jueves, 25 de febrero de 2010

Houdini: La vida de una leyenda de la magia.

“Houdini” (1953), es un film biográfico del director George Marshall, el cual está protagonizado por Tony Curtis y Janet Leigh.

Biografía de ficción del gran mago y artista del escape Harry Houdini (Tony Curtis), en la que se reconstruyen muchos de sus trucos más famosos.


En los años posteriores a su muerte, la legenda de Harry Houdini gradualmente tomó más importancia que la verdadera vida del famoso mago. La Paramount consciente de esto, a principios de la década del cincuenta decidió realizar una cinta biográfica del reconocido ilusionista. Los ejecutivos del estudio contrataron al guionista Philip Yordan para “adaptar” la biografía “Houdini: His Life Story”, escrita por Harold Kellock, y al veterano director George Marshall para filmar el proyecto. Con el fin de que la película resultara comercialmente llamativa, los ejecutivos del estudio contrataron a la pareja de recién casados, Tony Curtis y Janet Leigh, para interpretar a Houdini y a su esposa Bess. Sin embargo, en aquel entonces ambos actores se encontraban bajo contrato con otros estudios (Curtis con la Universal y Leigh con la MGM), por lo que la Paramount tuvo que negociar su participación en la cinta. A causa de las condiciones contractuales gracias a las cuales la pareja de actores pudo ser cedida a la Paramount, estos en cierta medida se vieron perjudicados económicamente. Según recordaría Curtis en su autobiografía, “los estudios recaudaron un montón de dinero con el film, pero nosotros solo obtuvimos nuestros salarios regulares”.

“Houdini” fue realizada bajo la supervisión técnica de Joseph Dunninger, un mago veterano que heredó un buen número de los artefactos utilizados por Houdini en sus actos de magia, luego del fallecimiento de Bess en 1943. Pese a que el equipo de filmación y el elenco hicieron lo posible por recrear de manera fidedigna algunas de las ilusiones más famosas de Houdini, solo la llamada “metamorfosis” pudo ser filmada en una sola toma. Durante la mayoría de las escenas que implicaban trucos de magia, el director George Marshall prefería realizar varias tomas que ayudaran a crear la ilusión de que el truco realmente había sido efectuado (aparentemente, tanto Marshall como el productor George Pal pensaban que la magia de la edición era tan impresionante como las ilusiones de Houdini). Tiempo después, Curtis recordaría que él no había entrenado los trucos de magia con Dunninger, sino que había sido entrenado por el ilusionista George Boston. “Trabajé con él ensayando escapes y juegos de prestidigitación casi todos los días durante cuatro meses antes de comenzar a filmar la película. Fui un estudiante bastante rápido, y lo que aprendí se quedó conmigo de por vida. Todavía practico algunos trucos, y fui reclutado por la Sociedad de Magos aquí (Norteamérica) y en Japón”.

La cinta comienza con Houdini trabajando en una feria de fenómenos, en la cual personifica a un supuesto hombre salvaje, además de realizar algunos sencillos trucos de magia. Es ahí donde conoce a su futura esposa, Bess, quien se encuentra de paseo con algunas de sus amigas del instituto. Desde ese punto en adelante, el film se encarga de relatar como Houdini se casa con Bess, como este comienza su humilde carrera actuando en pequeños teatros junto a su esposa, quien oficiaba de asistente, para luego dar el gran salto en Europa desde donde regresaría a los Estados Unidos convertido en una estrella, lugar donde más tarde fallecería. Si bien la cinta en muchos momentos funciona como una comedia romántica, es durante el primer tramo de la historia donde esto se hace más evidente. Pese a las dificultades iniciales que tiene la pareja de protagonistas, Houdini es retratado como un hombre con una mentalidad positiva, cuyo amor por la magia lo mete en algunos problemas. En otros momentos, la cinta entra más de lleno en el plano dramático, en especial cuando Bess se percata que la peligrosa obsesión que tiene su marido con el reconocimiento público y la muerte, la cual desafía en cada uno de sus actos sin importarle las consecuencias de esto.

Son pocas las situaciones presentes en “Houdini” que se correlacionan con la realidad. Si bien la cinta se preocupa de representar la fijación del ilusionista con su madre, así como también sus obsesiones y su atracción por lo sobrenatural, son muchos los hechos de su vida que fueron cambiados por el guionista con el fin ensalzar la leyenda de Houdini. No solo la cinta presenta algunas ilusiones que el mago jamás realizó, sino que también se presenta a Houdini como hijo único (tenía seis hermanos), y se cambian los detalles de su muerte, entre otras cosas (mientras que en la cinta el protagonista muere a causa de una ilusión fallida, la verdad es que el mago falleció a causa de una peritonitis tras estar una semana internado en un hospital). Probablemente si Houdini hubiese estado vivo para supervisar esta producción, hubiese tergiversado los hechos de su vida de la misma forma que lo hizo el guionista Philip Yordan. Durante su carrera, el ilusionista en numerosas ocasiones exageró sus logros y distorsionó algunos hechos de su vida con el fin de adquirir mayor notoriedad.

Si bien ni Tony Curtis se parece físicamente a Houdini, ni Janet Leigh se parece a Bess, la pareja de actores realiza un estupendo trabajo interpretando sus respectivos papeles. Ambos tienen una gran química en la pantalla, y sus interpretaciones son acordes al tono de la cinta. El elenco secundario, encabezado por Angela Clarke, quien interpreta a la madre de Houdini, y Torin Thatcher , quien interpreta al asistente del ilusionista en el último tramo de su carrera, el cual la verdad jamás existió, también realizan un estupendo trabajo. Por otra parte, la cinta cuenta con un estupendo trabajo de fotografía de Ernest Lazlo, quien le saca el máximo provecho a los coloridos pero sencillos escenarios que presenta el film, y una más que adecuada banda sonora compuesta por Roy Webb. En muchos sentidos, “Houdini” presenta una historia donde la fantasía es un elemento importante. Esto probablemente se deba a que el productor George Pal estaba involucrado en el proyecto, y como es sabido, Pal sentía cierta debilidad por los mundos fantásticos, lo que en cierta medida se termina reflejando en el film.

“Houdini” es la celebración de la leyenda del renombrado mago/escapista Harry Houdini, y en ningún momento pretende ser una representación absolutamente fidedigna de la vida del ilusionista. El hecho de que la historia se centre mayormente en algunas de las ilusiones más famosas del mago, que presente errores históricos, o que de frentón excluya algunas partes de la vida de Houdini (como su incursión en el mundo del cine como actor, director y productor), son prueba de esto. George Marshall no hace más que entregarnos una entretenida película que mezcla el drama con la comedia romántica, la cual cumple con el objetivo de convertir a Houdini en una figura llamativa y mística. La cinta ha envejecido de buena manera, y logra captar sin problemas la atención del espectador de principio a fin. Quizás lo más criticable de la producción sea su final, el cual no es del todo satisfactorio. En definitiva, “Houdini” probablemente sea la cinta más icónica acerca de la vida del mago, pese a no representar de manera fidedigna su vida y obra. Pero como el mismo Houdini probablemente hubiese asegurado, la realidad a veces puede ser algo sobrevalorada.



por Fantomas.

domingo, 21 de febrero de 2010

Police Story: El mejor policía de todo Hong Kong.

“Police Story” (1985), es una comedia de acción del director Jackie Chan, la cual está protagonizada por el mismo Chan, Brigitte Lin, y Maggie Cheung.

Chan Ka Kui (Jackie Chan), un policía de Hong Kong, se anota un gran éxito al detener prácticamente sin ayuda a Lord Cho (Chor Yuen), un importante narcotraficante. Más tarde, y a pesar de que la misión no le agrada, Chan debe proteger a Selina Fong (Brigitte Lin), la secretaria de Cho, que está dispuesta a declarar contra él. Sin embargo, el día del juicio la chica desaparece y la policía se ve obligada a dejar en libertad al criminal por falta de pruebas. Ahora dependerá de Chan conseguir las pruebas suficientes para impedir que el narcotraficante continúe con su reinado criminal.

Luego de participar en la fallida co-producción de la Golden Harvest y la Warner Bros titulada “The Protector” (1985), del director James Glickenhaus, la cual intentaba posicionar a Jackie Chan como una estrella en el mercado hollywoodense, el actor insatisfecho con los resultados, decidió volver a Hong Kong para filmar su versión de lo que debía ser una película de policías. Aunque Chan había dirigido cuatro películas anteriormente, “Police Story” fue la primera cinta que dirigió en la que pudo demostrar toda su capacidad a la hora de abordar un film de acción. Jackie Chan no solo dirigió y protagonizó la película, sino que también estuvo a cargo de coreografiar las escenas de acción, y realizar las escenas de riesgo junto al grupo Sing Ga Ban, el cual el mismo Chan formó en 1983. “Police Story” no es una simple película de acción y artes marciales. Gracias a que el actor era un ávido fanático del cine en general, este pudo fusionar una serie de diversos elementos durante el transcurso de la cinta. Por este motivo, no solo nos encontramos con coloridas e impresionantes escenas de acción, sino que la historia también ofrece algunos momentos emotivos y otros más cargados a la comedia.

La cinta comienza con una impresionante secuencia de acción. Una redada policial que tiene por objetivo capturar a un importante narcotraficante, se convierte en un verdadero caos cuando uno de los criminales que lo acompañan se percata de la presencia de la policía en una pequeña población ubicada en una colina, donde se está por producir una importante venta de droga. De forma imprevista, el oficial Chan Ka Kui y su equipo se ven atrapados en una caótica balacera con los criminales, los cuales intentan huir rápidamente del lugar. Las cosas empeoran de forma considerable cuando el narcotraficante y sus matones deciden huir colina abajo utilizando una serie de automóviles que destruirán todo a su paso, no quedándole más remedio al protagonista que seguir el mismo camino que tomaron los criminales con el fin de darles caza. Dicha secuencia es realmente increíble. Chan se preocupa de que el espectador vea con lujo de detalle la destrucción que van dejando los automóviles a su paso, e incluso se puede apreciar como algunos dobles de riesgo saltan de los vehículos mientras estos van colina abajo.

