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miércoles, 11 de julio de 2012

Burt Lancaster: Un acróbata en Hollywood.

Burton Stephen Lancaster nació el 2 de noviembre de 1913, en Manhattan, Nueva York. Criado en el seno de una modesta familia de inmigrantes irlandeses compuesta por Elizabeth Roberts, James Henry Lancaster y sus cuatro hijos, el futuro actor pasó gran parte de su infancia jugando en las calles de East Harlem, al mismo tiempo que trabajaba lustrando zapatos y vendiendo periódicos para poder ayudar a su familia. Durante su adolescencia, comenzaría a desarrollar un marcado interés por la gimnasia, lo que lo llevaría a formar parte del equipo de basquetbol de la Escuela Secundaria DeWitt Clinton. Además de su gusto por el deporte, Lancaster era un ávido lector y un fanático de los films de aventuras de Douglas Fairbanks. Tanto era así, que a menudo utilizaba el living de su hogar para mostrarle a su familia lo que había visto en la pantalla grande. Sin embargo, jamás pensó en convertirse en un actor. Él deseaba ser cantante de ópera, pero cuando entró a la pubertad los cambios en su voz echaron por la borda su sueño. Lamentablemente, un poco antes de graduarse de la secundaria, su madre murió a causa de una hemorragia cerebral. Tras superar esta dolorosa pérdida, Lancaster ingresó a la Universidad de Nueva York gracias a una beca deportiva, con la intención de convertirse en profesor de educación física. Sin embargo, pronto cambiaría la universidad por la acrobacia, y junto a su amigo Nick Cravat se unirían al Circo de los Hermanos Kay como trapecistas bajo el nombre de “Lang y Cravat”. “Es una gran vida”, declaró alguna vez cuando se le preguntó por su etapa circense, la cual a su pesar tuvo que abandonar en 1939 luego de sufrir una grave lesión. Luego trabajaría por un tiempo como vendedor y como mesero cantante, para terminar en 1942 enlistándose en el ejército para participar en la Segunda Guerra Mundial.

Lancaster formaría parte de la División de Servicios Especiales, grupo militar encargado de seguir a las tropas de infantería con el fin de subirles la moral. También participó en el quinto batallón del General Mark Clark, el cual estuvo estacionado en Italia de 1943 a 1945. A su regreso a los Estados Unidos, mientras se encontraba visitando a su familia en Nueva York, fue invitado a participar en la audición de la obra de Broadway, “A Sound of Hunting”, lo que lo llevó a obtener un rol en la misma. Si bien la producción solo permaneció tres semanas en cartelera, la actuación del acróbata retirado llamó la atención del agente de Hollywood Harold Hecht, quien le presentó al productor Hal Wallis que finalmente contrataría a Lancaster para trabajar en la cinta “The Killers” (1946), la cual estaba basada en una historia de Ernest Hemingway. El ahora actor de 32 años, rápidamente saltó a la fama gracias a su atractivo físico y a su apariencia de tipo rudo, lo que le permitiría obtener roles protagónicos en los films “Brute Force” (1947) y “I Walk Alone” (1948). En 1946, Lancaster se divorciaría de June Ernst, su primera esposa, con la que contrajo matrimonio en 1935, para casarse con la enfermera Norma Anderson, con quien tendría cinco hijos. El éxito que logró con sus primeros trabajos, lo llevó a buscar papeles más diversos como el del ambicioso esposo del personaje de Barbara Stanwyck en “Sorry, Wrong Number” (1948), y el del doctor alcohólico en “Come Back, Little Sheba” (1952). Para ese entonces, Lancaster había incursionado en el mundo de la producción, convirtiéndose en uno de los primeros actores en establecer su propia productora (fundada en sociedad con el agente Harold Hecht), la cual en un inicio se llamaría Norma Production, para luego cambiar a Hecht-Hill-Lancaster tras la inclusión del guionista James Hill a la sociedad.


La primera cinta producida por la compañía de Lancaster sería “Kiss the Blood Off My Hands” (1948), a la cual le seguiría el film de aventuras “The Flame and the Arrow” (1950), el cual sirvió para que el actor exhibiera sus habilidades acrobáticas. Cabe mencionar que tanto en esta producción como en “The Crimson Pirate” (1952), Lancaster pudo reunirse con su viejo amigo Nick Cravat (con quien trabajaría en nueve largometrajes), el cual por lo general interpretaría roles secundarios que requerían de una gran habilidad física. La obra culmine de la compañía productora del actor sería la cinta “Marty” (1955), un drama de bajo presupuesto protagonizado por Ernest Borgnine, el cual estaba basado en un telefilme de Paddy Chayefsky. Este modesto film se convirtió en un éxito de taquilla y obtuvo cuatro premios Oscar, incluyendo el de mejor película. En cuanto a Lancaster, el punto más alto de su carrera llegaría de la mano del rol del Sargento Milt Warden en el largometraje “From Here to Eternity” (1953). Su participación en la cinta ganadora de ocho premios Oscar no solo le valió su primera nominación de la Academia, sino que además estampó en la memoria colectiva la famosa escena de amor en la playa entre el personaje de Lancaster y el de Deborah Kerr. Muchos años después, uno de los hijos del actor aseguró que este había tenido una relación sentimental con su coestrella, lo que fue desmentido por la misma Kerr, quien solo admitió que existía una atracción mutua entre ella y su colega.

Ya para aquel entonces, Lancaster era conocido por ser un actor de carácter difícil. Su mala fama se había comenzado a gestar durante la filmación de “The Killers”, a causa de los dichos del productor Mark Hellinger quien en una ocasión comentó: “Ese chico ha hecho una película y ya cree que sabe más que todos los que estamos en el set”. Su forma de ser inevitablemente lo llevaría a probar suerte como director, debutando con el film “The Kentuckian” (1955). La experiencia no le resultaría demasiado agradable, por lo que solo la repetiría veinte años después en la cinta “The Midnight Man” (1974). Al año siguiente Lancaster viajó a Europa para rememorar sus tiempos como acróbata en “Trapeze” (1956), para luego protagonizar junto a Katherine Hepburn el drama “The Rainmaker” (1956). En aquella época, era común ver a Lancaster trabajar junto a actores consagrados, demostrando su estatus de estrella. Por ejemplo, en “Run Silent, Run Deep” (1958) su coestrella era nada menos que Clark Gable, mientras que en “Gunfight at the O.K. Corral” (1957) trabajó junto a Kirk Douglas. Si bien ambos actores habían compartido escena varios años antes en el film “I Walk Alone”, fue durante el rodaje del western que se hicieron amigos. “Él intentaba decirme como debía actuar”, diría Lancaster refiriéndose a Douglas. “Yo le dije a él como debía actuar. Fue de esta suerte de disputa amable que nació nuestra amistad la cual estaba basada en el respeto mutuo”.


Durante los años venideros, la dupla que había demostrado tener una gran química dentro y fuera de la pantalla, colaboró en un puñado de cintas entre las que se encuentran “The Devil´s Disciple” (1959), “Seven Days in May” (1964) y “Tough Guys” (1986). Su excelsa interpretación de un ambicioso columnista de chismes en el film “Sweet Smell of Success” (1957), sería una suerte de aviso de lo que estaba por venir para el actor. En 1960, su compañía productora se encontraba lidiando con algunos problemas económicos, pero de todas formas fue capaz de sacar adelante la cinta “Elmer Gantry” (1960), donde Lancaster interpreta a un predicador con una marcada inclinación hacia las mujeres y el whisky. Dicho rol le valió el Oscar al mejor actor, y con el paso de los años se convirtió en su papel más recordado. Cuando en una ocasión le pidieron explicar cómo había desarrollado el personaje, Lancaster respondió: “En Elmer Gantry no estaba actuando. Era yo quien aparecía en la pantalla”. Su próximo film, “The Young Savages” (1961), le serviría principalmente para establecer una duradera relación laboral con el director John Frankenheimer, con quien trabajaría en cuatro producciones más (“Birdman of Alcatraz”, “Seven Days in May”, “The Train”, y “The Gypsy Moths”). Por otro lado, en “Judgment at Nuremberg” (1961), el actor no solo haría gala de su calidad interpretativa sino que también de su mal temperamento. Durante gran parte del rodaje, Lancaster tuvo una serie de problemas con Maximillian Schell, quien curiosamente interpretaba al antagonista de su personaje en el film.

