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sábado, 18 de julio de 2015

Kiss Kiss Bang Bang: El debut como director de Shane Black.

“Kiss Kiss Bang Bang” (2005), es una comedia de misterio del director Shane Black, la cual está protagonizada por Robert Downey Jr., Val Kilmer, y Michelle Monaghan.

Harry Lockhart (Robert Downey Jr.) es un ladrón que tras un golpe de suerte, es llevado a Los Ángeles para participar en una prueba de cámara para una producción hollywoodiense. Sin embargo, tras algunos malos entendidos se ve involucrado en la investigación de un par asesinatos junto a la chica de sus sueños (Michelle Monaghan), y un detective (Val Kilmer) que lo ha estado entrenando para su futuro papel.

 

El guionista Shane Black comenzó cimentar su reputación a temprana edad en Hollywood. Cuando solo tenía 26 años, Black escribió el guion de “Lethal Weapon” (1987), cinta que en cierta medida funcionó como la precursora de un subgénero denominado como “buddie movies”, que no es otra cosa que esas películas de compañeros obligados a trabajar juntos con tal de lograr un objetivo en común pese a sus gigantescas diferencias. Tras este prometedor inicio, a fines de los ochenta y principios de los noventa, Black logró establecerse como una suerte de gurú del cine de acción gracias a su trabajo en films como la incomprendida “Last Action Hero” (1993), y las subvaloradas “The Last Boy Scout” (1991) y “The Long Kiss Goodnight” (1996). Tras años de estar tras las cámaras, con “Kiss Kiss Bang Bang”, título que alude a la recopilación de artículos de la crítica cinematográfica Pauline Kael publicada en 1968, Shane Black por fin hacía su debut como director, filmando una historia que rescataba el subgénero que él había ayudado a crear, y que a la vez funcionaba como un llamativo homenaje a las tramas de las novelas pulp con las que él creció. Curiosamente, aunque Black había decidido adaptar la novela “Bodies are where you find them”, del escritor Brett Halliday, le tomó más de un año escribir el guion por encontrarse con un bloqueo creativo. Lo que es peor, es que cuando terminó de escribirlo, su reputación de poco sirvió a la hora de conseguir financiamiento para su proyecto. Eventualmente sería Joel Silver, el mismo productor que se fijó en el guion de “Lethal Weapon”, quien aceptaría financiar la cinta.

En “Kiss Kiss Bang Bang”, el protagonista es un ladrón de poca monta llamado Harry Lockhart, quien al inicio del film irrumpe en una tienda para conseguirle un juguete a su sobrina. Cuando Harry y su compañero de fechorías se disponen a abandonar el lugar, son tiroteados por una civil, quien termina hiriendo a Harry y asesinando a su cómplice. Con la policía tras sus talones, Lockhart se refugia en un edificio cercano solo para percatarse que de forma accidental se ha involucrado en una audición para una película hollywoodiense. Como el guion se asemeja a su experiencia reciente, él expresa toda su frustración y su ira por lo sucedido, lo que impresiona al productor Dabney Shaw (Larry Miller), quien decide llevarlo a Hollywood para una prueba de cámara, no sin antes pedirle que haga equipo con un detective apodado Gay Perry, para que así obtenga algo de experiencia real que pueda ayudarlo con su nueva carrera en la actuación. En otro punto de la ciudad de Los Ángeles vive Harmony Faith Lane, quien inspirada por la serie de novelas del detective “Johnny Gossamer” que leía cuando pequeña, continúa probando suerte como actriz sin demasiado éxito. Será el destino el encargado de reunir a estos dos personajes, quienes además fueron amigos durante la infancia. Impulsado por la atracción que Harry siempre ha sentido por Harmony, este decide mentirle y asegurarle que ahora trabaja como detective privado, lo que será de gran utilidad para la aspirante a actriz cuando su hermana es encontrada muerta en un hotel. Ahora, involucrado en dos casos de asesinato, Lockhart y compañía se verán envueltos en una trama plagada de intrigas, cadáveres, tiroteos y sorpresas, de la cual puede que no logren salir con vida.

 

Básicamente, “Kiss Kiss Bang Bang” es un ejercicio de irreverente reciclaje, en el que Black toma elementos de la novela y el cine negro de los años cuarenta, para fusionarlos con la comedia y la esfera artificial de la industria cinematográfica hollywoodiense. Es por esto que no resulta extraño que los personajes sigan la metodología de un detective ficticio protagonista de unas novelas pulp, el cual es una clara referencia a los personajes creados por Raymond Chandler o Dashiell Hammet, o que el protagonista oficie como un peculiar narrador que no solo omite algunos detalles de su relato, sino que también equivoca su discurso solo para corregirlo algunos segundos más tarde. De la misma forma, Black toma como inspiración los trabajos de Chandler a la hora de dividir de manera episódica el film, precisamente como si se tratara de una novela. Por otro lado, que el héroe de turno sea un ladrón de poca monta que ha sido puesto al amparo de un detective homosexual con el fin de preparar un papel, y que además finja ser un detective privado rudo y sagaz, resulta ser un constructo sumamente original que permite que el espectador rápidamente se identifique con él, principalmente porque funciona como una extensión de una audiencia deseosa de perderse en un mundo completamente ajeno a su realidad. La peculiar mezcla de influencias de las que bebe el guion, facilita que este se traduzca en una trama impredecible que gira en torno a dos cadáveres y que no huye a ningún tópico genérico; suicidios, mentiras, asesinatos, traiciones, torturas, oscuros secretos familiares y curiosas alianzas, pueden ser encontrados a lo largo del relato de Harry Lockhart.

Aun cuando Black se ha especializado en relatos que estudian los lazos masculinos, “Kiss Kiss Bang Bang” no está exenta de la presencia de una femme fatale de ambigua moralidad, incierta fidelidad y nombre sugerente. Harmony Faith Lane se las arregla para igualar tanto en ingenio como en sarcasmo a sus dos compañeros de aventuras, aunque esto al final del día termine exponiendo uno de los principales problemas del film. En gran medida, la relación que se establece entre Harmony y Harry funciona mediante una dinámica marcada por las bromas y los malos entendidos, elementos que se suceden con una velocidad tal que no dejan demasiado espacio para el desarrollo de los personajes o de la trama, lo que también provoca que por momentos el relato gire en círculos mareado por su propia exuberancia. De hecho, en un segmento de la película se repite la misma secuencia de eventos a los menos en dos oportunidades: los protagonistas concluyen que se han topado con un callejón sin salida que no les permite continuar con su investigación; posteriormente se separan, solo para eventualmente contactarse por teléfono para notificarle al resto que han descubierto algo vital para la solución del caso. Probablemente, la razón de esta suerte de déjà vu narrativo responda a que las múltiples separaciones y reuniones que experimentan los protagonistas, se presentan como una gran oportunidad para que Black despliegue su talento con los juegos de palabras y los diálogos inteligentes.

 

Robert Downey Jr. realiza un estupendo trabajo como Harry (y el narrador). El hecho de que el protagonista esté consciente de que está participando de una película, es sencillamente brillante, ya que contribuye a que su narración de los acontecimientos apunte hacia los clichés de Hollywood, los giros de tuerca de la trama, y los elementos que posteriormente cobrarán cierta importancia en la historia. Al mismo tiempo, su química con el personaje interpretado por Val Kilmer es sencillamente explosiva. Son ellos, sus diferencias, sus motivaciones y sus coloridas personalidades, la mejor prueba de porqué a Shane Black se le considera como el arquitecto de las ya mencionadas “buddie movies”. Michelle Monaghan por su parte, interpreta de buena manera a una mujer que es ruda, sexy e independiente, aun cuando a los ojos de Harry es una suerte de damisela en desgracia a la cual debe rescatar. Gracias a su particular personalidad y a su despampanante belleza, el espectador rápidamente comprende la razón por la cual el protagonista la considera la chica de sus sueños. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con el magnífico trabajo de fotografía de Michael Barrett, el cual contribuye a otorgarle el toque “noir” al film, y con la efectiva banda sonora del compositor John Ottman, cuyo aire retro viene a reforzar la idea de que “Kiss Kiss Bang Bang” es un producto que funciona como homenaje y como parodia de las tramas detectivescas clásicas.

“Todo lo que necesitas para realizar una película es una chica y una pistola”, dijo Jean-Luc Godard en una ocasión cuando se encontraba promocionando el film “Bande à part” (1964), aludiendo a lo que el público necesitaba para ir a las salas de cine. Algunos años más tarde, la ya mencionada Pauline Kael depuró esa idea luego de ver el afiche de una película en Italia cuya traducción era “Kiss Kiss Bang Bang”. “Estas cuatro palabras”, afirmó ella, “son quizás la declaración más breve imaginable del atractivo básico de las películas. El atractivo es lo que nos atrae y lo que finalmente nos desespera cuando empezamos a darnos cuenta que rara vez las películas son algo más que eso”. En gran medida, el film de Shane Black es el típico caso de “estilo sobre sustancia”, lo que no le permite igualar lo realizado por cintas como “The Big Lebowski” (1998) y “The Long Goodbye” (1973), las cuales se alzan como dos exitosos ejercicios de reformulación de los misterios propios del cine negro, como odiseas cómicas que se mantienen fieles a la ironía pesimista y al fatalismo contagioso propio del género. Pese a esto, “Kiss Kiss Bang Bang” se destaca por ser una película con un timing cómico impecable, plagada de momentos brillantes y excesivos. Con una trama que es macabra, original y divertida por partes iguales, es imposible no percatarse de la elegancia autoparódica que ostenta el film de Black, que con el tiempo se ha convertido en una verdadera obra de culto.

por Fantomas.

martes, 30 de junio de 2015

Near Dark: La refrescante revisión del Western y el cine de vampiros de Kathryn Bigelow.