Acto seguido, Chan protagoniza una peligrosa persecución en la cual queda colgando de un bus de dos pisos, dando vida a una de las escenas más recordadas del film. Si bien tras ver la explosiva introducción uno podría pensar que la cinta estará compuesta de una escena de acción tras otra, la verdad es que Jackie Chan opta por mostrar una historia con algunos matices, aunque siempre manteniendo la combinación de acción y comedia que tantos dividendos le ha traído. En lo que podría considerarse como el segundo acto de la cinta, nos es presentado el personaje interpretado por Brigitte Lin, quien es la testigo más importante en el caso de la captura de Lord Cho. Es durante el tiempo que Chan debe proteger a la testigo, donde están concentrados los gags más divertidos del film. Chan no solo le pide a un amigo que pretenda ser un criminal para asustar a Selina Fong con el fin de que ella acepte estar bajo protección, sino que su interacción con ella le traerá problemas con su novia (Maggie Cheung), y posteriormente lo pondrá en vergüenza durante el juicio.

Gran parte del humor que maneja Chan en el film es de tipo slapstick, el que ayuda a convertir situaciones cotidianas e inofensivas, en algo extraordinario que bien pueden terminar en un completo desastre. Es por este motivo que escenas como en la que tiene que contestar varios teléfonos al mismo tiempo, logran quedar en la memoria del espectador con la misma facilidad que algunas de las escenas de acción de la cinta. En cuanto a las escenas de acción que presenta el film, probablemente las más espectaculares se encuentran ubicadas en el tercer acto de la historia, que se centra en los intentos del protagonista por limpiar su nombre, luego de ser culpado de un asesinato que no cometió. La secuencia que transcurre al interior del centro comercial, la cual abarca aproximadamente los quince minutos finales de la cinta, es probablemente la secuencia más caótica y emocionante de todo el film. El enfrentamiento final entre el protagonista y los secuaces de Lord Cho está marcado por la quebrazón de estanterías, un estilo de lucha más callejero y realista que el visto en otras cintas del actor, y una serie de escenas de riesgo que le agregan espectacularidad al conjunto.


Es importante mencionar la calidad de las escenas de riesgo, las cuales vienen a demostrar el compromiso de Jackie Chan con sus obras. Gran parte de sus películas vienen acompañadas por una serie de tomas donde se muestran los bloopers y las lesiones que sufre el actor y su equipo a causa de las escenas de riesgo, y obviamente “Police Story” no es la excepción. Filmando esta película no solo un buen número de dobles sufrió lesiones a causa del vidrio utilizado en las escenas al interior del centro comercial (debido a que se utilizó un vidrio el doble de grueso del que se suele utilizar en ese tipo de secuencias), sino que además Jackie Chan se quemó las manos y casi queda paralítico a causa de la famosa escena en la cual desciende por un poste adornado con cientos de luces, con el fin de atrapar a Lord Cho. Jackie Chan es un artista detallista que se preocupa que todo salga a la perfección, al punto de poner en riesgo su integridad física si una determinada escena lo requiere. Por otro lado, las actuaciones son en general correctas, destacándose obviamente el trabajo de Chan y el de sus acompañantes femeninas, Brigitte Lin y Maggie Cheung, quienes pese a interpretar a personajes secundarios presentan una buena química con el protagonista y colaboran con algunos toques de comedia.

Como mencioné anteriormente, “Police Story” es una película de acción que presenta matices e incluso algunos mensajes sutilmente integrados en la historia, que entre otras cosas actúan como una suerte de crítica antiimperialista (como por ejemplo el momento de furia que Chan tiene contra su superior). Obviamente la película tiene sus fallas, pero estas afortunadamente no llegan a alterar el producto final. Pocas películas logran definir de mejor manera el cine hongkonés de los ochenta, o la habilidad de Jackie Chan como director y estrella del cine de acción, como lo hace “Police Story”. La combinación de impresionantes escenas de riesgo, acción explosiva, humor slapstick, y elementos dramáticos, en su momento logró revitalizar el cine de artes marciales con éxito. En definitiva, estamos ante una película sumamente entretenida que probablemente es uno de los mejores trabajos de Jackie Chan, el cual no solo presenta una historia atrayente y bien narrada, sino que el aspecto técnico de la cinta es de un excelente nivel, por lo cual a mi gusto “Police Story” es sin duda un imperdible del género.




por Fantomas.

Joseph Losey: Un director norteamericano en el exilio.

Joseph Walton Losey nació el 14 de enero de 1909, en La Crosse, Wisconsin, en el seno de una familia con una fuerte formación puritana. Luego de terminar el colegio, estudiaría en medicina en Harvard, pero pronto se daría cuenta que esa no era su verdadera vocación, por lo que en 1926 se mudaría a Nueva York donde se integraría al grupo teatral Dartmouth Players. Desde ese punto, el nombre de Losey comenzaría a ser asociado a la escena teatral, donde pasaría por todas las categorías posibles hasta debutar en la dirección en 1933 con la obra “Little Ol´Boy”, escrita por Albert Bein. Como director teatral tendría la oportunidad de trabajar con Charles Laughton en “Payment Deferred”, y en las producciones de Rothafel en el famoso Radio City Music Hall de Nueva York. Eventualmente, Losey emprendería un viaje de estudios por Europa (específicamente Francia y Alemania) del que volvería muy influenciado por las teorías de Erwin Piscator, la práctica de Vsevolod Meyerhold, y las concepciones de Bertolt Brecht. A fines de los años treinta y a principios de los cuarenta, Losey dirigiría algunos cortometrajes como por ejemplo “Pete-Roleum and his Cousins” (1939), además de alrededor de 90 emisiones radiofónicas para las prestigiosas cadenas NBC y CBS.

En 1943, Losey firma su primer contrato con la MGM, pero al poco tiempo es llamado por el ejército para participar en la Segunda Guerra Mundial. A su regreso, filmaría un corto para la serie del estudio “Crime Does Not Pay”, titulado “A Gun in His Hands” (1945). Dos años después filmaría el corto independiente, “Leben des Galilei” (1947), el cual estaba basado en la obra teatral del mismo nombre de Bertolt Brecht. Aburrido de su situación en la MGM, en 1947 dejó el estudio para integrarse a la RKO, donde filmaría su primer largometraje titulado, “The Boy With the Green Hair” (1948), el cual es una curiosa alegoría antibélica contra la discriminación. A esta cinta le seguiría el drama “The Lawless” (1950), y los thrillers “The Prowler” (1951), un complejo e interesante estudio psicológico y sociológico de un arribista fracaso que pretende subir de escala social; “M” (1951), remake de la obra maestra del mismo título del director Fritz Lang; y “The Big Night” (1951), una historia de venganza con funestas consecuencias. Si bien su carrera iba en franco ascenso, su cercanía con algunas compañías teatrales de izquierda y su preocupación por la justicia social, la cual plasmó en buena parte de sus primeros proyectos, llamó la atención del Comité de Actividades Antiamericanas, lo cual eventualmente le traería problemas.


En los últimos meses de 1951, mientras estaba filmando en Italia “Imbarco a Mezzanotte” (1952), Losey se entera de que había sido nombrado en las declaraciones de dos amigos suyos ante el Comité de Actividades Antiamericanas, lo cual lo ubicó en la infame “lista negra”. Consciente del destino de aquellos que caían en la lista negra de Hollywood en los tiempos del Senador Joseph McCarthy, Losey emigró a Inglaterra donde comenzaría a reconstruir su carrera. Luego de dirigir un par de episodios de la serie de televisión “Robin Hood” (1953), y terminar las filmaciones de “Imbarco a Mezzanotte”, donde saldría acreditado utilizando el seudónimo de Andrea Forzano, Losey filmaría “The Sleeping Tiger” (1954), utilizando el seudónimo de Victor Hanbury. En 1955, el director filmaría el corto de 29 minutos, “A Man on the Beach”, para la productora Hammer. Este peculiar film que se centraba en el robo a un casino, presentaba un guión escrito por Jimmy Sangster, y en gran medida adelantaba algunos elementos que presentarían buena parte de las producciones británicas de Losey.

Posteriormente el director nuevamente utilizaría un seudónimo, esta vez el de Joseph Walton, cuando realizó el thriller “The Intimate Stranger” (1956). Esta modesta producción presenta una serie de paralelos con la historia de Losey en Hollywood, lo que sin duda resulta ser interesante. A este film le siguió la cinta de suspenso “Time Without Pity” (1957), la cual relata los intentos de un hombre por impedir que su hijo sea ejecutado por un asesinato que supuestamente no cometió. Esta sería la primera película británica del director donde firmaría con su nombre. Si bien “The Gypsy and the Gentleman” (1958) es una suerte de retroceso en la carrera de Losey, “Blind Date” (1959) confirmaba la habilidad del director para incluir incisivos comentarios acerca de la condición humana en sus cintas. Ahora que ya estaba establecido en Inglaterra, Losey comenzó a involucrarse en proyectos más riesgosos. “The Criminal” (1960), cuyo guión estaba basado en un escrito de Jimmy Sangster, relata la historia del criminal Johnny Bannion, quien intenta vivir la vida regido por sus propias reglas. La mitad de la cinta transcurre al interior de una oscura prisión, y se caracteriza por presentar una estética bastante teatral. Al mismo tiempo exhibe una brutal pero estilizada visión de la posición de los criminales en la sociedad moderna. La atmosférica banda sonora del compositor John Dankworth, quien iniciaría una próspera relación laboral con el director, le adhiere profundidad a la obra. “The Criminal” se convirtió en el perfecto ejemplo del inmenso talento de Losey, quien comenzaba a ver como se le abrían las puertas de una industria que le había sido algo esquiva.

