jueves, 29 de julio de 2010

Out of the Past: Atrapado entre un pasado oscuro y un futuro sin esperanza.

“Out of the Past” (1947), es un film noir del director Jacques Tourneur, el cual está protagonizado por Robert Mitchum, Jane Greer y Kirk Douglas.

Jeff Bailey (Robert Mitchum) es un detective privado retirado que en la actualidad maneja una gasolinera. Sin embargo, cuando un viejo conocido de su pasado se presenta en la pequeña localidad donde reside, este lo obliga a afrontar algunos problemas que pensaba que había dejado atrás.


En 1946, Dore Schary se convirtió en el vicepresidente a cargo de las producciones de los estudios RKO. Apenas asumió el cargo, se puso como objetivo realizar algunas cintas serie A para intentar competir con los grandes estudios. Uno de los primeros proyectos que asumió fue la producción de la adaptación de la novela “Build My Gallows High”, del escritor Daniel Mainwaring (quien usaba el seudónimo de Geoffrey Homes). Dicha tarea le sería asignada al director Jacques Tourneur, quien había demostrado su valía en los films de terror que rodó junto al productor Val Lewton. En aquella época, Robert Mitchum era un actor popular que estaba buscando participar en un película serie A para terminar de impulsar su carrera. Algo similar sucedía con la actriz Jane Greer, quien dos años antes había firmado un contrato con la RKO y ahora estaba lista para interpretar su primer rol protagónico. Tourneur terminaría contratando a los dos actores, y además contaría con los servicios de Kirk Douglas, quien ya era una estrella y que fue facilitado por la Paramount para participar en el film. El hecho de que gran parte de los involucrados en la cinta quisieran dejar su huella en la industria, finalmente desembocó en que “Out of the Past” se convirtiera en un referente del film noir.

Si bien todos querían que la cinta resultara ser un éxito, el proceso de filmación no sería sencillo principalmente por la tensa relación entre Kirk Douglas y Robert Mitchum. La verdad es que los estilos de actuación de ambos hombres no podían diferir más entre sí, por lo que inevitablemente terminaron colisionando en el set. Mientras que Mitchum se mostraba relajado y lacónico, Douglas asumía una postura más agresiva con la cual intentaba destacarse del resto del elenco. En las primeras escenas que rodaron juntos, Douglas intentaba robar escena manipulando algunos objetos, como por ejemplo un manojo de llaves o una moneda, con los cuales el actor buscaba distraer a su colega. Cuando Tourneur se percató de esto, rápidamente intentó ponerle fin al conflicto existente entre sus estrellas. Sin embargo, Mitchum se vengaría de su coprotagonista haciendo morisquetas cuando la cámara estaba detrás de su cabeza, arruinando por completo algunas de las tomas que intentaban captar las reacciones del personaje de Douglas. Eventualmente las discusiones entre los actores llegarían a su fin, y desde ese punto ambos trabajarían para intentar complementar con éxito sus diferentes estilos interpretativos.

Como se adelanta en la sinopsis, el protagonista de la historia es Jeff Bailey, un ex-detective privado que ahora está radicado en un pequeño pueblo de California donde ha instalado una gasolinera y pasa los días junto a su novia Ann (Virginia Huston). Lamentablemente, un hecho de su pasado volverá para atormentarlo; algunos años atrás, Bailey fue contratado por el criminal Whit Sterling (Kirk Douglas) para encontrar a Kathie Moffat (Jane Greer), la antigua novia de este, quien escapó hacia rumbo desconocido con 40.000 dólares. Mediante un flashback donde el mismo Bailey actúa de narrador, se nos explica que sucedió una vez que el protagonista dio con el paradero de Kathie, y que fue lo que lo llevó a esconderse bajo un nombre falso en un pequeño pueblo del estado de California. Ahora que Sterling ha dado con su paradero, recluta nuevamente a Bailey para efectuar un nuevo trabajo sucio; recolectar unos documentos que lo incriminan en una millonaria evasión de impuestos, los cuales están bajo el cuidado de un abogado de San Francisco. Pese a que presiente que todo se trata de una trampa, a Bailey no le queda más alternativa que involucrarse en un peligroso juego que bien podría terminar con su vida.

Esta es básicamente la trama de un film que hoy en día es considerado como uno de los mejores del género. La historia es más compleja de lo que aparenta, al punto que durante algunos pasajes de la cinta resulta un poco difícil seguirla. Sin embargo, poco a poco todas las piezas van encajando de manera perfecta, demostrando que incluso los personajes secundarios juegan un papel relevante en el desarrollo de la historia. “Out of the Past” además presenta gran parte de los tópicos clásicos del género: corrosivos diálogos, violencia latente, personajes marcados por la muerte, el contraste entre la inocencia del mundo rural y la corrupción de las grandes ciudades, y una femme fatale inolvidable. Por otro lado, una de las grandes fortalezas de la cinta es la ambigüedad que presentan sus personajes, quienes se esconden tras estudiadas apariencias. Las razones que llevan a Jeff y a Kathie a cometer ciertas acciones nunca son explicadas por completo, por lo que nos es imposible saber cuál es el alcance de sus metas y sus lealtades. Con esto Tourneur evidencia su fascinación por lo oculto, aquello que escapa a nuestro entendimiento y que inevitablemente siembra la incertidumbre en el espectador.

Jeff Bailey es un personaje pasivo, que se dedica a observar a los demás al mismo tiempo que realiza un trabajo introspectivo. Rara vez es el causante de las acciones que van teniendo lugar en el relato, y en gran medida es un hombre atrapado al cual se le ha negado cualquier tipo de válvula de escape. Una vez que el protagonista se reencuentra con algunos fantasmas de su pasado, queda inexorablemente enfrentado a una serie de dualidades que están representadas por las dos mujeres en su vida. Mientras que Ann representa al amor, la bondad y la posibilidad de redención, Kathie representa a la lujuria, la avaricia y la condena eterna. Si bien ambos personajes son evidentemente polos opuestos que representan la eterna lucha entre el bien y el mal, en el tramo final de la cinta ambos mundos se contaminan nublando el raciocinio de un cada vez más aproblemado Jeff. En el ámbito de las actuaciones, la totalidad del elenco realiza un estupendo trabajo. Aún cuando Robert Mitchum en más de una ocasión fue acusado de ser un actor poco expresivo, en este film refleja de buena manera la reacción de un hombre que ha sido arrastrado en contra de su voluntad a una pesadilla de la cual no puede despertar.

Jane Greer por su parte, encarna a la perfección a una mujer sin escrúpulos que utiliza a todos los hombres que se cruzan en su camino. En su comportamiento siempre hay una doble intención, por lo que aún cuando parece estar atrapada encontrará alguna forma de lograr sus objetivos. Por último cabe destacar la labor de Kirk Douglas, que realiza un buen trabajo interpretando a un siniestro y elegante criminal, que al igual que el resto de los personajes rara vez deja en evidencia sus verdaderas intenciones. Por otro lado, también resulta espectacular el trabajo realizado por el director de fotografía Nicholas Musuraca, cuyo juego de luces y sombras logra incluso representar los estados de ánimo y el aspecto psicológico de los personajes. De la misma forma, la banda sonora compuesta por Roy Webb resulta ser bastante efectiva a la hora de resaltar las emociones de los protagonistas. Pese a que en su momento “Out of the Past” no logró el reconocimiento que merecía, con el paso de los años sus virtudes la posicionaron como una de las obras cumbres del film noir, siendo incluso reconocida como una de las mejores películas de ese artesano llamado Jacques Tourneur.




por Fantomas.

lunes, 26 de julio de 2010

André De Toth: Un artesano de la serie B norteamericana.

Sâsvári Farkasfalvi Tóthfalusi Tóth Endre Antal Mihály, más conocido como André De Toth, se dice que nació el 15 de mayo de 1913, en la ciudad de Makó, Hungría. Curiosamente, no existe una certeza de la fecha exacta en la que el director nació. Con respecto a esto, De Toth declararía una ocasión: “La fecha de mi nacimiento varía entre 1900 y 1920 según diferentes publicaciones, pero lo que importa es que nací. La verdad es que no recuerdo el evento, pero según una fuente cercana nací el 15 de mayo de 1913 en Hungría”. Hijo de un soldado convertido en ingeniero civil, durante su adolescencia De Toth desilusionó a su padre cuando este fue expulsado de numerosas escuelas y se rehusó a seguir una carrera en el ejército. Y es que desde muy temprana edad, De Toth demostró tener una veta artística cuando durante su pre-adolescencia organizaba shows en los que actuaba en solitario (aunque en un principio había intentado probar suerte con la pintura y la escultura, lo cual no se le dio demasiado bien). Durante este periodo, De Toth escribió su primera obra de teatro, la cual si bien jamás se llegó a estrenar, le dio la posibilidad de conocer al escritor Ferenc Molnar, quien se convirtió en su mentor asignándole la creación de un buen número de obras durante su juventud.