“Near Dark” (1987), es un film de horror de la directora Kathryn Bigelow, el cual está protagonizado por Adrian Pasdar, Jenny Wright y Lance Henriksen.

En una pequeña localidad rural, Caleb Colton (Adrian Pasdar) pasa las noches persiguiendo chicas y bebiendo alcohol con sus amigos. Sin embargo, cuando conoce a una hermosa muchacha llamada Mae (Jenny Wright), sin saberlo Caleb es arrastrado a un mundo dominado por el horror y el caos. Y es que Mae pertenece a una peligrosa banda de vampiros, los cuales han estado dejando una pila de cadáveres a su paso. ¿Estará Caleb dispuesto a pagar un alto precio por el amor de Mae y la vida eterna, o encontrará una forma de conquistar el mal que está creciendo en su interior con cada noche que pasa?

 

A mediados de los ochenta, en medio de la fiebre por las cintas slasher, las películas de vampiros nuevamente comenzaron a despertar el interés del público norteamericano, principalmente gracias a la aparición de cintas como “Fright Night” (1985) y “The Lost Boys” (1987), las cuales gozaron de un inesperado éxito comercial. Para ese entonces, la directora Kathryn Bigelow estaba considerando la idea de realizar un Western que escapara de las convenciones habituales del género. Sin embargo, cuando ella y el guionista Eric Red se percataron de que nadie estaba dispuesto a invertir en un Western, se vieron obligados a tratar de fusionar su idea original con los elementos de un género que gozara de mayor popularidad. Su interés en realizar una interpretación revisionista de la tradición cinematográfica, eventualmente llevó a la dupla a combinar dos géneros que ellos consideraban que merecían ser reinterpretados: el Western y el horror, específicamente aquel centrado en las historias de vampiros. De esta forma nació “Near Dark”, la cual fue la última película producida por la compañía DeLaurentiis Entertaiment Group, cuya bancarrota jugaría un rol importante en el desempeño comercial que finalmente tendría el film de Bigelow. Contrario a lo que se podría pensar, la combinación de estos dos géneros ya había sido llevada a la pantalla grande al menos en dos ocasiones, tanto en “Curse of the Undead” (1959), como en “Billy the Kid vs. Dracula” (1966).

Al inicio de “Near Dark”, Caleb Colton asume que está a punto de pasar otra aburrida noche en su pueblo natal, cuando de pronto se encuentra con una hermosa mujer llamada Mae, quien está parada afuera de una heladería. Tras acercarse a la muchacha y ofrecerle un aventón hasta su casa, los dos jóvenes emprenden rumbo hacia la oscuridad de la noche con la intención de conocerse mejor el uno al otro. De pronto, la improvisada cita toma un giro inesperado cuando Mae súbitamente comienza a pedirle a Caleb que la lleve a su casa de inmediato, ya que su vida depende de ello. Cuando Caleb se niega a encender su camioneta si es que Mae no accede a besarlo, esta sucumbe ante los encantos del joven y termina mordiendo su cuello. Con el sol asomándose por el horizonte, Mae rápidamente se larga a correr hacia un granero cercano, al mismo tiempo que Caleb comienza a darse cuenta que algo raro le sucede, y que su cuerpo está reaccionando de forma extraña a la luz del sol. Es entonces cuando es rescatado por los compañeros de viaje de Mae, un surreal clan de vampiros liderados por el intimidante Jesse (Lance Henriksen) y el sanguinario Severen (Bill Paxton), quienes se han estado alimentando de la sangre inocente de los habitantes de los pequeños pueblos del oeste norteamericano. Pese a percatarse de la peligrosa situación en la que se encuentra, Caleb opta por acompañar a su nueva “familia” no solo por la atracción que siente por Mae, sino que además por su nueva condición la cual dictamina que tendrá que aprender a matar si es que desea sobrevivir.

 

El gran mérito de Bigelow con “Near Dark” consiste en su habilidad para imprimirle nueva vida a un par de géneros que han sido explotados hasta el cansancio. En relación a la mitología del vampirismo, todo lo relacionado con el efecto del ajo, el uso de crucifijos o estacas en el corazón, y la incapacidad de los vampiros de reflejarse en los espejos, ni siquiera es mencionado. De hecho, la palabra “vampiro” no es utilizada en ningún momento durante el transcurso de la cinta. Lo que emerge del guion desarrollado por Bigelow y Red es una nueva estirpe de vampiros, los cuales se visten con trajes de cuero, se trasladan de un lugar a otro en casas rodantes, interactuando la mayor parte del tiempo como una cuasi familia disfuncional de marginados, y cuya única debilidad pareciera ser la luz solar. En gran medida, lo que Bigelow mejor hace es jugar con las expectativas del espectador. A causa de la vestimenta que ostentan, uno esperaría que Jesse y compañía utilizaran motocicletas para trasladarse, y no una casa rodante u otro tipo de vehículos familiares. Al mismo tiempo, una vez que son expuestos sus deseos asesinos, el espectador tiende a suponer que eventualmente va a presenciar numerosas escenas plagadas de violencia, y no necesariamente un puñado de escenas contemplativas llenas de angustia existencial y paradojas éticas. Por otro lado, si se considera su estilo de vida alternativo, resulta sorprendente no encontrarse con un grupo de personajes poseedores de egos incontrolables, sino que con una familia que se mantiene unida bajo lineamientos disciplinarios estrictos. Por último, contrario a la clásica representación romántica de los vampiros en el cine, dentro del clan de Bigelow es posible encontrar al desaseado y arrogante Severen, y a un adolescente malcriado llamado Homer (Joshua Miller).

Quien probablemente representa de mejor manera este poco tradicional enfoque del vampirismo, es el mismísimo Caleb, quien durante el transcurso del film se le puede ver tanto disfrutando como despreciando su nueva condición. Esto provoca que se convierta en un personaje complejo, que sufre de forma genuina por el destino que ha caído sobre sus hombros, pero que al mismo tiempo busca encajar dentro del grupo de vampiros para así poder estar cerca de Mae, aun a sabiendas de que esto lo alejará de su verdadera familia para siempre. “Near Dark” también le otorga nueva vida al Western hollywoodense. Aunque la realizadora incluye unas pocas tomas panorámicas del horizonte y de los escenarios desérticos del oeste norteamericano, emulando ciertas características estéticas del Western clásico, la verdad es que la mayor parte del tiempo se dedica a retratar escenarios suburbanos plagados de bares, luces de neón, calles pavimentadas, moteles, y bodegas industriales. Es el oeste, pero no precisamente el oeste habitado por los personajes que alguna vez interpretaron John Wayne o Gary Cooper. Bigelow dibuja un provocativo retrato del nuevo oeste norteamericano, uno donde los clubes nocturnos han sustituido a las tabernas, los automóviles han reemplazado a los caballos, y las casas rodantes han dejado en el pasado a las diligencias. Sin embargo, el espíritu reinante en el viejo oeste se ha mantenido intacto, lo que explica que los forajidos de turno sigan estando gobernados por un incombustible apetito capitalista que los lleva a consumir todo a su paso. En ese sentido, los vampiros del film no se diferencian de los vaqueros presentes en los westerns realizados durante los años cuarenta y cincuenta. Y es que básicamente Jesse y compañía han cambiado las ansias de tierra y ganado que dominaban al vaquero clásico, por una incontrolable sed de sangre.

 

Además de todo lo antes mencionado, la cinta también rediseña el concepto tradicional de la femme fatale expuesto de manera magistral en el film noir. Habitualmente, las femme fatale son presentadas como las agresoras, ya sea de forma activa o pasiva. Sin embargo, en “Near Dark”, Mae claramente es una observadora pasiva que termina sucumbiendo a los deseos lascivos de Caleb. Desde el primer minuto, él se presenta como el agresor, mientras que ella se encarga de advertirle que es preferible que mantenga la distancia. Como suele suceder con las femme fatale, es su sexualidad la que provoca que el protagonista se vea envuelto en un problema que escapa de su compresión, lo que no significa que Mae no simpatice con su situación y trate de ayudarlo de forma constante. En cierta medida, ambos están atrapados en una realidad con la que no están del todo felices, aun cuando Mae abraza con mayor entusiasmo su condición que Caleb. En esta vorágine sin control, ambos hacen lo posible por encontrar el romance en circunstancias adversas, pese a que dicho accionar eventualmente puede terminar provocando su propia destrucción. Esta dinámica no funcionaría tan bien si no fuese por la actuación de la dupla protagónica y de la totalidad del elenco secundario, en especial de Bill Paxton, quien sobresale como el villano más impredecible y sanguinario del film, particularmente en la recordada escena del bar.