Después filmaría el drama “Eva” (1962), el cual se centraba en el tema de la obsesión sexual. El film no sería bien recibido por la crítica, en parte por la intervención de los productores quienes le exigieron al director que eliminara alrededor de 16 minutos de metraje. Posteriormente, la Hammer le ofrecería a Losey la dirección del thriller de ciencia ficción, “The Damned” (1963), una de las obras menos valoradas de la filmografía del director. Lamentablemente para él, la cinta también sufriría un recorte de varios minutos, y solo sería estrenada en los Estados Unidos en 1965 en una función doble. El siguiente film de Losey, “The Servant” (1963), marcaría su primera colaboración con el guionista Harold Pinter, y se convertiría en todo un éxito de taquilla. En dicha cinta, Dick Bogarde interpreta a un empleado que gradualmente comienza a manipular a su empleador, interpretado por James Fox. Durante el transcurso de la historia, Losey critica el sistema de clases sociales inglesa y las debilidades de la aristocracia británica. La contribución de Bogarde a la cinta no solo se limitó a su poderosa actuación, sino que también tuvo que asumir el puesto de director por algunos días, cuando Losey contrajo una neumonía.

Bogarde trabajaría nuevamente con Losey en “King and Country” (1964), una cinta bélica de bajo presupuesto filmada en blanco y negro; “Modesty Blaise” (1966), un thriller de espías que presenta una serie de opulentos escenarios; y “Accident” (1967), un drama escrito por Harold Pinter que le valdría al director el tan ansiado reconocimiento internacional. Posteriormente, Losey filmaría dos cintas con Elizabeth Taylor: “Boom” (1968) y “Secret Ceremony” (1968). La primera, cuyo guión fue escrito por Tennessee Williams, es recordada por ser una de las películas preferidas de John Waters y otros seguidores del cine basura. Algo similar sucede con “Secret Ceremony”, la cual es tan mala, que inevitablemente termina resultando cómica. La cinta se vio perjudicada por un guión incompleto, algunos problemas de producción, y la intervención de los ejecutivos. Por otro lado, tanto “Figures in a Landscape” (1970) como “The Assassination of Trostky” (1972), carecen de la energía y la pasión que presentaban las primeras obras del director. Solo “The Go-Between” (1970), la cual marcaría su última colaboración con Harold Pinter, lograría recapturar parte del encanto de los primeros trabajos del director, presentándose como la última gran obra de un hombre que se había quedado sin ideas y sin recursos.


En 1974, Losey cumpliría uno de sus sueños cuando filmó la adaptación de “Galileo” (1975), del dramaturgo Bertolt Brecht. A esta le seguiría “The Romantic Englishwoman” (1975), una comedia protagonizada por Michael Caine y Glenda Jackson, que no tendría mucha relevancia. En 1976, Losey vuelve a Francia (donde es considerado uno de los grandes autores de culto del cine) para dirigir tres películas en francés. La primera de ellas sería “Mr. Klein” (1976), la cual ofrece una mirada ácida al racismo existente en Francia durante la ocupación nazi. Esta es probablemente una de las mejores películas del director durante su época europea. Las otras dos serían “Roads to the South” (1978) y “La Truite” (1982), las cuales no estarían a la altura de sus mejores trabajos. En 1979, Losey adaptaría la ópera “Don Giovanni”, la cual sería bien recibida por la crítica. Lamentablemente, el director finalizaría su carrera con su peor film, “Streaming” (1985), una catastrófica adaptación de una obra poco conocida, cuyo guión estuvo a cargo de la cuarta esposa del director, Patricia Losey. A principios de los ochenta, Losey estuvo a punto de hacer realidad uno de sus sueños: volver a dirigir en los Estados Unidos. Si bien tuvo dos proyectos, uno de ellos terminó siendo interrumpido durante su rodaje, mientras que del otro poco y nada se sabe.

La salud de Joseph Losey se deterioraría bastante durante la filmación de “Streaming”, lo que finalmente causaría su muerte el 22 de junio de 1984. Gran parte de las personas que conocieron a Losey tienden a describirlo como un hombre rudo y poco generoso, el cual durante su vida hizo muchos enemigos, en gran medida debido a que tendía a hablar mal de sus actores. Muchos críticos creen que el marcado reconocimiento que el director recibió por parte de los entendidos, terminó por limitar su talento debido a su exceso de confianza. Más allá de sus falencias como persona, desde su primer film norteamericano Losey demostraría un especial cuidado por los detalles simbólicos, la puesta en escena, y la inclusión de constantes teatrales de las cuales nunca se desprendería, exhibiendo un agudo sentido del sufrimiento de los seres más vulnerables y de la irremediable soledad humana. Es la combinación de estos factores y el poder cautivador del cine de Losey, lo que convierte a sus cintas en obras atemporales, lo que en gran medida justifica el hecho de que Joseph Losey aún sea considerado como uno de los grandes directores de la historia del cine.



por Fantomas.

jueves, 18 de febrero de 2010

Midnight Lace: No contestes ese teléfono.

“Midnight Lace” (1960), es un thriller del director David Miller, el cual está protagonizado por Doris Day, Rex Harrison y John Gavin.

Kit Preston (Doris Day), una rica heredera esposa de un importante empresario (Rex Harrison), desde hace un tiempo recibe amenazas de muerte de un desconocido. Primero en un parque, envuelta por la niebla, y luego mediante llamadas telefónicas. Aunque un grupo de policías de Scotland Yard se compromete a protegerla, el desconocido cada vez está más cerca de cumplir con sus amenazas.

Durante gran parte de su carrera cinematográfica, Doris Day fue víctima de un encasillamiento que solo le permitió interpretar roles destinados a explotar su belleza y su indiscutible carisma. Sin embargo, en determinadas ocasiones se le otorgó la oportunidad de interpretar roles de marcado dramatismo, como sucede en “Midnight Lace”, cinta basada en la obra teatral “Matilda Shouted Fire”, de la escritora Janet Green, en la cual la actriz interpreta a una atormentada millonaria que sin motivo aparente comienza a recibir diversas amenazas de muerte. Curiosamente, Day había expresado su intención de no protagonizar más thrillers luego de haber participado en “Julie” (1956), del director Andrew L. Stone. Sin embargo, su marido, el productor Martin Melcher, la convenció de participar en el proyecto. Algún tiempo después, la actriz admitiría que su negativa inicial solo respondía a un tema de vanidad; “Me asustaba pensar en lo mal que me vería en las escenas de terror de ´Midnight Lace´. Ver mi boca torcida, mi cabello despeinado, mis ojos hinchados y mi vestido hecho un desastre”, declararía la misma Day en la autobiografía “Doris Day: Her Own Story”.

Además del tema de la vanidad, la actriz no miraba con buenos ojos la demanda emocional que requería el personaje, especialmente en aquellas escenas en las que se veía enfrentada a situaciones estresantes. “Para proyectar de mejor forma el horror del personaje, rememoré los abusos que sufrí a manos de Al Jordan (esposo de Day entre los años 1941-1943). En una escena en la cual debía mostrarme completamente histérica, recordé el momento cuando estaba embarazada y enferma, y Al Jordan irrumpió en mi habitación, me sacó de la cama y me azotó contra la pared. Como no estaba actuando como una histérica, sino que estaba realmente histérica, una vez terminada la escena colapsé. Todo el mundo estaba terriblemente preocupado. El director, David Miller, suspendió las filmaciones. Mi vida cinematográfica y mi vida real se habían fusionado, por lo que no me era sencillo terminar una escena y olvidarme de mis emociones”, declararía la actriz en una ocasión con respecto a su participación en el film. Por otro lado, su coestrella, Rex Harrison, también estaba experimentando ciertos problemas. Su esposa, Kay Kendall, había fallecido recientemente, lo que afectó directamente el desempeño y el estado de ánimo del actor. Sin embargo, según Doris Day, el dolor que ambos sentían finalmente los terminaría uniendo, lo que en gran medida ayudaría a la actriz a mantener su cordura durante todo el proceso de rodaje del film.

Básicamente, “Midnight Lace” se centra en el desequilibrio emocional experimentado por Kit Preston, luego de recibir una serie de amenazas de muerte por parte de un desconocido. Como todo relato de misterio, son varios los sospechosos de intentar volver loca a la indefensa heredera. Entre ellos se encuentra Brian Younger (John Gavin), un joven y amable contratista que parece estar obsesionado con la señora Preston; Malcolm Stanley (Roddy McDowall), el hijo de la ama de llaves de la protagonista, el cual está resentido con la heredera luego de que esta se negara a prestarle dinero para costear los gastos médicos de su madre; y los socios de su marido, Charles Manning (Herbert Marshall) y Daniel Graham (Richard Ney), quienes eventualmente son señalados como estafadores. La verdad es que todos y cada uno de los personajes que participan en esta historia de terror psicológico, son presentados como potenciales sospechosos en algún momento de la cinta, lo que evidentemente colabora en la construcción de la atmósfera opresiva que domina al relato.

De manera inteligente, al mismo tiempo que David Miller presenta una serie de sospechosos con motivos suficientes como para atormentar y asesinar a la protagonista, el director también juega con la posibilidad de que las amenazas que esta recibe no son más que el producto de su propia histeria. Con el objetivo de reforzar esta teoría, el director solo le permite al espectador conocer el cariz de las amenazas del supuesto criminal a través de las palabras de la propia protagonista, poniendo en duda su estado psicológico. Por otro lado, el Inspector Byrnes (John Williams) de Scotland Yard también tiene su propia teoría, la cual está basada en sus experiencias previas; para él, probablemente Kit Preston está inventando todo el asunto para captar la atención de su esposo, quien últimamente ha estado más preocupado de sus negocios que de ella. Es a raíz de todo esto que la señora Preston gradualmente comienza a quedarse sola, ya que ni su esposo ni su tía Bea (Myrna Loy) pueden evitar pensar que ella se está volviendo loca.