Luego de graduarse de abogado en la Royal Hungarian University a principios de los treinta, De Toth probó suerte en la industria cinematográfica húngara, donde trabajó como operador de cámara para el famoso realizador Istvan (Stefan) Eiben. Durante la década del treinta, se dice que De Toth vivió en varias ciudades de Europa y visitó los Estados Unidos en numerosas ocasiones. Mientras se encontraba en Londres, De Toth ejerció diversas labores para los hermanos Korda antes de dirigirse a Viena para trabajar en la elaboración de un guión. Según el mismo De Toth, en uno de sus viajes a Los Ángeles escribió el guión de la cinta “The Life of Emile Zola” (1937), por el cual nunca recibió crédito alguno. En 1939 cuando regresó a Budapest, De Toth comenzó su carrera como director bajo el nombre de Endre Toth, llegando a realizar cinco películas en un año. Su primer film, “Toprini nasz/Wedding at Toprin” (1939), llamó la atención del productor Harry Cohn de la Columbia, aunque pasarían varios años antes de que el director se estableciera definitivamente en los Estados Unidos. Se dice que De Toth filmó cinco películas antes de que los Nazis lo asignaran como director de cintas de propaganda y crónicas de la invasión alemana a Polonia en 1939. Sin embargo, no existen pruebas de que esto sucediera.


De lo que sí se tiene certeza, es que De Toth regresaría a Londres para trabajar junto con los hermanos Korda, generalmente como asistente del productor y/o director de la segunda unidad, aunque sólo recibió crédito por su trabajo en la cinta “The Jungle Book” (1942). Finalmente seria Alexander Korda quien llevaría a De Toth a Hollywood en 1942, donde ingresó a la industria cinematográfica norteamericana como director del film de propaganda “Passport to Suez” (1943), el cual retrataba las intenciones de los Nazis de bombardear el Canal de Suez. Posteriormente, el productor Harry Cohn contrataría a De Toth para rodar la cinta “None Shall Escape” (1944), un drama acerca de un oficial Nazi el cual le fue encargado con el único objetivo de probar la habilidad del director. Sin embargo, sería el film “Ramrod” (1947) el que lograría llamar la atención de la crítica y el público. El western protagonizado por Veronica Lake, Charles Ruggles y Joel McCrea, fue alabado por su espectacular fotografía en blanco y negro (obra de Russell Harlan), y por su estupendo elenco. La película también sirvió para identificar uno de los temas que De Toth frecuentemente tocaría en sus trabajos posteriores: lo caprichoso de las relaciones humanas.

En 1944, De Toth contraería matrimonio con la actriz Veronica Lake. La actriz se había divorciado recientemente de John Detlie cuando conoció al director, y lamentablemente ya arrastraba un serio problema de alcoholismo. Lamentablemente, De Toth tenía fama de ser un hombre violento, por lo que la tormentosa relación que mantuvo con la actriz sólo logró empeorar el consumo de alcohol de Lake. Lo único bueno que saldría de esa relación serían los dos hijos de la pareja; Andre y Diana. En 1948, De Toth conseguiría un nuevo éxito con la película “Pitfall” (1948), la cual relata como un vendedor cansado de su vida cotidiana, termina involucrándose en un romance que pone en riesgo todo aquello que él considera importante. Nuevamente el director demostró tener una gran afinidad con el elenco con el cual trabajaba, el cual en esta ocasión estaba conformado por Dick Powell, Jane Wyatt y Lizbeth Scott. En 1950, De Toth compartió con William Bowers una nominación al Oscar al mejor guión original por la cinta “The Gunfigther” (1950), la cual era la historia de un asesino que trataba de dejar atrás su pasado (cabe mencionar que De Toth objetó la elección de Gregory Peck como protagonista, ya que él había escrito el guión con Gary Cooper en mente).

En 1951, De Toth filmó el primero de seis westerns junto a Randolph Scott, “Man in the Saddle”. Al año siguiente, por fin cumpliría el sueño de dirigir a su amigo Gary Cooper en la cinta “Springfield Rifle” (1952), la cual lamentablemente no sería bien recibida por la crítica. Tras filmar otro western titulado “Last of the Commanches” (1953), De Toth probaría suerte con el género del horror. “House of Wax” (1953), cinta protagonizada por Vincent Price en la cual el actor interpreta al dueño de un museo de cera que convierte a sus víctimas en parte de sus exhibiciones, si bien no fue el mejor film del director, fue por lejos el más popular. Esta era una de las tantas producciones que durante los cincuenta intentaron sin éxito imponer la moda del cine 3D (el cual como todos ya sabemos, recién tomó fuerza hace poco tiempo). Curiosamente, De Toth era tuerto, por lo que era incapaz de percibir el efecto tridimensional (por lo que resulta bastante extraña su contratación). Sin embargo, el director perseveró para que la cinta saliera adelante, gracias a lo cual terminó siendo el film 3D más exitoso de los cincuenta.

Tras divorciarse de Veronica Lake en 1952, el director contraería matrimonio con Marie Louise Stratton, con quien estaría casado durante 29 años y tendría dos hijos; Michelle y Nicolas. Posteriormente De Toth filmaría una serie de interesantes thrillers, de los cuales probablemente el mejor es “Crime Wave” (1954), el cual relata una toma de rehenes y fue protagonizado por Sterling Hayden, Gene Nelson y Phyllis Kirk. En “The Indian Fighter” (1955), la primera cinta producida por Kirk Douglas en la cual además interpretaba a un rudo explorador del ejército, De Toth demostró ser un director metódico, al mismo tiempo que ganaba cierto reconocimiento por retratar a las tribus norteamericanas de forma más profunda que la mayoría de los directores de la época. Intentando darle un giro a su carrera, De Toth abarcaría algunos problemas sociales, específicamente la adicción a las drogas, en la cinta “Monkey on My Back” (1957), la cual estaba basada en la vida del boxeador Barney Ross. A fines de los cincuenta y principios de los sesenta, el director trabajó un tiempo en la televisión para luego retomar su carrera en el cine.

Luego de dirigir la relativamente exitosa “Day of the Outlaw” (1959) y la decepcionante “Man on a String” (1960), el director se mudó a Italia donde rechazó varios proyectos que él consideraba mediocres. Durante su estancia en Europa, De Toth trabajó un tiempo como consultor en la cinta de David Lean, “Lawrence of Arabia” (1962), labor que no le sería acreditada. La naturaleza de sus contribuciones aún no se ha logrado dilucidar; De Toth mencionó en una ocasión que él había encontrado algunas locaciones y que además había filmado algunas escenas. Sin embargo, la mayoría de su trabajo se quedaría en la sala de edición. En 1964, después de tener un accidente esquiando que casi le costó la vida, el director optó por reducir su intensa carga laboral. Se dice que De Toth trabajó como director de la segunda unidad en más de uno de los films de James Bond, y que escribió y produjo la cinta “Billion Dollar Baby” (1967), para el productor de la franquicia Bond, Albert “Cubby” Broccoli. Después de reemplazar al director Rene Clement en el film “Play Dirty” (1968), De Toth decidió retirarse de la dirección por un tiempo. Durante el resto de su carrera, De Toth produciría el film “El Cóndor” (1970), y trabajaría en numerosas producciones sin recibir ningún tipo de crédito por sus labores (entre las que se incluyen la dirección de la segunda unidad en el film “Superman”, y la edición del guión de la cinta “The Lion of the Desert”).

La última cinta en la que De Toth trabajaría como director sería “Terror Night” (1987), un film de bajo presupuesto donde nuevamente no aparecería acreditado como director. En 1995, De Toth sería premiado por los logros obtenidos durante su carrera por la Asociación de Críticos Cinematográficos de Los Ángeles, y además publicaría sus memorias; “Fragments: Portraits From the Inside”. Gracias a estos dos acontecimientos, el director ganaría el reconocimiento que mereció en su momento. André De Toth fallecería el 27 de octubre del 2002, a causa de un aneurisma. El legado del director consiste en una serie de estupendas películas serie B (en su mayoría westerns y dramas policiales), las cuales se caracterizaron por ser áridas, violentas y por presentar un marcado énfasis en el aspecto psicológico de sus protagonistas. Además cabe mencionar que De Toth era un hombre con una personalidad colorida, a quien le gustaba manejar autos veloces y pequeñas avionetas. No contento con esto, le gustaba jactarse de sus aventuras en zonas bélicas, y que incluso en una ocasión mientras se encontraba de viaje lo confundieron con el héroe israelí Moshe Dayan, quien también ocupaba un parche en el ojo. Antes de abandonar este mundo, De Toth se encargaría de plasmar su filosofía a la hora de asumir la dirección de un film; “Las escuelas de cine no te enseñan nada de nada. La psicología necesaria para convertirse en director no se consigue de manera mecánica, o la tienes o no la tienes. El requerimiento número uno es la comprensión. Un director de cine trabaja con los instrumentos más sensibles, los seres humanos”.



por Fantomas.

