viernes, 5 de febrero de 2010

Les Vacances de M. Hulot: Amenizando las vacaciones con un poco de caos.

“Les Vacances de M. Hulot” (1953), es una comedia del director Jacques Tati, quien co-escribió el guión junto con Henri Marquet, y además protagoniza la cinta.

En un complejo vacacional de la costa atlántica, los veraneantes se instalan con sus costumbres urbanas. Hasta que llega monsieur Hulot (Jacques Tati) al volante de su viejo cacharro y rompe la calma estival. Para gran alegría de los niños, Hulot ofrecerá a los huéspedes del hotel unas vacaciones como nunca las han tenido.


Jacques Tati es recordado como uno de los grandes comediantes del cine francés, el cual es frecuentemente comparado con Charles Chaplin y Buster Keaton. Al igual que el director Robert Bresson, Tati trabajaba con calma, controlando personalmente cada detalle de sus películas, desde la confección del guión hasta la edición de la cinta. Además, Tati se rehusaba a comprometerse con técnicos o productores. A raíz de esto, el director solo realizaría seis films. Luego del éxito de su primer largometraje, “Jour de fête” (1949), pasarían cuatro años antes de que Tati realizara la cinta que hoy nos ocupa, donde introduciría al personaje que lo acompañaría por el resto de su carrera; el larguirucho, distraído e inquieto Monsieur Hulot. Dicho personaje se caracterizaría por ser un hombre que vive ajeno a lo que sucede en el resto del mundo, el cual siempre intenta ayudar a quien lo necesite. Su presencia por lo general equivale al caos, debido a que por donde él pasa suelen provocarse una serie de estropicios completamente involuntarios. Este curioso y entrañable personaje suele tener una mejor relación con los niños, básicamente porque Hulot es un hombre con alma de niño.

La cinta, rodada en la playa bretona de Saint-Marc con un reparto desconocido, relata la rutina cotidiana de un grupo de veraneantes adinerados que se instalan en el Hotel de la Plage para pasar unos días de relajo junto al mar. Hasta ese lugar llega Monsieur Hulot al volante de su ruidoso y endeble vehículo, a romper la monotonía del resto de los huéspedes del hotel. El grupo de personajes que colman este balneario es bastante diverso y colorido: un comandante retirado que se dedica a relatar sus viejas glorias en el ejército; un hombre que le da más importancia a sus llamadas de negocios que a su travieso hijo; una joven y atractiva rubia que se siente algo ajena al mundo que la rodea, y que es pretendida por casi todos los hombres que se hospedan en el lugar; un matrimonio de ancianos en que la mujer obliga a su marido a dar largos y tediosos paseos por la playa; un joven pedante cuyo único tema de interés es la política; y una anciana solterona que hará muy buenas migas con el protagonista, entre otros. Gran parte de estos personajes son retratados como personas aburridas, incapaces de escapar de la monotonía en la que han caído con el pasar de los años. Por el contrario, Tati se encarga de retratar el mundo de los niños con candidez y admiración, razón por la cual siempre serán los adultos quienes terminan siendo objeto de burla, nunca los niños.


Los niños y los animales parecen formar parte importante del mundo construido por Tati en este film, pese a que su participación es meramente secundaria. Y es que en el mundo que se desenvuelve Hulot, no hay espacio para la maldad o los prejuicios, ya que todo está presentado desde el inocente punto de vista de los niños. Una de las escenas que suele ser recordada como el mejor ejemplo del cariño que sentía Tati por el mundo infantil, es aquella en la que un pequeño intenta llevar un par de helados desde un puesto en la playa (el cual apenas logra alcanzar) hasta el interior del hotel donde se encuentra su hermano esperándolo pacientemente sentado en una silla. Durante el trayecto, vemos como el pequeño sube con dificultad unas escaleras, para luego girar lentamente el pomo de la puerta del hotel, al mismo tiempo que pareciera que uno de los cucuruchos inevitablemente se va a estrellar contra el piso. Sin embargo, el pequeño logra llegar milagrosamente con los cucuruchos intactos, y su satisfacción termina siendo la nuestra.

Se podría decir que la película no tiene una trama por completo definida, sino que más bien Tati plantea un escenario que sirve para presentar una serie de gags visuales que además de provocar la risa del espectador, logran evocar cierta nostalgia. Hay una serie de escenas realmente memorables, como por ejemplo aquella en la que la barca en la que navega Hulot se rompe por la mitad convirtiéndose en una especie de monstruo marino que termina ahuyentado a todos los bañistas; aquella en la que el protagonista demuestra con éxito su particular estilo para jugar al tenis; o el apoteósico incidente de Hulot con los fuegos artificiales, entre otras. En cada uno de los desastres que desencadena el protagonista, este se muestra totalmente ajeno a lo que está sucediendo, lo que automáticamente provoca la risa del espectador. Por supuesto que muchos de estos gags tienen como objetivo establecer que Hulot no pertenece al mundo de los adultos, ni menos presenta el aire aristocrático de algunos de los huéspedes del hotel. Es por este motivo que es visto como una suerte de bicho raro por casi todo el resto de los veraneantes. Solo se distinguen dos escenas en las que Hulot triunfa socialmente: aquella en la que juega tenis y nadie logra vencerlo, y durante la fiesta de disfraces cuando la atractiva joven rubia (Nathalie Pascaud) accede a bailar con él.