Durante ese mismo periodo, el actor tuvo un bullado episodio de furia durante el programa de televisión del periodista Mike Wallace. En vez de soportar con calma las preguntas que hacían referencia a su mal temperamento, Lancaster se retiró furioso del estudio para nunca regresar. En 1963, el actor viajó a Italia para formar parte de la cinta “Il Gattopardo” sin saber que la única razón por la cual el director Luchino Visconti lo había elegido como protagonista era para lograr que la 20th Century Fox financiara el proyecto. Aunque la relación entre ambos fue tensa en un principio, pronto el actor se ganaría el respeto del realizador llegando incluso a convertirse en amigos. Es por esto que no resulta extraño que casi una década después, Lancaster protagonizara otra cinta de Visconti titulada “Gruppo di famiglia in un interno” (1974). Para poder participar en proyectos menos comerciales como “Il Gattopardo” y la subvalorada “The Swimmer” (1968), el actor en más de una ocasión optó por aceptar roles en films que él consideraba verdaderas “basuras”. De hecho, ese fue su veredicto a la hora de catalogar “Airport” (1970), producción que puso de moda las “cintas de desastres”. Su desencanto con la industria lo llevó a participar en diversos proyectos, como por ejemplo en la obra teatral “Knickerbocker Holiday”, donde llamó la atención su interpretación de la canción “September Song”. Igual de llamativa sería su participación en el programa “Sesame Street”, donde se encargó de recitar el alfabeto.


Durante la década del setenta, la carrera del envejecido actor comenzó a experimentar un franco declive, obligándolo a aceptar roles secundarios y a participar cintas que no tenían suficiente atractivo comercial. Entre sus trabajos más destacables de este periodo se encuentran “Executive Action” (1973), film que explora los intereses económicos ocultos tras la muerte del Presidente John F. Kennedy, y el western de Robert Aldrich, “Ulzana´s Raid” (1972). De la mano del mismo Aldrich, Lancaster protagonizaría la cinta “Twilights Last Gleaming” (1977), la cual criticaba en duro términos a la Guerra de Vietnam. En cierto modo, el mensaje de la película no era más que la extensión de las ideas del actor. Durante gran parte de su vida, Lancaster fue un participante activo de un buen número de movimientos liberales, por lo que frecuentemente salía en defensa de las minorías raciales y sexuales (lo que no resulta extraño, dado que por años se ha mantenido que el actor era bisexual). De hecho, en 1985 se unió a una importante campaña en contra del SIDA luego que su amigo cercano y colega, Rock Hudson, contrajera la enfermedad. De la misma manera, mostró abiertamente su rechazo a la Guerra de Vietnam y a movimientos como el Macartismo, y apoyó en varias ocasiones a candidatos demócratas.

Pese a que para la segunda mitad de la década del setenta su nombre ya no tenía mucho peso comercial, de todas formas sus servicios seguían siendo requeridos. Para ese entonces, lo único que le importaba a Lancaster era encontrar proyectos que le resultaran atractivos o desafiantes, al punto que participó gratis en la cinta de Bernardo Bertollucci, “Novecento” (1976), y llegó a desembolsar 150.000 dólares solo para asegurar que el film “Go Tell the Spartans” (1978) pudiese ser completado. Los ochenta comenzarían de buena manera para Lancaster, quien recibió una nueva nominación al Oscar por su papel en la película “Atlantic City” (1980), del director Louis Malle. Lamentablemente, para aquel entonces el estado de salud del actor no era de lo mejor. A causa de la arterioesclerosis que lo aquejaba, en 1980 tuvo serias complicaciones durante una cirugía cuyo propósito era removerle la vesícula biliar. Al poco tiempo después, mientras participaba en el film “Cattle Annie and Little Britches” (1981), el actor sufrió dos infartos cardíacos que obligaron a su equipo médico a realizarle un bypass cuádruple de emergencia. Si bien todo esto lo obligó a buscar trabajo en el medio televisivo, el cual era bastante menos exigente, no impidió que en 1988 acudiera a una sesión en el Congreso junto a otros actores como Jimmy Stewart y Ginger Rogers, con la intención de protestar contra el plan del magnate Ted Turner que pretendía colorear varias producciones rodadas en blanco y negro durante las décadas del treinta y del cuarenta.


Tras trabajar en varias series de televisión y en algunas cintas mediocres, Lancaster participó en el film “Field of Dreams” (1989), el cual se convertiría en la última entrada de su carrera cinematográfica. En cuanto a su trabajo en televisión, el actor se despediría con el telefilme “Separate but Equal” (1991). En 1990, Lancaster sufrió un grave accidente cerebrovascular que paralizó parte de su cuerpo y le afectó el habla. Ese mismo año, contrajo matrimonio con la productora televisiva Susan Martin, quien lo acompañó hasta el momento de su muerte. El actor fallecería el 20 de octubre de 1994, a causa de un infarto cardíaco, a los 80 años de edad. Locutor de radio, showman en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, actor teatral, productor, director, y finalmente estrella de cine, Burt Lancaster supo cimentar su carrera superando el hecho de ser un actor autodidacta, ganándose la aceptación del público y la crítica, lo que lo llevó a convertirse en una de las grandes estrellas hollywoodenses de todos los tiempos. Y es que la frescura que desprendía Burt Lancaster en la pantalla grande y la humanidad con la que dotó a sus personajes, permanece intacta hasta el día de hoy en cada una de las películas en las cuales participó.

 

por Fantomas.

lunes, 16 de abril de 2012

Joseph Cotten: Crónica de una estrella fugaz.

Joseph Cheshire Cotten, nació el 15 de mayo de 1905, en Petersburg, Virgina, al interior de una familia acomodada sureña. Hijo de Joseph Cotten Sr. y Sally Bartlett, el mayor de tres hermanos descubrió a temprana edad su pasión por el teatro y la poesía, razón por la cual solía presentarle actos artísticos a su familia. Cotten estudiaría actuación en la Escuela Hickman de Expresionismo, ubicada en Washington, y en 1924 se mudaría a Nueva York para probar suerte en el mundo del teatro. Lamentablemente, el único trabajo que conseguiría sería como expedidor de una tienda. Luego de estar un año buscando un papel en una obra, Joseph viajó a Miami junto con unos amigos para pensar que iba a hacer con su vida. Durante ese tiempo, él trabajaría como salvavidas, crítico de teatro, publicista, e incluso como empresario a cargo de la fabricación y la venta de “Tip Top Potato Salad”. Sin embargo, su pasión por el teatro sería más fuerte y tras participar en una obra del Miami Civic Theater, consigue un trabajo en Nueva York como asistente del director de escena, gracias a un contacto que conoció al interior del periódico Miami Herald. En 1929, trabajaría durante una temporada en el Teatro Copley de Boston, donde aprendería el arte de la interpretación en las más de 30 obras en las cuales participó.

Ya para 1930, Cotten se había hecho un nombre en el mundo del teatro, lo que lo llevó a debutar en una obra de Broadway. En 1931, el actor contrajo matrimonio con Lenore La Mont, una pianista divorciada que tenía una hija de dos años de edad. El matrimonio duraría hasta 1960, cuando Lenore fallecería a causa de la leucemia que le aquejaba. A mediados de la década del treinta, Cotten comenzó a trabajar en algunas obras de radioteatro. En una de sus audiciones, conoció a un hombre 10 años menor, que se transformaría en uno de sus mejores amigos y que tendría una gran influencia en su carrera. Su nombre era Orson Welles. Durante uno de los ensayos al interior de la radio de la CBS, la dupla dilapidó cualquier opción de ser contratados por la estación de radio. Durante un show que estaba ambientado en una planta de árboles de caucho, el par de actores no pudo aguantarse la risa que les causaba uno de los diálogos de la obra. El director a cargo estaba enfurecido con ambos, y no dudó en llamarlos “inmaduros” y “poco profesionales”. Ambos actores fueron considerados mala influencia, por lo que no sería hasta que Welles formara su propia compañía, los “Mercury Theatre Players”, que Cotten no compartiría escena con quién pronto se convertiría en una suerte de mentor que lo ayudaría a abrirse paso en la industria cinematográfica.