Knife of Ice: Un giallo que tributa al suspenso clásico.

“Il Coltello di Ghiaccio” (1972), es un giallo del director Umberto Lenzi, el cual está protagonizado por Carroll Baker, Alan Scott y Evelyn Stewart.

Cuando tenía 13 años, Martha Caldwell (Carroll Baker) fue testigo de la brutal muerte de sus padres en un accidente ferroviario, lo que le provocó un fuerte shock que la dejó muda. Ahora instalada con su tío Ralph (George Rigaud) en una casa ubicada en la España rural, cierto día recibe a su prima Jenny (Evelyn Stewart), cuya llegada coincide con una serie de extraños asesinatos que hacen suponer a las autoridades que un maniaco se encuentra escondido en la zona, el cual eventualmente comienza a mostrar un marcado interés por la indefensa Martha.

Como gran parte de los directores italianos de su generación, durante la década del setenta Umberto Lenzi saltaría del péplum y el spaghetti western al popular género del giallo, cuyo alcance comercial comenzaba a sobrepasar las fronteras italianas. “Il Coltello di Ghiaccio” sería el quinto de los ocho giallos que Lenzi rodó durante su carrera, y es probablemente una de las entradas más interesantes de su irregular filmografía. Según el mismo director, el guión de la cinta, el cual escribió en compañía de Luis G. de Blain, estaba inspirado en el film “The Spiral Staircase” (1945), del realizador Robert Siodmak, y también estaba fuertemente influenciada por la película “See No Evil” (1971), de Richard Fleischer. Como en ocasiones anteriores, Lenzi seleccionaría a la actriz Carroll Baker para interpretar el rol protagónico de la atormentada Martha Caldwell, marcando de esta forma la última colaboración entre el director y la actriz. Por otro lado, el resto del elenco estaría conformado por un buen número de rostros habituales del género, como por ejemplo Evelyn Stewart (cuyo verdadero nombre es Ida Galli) y Eduardo Fajardo, entre otros.

Como se menciona anteriormente, la gran protagonista del film es Martha Caldwell, una mujer que a muy temprana edad quedó muda tras ver morir a sus padres en un accidente ferroviario. Pese a llevar años sometida a terapia, Martha ha sido incapaz de superar el trauma que la ha llevado a encerrarse en un mutismo voluntario, por lo que la inminente llegada de su prima Jenny se presenta como todo un reto para ella. Y es que además de tener que ir a buscarla a la estación de trenes del pequeño pueblo donde reside junto a su tío Ralph, Martha no puede evitar sentirse algo intimidada por la extrovertida personalidad de su prima. Con el fin de contrastar las personalidades de ambas mujeres, al principio de la cinta Lenzi inserta una secuencia centrada en una vistosa corrida de toros, la cual es intercalada con las reacciones de Martha y Jenny ante el violento espectáculo que están presenciando. Mientras que la primera se muestra como una muchacha tímida e insegura que aborrece la violencia, su prima es retratada como una mujer segura de sí misma con una evidente inclinación por la violencia.

En lo que podría considerarse como un inesperado golpe de efecto, a tan solo un día de su llegada, Jenny es asesinada brutalmente en el garaje de la casa de Martha, convirtiéndose en el primer eslabón de una cadena de asesinatos que tendrán como víctimas a jóvenes y hermosas mujeres. Aunque en un principio la policía está convencida de que los crímenes han sido cometidos por un maníaco sexual, la aparición de una serie de pistas relacionadas con el mundo de lo esotérico, cambian por completo el curso de la investigación comandada por el Inspector Duran (Franco Fantasia). Y es que según el tío de Martha, quien exhibe un marcado interés por lo esotérico, probablemente el asesino es un seguidor de Satán, el cual está utilizando a las víctimas como parte importante de sus supuestos sacrificios rituales. Con el fin de reforzar esta teoría, Lenzi integra a la historia a un misterioso y esquivo hombre que no solo acostumbra a rondar los terrenos aledaños al cementerio que se encuentra solo a kilómetros del hogar de Martha, sino que además comienza a demostrar un extraño interés por la protagonista.

Como es de esperarse, aquel hombre misterioso no es el único sospechoso de los crímenes. Entre los potenciales responsables de los asesinatos se encuentra el Doctor Laurent (Alan Scott), quien exhibe una evidente atracción hacia la protagonista quien también es su paciente; Marcos (Eduardo Fajardo), el siniestro y lascivo chofer de Martha que parece ocultarle información a la policía; y el mismísimo tío de la muchacha, cuyo conocimiento de las artes esotéricas inevitablemente lo convierte en sospechoso. Lo que distingue a “Il Coltello di Ghiaccio” de la gran mayoría de los giallos filmados a principios de los setenta, es su evidente inclinación por el suspenso más hitchcockiano. Lenzi, quien jamás se caracterizó por ser un director demasiado sutil, en esta ocasión prefirió dejar de lado la violencia gráfica y la desnudez tan propia del llamado thriller a la italiana, para dar paso a una historia marcada por el terror psicológico y la transmutación de lo cotidiano a lo extraordinario, la cual está protagonizada por una mujer cuyo trauma infantil le impide ver el mundo con el mismo prisma de quienes la rodean, alterando por completo su percepción de las cosas.

En lo que a las actuaciones se refiere, el elenco en general realiza un trabajo bastante irregular. En el caso específico de Carroll Baker, si bien logra con éxito proyectar la angustia y el miedo que siente la protagonista durante gran parte del film, lamentablemente la unidimensionalidad de su personaje impide que el espectador empatice del todo con su situación. Dentro del elenco secundario, quizás quien más se destaca es Franco Fantasia, gracias a su sobria interpretación del sagaz Inspector Duran. En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el trabajo de fotografía de José F. Aguayo, aún cuando este no logra crear una atmósfera de suspenso consistente durante las escenas que transcurren a plena luz del día. Por otro lado, la banda sonora compuesta por Marcello Giombini si bien resulta ser bastante efectiva a la hora de construir una atmósfera ciertamente inquietante, está lejos de ser memorable por lo que una vez terminada la película el espectador no podrá hacer otra cosa que olvidarla.

En gran medida, “Il Coltello di Ghiaccio” pone sobre la mesa la interrogante de si es necesario que un giallo contenga altas dosis de violencia y erotismo para que funcione como tal. Si bien gran parte de los directores que incursionaron en el género no lograron concebir el giallo sin esos elementos, en esta ocasión Lenzi demostró que era perfectamente posible construir un thriller a la italiana sin tener que recurrir a un alto conteo de cadáveres, o a explicitas escenas de sexo. Sin embargo, esto no significa que el film de Lenzi esté exento de errores. Lamentablemente para sus pretensiones, la película adolece de un apartado visual realmente atrayente, presenta una historia sin mayores innovaciones argumentales, y está plagada de personajes en extremo unidimensionales que atentan directamente contra el misterio central de la trama. Más allá de sus falencias, “Il Coltello di Ghiaccio” finalmente se alza como una cinta entretenida, la cual curiosamente perfectamente podría ser considerada como uno de los mejores trabajos del siempre irregular Umberto Lenzi, quien durante su carrera no pudo evitar caer en ciertos excesos cuyo único objetivo era obtener un poco de atención, y así desmarcarse de la sombra de directores italianos consagrados como Mario Bava, Dario Argento y Lucio Fulci.

*Advertencia: El trailer contiene una buena cantidad de spoilers.



por Fantomas.

sábado, 24 de julio de 2010

Macross Do You Remember Love?: Amor, guerra y muerte en el espacio exterior.

“Macross: Do You Remember Love?” (1984), es una cinta de animación basada en la serie de televisión animada “The Super Dimension Fortress Macross”, la cual está dirigida por Shoji Kawamori y Noburo Ishiguro.

La nave espacial Macross ha partido hace cinco meses de la Tierra. Su viaje ha sido accidentado, pues sus tripulantes se han topado con los Zentraedis, con quienes han protagonizado algunas escaramuzas. Siendo los Zentraedi los nuevos amos del universo, sólo el tiempo dirá si alguna vez los humanos podrán volver a la Tierra y vencerlos.