En lo que a las actuaciones se refiere, Doris Day realiza un estupendo trabajo interpretando a la cada vez más atormentada protagonista, evitando caer en la sobreactuación pese a los múltiples ataques de histeria que tiene su personaje. Rex Harrison por su parte, si bien interpreta de buena manera al trabajólico marido de la protagonista, lamentablemente no exhibe una gran química con su coestrella. Por último cabe destacar la labor de Myrna Loy, cuyo personaje comienza cumpliendo la función de alivio cómico, para luego adentrarse en terrenos más dramáticos a medida de que empeora el estado psicológico de Kit Preston. En relación al aspecto técnico del film, resulta destacable el trabajo de fotografía de Russell Metty, quien logra dotar a la cinta de una atmósfera claustrofóbica e inquietante mediante el uso de tonalidades rojas, azules y verdes, y la banda sonora del compositor Frank Skinner, la cual complementa de buena manera la labor realizada por Metty.

Si bien “Midnight Lace” es un entretenido thriller psicológico que presenta un interesante misterio central, la cinta no está exenta de algunos problemas relacionados con algunas subtramas poco desarrolladas, y algunas evidentes lagunas argumentales. Sin embargo, los paralelos que exhibe con el cine de Alfred Hitchcock y con el cine de terror italiano, el espléndido ritmo narrativo que le imprime David Miller, y la magnífica actuación de su protagonista, sitúan a “Midnight Lace” como una de las buenas entradas del a veces denostado género del terror psicológico. Al mismo tiempo, la película otorga la posibilidad de ver a Doris Day interpretando un rol bastante alejado a los que interpretó en las numerosas comedias románticas en las que participó, los cuales en gran medida la convirtieron en una de las grandes estrellas hollywoodenses de la década del sesenta.

por Fantomas.

lunes, 15 de febrero de 2010

The List of Adrian Messenger: Diez nombres. Diez muertes. Una conexión.

“The List of Adrian Messenger” (1963), es una cinta de misterio del director John Huston, la cual está protagonizada por Kirk Douglas, George C. Scott y Dana Wynter.

Antes de morir, el escritor Adrian Messenger (John Merivale) le confía a su amigo y ex-agente de la inteligencia británica, Anthony Gethryn (George C. Scott), una misteriosa lista en la que aparecen varias personas que han muerto en extrañas circunstancias. En compañía del único sobreviviente del supuesto accidente donde falleció Messenger, Gethryn tendrá que investigar la relación que existe entre los hombres de la lista, y cuáles son las verdaderas intenciones del misterioso asesino responsable de sus muertes.

Tras rodar “Freud, the Secret Passion” (1962), una potente biografía del padre del psicoanálisis, el director John Huston decidió realizar una película más lúdica que le sirviera de plataforma para que los estudios Universal financiaran su próximo proyecto. Junto a su amigo, el guionista Anthony Veiller, Huston se encerró en su castillo irlandés ubicado en Galway para adaptar la novela de detectives “The List of Adrian Messenger”, del escritor Philip MacDonald. El proyecto sería producido por la compañía Joel Productions, la cual era propiedad del actor Kirk Douglas, a quien se le pidió interpretar al evasivo asesino. Lamentablemente, el actor no quedó conforme con la cinta de Huston. Y es que el director solo buscaba divertirse con el rodaje del film, algo que no le cayó muy bien al siempre correcto Douglas.

Si bien la película funciona como un típico relato de misterio, en esta ocasión se le otorga una mayor importancia a los motivos del asesino que a la identidad de este. De hecho, a los pocos minutos de iniciado el film, no solo es revelada la identidad del criminal, sino que también se especifica que este utiliza una serie de diversos disfraces para ocultar su identidad al momento de cometer los asesinatos. Cabe mencionar que el tema de los disfraces y las falsas apariencias tiene una especial importancia en este relato. Y es que durante el transcurso de la historia, son varias las estrellas hollywoodenses que aparecen utilizando caretas que impiden reconocerlos a simple vista. Entre las estrellas que participan en la película se encuentran Tony Curtis, Burt Lancaster, Robert Michum y Frank Sinatra, los cuales sin distinción interpretan pequeños roles sin mayor relevancia en el relato. Por lo tanto, Huston no solo incentiva al espectador a develar el misterio tras los asesinatos, sino que además lo invita a intentar reconocer a los actores que se esconden tras el cuidadoso trabajo de maquillaje de Bud Westmore. Como dato curioso, Elizabeth Taylor era otra de las estrellas invitadas del film, pero finalmente terminó abandonando el proyecto cuando se percató de lo tedioso que iba a ser la aplicación del maquillaje.

Luego del asesinato que abre el film, la acción se transporta a la finca Gleneyre ubicada en Inglaterra, donde un escritor llamado Adrian Messenger le entrega una lista con diez nombres a su amigo Anthony Gethryn, para que averigüe si las personas que ahí aparecen aún se encuentran con vida. Aún cuando Messenger no le revela a su amigo el nexo que tienen las personas que aparecen en la lista, el investigador decide aceptar la misión que le es encomendada. Lamentablemente, unos pocos días después Messenger fallece en un atentado aéreo, donde el único sobreviviente es un francés llamado Raoul Le Borg (Jacques Roux), quien coincidentemente logró escuchar las últimas palabras de Messenger mientras ambos esperaban ser rescatados en medio del océano. Serán precisamente las últimas palabras del difunto, las cuales en apariencia carecen de todo sentido, parte importante de la clave del misterio que se esconde tras su muerte. De esta forma, Gethryn comienza a trabajar en compañía de Le Borg en la solución del problema al cual ahora se ven enfrentados, a sabiendas que su curiosidad bien podría costarles la vida.

Como es de esperarse, a medida que transcurre el relato es posible percatarse de que nada es lo que parece ser. En la búsqueda del responsable de los asesinatos que poseen un carácter casi casual, la dupla de protagonistas se topará con juegos de palabras, complejos señuelos, cuidados disfraces y trampas fonéticas y visuales. La trama detectivesca es de tal complejidad, que incluso el texto mecanografiado en la lista esconde un par de mensajes ocultos en el interlineado. Es gracias a todo esto, que Huston demuestra ser un verdadero maestro de la manipulación durante todo el transcurso del film. Y es que básicamente el director decide centrarse en un asesino con una marcada inclinación por los disfraces, para reflejar su propia visión del mundo hollywoodense, el cual según él está dominado por las falsas apariencias, las mentiras y la traición. Quizás por esto mismo, el novelista de misterio y profesor de cine, Stuart Kaminsky, señaló a “The List of Adrian Messenger” como una de las dos o tres películas más personales de la filmografía de Huston.

En lo que a las actuaciones se refiere, la totalidad del elenco realiza una estupenda labor. Mientras que George C. Scott interpreta de buena manera al tenaz y astuto detective que decide investigar el misterio que esconde la infame lista, Kirk Douglas logra destacarse como el calculador asesino, aún cuando su papel es más bien secundario. Por otra parte, tanto Jacques Roux, quien interpreta al único sobreviviente del atentado aéreo en el que fallece Messenger, como Dana Wynter, quien interpreta a la hija del Marqués de Gleneyre, realizan una buena labor en sus respectivos roles. En relación al aspecto técnico del film, se destaca el trabajo de fotografía de Joseph MacDonald, quien no solo exhibe un esplendido uso de la luz y la sombra, sino que además le saca el máximo provecho posible a las locaciones ubicadas a las afueras de Londres, y a los sets construidos al interior de los estudios Universal. Por último, cabe destacar la atmosférica banda sonora del compositor Jerry Goldsmith, la cual en gran medida ayuda a crear el clima de incertidumbre que domina al relato.

Si bien es cierto que “The List of Adrian Messenger” se intentó comercializar usando el gimmick del sutil cameo de las cuatro estrellas invitadas (aún cuando se dice que los actores jamás se sometieron al tedioso trabajo de maquillaje), la verdad es que la cinta de Huston presenta méritos suficientes como para ser considerada una de las buenas entradas del cine de misterio. La película no solo cuenta con un estupendo elenco y con un gran apartado técnico, sino que además presenta una historia inteligente la cual es narrada por Huston utilizando un ritmo bastante dinámico. Es importante destacar que aún cuando el director revela la solución del misterio en el segundo tercio del relato, este logra capturar la atención del espectador durante el último tercio orquestando un juego del gato y el ratón, en el cual la dupla de protagonistas intentará detener al esquivo criminal antes de que este lleve a cabo su maquiavélico plan. En definitiva, “The List of Adrian Messenger” resulta ser un film por sobre todo entretenido, el cual es algo más que una simple compilación de curiosos cameos de un grupo de las más grandes estrellas del Hollywood de la época.



por Fantomas.

domingo, 14 de febrero de 2010

Doris Day: Las apariencias engañan.

Doris Day nació el 3 de abril de 1922, en Cincinnati, Ohio. Sus padres Alma Sophia Welz y Willhelm von Kappelhoff, eran hijos de inmigrantes alemanes. Su madre la nombró Doris en honor a la actriz de cine mudo Doris Kenyon, la cual ella admiraba. Cuando su padre fue descubierto siendo infiel, el matrimonio se separó. Este hecho marcaría la vida de la futura actriz, quien durante su vida se casaría en cuatro ocasiones. Day desarrollaría un temprano interés por la danza, por lo que a mediados de los treinta comenzó a presentarse en distintos locales alrededor de Cincinnati. Luego de sufrir un accidente automovilístico el 13 de octubre de 1937, tuvo que dejar la danza debido a la grave lesión que sufrió en sus piernas. Mientras se recuperaba del accidente, ella tomó lecciones de canto, y cuando tenía 17 años comenzó a actuar en público. En 1939, mientras participaba en la banda de Barney Rapp, ella adoptó el nombre artístico “Day” luego de que Rapp le sugiriera que “Kappelhoff” no era el apellido adecuado para una artista. Como la primera canción que Doris cantó para Rapp fue “Day after Day”, decidió que “Day” era un apellido más que adecuado. Fue durante su estadía en la banda de Rapp, que Doris conocería a su primer esposo, el trombonista Al Jordan.