Pese a todas sus virtudes, “Near Dark” no es un film de vampiros excepcional, pero si logra equilibrar con éxito diversos elementos que por lo general no es posible encontrar en películas de estas características. Entre las cosas a destacar, se encuentra la manera en como Kathryn Bigelow utiliza un escenario rural para relatar la historia de amor de una joven pareja, la cual se ve enfrentada a una serie de actos abominables en su afán por permanecer juntos. Dentro de este esquema, obviamente el clan de vampiros se convierte en el corazón y el alma de la historia, pero finalmente es la peculiar manera en la cual Bigelow incorpora los diversos elementos revisionistas, lo que separa a “Near Dark” del resto de los relatos de vampiros. Complementando el tono del film, se encuentra el estupendo trabajo de fotografía de Adam Greenberg, y la atmosférica banda sonora compuesta por el grupo de música electrónica alemán Tangerine Dream. Por otro lado, lo que podría considerarse como el lado menos amable de la producción, es la forma en como Caleb y Mae inician su relación, ya que su interacción resulta ser algo torpe y forzada, y está marcada por un incómodo intercambio de palabras que no conduce a ninguna parte. Al mismo tiempo, el adolescente interpretado por Joshua Miller es definitivamente el personaje más detestable del film, lo que no impide entender que su incorporación responde al deseo por parte de Bigelow de que el clan de vampiros se asemeje lo más posible a una verdadera familia. Con más pros que contras, probablemente la mejor forma de visionar “Near Dark” sea pensando que su progresión narrativa es similar a la de una montaña rusa; los primeros cuarenta minutos del film son el largo ascenso hasta la cima del viaje, mientras que el resto de la película se alza como el tramo más adrenalínico y entretenido de todo el trayecto.

por Fantomas.

sábado, 17 de mayo de 2014

Robot & Frank: La amistad no tiene botón de apagado.

“Robot & Frank” (2012), es un drama de ciencia ficción del director Jake Schreier, el cual está protagonizado por Frank Langella, James Marsden, Liv Tyler y Susan Sarandon.

En un futuro cercano, Frank (Frank Langella), un ladrón retirado, tiene dos hijos adultos que están preocupados porque creen que él ya no puede vivir solo. Pese a que están tentados a ponerlo en un asilo para ancianos, Hunter (James Marsden) elige una opción distinta: en contra de los deseos de su padre, le compra un robot humanoide que camina, habla y que está programado para mejorar su salud física y mental. Pese a su rechazo inicial, Frank pronto descubrirá en el robot a un amigo con el cual no tardará en planear su retorno al mundo delictual.

 

Algún tiempo después de haberse graduado de la Escuela de Artes Tisch, perteneciente a la Universidad de Nueva York, Jake Schreier y Christopher D. Ford comenzaron a albergar el deseo de realizar un largometraje. Para ello decidieron tomar como base el guión que había escrito Ford como parte de su tesis en Tisch, el cual Schreier había ayudado a producir. Alrededor del año 2002, cuando ambos aun eran estudiantes, comenzaron a mostrar un gran interés en el rápido desarrollo que estaba teniendo la tecnología, y en el impacto que esta tenía a diario en la gente común y corriente. A diferencia de otros retratos distópicos que han intentado relatar el auge de la tecnología en el cine moderno, los realizadores deseaban que “Robot & Frank” explorara el tema sin la necesidad de exponer un dilema moral al respecto. De acuerdo con Schreier, “la tecnología no es mala ni buena pero va a cambiar la forma en como nosotros nos relacionamos con el resto de las personas. No hay forma de detener eso.” Con la intención de que el film presentara una apariencia futurista sin alejarse demasiado de la realidad actual, la dupla de creativos le pidió a Justin Oullette de Tumblr que diseñara diversos aparatos electrónicos que posteriormente serían utilizados por los protagonistas, y a la empresa Alterian, conocida por su autoría en los diseños de vestuario de la banda de música electrónica Daft Punk, que diseñara el robot en el cual se centraría la trama, el cual se suponía que debía emular a los robots creados en Japón para el cuidado de personas enfermas.

En el film, Frank es presentado básicamente como una reliquia. Mientras vive sus días en solitario sumido en una rutina interminable, no puede evitar sentirse incómodo con la forma en como el mundo está cambiando a su alrededor. Lo que es peor, es que su memoria ha comenzado a fallar de manera notoria. Debido a la falta de actividades recreativas o de cosas que despierten su pasión por la vida, Frank mata el tiempo coqueteando con Jennifer (Susan Sarandon), la bibliotecaria del pueblo en el cual reside, y robando objetos sin mucho valor de una pequeña tienda de artículos para baño. Y es que durante su juventud, Frank solía trabajar como ladrón de objetos que nadie creía que podían ser robados. Evidentemente el robo hormiga que ahora realiza jamás podrá reemplazar la emoción que sentía cuando planeaba grandes robos, pero es lo único que él tiene. Eso hasta que uno de sus hijos le regala un robot. Su hijo, Hunter, no puede evitar preocuparse por el notorio deterioro de la memoria de su padre, y por como eso ha alterado su forma de vida. Aunque en un principio Frank se niega a la idea de tener un robot rondando por la casa, no le queda más remedio que aceptar el curioso regalo de su hijo ante la amenaza de que será internado en un asilo para ancianos si no logra convivir con su nuevo huésped mecánico.

 

Ante el temor de que la presencia de su nuevo cuidador altere su esquema de vida, Frank inicialmente sabotea cada uno de los intentos del robot por mantenerlo saludable e intelectualmente estimulado. Eventualmente y luego de muchas discusiones, Frank aprenderá que si bien el robot está programado con diversas directrices, ninguna de estas le impide quebrantar la ley. Para su sorpresa, quien comenzó como un intruso no deseado en su hogar, no tarda en convertirse en el cómplice perfecto para emprender una nueva oleada criminal, cuyo blanco será una pareja de jóvenes empresarios que pretenden convertir la vieja biblioteca que suele visitar en un lugar completamente digitalizado. Evidentemente, gran parte de la trama del film se centra en la relación que se forma entre la extraña pareja protagónica. Según aseguran los Gerontólogos, una de las mejores maneras de ralentizar o prevenir el deterioro cognitivo en los adultos mayores, es mantenerlos activos mediante la realización de actividades significativas. Con esto en mente, inicialmente el robot trata de incentivar a Frank a salir de excursión y a crear una pequeña huerta en el patio de su casa. Sin embargo, ninguna de estas actividades llama la atención de Frank. Cuando ambos logran encontrar un punto de encuentro, Frank no solo comienza a verlo como un verdadero amigo, sino que además comienza a comer mejor, demuestra una vitalidad que parecía perdida, y su memoria parece mejorar de manera significativa. El único problema es que las actividades que han estado realizando lamentablemente han llamado la atención de la policía local y de una de sus víctimas, lo que les traerá una serie de problemas.

El intercambio de pensamientos y creencias que se produce entre Frank y el robot, es una de las muchas herramientas que el director Jake Schreier y el guionista Christopher D. Ford utilizan para lidiar con el tema de la pérdida de la memoria y con el temor a volverse viejo y obsoleto. En cierta medida, ese mismo temor es el que lleva a Frank a retomar la senda criminal, ya que mediante los robos que él comete busca demostrar que su inteligencia y la experiencia que ha recopilado durante el transcurso de su vida, son herramientas suficientes para vencer cualquier tipo de avance tecnológico. Si bien los frutos de la relación de amistad que Frank mantiene con el robot son evidentes, durante todo el transcurso del film existen pequeños momentos que buscan recordarle al espectador que la salud mental del protagonista no se encuentra del todo bien. En ocasiones Frank se muestra desorientado, lo que lo lleva a pensar que su hijo aún se encuentra estudiando en la universidad, o que su restaurante favorito todavía permanece en funcionamiento, cuando la verdad es que dicho lugar cerró hace años. El director también plantea una interrogante relacionada con el grado de entendimiento que posee el robot acerca de Frank o del mundo que lo rodea. “Yo no soy un ser humano”, le recuerda constante a su dueño, quien no puede evitar ver en la máquina un atisbo de humanidad.

 

Obviamente el film no funcionaria de la forma en que lo hace si no fuese por la actuación de Frank Langella, quien se lleva todo el peso dramático de la historia. Langella no solo maneja a la perfección los sutiles toques de humor negro que presenta la cinta, sino que además retrata de manera realista a un hombre testarudo y solitario cuya memoria ha comenzado a marchitarse, el cual gradualmente va abandonando su rígida coraza ante la presencia de un robot con características casi humanas. El resto del elenco por su parte, también realiza una labor encomiable, ya que todos logran proyectar con éxito que su afecto y sus problemas con el protagonista son reales. Obviamente cabe destacar el trabajo de la actriz Rachel Ma, a quien se le encomendó la tarea de darle vida al robot, y de Peter Sarsgaard, quien le otorgó la voz al adorable cuidador mecánico. En lo que respecta al aspecto técnico del film, resulta destacable el trabajo de fotografía de Matthew J. Lloyd, y la banda sonora compuesta por la banda Francis and the Lights, la cual al igual que el resto de la producción se caracteriza por su belleza y su simplicidad, y por la forma en como acompaña perfectamente una historia que se supone acontece en un futuro cercano.