A fines de los setenta, la compañía japonesa Studio Nue estaba buscando una historia que pudiera aprovechar el éxito de la serie de anime “Mobile Suit Gundam” (1979). Junto a la compañía Wiz Corporation intentaron en vano desarrollar una serie de ciencia ficción, ya que los muchos desacuerdos entre las productoras terminaron por retardar el proyecto indefinidamente. Cuando Wiz Corporation quebró, Studio Nue se asoció con las productoras Big West y Tatsunoko Production, lo que le permitió realizar la serie de anime que posteriormente sería conocida mundialmente como “Macross” (1982). El proyecto fue dirigido por Noburo Ishiguro, quien junto a un grupo de animadores desconocidos en aquella época, específicamente Haruhiko Mikimoto, Kazutaka Miyatake y Shoji Kawamori, crearon la exitosa serie que se caracterizaría por mezclar ciencia ficción, acción, drama y romance. El éxito fue tal que la serie no sólo tuvo que ser alargada, sino que además se aseguró la producción de una película una vez terminada la transmisión del show.

La idea del largometraje era básicamente condensar los 36 episodios que conformaban la serie, en un cinta de 150 minutos de duración, lo que obviamente no sería una tarea sencilla. Mientras que la historia fue simplificada, se enfatizaron algunos conceptos de la serie de televisión como por ejemplo la importancia de la Protocultura, y el origen de los Zentradi y de la raza humana. Junto con esto, los productores decidieron sacarle el máximo provecho al formato cinematográfico; los diseños de los personajes y los mechas (o robots) mejoraron significativamente, mientras que la banda sonora pasó a tener bastante relevancia dentro de la historia. Con todo esto en mente, Studio Artland debió reunir a los mejores profesionales de la industria para poder lograr sus objetivos. Shoji Kawamori, quien era el responsable de la historia y que en la serie había trabajado bajo las órdenes de Noburo Ishiguro, en esta ocasión ofició de director junto a este último, lo que a muchos les sorprendió ya que Kawamori en ese entonces sólo tenía 24 años de edad.

Para quienes no estén familiarizados con la historia de “Macross”, he aquí una pequeña introducción: En 1999, una nave espacial gigante aterriza en la Tierra. La tecnología alienígena colabora en el rápido desarrollo de la tecnología humana, lo que sin embargo no logra evitar que diez años más tarde, la raza alienígena de gigantes conocida como Zentraedi ataque la Tierra. Sin más opción que arreglar sus diferencias, los pocos humanos sobrevivientes abordan la fortaleza gigante conocida como SDF Macross y huyen hacia el espacio. Guiados por el capitán Global, los pilotos Roy Fokker, Hikaru Ichijyo y Max Jenius batallan a diario con los soldados Zentraedi, usando sus espectaculares Valkyries (robot-jets), mientras que al interior de Macross, los humanos residentes viven inmersos en una burbuja llena de idílicos parques, llamativas tiendas y maravillas futuristas. Entre los civiles, sobresale una joven cantante/estrella de cine de 17 años llamada Lynn Minmay. Sin saberlo, ella será una pieza clave en la batalla entre humanos y alienígenas.

Tras una breve introducción donde dos oficiales Zentraedi intentan descifrar el misterio que se esconde tras lo que ellos llaman Protocultura, la cinta se traslada a uno de los conciertos de Lynn Minmay, el cual termina abruptamente cuando Macross es atacada por un escuadrón Zentraedis. Cuando algunos soldados Zentraedi ingresan a la ciudadela espacial, el joven piloto Hikaru Ichijyo decide perseguirlos pese a las advertencias de la oficial de comunicaciones Misa Hayase. Eventualmente, Hikaru logra rescatar a Lynn Minmay de una muerte segura, tras lo cual quedan atrapados por tres días en una sección de la nave. Es la relación amorosa que nace a partir de este confinamiento y el revuelo que esta causa en la prensa sensacionalista, lo que ocupa gran parte de la primera mitad de la cinta. Mientras Lynn Minmay es una joven estrella algo cansada de la vida que debe llevar a causa de su fama, Hikaru es un joven solitario que ve como se le presenta la oportunidad de su vida cuando accidentalmente queda encerrado con la mujer de sus sueños. Como en toda historia de amor, aparecen algunas complicaciones en el camino; la pareja no sólo deberá soportar el acoso de la prensa, sino que además se forma un triángulo amoroso cuando tras un incidente con las fuerzas Zentraedi, Hikaru y Misa Hayase quedan varados en un planeta desolado durante tres meses, tiempo en el cual ambos se sentirán mutuamente atraídos.

De forma paralela a este triángulo amoroso, se desarrollan múltiples batallas tanto entre los humanos y los Zentraedi, como entre los Zentraedi y las Meltraendi (mientras los primeros son una raza alienígena compuesta sólo por hombres, las segundas son una raza compuesta sólo por mujeres), se intenta explicar el origen de las tres razas, se detalla lo que los Zentraedi entienden por Protocultura, y por último se intenta revelar el misterio que se esconde tras un objeto perteneciente a una raza que al parecer se estableció en la Tierra hace miles de años. Por un lado, la película captura el idealismo y las aspiraciones románticas propias de los jóvenes de la época. Al mismo tiempo, tanto Kawamori como Ishiguro plasman su visión de un futuro multirracial el cual está repleto de toques satíricos. Mientras los protagonistas viven en una suerte de tienda comercial gigante sin mayores preocupaciones, en el espacio se desarrolla una violenta guerra a muerte. El apocalipsis es un tema que se tocó de manera recurrente durante la era dorada del anime, aunque jamás fue retratado literalmente como el fin del mundo, sino que como un catalizador de un nuevo comienzo. De hecho, en un momento de la película Hikaru y Misa son retratados como una suerte de Adán y Eva, los cuales están llamados a reconstruir un mundo en ruinas.

También llama la atención como se utilizan las diferencias entre los humanos y los alienígenas, para retratar lo complejo que a veces resulta comprender las diferencias culturales existente en los distintos países del orbe. Para los Zentraedi no sólo les resulta repulsiva la idea de que hombres y mujeres vivan en comunidad, sino que además les cuesta trabajo entender la naturaleza de los sentimientos humanos. Como es de esperarse, la personalidad de los personajes no se explora con la misma profundidad que en la serie, pero de todas formas la personalidad de los tres protagonistas es descrita en detalle. Cada uno tiene sus propios problemas y preocupaciones, los cuales deberán solucionar en un ambiente que los obligará a tomar decisiones apresuradas y a madurar de manera forzosa. La animación es sencillamente espectacular, tanto a nivel del diseño de los personajes, artefactos y escenarios, como en lo que respecta a fluidez de las imágenes. Lo mismo sucede con la banda sonora compuesta por Kentaro Heneda y Kazuhiko Kato, la cual cobra especial importancia en una película que incluso podría ser considerada como un musical. Son varias las canciones interpretadas por Lynn Minmay durante el transcurso del film, las cuales son presentadas casi como si se tratara de videos musicales de la cantante. Por otro lado, no sólo resulta sorprendente que el film presente varias alusiones dirigidas a un público más adulto (como por ejemplo el desnudo del que es protagonista Minmay, o el hecho de que en su primera cita, Hikaru le muestra un motel a Lynn Minmay como un punto a visitar), sino que además los directores incluyeron algunas imágenes subliminales, como por ejemplo un fotograma de una cerveza Budweiser gigante.

“Macross: Do You Remember Love?” tiene todos los elementos necesarios para ser considerada como uno de los grandes clásicos del anime. Es una película entretenida que mezcla varios géneros, capturando sin problemas la atención del espectador, y que además presenta un trabajo de animación de primer nivel. La segunda mitad de la cinta presenta un ritmo narrativo bastante más dinámico que la primera mitad, lo que probablemente se deba a que contiene una mayor cantidad de escenas de acción. Aunque el film puede verse sin problemas sin la necesidad de conocer la historia tras “Macross” o la versión norteamericana de esta, “Robotech” (que dicho sea de paso, era la fusión y la reescritura de tres series diferentes: “Macross”, “The Super Dimension Cavalry Southern Cross” y “Genesis Climber Mospeada”), probablemente les resultará más disfrutable a aquellos que estén familiarizados con estas series clásicas de la animación. En definitiva, “Macross: Do You Remember Love?” es una película imperdible para todos los fanáticos de la animación y del cine en general.



por Fantomas.

jueves, 22 de julio de 2010

Resultado de la Encuesta y avisos varios.


Primero gracias a todos los que participaron en la encuesta que dio como ganador por un estrecho margen al Especial acerca de los Films de la Hammer. El especial que comenzará en agosto se va a ejecutar en paralelo en este y el blog Cinemauniverse. En total van a ser 14 las películas a reseñar y 4 las biografías que van a formar parte de este especial. Desde ya he puesto un banner en ambos sitios que conduce al directorio de los personajes cuyas biografías ya habían sido escritas con anterioridad y de las películas reseñadas en este sitio. Tanto la biografía de Terence Fisher como el Resumen de la historia de la Hammer fueron reescritos para la ocasión.

