domingo, 24 de enero de 2010

Preston Sturges: El padre de la comedia Screwball.

Edmund Preston Biden, más conocido como Preston Sturges, nació el 29 de agosto de 1898 en Chicago, Illinois. Hijo de Mary Estelle Dempsey y Edmund C. Biden, cuando él tenía tres años de edad, su excéntrica madre dejó los Estados Unidos para perseguir una carrera de cantante en Paris, donde anuló su matrimonio con el padre de Preston. Cuando regresó a Norteamérica, su madre contrajo matrimonio con el acaudalado corredor de bolsa, Solomon Sturges, quien adoptó a Preston en 1902. Su madre, quien era conocida por todos como “Mary Desti”, fue famosa por su amistad con la bailarina Isadora Duncan. Durante su juventud, Sturges tendría la oportunidad de viajar por varios países junto a la compañía de baile de Duncan. Mary Desti también tendría una relación amorosa con Aleister Crowley, con quien Preston tendría una difícil relación. Durante su adolescencia, Sturges estudiaría en Chicago, Paris, y Suiza, tras lo cual regresaría a los Estados Unidos. En 1916, él trabajaría como corredor de bolsa en Nueva York, gracias a los contactos que tenía Solomon Sturges. Al año siguiente, Preston se enlistaría en la fuerza aérea de los Estados Unidos, donde alcanzaría el rango de teniente. Mientras se encontraba en el Campo Dick en Texas, él escribiría un ensayo titulado, “Three Hundred Words of Humor”, el cual se convertiría en su primer trabajo publicado. En 1919, Sturges dejaría el ejército para ocupar un puesto en una tienda de Nueva York que era propiedad del cuarto esposo de su madre. Él trabaría durante ocho años en el lugar antes de conocer a la primera de sus cuatro esposas, Estelle De Wolfe.

En 1928, Sturges participaría en “Hothed”, una obra de Broadway escrita por Paul Osborn, y produciría su primera obra titulada, “The Guinea Pig”. Dicha obra sería presentada con éxito en Broadway al año siguiente, marcando un giro en su carrera. Ese mismo año, se estrenaría la segunda obra de Sturges titulada, “Stricly Dishonarable”. Escrita solo en seis días, la obra se mantuvo durante seis meses en cartelera, gracias a lo cual Sturges obtuvo alrededor de $300.000 dólares de ganancias. Dicha obra terminaría llamando la atención de algunos ejecutivos hollywoodenses, y a finales de ese año, él terminó firmando un contrato como guionista con la Paramount. Sturges produciría otras tres obras de teatro entre 1930 y 1932, las cuales no lograron muy buenos resultados. En septiembre de 1932, Sturges sería contratado como guionista por la Universal. Al interior del estudio escribiría el guión de “The Invisible Man” (1933), el cual sería desestimado por el director James Whale. También trabajaría por cortos periodos en la Columbia y la MGM. Sturges sería el responsable del guión de la producción de la Fox, “The Power and the Glory” (1933). Dicha cinta llamaría la atención del productor Jesse Lasky, quien le pagó a Sturges $17.500 dólares más un porcentaje de las ganancias, sueldo impensado para un guionista en esa época. Este hecho elevó inmediatamente la reputación de Sturges en Hollywood, sorprendiendo e irritando a muchos de sus colegas por igual. Algunos años después él declararía, “Ese cinta me significó muchos enemigos. En esa época, los guionistas trabajaban en equipos, por lo que mi guión fue considerado como una amenaza para la profesión”.

Durante el resto de la década del treinta, Sturges trabajó bajo el estricto sistema de los estudios, desarrollando una gran variedad de guiones, algunos de los cuales serían archivados, mientras que otros no siempre le serían acreditados al guionista. Si bien recibía un buen sueldo (ganaba $2.500 dólares a la semana), él se sentía infeliz debido a la forma en la que los directores manejaban sus guiones. Esta experiencia le sirvió para aprender a tomar control de sus propios proyectos, algo que puso en práctica en 1939 cuando le ofreció su guión de “The Great McGinty” (1940) a la Paramount por un dólar, a cambio de que le dieran la oportunidad de dirigir el proyecto. La Paramount finalmente le ofrecería diez dólares por el guión, más la dirección del proyecto. El éxito de Sturges con esta cinta, pavimentó el camino para otros guionistas/directores como Billy Wilder y John Huston. Con respecto a eso, Sturges declararía, “Me tomó ocho años alcanzar lo que quería. Pero ahora, si no me quedo sin ideas, me voy a divertir mucho. Hay algunas maravillosas películas que pueden ser realizadas, y si Dios quiere, yo realizaré algunas de ellas”.