“Robot & Frank” bien puede ser reconocida como una de las pocas películas que utiliza ciertos elementos propios de la ciencia ficción para contar una historia, y no para montar un espectáculo lleno de luces y colores. Probablemente lo único criticable que presenta el film, es la inclusión de una subtrama romántica cuya única función pareciera ser la elaboración de un golpe de efecto que se presenta en la forma de una inesperada vuelta de tuerca. El gran mérito de la cinta de Schreier y Ford radica en el hecho que realiza varias cosas a la vez. Al mismo tiempo que elabora un certero comentario social sobre el envejecimiento y el cuidado que se debe tener con las personas que padecen de demencia, relata una enternecedora historia de amistad entre un hombre cuya vida ha quedado suspendida en el tiempo, y un robot que por momentos parece tener alma. En definitiva, “Robot & Frank” es sin lugar a dudas un film con una alta carga emocional, el cual invita al espectador a sumergirse en la pequeña aventura de un hombre que está luchando contra los problemas propios de la vejez, el cual es rescatado de un olvido autoimpuesto por una amistad que él jamás se hubiese imaginado que sería capaz de forjar.



por Fantomas.

lunes, 21 de abril de 2014

Heavenly Creatures: Los alcances de una amistad obsesiva.

“Heavenly Creatures” (1994), es un drama biográfico del director Peter Jackson, el cual está protagonizado por Kate Winslet y Melanie Lynskey.

Cuando diversas circunstancias reúnen a dos imaginativas adolescentes llamadas Juliet Hulme (Kate Winslet) y Pauline Parker (Melanie Lynskey), ellas rápidamente forman un importante lazo afectivo que las lleva a crear un mundo de fantasía al que solo ellas pueden acceder. Sin embargo, cuando sus padres comienzan a mirar con algo de temor la intensidad de su amistad, las jóvenes se juran permanecer unidas y desarrollan un plan que tendrá macabras consecuencias.

 

Tras terminar el rodaje de la comedia de terror “Braindead” (1992), el director Peter Jackson comenzó a albergar el deseo de incursionar en otros géneros cinematográficos que le permitieran evitar cualquier tipo de encasillamiento prematuro. Fue entonces cuando su esposa, la guionista y productora Fran Walsh, le sugirió realizar un film sobre el infame asesinato llevado a cabo por dos adolescentes llamadas Juliet Hulme y Pauline Parker, en la ciudad neozelandesa de Christchurch el año 1954. Entusiasmado con la idea, Jackson rápidamente le presentó el proyecto al productor Jim Booth, con quién acordó que la cinta se centraría en la relación de amistad que entablaron ambas jóvenes, y no en el asesinato y el posterior juicio al que fueron sometidas. Según declararía el mismo Jackson: “Su amistad durante la mayor parte del tiempo resultó ser enriquecedora, y nosotros quisimos honrar eso en el film. Básicamente, nuestra intención era realizar una cinta acerca de una amistad que terminó terriblemente mal”. En un principio, Jackson y Walsh se lanzaron a la tarea de estudiar el caso, utilizando una serie de periódicos de la época que se dedicaron a contar los pormenores del juicio como principal documento. Sin embargo, la constante satanización de las adolescentes por parte de la prensa, los llevó a examinar los hechos más de cerca con el fin de crear una versión más humana de todo el asunto. Fue así como ambos viajaron a través del país con el fin de entrevistar a diversas personas que tuvieron algún grado de contacto con Pauline Parker y Juliet Hulme cuarenta años atrás, entre las que se encontraban antiguas compañeras de clase, vecinos, amigos de ambas familias, abogados y psicólogos. Jackson y Walsh también tuvieron acceso al diario de vida de Pauline, el cual documentaba con lujo de detalles los eventos que marcaron su amistad con Juliet.

En su primer rol cinematográfico, Kate Winslet interpreta a Juliet, una adolescente inglesa que acaba de mudarse a Nueva Zelanda con sus padres. Debido a su situación económica y al hecho de que su familia constantemente está viajando alrededor del mundo, Juliet es culta y algo malcriada. De forma casi inmediata, ella entabla una amistad con Pauline, una adolescente neozelandesa solitaria y depresiva que vive una realidad mucho más humilde junto a sus esforzados padres. El fuerte lazo que forman las chicas se desarrolla alrededor de su fascinación por el tenor Mario Lanza y diversas estrellas de cine como James Mason, de su inclinación por escribir historias fantásticas de amor y traición, y de sus frágiles infancias. Curiosamente, mientras su amistad crece a pasos agigantados, el tono del film resulta ser liviano e incluso algo cómico. Y es que inevitablemente existen momentos de gran felicidad cuando se está junto a la persona querida. Sin embargo, el inicio de la cinta, el cual consiste en una serie de imágenes que tienen por objetivo demostrar las bondades de la idílica ciudad de Christchurch, las cuales rápidamente son ahogadas por un grito desgarrador y varias tomas de las jóvenes corriendo a través de un bosque, inevitablemente continúan resonando en la cabeza del espectador durante los momentos más enternecedores e inocentes. Algo horrible ha sucedido, lo que ha provocado que las chicas estén cubiertas de sangre. Por este motivo, durante todo el transcurso del relato, el espectador es acompañado por una escalofriante sensación de horror y desesperanza que está fuertemente ligada al macabro resultado de la peculiar relación de las protagonistas.

 

Básicamente, la película postula que el crimen fue el resultado de una trágica confluencia de coincidencias: Dos chicas, ambas emocionalmente inestables en la medida justa para complementar sus respectivas debilidades, son incomprendidas en una escuela para niñas de Christchurch. A raíz de esto se vuelven amigas, unidas principalmente por su gusto por lo macabro. Por un lado, la sencilla e imperturbable Pauline no puede evitar sentirse fascinada por Juliet, quien en variadas ocasiones no duda en dejar en evidencia su completo descaro y rebeldía. Juliet por su parte, también admira a Pauline, en especial por la cicatriz que esta última tiene en una de sus piernas, la cual fue producto de una cirugía para combatir la enfermedad a los huesos que padecía: “Las mejores personas tienen enfermedades al pecho y a los huesos”, asegura en una ocasión Juliet. “¡Es escalofriantemente romántico!”. Casi todo es escalofriantemente romántico en las vidas de estas muchachas, quienes se vuelven inseparables al mismo tiempo que comienzan a refugiarse con asiduidad en un mundo de fantasía que ellas llaman el Cuarto Mundo. Su amistad inevitablemente se vuelve intoxicante, y les impide ver más allá de la realidad que ellas han creado. Obviamente sus padres están excluidos de su particular cotidianeidad, en especial la madre de Juliet (Diana Kent), una psicóloga que está más preocupada de revivir su moribunda sexualidad que de comunicarse con su hija.

Eventualmente, a los padres de las muchachas comienza a resultarles perturbadora su cercanía. Si bien sospechan que ambas podrían estar engendrando inclinaciones homosexuales, la palabra lesbianismo resulta ser completamente tabú. Si bien existen una serie de escenas que refuerzan esta idea, como por ejemplo algunas en las que aparecen luchando en ropa interior o intercambiando besos “accidentales”, el film no busca realizar un estudio acerca de la sexualidad de las muchachas, sino que pretende retratar las circunstancias que las llevaron a cometer el horrendo crimen por el cual fueron sentenciadas. Es por este motivo que la dialéctica entre las vívidas fantasías de las muchachas y los sucesos de su vida cotidiana, ocupa un puesto de especial importancia en la narrativa. Peter Jackson utiliza bastante tiempo graficando el estado mental de las protagonistas, y el grado en el cual ellas creían y aceptaban el producto de su incansable imaginación. Es a raíz de esto que durante el transcurso del film, el espectador no solo es testigo de cómo diversas figuras de plastilina cobran vida ya sea para personificar a las personas que rodean a las muchachas, o para alzarse como la encarnación de sus temores y sus deseos más oscuros, sino que además es posible apreciar como figuras como Orson Welles y Mario Lanza son integrados de forma tangible al mundo creado por Juliet y Pauline.

 

En cualquier cinta de estas características, la elección del elenco resulta ser uno de los puntos clave de todo el proceso. Afortunadamente, Peter Jackson encontró en las debutantes Kate Winslet y Melanie Lynskey a las protagonistas perfectas. Si bien Winslet realiza un estupendo trabajo interpretando a Juliet, quien gran parte del tiempo es una joven alegre y energética cuyo mayor anhelo es contraer matrimonio con uno de los Santos de la religión que ha creado junto a Pauline, actitud que por momentos cambia por la más completa histeria cuando se enfrenta ante la posibilidad de ser abandonada tanto por su madre como por su amiga, es Lynskey quien definitivamente se roba todas las miradas. Su interpretación de Pauline resulta fascinante y escalofriante al mismo tiempo, ya que la joven actriz es capaz de transmitir con la mirada y con su lenguaje corporal toda la ira contenida y el gran grado de frustración que siente su personaje con el entorno que la rodea, el cual es incapaz de comprender la genialidad que tanto ella como Juliet ostentan. Como dato curioso, cabe mencionar que tras su estadía en prisión, Juliet Hulme eventualmente se convertiría en la afamada escritora de novelas de misterio Anne Perry. Por otro lado, en lo que al aspecto técnico de la producción se refiere, resulta destacable el magnífico trabajo de fotografía de Alun Bollinger, el cuidadoso diseño de producción de Grant Major, la inquietante pero no siempre efectiva banda sonora del compositor Peter Dasent, y los interesantes efectos especiales diseñados por Richard Taylor, los cuales pese a no ser extremadamente refinados poseen un encanto particular.