Su matrimonio distaría de ser feliz. Jordan, incluso antes de casarse, parecía experimentar la necesidad de exhibir su poder de macho: no solo engañaba a Doris, sino que también le pegaba y la humillaba en público. Cualquier cosa servía de pretexto para golpearla, como por ejemplo el simple hecho de que ensuciara la tapicería de su auto con salsa de tomate. Un fin de semana, navegando por el río Ohio, Jordan aumentó la velocidad al límite hasta que la nave terminó volcándose. La madre de Doris le rogó que dejara a aquel lunático, pero el accidente los unió más, y terminaron contrayendo matrimonio. Cuando debido a su trabajo tuvieron que pasar un tiempo separados, Day comenzó a refugiarse en el alcohol y los cigarrillos, fumando casi tres paquetes de tabaco al día. Tenía tan solo 17 años cuando se casó en la primavera de 1941. Al día siguiente de su matrimonio, Jordan vio a Doris dándole un beso en la mejilla a un músico como gesto de agradecimiento por un regalo de boda. Acto seguido, la arrastró fuera del teatro, la llevó a empujones por la calles, y en su habitación de hotel la golpeó hasta que perdió el conocimiento. No era la primera vez, ni la última que esto ocurriría. Como si se tratara de un ritual expiatorio, tras cada episodio de violencia, Jordan la llevaba a la cama y le hacía el amor apasionadamente.


Cuando supo que estaba embarazada, Jordan arregló una cita con un abortista en un callejón. La madre de Doris, que habitualmente era una mujer tranquila, le dijo a su yerno que lo mataría si el aborto se consumaba. Debido a esto, Jordan decidió entonces que el niño no era suyo y le dio a Doris una paliza tan terrible que casi le provocó un aborto. Cuatro semanas antes de que naciera el bebé, Jordan compró una pistola, aparcó el vehículo en un área de descanso, puso el cañón en el pecho de Doris y le anunció que la asesinaría y luego se suicidaría. Afortunadamente, ella logró calmarlo tras lo cual volvieron a casa. Por el resto de su vida, Doris tendría pánico a viajar en el asiento del copiloto. Su primer y único hijo se llamó Terry, y nació tras 12 horas de doloroso parto. Cuando el pequeño lloraba de noche, Doris tenía terminantemente prohibido atenderlo y si desobedecía, se ganaba una bofetada. Tras una noche de farra, Jordan regresó borracho a la casa y maltrató al bebé, que lloraba aterrorizado. Aburrida de los constantes abusos, Doris llamó a un cerrajero y comenzó con los trámites del divorcio. Sin embargo, tan pronto como se libró de él, cayó en una profunda depresión. Al parecer, prefería un mal hombre a estar sola.

Luego de trabajar con Rapp, se asoció a otros líderes de bandas como Bob Crosby y Les Brown. Mientras trabajaba con Brown, Day grabó su primer hit titulado, “Sentimental Journey”, el cual durante la Segunda Guerra Mundial se transformaría en una suerte de himno de los soldados que deseaban regresar a casa. En 1946, Day contraería matrimonio con el saxofonista George Weidler, quien la introduciría a la Ciencia Cristiana (no confundir con la Cientología). La gira por Norteamérica que realizó junto a Les Brown ayudó a aumentar la popularidad de Doris, quien pronto comenzaría a sonar con regularidad en las radios con canciones como “My Dreams are Getting Better All the Time”. Gracias a su éxito como cantante, pronto se le abrirían las puertas de la industria cinematográfica. Luego de separarse de su segundo esposo, Day intentó dejar Los Ángeles para regresar a la casa de su madre en Cincinnati. Sin embargo, su agente la convenció de asistir a una fiesta en la casa del compositor Jule Styne. En dicha fiesta, Doris cantó “Embraceable You”, dejando gratamente impresionado a Styne y a su compañero Sammy Cahn, quienes les dijeron a sus jefes en la Warner que la cantante era perfecta para interpretar un papel en la cinta “Romance on the High Seas” (1948). Eventualmente, dicha película se convertiría en su debut cinematográfico, luego de que la actriz Betty Hutton dejara la producción debido a su embarazo.

El éxito de la cinta elevó la popularidad de la ahora actriz, permitiéndole que la canción “It´s Magic”, se transformara en un nuevo hit. En 1950, los soldados que se encontraban de servicio en Corea la escogieron como su estrella favorita. A principios de los cincuenta, Day participaría en una serie de musicales para la Warner Brothers como por ejemplo: “Tea for Two” (1950), “Starlift” (1951), “On Moonlight Bay” (1951), y “By the Light of the Silvery Moon” (1953), entre otros. En 1953, Day ganó el premio Oscar a la mejor canción original por “Secret Song”, la cual fue incluida en la comedia “Calamity Jane” (1953). La filmación de esta cinta inauguró la fase más excitante de la vida social de la actriz. Al mismo tiempo que mantenía un affair con el actor Jack Carson, Day seguía manteniendo encuentros esporádicos de sexo con su segundo ex marido. Al mismo tiempo, ella mantenía una relación con su agente Al Levy. Cuando Weidler le pidió volver, Day terminó su relación con Levy. Sin embargo, este no se tomó muy bien la noticia y la violó, algo que incluso para ella, que estaba acostumbrada a la brusquedad de sus amantes le pareció algo excesivo (Day consideraba que si una relación no era peligrosa, era insípida). Fue ahí cuando conoció a Martin Melcher, con quien comenzaría una relación, la cual se sumaba a la que mantenía con Weidler, Jack Carson, y Steve Cochram, quien en ese entonces era novio de Joan Crawford. Como si esto no fuera bastante, Doris comenzó a flirtear con el entonces actor Ronald Reagan. Sin duda el periodo que se pasó filmando “Calamity Jane” fue uno de los más difíciles para la actriz. Empezó a experimentar síntomas de inestabilidad y depresión, los cuales la condujeron inevitablemente a la bebida.

De todas formas, luego de filmar “Young at Heart” (1954) con Frank Sinatra, la actriz decidió no renovar su contrato con la Warner. Ella prefirió trabajar bajo la tutela de su ahora tercer esposo, Martin Melcher, con quien contrajo matrimonio en 1951. Este giro en su carrera contribuyó a que la actriz pudiera conseguir algunos roles dramáticos. En 1954, ella recibiría buenas críticas por su interpretación de la cantante Ruth Etting en la cinta, “Love Me or Leave Me” (1955). Varios años más tarde, la actriz señalaría en su autobiografía que este fue su mejor film. En 1956, Day trabajaría junto a Alfred Hitchcock y James Stewart en la cinta, “The Man Who Knew Too Much”, donde cantaría la canción “Que Sera, Sera (Whatever Will Be, Will Be)”, la cual además de ganar un Oscar a la mejor canción original, se transformaría en su canción más icónica. Según el compositor Jay Livingston, quien escribió la canción junto a Ray Evans, la actriz prefería grabar la canción “We´ll Love Again”. Sin embargo, tras la insistencia del estudio, Day terminó cediendo a los deseos de los compositores no sin antes mencionarle a un amigo de Livingston que “esa sería la última vez que escucharía esa canción”. El tiempo se encargaría de enrostrarle su error, ya que dicha canción también fue utilizada en “Please Don´t Eat the Daisies” (1960), y en “The Glass Bottom Boat” (1966). Además, “Que Sera, Sera” se transformaría en la canción principal del show televisivo que la actriz realizaría para la CBS entre 1968 y 1973.

Tras una interpretación dinámica en el musical “The Pajama Game” (1957), Day participó en la exitosa comedia “Teacher´s Pet” (1958), la cual marcó el inicio de la caída de la popularidad de la actriz. Algunos críticos comenzaron a centrar su atención en algunos aspectos de su actuación, lo que sin duda afecto la carrera de Day. Entre 1957 y 1959, Doris Day salió de las listas de las actrices “más taquilleras”. Los magros resultados de sus películas probablemente responden al marcado descenso de la popularidad de los musicales a fines de los cincuenta, así como también a los papeles mediocres que Melcher seleccionó para su esposa. De la misma forma, la popularidad de Day como cantante comenzó a decaer debido al creciente ascenso del rock and roll. De todas formas, en 1958 logró posicionar la canción “Everybody Loves a Lover” entre las diez canciones más taquilleras de la época. En 1959, Day entró a la fase más exitosa de su carrera como actriz, cuando empezó a filmar una serie de comedias románticas, comenzando con “Pillow Talk” (1959), co-protagonizada por Rock Hudson, quien se convertiría en uno de sus mejores amigos. La cinta no solo recibió críticas positivas y fue un éxito de taquilla, sino que también le valió una nominación al Oscar a la mejor actriz.

Day y Hudson realizarían otros dos films juntos; “Lover Come Back” (1961) y “Send Me No Flowers” (1964). La actriz también haría equipo con James Garner, primero en “The Thrill of It All” (1963), y luego en “Move Over, Darling” (1963). Inicialmente, “Move Over” tenía como título “Something´s Got to Give”, y había sido escrita pensando en que serviría para marcar el regreso de Marilyn Monroe. Sin embargo, el film tuvo que ser suspendido cuando los productores despidieron a Monroe. Un año después, la cinta fue renombrada y se escogió a Day para interpretar el personaje protagónico. Para fines de los sesenta, la revolución sexual cambió los gustos de los espectadores y su actitud hacia el sexo. Los tiempos habían cambiado, pero las cintas de Doris Day se habían quedado estancadas en las mismas temáticas. Algunos críticos se burlaron de los papeles de la actriz llamándola, “la virgen más vieja del mundo” (algo bastante alejado a la realidad de Day). Debido a esto, nuevamente la actriz desapareció de la lista de las estrellas más taquilleras, siendo “The Glass Bottom Boat” (1966), la última de las cintas de Day que logró ser un éxito de taquilla.