Sturges ganaría un Oscar al mejor guión original por su trabajo en “The Great McGinty”. Tal vez lo más impresionante, es que en 1944 él recibiría dos nominaciones más al Oscar por “Hail the Conquering Hero” (1944) y “The Miracle of Morgan´s Creek” (1944). Pese a que trabajó alrededor de treinta años en Hollywood, los trabajos más destacados de Sturges fueron filmados en un lapso de seis años, comprendidos entre 1939 y 1944. Durante ese periodo él filmaría “The Great McGinty”, “Christmas in July” (1940), “The Lady Eve” (1941), “Sullivan´s Travels” (1941), “The Palm Beach Story” (1942), “Hail the Conquering Hero”, y “The Miracle of Morgan´s Creek”. La inigualable combinación de sentimentalismo y cinismo que presentaban sus cintas, ha ayudado a que estas sigan viéndose vigentes hasta el día de hoy. Sin embargo, la producción de estas películas no fue del todo tranquila. El guión de “The Miracle of Morgan´s Creek” tuvo que ser escrito al mismo tiempo que se filmaba la cinta, por lo que Sturges por las noches escribía el guión (el cual nunca llevaba más de diez páginas de adelanto con respecto a las filmaciones), y por el día dirigía la cinta. Por otro lado, pese al éxito de taquilla que resultó ser este film y “The Lady Eve”, Sturges comenzó a tener conflictos con los ejecutivos de la Paramount, en particular con el productor ejecutivo Buddy DeSilva, quien nunca confió en el guionista/director estrella del estudio, y que además sentía celos de la libertad artística de la que disfrutaba Sturges.

Una de las razones por la cuales Sturges tuvo algunos problemas, fue debido a que tenía la costumbre de reutilizar a algunos actores en sus cintas, práctica que no le gustaba muchos a los ejecutivos de la Paramount. Ellos temían que los espectadores se cansaran de ver las mismas caras en las producciones del director. Sería el mismo Sturges quien explicaría la razón de esto: “estos actores habían contribuido a lograr mis primeros éxitos, por lo que tenía la obligación moral de darles trabajo en mis siguientes películas”. Entre algunos de los actores que conformaban esta suerte de “compañía” del director se encontraban, George Anderson, Jimmy Conlin, Georgia Caine, y Robert Dudley, entre otros. Las prolongadas discusiones que se gestaron entre Sturges y la Paramount, se intensificaron cuando estaba por terminarse su contrato con el estudio. Cuando él había filmado “The Great Moment” (1944), “Hail the Conquering Hero”, y “The Miracle of Morgan´s Creek”, la Paramount tenía un exceso de cintas que estaban a punto de ser lanzadas. De hecho, algunas de los films del estudio terminaron siendo vendidas a la United Artist, compañia que estaba en busca de productos distribuibles.

El estudio mantuvo en su poder las tres cintas de Sturges, debido a que él era su director estrella en aquella época, pero no las lanzó de forma inmediata. Internamente, algunos de los ejecutivos del estudio tenían serias reservas con respecto a esas películas, y lo mismo sucedía con algunos de los censores al interior de la Oficina Hays. Sturges se las arregló para que “The Miracle of Morgan´s Creek” fuera estrenada con solo algunos pequeños cambios, pero las otras dos cintas se escaparon de su control y fueron intervenidas por DeSylva. Cuando “Hail the Conquering Hero” tuvo una pésima recepción por parte del público durante un preestreno, la Paramount permitió que Sturges regresara a arreglar a cinta. El director realizó algunos cambios en el guión, filmó nuevas escenas, y re-editó el film, todo sin derecho a sueldo. Aunque fue capaz de rescatar “Hail the Conquering Hero” de la interferencia del estudio, Sturges no pudo hacer lo mismo por “The Great Moment”. La biografía del dentista que descubrió el uso del éter como anestesia, terminó convirtiéndose en el único fracaso de taquilla del director durante este periodo. Lamentablemente, este fracaso marcaría un descenso en la popularidad del director, del cual nunca se podría recuperar.

