no quería que la serie fuera percibida como una simple adaptación de una historieta, y porque supuestamente los ejecutivos de la cadena pensaban que Bruce era un nombre que sonaba algo “homosexual”. Otro cambio realizado por Johnson consistió en que mientras en el cómic Banner conseguía sus poderes tras estar expuesto a la radiación provocada por la explosión de un misil nuclear, en la serie Banner se ve expuesto a la radiación tras experimentar con los efectos de la adrenalina en el cuerpo humano, investigación con la cual se obsesiona luego de no poder salvar a su esposa cuando esta sufrió un accidente automovilístico. El antagonista de la historia también sería reemplazado. En el cómic, Banner y su alter ego verde eran perseguidos por otros seres con súper poderes y por el ejército de los Estados Unidos. En la serie de televisión, la némesis de Hulk era un reportero que estaba empecinado en convencer al mundo que la criatura estaba causando caos y destrucción, con el fin de revivir su carrera. Tomando como referencia el personaje de Javert de la obra de Victor Hugo, “Les Miserables”, Jack McGee (Jack Colvin) se dedicaría a perseguir a David Banner durante todo el transcurso de la serie.

Hulk solo sería visto por algunos minutos durante cada uno de los episodios de la serie, mientras que el resto del tiempo la historia se centraría en Banner y sus intentos por resolver el dilema en el que se ve involucrado, al mismo tiempo que intenta desesperadamente controlar sus transformaciones. A diferencia del personaje del cómic, el Hulk televisivo nunca habla y era un poco más vulnerable a los ataques de sus enemigos. Por ejemplo, mientras que el Hulk del cómic era capaz de resistir proyectiles de tanques, su versión televisiva podía resultar herido por balas, cuchillos y otras armas. En cuanto al elenco de la serie, Johnson contrató en seguida a Bill Bixby para el rol del Dr. David Banner. Bixby era un veterano actor que había aparecido en numerosas cintas y series de televisión. El rol de Jack McGee fue interpretado por Jack Colvin, quien también era un experimentado actor. Lo más complicado sería encontrar a un actor lo suficientemente grande como para interpretar el rol del iracundo monstruo. Inicialmente, Richard Kiel (el actor encargado de interpretar a “Jaws” en las cintas de James Bond) había sido seleccionado para interpretar a Hulk, pero tras solo unas pocas semanas de grabación fue despedido debido a que no era lo suficientemente imponente como para lograr el efecto deseado.

Johnson finalmente encontraría a su criatura en la forma del físicoculturista Lou Ferrigno. Debido a su imponente apariencia, él parecía ser la elección perfecta para el rol. Ferrigno había logrado una fama considerable gracias a sus victorias en varias competiciones de físicoculturismo, lo cual lo llevó a protagonizar junto a Arnold Schwarzenneger (quien no logró el papel de Hulk por ser “demasiado bajo”) el documental, “Pumping Iron” (1977). En noviembre de 1977, el telefilme de dos horas de duración, “The Incredible Hulk”, fue estrenado en la televisión norteamericana. Los espectadores de inmediato se sintieron cautivados por la historia de David Banner y sus intentos desesperados por lograr controlar su desorbitada adrenalina. La crítica esperaba que el telefilme mostrara algo similar a lo visto en la clásica serie “Batman” (1966-68), por lo que se mostraron gratamente sorprendidos por la sofisticación que presentaba la cinta. Esta no solo recibió buenas críticas, sino que resultó ser todo un éxito de taquilla cuando fue estrenada en algunas salas de cine alrededor del mundo. El final abierto del film, sugería que David Banner retornaría pronto a la pantalla.

Tres semanas después, Bixby estaba de regreso en un segundo telefilme titulado, “The Return of the Incredible Hulk” (1977). Dado por muerto y buscando una cura para su aflicción, Banner de pronto se ve involucrado en el asesinato de una joven heredera. Aunque no mostraba la misma calidad del piloto, este film de dos horas de duración presentaba la relación dicotómica del protagonista que terminó siendo la base temática del show: la compasión de David solo se podía comparar con el enorme poder de su bestia interior. En la primavera de 1978, “The Incredible Hulk” comenzó a ser formalmente emitida como una serie semanal de una hora de duración. Durante los veinte episodios que conformaron la primera temporada, David y el Hulk evitaban a Jack McGee mientras lidiaban con los problemas producidos por potentes terremotos, gorilas salvajes, mafiosos, expertos en karate, y ladrones de joyas, entre otras cosas.