Antes de que eso sucediera, Cotten obtendría su primer rol protagónico en la segunda producción teatral de Welles titulada, “Horse Eats Hat”. Dicha obra se estrenó el 26 de diciembre de 1936, en el Teatro Maxine Elliott de Nueva York. Al año siguiente, Joseph pasaría a ser uno de los miembros originales de la celebrada compañía de Welles, lo que lo llevó a participar en producciones de Broadway tales como “Julius Caesar”, “The Shoemaker´s Holiday” y “Danton´s Death”, y en varias obras de radioteatro que fueron transmitidas por los programas “The Mercury Theatre on the Air” y “The Campbell Playhouse”. Cotten tendría su debut cinematográfico en un corto dirigido por Welles titulado, “Too Much Johnson”, el cual había sido escrito para ser estrenado en teatro. Lamentablemente, la cinta jamás fue estrenada en público y hoy en día se desconoce si existe alguna copia. En 1939, Cotten regresaría a Broadway para interpretar el rol protagónico en la obra “The Philadelphia Story”. Fue tal el éxito de dicha obra, que los estudios MGM realizarían una adaptación cinematográfica, la cual no sería protagonizada por Cotten sino que por Cary Grant. Aprovechando la situación, Leland Hayward, quien era el agente de Cotten, les sugirió a los ejecutivos de la MGM que se fijaran en el trabajo que venía haciendo Orson Welles, quien con su Mercury Theatre estaba generando bastante interés en Hollywood, pensando que él podría ayudar a su representado a convertirse en un actor de cine.

Después del éxito que tuvo Welles con la transmisión radial de “War of the Worlds” durante la fiesta de Halloween de 1938, este obtuvo un contrato único con la RKO Pictures. El contrato por dos películas le otorgaba total libertad artística, aunque con la limitación de que serían producciones de bajo presupuesto. Rápidamente, Welles pensó en incluir a sus colegas del Mercury Theatre en su primer film. Sin embargo, pasaría un año antes de que Welles encontrara un proyecto que le llamara la atención, dicho proyecto se convertiría en “Citizen Kane” (1941). El rodaje de la cinta, basada en parte de la vida del magnate de la prensa, William Randolph Hearst, comenzaría a mediados de 1940 y Cotten sería el encargado de interpretar al mejor amigo del protagonista, quien a su vez era interpretado por Welles. Cuando “Citizen Kane” se estrenó el 1 de Mayo de 1941, no obtuvo una gran recaudación. Esto se debió a que el mismo Hearst, quien era dueño de varios periódicos, evitó que estos publicitaran el film. De todas formas, la crítica se haría cargo de otorgarle el reconocimiento que se merecería, lo que ayudó a catapultar las carreras de cuatro actores que eran miembros de los Mercury Players; Agnes Moorehead, Ruth Warrick, Ray Collins, y Joseph Cotten. Sin embargo, de los cuatro solo Cotten logró cierto éxito en Hollywood más allá de “Citizen Kane”, mientras que el resto interpretaría mayormente a personajes secundarios en una buena cantidad de largometrajes.

Un año después, Cotten protagonizaría la adaptación de la novela de Booth Tarkington, “The Magnificents Ambersons” (1942), la cual estaría a cargo de su amigo Orson Welles. Después del desastre comercial de “Citizen Kane”, los ejecutivos de la RKO se mostraron algo aprehensivos con la realización de esta producción, razón por la cual luego de algunas proyecciones de prueba, se editó más de una hora de metraje. Pese a todo, la cinta fue bien recibida por la crítica, quienes además destacaron la gran actuación de Cotten. En 1941, el actor nuevamente colaboraría con su gran amigo, está vez en la confección de guión del film “Journey into Fear” (1943), el cual fue protagonizado por el mismo Cotten. Aunque para el tiempo que comenzó el rodaje, Welles ya había sido despedido de la RKO, se le permitió trabajar en la producción con la condición de que su duración no fuera excesiva. Si bien la película tuvo un éxito moderado, la dupla de amigos solo volverían a trabajar juntos seis años más tarde, en el thriller, “The Third Man” (1949). Años más tarde, a sabiendas de la difícil personalidad de Welles, durante una entrevista le preguntaron a Cotten sobre su viejo amigo, a lo que este respondió: “Era exasperante. A veces era explosivo, irracional y feroz. También era elocuente, penetrante, excitante, y siempre ingenioso. Pero por sobre todo, nunca, pero nunca fue aburrido”.

En 1943, Cotten firmó un contrato con el productor David O. Selznick, lo que sin duda le ayudó a lograr cierto estatus dentro del circuito hollywoodense durante gran parte de la década de los cuarenta. No solo tuvo la oportunidad de trabajar bajo las órdenes de Alfred Hitchcock en el thriller “Shadow of a Doubt” (1943), donde interpretaría a un asesino serial, sino que además pudo protagonizar cintas tan exitosas como “Gaslight” (1944), coprotagonizada por Ingrid Bergman y Charles Boyer, y “Duel in the Sun” (1946), donde interpretó al interés amoroso del personaje de Jennifer Jones. Con dicha actriz (quien era la esposa de Selznick), participaría en otros tres film: “Since You Went Away” (1944), “Love Letters” (1945), y “Portrait of Jennie” (1948), siendo esta última la más destacable de sus colaboraciones. En dicha película, Cotten interpretó a un melancólico artista que se obsesiona con una muchacha que parece haber muerto hace ya bastantes años. Este papel le valíó un premio en el Festival de Venecia. La relación de amistad del actor con los Selznick se extendería por años, hasta la muerte del productor en 1965. Antes de que terminara la década, Cotten trabajaría nuevamente con Hitchcock en el film “Under Capricorn” (1949), esta vez interpretando a un acaudalado hombre australiano con un oscuro pasado.

Durante la década del cincuenta, la popularidad de Cotten comenzó a declinar, aunque de todas formas tuvo la oportunidad de trabajar con actrices como Joan Fontaine en la cinta romántica “September Affair” (1950), y con Marilyn Monroe en el thriller “Niagara” (1953), luego de que James Mason rehusara interpretar el papel protagónico masculino de esté último film. En 1953, el actor volvería a trabajar en el teatro, esta vez interpretando el rol de Linus Larabee en la obra de Broadway “Sabrina Fair”, el cual sería interpretado por Humphrey Bogart en la adaptación cinematográfica que sería filmada en 1954. Tras trabajar en varias producciones menores, a mediados de los cincuenta Cotten decide tomarse un descanso y dedicarse de lleno al mundo de la televisión. Entre los programas en los cuales participó, se destacan “On Trial” (1956-59), el cual posteriormente pasó a llamarse “The Joseph Cotten Show”; y algunos episodios de las series “Alfred Hitchcock Presents” (1955-59) y “General Electric Theater” (1954-56). En 1958, tendría un pequeño cameo en la ya mencionada “Touch of Evil”, y obtendría el rol protagónico en la producción de ciencia ficción, “From the Earth to the Moon” (1958). Pese a esto, recién a mediados de los sesenta Cotten volvería a trabajar de manera regular en el cine.

En 1960, Cotten contrajo matrimonio con la actriz británica Patricia Medina, luego del fallecimiento de su primera esposa a principios de ese mismo año. Tras un buen tiempo alejado del cine, el actor regresa con la cinta de terror “Hush… Hush, Sweet Charlotte” (1964), la cual pese a augurar una suerte de renacer profesional de Cotten, no evitó que durante el resto de la década del sesenta, este fuera relegado a participar en una serie de films olvidables y en variados shows de televisión. A principios de los setenta, Cotten obtuvo roles secundarios en un par de películas que fueron bien recibidas por la crítica y por el público, entre las que se encontraban: “Tora! Tora! Tora!” (1970), “The Abominable Dr. Phibes” (1971), y “Soylent Green” (1973). Pese a que la mayoría de los proyectos en los que se veía involucrado el actor eran de bajo presupuesto, la filmación en locaciones le permitió a él y a su esposa viajar por varios países, llegando incluso a vivir por cortos periodos de tiempo en Londres, Paris y Roma durante esta época. A fines de la década, Cotten realizó su contribución al “cine de desastres” con un rol en la cinta “Airport ´77” (1977), y continúo trabajando en televisión de manera regular.

En 1981, Cotten trabajaría por última vez como actor en el film de terror, “The Survivor”. Ese mismo año, el actor que entonces tenía 75 años de edad, sufriría un accidente cerebrovascular que afectaría gravemente su fonación. Por este motivo, tuvo que someterse varios años a terapia física, tiempo en el cual además aprovechó de dedicarse a la jardinería, hobby el cual siempre le había apasionado. En 1987, Cotten publicó su autobiografía titulada, “Vanity Will Get You Somewhere”, la cual logró ser comercializada con éxito. El resto de su vida la pasaría junto a su esposa en la casa que ambos tenían en Los Ángeles. El 6 de febrero de 1994, tras una larga batalla contra el cáncer de garganta, el actor fallecería a causa de la neumonía que desarrolló como complicación de su enfermedad de base. Durante el transcurso de su carrera, Joseph Cotten demostró ser un actor versátil que debió lidiar con la completa indiferencia por parte de la Academia. Quizás esta misma falta de reconocimiento por parte de la crítica, provocó que con el tiempo Cotten se convirtiera en un actor algo olvidado por el público en general, pese a haber aparecido en varias cintas exitosas y en otras que con el tiempo se han convertido en films de culto. Nunca es tarde para remediar los errores que se han cometido, y en este caso nunca es tarde para comenzar a conocer la obra de este estupendo actor.


por Fantomas.

viernes, 13 de enero de 2012

Vincent Price: La voz más recordada del cine de terror.