Años más tarde, la misma Day declaró que muchas de sus últimas cintas eran bastante mediocres (siendo “Caprice” la que ella más detesta), y que solo participó en ellas debido a la insistencia de Melcher. Uno de los roles que rechazó durante ese periodo sería el de la señora Robinson en “The Graduate” (1967), el cual finalmente terminaría ganado la actriz Anne Bancroft. Años más tarde, Day escribiría en sus memorias que rechazó el rol por razones morales. Su última cinta sería “With Six You Get Eggroll” (1968), la cual obtendría pésimos resultados. La popularidad como cantante de Day también declinaría con el correr del tiempo. Pese a que sus discos “Duet” y “Latin for Lovers” obtuvieron el beneplácito de la crítica, fueron un fracaso a nivel comercial. En 1967, Day grabaría su último álbum titulado, “The Love Album”, el cual no sería lanzado hasta 1995. Su marido Martin Melcher, falleció en 1968. Luego de estar durante dos décadas en la cima del estrellato, Day quedó impactada luego de enterarse que su esposo durante 17 años y su socio Jerome Bernard Rosenthal, le habían robado gran parte de sus ganancias, dejándola con una serie de deudas (además, durante su matrimonio tuvo una serie de problemas con Melcher debido a que este maltrataba sicológica y físicamente a su hijo Terry). En febrero de 1969, Day presentó una demanda en contra de Rosenthal, la cual ganó obligándolo a pagar más de 20 millones de dólares, una suma inédita hasta la fecha.

El 18 de septiembre de 1974, Day recibió una suma cercana los 23 millones de dólares como indemnización por el fraude y la malversación de fondos de la que había sido víctima. Antes de morir, el esposo de Day había firmado un contrato ligando a la actriz a una serie de televisión que más tarde se titularía, “The Doris Day Show” (1968-73). En 1996, la actriz declaró en la revista “OK! Magazine”, que su experiencia en televisión no había sido demasiado grata, debido que aún no se recuperaba de la muerte de su esposo. Él la había comprometido para un montón de especiales de televisión sin su consentimiento. Day odiaba la idea de trabajar en televisión, pero se sintió obligada a hacerlo. “Existía un contrato del cual yo no sabía absolutamente nada. Nunca quise hacer televisión, pero de todas formas di mi 100%”, declararía la actriz en una ocasión. Melcher falleció el 20 de abril de 1968, y el primer episodio de la serie de televisión fue transmitido el 24 de septiembre de ese mismo año. El show no fue realmente exitoso, pero de todas formas alcanzó a ser transmitido durante cinco años. Cuando la serie terminó en 1973, el gusto de los espectadores había cambiado a tal punto que ella estaba convencida de que estaba completamente pasada de moda. Debido a eso, decidió retirarse de la actuación luego de que “The Doris Day Show” fuese cancelado, aunque de todas formas participaría en dos especiales de televisión titulados, “The Doris Mary Anne Kappelhoff Special” (1971), y “Doris Day to Day” (1975).


En 1976, Day contraería matrimonio por cuarta vez, en esta ocasión con Barry Comden, con quien estaría casada durante cuatro años. Durante la década de los noventa, la figura de la actriz comenzaría a resurgir. La salida de un CD con sus grandes éxitos en 1992, logró que la actriz y cantante consiguiera nuevos fans. Al mismo tiempo, la salida de gran parte de sus cintas en formato DVD durante los últimos años, provocó un creciente interés por su trabajo, el cual se mantiene hasta el día de hoy. Si bien Day rechazó un tributo organizado por el American Film Institute, ella si recibió el Globo de Oro “Cecil B. DeMille” en 1989, por los logros durante su carrera. La eterna novia de Norteamérica tuvo una vida difícil, marcada por un padre infiel, y una juventud jalonada por matrimonios violentos, lo que la convirtió en una jubilada de 44 años. De todas formas logró forjar una carrera exitosa, posicionándose como una de las grandes estrellas de la historia de Hollywood. Una gran amante de los animales, hoy en día vive rodeada de perros en la localidad californiana de Carmel. A sus 87 años, a Doris Day se le ve a menudo en medio de la noche como un hada buena recogiendo en su coche animales abandonados, quienes han terminado convirtiéndose en la familia feliz que por tantos años no logró formar.



por Fantomas.

viernes, 12 de febrero de 2010

Demon City: El apocalipsis ha comenzado en el centro de Tokio.

“Demon City” (1988), es una cinta animada del director Yoshiaki Kawajiri, la cual está basada en la novela “Demon City Shinjuku” del escritor Hideyuki Kikuchi.

En el Tokio actual, y bajo la guía del Gran Sacerdote, Gennichiro se esfuerza por dominar una técnica secreta llamada nenpo. Celoso de su compañero, Levih Lah pacta con las fuerzas de la oscuridad y reta a su rival a un duelo a muerte, que acaba finalmente con la vida de Gennichiro. Este combate tiene lugar en el popular barrio de Tokyo conocido como Shinjuku, que pasa a convertirse en una zona poseída por las fuerzas demoníacas. A cambio del poder concedido a Levih Lah, dentro de diez años debe abrir un portal dimensional para que las fuerzas infernales regresen y dominen de nuevo a la Tierra.


El director Yoshiaki Kawajiri ha dedicado gran parte de su carrera en la animación a adaptar varias de las novelas del escritor Hideyuki Kikuchi. De hecho, tras adaptar la novela “Wicked City” en 1987, el director trabajaría junto al guionista Kaori Okamura en la adaptación del libro “Demon City Shinjuku” que le da vida la cinta que hoy nos ocupa. El film relata como el poderoso psíquico Levih Rah, quien se encuentra en las ruinas del barrio Shinjuku ubicado en Tokio, intenta abrir un portal al infierno, el cual una vez abierto, permitirá que los demonios dominen por completo el mundo. A días de concretar su objetivo, las esperanzas recaerán en Kyoya Izayoi, el hijo adolescente del fallecido guerrero Gennichiro, quien pese a no dominar por completo el poder del nenpo, tendrá que enfrentarse a una serie de demonios en su camino al combate final con Levih Rah.

Si bien la premisa del film resulta interesante, la manera en cómo es relatada la historia presenta algunas falencias. La cinta comienza con el duelo entre Levih Lah y Gennichiro sin ningún tipo de explicación previa. Solo vemos como dos hombres con poderes sobrenaturales mantienen una batalla con tintes apocalípticos, pero no sabemos qué es lo que se encuentra en juego. Por momentos, la historia avanza de manera brusca, dejando al espectador en la más completa oscuridad (nunca se llega a entender del todo la razón tras el secuestro del presidente de la federación mundial). Luego de alrededor de diez minutos de avanzado el metraje, se nos dará una explicación de lo que sucede en esta suerte de mundo apocalíptico, en la escena donde el antiguo maestro de Gennichiro recluta al protagonista para enfrentarse a las fuerzas del mal y terminar la tarea que inició su padre. Afortunadamente, la historia es bastante simple y es relatada de manera lineal, por lo que para el espectador no le resultará demasiado difícil seguirla. Además, una vez iniciada la acción la cinta corre a un ritmo frenético, lo que en parte ayuda a olvidar algunas de las licencias narrativas que se toma el director.

Para completar su misión, Kyoya Izayoi contará con la ayuda de Sayaka Rama, la hermosa hija del presidente, quien en más de una manera influye en el cambio de actitud del arrogante protagonista. Básicamente, él es el típico adolescente que está más preocupado de conquistar hermosas mujeres que de cumplir sus responsabilidades, al punto que la única razón por la que acepta la peligrosa misión que le es encomendada, es debido a la atracción que siente por Sayaka. En ese sentido, el director se preocupa de presentar un protagonista que va madurando conforme transcurre la cinta. Pese a su crecimiento personal, Kyoya Izayoi no un héroe típico ya que presenta algunas debilidades con las que le cuesta lidiar. Por ejemplo, en la escena donde él y Sayaka se hospedan en una suerte de hotel, se ve obligado a dormir en el piso para así evitar ser consumido por pensamientos sexuales, los cuales reconoce abiertamente. Que el protagonista escape al estereotipo de los héroes de las cintas animadas para presentarse como un personaje lleno de matices, ayuda a que los personajes se tornen un poco más creíbles, pese a estar inmersos en un mundo completamente fantástico.

Además de presentar algunos diálogos subidos de tono, la cinta es en general bastante violenta. Algunos personajes son salvajemente mutilados, e incluso un gato es asesinado de manera brutal por un demonio que se esconde entre las sombras del escalofriante barrio Shinjuku. La violencia suele ser un elemento fundamental en las películas de Kawajiri, y en cierta forma es parte del encanto de la obra del director. Otro elemento que suele estar presente en los films de Kawajiri es el sexo, y esta cinta al igual que la película más conocida del realizador, “Ninja Scroll” (1993), presenta un par de escenas con una fuerte carga erótica. De la misma forma, corresponde mencionar que al igual que gran parte de la filmografía del director, “Demon City” mezcla elementos de la ciencia ficción, del horror, y del cine de acción. El film presenta una atmósfera bastante onírica, por lo que por momentos parece que estuviéramos presenciando una vívida pesadilla.

