martes, 9 de febrero de 2010

Panic in the Streets: La amenaza de las plagas.

“Panic in the Streets” (1950), es un thriller del director Elia Kazan, el cual está protagonizado por Richard Widmark, Paul Douglas, Barbara Bel Geddes, y Jack Palance.

Una noche, en los barrios bajos de Nueva Orlenas, el rufián Blackie (Jack Palance) y sus amigos matan a un inmigrante que ganó demasiado jugando al póker. A la mañana siguiente, el Doctor Clint Reed (Richard Widmark) del Servicio de Salud Pública, confirma que el muerto tenía la peste negra. Para evitar una epidemia catastrófica, Clint debe encontrar y aislar a los asesinos con la ayuda del capitán de policía Tom Warren (Paul Douglas). En total secreto, por miedo a que el pánico asole la ciudad, tienen 48 horas para intentar detener la potencial epidemia antes de que se propague sin control.

El cineasta y escritor grecoamericano, nacido en Estambul, Elia Kazan, quien antes se destacó como actor y director teatral y que en 1947 fundaría el legendario Actor´s Studio junto con Lee Strasberg, supo demostrar su enorme talento desde su debut como realizador cinematográfico con la cinta “A Tree Grows in Brooklyn” (1945). Tras filmar una serie de interesantes películas que terminarían encasillándolo como un director de ideas progresistas y bienintencionadas, y mientras Hollywood era investigado por el infame Comité de Actividades Antiamericanas, Kazan filmaría su primera obra maestra, “Panic in the Streets”. Esta cinta suele ser considerada como una obra transicional en la carrera del director, debido a que significó que este pasara de ser un realizador confinado a los estudios de grabación, a ser uno que comenzaría a utilizar la ciudad y a sus habitantes como un personaje más de sus historias. Como es de esperarse, el simple hecho de que Kazan haya utilizado escenarios naturales como por ejemplo la zona portuaria de Nueva Orleans y algunos de los barrios pobres de la ciudad, le imprime a la cinta un realismo que ayuda a provocar un mayor impacto en el espectador.

“Panic in the Streets” no solo incluye algunos elementos de los docudramas realizados en la década de los cuarenta, donde en muchas ocasiones los procedimientos policiales eran una parte fundamental de la historia, sino que además el guión intenta mostrar de la manera más detallada posible los distintos conflictos que debe enfrentar el cada vez más aproblemado protagonista. No solo somos testigos de sus problemas domésticos que incluyen a su mujer (Barbara Bel Geddes) y su pequeño hijo (Tommy Rettig), sino que también podemos observar la difícil relación entre el escéptico pero experimentado capitán de la policía, y el obstinado Doctor Reed. Si bien en un inicio ambos personajes se muestran algo antagónicos, con el correr de la historia se evidenciará lo mucho que ambos respetan y admiran los principios y las habilidades de cada uno. El simple hecho de que exista un conflicto vital entre los hombres que deben resguardar el bien común, colabora a aumentar la tensión de una situación de por sí bastante tensionante.

La importación de la peste negra a los Estados Unidos, y la búsqueda de los hombres que asesinaron a quien cargaba la enfermedad, se presenta como un pretexto para mostrar una serie de problemas latentes en la sociedad que no están precisamente ligados al control de enfermedades. No solo se trata el tema de la xenofobia en algunos pasajes del film, sino que también se plantea lo difícil que resulta en una sociedad libre controlar elementos destructivos como Blackie y sus camaradas, los cuales se extienden con la misma facilidad que la enfermedad. Esta idea por supuesto que resulta un poco controversial, ya que si bien el protagonista en un pasaje de la cinta se encarga de clarificar que todos los seres humanos tienen igualdad de derechos, considerando la época en la que fue filmada la película el mensaje bien podría ser otro. Para algunos, la temida plaga no es más que la fuerza que corrompe a una sociedad aproblemada y dispuesta a aceptar la salida más fácil, la cual por lo general suele traer funestas consecuencias, mientras que otros piensan que la enfermedad viene a representar las ideas comunistas (tan temidas en esa época), las cuales deben ser erradicadas al igual que todos aquellos que las predican.