Vincent Leonard Price Jr., nació el 27 de mayo de 1911 en St. Louis, Missouri. Nacido en el seno de una familia de clase alta, el hijo de Marguerite Cobb y Vincent Leonard Price Sr., dueño de una fábrica de dulces y descendiente directo del primer niño nacido en el Massachusetts colonial, debutó a los cinco años de edad como actor, interpretando a un ángel en una obra escolar. Sin embargo, serían las artes y no la actuación, lo que más le apasionaría durante sus primeros años de vida. Tras terminar su enseñanza escolar en St. Louis, Price se licenció en historia del arte en la Universidad de Yale, para luego obtener su primer trabajo en 1933, como profesor en la Escuela Riverdale de Yonkers, Nueva York. Para ese entonces, ya había comenzado a engendrar su gusto por la actuación, específicamente por el teatro. De hecho, en sus ratos libres Price se dedicaría a visitar a agentes teatrales para así lograr obtener una oportunidad para desarrollar su verdadera pasión. Durante un viaje a Europa, se enroló en la Universidad de Londres, se empapó de la cultura inglesa y trabajó con una compañía teatral amateur, antes de conseguir en 1935, el rol del Príncipe Alberto en la obra “Victoria Regina”, desarrollada por la compañía West End. Por dicho rol, Price obtendría el modesto suelto de 5 libras semanales.

Posteriormente interpretaría el mismo papel en los teatros neoyorkinos, trabajando junto con la actriz Helen Hayes. La obra logró mantenerse en cartelera durante tres años con bastante éxito. Una vez que logró cimentar cierta reputación en el escenario teatral, Price obtuvo su primer rol cinematográfico en la comedia de la Universal, “Service de Luxe” (1938), del director Rowland V. Lee. Gracias a su trabajo en dicho film, rápidamente la crítica lo sindica como una de las grandes sorpresas de la temporada, augurando un futuro prometedor para el joven actor. En aquella época, Price aprovechaba sus tiempos libres para seguir trabajando en el teatro, destacándose por su papel de villano en la obra “Angel Street”, de Patrick Hamilton. Si bien durante las décadas del treinta y cuarenta el actor no logró ubicarse en lo más alto del mundo hollywoodense, si obtuvo una serie de interesantes papeles secundarios donde por lo general interpretaba a personajes históricos. Su primer coqueteo con el cine de terror lo tendría en las cintas de la Universal, “Tower of London” (1939), donde compartió roles con Basil Rathbone y Boris Karloff, y en el film “The Invisible Man Returns” (1940).

Sería al interior de los estudios de la 20th Century Fox, donde Price comenzaría a llamar la atención de la audiencia y la crítica. Uno de sus roles más famosos lo tendría en el film noir “Laura” (1940), del director Otto Preminger. El actor declararía en una entrevista que a su gusto, “Laura” era una cinta casi perfecta, razón por la cual sin duda era una de sus favoritas. Sin embargo, en esa misma entrevista reconoció que si tuviera que rescatar un solo film de su carrera, sería el drama gótico “Dragonwyck” (1946). Según Price: “El papel de Dragonwyck fue muy difícil de abordar, debido a que se trataba de un personaje desquiciado, un monomaniáco, que no está consciente de su condición. Por esa misma razón fue todo un reto interpretarlo”. Aunque el actor trabajaría aproximadamente en 20 largometrajes más durante los cuarenta, ninguno obtendría la atención de los dos antes mencionados. Mientras trabaja en el cine, Price también tuvo tiempo para trabajar en radio, donde personificó al protagonista de la serie “The Saint”, Simon Templar, desde 1943 hasta 1951.

Con el tiempo, a Price le comenzó a interesar el trabajo tras las cámaras, por lo que en 1951 firmó un contrato con la RKO como actor y director (Sin embargo, él jamás dirigiría un film). Durante la década de los cincuenta, el advenimiento de la televisión le cambiaría drásticamente el rostro a la industria cinematográfica, lo que permitió que el actor accediera a roles más diversos. Esto le abrió las puertas al cine de terror, obteniendo el rol protagónico en el film “House of Wax” (1953), el cual si bien presentaba una historia y una ambientación más bien clásica, obtuvo un gran éxito debido a que fue rodada en 3D. Esto enseguida situó a Price como uno de los actores de moda, y en un referente inmediato del cine de terror. Al año siguiente, el actor volvería a participar en un largometraje filmado en 3D titulado, “The Mad Magician” (1954), el cual obtuvo buenos resultados a nivel de taquilla, pero se presentaba como un film inferior a su anterior éxito. Durante gran parte de la década, Price se dedicó a interpretar diversos roles en varias series de televisión, y tan sólo al final de esta volvió de lleno al cine de terror y ciencia ficción en cintas como; “The Fly” (1958), “The Return of the Fly” (1959), “House on Haunted Hill” (1959) y “The Tingler” (1959). En estas dos últimas estaría bajo las órdenes del director William Castle, el llamado rey del “gimmick cinematográfico”.

A principios de los sesenta, la American International Pictures, empresa la cual durante los cincuenta se había dedicado a asustar al público norteamericano con variadas cintas de bajo presupuesto, decidió gastar 300.000 dólares (lo cual era bastante para ellos en aquel entonces) para producir “The Fall of the House of Usher” (1960), la cual era una adaptación de la historia del mismo nombre escrita por Edgar Allan Poe. Tras haber contratado a Roger Corman para dirigirla, los productores escogieron a Vincent Price para interpretar el rol principal, sin pensar en que la cinta se convertiría en todo un éxito, marcando el inicio de una serie de adaptaciones de la obra de Poe que conservaría el núcleo creativo que estuvo a cargo de “Usher”; Price, Corman y el escritor Richard Matheson. El resto de las cintas que conformarían este ciclo son: “The Pit and the Pendulum” (1961), “Tales of Terror” (1962), “The Comedy of Terrors” (1963), “The Raven” (1963), “The Masque of Red Death” (1964) y “Tomb of Ligeia” (1965). Cabe mencionar que los dos últimos films del ciclo fueron rodados en Inglaterra, lo que traería una serie de curiosas consecuencias para el equipo de filmación. Como norma de la industria cinematográfica británica, solo permitían que un extranjero trabajara en las cintas filmadas en sus estudios. Debido a que tanto Corman como Price eran extranjeros, no pudieron contratar coestrellas norteamericanas para acompañar al actor en sus periplos por Inglaterra. Lo que es aún peor, si el trabajo era realizado por algún técnico norteamericano, ellos obligatoriamente debían adjudicárselo a algún técnico británico para así evitarse problemas.

Más allá de este peculiar hecho, todo el ciclo de adaptaciones de Poe fue un éxito, y le permitió a Price demostrar su versatilidad como actor, ya que algunas de estas cintas estaban bastante ligadas al género de la comedia (es el caso de “The Comedy of Terrors” y “The Raven”). Además de exhibir su gran talento en la pantalla grande, Price aprovechaba cada ocasión que tenía para demostrar que también era un tipo divertido fuera de la pantalla. En una ocasión, reemplazo su propia figura de cera en un museo de Los Ángeles, con el fin de lanzarles agua con una jeringa a los visitantes. Con referencia esto, el actor recordaría en una entrevista: “Encuentro todo divertido, y creo que yo soy lo más divertido de todo. No significa que sea un comediante, pero cada vez que me tomo las cosas demasiado en serio me tengo que reír… eso me ayudó a lidiar con muchos de los horribles films en los que trabaje”. Y es que precisamente a Price le tocó participar en muchas películas mediocres, siempre por diversas razones, ya sea contractuales o financieras (“Confessions of an Opium Eater”, “Dr. Goldfoot and the Girl Bombs” y “House of a Thousand Dolls”, solo por nombrar algunas).

