
sábado, 2 de agosto de 2014
The Mercenaries/Dark of the Sun: Un crudo retrato de la Crisis del Congo.

viernes, 24 de agosto de 2012
The Final Countdown: ¿Y si pudiésemos reescribir la historia?
jueves, 2 de agosto de 2012
I Deal in Danger: Como reciclar una serie de televisión para convertirla en un largometraje.
sábado, 10 de marzo de 2012
Operation Crossbow: El último recurso de la ingeniería nazi.
“Operation Crossbow” (1965), es un thriller de espías del director Michael Anderson, el cual está protagonizado por George Peppard, Sophia Loren, Trevor Howard, y John Mills.Durante la Segunda Guerra Mundial, un comando secreto de las fuerzas aliadas recibe información sobre una nueva y poderosa arma que el Tercer Reich va a usar contra Inglaterra. Es entonces cuando deciden preparar a un pequeño grupo de soldados para infiltrarse en una fábrica subterránea, dónde se cree los nazis están trabajando en algunas armas que podrían cambiar el curso de la guerra.

Durante la década de los sesenta, se estrenó una gran cantidad de thrillers de espionaje y cintas bélicas situadas en la Segunda Guerra Mundial, las cuales se caracterizaban por contar con altos presupuestos, y estar protagonizadas por un largo grupo de estrellas consagradas, quienes en algunas ocasiones solo participaban con breves cameos. Precisamente sería el director Michael Anderson, responsable de la cinta que hoy nos ocupa, quién se haría cargo de al menos tres de estas superproducciones. En el caso de “Operation Crossbow”, la película se centra en los esfuerzos de un grupo de operativos británicos, y algunos norteamericanos, por encontrar y destruir los cohetes V1 y V2 que los nazis desarrollaron y comenzaron a utilizar al final de la guerra. En el desarrollo del guión estaría involucrado el prestigioso guionista Emeric Pressburger, cuya carrera en aquel entonces se encontraba en un punto bastante álgido. Su delicado estado financiero, lo llevó a aceptar la tarea de reescribir el guión escrito por Derry Quinn y Ray Rigby, quedando solo unas pocas semanas para que comenzara la filmación del film. Agobiado por la escasez de tiempo, Pressburger realizó una serie de cambios de forma apresurada, logrando entregar el guión final solo unas horas antes del comienzo del rodaje. Por el temor que le producía el hecho de que su carrera se hundiera aún más por un guión escrito a la rápida, Pressburger decidió ocupar el seudónimo de Richard Imrie, el cual volvería a utilizar en su siguiente trabajo.
Como mencionaba anteriormente, la cinta se sitúa en el último tramo de la Segunda Guerra Mundial, cuando tras recibir una serie de fotografías aéreas que parecen indicar que los alemanes están fabricando armas de largo alcance, el Primer Ministro Winston Churchill (Patrick Wymark) le encarga a Duncan Sandys (Richard Johnson), uno de sus ministros, el reclutamiento de una serie de voluntarios con conocimientos de ingeniería e idiomas, con el fin de infiltrarlos en la que se cree que es la fábrica en la que se están construyendo estás nuevas armas, cuyo único fin era retrasar el ya casi inevitable derrocamiento de nazismo. Eventualmente el ejército británico escoge a tres soldados que parecen cumplir los requisitos principales: el teniente norteamericano John Curtis (George Peppard), el británico Robert Henshaw (Tom Courtenay), y el holandés Phil Bradley (Jeremy Kemp). Con un escaso tiempo a cuestas, estos tres hombres son preparados para asumir la identidad de tres colaboradores de los nazis que han muerto durante la guerra, para luego adentrarse en territorio francés y así ser llevados por reclutadores alemanes a la tan buscada y temida fábrica subterránea.