La serie volvería para una segunda temporada en septiembre de 1978. El primer episodio de dicha temporada, “Married”, nos presentaba a Banner casado con una psicóloga con una enfermedad terminal, interpretada por Mariette Hartley. La actuación de Hartley en la serie le valió un premio Emmy a la mejor actriz, marcando un hito histórico en la televisión al ser la primera vez que una serie de ciencia ficción obtenía un Emmy por una razón diferente a sus logros técnicos. La segunda temporada continuó con la fórmula ya conocida por los fanáticos (donde David se transformaba dos veces durante la hora de duración de los episodios), pero comenzó a abarcar algunos temas sociales como el alcoholismo, el abuso de menores, las enfermedades mentales y la depresión. La serie además tomó una nueva dirección cuando Jack McGee se entera que Hulk logra escapar de sus captores transformándose nuevamente en humano, mezclándose de esta forma entre la multitud.

Durante la tercera temporada, la cual comenzó en septiembre de 1979, Jack McGee se muestra más interesado que nunca en conocer la verdadera identidad de “John Doe”, el nombre que él le da al hombre que se transforma en la criatura. Por esta razón, a David cada vez se la haría más difícil evadir a McGee en su escape a través del país. En “Behind the Wheel” por ejemplo, David se lleva una desagradable sorpresa cuando Jack McGee se sube al taxi que él estaba manejando, mientras que en “Equinox”, un disfrazado Banner se encuentra arrinconado por McGee en un baile de máscaras. Uno de los mejores episodios de la tercera temporada sería “Homecoming”, en el cual un solitario Banner decide visitar a su padre y a su hermana durante día de Acción de Gracias. Sin embargo, el episodio que sin duda dejaría una marca sería “The Psychic”, no necesariamente por su contenido, sino que por los hechos que rodearon la realización del mismo. Dicho episodio estuvo co-protagonizado por Brenda Benet, quien en ese entonces era la esposa de Bixby. En la época que se filmó el capítulo, el matrimonio de la pareja de actores estaba atravesando serios problemas, lo que terminó desencadenando un complejo divorcio. Mientras las dos partes discutían el tema de la custodia de su hijo Christopher, este murió trágicamente en la sala de espera de un hospital. La tragedia continuaría para Bixby cuando Benet, al no poder superar la perdida de su hijo, terminó suicidándose en 1982.

Mientras que Johnson estaba realizando los preparativos para filmar la cuarta temporada de “The Incredible Hulk”, la CBS estaba atravesando por una serie de cambios en su plana ejecutiva, y por ende en sus políticas administrativas. Desesperados por reducir algunos costos, la cadena comenzó a reducir los presupuestos de varias de las serie de televisión. Debido al altísimo presupuesto que necesitaba su realización, “The Incredible Hulk” fue una de las primeras series que se vio afectada por esta nueva medida. Johnson y el productor ejecutivo Nicholas Corea hicieron todo lo posible por mantener su presupuesto intacto. Aunque eventualmente lograrían su objetivo, dicho movimiento terminaría creándole problemas a la costosa serie. La cuarta temporada comenzó con un episodio de dos partes en el cual Banner se ve atrapado en una transformación intermedia entre su forma humana y Hulk, luego de que un meteorito se estrella en la Tierra. El ejército termina capturando a Hulk, a quien confunden con un alienígena, lo que prepara el camino para su espectacular escape desde una base militar. La cuarta temporada a diferencia de las temporadas anteriores, presentaba algunos episodios bastante interesantes, los que eran mezclados con otros que dejaban bastante que desear. Algunos episodios destacados de esta temporada serían “An Interview With the Hulk”, en el cual Banner termina contándole su fantástica historia a un reportero interpretado por Michael Conrad; y “The First”, en el cual el protagonista casi logra librarse de su maldición tras encontrarse con un hombre al cual le había sucedido lo mismo que a él, y que había logrado curarse de la aflicción. Lamentablemente para Banner, las ansias de poder del otro hombre terminan destruyendo la fórmula que pudo haberlo curado para siempre.

El elenco y el equipo de producción ya había comenzado a trabajar en la quinta temporada de la serie, cuando el encargado de programación de la CBS, Harvey Shepherd, los sorprendió a todos con una noticia inesperada; pese a mantener excelentes niveles de audiencia, “The Incredible Hulk” sería cancelada de forma inmediata. Más tarde, Johnson declararía que a Shepherd no le gustaba la serie, y que consideraba que la historia ya estaba bastante gastada. La noticia fue recibida tan de improviso, que Johnson y Corea no pudieron filmar el final de dos horas que tenían planeado. De esta forma, el proceso de producción finalizó oficialmente en el verano de 1981. Sin embargo, como los espectadores esperaban ver una quinta temporada de “The Incredible Hulk”, la CBS transmitió los siete episodios que alcanzaron a ser filmados antes de la cancelación de la serie. Es evidente que la quinta y última temporada fue la más mediocre de todas. La mayoría de los nuevos episodios eran sencillamente malos, siendo “Veterans” y “Two Godmothers” los únicos dos capítulos que se salvarían del completo desastre. Lo peor de todo, es que el último episodio titulado, “A Minor Problem”, no proporcionaba cierre alguno a la historia que había sido transmitida durante cinco años.