Por otra parte, las escenas de lucha de la película si bien no son muchas, en su gran mayoría están bien orquestadas y resultan entretenidas, en especial aquella en la que el protagonista se enfrenta a un enorme demonio con forma de araña en una estación de metro. Lamentablemente, la batalla final entre Kyoya Izayoi y Levih Rah es bastante anticlimática, lo que sin duda resulta ser una verdadera desilusión. Por otra parte, la animación es algo irregular. Por momentos es sumamente fluida, mientras que en otras ocasiones el director opta por simplificar bastante la animación de algunas escenas. El diseño de personajes si bien es simple, resulta ser bastante correcto, destacándose el diseño de los demonios que dominan el apocalíptico barrio Shinjuku. La banda sonora por su parte, contiene una serie de tonadas bastante acordes a la época en la que fue compuesta, por lo que pese a cumplir su función será olvidada por completo una vez visto el film.

“Demon City” no es precisamente la mejor cinta de Yoshiaki Kawajiri, lo que no significa que sea una mala película. Más allá de algunos agujeros en el guión, la falta de originalidad de la historia, y el hecho de que la subtrama romántica entre Kyoya Izayoi y Sayaka Rama se ve un poco forzada por lo que bien podría haber sido omitida, se trata de una cinta entretenida, sumamente atmosférica, que contiene un par de buenas escenas de acción, además de un par personajes interesantes, como lo es el misterioso Mephisto, quien aparentemente está del lado de nuestro protagonista. En definitiva, “Demon City” es una cinta con la que uno puede pasar un buen rato, y que probablemente se podría haber convertido en un clásico si se hubiesen solucionado algunos de los problemas del guión, y se hubiesen integrado un par más de escenas de acción, las cuales suelen abundar en la siempre interesante obra de Yoshiaki Kawajiri.




por Fantomas.

martes, 9 de febrero de 2010

Panic in the Streets: La amenaza de las plagas.

“Panic in the Streets” (1950), es un thriller del director Elia Kazan, el cual está protagonizado por Richard Widmark, Paul Douglas, Barbara Bel Geddes, y Jack Palance.

Una noche, en los barrios bajos de Nueva Orlenas, el rufián Blackie (Jack Palance) y sus amigos matan a un inmigrante que ganó demasiado jugando al póker. A la mañana siguiente, el Doctor Clint Reed (Richard Widmark) del Servicio de Salud Pública, confirma que el muerto tenía la peste negra. Para evitar una epidemia catastrófica, Clint debe encontrar y aislar a los asesinos con la ayuda del capitán de policía Tom Warren (Paul Douglas). En total secreto, por miedo a que el pánico asole la ciudad, tienen 48 horas para intentar detener la potencial epidemia antes de que se propague sin control.

El cineasta y escritor grecoamericano, nacido en Estambul, Elia Kazan, quien antes se destacó como actor y director teatral y que en 1947 fundaría el legendario Actor´s Studio junto con Lee Strasberg, supo demostrar su enorme talento desde su debut como realizador cinematográfico con la cinta “A Tree Grows in Brooklyn” (1945). Tras filmar una serie de interesantes películas que terminarían encasillándolo como un director de ideas progresistas y bienintencionadas, y mientras Hollywood era investigado por el infame Comité de Actividades Antiamericanas, Kazan filmaría su primera obra maestra, “Panic in the Streets”. Esta cinta suele ser considerada como una obra transicional en la carrera del director, debido a que significó que este pasara de ser un realizador confinado a los estudios de grabación, a ser uno que comenzaría a utilizar la ciudad y a sus habitantes como un personaje más de sus historias. Como es de esperarse, el simple hecho de que Kazan haya utilizado escenarios naturales como por ejemplo la zona portuaria de Nueva Orleans y algunos de los barrios pobres de la ciudad, le imprime a la cinta un realismo que ayuda a provocar un mayor impacto en el espectador.

“Panic in the Streets” no solo incluye algunos elementos de los docudramas realizados en la década de los cuarenta, donde en muchas ocasiones los procedimientos policiales eran una parte fundamental de la historia, sino que además el guión intenta mostrar de la manera más detallada posible los distintos conflictos que debe enfrentar el cada vez más aproblemado protagonista. No solo somos testigos de sus problemas domésticos que incluyen a su mujer (Barbara Bel Geddes) y su pequeño hijo (Tommy Rettig), sino que también podemos observar la difícil relación entre el escéptico pero experimentado capitán de la policía, y el obstinado Doctor Reed. Si bien en un inicio ambos personajes se muestran algo antagónicos, con el correr de la historia se evidenciará lo mucho que ambos respetan y admiran los principios y las habilidades de cada uno. El simple hecho de que exista un conflicto vital entre los hombres que deben resguardar el bien común, colabora a aumentar la tensión de una situación de por sí bastante tensionante.

La importación de la peste negra a los Estados Unidos, y la búsqueda de los hombres que asesinaron a quien cargaba la enfermedad, se presenta como un pretexto para mostrar una serie de problemas latentes en la sociedad que no están precisamente ligados al control de enfermedades. No solo se trata el tema de la xenofobia en algunos pasajes del film, sino que también se plantea lo difícil que resulta en una sociedad libre controlar elementos destructivos como Blackie y sus camaradas, los cuales se extienden con la misma facilidad que la enfermedad. Esta idea por supuesto que resulta un poco controversial, ya que si bien el protagonista en un pasaje de la cinta se encarga de clarificar que todos los seres humanos tienen igualdad de derechos, considerando la época en la que fue filmada la película el mensaje bien podría ser otro. Para algunos, la temida plaga no es más que la fuerza que corrompe a una sociedad aproblemada y dispuesta a aceptar la salida más fácil, la cual por lo general suele traer funestas consecuencias, mientras que otros piensan que la enfermedad viene a representar las ideas comunistas (tan temidas en esa época), las cuales deben ser erradicadas al igual que todos aquellos que las predican.

El tema de la libertad de prensa versus el bien público también es explorado por Kazan. Si bien desde un principio las autoridades evitan que la llegada de la peste a la ciudad de Nueva Orleans sea de conocimiento público, cuando un reportero llamado Neff (Dan Riss) se entera de la verdad, amenaza con publicarla lo antes posible. Aún cuando el razonamiento de los personajes de Widmark y Douglas responde al hecho de que ellos no quieren causar un pánico generalizado que complique la captura de los portadores de la enfermedad, ¿la sociedad no merece saber lo que está sucediendo para así poder proteger a sus familias del peligro? ¿Quién decide lo que la sociedad puede o no saber? Estas y otras interrogantes quedan dando vueltas en la cabeza del espectador al ver cómo se va desarrollando la historia. Y es que la investigación de las autoridades no está exenta de problemas. Gran parte de los involucrados se niegan a cooperar con la policía, debido a la desconfianza que esta les provoca, más aún cuando ni el Doctor Reed ni el Capitán Warren son capaces de dar a conocer las razones por las cuales están buscando a todos aquellos que vieron alguna vez al misterioso hombre que apareció asesinado en el puerto. Lo complejo de la situación llevará al protagonista a sacrificar su salud y su estabilidad familiar, con el fin de evitar un desastre de consecuencias catastróficas.

Probablemente uno de los aspectos que ayuda a que la cinta funcione de buena manera, son las espléndidas actuaciones del elenco que participa en ella. Paul Douglas realiza un sólido trabajo como un policía que pese a mostrar un cierto resentimiento hacia la medicina, es capaz de dejar a un lado sus prejuicios con tal de restablecer el orden social. Barbara Bel Geddes también realiza un buen trabajo interpretando a la comprensiva esposa del protagonista, pese a que por momentos la relación entre ambos se ve algo forzada debido a lo poco convencional de las escenas románticas que incluye el film. Richard Widmark por su parte, construye un personaje rudo y un poco arrogante a ratos, que logra mantener la calma pese a que todo a su alrededor pareciera esta cayéndose a pedazos. El actor logra exitosamente desprenderse de la imagen de villano a la cual se le suele asociar, para interpretar a un héroe en todo el sentido de la palabra. En la vereda de los villanos nos encontramos con el buen trabajo de Zero Mostel quien interpreta al cobarde lacayo de Blackie, mientras que Jack Palance (en su debut cinematográfico) construye a un villano realmente amenazador y creíble, el cual parece estar siempre al borde de perder el control. Por otro lado, cabe destacar el impecable trabajo de fotografía de Joseph MacDonald, el cual es uno de los puntos altos del film.

“Panic in the Streets” ganaría un Oscar al mejor guión y con justa razón. La cinta es un perfecto híbrido entre el film noir, el thriller policial, el cine de catástrofe, y el documental neorrealista, que le saca el máximo provecho a los escenarios naturales en los cuales transcurre el relato. Si a todo esto le sumamos las buenas actuaciones, la atmósfera claustrofóbica que tiene el film pese a que la historia se desarrolla mayormente al aire libre, y el estupendo ritmo narrativo que Kazan la imprime a su obra, podemos concluir que estamos ante una verdadera joya olvidada del cine negro. Aparentemente, al final de su carrera, Kazan declaró que sentía que esta era la película más importante de su interesante y alabada carrera, lo cual obviamente habla muy bien de esta estupenda cinta que merece ser redescubierta por los aficionados al buen cine.



por Fantomas.

domingo, 7 de febrero de 2010

Series de Televisión: "The A-Team", Se arriendan mercenarios.