Aun cuando “Heavenly Creatures” intenta contextualizar y racionalizar el comportamiento violento de Juliet y Pauline, una vez terminado el film el espectador no puede evitar pensar que no existe una explicación lógica para lo que en verdad sucedió. Eso provoca que la cinta presente un vacío dramático importante, el cual es compensado parcialmente por el magnífico guión escrito por Walsh y Jackson, el inconfundible estilo visual del director, y las brillantes interpretaciones del dúo protagónico. En gran medida, la moraleja de “Heavenly Creatures” es que en ocasiones cuando se reúne cierto tipo de personas, estas son capaces de cometer actos que como individuos serían incapaces de realizar. Al mismo tiempo, se puede concluir que a veces suceden tragedias básicamente porque las personas están esperando que alguien más se atreva a detener algo que está destinado al fracaso. En el caso de Pauline y Juliet, la realidad es nublada por sus propios desbarajustes emocionales. Teniendo todo esto en mente, es justo asegurar que lo que convierte al film de Jackson en una obra apasionante y aterradora, es la forma en como el director retrata a dos jóvenes infelices que deciden crear un mundo alternativo que les resulta tan seguro y atractivo, que están dispuestas a asesinar con tal de conservarlo.



por Fantomas.

domingo, 30 de marzo de 2014

Gattaca: No existe el gen del espíritu humano.

“Gattaca” (1997), es una cinta de ciencia ficción del director Andrew Niccol, la cual está protagonizada por Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law.

En un futuro no muy distante donde la sociedad está categorizada según sus características genéticas, Vincent Freman (Ethan Hawke) decide asumir la identidad de Jerome Morrow (Jude Law), un perfecto espécimen genético que ha quedado parapléjico luego de sufrir un accidente automovilístico, para así poder cumplir su sueño de viajar al espacio. Sin embargo, cuando el director del programa espacial en el cual trabaja es asesinado, la policía da inicio a una investigación que amenaza con dejar al descubierto su secreto.

 

Durante algo más de una década, el director y guionista Andrew Niccol ha sido el responsable de un número no menor de producciones provocadoras, las cuales han sabido ganarse un espacio al interior de la industria hollywoodense. Desde la alegórica “The Truman Show” (1998) hasta la política “Lord of War” (2005), sus cintas por lo general se han caracterizado por presentar un balance perfecto entre lo tópico y lo simplemente entretenido, lo cual ha permitido que se conviertan en obras que trascienden en el tiempo. Estrenada en el año 1997, “Gattaca” no solo es recordada por ser la opera prima de Niccol, sino porque además mediante una historia que postula que el nuevo orden social está establecido por los rasgos genéticos de cada individuo, Niccol comenzó a construir su reputación como un cineasta capaz de explorar temas complejos en cada una de sus cintas. Desarrollada inicialmente bajo el título de “The Eighth Day”, el cual era una referencia bíblica que apuntaba a implicar que el hombre se había atrevido a intervenir lo que Dios inicialmente había creado, la película se desarrolla en un futuro no tan lejano, en el cual un hombre imperfecto busca abrirse camino en un mundo dominado por la supuesta perfección artificial otorgada por la todopoderosa ingeniería genética.

En “Gattaca”, el protagonista Vincent Freeman es presentado prácticamente como un error de la naturaleza. Y es que él vive en una sociedad en la que los individuos que nacen de forma natural y sin la ayuda de la ingeniería genética, son relegados a trabajos básicos y son encasillados en un segmento subvalorado socialmente, a diferencia de aquellos cuya concepción fue genéticamente alterada, lo que les ha permitido ser considerados como personas “válidas” dentro del mundo en el cual se desarrollan. Es a raíz de esto que las aptitudes de Vincent no son tomadas en cuenta por quienes lo rodean, los cuales prefieren juzgarlo por su predisposición a adquirir miopía y una enfermedad cardiaca que ha reducido su expectativa de vida de manera considerable. Sin embargo, Vincent nunca ha aceptado el destino que la sociedad le ha impuesto. De hecho, cuando todavía era un niño, solía enfrascarse en competencias de natación y resistencia física con su hermano Anton (Loren Dean), quien pese a su supuesta perfección genética, en una ocasión debió ser rescatado por Vincent de una muerte segura. Tras años de realizar trabajos menores, Vincent decide tomar ciertas medidas para cumplir el sueño de su niñez y convertirse en un astronauta. Es entonces cuando a través de un comerciante de ADN conoce a Jerome Morrow, un hombre con una genética envidiable el cual luego de un confuso incidente, quedó confinado a una silla de ruedas. Una vez que Vincent asume su identidad, logra infiltrarse en una empresa llamada Gattaca, la cual está a cargo de diversos viajes al espacio. Lamentablemente para él, cuando está a punto de cumplir su sueño y viajar a una de las lunas de Saturno, el director del programa espacial es asesinado, lo que pone en peligro su falsa identidad y sus posibilidades de ser incluido en la ambiciosa misión interplanetaria.

 

En el film de Niccol, la tensión proviene de dos conflictos en particular. Primero, existe la posibilidad constante de que Vincent sea descubierto; debido a la infinidad de sistemas de seguridad con los que cuenta la empresa donde trabaja, el protagonista se ha visto obligado a tomar una serie de medidas que buscan ocultar su verdadero ADN en un lugar donde hasta una pequeña pestaña puede delatarlo. Segundo, ha ocurrido un asesinato; el director del centro espacial, quien ha cuestionado abiertamente la misión a Saturno, ha sido encontrado muerto, por lo que la policía ha comenzado a identificar al personal en busca de sospechosos. Esto pone sobre la mesa la posibilidad de que eventualmente una computadora establezca una relación entre Vincent, quien antes oficiaba como conserje, y Jerome, el nuevo programador espacial. Al mismo tiempo, el protagonista establece una relación amistosa con Irene (Uma Thurman), una atractiva mujer que trabaja en el centro pero que ha sido excluida de la próxima misión debido a que ha obtenido puntajes demasiado bajos en algunas áreas. Pronto nace una atracción innegable entre ambos, pero un romance en este mundo puede ser peligroso, ya que incluso un beso puede ser suficiente como para identificar a los involucrados en el mismo.

Lo interesante de “Gattaca” es que en cierto modo encierra dos historias en una. Por un lado está la emotiva historia personal de Vincent, quien lo único que desea es superar todos los obstáculos que han sido puestos en su camino. Esta subtrama en particular sirve para personalizar uno de los mensajes que contiene el film, permitiendo de este modo que el espectador se identifique con el protagonista. Vincent es un hombre común y corriente, es un personaje que existe precisamente porque sus fallas son perfectamente percibibles. Jerome en cambio, es presentando como su polo opuesto ya que posee todo lo que Vincent desea, con la excepción de la determinación a toda prueba del protagonista. En gran medida, el film realiza una comparación honesta entre un hombre imperfecto con uno que es percibido como tal. De forma paralela, “Gattaca” entabla un debate moral acerca de los problemas que pueden surgir en una sociedad determinada a discriminar a ciertos individuos a causa de su código genético. Es a raíz de este motivo que muchos estudiosos y científicos han señalado al film de Niccol como un verdadero ensayo bioético, debido a que no apunta a la ingeniería genética como la responsable del problema, sino que más bien establece que el problema surgiría solo si la sociedad está dispuesta a aceptar una ideología genetista que ve a los humanos sencillamente como la mera suma de sus genes.

 

En el ámbito de las actuaciones, la totalidad del elenco realiza un trabajo estupendo. Ethan Hawke convierte con éxito a Vincent en un personaje entrañable y creíble, el cual además demuestra tener una química innegable con sus compañeros de reparto, en especial con Jude Law, quien interpreta a Jerome como a un hombre inteligente, cínico y algo amargado, el cual es incapaz de abandonar el sistema que lo ha convertido en la persona que es en la actualidad. Uma Thurman por su parte, interpreta de manera sólida al interés amoroso del protagonista, la cual se caracteriza por ser una mujer que ha optado por abandonar toda esperanza de cumplir sus sueños. En lo que respecta al aspecto técnico del film, si hay algo por lo que “Gattaca” se caracteriza es por su cuidado aspecto visual. Tanto Jan Roelfs como Sarah Knowles se preocupan de establecer que la cinta se desarrolla en un futuro distópico, mediante la combinación de escenarios en los cuales priman los avances tecnológicos y una estética que perfectamente pudo haber sido sacada de un film noir clásico. Todo esto es complementado por el maravilloso trabajo de fotografía de Slawomir Idziak y por la selección de una paleta de colores en la cual priman los tonos amarillos y azules, con lo cual se pretende generar en el espectador una sensación de inevitabilidad y desesperanza que es compartida por los protagonistas del film. Por último, es necesario destacar la banda sonora compuesta por Michael Nyman, la cual resalta aún más la veta emotiva del relato.