Evidentemente la misión se irá complicando a medida que pasa el tiempo, no solo por el hecho de que el lanzamiento de los cohetes está por acontecer, sino porque además los improvisados espías tendrán que solucionar algunos imprevistos para los que no estaban preparados. Es aquí cuando entra en escena Bamford (Anthony Quayle), un agente doble que está bastante ligado a la fabricación de los cohetes, y Nora (Sophia Loren), la hermosa mujer del hombre que está siendo suplantado por el teniente Curtis, quién está buscando a su esposo para que le ceda la tuición de sus hijos. En relación a esto, puntualmente a la participación de Sophia Loren en la cinta, cabe mencionar que su papel es más bien pequeño y responde a la petición que le hizo su marido Carlo Ponti, quien además es el productor de este film, quien creía que la sola presencia de la actriz serviría para atraer más gente a las salas de cine. Más allá de esto, si bien es evidente que la inclusión de su personaje tiene como principal objetivo imprimirle ciertas dosis de suspenso a la cinta, también logra humanizar al personaje de Peppard, quien hasta antes de toparse con esta mujer cae en el típico arquetipo del personaje rebelde y mujeriego. El personaje de Loren además sirve para demostrar que en toda guerra existen víctimas inocentes, cuyas muertes en ocasiones responden al llamado “bien común”.Podría decirse que la cinta está conformada por una serie de episodios, en los cuales se examinan los distintos aspectos de todo este operativo. No solo se hace hincapié en el sistema de espionaje aéreo del ejército aliado, y en la toma de decisiones al interior del gobierno británico, sino que también existe un segmento del film el cual se centra en los experimentos fracasados del ejército nazi, y en las consecuencias que estos tuvieron para sus propios soldados. Es precisamente en este tramo de la película, que la etiqueta de villanos con la cual usualmente se identifica al ejército nazi, desaparece por algunos minutos para identificarlos únicamente como hombres cuyas órdenes les costaron la vida. Es a través del entrelazamiento de esta serie de “segmentos” que durante la primera mitad de la cinta, el espectador se entera de la situación a la que tendrán que enfrentarse los protagonistas. Ya durante el segundo tramo de la película, esta se mete de lleno en el trabajo de espionaje en terreno, primero al interior de un hostal vigilado de cerca por los nazis, y luego dentro de la fábrica, dónde además ocurren prácticamente todas las escenas de acción que presenta el film.
En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un buen trabajo, con la excepción de Sophia Loren, cuya interpretación de una mujer que sin querer se ve enfrentada a la posibilidad de perder la vida con el fin de salvaguardar la operación de espionaje británico, resulta poco creíble por momentos, especialmente porque la actriz cae en la sobreactuación. En el aspecto técnico, la cinta cuenta con el espléndido trabajo de fotografía de Erwin Hillier, y la atmosférica banda sonora del compositor Ron Goodwin, quienes en conjunto logran darle un mayor dramatismo a determinadas escenas. Por otro lado, un aspecto destacable de film son sus efectos especiales y la selección de locaciones, elementos los cuales logran darle una mayor credibilidad a la cinta. En relación a esto, Michael Anderson mostró una gran preocupación por rodar una película que se acercara lo más posible a la realidad, lo que lo llevó a utilizar material de archivo para recrear ciertas escenas en las cuales se pretende mostrar como los británicos detuvieron el inminente bombardero a su país. Lo que es aún más importante, el director tuvo una serie de discusiones con los ejecutivos de la MGM, con el objetivo de lograr que los personajes germanos efectivamente hablaran alemán y no inglés, lo que obviamente le da un toque de realismo mayor a la producción.Si bien “Operation Crossbow” no difiere demasiado del resto de las producciones sesenteras que presentaban temáticas similares, tiene la virtud de ser una película entretenida, con un destacable apartado técnico, y cuyo ritmo narrativo resulta ser bastante fluido. Sin embargo, difícilmente podría ser enmarcada entre las mejores películas de su género. Quizás por eso al momento de su estreno en Norteamérica tuvo una fría recepción, lo que llevó a los distribuidores a cambiar el título del film por “The Great Spy Mission”, debido que pensaban que el título original llevaría a la gente a creer que se trababa de un drama médico, género el cual no gozaba de mucha popularidad a mediados de los sesenta. De todas formas, estamos ante una película recomendable, que ha logrado envejecer de manera digna, y que explora un tema no muchas veces tratado dentro del género del cine bélico. Como dato curioso, al momento de su estreno, Duncan Sandys, quien en el film es retratado como el ministro responsable de la heroica operación, estaba siendo acusado de ser el principal responsable de haber destruido la industria aeronáutica británica, debido a su insistencia en la idea de que los misiles habían dejado obsoletos a los aviones como armas bélicas.
por Fantomas.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Berlin Express: Rescate en una Alemania en ruinas.