Afortunadamente para Price, su calidad como actor le ayudó a salir de pie cada vez que tuvo que lidiar con este tipo de asignaciones. De hecho, la reputación del actor entre sus seguidores continuó creciendo gracias a sus roles en films como “Witchfinder General” (1968), “The Abominable Dr. Phibes” (1971) y “Theater of Blood” (1973). A través de los años, Price también se dio el tiempo para participar en diversas series de televisión (recordado es su rol de “Cabeza de Huevo” en la serie “Batman”), crear el departamento de arte de Sears Roeburk, y escribir varios libros relacionados con el arte, la cocina y su perro Joe. A principios de los setenta, el actor grabó una serie de lecturas dramáticas de algunos poemas e historias cortas de Edgar Allan Poe, convirtiéndose en aquel periodo en el lector mejor pagado de Norteamérica. En el verano de 1977, participaría en una obra de teatro llamada “Diversions and Delights”, en la cual personificaba a Oscar Wilde. La obra, que solo contaba con él en escena y estaba situada un año antes de la muerte de Wilde, estuvo en cartelera durante dos años, gozando de un increíble éxito.

Eventualmente, el actor se comenzaría a alejar de cine cuando se percató que la mayoría de los roles que le ofrecían eran burdos y sin sentido. Fue entonces cuando a petición del mismísimo Michael Jackson, Price prestó su voz para oficiar de narrador en el video musical de “Thriller”. Con respecto a esto, el actor recordaría en una entrevista; “Mis amigos pensaban que me había vuelto loco, pero a mí me encantan los experimentos”. Ese mismo año, participó como narrador en el cortometraje animado de Tim Burton, “Vincent” (1982), el cual en gran medida no es más que un homenaje del realizador a uno de los ídolos de su infancia. Al año siguiente, Price se reuniría con Christopher Lee, Peter Cushing y John Carradine, para filmar “House of Long Shadows” (1983), cinta que con los años cobraría importancia por reunir a cuatro grandes del cine de horror a nivel mundial. Curiosamente, uno de sus últimos roles importantes sería en el film de la Disney, “The Great Mouse Detective” (1986), donde le daría voz al profesor Ratigan. Ya para esta época, era más común ver a Price en el medio televisivo que el cinematográfico, llegando a participar incluso en algunos comerciales de una marca de cloro.

En 1989, Price fue agregado al paseo de la fama de St. Louis, debido a la contribución cultural que este había realizado dentro de los Estados Unidos. El último rol significativo del actor lo tendría en la cinta de Tim Burton, “Edward Scissorhands” (1990), donde interpretaría a un inventor y padre del protagonista. Fue aquí cuando la salud de Price comenzó a decaer, y pronto el octogenario actor se vio obligado a recluirse en su casa ubicada en Sunset Hill. Durante sus últimos días de vida, era común que algunos de los viejos amigos de Price, como por ejemplo la actriz Hazel Court, lo visitaran al menos una vez a la semana. La misma actriz declararía en una entrevista que “dos semanas antes de su fallecimiento, él le compró un cuadro a un joven artista. Creo que eso no hacía más que definir como era él; un hombre que hizo lo que creía correcto hasta el final”. El 25 de octubre de 1993, fallecería en Los Ángeles víctima de un cáncer pulmonar. Solo veinte personas fueron invitadas a su funeral; sus cenizas, su sombrero de paja y un ramo de flores fueron lanzados al mar por sus tres hijos.

De manera lamentable, en aquella época fueron muchos los medios de prensa que a la hora de tributar la figura de Vincent Price, solo se centraron en sus roles ligados al cine de terror, dejando de lado completamente su trabajo en el teatro, la radio y la televisión, entregándole a la gente una imagen distorsionada e incompleta de un artista polifacético. Price además de ser un gran actor que representó toda clase de papeles, era también un excelente cocinero, lo que lo llevó a publicar varios libros de cocina. A esto se le sumaba su inconfundible voz, que lo ayudó no solo a obtener diversos trabajos en la radio, sino que también le otorgó una estampa pocas veces vista en el cine. Pese a que en muchas ocasiones trabajó con consagradas estrellas del cine de terror como Boris Karloff, Peter Lorre y Basil Rathbone, entre otros, Price supo eclipsarlos y presentarse como la nueva estrella del género del horror. Fue de esta forma que el actor dejó para siempre plasmado en la mente de los cinéfilos sus 191 centímetros de altura, su porte severo, su fino bigote, su perversa y socarrona voz, y su timbre de voz grave. La vida y obra de Price bien pueden resumirse con una de sus frases más celebres: “A veces creo que personifico el inconsciente oscuro de la raza humana… Sé que suena mal… pero me encanta”.


por Fantomas.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Leslie Nielsen: Recordando a una de las grandes figuras del humor absurdo norteamericano.

Leslie William Nielsen nació el 11 de febrero de 1926, en Regina, Saskatchewan, Canadá. Hijo de una inmigrante inglesa y un inmigrante danés miembro de la Policía Montada Canadiense, Nielsen vivió gran parte de su infancia en Fort Norman, un lugar remoto cerca del Circulo Artico donde su padre estaba asignado, para luego pasar su adolescencia en la ciudad de Edmonton. Nielsen no tuvo una infancia muy feliz ya que su padre solía golpear a su madre, lo que provocó que el pequeño Leslie albergara unos profundos deseos de huir de su hogar. Su medio tío, Jean Hersholt, era un actor conocido por su interpretación del Dr. Christian en una serie radiofónica del mismo nombre, que posteriormente sería llevada al cine y la televisión. Sería gracias a él que Nielsen se interesaría en la actuación. De hecho, en una entrevista concedida al Boston Globe el actor declararía: “Aprendí a temprana edad que cuando mencionaba a mi tío, la gente me miraba como si fuese el mentiroso más grande del mundo. En ese momento los llevaba a mi casa y les enseñaba algunas revistas, y las cosas cambiaban drásticamente. Fue entonces cuando comencé a pensar que el negocio de la actuación no era una mala idea, aún cuando yo era muy tímido y necesitaría de mucho coraje para intentarlo. Mi tío murió antes de que estuviera en posición de conocerlo. Lamento no haber tenido la posibilidad de conocerlo mejor”.

Luego de graduarse de la escuela secundaria, Nielsen se enlistó en la Fuerza Aérea Real Canadiense, donde permaneció durante un año antes de mudarse a Calgary, donde consiguió un trabajo de disc jockey en una radio local. No pasaría mucho tiempo antes de que Nielsen comenzara a interesarse más en el mundo de la radio, por lo que terminó matriculándose en la Academia Lorne Greene de Artes de Radiofónicas, ubicada en Toronto. A fines de los cuarenta, mientras se encontraba estudiando en Toronto, Nielsen recibió una beca para asistir a la prestigiosa escuela de teatro Neighborhood Playhouse, ubicada en Nueva York. En relación a esto, el actor mencionaría en una ocasión: “No podía negarme, pero debo decir que cuando uno viene de la tierra de la nieve, los alces y la lana, y llega a Nueva York, uno se siente bastante lerdo. Mientras yo no abría mi boca, sentía una cierta seguridad. Pero siempre pensaba que iba a ser desenmascarado: ´Ok, empaca tus cosas.´ ´Bueno, ¿Qué es lo que sucede?´ ´Hemos descubierto que tú no tienes talento, y te estamos enviando de regreso a Canadá´”. Tras pensarlo detenidamente, Nielsen se mudó a Nueva York donde estudió teatro y música en la Neighborhood Playhouse, al mismo tiempo que participaba en algunas obras teatrales. Luego de esto, él asistió al Actors Studio, hasta que logró su primer trabajo en televisión; un pequeño papel en un episodio de la serie “Studio One” (1948), donde también participó Charlton Heston, por el cual recibió 75 dólares.

Sus brillantes ojos azules y su voz profunda le abrieron rápidamente las puertas del mundo de la televisión, aunque eso no ayudó demasiado a cimentar la confianza del actor. El mismo Nielsen reconocería que era consciente de su humilde pasado, por lo que intentó asumir la actitud de un “actor serio”. Afortunadamente para él, su estrategia le ayudó a conseguir más de 50 roles sólo en la década del cincuenta, época conocida como la “Era Dorada de la Televisión”. El actor no ganaría más de 75 o 100 dólares por show, pero por lo menos le alcanzaba para vivir tranquilo. Su distintiva voz lo llevaría a trabajar como narrador de un buen número de documentales y comerciales, pero salvo algunas pocas excepciones, sus primeros trabajos como actor no fueron muy fructíferos. En 1956, Nielsen tuvo su debut en el cine en la película “The Vagabond King”, del director Michael Curtiz. El actor no tendría muy buenos recuerdos de su trabajo con Curtiz, a quien describiría como “un sádico, un sádico encantador, pero un sádico”. Pese a que el film pasó sin pena ni gloria por las salas de cine, Nielsen atrajo la atención del productor Nicholas Nayfack, quien le ofreció asistir a la audición de la película de ciencia ficción, “Forbidden Planet” (1956), lo que dio como resultado que no solo el actor consiguiera el rol protagónico de la cinta, sino que además terminara firmando un contrato a largo plazo con la MGM.