Sturges era un hombre temperamental que sabía que lo valía. Él había sabido invertir su dinero en otro tipo de proyectos, como por ejemplo en una compañía de ingeniería, en un restaurante y en un club nocturno, los cuales lamentablemente le provocaron algunas pérdidas. De un momento a otro, pasó de ser el tercer hombre mejor pagado de Norteamérica (por sus guiones, sus cintas, sus producciones, y numerosos proyectos hollywoodenses), a ser un hombre con problemas económicos que se vio en la obligación de pedirle dinero prestado a su padrastro, entre otras personas. El millonario Howard Hughes, quien había entablado una amistad con Sturges, le ofreció financiar su carrera como director independiente. A principios de 1944, Sturges y Hughes formaron una sociedad llamada California Pictures. Dicha sociedad, en la cual él era el socio mayoritario, le daba la libertad de ejercer como guionista, director y productor, situación que nuevamente provocó la envidia y la admiración de muchos de sus pares en Hollywood.

Sin embargo, esta aparente situación positiva solo vendría a marcar el franco descenso de la carrera del director. Desde la creación y la estructuración de la California Pictures, pasarían tres años antes de que Sturges filmara una película. Cuando filmó “The Sin of Harold Diddlebock” (1947), junto a la estrella del cine mudo Harold Lloyd, a quien Sturges convenció de salir de su retiro, se pasó del presupuesto y del calendario de filmación acordado en un inicio. Para colmo, la cinta tuvo pésimos resultados de taquilla. Hughes, que había prometido no interferir en la producción del film, sacó la película de distribución con el objetivo de retocarla, proceso que le tomó a Sturges alrededor de cuatro años. Estrenada en 1950 por la RKO, estudio que en ese entonces era manejado por Hughes, fue re-titulada como “Mad Wednesday”, y lamentable terminó obteniendo los mismos resultados que la cinta original. En 1946, la California Pictures comenzó a producir “Vendetta” (1950). A pedido de Hughes, Sturges había escrito el guión de la cinta para que sirviera de vehículo para la protegida del millonario, Faith Domergue. Max Ophüls había sido contratado para dirigir la cinta, pero luego de solo algunos días de filmación, Hughes le pidió a Sturges que despidiera al director, y que asumiera la dirección del film.

Siete semanas después, Sturges terminó siendo despedido (también se dice que renunció, pero no hay seguridad de ello). La sociedad entre los dos hombres se disolvió, luego de haber completado solo una película juntos. Más tarde Sturges declaría: “Cuando el Señor Hughes realizaba sugerencias con las cuales yo no estaba de acuerdo, yo terminaba rechazándolas. La última vez que rechacé una propuesta, él me recordó que podía tomar el control de la compañía, cosa que finalmente hizo. Así que me fui”.Estos fracasos, sumados a la pésima recepción que tuvo “The Great Moment”, sepultaron la reputación de "niño dorado" de Hollywood, que alguna vez ostentó el director. Al verse sin trabajo, Sturges aceptó una oferta de Darryl Zanuck para trabajar en la Fox. Ahí escribiría, dirigiría y produciría dos cintas. La primera de estas, “Unfaithfully Yours” (1948), no fue bien recibida por el público ni por la crítica, aunque de todas formas sirvió para elevar la alicaída popularidad del director. Sin embargo, su segundo film al interior del estudio, “The Beautiful Blonde from Bashful Bend” (1949), terminó siendo el primer gran fracaso de la estrella Betty Grable, lo que dejó a Sturges nuevamente sin trabajo.

A través de los siguientes años, Sturges continuó escribiendo guiones, pero muchos de sus proyectos no lograron obtener financiamiento o sencillamente terminaron siendo archivados. Los pocos guiones que lograron ver la luz del día, no lograron el mismo éxito de sus trabajos anteriores. En 1951, estrenó un musical en Broadway llamado, “Make a Wish”, el cual tuvo que ser reescrito por Abe Burrows, y tan solo duró en taquilla algunos meses. Su siguiente proyecto teatral, “Carnival in Flanders”, cerró luego tan solo seis semanas. Katharine Hepburn, quien en 1952 había protagonizado la producción de Broadway, “The Millionairess”, convenció a Sturges de adaptar y dirigir dicha obra. Sin embargo, ella no logró que ningún estudio hollywoodense respaldara el proyecto. En 1953, luego de que el Servicio de Impuestos Internos le embargara algunas de sus propiedades, Sturges tuvo que asumir sus problemas de manera pública. Durante ese periodo, él comenzó a beber con frecuencia, lo que deterioró su matrimonio con Anne Margaret Nagle (con quien tendría dos hijos) y su relación con gran parte de sus cercanos.