“Berlin Express” (1948), es un thriller del director Jacques Tourneur, el cual está protagonizado por Merle Oberon, Robert Ryan, y Charles Korvin.Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, un grupo de personas de diversas nacionalidades viaja a bordo de un tren de Paris a Berlín, vía Frankfurt. Cuando el doctor Bernhardt (Paul Lukas), un pacifista cuya misión es unificar Alemania, es asesinado a bordo del tren, se desatan una serie de acontecimientos que pondrán en peligro a todos los pasajeros, quienes deberán unirse para descubrir quién está detrás del atentado.
La idea que daría vida a la historia de “Berlin Express”, nacería de un artículo de la revista “Life”, el cual relataba el tránsito de un tren del ejército de los Estados Unidos por el territorio ruso tras el término de la Segunda Guerra Mundial. Con la ayuda de Curt Siodmak y Harold Medford, el productor Bert Granet desarrollaría el guión de la cinta, la cual contaría con la ayuda del ejército de los Estados Unidos, y tendría la particularidad de ser el primer film hollywoodense rodado en Europa luego de la guerra. Granet escogería a Jacques Tourneur para dirigir la cinta, basado en sus trabajos anteriores al interior de la RKO. Si bien el director no realizó ningún tipo de sugerencia en relación al guión o a la elección del elenco, el director del estudio, Dore Schary, obligaría a Granet a contratar a la actriz Merle Oberon para interpretar el rol femenino protagónico. Junto a ella llegaría su marido, el director de fotografía Lucien Ballard, lo que provocó algunos problemas durante la filmación, los que afortunadamente no lograron influir en la calidad del producto final. El equipo de producción pasaría siete semanas rodando en locaciones en Paris, Frankfurt, y Berlin, lo que significó una verdadera aventura para los involucrados, quienes tampoco disponían de muchos recursos. De hecho, el equipo de filmación era tan escaso, que el director Billy Wilder tuvo que esperar que terminara el rodaje de “Berlin Express”, para poder tomar prestado lo que necesitaba para filmar “A Foreign Affair” (1948).La trama de “Berlín Express” gira en torno al doctor Heinrich Bernhardt, un famoso activista alemán que tras la Segunda Guerra Mundial, encabeza una comisión que busca unificar Alemania. Será durante el viaje en tren que lo llevaría a una importante reunión con políticos aliados, que un agente que simulaba ser él, fallece en una explosión. Irónicamente, tras llegar a Frankfurt, Bernhardt termina siendo secuestrado por un grupo de miembros pertenecientes a un movimiento subterráneo neonazi. Sabiendo la importancia que tiene el doctor para el mantenimiento de la paz mundial, su secretaria, Lucienne Mirbeau (Merle Oberon), recluta a otros cuatro pasajeros del tren para emprender una improvisada misión de rescate, entre los que se encuentran: Robert Lindley (Robert Ryan), un norteamericano experto en agricultura; Henri Perrot (Charles Korvin), un francés sin profesión conocida; James Sterling (Robert Coote), un profesor británico; y Maxim Kiroshlov (Roman Toporow), un oficial del ejército ruso. Es así como en una Alemania sumida en ruinas, este grupo de coloridos personajes emprenden una carrera contra el tiempo que de fracasar, podría desatar un nuevo conflicto con consecuencias catastróficas.