Es necesario mencionar que “Gattaca” ha sido reconocida por muchos estudiosos como un como un verdadero film noir futurista, ya que tanto su aspecto estético como su estructura dramática se asemeja bastante a las cintas de cine negro que se filmaron durante las décadas del cuarenta y cincuenta. Al igual que otros film noirs, “Gattaca” utiliza como punto de partida un crimen y su posterior investigación policial, para luego centrarse en un problema social, en este caso el prejuicio y la intolerancia ejercida por un grupo específico de la sociedad, el cual es presentado mediante una serie de flashbacks que son narrados por la lacónica voz del protagonista. Curiosamente, pese a que el film de Niccol se estrenó durante la década en la cual se desarrolló el Proyecto del Genoma Humano, el cual pretendía identificar aproximadamente 25.000 genes en el ADN humano, con la intención de recolectar suficiente información como para poder realizar avances importantes en el desarrollo de la ingeniera genética, este no tuvo el éxito esperado. Solo algunos años después de su estreno, “Gattaca” comenzó a ser reconocida como una película entretenida que no solo le entrega al espectador una valiosa moraleja acerca de los peligros del abuso de la ingeniería genética, sino que además se alza como una de las cintas de ciencia ficción más inteligentes de los últimos 20 años.



por Fantomas.

martes, 19 de junio de 2012

One, Two Three: ¡Sitzen machen!

“One, Two, Three” (1961), es una comedia del director Billy Wilder, la cual está protagonizada por James Cagney, Horst Buchholz, y Pamela Tiffin.

C.R. MacNamara (James Cagney) es el representante de una multinacional de refrescos en Berlín Occidental, quien busca convertirse en el jefe de operaciones de la compañía en Europa. Sin embargo, sus sueños se ponen en peligro cuando su jefe le encarga cuidar a su hija Scarlett (Pamela Tiffin), una díscola y alocada joven que tras eludir su vigilancia, se enamora de Otto Piffl (Horst Buchholz), un joven comunista que vive al otro lado de la cortina de hierro.


En el año 1928 en Berlín, Billy Wilder tuvo la oportunidad de ver la frenética obra teatral “Ein, zwei, drei”, del dramaturgo húngaro Ferenc Molnar, en la que un banquero parisino llamado Norrison debe lidiar con Lydia, la hija de uno de sus clientes más importantes, quien tras casarse en secreto con Anton, un rabioso taxista socialista, queda embarazada de este. Temiendo la reacción del padre de la chica, Norrison no tendrá más remedio que convertir a Anton en un falso aristócrata en un tiempo record, ante la inminente llegada del poderoso empresario. Tras preguntarse qué pasaría si la historia de Molnar se trasladara al Berlín de la Guerra Fría, Wilder en compañía de I. L. A. Diamond comenzaron a escribir un guión donde Norrison se convirtió en C.R. MacNamara, el representante de la Coca-Cola en la ciudad germana, quien eventualmente se convierte en la figura principal de una hilarante lucha ideológica. Aunque la conocida compañía de refrescos juega un rol primordial en la historia, la verdad es que Wilder algunos años antes había declarado que no le gustaba dicha bebida de fantasía, ya que consideraba que tenía gusto a “neumáticos quemados”. La verdad es que uno de los motivos que llevó al director a utilizar el nombre de dicha compañía, fue su reticencia a utilizar nombres de empresas ficticias, ya que esto era equivalente a “tirar la credibilidad de la cinta por la ventana”. Por otro lado, tras estrenar “Love in the Afternoon” (1957), cinta en la que el personaje de Gary Cooper trabaja en la Pepsi-Cola, Wilder le prometió a los ejecutivos de la Coca-Cola Company que algún día haría un film centrado en un trabajador de su compañía, con fin de establecer una suerte de equilibrio comercial entre ambas empresas. 

El relato se ambienta uno o dos meses después del cierre de la Puerta de Brandeburgo. C.R. MacNamara es un hombre completamente dedicado a la compañía en la cual trabaja, y cuya principal ambición es obtener el puesto de jefe de operaciones de la Coca-Cola en Europa. Para lograr esto, durante el último tiempo ha estado manteniendo relaciones comerciales con Peripetchikoff (Leon Askin), Borodenko (Ralf Wolter), y Mishkin (Peter Capell), tres representantes soviéticos que han mostrado interés en introducir el afamado refresco a los pueblos situados tras la cortina de hierro. Si bien la idea parece prometedora, pronto pasará a segundo plano cuando Mac recibe una llamada de su jefe en Atlanta, quien le pide que cuide a su hija Scarlett durante un par de semanas mientras esta recorre Berlín. Lamentablemente para MacNamara, actuar como niñera de la joven resultará mucho más difícil de lo que él pensaba, lo que tendrá como consecuencia que ella termine contrayendo matrimonio con Otto Piffl, un joven comunista que reside en Berlín Oriental, y que desprecia todo aquello relacionado a la doctrina capitalista. Con la inminente llegada de los padres de Scarlett, MacNamara se verá obligado a encontrar una rápida solución para sus problemas, los cuales parecen acrecentarse con cada minuto que pasa, y que eventualmente lo llevarán a cruzar la cortina de hierro en una alocada misión de rescate.

 

La situación económica y social de la época se presta para que Wilder exponga una serie de contrastes, siempre desde el prisma de la comedia. Por ejemplo, la situación de MacNamara y su familia dista bastante de la galería de personajes de la Alemania derrotada que los rodean; mientras que su esposa Phyllis (Arlene Francis) planea una vacaciones con sus hijos en la bella Venecia, gran parte de los trabajadores de la compañía aún siguen condicionados por el temor a la marcialidad nazi, lo que los lleva a tratar a MacNamara con una reverencia extrema. En ese sentido se destaca Schlemmer (Hanns Lothar), la mano derecha del protagonista, quien se ha convertido en un esbirro del capitalismo, al mismo tiempo que intenta por todos los medios ocultar su oscuro pasado como oficial de la Gestapo del cual claramente se avergüenza. Por otro lado hay una serie de personajes cuya única preocupación es su propia supervivencia (la secretaria Ingeborg y Fritz, el chofer), lo que los empuja a participar en cada una de las alocadas ideas de MacNamara, a sabiendas de los beneficios económicos que estas conllevan. Esta línea de acción por parte del protagonista, es lo que utiliza Wilder para exponer los inconvenientes del sistema capitalista. Son tales las ansías de MacNamara de ascender y mejorar aún más su estilo de vida, que incluso intenta sobornar al trío de emisarios soviéticos ocupando como pago a su bella secretaria (lo que expone la concepción de la mujer como bien de consumo existente en las sociedades capitalistas), con tal de que estos le ayuden a rescatar Otto Piffl de las garras de la policía de Berlín Este, quien ha retenido al joven debido a una trampa maquinada un par de horas antes por el mismo Mac.

Sin embargo, Wilder no se conforma con apuntar los defectos del sistema capitalista, sino que además retrata con acidez el ideario comunista. Es aquí donde cobra importancia Otto. El joven, miembro activo del partido comunista cuya ideología sigue con orgullo, termina enamorándose de una chica que es la viva representación del capitalismo, la que eventualmente lo arrastrará a una conversión obligada de la mano de MacNamara y compañía, durante la cual se exhibe un violento contraste entre el idealismo del joven y el pragmatismo del protagonista. Es precisamente durante este tramo de la cinta que la acción adquiere un ritmo impensado, el cual se ve coronado con la aparición de una serie de personajes que desfilan a sus anchas por las oficinas de la Coca-Cola, mientras intentan convertir al incorregible joven en un falso aristócrata alemán. Resulta curioso el hecho de que la “capitalización” de Otto primero ocurra por la fuerza, y que luego por voluntad propia termine citando, sin saberlo, la constitución americana. Esto no hace más que reflejar el escepticismo que le provocaban a Wilder ambos sistemas políticos, lo cual ya lo había expresado varios años antes en la cinta “Ninotchka” (1939), cuyo guión es de su autoría. Otto Piffl, al igual que Ninotchka, tras pasar gran parte de su vida siendo bombardeado por las ideas de la doctrina comunista, termina descubriendo que el capitalismo no es tan malo como creía cuando entabla un romance con alguien proveniente de un país capitalista.

 

Por momentos, la cinta enfatiza su naturaleza caricaturesca, en especial durante la aventura de MacNamara y compañía en Berlín Este. En medio de las negociaciones con los representantes soviéticos al interior del comedor de un hotel de la ciudad, su secretaria se pone a bailar encima de la mesa al ritmo de la música interpretada por una pequeña orquesta que se encuentra en el lugar, lo que no solo provoca la reacción desmesurada de los soviéticos quienes están embobados con los encantos de la joven, sino que además desata una serie de caóticas situaciones más propias del humor slaptick. Igual de caricaturesca es la persecución automovilística que ocurre luego de que los soviéticos descubren que han sido engañados por MacNamara, quien ahora trata desesperadamente de regresar a Berlín Oeste junto con un “torturado” Otto, quien ha sido sometido a los horrores de la música pop norteamericana de la época. El hecho de que Wilder decida trabajar en base a estereotipos y caricaturice cada uno de los elementos del film, provoca que inevitablemente los personajes sean en su gran mayoría unidimensionales, y que cada uno de ellos presente un guiño específico que es vital para el juego cómico que se desarrolla de manera constante durante todo el transcurso de la cinta. Todo esto funciona a la perfección en gran medida por el estupendo trabajo del elenco involucrado. Más allá de la extraordinaria actuación de Cagney, cuyos dotes para la comedía quedan absolutamente demostrados, se destaca la labor de Pamela Tiffin, cuyo personaje, el cual es algo molesto a ratos, representa a cabalidad la frivolidad que parece reinar en el sistema capitalista. También es destacable la labor de Arlene Francis, quien a lo largo de la película mediante una serie de irónicos diálogos, se transforma en la voz de la conciencia del protagonista, convirtiéndose en el motor de varias de las situaciones claves del relato. 