“Forbidden Planet” se convirtió en un éxito inmediato, lo que le aseguró al actor una serie de papeles en otras películas de la MGM como por ejemplo “Ransom!” (1956), “The Opposite Sex” (1956), y “Hot Summer Night” (1957), entre otras. Sería gracias a su trabajo en la comedía romántica “Tammy and the Bachelor” (1957), coprotagonizada por Debbie Reynolds, que Nielsen recibiría sus primeras críticas positivas. Pese a esto, el actor no estaba conforme con la calidad de los proyectos que le eran ofrecidos. Esto lo llevó a abandonar la MGM, no sin antes audicionar para el rol de Messala en la pieza histórica, “Ben-Hur” (1959). Finalmente Stephen Boyd se quedaría con el rol. Luego de abandonar la MGM, Nielsen consiguió un rol en la miniserie de la Disney, “The Swamp Fox” (1959-61). Durante gran parte de los sesenta y los setenta, el actor trabajó mayormente en diversas series de televisión, como por ejemplo en “Alfred Hitchcock: Presents” (1958-61), “The Fugitive” (1963-67), “The Wild Wild West” (1965-69), “S.W.A.T.” (1975-76), y “The Virginian” (1962-71), entre otras. Probablemente sus roles más importantes en televisión durante este periodo los obtuvo en las series policiales: “The New Breed” (1961-62), en el piloto de “Hawaii Five-O” (1968), y en “The Bold Ones: The Protectors” (1969-70).

En 1972, Nielsen participó en la cinta de desastres “The Poseidon Adventure”, para luego colaborar con el director William Girdler en dos ocasiones, en las películas “Project: Kill” (1977) y “Day of the Animals” (1977). Su último rol dramático antes de meterse de casi lleno en el mundo de la comedia lo tendría en el film canadiense “City on Fire” (1979), donde interpretaría a un alcalde corrupto. En 1980, la capacidad del escritor y director Jerry Zucker para tomar actores conocidos por su seriedad a todo prueba, y ubicarlos en situaciones absurdas, se terminaría convirtiendo en un punto de inflexión en la carrera de Nielsen, quien en ese entonces tenía 54 años de edad. En la comedia “Airplane!” (1980), la cual parodiaba las películas de desastre, el actor interpretaba a un inexpresivo doctor que contrastaba con el entorno absurdo en el cual se desenvolvía. No solo la cinta se convertiría en un éxito, sino que además serviría para demostrar lo cómodo que se sentía el actor interpretando roles cómicos. De hecho, cuando se sugirió que dicho rol no encajaba con el perfil del actor, Nielsen protestó diciendo que “siempre había sido encasillado en roles que no encajaban con su perfil”, y que desde hace mucho tiempo que deseaba trabajar en comedias.

Pese a su buen desempeño en “Airplane!”, pasaría un tiempo antes de que Nielsen fuese considerado como un actor cómico, por lo que no tuvo más remedio que participar en un par de cintas de terror, específicamente “Prom Night” (1980) y “Creepshow” (1982). En 1982, el equipo conformado por Jerry Zucker y Jim Abrahams le ofrecería al actor el rol protagónico en una serie de media hora de duración, que pretendía parodiar los clásicos dramas policiales televisivos de los sesenta y setenta. Dicha serie tendría por nombre “Police Squad” (1982), donde el actor interpretaría al despistado detective Frank Drebin, rol por el cual sería merecedor de una nominación a los Emmy. Inexplicablemente, dicho show sería cancelado luego de seis episodios, pero de todas formas serviría para establecer definitivamente a Nielsen como un verdadero actor cómico, aún cuando durante los seis años siguientes él interpretó mayormente roles dramáticos en diversas series de televisión. Fue entonces cuando nuevamente fue llamado por el equipo Zucker-Abrahams, quienes deseaban realizar un largometraje basado en la serie “Police Squad”. De esta forma el actor retomaría al personaje de Frank Drebin en “The Naked Gun: From the Files of Police Squad!” (1988), cinta que sería bien recibida tanto por el público como por la crítica, dando inicio a la larga relación de Nielsen con la comedia.

Rápidamente el actor se convirtió en el protagonista de un sinfín de parodias, como por ejemplo “Repossessed” (1990), la cual se burlaba abiertamente del clásico del cine de terror, “The Exorcist” (1973). Al año siguiente, Nielsen nuevamente encarnaría a Frank Drebin en “The Naked Gun 2 ½: The Smell of Fear” (1991), logrando un nuevo éxito en su carrera. Posteriormente el actor tendría un pequeño rol en el episodio final de la serie “Golden Girls” (1985-92), como el hombre que se ganaba el corazón de Dorothy (Bea Arthur), para luego trabajar en la mediocre “Surf Ninjas” (1993). Aprovechando su afición por el golf, en 1994 Nielsen filmaría dos videos instructivos donde se burlaba abiertamente de su forma de jugar. Ese mismo año participaría en la última parte de la trilogía protagonizada por Frank Drebin titulada, “The Naked Gun 33 1/3: The Final Insult” (1994). Hasta un poco antes de su fallecimiento, Nielsen expresó abiertamente sus deseos de rodar una cuarta parte, lo que lamentablemente jamás ocurrió. Pasaría poco tiempo antes de que el actor retomara sus raíces canadienses participando en la serie de culto “Due South” (1994-99), donde interpretaba a un miembro de la policía montada canadiense.

Durante el resto de la década de los noventa, Nielsen siguió participando mayormente en parodias, entre las que se encuentran “Dracula: Dead and Loving It” (1995), “Spy Hard” (1996), y “Wrongfully Accused” (1998), entre otras. Además trabajó en la adaptación de la serie animada “Mr. Magoo” (1997), la cual pasó sin pena ni gloria por las salas de cine. La verdad es que ninguna de estas cintas tuvo el éxito esperado, por lo que muchos críticos llegaron a declarar que era preferible evitar cualquier comedia protagonizada por Nielsen que no fuese “The Naked Gun”. No sería hasta su participación como el Presidente Harris en el film “Scary Movie 3” (2003), que el actor nuevamente conseguiría el beneplácito de la crítica y el público. Tras participar en la aún más popular “Scary Movie 4” (2006), el actor aceptaría un rol dramático en el film “The Music Within” (2007), el cual sería exhibido solo en un puñado de festivales independientes. Ese mismo año, él obtendría un pequeño rol en la serie del Discovery Channel, “Doctor*ology” (2007), para posteriormente conseguir un puñado de pequeñas participaciones en algunas parodias bastante mediocres como por ejemplo “Superhero Movie” (2008) y “Spanish Movie” (2009). Lamentablemente, Leslie Nielsen falleció el 28 de noviembre del 2010, en un hospital de Fort Lauderdale, a causa de las complicaciones de la neumonía que estaba cursando. El actor que estuvo casado en cuatro ocasiones y que tuvo dos hijos con su segunda esposa (Alisande Ullman), era un bromista empedernido, lo que quedó comprobado cuando publicó una autobiografía ficticia titulada “The Naked Truth”, en la cual se retrataba como un actor popular con un largo historial de prestigiosas participaciones en el cine. Pese a no ser un actor excepcional, es innegable que Leslie Nielsen es uno de los rostros más reconocibles del humor absurdo norteamericano, cuyo legado quedó plasmado en cientos de series de televisión y en un número similar de películas.



por Fantomas.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Clark Gable: El Rey de Hollywood.

William Clark Gable nació en Cadiz, Ohio, el 1 de febrero de 1901. Hijo único de William H. Gable y Adeline Hershelman, Gable fue inscrito por error como mujer en su certificado de nacimiento. Si bien su nombre original era Goebel, sus padres prefirieron cambiárselo debido al clima anti-alemán que reinaba en los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial. Su madre falleció cuando él tenía diez meses de edad, debido a un agresivo tumor cerebral. Tras la muerte de Adeline, Gable se fue a vivir con sus abuelos durante dos años, hasta que su padre volvió a contraer matrimonio. Su madrastra, Jennie Dunlap fue la mejor cosa que pudo pasarle al pequeño; no sólo le enseñó a tocar el piano (lo que provocó que posteriormente él se interesara por los instrumentos de viento), sino que además le enseñó modales y la importancia del cariño. Desde pequeño mostró un marcado interés por la mecánica, razón por la cual le encantaba reparar autos con su padre. A los trece años de edad, él era el único niño que participaba en la banda del pueblo. Esto provocó que su padre lo incentivara a realizar actividades más “masculinas”, como cazar o realizar trabajos que implicaban un gran esfuerzo físico.