Básicamente, “Berlín Express” puede ser vista como la fusión de dos películas. Por un lado, tenemos un cuasi thriller de espionaje en el cual un grupo de nazis tratan de silenciar a Bernhardt, cuya única esperanza de sobrevivencia reside en un grupo de desconocidos que deciden unirse en pos del bien común. El otro film es un documental acerca de la situación de Alemania durante los primeros años post Guerra, haciendo hincapié en los aspectos económicos, sociales, políticos y militares, de un país completamente devastado. No solo resultan impactantes las escenas que examinan los restos la ciudad de Frankfurt, sino que estas también tienen un valor educativo al estar acompañadas por una narrador que le explica al espectador la situación que se vivió en aquellos años en el país germano. Claro está que la decisión de filmar en las ciudades en las que transcurre la historia, estuvo ligada a algo más que el simple amor por el cine documental. Según Bert Granet, habría sido imposible realizar la cinta si hubiesen tenido que duplicar las ruinas que formaban parte del paisaje de Alemania en aquel entonces. A las razones económicas, se sumaba el hecho de que en aquella época, el público norteamericano sentía una atracción especial por las películas filmadas en locaciones reales, por lo que la inclusión de este tipo de escenas de seguro atraería un mayor número de espectadores a las salas de cine.Desde un principio es evidente que el film presenta un claro mensaje anti-bélico. Tourneur no solo expone las consecuencias físicas y sociales de la guerra, sino que además se preocupa de establecer la idea de que no existen ganadores en este tipo de conflictos. Incluso entre los mismos aliados, existe un nivel de desconfianza considerable, y un fuerte deseo por imponer su visión del mundo. Por este mismo motivo, es que pese a compartir un objetivo común, son varios los conflictos que se presentan al interior del grupo de protagonistas. Y es que básicamente estos hombres vienen a representar a los cuatro poderes (o cuatro naciones) que se encontraban en una pugna por el control de las ciudades alemanas al momento del rodaje del film. En cierta forma, Tourneur prevé el conflicto que estaba por estallar (la Guerra Fría), y ofrece una solución basada en su propio optimismo. Resulta curioso que el personaje que más se resiste a la idea de cooperar para encontrar a Bernhardt, es Kiroshlov, el oficial del ejército ruso. La fragmentación existente entre los integrantes de este grupo de héroes accidentales, queda bien establecida en una de las frases que Robert Lindley le dice a Kiroshlov: “Nosotros intentamos entenderte. ¿Por qué tú no tratas de entendernos a nosotros?
Probablemente uno de los puntos más bajos del film, sea la construcción de los personajes protagónicos. En general, la gran mayoría de los personajes resultan ser bastante unidimensionales, por lo que al espectador le resulta difícil sentirse identificado en algún nivel con ellos, o preocuparse por lo que les pueda pasar, aún cuando comparte su causa. Es por esto que el mensaje de hermandad que el personaje de Robert Ryan intenta transmitirle a la audiencia, no alcanza la intensidad que se supone debe tener. Las actuaciones en general resultan convincentes, con la excepción de Merle Oberon, quien realiza un trabajo más bien mediocre. Lo que es aún peor, es que la química con el personaje de Robert Ryan es casi inexistente, por lo que las escenas románticas que protagonizan se ven demasiado artificiales. En la vereda contraria, se encuentra el excelente trabajo de fotografía de Lucien Ballard, quién no solo retrata de manera esplendida las ruinas de Frankfurt, sino que además dota al film de una atmósfera opresiva y algo melancólica. Por otro lado, la banda sonora compuesta por Frederick Hollander si bien es correcta, no es demasiado relevante, por lo que rápidamente pasa a ser olvidada por el espectador.“Berlin Express” no solo es un entretenido thriller, poseedor de un ritmo narrativo bastante dinámico, sino que también se ha transformado en un verdadero documento histórico, que a diferencia de otras producciones hollywoodenses, no busca ensalzar a los ganadores y juzgar a los perdedores del lamentable conflicto bélico, sino que intenta retratar la situación existente en aquel entonces de la manera más objetiva posible. Por otro lado, si bien en un principio del film Tourneur nos invita a descubrir quién de los pasajeros del tren es el responsable del atentado en contra del doctor Bernhardt, el aspecto “whodunit” de la historia pasa a segundo plano, siendo retomado solo en el último tramo de la cinta. El director ocupa gran parte de metraje explorando temas tan propios de su cine, como el miedo al fracaso y el deseo humano de enfrascarse en tareas que parecen imposibles, lo cual funciona en más de un nivel. Y es que por momentos, tanto el rescate de Bernhardt como la unión entre los países aliados, se ven como tareas casi utópicas, donde el simple optimismo no es herramienta suficiente para lograr dichas metas. Por todo lo antes mencionado, es que “Berlin Express” se presenta como una obra interesante, aún cuando este no sea uno de los mejores films del gran Jacques Tourneur.
martes, 16 de marzo de 2010
The Secret Invasion: La última oportunidad de redención para un grupo de criminales.