Por otro lado, la cinta cuenta con la estupenda banda sonora de André Previn, que complementa de forma perfecta las imágenes de una historia que corre a mil por hora, y el impecable trabajo de fotografía de Daniel L. Fapp. “One, Two, Three” es una película que no hace más que reflejar la genialidad de Billy Wilder, quien construye de manera perfecta una cinta que hasta el día de hoy mantiene intacta su capacidad para hacer reír al espectador, y que realiza una dura crítica a ambos bloques sin la necesidad de ofender a nadie, lo que a mi gusto la convierte en una joya subvalorada del director (cuyo gag final, dicho sea de paso es brillante). Como dato curioso, no todo fue diversión durante el rodaje de este film. James Cagney tuvo varios problemas tanto con Billy Wilder como con Horst Buchholz. Mientras que al primero lo consideraba un jefe bastante molesto, principalmente por el hecho de que lo hizo repetir una escena más de cuarenta veces, porque no podía evitar equivocarse en una línea de dialogo, al segundo lo detestaba porque consideraba que el joven actor ocupaba cada oportunidad que tenía para robar cámara. Fue tal la frustración que le provocó su colega, que Cagney escribiría en su autobiografía: “Horst Buchholz realizó una serie de artimañas para robar cámara, y yo tenía que depender de Billy Wilder para que corrigiera a este chico. Si Billy no lo hubiese hecho, habría sentado de un golpe a Buchholz, lo cual habría hecho feliz de la vida en varios puntos del rodaje”. Finalmente fue tan desagradable la experiencia para James Cagney, que decidió retirarse de la actuación durante 20 años, hasta que aceptó participar en “Ragtime” (1981), la cual sería su última aparición en la pantalla grande.

 

por Fantomas.

domingo, 16 de enero de 2011

Cul-de-Sac: No hay escape de la cruda realidad.

“Cul-de-Sac” (1966), es un thriller psicológico del director Roman Polanski, el cual está protagonizado por Donald Pleasence, Françoise Dorlèac y Lionel Stander.

En un aislado castillo de Irlanda, viven George (Donald Pleasence) y su joven y hermosa mujer Teresa (Françoise Dorléac). Cierto día, aparecen en su casa dos gánsteres que se encuentran escapando de la policía, los cuales eventualmente comenzarán a molestar seriamente a la pareja.


Tras el exitoso estreno de la cinta “Repulsion” (1965), el director Roman Polanski decidió rescatar un guión que había escrito tres años atrás junto al guionista Gerard Brach, quien también había estado involucrado en la película más reciente del realizador polaco. La compañía Comptom Films, que previo al estreno de “Repulsion” solo hacía porno, produciría el nuevo proyecto de Polanski el cual en un principio se titulaba “When Katelbach Comes”. La cinta sería rodada en Northumberland, Inglaterra, específicamente en las inmediaciones de una enorme playa en la cual se ubicaba un gran castillo solitario. Aunque originalmente el rol protagónico del film sería interpretado por el mismo Polanski, tras la férrea oposición del productor Michael Klinger, el director se vería obligado a contratar al actor Donald Pleasence, quien el primer día de filmación apareció con la cabeza totalmente rapada. Por otro lado, Françoise Dorléac, quien era la hermana de Catherine Denueve, obtendría el rol de Teresa, la díscola esposa del protagonista.

“Cul-de-sac” se centra en la curiosa relación de George y Teresa, una pareja de recién casados que viven en un enorme castillo ubicado en una playa desértica. En aquel solitario refugio, George busca desligarse de todos los lazos que lo unen a su pasado junto a su ex esposa Agnes, al mismo tiempo que intenta convencerse de que su matrimonio con Teresa va viento en popa. Lamentablemente para él, su flamante nueva esposa ha comenzado a cansarse de su comportamiento afeminado y de su falta de poder sexual, por lo que su relación está deteriorándose rápidamente. En relación a esto último, Polanski se encarga de retratar el matrimonio de los protagonistas como una completa farsa, presentando a Teresa como una esposa infiel que se aprovecha del infantilismo de su marido para engañarlo con Christopher (Iain Quarrier), el viril hijo de sus vecinos. Y es que Teresa está lejos de ser una tímida ama de casa, por lo que no resulta extraño que ella utilice su feminidad para controlar a los hombres, en especial a su esposo, tanto mental como sexualmente.

George por su parte, es un hombre de carácter débil que se muestra completamente dependiente de su esposa. Esto es aprovechado por Teresa, quien constantemente se está divirtiendo a costa de la poca dignidad que exhibe su marido. Y es que al arrebatarle la poca masculinidad que le queda a George, ella asume el completo control de su persona. Es debido a esto mismo que a Dickie (Lionel Stander), uno de los dos gánsteres que invaden el aislado santuario de la pareja, no le tomará demasiado trabajo controlar a su anfitrión involuntario. A diferencia de George, Dickie exuda masculinidad, la cual materializa maltratando física y verbalmente a sus improvisados rehenes sin que necesariamente estos lo provoquen. En cierta medida, el delincuente utiliza la violencia para expresar el desagrado que le provoca el decadente estilo de vida de George. Al mismo tiempo, Dickie utiliza la agresión como válvula de escape de los problemas generados por su fracaso delictual, el cual ha provocado que su jefe, el temido señor Katelbach, tenga que acudir en rescate de él y de su moribundo compañero Albie (Jack MacGowran).

Como es de esperarse, la inesperada llegada de la pareja de criminales deteriorará aún más la compleja relación de George y Teresa. No solo la dignidad restaste de George es pisoteada en conjunto por su esposa y por Dickie, sino que además se establece un extraño triángulo entre los protagonistas, el cual deja en evidencia los más oscuros deseos de cada uno de ellos, y provoca una retorcida lucha de poderes entre Teresa y Dickie. Por otro lado, dentro del transcurso de la trama son presentados otros personajes que dan pie a una serie de divertidas situaciones. Por ejemplo, el sorpresivo arribo de una comitiva conformada por Philip Fairweather (Robert Doming), su esposa Marion (Marie Kean) y su insoportable hijo, entre otros, obliga a Dickie a asumir el rol de jardinero y mayordomo de la pareja. Al mismo tiempo, Teresa empieza a coquetear descaradamente con un hombre llamado Cecil (William Franklyn), aún cuando tanto su esposo como su amante se encuentran rondando por la casa. Todo esto contribuirá a que eventualmente el tímido y reprimido George explote por completo, provocando una serie de apoteósicos y funestos acontecimientos que cambiarán de forma definitiva las vidas de los involucrados.

En general, el elenco del film hace un estupendo trabajo. Donald Pleasence interpreta de manera impecable a un hombre débil y francamente patético, que no tiene más remedio que presenciar impotente cómo el mundo de fantasía que ha intentado construir se cae a pedazos. Lionel Stander por su parte, interpreta de manera creíble a un duro criminal el cual solo siente compasión por su compañero moribundo. Por último, si bien Françoise Dorléac tiende a sobreactuar en algunos pasajes de la cinta, de todas formas realiza una labor correcta a la hora de retratar a Teresa como una mujer manipuladora y egoísta, que utiliza a los hombres pensando en su propio beneficio. Cabe mencionar que durante el proceso de rodaje, el trio de actores tuvo que soportar la conocida meticulosidad de Polanski, la cual los llevó incluso a poner en riesgo su bienestar físico. Por ejemplo, Françoise Dorléac tuvo que repetir en tres ocasiones una escena en la que debía nadar en el mar durante aproximadamente cinco minutos. Lamentablemente para la actriz, el día que se rodó dicha escena hacia bastante frío, lo que sumado a la baja temperatura del agua, provocó que luego de la tercera toma ella se desmayara y comenzara a menstruar, lo que llevó al equipo de filmación a pensar que había sufrido un infarto cardíaco. Lionel Stander también sufrió a causa de la meticulosidad del realizador polaco, quien en una ocasión lo hizo repetir una escena más de 20 veces.

En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el trabajo de fotografía de Gilbert Taylor, y la memorable banda sonora del compositor Krystoff Komeda. Aunque la cinta de Polanski fue bien recibida en Europa, en Estados Unidos fue duramente criticada por lo excéntrico de sus protagonistas, y por la crueldad con la que estos habían sido retratados por el director. Tampoco ayudó demasiado el exceso de teatralidad que presenta el film, lo cual por momentos quebranta la verosimilitud de una historia claramente demencial que presenta algunos toques surrealistas. Más allá de las críticas, “Cul-de-sac” se alza como una de las películas más interesantes de Roman Polanski, la cual resulta ser entretenida y llamativa precisamente por lo curioso de los acontecimientos que le dan vida al relato. Quien mejor explica el efecto del film del realizador polaco es Ivan Butler, escritor que en su libro “The Cinema of Roman Polanski” menciona: “el director a menudo nos invita a reírnos, provocando que nos incomodemos y nos preguntemos si lo que estamos viendo no es más que un reflejo de nosotros mismos”.



por Fantomas.

sábado, 24 de julio de 2010

Macross Do You Remember Love?: Amor, guerra y muerte en el espacio exterior.