En 1917, cuando Gable estaba cursando la educación secundaria, su padre comenzó a experimentar algunas dificultades económicas. Fue entonces cuando William decidió pagar sus deudas y mudarse con su familia a una granja ubicada en Ravenna, un pueblo que queda en las afueras de la ciudad de Akron. A Gable le resultó difícil adaptarse a su nuevo hogar. Pese a la insistencia de su padre para que se quedara trabajando en la granja, Gable no tardó en mudarse a Akron donde consiguió trabajo en la fábrica de neumáticos B. F. Goodrich. Cuando tenía 17 años de edad, Gable asistió a una función de la obra teatral “The Bird of Paradise”, tras lo cual quedó encantado con el mundo del teatro. Debido a esto, pasaría gran parte de su tiempo trabajando tras bambalinas sin goce de sueldo, o oficiando como portero del teatro. Gracias a esto conseguiría pequeños papeles en algunas de las obras. Sin embargo, no sería hasta los 21 años de edad que Gable comenzaría a hacer carrera en el teatro. Para ese entonces, su madrastra Jennie había fallecido y su padre se había mudado a Tulsa para retomar el negocio del petróleo. Luego de haber heredado 300 dólares de su abuelo, Gable se mudó a Kansas donde se unió a una compañía teatral llamada Jewell Players.

Durante algún tiempo, Gable se integró a varias modestas compañías teatrales con las cuales eventualmente llegó a Portland, donde para sobrevivir consiguió trabajo como vendedor en la tienda de departamentos Meier & Frank, y posteriormente en una compañía telefónica. Mientras se encontraba en el lugar, él conoció a la actriz Laura Hope Crews, quien lo motivó a retomar la actuación y a integrarse en una nueva compañía teatral. Dicha compañía estaría liderada por Josephine Dillon, una directora 14 años mayor que Gable. Dillon se daría cuenta del potencial de Gable por lo que además de ayudarle a mejorar sus habilidades actorales, le pagaría un tratamiento dental y cambiaría su estilo de peinado. No contenta con esto, Dillon le ayudaría a mejorar su postura y a bajar el tono de la aguda voz del actor. Después de un largo periodo de riguroso entrenamiento, ella consideraría que su pupilo estaba listo para aspirar a una carrera en el cine, razón por la cual en 1924 ambos viajarían a Hollywood. Una vez ahí, Dillon se convirtió en la manager de Gable y posteriormente en su esposa. Fue en aquel entonces que el actor cambiaría su nombre artístico de W. C. Gable a Clark Gable. Al poco tiempo después conseguiría papeles de extra en algunas cintas mudas tales como “The White Man” (1924), “The Merry Widow” (1925), y “The Plastic Age” (1925), entre otras. Sin embargo, como el actor no conseguía roles importantes decidió regresar al teatro donde comenzó una duradera amistad con Lionel Barrymore, quien lo incentivó a cultivar su arte en el teatro.

Gable obtuvo una serie de buenas críticas durante la temporada teatral comprendida entre 1927 y 1928. Para ese entonces, Gable se encontraba separado de Josephine Dillon, lo que le permitió usar su atractivo con algunas mujeres que tomarían turnos para ayudarlo monetariamente. Mientras que Jane Cowl le dio un papel en la producción de “Romeo and Juliet”, Pauline Frederick lo contrató para un par de obras. El actor frecuentemente acompañaría a Frederick a diversos eventos sociales, y ella en respuesta le regalaría ropa y le pagaría un nuevo tratamiento dental. Tras debutar en Broadway en septiembre de 1928, Gable saldría de gira por Texas, lugar donde conocería a la socialité Ria Langham, quien quedaría encantada con el actor, razón por la cual lo seguiría a Nueva York. Como muchas de las mujeres que habían pasado por la vida de Gable, la señora Langham lo adoptó como su “proyecto personal”. Se encargó de que el actor tuviera una serie de lujos a su disposición y le consiguió un papel en la obra teatral “The Last Mile”. Sería tal el éxito de Gable en aquella obra, que Darryl F. Zanuck lo incluiría en el casting de la cinta “Little Caesar” (1931), para luego desecharlo debido al tamaño de sus orejas. Sin embargo, Minna Wallis, agente y hermana del productor Hal Wallis, supo distinguir el potencial del actor y le ofreció un papel en el film “The Painted Desert” (1931). Posteriormente seria contratado para interpretar al villano en “Night Nurse” (1931), dejando una honda impresión en el público de la época.

En 1930, Gable y Josephine Dillon se divorciaron. A los pocos días después, el actor contrajo matrimonio con Ria Langham, con quien se mudó a California. Con respecto a esta situación, Dillon declararía en una ocasión: “Clark me dijo que francamente él quería casarse con Ria Langham porque ella podía hacer más por él financieramente. Es difícil vivir con él debido a que su carrera y su ambición siempre están primero”. Tras terminar la filmación de “Night Nurse”, Gable firmó un contrato por dos años con la MGM. Tras obtener un pequeño rol en el film “The Easiest Way” (1931), trabajó en “The Secret Six” (1931). En esta última cinta también trabajaba el atleta transformado en actor, John Mack Brown, a quien el estudio quería convertir en estrella. Sin embargo, Frances Marion, quien era la guionista del film y la esposa del director George Hill, se dio cuenta rápidamente del potencial de Gable, por lo que le insistió a su marido que era él quien debía protagonizar las escenas más importantes de la película. El encanto de Gable se impuso nuevamente, lo que provocó que los ejecutivos del estudio se plantearan la idea de convertirlo en estrella. En gran medida, su ascenso al estrellato se vería facilitado por la amistad que Gable entablaría con el encargado de las relaciones públicas del estudio, Howard Strickling, y con el director Victor Fleming, con quien frecuentemente jugaría golf y saldría a cazar.

Para refinar la imagen del actor, la MGM le pagaría un nuevo tratamiento dental y una cirugía cuyo objetivo era corregir la forma de sus orejas. Por otro lado, para aprovechar la creciente popularidad de Gable, la MGM frecuentemente lo reunió con actrices ya establecidas como estrellas. Por ejemplo, junto a Joan Crawford protagonizó ocho películas, siendo la primera de estas “Dance, Fools, Dance” (1931); con Myrna Loy coprotagonizó siete films, y con Jean Harlow trabajó en seis ocasiones. Mientras que con Myrna Loy y Jean Harlow el actor mantendría relaciones meramente platónicas, con Joan Crawford fue distinto; mucho tiempo después la actriz reconocería que en más de una ocasión estuvieron a punto de huir para contraer matrimonio. Sin embargo, en cada una de esas ocasiones entrarían en razón al darse cuenta de que su carrera era más importante. Gable continuaría cimentando su fama gracias a cintas como “A Free Soul” (1931), “Susan Lenox (Her Fall and Rise)” (1931), y “Possessed” (1931), entre otras. Sería precisamente durante la filmación de “Posessed” que la atracción existente entre Gable y Crawford se haría evidente, razón por la cual Louis B. Mayer amenazaría con terminar sus contratos si es que ellos no se mantenían alejados por un tiempo. Fue entonces cuando el actor comenzó a centrar su atención en la actriz Marion Davies.

En 1932 Gable fue considerado para el rol protagónico de la cinta “Tarzan” (1932). Sin embargo, este lo perdió a manos de ex nadador olímpico Johnny Weissmuller quien era poseedor de un físico bastante más adecuado para el rol. Tras este pequeño “tropiezo”, el actor conseguiría un papel en el film “Red Dust” (1932), gracias al cual se convertiría en la estrella más importante de la MGM. Luego del éxito de “Hold You Man” (1933), los ejecutivos del estudio se darían cuenta de la mina de oro que era la pareja conformada por Gable y Jean Harlow, por lo que los reunirían en dos cintas más; “China Seas” (1935) y “Wife vs. Secretary” (1936). Harlow fallecería a causa de una falla renal mientras se encontraba filmando junto a Gable el film “Saratoga” (1937). Debido a que al momento de su muerte ya se había filmado alrededor del 90% de la película, las escenas restantes se filmaron usando dobles. En aquella ocasión, Gable declararía que se sintió como si estuviera “en los brazos de un fantasma”. Según cuenta la leyenda, cuando al actor se le permitió trabajar en la Columbia Pictures era una suerte de castigo por rehusarse a aceptar algunos roles al interior de la MGM; sin embargo, en algunas biografías recientes esto ha sido desmentido, ya que en ese entonces la MGM no tenía proyectos en los cuales pudiera integrar al actor, y le estaban pagando 2000 dólares semanales por hacer nada. Debido a esto, los ejecutivos del estudio pensaron que sería mejor prestarle al actor a la Columbia por 2500 dólares semanales y así ganar algo de dinero.