En 1982, el ejecutivo de la NBC Brandon Tartikoff, llamó a Stephen J. Cannell y al guionista Frank Lupo, para idear una nueva serie televisiva de acción y aventuras. Cannell ya había tenido algunos acercamientos con la televisión, siendo el más exitoso la serie “The Rockford Files” (1974-80). Tartikoff había ideado un concepto para una nueva serie, el cual llevaba por nombre “The A-Team” (1983-87). Él finalmente terminaría contándole su idea a Cannell y Lupo, para que desarrollaran un show que fuese una mezcla de “The Dirty Dozen” (1967) y “The Magnificent Seven” (1960). Además, Tartikoff le otorgó libertad creativa a la dupla de guionistas, imponiéndoles solo una condición; “que el cada vez más popular Mr. T fuera uno de los protagonistas”. Durante algún tiempo, Cannell había sentido un gran grado de admiración por los avisos que aparecían en las revistas de armas los cuales buscaban contratar mercenarios. Fueron dichos avisos los que finalmente maduraron en lo que sería el concepto de la serie. Como el show sería emitido en horario familiar, Cannell y Lupo pensaron que sería mejor presentar a un grupo de soldados que se ven forzados a ser mercenarios luego de ser acusados de un crimen que no cometieron durante la Guerra de Vietnam. Mientras buscan una forma de limpiar su nombre, estos soldados se dedican a ayudar a distintas personas que están siendo oprimidas de alguna manera.

Ya teniendo a Mr. T en el show, Cannell y compañía comenzaron a buscar al resto del elenco. Inicialmente, el papel del ingenioso líder del equipo, el Coronel John “Hannibal” Smith, había sido escrito pensando en James Corburn en el rol. El papel finalmente lo obtendría George Peppard, quien había estelarizado varias cintas durante los sesenta antes de moverse a la televisión. Él se había ganado la reputación de ser un actor problemático, y terminó cayendo en el alcoholismo durante gran parte de los setenta. El rol de la periodista Amy Allen, quien se une al equipo luego de contratarlos en el episodio piloto, le fue cedido a la actriz Melinda Culea, quien previamente había participado en varios pilotos de series no emitidas. Por otra parte, el actor teatral Dwight Schultz sería el encargado de interpretar al excéntrico Capitán “Howling Mad” Murdock, mientras que Tim Dunnigan terminaría ganado el papel del Teniente Templeton “The Faceman” Peck. Mr. T por su parte, interpretaría al gruñón Sargento Bosco “B. A.” (Bad Attitude) Baracus. Por otro lado, el famoso tema principal de la serie sería compuesto por Mike Post y Pete Carpenter, dos compositores veteranos que habían trabajado juntos en varias series de televisión durante los setenta, y que ya habían trabajado con Canell en “The Rockford Files”.


El episodio piloto comenzaría a filmarse en el otoño de 1982, con algunos problemas al interior del elenco. Luego de largas discusiones, los productores llegaron a la conclusión de que Tim Dunigan no era la mejor opción para interpretar a “Face”, debido a que era demasiado joven para el papel (aunque existe otra versión que hace alusión a que la altura del actor opacaba al corpulento Mr. T). Independiente de la razón por la cual despidieron a Dunigan, los productores terminaron contratando a Dirk Benedict, quien desde un inicio había sido la primera opción de Cannell y Lupo. El piloto sería emitido el 23 de enero de 1983 con bastante éxito. Inicialmente, la NBC solo había encargado el piloto y un par de episodios más, pero luego que el show se transformó en un éxito, los ejecutivos terminaron pidiendo un total de 12 episodios los cuales conformarían la primera temporada.

La serie pronto comenzaría su segunda temporada, la cual estaría compuesta por 22 episodios, entre los cuales se incluía el episodio de larga duración, “When you Comin´Back, Range Rider?”, en el cual el equipo tiene que viajar a Arizona para detener a unos ladrones de ganado. Durante esta temporada también se realizarían algunos cambios en el elenco, donde el más importante sería la inclusión de Lance LeGault, quien interpretaría al Coronel Roderick Decker el cual estaría a cargo de capturar a los protagonistas durante gran parte de la serie. Pese al creciente éxito de la serie, las cosas no iban demasiado bien tras las cámaras. Melinda Culea veía con resignación como a su personaje le iban quitando líneas de diálogo a medida que avanzaba la segunda temporada. Al mismo tiempo, George Peppard les insistía a los productores que la serie no necesitaba un personaje protagónico femenino. Tras una serie de dimes y diretes, finalmente la actriz renunció a la serie, siendo “The White Ballot” el último episodio en el que participaría. Luego de filmar tres episodios solo con los cuatro protagonistas masculinos (“Steel”, “The Maltese Cow”, y “In Plane Sight”), en el episodio “The Battle of Bel-Air” fue presentado el personaje de Tawnia Baker (Marla Heasley), quien supuestamente es una colega de Amy.

Además de estos problemas con el elenco femenino de la serie, existían otros problemas en el set. George Peppard y Mr. T no se llevaban para nada bien. Peppard había aceptado participar en la serie entendiendo que él sería la estrella de la misma, pero Mr. T pronto se alzaría como el personaje más popular del show, lo que terminaría desatando una guerra de egos entre ambos actores. Pese a todos estos problemas, la segunda temporada logró mantener el mismo éxito de la primera, aún cuando los críticos comenzaron a hacer hincapié en que los episodios parecían repetir la misma fórmula todas las semanas. Cannell no tardaría en responder que si bien contaban la misma historia cada semana, la forma en como la contaban es lo que variaba. Para la tercera temporada del show, los ejecutivos de la NBC encargarían 24 episodios, siendo esta la temporada más extensa de la serie. Un poco cansados de la insistencia de Peppard, o tal vez sencillamente por el hecho de que consideraban que una co-estrella femenina no era necesaria, los productores eliminaron al personaje interpretado por Marla Heasley, siendo “The Bend in the River” el último episodio en el que ella participaría.

Lance LeGault tampoco podría seguir participando en la serie debido a que se integró al show “Magnum, p.i.”. Debido a esto, en el episodio “Fire” los guionistas introducirían a un nuevo adversario proveniente del ejército; el Coronel Briggs, el cual estaría interpretado por Charles Napier. Aunque inicialmente se pensaba que este personaje sería incluido de forma regular en la serie, finalmente solo aparecería en este episodio. Eventualmente, LeGault volvería a la serie para interpretar al Coronel Decker en el episodio “The Island”. La controversia iniciada en la segunda temporada concerniente a lo repetitivo de los episodios, continuó durante la emisión de la tercera temporada. De hecho, es innegable que la serie utilizaba un patrón genérico que terminaba situando al equipo en distintos trabajos que servían como fachada para cumplir sus misiones; bomberos en “Fire”, leñadores en “Timber!”, mecánicos en “Knights of the Road”, y meseros en “Cup A´Joe”, entre otros. De todas formas, la serie continuó con un éxito arrasador, al punto que pronto se comenzó a comercializar una serie de juguetes inspirados en el show.

Con un elenco estable constituido solo por hombres, comenzó la cuarta temporada la cual contó con 22 episodios. Las críticas que aludían a la repetitiva fórmula del show, ahora comenzaron a surgir de entre los fanáticos de la serie por lo que los guionistas se vieron obligados a escribir guiones más originales y diversos. Fue debido a la poca renovación de la serie, que esta comenzó a sufrir una baja en su tasa de espectadores. Entre las medidas que los productores tomaron para salvar la serie, se encontraba la inclusión de una serie de estrellas invitadas, como por ejemplo Hulk Hogan en “Body Slam” y “The Trouble With Harry”; Isaac Hayes y Rick James en “The Heart of Rock N´Roll”; y Boy George en “Cowboy George”, entre otras. Por otro lado, el conflicto entre Peppard y Mr. T se encontraba en un punto crítico. De hecho, Mr. T amenazó con renunciar en numerosas ocasiones durante las filmaciones de la cuarta temporada. Finalmente, para cubrir las diferencias existentes entre la pareja de actores, los productores decidieron darles más protagonismo a los personajes interpretados por Dirk Benedict y Dwight Schultz.

Para cuando se transmitió el último episodio de la cuarta temporada, “The Sound of Thunder”, el futuro de la serie era incierto. Con el fin de convencer a los ejecutivos de la NBC de permitir una quinta temporada, Cannell y compañía tuvieron que reformular por completo el show. La quinta y última temporada comenzaría con una historia dividida en tres partes tituladas, “Dishpan Man”, “Trial by Fire”, y “Firing Line”, las cuales ubicaban al “Equipo A” en un nuevo escenario. El veterano actor Robert Vaughn fue contratado para interpretar al General retirado Hunt Stockwell, el cual era un misterioso operativo del gobierno que persuade al grupo liderado por Hannibal para que capturen a un hombre que puede ayudarlos a limpiar su nombre. Frankie Santana (Eddie Velez), un especialista en efectos especiales, acompañará a Hannibal y compañía en la difícil misión en la que se han involucrado. Ambos personajes se transformarían en parte del elenco habitual de la serie, y su inclusión desataría reacciones diversas entre los fanáticos del show.

Aunque los cambios realizados durante la quinta temporada rejuvenecieron en cierta medida a la serie, no fueron lo suficientemente buenos como para capturar a un mayor número de televidentes. Pese al buen comienzo que tuvo la quinta temporada, los ratings no tardaron en descender. Fue así como finalmente el show fue cancelado en el invierno de 1986. Luego de la cancelación del show, este gozó de cierto éxito cuando comenzó a ser exhibido mediante sindicación, tanto en Norteamérica como en el resto del mundo. A principios de los noventa, se planeó un telefilme donde se relataría el destino del equipo, y donde finalmente se les otorgaría el tan ansiado perdón. Sin embargo, tras la muerte de George Peppard en mayo de 1994, se terminó desechando la idea. Con el futuro estreno de la adaptación cinematográfica de la serie el 2010, esta ha cobrado nuevamente importancia. Pese a lo repetitivo y lo “caricaturesco” de sus historias (hay que recordar que pese a las enormes balaceras que ocurrían en prácticamente todos los episodios, rara vez alguien resultaba herido), “The A-Team” es una serie entretenida que sigue siendo transmitida por algunos canales de televisión hasta el día de hoy, demostrándo su madera de clásico ochentero pese sus múltiples falencias.



por Fantomas.
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