Aprovechando este aviso les cuento que la modalidad del blog va a cambiar por un tiempo. Mes por medio voy a proponer especiales los cuales serán seleccionados vía encuesta (se aceptan sugerencias). Dependiendo los temas, los especiales serán tratados en manera conjunta por los dos blog que manejo y por lo general estarán conformados por 14 reseñas de películas y 4 artículos biográficos (estas cantidades pueden variar dependiendo del tiempo del que disponga). La próxima encuesta tendrá como objetivo seleccionar el especial del mes de octubre, que al igual que el año pasado estará centrado en el género del terror. Probablemente la próxima semana suba la encuesta con las opciones a seleccionar.

Por último, cumplo con avisar que el día sábado voy a subir la reseña que me tocaba subir hoy, que a pedido del amigo Zeitzler es la de la cinta “Macross: Do You Remember Love?” (1984).

Saludos a todos ;)

Fantomas.

lunes, 19 de julio de 2010

Fantomas: El criminal más brillante de Francia.

“Fantômas” (1964), es una comedia de aventuras del director André Hunebelle, la cual está protagonizada por Jean Marais, Louis de Funès y Mylène Demongeot.

El malvado criminal Fantomas (Jean Marais), hombre de mil caras, capaz de transformarse en cualquier persona, descubre que un periodista llamado Fandor (Jean Marais) ha publicado una entrevista falsa con él. Decidido a tomar venganza, Fantomas adopta los rasgos físicos del periodista y comete un sensacional crimen haciéndose pasar por él. Fandor da con sus huesos en la cárcel y nadie cree en su inocencia. Será responsabilidad del famoso comisario Juve (Louis de Funès), encontrar a Fantomas antes de que este siga cometiendo sus espectaculares fechorías.

Fantomas, uno de los personajes más populares de la historia de la literatura policial francesa, nació en 1911 de la mano de los escritores Marcel Allain y Pierre Souvestre. A diferencia de otros criminales literarios como su compatriota Arsène Lupin, Fantomas es reconocido como un verdadero sociópata que disfruta asesinando a inocentes de forma llamativa. Este personaje en total protagonizaría 43 novelas escritas entre 1911 y 1963 (donde las últimas 11 serían escritas por Allain en solitario tras la muerte de su socio creativo en 1914). Dos años después de la publicación de la primera novela, el director Louis Feuillade filmaría la primera aparición cinematográfica de Fantomas, la cual se convertiría en una serial muda de cinco partes. Durante el transcurso de los años, han sido varios los directores franceses que han llevado a este antihéroe al cine, pero fue el director Andrè Hunebelle quien intentó cambiar un poco la fórmula que se había utilizado hasta el momento. Inspirado por la Bondmanía desatada en los sesenta, Hunebelle decidió presentar a Fantomas como si se tratara de un oscuro agente secreto cuya única misión es desatar el caos mundial.

No contento con esto, Hunebelle pensó que sería conveniente realizar una pseudo cinta de espías con algunos toques de comedia, los cuales estarían a cargo del actor cómico francés Louis de Funès, quien interpretaría al inspector Juve, personaje que al igual que en las novelas, en la cinta se muestra obsesionado con la captura de Fantomas. Como todo buen villano, Fantomas es un personaje fascinante que presenta una inteligencia superior, despiadados métodos criminales, modales elegantes, y una identidad cubierta tras una máscara gris que acerca bastante su apariencia a la de un personaje salido de un cómic. Además es un maestro del disfraz, cosa que queda en evidencia en la primera escena del film, donde demuestra que no necesita de armas o complejos planes para llevar a cabo sus vistosos robos. Vestido como si se tratara de un distinguido millonario, ingresa a una joyería donde utilizando el pretexto que desea comprar algunas joyas, le pide al dueño que le enseñe algunos de los costosos collares de diamante que se encuentran a la venta en el local. Después de firmar un cheque por una cuantiosa suma de dinero, Fantomas se larga de la joyería tranquilamente con su “compra”. Sin embargo, a los cinco minutos de sucedido esto, el vendedor mira con espanto como la tinta del cheque comienza a desaparecer para dejar al descubierto una sola palabra: Fantomas.

Para todo el mundo menos para el inspector Juve, Fantomas no es más que una leyenda urbana, una suerte de chivo expiatorio que utiliza la policía para justificar su incompetencia al momento de frenar la creciente tasa de crímenes en Francia. Eso es precisamente lo que motiva al periodista Fandor a escribir una falsa entrevista con Fantomas, en la cual aprovecha de ridiculizarlo; al no existir el famoso criminal, nadie puede tomar represalias o acusarlo de engañar a los lectores. Sin embargo, su plan no sale como él lo había planeado, ya que enojado por haber sido retratado como una mera caricatura, Fantomas secuestra a Fandor, adopta su identidad, y comete un espectacular robo en el que implica al periodista. Aunque ha cumplido su objetivo, el brillante criminal no parece estar demasiado contento. Y es que su némesis, el comisario Juve, constantemente amenaza con capturarlo y dejarlo en ridículo frente a la opinión pública, cosa que a Fantomas lo tiene realmente cansado. Es por esto que en esta ocasión asume la identidad de Juve para cometer un par de crímenes. Perseguidos injustamente por la policía, ahora Juve y Fandor tendrán que aliarse si es que quieren limpiar sus nombres y capturar al escurridizo e ingenioso criminal.

Esto es a grandes rasgos la trama de la película, aunque la verdad es que la cinta está guiada por una serie de diversas situaciones más que por una historia bien definida. Podría considerarse que “Fantomas” está compuesta por una serie de episodios que están ligados entre sí por un delgado hilo conductor. Cuatro años más tarde, el director Mario Bava realizaría algo similar en el film “Danger: Diabolik” (1968), cuyo protagonista se basa precisamente en Fantomas. Por otro lado, Hunebelle intenta tapar algunas de las falencias que presenta el sencillo guión escrito por Jean Halain y Pierre Foucaud, adornando algunas situaciones para que parezcan más complejas de lo que en realidad son. Los crímenes que lleva a cabo Fantomas son en esencia bastantes simples, por lo que difícilmente logran impresionar al espectador. Donde la cinta funciona mejor es en las escenas de acción, como por ejemplo en la secuencia donde Fandor debe intentar controlar un auto sin frenos mientras este se precipita por un camino repleto de cerradas curvas, o como la larga e intensa persecución final donde incluso hay espacio para el humor slapstick.

En el ámbito de las actuaciones, Louis de Funès realiza un trabajo efectivo pero que no alcanza a resultar hilarante. Y es que su personaje vendría siendo la versión neurótica del Inspector Clouseau; constantemente pierde el control cuando ve como Fantomas se ríe de la policía y la sociedad francesa, tras lo cual procede a golpear a su ayudante y a gritonear a todos sus subordinados. Por momentos el actor se muestra más controlado, expresándose sólo mediante gestos más propios de la pantomima, lo que a mi modo de ver funciona de mejor manera a la hora de hacer reír al espectador. Jean Marais por su parte, realiza un estupendo trabajo interpretando al ambicioso pero heroico periodista, y al maquiavélico Fantomas. Lo que probablemente resulta más sorprendente de la labor del actor, es que pese a sus 51 años de edad participó en todas las escenas de riesgo, las que dicho sea de paso no son pocas. Por otro lado, el trabajo de fotografía de Marcel Grignon es correcto, mientras que la banda sonora compuesta por Michel Magne provee a la cinta de una atmósfera propia de un film de espías.

“Fantomas” pese a todas sus falencias es un film bastante entretenido que presenta un villano interesante y un par de protagonistas que terminan complementándose de buena manera. Aunque en lo personal soy seguidor del trabajo de Louis De Funes, me parece que en esta ocasión André Hunebelle tomó una decisión inteligente al dejar a su personaje en un segundo plano para concentrarse en el enfrentamiento entre Fantomas y Fandor. Y es que de esta forma esta película pasa a convertirse en una cinta de aventuras con algunos toques de comedia, y no en una comedia con algunas dosis de aventura, cosa que sucedería en las siguientes dos entradas de la trilogía filmada por Hunebelle; “Fantômas se déchaine” (1965) y “Fantômas contre Scotland Yard” (1967). A mi gusto esta es la mejor entrada de la trilogía, por lo que queda la sensación de que de haberse escrito un mejor guión, la película podría haberse transformado en un clásico sin problemas. En definitiva, “Fantômas” es una cinta colorida, alocada y entretenida, que pertenece a un tiempo donde el público se impresionaba más fácilmente, lo que no significa que no valga la pena echarle una mirada.




por Fantomas.

Lon Chaney: El hombre de las mil caras.