“The Secret Invasion” (1964), es una cinta bélica del director Roger Corman, la cual está protagonizada por Stewart Granger, Raf Vallone, Mickey Rooney, y Henry Silva.Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de criminales son reclutados para una peligrosa misión en Yugoslavia: Durrel (Henry Silva), un asesino a sueldo; Rocca (Raf Vallone), un genio criminal; Scanlon (Mickey Rooney), un experto en explosivos; Fell (Edd Byrnes) un falsificador; y Saval (William Campbell), un ladrón de obras de arte. Bajo las órdenes de Richard Mace (Stewart Granger), integrante del Servicio de Inteligencia británico, los cinco criminales tendrán que llevar a cabo el rescate de un general italiano que se encuentra prisionero en una fortaleza nazi, el cual es de suma importancia para los Aliados en sus planes para invadir Italia.
En un principio, el proyecto fue desarrollado por David Picker, quien en ese entonces era el jefe de producción de la United Artist. “Bob Campbell, quien había escrito recientemente para mí el guión de ´The Wild Racers´, había escrito un guión titulado ´The Dubious Patriots´", recordaría Corman en una ocasión. “El tema me había gustado bastante: hombres malos enviados a hacer un bien para redimirse y ganar su libertad. En Nueva York le entregué el guión a Picker quien no me dio ninguna garantía”. La verdad es que Corman no esperaba que el proyecto se llevara a cabo, en especial considerando la nefasta experiencia que había tenido negociando con los grandes estudios. Por esta misma razón se sorprendió cuando al poco tiempo después, Picker lo llamó para avisarle que el proyecto había sido aprobado. El título fue cambiado a “The Secret Invasion”, debido a que Corman pensaba que era más comercial. La United Artist le otorgó un presupuesto de 600.000 dólares a la producción, lo que equivalía al doble del presupuesto que el director manejó al momento de realizar las cintas de Poe. Las filmaciones comenzarían en el verano de 1963.
Durante las seis semanas que duró el proceso de filmación en la entonces Yugoslavia, Corman se vio enfrentado a una serie de problemas. Primero tuvo numerosos problemas de producción que incluían la falta de equipamiento militar y de extras, debido a que en Yugoslavia había ocurrido recientemente un terremoto, lo que significó que no se le podían entregar todos los recursos que se le habían prometido. Además tuvo que soportar a un asistente de producción local a quien le gustaba disparar una pistola verdadera antes de empezar a filmar cada escena, y tuvo que lidiar con la insistencia de los oficiales yugoslavos de poner estrellas rojas en los uniformes de los extras que interpretaban a los integrantes de la resistencia yugoslava. Corman se resistió a esta medida, principalmente porque no le encontraba sentido al hecho que si alguien se encontraba trabajando para un grupo clandestino, revelara su identidad de manera tan obvia. Para evitarse problemas, el director optó por solucionar este inconveniente en el proceso de edición. Sin embargo, el mayor problema que Corman enfrentó tuvo relación con la guerra de egos entre Stewart Granger y Edd Byrnes. Todo comenzó a causa de una línea de dialogo que pertenecía a Byrnes, la cual era clave en una escena, razón por la cual Granger comenzó a exigir que debía ser él quien la pronunciase. Al encontrarse con la negativa de Corman, Granger abandonó la filmación. Una hora más tarde, al darse cuenta que su pataleta no serviría de nada, Granger se reintegraría a las filmaciones.