El tema de la libertad de prensa versus el bien público también es explorado por Kazan. Si bien desde un principio las autoridades evitan que la llegada de la peste a la ciudad de Nueva Orleans sea de conocimiento público, cuando un reportero llamado Neff (Dan Riss) se entera de la verdad, amenaza con publicarla lo antes posible. Aún cuando el razonamiento de los personajes de Widmark y Douglas responde al hecho de que ellos no quieren causar un pánico generalizado que complique la captura de los portadores de la enfermedad, ¿la sociedad no merece saber lo que está sucediendo para así poder proteger a sus familias del peligro? ¿Quién decide lo que la sociedad puede o no saber? Estas y otras interrogantes quedan dando vueltas en la cabeza del espectador al ver cómo se va desarrollando la historia. Y es que la investigación de las autoridades no está exenta de problemas. Gran parte de los involucrados se niegan a cooperar con la policía, debido a la desconfianza que esta les provoca, más aún cuando ni el Doctor Reed ni el Capitán Warren son capaces de dar a conocer las razones por las cuales están buscando a todos aquellos que vieron alguna vez al misterioso hombre que apareció asesinado en el puerto. Lo complejo de la situación llevará al protagonista a sacrificar su salud y su estabilidad familiar, con el fin de evitar un desastre de consecuencias catastróficas.

Probablemente uno de los aspectos que ayuda a que la cinta funcione de buena manera, son las espléndidas actuaciones del elenco que participa en ella. Paul Douglas realiza un sólido trabajo como un policía que pese a mostrar un cierto resentimiento hacia la medicina, es capaz de dejar a un lado sus prejuicios con tal de restablecer el orden social. Barbara Bel Geddes también realiza un buen trabajo interpretando a la comprensiva esposa del protagonista, pese a que por momentos la relación entre ambos se ve algo forzada debido a lo poco convencional de las escenas románticas que incluye el film. Richard Widmark por su parte, construye un personaje rudo y un poco arrogante a ratos, que logra mantener la calma pese a que todo a su alrededor pareciera esta cayéndose a pedazos. El actor logra exitosamente desprenderse de la imagen de villano a la cual se le suele asociar, para interpretar a un héroe en todo el sentido de la palabra. En la vereda de los villanos nos encontramos con el buen trabajo de Zero Mostel quien interpreta al cobarde lacayo de Blackie, mientras que Jack Palance (en su debut cinematográfico) construye a un villano realmente amenazador y creíble, el cual parece estar siempre al borde de perder el control. Por otro lado, cabe destacar el impecable trabajo de fotografía de Joseph MacDonald, el cual es uno de los puntos altos del film.

“Panic in the Streets” ganaría un Oscar al mejor guión y con justa razón. La cinta es un perfecto híbrido entre el film noir, el thriller policial, el cine de catástrofe, y el documental neorrealista, que le saca el máximo provecho a los escenarios naturales en los cuales transcurre el relato. Si a todo esto le sumamos las buenas actuaciones, la atmósfera claustrofóbica que tiene el film pese a que la historia se desarrolla mayormente al aire libre, y el estupendo ritmo narrativo que Kazan la imprime a su obra, podemos concluir que estamos ante una verdadera joya olvidada del cine negro. Aparentemente, al final de su carrera, Kazan declaró que sentía que esta era la película más importante de su interesante y alabada carrera, lo cual obviamente habla muy bien de esta estupenda cinta que merece ser redescubierta por los aficionados al buen cine.



por Fantomas.

4 comentarios:

maxidan2 dijo...

Siempre mostrando clásicos con exitos y algunos no tanto, pero con buen material...TE FELICITO POR LA INVESTIGACIÓN Y LA INFO QUE APORTAS!!
Te invito por mi blog....
www.butaca14.blogspot.com
SALUDOS Y SEGUIRE VISITANDOTE!!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Pues ésta no la conocía, aunque debo admitir que la filmografía de Elia Kazan es aún una gran desconocida para mí, a excepción de sus títulos más famosos (East of Eden, por ejemplo)

Apuntada queda!

Saludos ;)

Fantomas dijo...

- Maxidan2: Me alegro que te guste el contenido del blog, esa es un poco la idea. Demás está decir que espero seguir leyendo comentarios tuyos acá en el blog, y que ya he pegado el link de tu sitio en los dos blogs que manejo.

- Pliskeen: Yo tampoco soy un gran conocedor de la corta filmografía de Kazan, pero había escuchado una serie de buenos comentarios de esta cinta así que decidí echarle una mirada.

Gracias por sus comentarios,
Saludos!

Möbius el Crononauta dijo...

Pintaza, apuntada queda, desde luego.

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