Leonidas Frank Chaney, más conocido como Lon Chaney, nació el 1 de abril de 1883, en Colorado Springs, Colorado. Sus padres, Frank y Emma, eran sordomudos, por lo que desde muy temprana edad Lon aprendió a comunicarse utilizando el lenguaje de señas y mediante expresiones faciales. Debido a que su madre se encontraba postrada a causa de un reumatismo degenerativo, Lon debió abandonar el colegio cuando tenía diez años de edad para cuidarla a ella y a sus hermanos pequeños. Para mantener a su familia entretenida, Lon recreaba mediante pantomima los movimientos de la gente que observaba cuando iba al pueblo con su padre. Como la economía familiar era bastante precaria, Chaney se vio obligado a trabajar desde muy joven, primero como guía turístico en los Pikes Peak, lugar donde desarrollaría su amor por las actividades al aire libre. Eventualmente sería contratado por su hermano John como utilero, pintor, bailarín y tramoya de la Colorado Springs Opera House. Durante el tiempo que trabajó en aquel lugar, Chaney tuvo la oportunidad de presenciar a varios de los actores más importantes de la época, lo que provocó que él desarrollara una pasión por el teatro.

Cuando tenía 19 años, Chaney se fue de gira como actor con una obra que había coescrito con su hermano titulada, “The Little Tycoon”. Tras obtener un éxito moderado con su obra, se unió a la compañía Columbia Musical Repertory, donde conoció a quien sería su primera esposa, Cleva Crieghton, una joven de 16 años de edad que se encontraba audicionando para obtener un rol en el show. En contra de los deseos de su madre, Cleva se unió a la compañía como cantante. Al año siguiente, debido al embarazo inesperado de la joven, ella y Chaney regresaron a Oklahoma para prepararse para el nacimiento de su hijo. Con un bebé en camino, la pareja abandonó temporalmente la actuación. Para mantener a su familia, Lon se vio obligado a trabajar durante un tiempo como vendedor de muebles y alfombras- Sin embargo, su profundo amor por el teatro lo llevaría a trabajar en distintos shows de vaudeville por todo Oklahoma. El 10 de febrero de 1906 nacería el único hijo de la pareja: Creighton Tull Chaney, quien años más tarde sería conocido como Lon Chaney Jr. Ya en compañía de su hijo, la pareja se iría de gira por distintas ciudades de los Estados Unidos y Canadá.


Muchas de estas giras no obtuvieron los resultados esperados, por lo que era frecuente que se quedaran completamente varados sin dinero y sin comida. Cuando esto sucedía, a la pareja no le quedaba más remedio que actuar en las esquinas de las calles y en algunos bares, donde mientras Lon actuaba, su hijo se paseaba por las mesas recolectando algo de dinero y robándole comida a los espectadores desprevenidos. La familia Chaney eventualmente arribaría a California en 1910. Afortunadamente para ellos, en el lugar encontrarían trabajo estable; mientras que Lon se desempeñaba como tramoya, actor y coreógrafo de la dupla de actores cómicos Kolb y Dill, Cleva estaba adquiriendo cierta popularidad como cantante en algunos shows de Cabaret. Si bien la situación económica mejoró considerablemente, el matrimonio comenzó a experimentar algunos problemas de pareja, principalmente por lo estresante de sus trabajos, los celos, y la incapacidad que tenían para comunicarse. En abril de 1913, tras una serie de discusiones, Cleva se integró al staff del Teatro Majestic donde Lon estaba trabajando, e intentó quitarse la vida ingiriendo una buena cantidad de veneno.

El veneno dañó gravemente sus cuerdas vocales, dando por terminada su carrera y su matrimonio con Chaney. Este escándalo que no tardó en hacerse público, también dañó la carrera del actor. Luego de que la pareja se divorciara en 1915, el pequeño Creighton tuvo que vivir durante un tiempo en un hogar de niños de padres divorciados y de escasos recursos. Chaney se vio obligado a buscar un nuevo empleo y así fue como terminó ingresando a la creciente industria del cine mudo, donde tras firmar un contrato con la Universal Film Manufacturing Company debutó en el corto “Poor Jakes Demise” (1913). Este sería el primer paso de un actor que con el transcurso de los años se convertiría en una figura legendaria en la industria cinematográfica. Entre 1913 y 1930, Chaney participó en más de 150 films interpretando diversos roles, los cuales frecuentemente eran macabros villanos o personajes más bien conmovedores. En noviembre de 1915, Chaney contrajo matrimonio con Hazel Hastings, una vieja conocida de sus días junto a Kolb y Dills. Tras dicho acontecimiento, Creighton regresó a su hogar para vivir junto a su padre y su madrastra.

Para 1918, tras haber filmado más de cien películas para la Universal, Chaney pidió un aumento de sueldo el cual le fue negado por los ejecutivos del estudio. Al poco tiempo después, él abandonó el estudio para comenzar a trabajar por cuenta propia. Lamentablemente, nuevamente Chaney y su familia se vieron envueltos en una precaria situación económica, por lo que el actor muchas veces se cuestionó si había tomado la decisión correcta. Eventualmente, Chaney sería contactado por William S. Hart, una de las estrellas más populares de los westerns de la época, quien le ofreció el rol del villano en la cinta “Riddle Gawne” (1918). Su actuación sería alabada por la crítica, quienes consideraban que este era el primer rol importante del actor. En 1919, nuevamente recibiría el beneplácito de la crítica gracias a su participación en el film de George Loane Tuckers, “The Miracle Man”, donde interpretó a “La Rana”, un estafador que simula ser un minusválido que es sanado milagrosamente.

Debido a su deseo de interpretar de la manera más realista posible los personajes que le eran designados, Chaney en incontables ocasiones sufrió más de alguna lesión. Por ejemplo en “The Penalty” (1920), debido a que él interpretaba a un hombre cuyas piernas habían sido amputadas, tenía que estar con sus piernas atadas fuertemente detrás de su espalda con un arnés, mientras sus rodillas se insertaban en dos muñones de cuero. A causa de esto, Chaney debió soportar estoico el dolor que le provocaba la falta de circulación en sus miembros inferiores. Para su rol en “The Hunchback of Notre Dame” (1923), el actor utilizaba una joroba que pesaba más de 25 kilos, lo que le provocaba fuertes dolores en su columna. Afortunadamente para Chaney, su esfuerzo fue recompensado cuando su interpretación de Quasimodo le significó obtener fama a nivel mundial. Por otro lado, la destreza con el maquillaje que había adquirido en el teatro, fue sumamente importante a la hora de interpretar al protagonista de “The Phantom of the Opera” (1925), ya que el maquillaje que creó para dicha ocasión fue de tan buena factura, que incluso visto hoy en día resulta impresionante.

En 1924, Chaney protagonizó la cinta de la MGM, “He Who Gets Slapped”, un melodrama ambientado en el circo en el cual él interpreta a un payaso que en algún momento de su vida había sido un famoso científico que decide refugiarse en la vida circense debido a que un hombre acaudalado le roba a su esposa y sus experimentos más importantes. El film tuvo bastante éxito entre el público y la crítica, por lo que el estudio contrató a Chaney por los siguientes cinco años. Entre algunos de los personajes más memorables que el actor interpretó al interior de la MGM se encuentran el chino de la cinta “Mr. Wu” (1927), el rudo sargento de “Tell It To The Marines” (1926), el lanzador de cuchillos manco de “The Unknown” (1927), el comerciante ruso de “Mockery” (1927), el gangster de “The Big City” (1928), el payaso de “Laugh Clown Laugh” (1928), y el rol doble de la mítica cinta perdida “London After Midnight” (1927), entre otros. Fue precisamente la habilidad que Chaney poseía para interpretar diversos personajes lo que le significó ser conocido como “El hombre de las mil caras”.

Lon Chaney al igual que Charlie Chaplin, se mostró en contra del cine sonoro, al punto de que fue una de las estrellas del cine mudo que más tiempo se rehusó a protagonizar films sonoros. Según él, la fama que había obtenido se debía a su dominio del maquillaje y del arte de la pantomima. También se rumoreó durante un tiempo que su postura se debía a que su voz era inapropiada para el cine sonoro. El último rol de Chaney sería en la cinta “The Unholy Three” (1930), del director Tod Browning, el cual además fue su único film sonoro. En dicha película, el actor interpretaba a un ventrílocuo que cambiaba frecuentemente la tonalidad de su voz durante el transcurso de la historia, demostrando que él sí era capaz de realizar la transición del cine mudo al sonoro. Fue precisamente de la mano de Tod Browning que Chaney brilló durante la época que trabajó en la MGM. De hecho, el director había pensado en él para el papel protagónico de la cinta “Dracula” (1931), la cual le había sido enconmendada por la Universal. Pese a que el proyecto entusiasmó a Chaney, el delicado estado de salud en el que se encontraba no le permitió participar en el film, por lo que eventualmente fue sustituido por Bela Lugosi.

