lunes, 21 de marzo de 2011

The Face of Fu Manchu: El regreso de la "amenaza amarilla".

“The Face of Fu Manchu” (1965), es un thriller de acción del director Don Sharp, el cual está protagonizado por Christopher Lee, Nigel Green, Joachim Fuchsberger, y Karin Dor.

Tras presenciar una serie de cruentos estrangulamientos en las calles de Londres, el inspector de Scotland Yard, Nayland Smith (Nigel Green), comienza a considerar la posibilidad de que el responsable sea el genio criminal Fu Manchú (Christopher Lee), aún cuando Smith asistió a la supuesta ejecución de este. Desde ese momento, el inspector tendrá que correr una carrera contra el tiempo para intentar descubrir la verdad que se esconde tras estos crímenes, y qué relación tienen con una antigua fórmula tibetana.


La creciente inmigración de trabajadores chinos a varios países occidentales ocurrida a fines del siglo XIX, daría vida a la creencia de que este fenómeno eventualmente pondría en peligro el estilo de vida occidental. Debido a esto, algunos medios de comunicación norteamericanos terminarían acuñando el término “amenaza amarilla”, para expresar su ferviente rechazo a la “inminente” invasión asiática. Dentro de este movimiento racista, el escritor británico de novelas policiacas y de misterio, Sax Rohmer, inspirado por la violencia que según él se relacionaba con la comunidad china, creó a Fu Manchú, personaje que terminaría convirtiéndose en la cara más reconocible de la mal llamada “amenaza amarilla”. Fu Manchú se caracterizaba por ser un personaje misterioso y vil por partes iguales, que representaba todas las leyendas y clichés existentes alrededor de la comunidad china. Es un genio del mal, cuya principal motivación es su odio por occidente, y que tras su primera aparición en 1913, sería fuente de inspiración para decenas de villanos asiáticos tanto literarios como cinematográficos.

Si bien entre la década del veinte y del cuarenta se realizaron una serie de cintas y seriales que retrataban a Fu Manchú como un fiel representante de la “amenaza amarilla”, ya en la década del sesenta un puñado de producciones anglo-alemanas intentaron insertar al icónico personaje en un mundo más ligado con el espionaje internacional, intentando sacar algo de provecho del creciente éxito de las cintas de James Bond. Sería “The Face of Fu Manchu”, la primera de cinco producciones que protagonizaría el actor británico Christopher Lee, la cual además se presentaba como la primera aventura a color del mítico villano. Dirigida por Don Sharp, quien participó en un par de películas de la Hammer, y escrita por el productor y guionista Harry Alan Towers, la cinta que hoy nos ocupa mezcla elementos del cine de acción de la época, con otros más propios del cine de suspenso, y al mismo tiempo intenta burlarse del concepto de la “amenaza amarilla”, teniendo la precaución de no caer de lleno en la parodia.

En un inicio la cinta se sitúa en un templo de China, donde Fu Manchú se encuentra encarcelado a la espera de su ejecución. Entre los muchos asistentes al evento, se encuentra el inspector Nayland Smith, quien durante mucho tiempo se ha dedicado exclusivamente a perseguir al connotado genio criminal. Tras la aparente muerte de Fu Manchú, la historia da un salto temporal de varios meses y cambia su locación a Londres, donde han ocurrido una serie de extraños asesinatos. Para Smith, la única persona que puede estar detrás de estos crímenes es su archienemigo, aún cuando este lo vio morir a manos de un verdugo. Sin embargo, el único que está dispuesto a escuchar sus teorías es el Dr. Petrie (Howard Marion Crawford), quien es el fiel escudero del inspector. Paralelamente, es secuestrado el Profesor Hans Müller (Walter Rilla) y es atacada la hija de este, María (Karin Dor), por razones desconocidas. Desde este momento, con la completa certeza de que Fu Manchú está detrás de estos acontecimientos, Smith junto a Carl Jannsen (Joachim Fuchsberger), colega y amigo del Profesor Müller, harán todo lo posible por detener al criminal antes de que este siembre el más completo caos en el mundo occidental.

Para beneficio del film, el director Don Sharp está plenamente consciente de las deficiencias del guión, razón por la cual se apoya bastante en las escenas de acción para mantener el interés del espectador en la historia. Apenas la cinta se torna algo tediosa o se hacen demasiado evidentes los agujeros en el guión, Sharp inserta alguna escena de acción cuyo único objetivo es arrastrar al espectador a una vorágine de adrenalina que lo haga olvidar los cuestionamientos que le provoca la poco creíble historia. Qué importa que pese a que Fu Manchú tiene como centro de operaciones los túneles del sistema de alcantarillado del río Támesis nadie sepa dónde está, si tenemos a Carl Jannsen batiéndose a puños con un grupo de secuaces del criminal en medio de una bodega. Ligado a esto, nos encontramos con un film que reúne una serie de ingredientes propios de una producción de matiné; Un villano memorable, héroes queribles, planes extravagantes, torturas, explosiones, y algo de comedia involuntaria.

En cuanto a las actuaciones, el elenco en general realiza un estupendo trabajo interpretando sus roles con aplomo, aún cuando por momentos los personajes amenazan por convertirse en simples caricaturas. Christopher Lee ya había interpretado personajes asiáticos con anterioridad en algunas cintas de la Hammer, por lo que no le resultó especialmente complicado encarnar con gracia a un villano básicamente elaborado a base de estereotipos. Nigel Green por su parte, interpreta de manera magnífica a la “mejor arma de Scotland Yard”, el único hombre capaz de igualar en inteligencia y determinación al temido Fu Manchú. También cabe destacar la labor de Karin Dor y Joachim Fuchsberger, dos actores habituales de los krimis alemanes basados en los relatos del escritor británico Edgar Wallace, quienes interpretan a dos personajes que debido a las circunstancias a las que se ven enfrentados, deben tomar un rol activo en la lucha contra Fu Manchú. Por otro lado, resulta realmente destacable la labor Frank White y Dorothy Edwards, quienes son el director de arte y la diseñadora de vestuario respectivamente. En conjunto, logran con éxito recrear el Londres de los años veinte, aún cuando el presupuesto que manejaba la producción era más bien humilde.

Lamentablemente, no se puede decir lo mismo del trabajo de fotografía de Ernest Steward y de la banda sonora de Christopher Whelen, quienes realizan una labor que se queda solo en lo correcto. “The Face of Fu Manchu” en gran medida es una cinta de 89 minutos de duración que está conformada por una serie de entretenidos episodios que mezclan acción y suspenso. Un poco ligado a esto, en lo personal no pude evitar asociar algunas escenas de acción con aquellas que solían aparecer en la serie de televisión “Batman” (1966-1968), pese a que esta última es posterior al film. Dichas escenas resultan ser bastante similares tanto en la forma en que fueron rodadas, como en lo que se refiere a las coreografías de lucha realizadas por los actores. Son varios los elementos que terminan convirtiendo a “The Face of Fu Manchu” en una cinta extremadamente entretenida, la cual probablemente es la mejor de toda la saga, y que lamentablemente ha visto dañada su reputación por la mediocridad de algunos de los films posteriores de este clásico villano (los cuales dicho sea de paso, fueron realizados por el usualmente mediocre Jesús Franco). En definitiva, estamos ante una película absolutamente recomendable, que supera sus falencias para presentarse como un peculiar thriller de época.




por Fantomas.

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