Si bien “Les Vacances de M. Hulot” es una cinta sonora, perfectamente podría considerarse como una prolongación del cine mudo, debido a la escasez de diálogos que presenta el film, los cuales terminan siendo sustituidos por la adecuada banda sonora del compositor Alain Romans, y por la abundante mímica que utilizan los actores para expresar sus sentimientos e intenciones, lo que sin duda resulta ser un recurso efectivo. Gran parte de las conversaciones que escuchamos en la cinta suelen ser murmullos, frases aisladas, o sencillamente palabras ininteligibles, que poca importancia tienen para la trama. Aquello de que "un gesto dice más que mil palabras", fue adoptado a la perfección por Tati, quien nos ofrece su propia concepción de lo que es el cine sonoro. Cabe mencionar que bajo esta representación de un mundo a ratos mágico e inocente, el director incluye una crítica contra la sociedad burguesa de aquel entonces, los vicios asociados a la sociedad moderna, y al encasillamiento de la clase media, temas que posteriormente profundizaría en sus siguientes largometrajes.

Entre algunas de las curiosidades que rodea la filmación de la cinta, se encuentra el hecho de que Tati utilizó a algunos niños locales, a los cuales recompensaba con dulces. Las filmaciones comenzaron en julio de 1951, y se suponía que terminarían en agosto de ese año. Sin embargo, no todo resultó como el director esperaba que resultara. El mes de agosto de ese año, resultó ser un mes bastante helado y lluvioso en las costas de Brittany. La arena constantemente se metía en las cámaras dañando por completo algunos rollos de película, razón por la cual muchas escenas tuvieron que ser refilmadas. Por este motivo, las filmaciones terminaron extendiéndose hasta octubre. Por otro lado, el vendaje que Hulot presenta en su nariz en algunas escenas tenía una justificación bastante real. Cuando se rodó el gag en el que el protagonista prende por accidente una casucha repleta de fuegos artificiales, la situación se escapó de las manos de los involucrados, por lo que Tati terminó presentando algunas quemaduras.

Pese a estos inconvenientes, “Les Vacances de M. Hulot” fue bien recibida por el público y la crítica, llegando a obtener el Gran Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cannes en 1953, y una nominación al Oscar al mejor guión en 1956. Involuntariamente, el film ha adquirido un cierto tono documental. La verdad es que Tati jamás pretendió que esto sucediera, pero la cinta en sí es una suerte de cápsula del tiempo. Esto se debe en gran medida al hecho de que la comedia que manejaba el director estaba completamente basada en la observación. “Les Vacances de M. Hulot” no solo es un clásico como pocos, una cinta inteligente, fascinante, emotiva, divertida, y atemporal, sino que también sirve como testimonio del inmenso talento de Tati como cineasta y cómico. Y es que su entrañable visión de las vacaciones veraniegas difícilmente puede ser olvidada, al igual que su carismático protagonista, quien a base de un poco de caos logra romper la rutina del más acartonado de los veraneantes.



por Fantomas.

3 comentarios:

Dialoguista dijo...

Que buena parece!!!
Me acordaba mientras leia, de "La fiesta inolvidable" o algo asi, donde tambien desfilan diferentes caracteres entre los personajes.
Y tambien me quede pensando en esos rollos de cinta arruinados por la arena ;-(
La mimica, es la amiga inseparable de la comicidad, desde siempre!!!

babel dijo...

Esta película tiene un humor difícl. Bueno, más que difícil se podría decir que es muy... francés, y hay muchas personas que no la disfrutan o ne les llega a calar este tipo de comedia. A mí me gustó, creo que es un film que ha envejecido muy bien y uno de los más interesantes de Tati. Además de las escenas que nombras, me resulta fascinante para la época en la que se rodó esa con el bote de pintura en la playa que va y viene y aparece siempre lleno. Se me hace todo un dilema saber cómo se rodaron esta y otras escenas con los medios de la época y el poco presupuesto del que disponía Tati. La cosa tiene su mérito. Respecto al mensaje coincido totalmente con lo que describes.

Fantomas dijo...

- Dialoguista: A mi gusto, esta película es mejor que "La Fiesta Inovidable", la cual ha decir verdad no es de mi total agrado pese a que no es una mala película. Yo creo que "Les Vacances de M. Hulot" te va a gustar. Si logras verla me gustaría saber tu opinión.

- Babel: Es cierto que el humor que presenta esta película probablemente no será del agrado de todo el mundo. Sin embargo, también es cierto que ha envejecido bastante bien. Como tu comentas, lo que hace Tati en esta cinta es totalmente meritorio considerando el escaso presupuesto con el que contaba, y que era él quien se encargaba de prácticamente todos los detalles técnicos del film.

Gracias por sus comentarios,
Saludos!

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