Durante la filmación de “Thunder” (1929), Chaney desarrolló una fuerte neumonía. Al poco tiempo después, le fue diagnosticado un cáncer a la laringe. Finalmente el 26 de agosto de 1930, Lon Chaney fallecería tras sufrir una grave hemorragia. En su honor, los ejecutivos de la MGM ordenaron suspender las producciones mientras sus restos eran ubicados en el cementerio Forest Lawn Memorial Park, ubicado en Glendale, California. Si bien algunos años más tarde su hijo, Lon Chaney Jr., intentó seguir sus pasos, apenas consiguió papeles de relevancia. Durante su prolífica carrera, Chaney no sólo protagonizó más de 150 películas, sino que además dirigió siete y escribió los guiones de otras seis. En 1957, la historia del actor fue relatada en la cinta “Man of a Thousand Faces”, con James Cagney interpretando el papel protagónico. Ahora a más de setenta años de su muerte, su legado sigue creciendo. Lon Chaney fue un actor amable y multifacético cuyo legado difícilmente podrá ser olvidado. Sus cientos de personajes y los maquillajes que creó para cada uno de ellos, continúan inspirando tanto a las nuevas generaciones de artistas como a los cinéfilos de todas las edades.





por Fantomas.

viernes, 16 de julio de 2010

Tower of London: El poder destructivo de la ambición.

“Tower of London” (1939), es una cinta de terror del director Rowland V. Lee, la cual está protagonizada por Basil Rathbone, Boris Karloff y Barbara O´Neil.

En el siglo XV, Ricardo, Duque de Gloucester (Basil Rathbone), ayudado por su patizambo verdugo Mord (Boris Karloff), comienza a tejer un complejo plan para apoderarse del trono. Para lograrlo, no sólo deberá eliminar a todas las personas que se encuentran antes que él en la línea de sucesión al trono, sino que además deberá enfrentarse al exiliado Henry Tudor (Ralph Forbes), quien es el único capaz de echar por la borda sus planes.


Dentro del ciclo de cintas de terror que produjeron los estudios Universal durante la década del treinta y la primera mitad de la década del cuarenta, nació un curioso proyecto que buscó fusionar un hecho histórico con el horror social que dominaba al periodo durante el cual dicho hecho ocurrió. Tras una visita a Inglaterra, el director y productor Rowland V. Lee en compañía de su hermano Robert N. Lee, comenzaron a desarrollar un guión que buscaba relatar la sangrienta ascensión al poder de Ricardo III. Tras revisar una gran cantidad de material bibliográfico y analizar la obra teatral de William Shakespeare, “Richard III”, los hermanos Lee se lanzaron a la tarea de enmarcar el guión dentro del género del horror, el cual en el último tiempo le había traído cuantiosas ganancias a los estudios Universal. Tan pronto como terminaron el guión, Rowland V. Lee comenzó a conformar el elenco del film. Pese a que inicialmente el estudio había contratado a George Sanders para interpretar al despiadado monarca, cuando el actor decidió retirarse de la producción, Lee le ofreció el rol a Basil Rathbone, quien no solo tenía una vasta experiencia interpretando personajes shakesperianos, sino que además ya había trabajado bajo las órdenes del director en el thriller “Love from a Stranger” (1937). Junto a Rathbone, los ejecutivos del estudio también contrataron a Boris Karloff para interpretar al siniestro verdugo que está bajo las órdenes de Ricardo III, en gran medida porque el actor había demostrado con creces en otras producciones de la Universal que era capaz de proyectar sin problemas una imagen realmente aterrorizante.

Con un presupuesto de $500.000 dólares y un calendario de rodaje de tan solo 36 días, Rowland V. Lee recreó la famosa Torre de Londres en el patio trasero de los estudios Universal, cuyo diseño estuvo a cargo de Jack Otterson y Richard Riedel. Debido a que era imposible construir una réplica del castillo a escala real, Jack Cosgrove y Russell Lawson confeccionaron algunas pinturas cuya función era crear la ilusión de que el set de filmación era más grande de lo que realmente era. Ambientada en el año 1471, “Tower of London” relata el auge y la caída de Ricardo, Duque de Gloucester, el jorobado monarca cuyo reinado estuvo sumido en la más completa infamia. Fiel a la opinión popular, Ricardo es retratado como un hombre megalómano cuyo maquiavélico plan provoca que este vaya asciendo en la escala de poder existente al interior de la monarquía británica. Es así como de ser un simple Duque, Ricardo eventualmente se convierte en el protector del Rey, quien también es su sobrino, para luego convertirse en el soberano de Inglaterra. Y es que a sabiendas de que jamás podrá acceder al trono debido a que es el sexto aspirante en la línea de sucesión, Ricardo opta por abrirse paso sin importar los medios que deba utilizar para lograr su objetivo, lo que obviamente tendrá nefastas consecuencias para todos aquellos que osan interponerse en su camino.

Desde el principio del film, el director demuestra una especial preocupación por desarrollar en profundidad la personalidad de Ricardo, explorar sus motivaciones y analizar sus más oscuros deseos. El protagonista es retratado como una serpiente que se mueve con habilidad por los diferentes rincones del Reino, envenenando la mente de su hermano el Rey Eduardo IV (Ian Hunter), y la del senil Rey Enrique VI (Miles Mander), quien se encuentra en calidad de prisionero al interior de la torre. Una de las pocas personas que logra percibir la naturaleza malvada de Ricardo, es la Reina Elizabeth (Barbara O´Neil), quien una vez que el protagonista se convierte en el custodio de sus hijos, no puede evitar pensar que ambos se encuentran en un inminente peligro. En gran medida, Ricardo III es descrito como la viva encarnación del mal, noción que es reforzada en numerosas escenas, entre las cuales se destaca aquella en la que tras presenciar la ejecución de un prisionero, Ricardo no logra disimular una pequeña sonrisa que no hace más que reflejar el placer que siente con el dolor ajeno. Tal y como sucede con el monstruo de Frankenstein y el mismísimo Conde Drácula, el personaje interpretado por Rathbone no es más que un monstruo que amparado en la inmensidad de su castillo, maquina todo tipo de nefastas estratagemas para saciar su sed de poder, la cual parece no tener límites.

El otro monstruo que presenta el film es Mord, el lacayo deforme que está bajo las órdenes de Ricardo. Instalado en los calabozos del castillo, el personaje interpretado por Boris Karloff procede a saciar sus instintos sadomasoquistas con la ayuda de los pobres infelices que han tenido la desdicha de caer en sus garras. Como si esto fuera poco, en un acto de suprema blasfemia, Mord asesina a un hombre que se encuentra orando frente a un altar con la ayuda de una navaja escondida dentro de un crucifijo, evidenciando en pleno su naturaleza perversa y retorcida. La razón por la cual tanto Mord como Ricardo resultan ser tanto o más aterradores que el ya mencionado Drácula y el resto de los monstruos clásicos de la Universal, es debido a que ambos son seres humanos que voluntariamente y no por un inesperado giro del destino, comienzan a realizar una serie de atrocidades cuya única finalidad es saciar sus retorcidas pulsiones. Lo que resulta aún más curioso, es que en “Tower of London” los personajes bienintencionados que participan en la historia parecen estar destinados a sufrir un final trágico. Personajes como la Reina Elizabeth, sus dos hijos y John Wyatt (John Sutton), que es nada menos que el héroe de turno, resultan ser pasajeros momentáneos en un relato que está ampliamente dominado por personajes siniestros y demoniacos.

En cuanto a las actuaciones, el elenco realiza un trabajo bastante dispar. Mientras que Ian Hunter y John Sutton interpretan de manera mediocre sus respectivos personajes, Basil Rathbone y Boris Karloff personifican de manera estupenda a dos hombres en esencia corruptos, cuyas ansias de violencia eventualmente terminan volviéndose en su contra. Probablemente es a raíz de esto que los villanos del film resultan ser mucho más interesantes que aquellos personajes que están llamados a restablecer el orden al interior de la Torre de Londres, cuyo destino a fin de cuentas poco le termina importando al espectador. También cabe destacar la labor de un joven Vincent Price, quien interpreta de buena manera al alcohólico Duque de Clarence, el cual fallece tras una peculiar competencia de carácter etílico. Cabe mencionar que en el año 1962, Vincent Price protagonizaría el remake de este film, cuya dirección estaría a cargo de Roger Corman, quien dejaría de lado ciertos aspectos históricos presentes en el guión original, para meterse de lleno en los terrenos del horror gótico. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con el correcto trabajo de fotografía de George Robinson, la atmosférica banda sonora del compositor Frank Skinner, y la magnífica dirección de arte del ya mencionado Jack Otterson.

