domingo, 11 de abril de 2010

Panic in Year Zero!: El futuro de la civilización pende de un hilo.

“Panic in the Year Zero!” (1962), es una cinta de ciencia ficción del director Ray Milland, quien además protagoniza el film junto a Jean Hagen, Frankie Avalon y Joan Freeman.

Una familia, compuesta por un Harry Baldwin (Ray Milland), su esposa Ann (Jean Hagen), y dos hijos adolescentes (Frankie Avalon y Joan Freeman), parte una mañana muy temprano de camping. En el camino, un resplandor intenso les ciega. Al poco tiempo averiguan que una bomba atómica ha caído sobre Los Ángeles. Ahora, en medio del pánico generalizado, Harry deberá arreglárselas para mantener a su familia a salvo mientras la civilización vuelve a su cauce.


Durante al menos una década, Ray Milland aprovechó los privilegios que le otorgó el estatus de estrella que obtuvo tras recibir el Oscar al mejor actor por su participación en la cinta “The Lost Weekend” (1945). Lamentablemente para él, durante la década de los cincuenta comenzó a sufrir de calvicie lo que terminó relegándolo a papeles secundarios y a cintas de bajo presupuesto. Sería durante los sesenta y setenta que Milland se involucraría en una serie de films de ciencia ficción, entre los que se encuentran clásicos como “The Man With the X-Ray Eyes” (1963), y algunas películas más bien mediocres como “The Thing With Two Heads” (1972). Con la intención de interpretar algunos roles que sabía que los estudios no estarían dispuestos a otorgarle, Milland probó suerte como director en cinco ocasiones entre 1955 y 1968, siendo “Panic in the Year Zero!” la mejor de sus intervenciones como realizador. El guión escrito por John Morton y Jay Simms, el cual está basado en dos historias cortas del novelista Ward Moore tituladas, “Lot” y “Lot´s Daughter”, se aboca a elaborar una tesis acerca del comportamiento humano de los supervivientes de una hecatombe nuclear.

Como muchas de las cintas de ciencia ficción de la época, la producción financiada por la American International Pictures se presenta como una vívida representación de los miedos reinantes en la sociedad norteamericana durante la Guerra Fría, específicamente el miedo a un ataque nuclear en el corazón de los Estados Unidos. A los pocos minutos de comenzada la cinta, los Baldwin ven como un resplandor intenso interrumpe su viaje. Confundidos por el origen de dicho resplandor, Harry detiene su automóvil para presenciar a lo lejos lo que parece ser la explosión de una bomba nuclear. Si bien la primera reacción del grupo es la de volver a Los Ángeles con el fin de averiguar si la madre de Ann está a salvo, pronto se percatan de que el pánico generalizado de una población que no tiene certeza de lo que está ocurriendo no les permitirá volver a casa. Tras un par de funestas experiencias que la familia tiene con otros de los supervivientes de la catástrofe, Harry toma consciencia de la gravedad de la situación y de la actitud que debe tener al respecto. Desde ese momento, Harry Baldwin decide que hará todo lo posible para que su familia esté a salvo, aún si esto implica romper con las normas impuestas por una sociedad que ahora se encuentra fragmentada.

En esencia, los pasos que sigue el personaje de Milland son bastante coherentes considerando la situación en la que se encuentra. Al ver que no podrán regresar a casa durante un tiempo indefinido, Harry sabe que tendrá que conseguir una serie de elementos que aseguren la supervivencia de la familia. Es así como se apresta a comprar comida, combustible, y armas que le permitan defenderse del salvajismo desatado por el pánico. Es precisamente durante su visita a una ferretería, que Harry y su hijo Rick tendrán que transgredir los valores impuestos por la sociedad con la finalidad de asegurar su futuro. Al quedarse sin dinero, el personaje de Milland se ve en la obligación de asaltar al dueño de la ferretería con el fin de poder llevarse un par de armas de fuego que posteriormente tendrá que utilizar para defenderse. Esta no será la primera ni la única vez que Harry tendrá que actuar de manera hostil y violenta, revelando su postura individualista y su creencia de que el hombre es un animal anárquico por naturaleza, y que sólo la presencia de una figura de autoridad lo mantiene en los límites de la civilización. Este concepto queda claramente evidenciado cuando Harry asevera: “yo decido abandonar la civilización, y regresaré cuando la gente vuelva a ser civilizada”.