“Macross: Do You Remember Love?” (1984), es una cinta de animación basada en la serie de televisión animada “The Super Dimension Fortress Macross”, la cual está dirigida por Shoji Kawamori y Noburo Ishiguro.

La nave espacial Macross ha partido hace cinco meses de la Tierra. Su viaje ha sido accidentado, pues sus tripulantes se han topado con los Zentraedis, con quienes han protagonizado algunas escaramuzas. Siendo los Zentraedi los nuevos amos del universo, sólo el tiempo dirá si alguna vez los humanos podrán volver a la Tierra y vencerlos.


A fines de los setenta, la compañía japonesa Studio Nue estaba buscando una historia que pudiera aprovechar el éxito de la serie de anime “Mobile Suit Gundam” (1979). Junto a la compañía Wiz Corporation intentaron en vano desarrollar una serie de ciencia ficción, ya que los muchos desacuerdos entre las productoras terminaron por retardar el proyecto indefinidamente. Cuando Wiz Corporation quebró, Studio Nue se asoció con las productoras Big West y Tatsunoko Production, lo que le permitió realizar la serie de anime que posteriormente sería conocida mundialmente como “Macross” (1982). El proyecto fue dirigido por Noburo Ishiguro, quien junto a un grupo de animadores desconocidos en aquella época, específicamente Haruhiko Mikimoto, Kazutaka Miyatake y Shoji Kawamori, crearon la exitosa serie que se caracterizaría por mezclar ciencia ficción, acción, drama y romance. El éxito fue tal que la serie no sólo tuvo que ser alargada, sino que además se aseguró la producción de una película una vez terminada la transmisión del show.

La idea del largometraje era básicamente condensar los 36 episodios que conformaban la serie, en un cinta de 150 minutos de duración, lo que obviamente no sería una tarea sencilla. Mientras que la historia fue simplificada, se enfatizaron algunos conceptos de la serie de televisión como por ejemplo la importancia de la Protocultura, y el origen de los Zentradi y de la raza humana. Junto con esto, los productores decidieron sacarle el máximo provecho al formato cinematográfico; los diseños de los personajes y los mechas (o robots) mejoraron significativamente, mientras que la banda sonora pasó a tener bastante relevancia dentro de la historia. Con todo esto en mente, Studio Artland debió reunir a los mejores profesionales de la industria para poder lograr sus objetivos. Shoji Kawamori, quien era el responsable de la historia y que en la serie había trabajado bajo las órdenes de Noburo Ishiguro, en esta ocasión ofició de director junto a este último, lo que a muchos les sorprendió ya que Kawamori en ese entonces sólo tenía 24 años de edad.

Para quienes no estén familiarizados con la historia de “Macross”, he aquí una pequeña introducción: En 1999, una nave espacial gigante aterriza en la Tierra. La tecnología alienígena colabora en el rápido desarrollo de la tecnología humana, lo que sin embargo no logra evitar que diez años más tarde, la raza alienígena de gigantes conocida como Zentraedi ataque la Tierra. Sin más opción que arreglar sus diferencias, los pocos humanos sobrevivientes abordan la fortaleza gigante conocida como SDF Macross y huyen hacia el espacio. Guiados por el capitán Global, los pilotos Roy Fokker, Hikaru Ichijyo y Max Jenius batallan a diario con los soldados Zentraedi, usando sus espectaculares Valkyries (robot-jets), mientras que al interior de Macross, los humanos residentes viven inmersos en una burbuja llena de idílicos parques, llamativas tiendas y maravillas futuristas. Entre los civiles, sobresale una joven cantante/estrella de cine de 17 años llamada Lynn Minmay. Sin saberlo, ella será una pieza clave en la batalla entre humanos y alienígenas.

Tras una breve introducción donde dos oficiales Zentraedi intentan descifrar el misterio que se esconde tras lo que ellos llaman Protocultura, la cinta se traslada a uno de los conciertos de Lynn Minmay, el cual termina abruptamente cuando Macross es atacada por un escuadrón Zentraedis. Cuando algunos soldados Zentraedi ingresan a la ciudadela espacial, el joven piloto Hikaru Ichijyo decide perseguirlos pese a las advertencias de la oficial de comunicaciones Misa Hayase. Eventualmente, Hikaru logra rescatar a Lynn Minmay de una muerte segura, tras lo cual quedan atrapados por tres días en una sección de la nave. Es la relación amorosa que nace a partir de este confinamiento y el revuelo que esta causa en la prensa sensacionalista, lo que ocupa gran parte de la primera mitad de la cinta. Mientras Lynn Minmay es una joven estrella algo cansada de la vida que debe llevar a causa de su fama, Hikaru es un joven solitario que ve como se le presenta la oportunidad de su vida cuando accidentalmente queda encerrado con la mujer de sus sueños. Como en toda historia de amor, aparecen algunas complicaciones en el camino; la pareja no sólo deberá soportar el acoso de la prensa, sino que además se forma un triángulo amoroso cuando tras un incidente con las fuerzas Zentraedi, Hikaru y Misa Hayase quedan varados en un planeta desolado durante tres meses, tiempo en el cual ambos se sentirán mutuamente atraídos.

De forma paralela a este triángulo amoroso, se desarrollan múltiples batallas tanto entre los humanos y los Zentraedi, como entre los Zentraedi y las Meltraendi (mientras los primeros son una raza alienígena compuesta sólo por hombres, las segundas son una raza compuesta sólo por mujeres), se intenta explicar el origen de las tres razas, se detalla lo que los Zentraedi entienden por Protocultura, y por último se intenta revelar el misterio que se esconde tras un objeto perteneciente a una raza que al parecer se estableció en la Tierra hace miles de años. Por un lado, la película captura el idealismo y las aspiraciones románticas propias de los jóvenes de la época. Al mismo tiempo, tanto Kawamori como Ishiguro plasman su visión de un futuro multirracial el cual está repleto de toques satíricos. Mientras los protagonistas viven en una suerte de tienda comercial gigante sin mayores preocupaciones, en el espacio se desarrolla una violenta guerra a muerte. El apocalipsis es un tema que se tocó de manera recurrente durante la era dorada del anime, aunque jamás fue retratado literalmente como el fin del mundo, sino que como un catalizador de un nuevo comienzo. De hecho, en un momento de la película Hikaru y Misa son retratados como una suerte de Adán y Eva, los cuales están llamados a reconstruir un mundo en ruinas.

También llama la atención como se utilizan las diferencias entre los humanos y los alienígenas, para retratar lo complejo que a veces resulta comprender las diferencias culturales existente en los distintos países del orbe. Para los Zentraedi no sólo les resulta repulsiva la idea de que hombres y mujeres vivan en comunidad, sino que además les cuesta trabajo entender la naturaleza de los sentimientos humanos. Como es de esperarse, la personalidad de los personajes no se explora con la misma profundidad que en la serie, pero de todas formas la personalidad de los tres protagonistas es descrita en detalle. Cada uno tiene sus propios problemas y preocupaciones, los cuales deberán solucionar en un ambiente que los obligará a tomar decisiones apresuradas y a madurar de manera forzosa. La animación es sencillamente espectacular, tanto a nivel del diseño de los personajes, artefactos y escenarios, como en lo que respecta a fluidez de las imágenes. Lo mismo sucede con la banda sonora compuesta por Kentaro Heneda y Kazuhiko Kato, la cual cobra especial importancia en una película que incluso podría ser considerada como un musical. Son varias las canciones interpretadas por Lynn Minmay durante el transcurso del film, las cuales son presentadas casi como si se tratara de videos musicales de la cantante. Por otro lado, no sólo resulta sorprendente que el film presente varias alusiones dirigidas a un público más adulto (como por ejemplo el desnudo del que es protagonista Minmay, o el hecho de que en su primera cita, Hikaru le muestra un motel a Lynn Minmay como un punto a visitar), sino que además los directores incluyeron algunas imágenes subliminales, como por ejemplo un fotograma de una cerveza Budweiser gigante.

“Macross: Do You Remember Love?” tiene todos los elementos necesarios para ser considerada como uno de los grandes clásicos del anime. Es una película entretenida que mezcla varios géneros, capturando sin problemas la atención del espectador, y que además presenta un trabajo de animación de primer nivel. La segunda mitad de la cinta presenta un ritmo narrativo bastante más dinámico que la primera mitad, lo que probablemente se deba a que contiene una mayor cantidad de escenas de acción. Aunque el film puede verse sin problemas sin la necesidad de conocer la historia tras “Macross” o la versión norteamericana de esta, “Robotech” (que dicho sea de paso, era la fusión y la reescritura de tres series diferentes: “Macross”, “The Super Dimension Cavalry Southern Cross” y “Genesis Climber Mospeada”), probablemente les resultará más disfrutable a aquellos que estén familiarizados con estas series clásicas de la animación. En definitiva, “Macross: Do You Remember Love?” es una película imperdible para todos los fanáticos de la animación y del cine en general.



por Fantomas.

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