Al momento de su estreno, gran parte de la crítica esperaba ver algo similar a lo hecho por Karloff en las cintas de Frankenstein, por lo que se sintieron sumamente desilusionados cuando se encontraron con una historia que fusionaba elementos propios de un drama de época, con otros más relacionados con el cine de terror. Sin embargo, es en esa particular fusión de elementos que reside gran parte del encanto del film. Aún cuando superficialmente “Tower of London” difiere en numerosos aspectos del resto de las producciones que conformaron el ciclo de películas de terror que realizaron los estudios Universal durante los años treinta y cuarenta, empezando por el hecho de que la cinta de Rowland V. Lee está basada en un hecho histórico ocurrido en el siglo XV, y no en obras de la literatura del siglo XVIII, lo que el director presenta es un relato acerca de todo el espectro de la depravación humana, la cual en ocasiones puede ser mucho más aterradora que el horror de origen sobrenatural. Y es que “Tower of London” no solo presenta una sangrienta y brutal batalla, sino que además incluye claras referencias al infanticidio y al sadismo extremo. En definitiva, pese a que “Tower of London” es una producción interesante, la cual no solo presenta un deslumbrante apartado visual, sino que también una inolvidable dupla protagónica y una historia llena de matices, lamentablemente su existencia ha quedado sepultada bajo el resto de los clásicos del género producidos por los estudios Universal durante la llamada época dorada del cine de terror.



por Fantomas.

martes, 13 de julio de 2010

Missing: Caos y dolor en medio de la cruenta Dictadura chilena.

“Missing” (1982), es un drama del director Costa Gavras, el cual está protagonizado por Jack Lemmon, Sissy Spacek y John Shea.

Ed Horman (Jack Lemmon), un viejo estadounidense de tendencia conservadora y férreo partidario de su gobierno, debe sumergirse en el caos post-Golpe militar del Chile de los setenta, para buscar a su hijo desaparecido (John Shea). Su único apoyo es su nuera (Sissy Spacek), quien va a ser su guía en el rostro más feo de las políticas norteamericanas en el Tercer Mundo.


Tras evitar durante años trabajar en Hollywood, el director Costa Gavras aceptaría adaptar la novela del escritor Thomas Hauser, “The Execution of Charlie Horman”, la cual describía la desaparición del periodista norteamericano Charles Horman tras el golpe de estado ocurrido en Chile en 1973. Tras convencer a los productores de adaptar sólo las últimas 70 páginas de la novela, Costa Gavras comenzó a prepararse para filmar la que sería su primera cinta hollywoodense. En “Missing”, Charlie Horman es un joven norteamericano que junto a su esposa Beth, han decidido irse a vivir a Chile con la finalidad de conocer otras realidades distintas a las de la Norteamérica de la época. En medio de su estadía en el país, les toca vivir el Golpe de Estado ocurrido el 11 de septiembre de 1973. De hecho, la cinta comienza en los días posteriores al golpe, cuando el ejército ya se había tomado las calles del país. En medio de la fuerte fiscalización militar, nos encontramos con Charlie y su amiga Terry (Melanie Mayron), quienes escoltados por un oficial estadounidense se encuentran viajando de la ciudad costera de Viña del Mar a Santiago.

Aunque aún no ha sido testigo presencial del horror que le espera en Santiago, Charlie se ha enterado que el ejército ha detenido y asesinado brutalmente a un gran número de personas sin ninguna razón de peso. Si bien esto le resulta preocupante e incomprensible, también despierta su curiosidad, lo que lo motiva a averiguar cuanto pueda acerca de la gestación del golpe mientras se encuentra atrapado en Viña. Por cosas del destino, en el comedor de su hotel se encuentra con un agente norteamericano que sugiere que ha sido enviado para solucionar el “problema” que suponía para los Estados Unidos, el gobierno socialista comandado por el presidente Salvador Allende. Sin saberlo, su curiosidad terminará desatando su desaparición y la posterior llegada de su padre al país, quien junto a su nuera se embarcará en una cruzada por encontrar la verdad. Y es que precisamente “Missing” es la historia de una búsqueda interminable donde los protagonistas, se topan una y otra vez con el cinismo de la embajada norteamericana y de las autoridades chilenas. Y es que durante casi todo el transcurso de la cinta, la embajada norteamericana parece estar más preocupada de sindicar a Charlie como un revolucionario que de dar con su paradero.

“Missing” también puede ser considerado como un retrato imparcial de los excesos que cometió el ejército durante el transcurso de la dictadura militar en Chile. Hay que recordar que la historia se mantiene lo más fiel posible a la novela, por lo tanto no hace más que retratar lo que le tocó vivir a Ed Horman y a su nuera durante su estadía en el país sudamericano. Al principio del film, el personaje de Lemmon es un hombre conservador que se niega a creer los horrores que su nuera le relata, y prefiere decantarse por las contradictorias explicaciones concedidas por el embajador y el cónsul de su país. Lo que es aún peor, Ed demuestra un claro resentimiento hacia su hijo, a quien constantemente tilda de flojo e irresponsable. Claramente existe un conflicto generacional y social entre padre e hijo, el cual sólo se irá disipando a medida que Ed va descubriendo la verdad que se esconde tras el golpe, y tras el manejo de los medios que realiza el gobierno. El amedrentamiento de la ciudadanía por parte del ejército es pan de cada día, así como también lo son las torturas, las ejecuciones y las detenciones de todos aquellos que tienen ideas políticas diferentes a las del gobierno de facto.

Costa Gavras realiza un film valiente donde no duda en incluir escenas estremecedoras, como aquella en la que se muestran centenares de cadáveres desnudos y amontonados en la improvisada morgue del Estadio Nacional. Tampoco duda en mostrar el destino de algunas de las personas que se atrevían a desafiar el toque de queda, por lo que en más de una ocasión es posible ver cuerpos tirados en plena calle una vez que amanece en la ciudad de Santiago. De la misma forma en que el director retrata sin tapujos el manejo y las maneras de la Junta Militar chilena, también critica abiertamente la política exterior del gobierno norteamericano durante la Guerra Fría, encabezado en aquel entonces por el denostado Richard Nixon. Tal y como ya lo había hecho en el film “État de siege” (1973), Costa Gavras no duda en denunciar la labor de la CIA como el arquitecto de la ascensión de varios gobiernos de extrema derecha por toda Sudamérica. Cabe mencionar que la cinta no contiene un mensaje netamente antiamericano, sino que más bien es una historia que se puede extrapolar a cualquier país sin problemas, en la que un par de personas intentan por todos los medios traspasar la red de mentiras tejidas por un determinado gobierno cuyos intereses políticos y económicos pasan a ser más importantes que el bienestar de sus ciudadanos.

Uno de los puntos más altos de la cinta es el trabajo interpretativo de Jack Lemmon y Sissy Spacek, quienes logran sin problemas transmitirle la sensación de angustia e impotencia al espectador, al verse imposibilitados de dar con el paradero de su ser querido. Las actuaciones de la pareja de actores conforman el corazón de la historia; la transformación del personaje de Lemmon de un hombre que cree fervientemente en el gobierno de su país y que no logra ver más allá de su propia realidad, a uno que aprende a tolerar la diversidad de ideas y descubre el lado más sucio de la política, es sencillamente espectacular. El personaje de Sissy Spacek por su parte, se muestra como una mujer fuerte que poco a poco comienza a ganarse el respeto de su suegro, y que en gran medida representa a cientos de jóvenes idealistas que piensan que la gente puede vivir en armonía sin importar las diferencias que los separan. Ambos personajes se complementan a la perfección, y al espectador no le resulta complicado identificarse con la actitud que asumen durante el transcurso de la historia. Por otro lado, cabe mencionar el estupendo trabajo de fotografía de Ricardo Aronovich y la emotiva banda sonora compuesta por Vangelis.

Como era de esperarse, “Missing” no dejó a nadie indiferente; la película fue filmada en México bajo el más estricto secreto, y al momento de su estreno causó una gran polémica debido al hecho que ponía en tela de juicio la actuación de los agentes del gobierno estadounidense, y exponía la responsabilidad de la CIA en el golpe de estado. La extrema derecha de los Estados Unidos exigió que el director, catalogado de “comunista europeo”, no trabajara más en el país. El director además enfrentaría una demanda impuesta por Nathaniel Davis, embajador norteamericano en Chile desde 1971 hasta 1973, quien aparece retratado en la película bajo un nombre diferente. La demanda por 150 millones de dólares eventualmente sería desestimada. Pese a todos los problemas que tuvo que enfrentar el film, este sería aplaudido por la crítica quien le otorgaría la Palma de Oro al director, además del Oscar al mejor guión adaptado. “Missing” es un desgarrador drama político, una emocionante historia de perseverancia, un retrato histórico de la violación de los derechos humanos ocurridas en Sudamérica durante la segunda mitad del siglo veinte, y un discurso crítico en lo que se refiere a la política internacional de los Estados Unidos en aquella época. En definitiva, “Missing” es una película necesaria que con el paso de los años se ha convertido en un documento histórico, que llama a recordar y a evitar que este tipo de situaciones vuelvan a repetirse en otro país del globo.




por Fantomas.

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