Las actuaciones del elenco en general son bastante mediocres, en especial la de Mickey Rooney, cuya sobreactuación y la carencia de diálogos inteligentes terminan convirtiendo a su personaje en alguien realmente molesto. Henry Silva por su parte, pese a ser un actor bastante limitado, personifica de buena manera a un asesino a sueldo carente de todo sentimiento. Los diálogos en general tampoco son demasiado memorables, y en ocasiones resultan incluso algo ridículos. Por otro lado, el film por momentos escapa de su condición de cinta de bajo presupuesto para presentarse como una verdadera producción serie A, en gran medida gracias al espectacular trabajo de fotografía de Arthur E. Arling, al cuidado diseño de producción a cargo de John Murray, y a la banda sonora compuesta por Hugo Friedhofer, que acompaña de buena manera tanto las secuencias de acción, como las escenas más dramáticas. Además cabe destacar el sorpresivo giro final, el cual además es solucionado de manera bastante satisfactoria. La United Artist ganó bastante dinero con el estreno de este film, lo que no se vio reflejado en los ingresos de Corman, razón por la cual tras terminar la película volvió a la comodidad de la American International Pictures. “The Secret Invasion” es una película lo suficientemente entretenida como para que sus falencias pasen a segundo plano, y es una buena oportunidad para ver a Corman trabajando en un género cinematográfico distinto al fantástico, el cual tantos dividendos le trajo durante su carrera.
por Fantomas.
sábado, 1 de agosto de 2009
First Blood: Sembrando el caos y la destrucción.
Cuando sin ninguna razón aparente, un jefe de policía de un pequeño pueblo arresta a un autostopista vagabundo, no puede ni siquiera imaginar que ha puesto en movimiento una serie de acontecimientos catastróficos. El vagabundo en cuestión es de hecho John Rambo (Sylvester Stallone), ganador de la Medalla de Honor del Congreso y héroe de la guerra de Vietnam. Respondiendo al hostigamiento de sus apresadores con una repentina ferocidad, Rambo se fuga audazmente de la cárcel y va a cobijarse en unas montañas cercanas. Desde este punto, Rambo no tendrá más remedio que comenzar una verdadera guerra con la policía local.
Aunque desde el lanzamiento en el año 1972 de la novela de David Morell, “First Blood”, habían sido varias las adaptaciones que habían estado rondando los estudios en busca de financiamiento sin mayor éxito, y varios los actores que habían sido considerados para interpretar al atormentado John Rambo, entre los cuales se encontraban Clint Eastwood, Al Pacino, Robert De Niro, Steve McQueen, y Michael Douglas, entre otros, solo cuando Sylvester Stallone mostró interés en el proyecto, este logró finalmente entrar en fase de producción. Stallone, quién había sido nominado al Oscar como mejor actor y mejor guionista por su participación en la cinta, “Rocky” (1976), no había cosechado grandes éxitos fuera de la saga enfocada en el humilde boxeador. El guión, escrito por Michael Kozoll y William Sackheim, sería modificado por Stallone, quien convirtió a Rambo en un personaje más querible que a diferencia del Rambo de Morrell, prefiere no asesinar a ninguno de sus perseguidores.
El final también fue modificado. Si bien en la novela Rambo se terminaba suicidando (de hecho, existe un final cinematográfico alternativo en el cual Rambo se suicida), en la cinta esto fue cambiado por la creencia de que el personaje podía tener cierto éxito, permitiendo algún tipo de secuela (cosa que finalmente sucedió). Fue precisamente a raíz del nuevo final, que Kirk Douglas abandonó el papel del Coronel Trautman. El actor quería que la cinta fuera lo más fiel posible a la novela, algo que no se logró debido a las modificaciones realizadas por Stallone. La primera opción para reemplazarlo fue el actor Rock Hudson, pero este tuvo que rechazar el papel debido a que estaba a punto de someterse a una cirugía cardíaca. Finalmente el rol le fue cedido a Richard Creena, un actor relativamente conocido por sus participaciones en distintas series de televisión, y por un puñado de papeles secundarios que obtuvo en algunas cintas hollywoodenses realizadas en las décadas del sesenta y setenta.
Como cinta de acción, la verdad es que “First Blood” funciona bastante bien. Todas las escenas en las cuales la policía acecha a Rambo en el bosque y viceversa, están bien manejadas, ya que estas exhiben buenas dosis de suspenso, manejo de armas de fuego, e incluso una escena del alto riesgo donde desde un helicóptero, comienzan a dispararle a nuestro antihéroe, el cual está colgado en un risco. Lo mismo sucede con las escenas que involucran el escape de Rambo hacia la ciudad, y el caos que este provoca destruyendo todo lo que se cruza en su camino. Tanto la secuencia en que el protagonista utiliza un camión militar como si de un tanque se tratara, o aquella en la que vuela por los cielos una bencinera y una tienda de armas, están bien orquestadas y resultan ser visualmente atractivas. Claramente la cinta cumple con entretener al espectador, pero en términos dramáticos la situación es diferente.