Sturges comenzó a pasar gran parte de su tiempo en Europa, donde filmaría su última cinta. “Les Carnets du Major Thompson” (1955), era una adaptación de una popular novela francesa, la cual sería lanzada en 1957 en los Estados Unidos bajo el nombre de, “The French, They are a Funny Race”. Lamentablemente, la cinta no lograría encantar ni al público ni a la crítica. Preston Sturges falleció el 6 de agosto de 1959, a causa de un ataque cardiaco en el Hotel Algonquin, mientras escribía su autobiografía. Reconocido como un genio cómico y como el precursor de una forma más personal de afrontar la realización de una película, el director logró llevar el formato de la comedia screwball a un nuevo nivel, mediante la escritura de diálogos naturales, maduros, y muy adelantados a su tiempo. Preston Sturges poseía un talento abrumador: era uno de los mejores guionistas/directores de Hollywood; las doce películas que dirigió son en su mayoría, prodigios de imaginación y ritmo cómico. Si su agitada existencia no hubiese sido un reflejo del caos absurdo al que sometió a tantos de sus personajes, fácilmente podría haber producido otra docena de joyas cinematográficas.


por Fantomas.

3 comentarios:

David dijo...

Seguido (ver post y comentario anterior). Pero hoy me me pillas con sueño.. Me voy a la cama. Mañana leo la entrada y comento de nuevo. Además, este pasado verano estuve viendo unas cuántas de Preston, así que lo tengo reciente. Buenas noches.

David dijo...

Una entrada muy completa.
Verdadero auge y caída en pocos años, como bien señalas.
Los problemas con Hughes debían ser habituales con los directores con los que éste trabajó (Hawks y lo de los derechos por "Arriba las manos", por ejemplo).
Todavía no he visto El gran McGinty (aunque creo que la vi de crío)... Navidades en julio me gustó. Ha envejecido pero no está mal.
Los viajes de Sullivan está muy bien. No es sólo una comedia. Es una mezcla de varios géneros.
Un marido rico tiene uno de los inicios más audaces que he visto en cine.. El milagro de de Morgan's Creek no me hizo mucha gracia, pero me sigue pareciendo más innovadora, audaz y transgresora que muchas comedias de hoy día. Basta compararla con esa de Lío embarazoso o como se titule para darte cuenta de que la propuesta de Sturges (juerga loca y madre con padre que no lo es!!!) es mucho más atrevida que lo que se destila hoy día.
Las tres noches de Eva tendría que volver a verla...
Infielmente tuya tiene momentos muy logrados... Y la de Harold Lloyd es bastante fallida (una pena). Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Quiero reivindicar EL PECADO DE HAROLD DIDDLEBOCK, película lastrada por la intervención del productor Howard Hugues en el remontaje final, que no puede con un guión de hierro, unas interpretaciones de alto nivel y una fantastica fotografía en blanco y negro de Robert Pittack.
Creo que la razón del fracaso de este film es principalmente esta: para tratarse de una comedia es demasiado triste. El protagonista, Harold, es despedido con buenas maneras por su jefe,(un Walburn fuera de serie), le dán calabazas con buenas maneras,(preciosa Frances Ramsden), todos los parasitos se arriman a él, (impagable el pillo casi octogenario interpretado por Jimmy Conlin), y se aprovechan de los ahorros de su vida con buenas maneras, (ver la preparación de cocktail Diddlebock con un estupendo Edgar Kennedy como Barman); y él esta hastiado de todo y de todos y además borracho como una cuba. Tiene un sueño infantil, poseer un circo, pero a veces los sueños pueden convertirse en pesadillas. Su hermana le tiraniza y él harto se lanza a la calle como un Quijote, va a pedir un credito a los bancos de Wall Street con un león de su circo, -me parece sublime cuando uno de los banqueros (Jack Norton), tiene una crisis de histéria ante el caos ocasionado por el león-; “No bebo pero este es un buen momento para empezar a hacerlo”,-dice-; como me parece estupendo el homenaje al Hombre Mosca. Para mí un más que digno homenaje a Harold Lloyd, quien está fantástico en su papel. No olido el condescndiente chofer inglés de Harold, el gran Robert Greig, ni al sastre interpretado magistralmente por Franklin Pangborn), Mi cómico favorito Buster Keaton no tuvo tanta suerte con el cine sonoro.

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