Con respecto a la actitud individualista de Harry, el director se encarga de contrastar esta postura con la de Ann, quien sostiene que bajo ninguna condición un hombre que dice ser civilizado, debe darle la espalda a los principios que rigen la sociedad. La verdad es que la película presenta una serie de complejas situaciones en las que estas dos posturas se enfrentan, planteándole al espectador la interrogante de que haría cada uno en una situación como esta. Y es que durante su travesía hacia terrenos alejados los cuales les proporcionen un cierto grado de seguridad, los Baldwin se toparan con saqueos, barricadas de hombres armados, y desalmados que buscan sacar algún provecho de la situación. Aunque algunas de las determinaciones que toma Harry pueden resultar algo cuestionables, tampoco se le puede culpar por sus actos. En cierta medida, el personaje de Milland es una representación más “hogareña” del típico protagonista de las cintas post-apocalípticas que inundarían la pantalla grande durante los setenta y ochenta. El mundo se ha convertido en una jungla sin Dios ni ley, donde sólo sobrevive el más fuerte y donde casi nadie está dispuesto a ayudar al prójimo. Llama la atención que prácticamente ninguno de los personajes que aparecen durante el transcurso del film puede ver más allá de sus propias necesidades.

Llegado un determinado momento, la cinta se desvía un poco de su estudio del comportamiento del hombre en una situación extrema para dar paso a una subtrama que involucra pandilleros, una violación, un par de asesinatos, y la posterior venganza de los involucrados. Si bien este segmento de la cinta suele ser criticado, la verdad es que ayuda a otorgarle una mayor tensión a una situación familiar que en apariencia parecía tranquila. Por otro lado, las actuaciones son algo irregulares. Mientras que Ray Milland y Jean Hagen realizan un trabajo correcto, Frankie Avalon y Joan Freeman no terminan de convencer en gran medida debido a que los diálogos que les corresponden distan de ser memorables. Por su parte, el director de fotografía Gilbert Warrenton y el director de arte Daniel Haller, realizan un buen trabajo pese a los pocos recursos que tenían a su disposición. Milland y su equipo de filmación fueron lo suficientemente inteligentes como para transmitir la sensación de caos y destrucción mediante un par de escenas bastante simples pero concretas (como las muchas que indican el éxodo masivo de automovilistas de la ciudad de Los Ángeles y sus alrededores), evitando tener que recurrir a imágenes más gráficas que pudieran elevar el presupuesto de la producción.

Por otro lado, lamentablemente la jazzística banda sonora de Les Baxter no ayuda demasiado a construir una atmósfera de paranoia, sino que muy por el contrario, le otorga un cierto tono kitsch al film. Algo que también suele ser criticado, es la actitud que Harry Baldwin tiene durante gran parte de la cinta. En muchas ocasiones, el protagonista no parece ser un individuo sobrepasado por las circunstancias, sino una persona que se coloca en un estrato superior y que elabora ciertos razonamientos discursivos. Harry tiende a ver el desmoronamiento de la civilización desde una cierta distancia, tildando de salvajes al resto de los involucrados, al mismo tiempo que evidencia su veta más conservadora cuando expresa su necesidad de armarse y defenderse. Si bien por un lado “Panic in the Year Zero!” presenta un discurso algo polémico y machista (la totalidad de las mujeres de la historia son descritas como tontas o caprichosas), hay que reconocer que es una cinta inteligente que plantea de manera concreta y realista las situaciones que pueden acontecer en una tragedia a gran escala. Además tiene la virtud de presentar a un grupo de protagonistas bastante humanos, a los que les resulta difícil ocultar sus instintos más oscuros pese a que en esencia sus intenciones son buenas. En definitiva, “Panic in the Year Zero!” es una cinta por sobretodo entretenida, y si bien puede no estar entre las mejores del género, bien vale la pena echarle una mirada.




por Fantomas.

3 comentarios:

Möbius el Crononauta dijo...

Pues puede estar interesante. Me la apunto para el futuro

Wannabegafapasta dijo...

¿El director no fue Cornel Wilde?

Fantomas dijo...

- Möbius: Te la recomiendo 100%. La peli es sencilla pero entretenida.

- Wannabegafapasta: No. El director es Ray Milland, estoy completamente seguro. De todas formas puedes revisarlo en imdb.

Gracias por sus comentarios,
Saludos ;)

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