Por otro lado, luego de que el actor Robert Montgomery rechazara el rol protagónico de la cinta “It Happened One Night” (1934), debido a que consideraba que el guión era mediocre, dicho papel recayó en la figura de Gable. Si bien en un comienzo las filmaciones se desarrollaron en una atmósfera tensa, tanto Gable como el director Frank Capra declararían que disfrutaron su trabajo en conjunto. Debido a su interpretación en esta cinta, el actor ganaría el Oscar al mejor actor, retornando a la MGM en su mejor momento. Al año siguiente, el actor nuevamente sería nominado para un Oscar por su actuación en la cinta “Mutiny on the Bounty” (1935). Según Gable, este era su film favorito aún cuando mantuvo una relación bastante tirante con sus coestrellas Charles Laughton y Franchot Tone. Durante los años siguientes, el actor se disputaría el título del “Rey de Hollywood” con Spencer Tracy. Una encuesta popular finalmente lo haría merecedor de dicho título, el cual nunca le hizo mucha gracia. “Esto del “Rey” es una estupidez”, declararía Gable en una ocasión. “Sólo soy un vago de Ohio con suerte. Sucedió que estaba en el lugar adecuado en el momento adecuado”.

Pese a que en un principio se rehusó a aceptar el rol, Clark Gable es mayormente conocido por su participación en “Gone With the Wind” (1939), por lo cual obtuvo una nueva nominación al Oscar. Curiosamente, el actor tampoco era la primera opción del productor David O. Selznick, quien debido a un tema contractual prefería trabajar con Gary Cooper. Cuando Cooper se rehusó rotundamente a participar en la cinta, Selznick hizo todo lo posible por contar con Gable. Durante la filmación de la película, Vivien Leigh se quejó en múltiples ocasiones del mal aliento del actor, el cual aparentemente era causado por sus implantes dentales. Más allá de este singular hecho, la pareja de actores mantuvo una buena relación tanto dentro como fuera del set de filmación. Además del éxito profesional que Gable obtuvo por su participación en este film, él se mostró particularmente feliz durante este periodo debido a que pudo divorciarse de Ria Langham para contraer matrimonio con la actriz Carole Lombard el 29 de marzo de 1939. Pese a tener personalidades bastante distintas, la pareja se llevaba maravillosamente bien. En 1940, Lombard quedó embarazada pero lamentablemente sufrió un aborto espontáneo. El 16 de enero de 1942, Lombard se encontraba viajando en avión luego de terminar la cinta “To Be or Not To Be” (1942), en el contexto de los “tours de guerra”, cuando su avión se estrelló en una montaña cerca de Las Vegas.

Lamentablemente, todos los tripulantes del avión fallecieron en el accidente (incluida la madre de Lombard y el padrino de bodas de Gable, el publicista Otto Winkler). La actriz fue declarada como la primera mujer norteamericana víctima de la Segunda Guerra Mundial. Un mes después de su muerte, un devastado Clark Gable participó en la película “Somewhere I´ll Find You” (1942). Para ese entonces, el actor intentaba ahogar sus penas en alcohol y se quebró por primera vez en público durante el funeral de Lombard. En ese momento las bromas que su fallecida esposa le hacía con respecto a participar en la Segunda Guerra Mundial hicieron eco en la mente del actor, quien se unió a la fuerza aérea en agosto de 1942. Tras pasar por la Escuela de Candidatos a Oficiales ubicada en Miami, pasó un buen tiempo como piloto de uno de los batallones de la RAF en Inglaterra. En mayo de 1944, Gable fue promovido a Mayor, aunque poco tiempo después abandonó el ejército para retomar su carrera como actor. De hecho, el actor participó en el film de propaganda “Combat America” (1944) poco antes de regresar a la MGM. Como dato curioso, durante la guerra, Adolf Hitler llegó a ofrecer una considerable recompensa a quien lograra capturar a Gable ileso debido a que era un gran fan del actor.

A su regreso los ejecutivos del estudio no sabían qué hacer con él, por lo que intentaron modernizar su imagen. Tras una fallida participación en la comedia “Adventure” (1945), Gable comenzó una breve relación sentimental con Joan Crawford. Luego participaría en “The Hucksters” (1947), otra cinta que no obtendría los resultados esperados. Al poco tiempo después se involucraría sentimentalmente con Paulette Goddard, para luego contraer matrimonio con Sylvia Ashley en 1949. Dicha relación fue un verdadero desastre por lo que la pareja se divorció en 1952. Durante este periodo, Gable participaría en un puñado de cintas mediocres que le harían un flaco favor a su carrera. Para colmo, el mismo año de su divorcio, Dore Schary pasó a reemplazar a Louis B. Mayer como el mandamás de la MGM, lo que provocó que al actor no le fuese renovado su contrato con el estudio. “Mogambo” (1953) sería la última película que Gable filmaría para la MGM, la cual adquiriría cierta notoriedad debido al breve romance que el actor tuvo con su coestrella Grace Kelly. Desde aquel momento, Gable se convirtió en el actor independiente mejor pagado de la industria, debido a que exigía un porcentaje de las ganancias de las cintas en las cuales trabajaba.

Sus primeros dos films como actor independiente fueron “Soldier of Fortune” (1955) y “The Tall Men” (1955), las cuales si bien no obtuvieron demasiadas ganancias eran bastante mejores que las películas que Gable filmó para la MGM tras volver de la guerra. En 1955, el actor contrajo matrimonio por quinta vez, en está ocasión con Kay Spreckels, una ex modelo y actriz que previamente había estado casada con el empresario Adolph B. Spreckels. Por primera vez desde la muerte de Carole Lombard, Gable se sentía verdaderamente feliz. Ese mismo año, junto a Jane Russell y a su esposo Bob Waterfield formaron una compañía de producción con la cual realizaron la cinta “The King and Four Queens” (1956). Durante la filmación de dicha película, el actor comenzó a exhibir un temblor evidente, especialmente en las tomas largas. Pese a que su carrera no se encontraba en el mejor momento, Gable se las arregló para conseguir papeles en cintas tan dispares como “Teacher´s Pet” (1958), “Run Silent, Run Deep” (1958), y “It Started In Naples” (1960), entre otras. La última película del actor sería “The Misfits” (1961), el cual también sería el último film de Marilyn Monroe.

Pese a que las condiciones en las que fue filmada “The Misfits” no fueron las mejores, Gable estaba dichoso porque su esposa se encontraba embarazada. Su hijo se llamó John Clark Gable, pero lamentablemente su padre no vivió para verlo. Clark Gable falleció en Los Angeles el 16 de noviembre de 1960, debido a una trombosis coronaria que se generó luego de que sufrió un infarto cardiaco. Muchas personas incluida su esposa Kay, declararon que fueron las extenuantes condiciones de filmación de “The Misfits” lo que finalmente provocaron la muerte del actor. Cabe decir de que Gable tenía una hija llamada Judy Lewis, resultado de un affair que tuvo con la actriz Loretta Young durante el rodaje de “The Call of the Wind” (1934). Para que esto no se hiciera público, la actriz tomó unas largas vacaciones en Europa cuando se enteró de su embarazo. Diecinueve meses luego del nacimiento de su hija, Young aseguró que había adoptado a Judy. Dicha versión perdió credibilidad cuando la joven comenzó a crecer evidenciando su parecido con la actriz y Clark Gable. Según la misma Judy, Gable la visitó en una ocasión pero ella no le dijo que era su padre. Pese a ser un secreto a voces, el hecho solo se oficializó luego de la muerte de Loretta Young en el 2000. Clark Gable logró convertirse en una de las más grandes estrellas de Hollywood proyectando una imagen viril y algo tosca, enmascarada por un encanto natural y una bondad que traspasaba la pantalla, por lo que hoy a cincuenta años de su fallecimiento, recordamos su figura la cual ha quedado plasmada para siempre en nuestras memorias gracias al buen número de cintas inolvidables en las cuales participó.



por Fantomas.

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