“First Blood” comienza como un drama carcelario, luego pasa a ser una historia centrada en una cacería humana, y termina siendo una crítica social enmarcada por un puñado de acción sin sentido. Si uno analiza fríamente el guión y la sucesión de acontecimientos, hay algo que no calza del todo. La actitud de Rambo antes de ser maltratado y abusado en la prisión del pueblo, hecho que gatilla la violenta reacción del protagonista (es ahí cuando el director inserta algunos flashbacks que ayudan a comprender el hecho de que Rambo sufre de un trastorno por estrés postraumático), no se condice con la de un hombre mentalmente perturbado. Si bien la forma en que es tratado por el sheriff del pueblo (interpretado de manera soberbia por Brian Dennehy), es ciertamente cuestionable dado que lo discrimina solo por su apariencia, el que Rambo decida no responder ninguna de sus preguntas, termina complicando una situación que hasta el momento no era violenta. Lo que resulta aún más incomprensible, es que el protagonista intente razonar con la policía tras la muerte accidental de uno de ellos. ¿Por qué decide hablar luego de una serie de acontecimientos de por sí traumáticos, y no antes cuando solo le estaban haciendo algunas simples preguntas? Tal vez si Rambo hubiese actuado de manera violenta desde un principio, o no hubiese tenido ese momento de cordura fugaz, la idea de su estado mental hubiese sido establecida de mejor manera.
Además, lo flojo de algunos diálogos no ayuda a cimentar la credibilidad de la historia. La descripción que Trautman hace de Rambo cuando llega al campamento levantado por la policía, dista de ser memorable. Lo mismo sucede con el monólogo final del protagonista. La verdad es que la actuación de Stallone no termina de convencer, aún cuando esta es una de sus mejores interpretaciones. Lo de Richard Creena tampoco convence, en gran medida por lo pobre de sus diálogos. De todas formas, este se convertiría en el personaje más reconocido del actor. A través de los años, “First Blood” se ha enfrentado a todo tipo de críticas referentes a sus temas de fondo. Mientras que algunos alaban la crítica a un sistema que discrimina por la apariencia, que oculta bajo el tapete aquellas cosas con las que no se atreve a lidiar, y donde además existe un abuso de poder por parte de la policía, otros atacaron duramente la estereotipación de los traumas sufridos por los veteranos de guerra, y la supuesta glorificación de las armas de fuego que se realiza en la película.
Pese a todo, “First Blood” es una cinta entretenida que mantiene un buen ritmo narrativo durante todo su metraje. Aunque la secuencia del ataque de Rambo al pueblo es algo innecesaria, y es sin duda lo más inverosímil de la historia, si presenta un par de interesantes escenas de acción, además de la cuestionada declaración de principios del protagonista. La escena en donde por fin Rambo se entrega a las autoridades resulta ser algo ambigua; por momentos pareciera ser que es retirado de la comisaria en calidad de héroe y no como un criminal. Eso sumado a que en “Rambo: First Blood Part 2” (1985), el protagonista aparece recluido en una prisión realizando trabajos forzados en vez de estar en una institución psiquiátrica, termina de sepultar la ilusión de su supuesto estado mental. Pese a esto, es la primera entrada de la saga la que por lejos presenta un mayor nivel de dramatismo, y sería la gran responsable de impulsar definitivamente la carrera de Stallone, situándolo como una de las grandes estrellas del cine de acción. En el aspecto más técnico del film, resulta destacable la inolvidable banda sonora compuesta por el gran Jerry Goldsmith, y la correcta fotografía de Andrew Laszlo. Si uno olvida por completo las falencias del guión y se dedica tan solo a disfrutar la acción y el suspenso que la cinta ofrece, se entiende porque esta es considerada como un clásico del género, y como una de las mejores entradas de la filmografía del siempre irregular Stallone.
por Fantomas.