Cuando el show terminó, los miembros del elenco y del equipo de filmación tomaron distintos caminos. Johnson pasó a ser el cerebro tras de la serie de televisión “Alien Nation” (1989-90). Bixby protagonizó la serie “Goodnight Beamtown” (1983), junto a Mariette Hartley, además de participar en algunos comerciales antes de comenzar a trabajar detrás de las cámaras como director. Ferrigno continuó con su carrera como físicoculturista al mismo tiempo que protagonizaba cintas de bajo presupuesto. A fines de los ochenta surgió una oleada de telefilmes que tenían por objetivo reunir a las estrellas de antiguas series de televisión. En 1988, Bixby, Ferrigno, Colvin y Corea trabajarían juntos nuevamente en, “The Incredible Hulk Returns”, una cinta de dos horas para la NBC. En este film nos encontramos con que David Banner se encuentra trabajando en un instituto, que lleva dos años sin transformarse en el Hulk, que además está cerca de completar una máquina que logrará curarlo definitivamente, y que tiene una relación sentimental estable. Su ahora apacible vida se verá amenazada con la llegada de un viejo alumno suyo que presenta una aflicción similar; el alter ego de este personaje, es nada menos que Thor, otro personaje sacado directamente de la Marvel Comics. Eventualmente, el Hulk surgirá nuevamente cuando una organización criminal intente robar el invento de Banner, lo que lo obligará a emprender una nueva huída.

Aunque presenta un buen número de falencias, “The Incredible Hulk Returns”, fue un éxito de sintonía. Debido a esto, la NBC firmó un contrato con la Marvel para producir más películas de Hulk, que además presentarían a otros personajes de la compañía. Un año después, en “The Trial of the Incredible Hulk” (1989), vemos como David Banner logra asentarse en una ciudad controlada por un influyente líder de la mafia llamado Wilson Fisk (el cual es conocido como el Kingpin por los fans de la Marvel). Cuando Banner intenta salvar a una joven mujer de los ataques de los hombres de Fisk, la criatura aparece y posteriormente David termina siendo encarcelado por los crímenes causados por los mafiosos. Estando en prisión, Banner es contactado por Matt Murdock, un abogado ciego que lucha contra el crimen utilizando el nombre de Daredevil. Es así como Banner y Murdock unirán sus fuerzas en la lucha contra Fisk. Al igual que su predecesora, “The Trial of the Incredible Hulk”, logro altos ratings de audiencia pese a no ser una gran cinta. Al año siguiente, sería estrenada la última aventura de David Banner cuyo título sería, “The Death of the Incredible Hulk” (1990). En dicha cinta, David Banner finalmente fallecía intentado salvar a un científico y su esposa, los cuales previamente había intentando ayudar al protagonista a solucionar su problema.

Sin lugar a dudas, “The Death of the Incredible Hulk” sería la mejor de las tres cintas realizadas tras la cancelación de la serie. Pese a que parecía que Hulk no volvería a aparecer en televisión, Gerald DiPego ya había comenzado a trabajar en el guión de “The Rebirth of the Incredible Hulk”. Lamentablemente, dicha cinta jamás sería realizada ya que tras batallar contra el cáncer, Bill Bixby fallecería en 1993. Con su muerte, finalmente se cerró la saga de “T he Incredible Hulk” iniciada a fines de los setenta por Kenneth Johnson. “The Incredible Hulk” es una de las mejores adaptaciones de una historieta que ha pasado por la pantalla chica. A partir de una premisa más bien simple, Johnson logró construir una serie sofisticada que mezclaba drama, suspenso y acción. Como olvidar la melancólica música compuesta por Joe Harnell que acompañaba a Banner al final de cada episodio, mientras este emprendía su camino a una nueva ciudad en la que ojala pudiera vivir en paz. Afortunadamente, en la actualidad la serie en su totalidad se encuentra editada en Dvd, y algunos canales de televisión la siguen transmitiendo, otorgándonos la posibilidad de disfrutar nuevamente de este gran clásico de la ciencia ficción televisiva.



por Fantomas.

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