miércoles, 7 de octubre de 2009

Bette Davis: La arpía que conquistó Hollywood.

Ruth Elizabeth “Bette” Davis, nació el 5 de abril de 1908, en Lowell, Massachusetts. Hija de padres separados, tras ver la cinta “The Four Horsemen of the Apocalypse” (1921), protagonizada por Rudolph Valentino, Bette comenzó a pensar en convertirse en una actriz. A mediados de los veinte, Davis audicionó para ingresar a la compañia Manhattan Civic Repertory, dirigida por Eva LeGalliene. Sin embargo, sería rechazada por LeGalliene por considerar que la actitud de Davis era poco sincera y frívola. Más tarde sería aceptada en la John Murray Anderson School of Theatre, donde estudiaría danza con Martha Graham. Durante este periodo, ella también audicionaría para la compañia de teatro de George Cukor, y aunque él director no quedó muy impresionado, le cedió un pequeño papel como una de las mujeres del coro en la obra, “Broadway”. Algún tiempo después, sería seleccionada para participar en la obra, “The Wild Duck”. Luego de actuar en Philadelphia, Washington y Boston, ella debutaría en Broadway con la obra “Broken Dishes”, en el año 1929, tras lo cual participaría en “Solid South”. Esta última sería vista por un buscatalentos de los Estudios Universal, el cual la invitaría a Hollywood para participar en una prueba de cámara.

Acompañada por su madre, Davis llegaría a Hollywood el 13 de diciembre de 1930. Aunque ella no tendría éxito en su primera prueba de cámara, el estudio le pediría que colaborara en algunas pruebas de cámara para otros actores. Algún tiempo después, Davis participaría en una audición para la cinta, “A House Divided” (1931), donde nuevamente sería rechazada, esta vez por el director William Wyler. Luego de estos dos fracasos, Carl Leammle, la cabeza de la Universal, pensó en despedir a Davis. Sin embargo, el director de fotografía Karl Freund consideraba que la actriz tenía unos ojos adorables, razón por lo cual la contrató para participar en el que se convertiría en el debut cinematográfico de la actriz, la cinta “The Bad Sister” (1931). El film no tendría demasiado éxito, y el siguiente rol de Davis en el film “Seed” (1931), sería demasiado pequeño como para llamar la atención. Gracias a su participación en estas dos cintas, la Universal renovó el contrato de Davis por tres meses, durante los cuales participaría en “Waterloo Bridge” (1931), antes de filmar “The Menace” (1932) para la Columbia Pictures, y “Hell´s House” (1932) para la Capital Films.


Luego de nueve meses de trabajo, y seis films con poco éxito, Leammle decidió no renovar el contrato de Davis. Poco tiempo después, George Arliss escogería a la actriz para interpretar el rol protagónico de “The Man Who Played God” (1932), siendo el gran responsable del despegue de la carrera de Davis. De hecho, gracias a esta cinta la actriz firmaría un contrato de cinco años con la Warner Bros. Ese mismo año, ella contraería matrimonio con Harmon Nelson, con quien tendría algunas dificultades debido a la diferencia de sus sueldos mensuales. Mientras que Davis ganaba $1000 dólares al mes, Nelson solo ganaba $100 dólares mensuales. Aunque para Davis esto no tenía ninguna importancia, para Nelson era un tema que le incomodaba, razón por la cual insistió en comprar una casa solo cuando él tuviera el dinero suficiente para ello. Luego de filmar alrededor de veinte cintas, el rol de la despiadada Mildred Rogers en “Of Human Bondage” (1934), le valió a Davis el reconocimiento de la crítica. Esto sumado a que la cinta fue un éxito, llevó a la actriz a pensar que Jack Warner la consideraría para roles más importantes, cosa que finalmente no sucedería. De hecho, Davis se sentiría bastante decepcionada cuando Warner se rehusó a que la actriz participara en la cinta de la Columbia, “It Happened One Night” (1934), para que esta filmara el melodrama, “Housewife” (1934).

El próximo rol importante de Davis sería el de la aproblemada actriz Joyce Heath, en la cinta “Dangerous” (1935). Por ese papel, ella ganaría el Oscar a la mejor actriz, el cual sería considerado por muchos como una especie de premio de consuelo por no haber sido nominada por su participación en “Of Human Bondage”. Su próxima cinta sería el drama, “The Petrified Forest” (1936), en el cual participaría junto a Humphrey Bogart, quien se llevaría gran parte de los elogíos de la crítica. Tras esto, Davis aparecería en un buen número de films durante los siguientes dos años, los cuales en su mayoría fueron estrenados sin pena ni gloria. Convencida que su carrera estaba siendo dañada por las sucesión de films mediocres en los cuales participó, en 1936 Davis aceptó una oferta para filmar dos cintas en Inglaterra. Sabiendo que esto podría provocarle problemas con la Warner, huyó a Canadá para evitar cualquier tipo de enredo legal. Eventualmente, Davis terminó llevando su caso a las cortes inglesas, con la esperanza de poder anular su contrato con la Warner. Lamentablemente para la actriz, además de perder el juicio, cuya sentencia consistió en el retorno de Davis a Hollywood sin goze de sueldo, la prensa inglesa se encargó de retratarla como una persona desagradecida y sobrevalorada.

A su regreso, Davis comenzó a trabajar en “Marked Woman” (1937), un drama inspirado en el caso de Lucky Luciano, en el cual ella interpretaba a una prostituta. Su actuación fue bien recibida por la crítica, lo que terminó de consolidar su carrera en Hollywood. Durante las filmaciones de la cinta, “Jezebel” (1938), la actriz comenzó una relación con el director William Wyler, a quien algún tiempo después describiría como “el amor de su vida”. El film fue un éxito, y gracias a su participación en esta cinta, Davis obtuvo su segundo premio Oscar. Al mismo tiempo que la carrera de la actriz comenzaba su meteórico ascenso (incluso se especuló acerca de su participación como Scarlett O´Hara en “Gone With the Wind"), su vida personal comenzó a experimentar algunos problemas. Su marido, el actor Harmon Nelson, no puedo establecer una carrera en Hollywood, por lo su relación con la actriz terminó por desmoronarse. A esto se sumaron las infidelidades de Davis con Wyler, y con el magnate Howard Hughes, razones por las cuales Nelson pidió el divorcio en 1938, tildando a la actriz como cruel e inhumana.

Esto llevó a que Davis se sintiera emocionalmente inestable durante las filmaciones de “Dark Victory” (1939), al punto que intentó abandonar el proyecto. Afortunadamente, el productor Hal B. Wallis la persuadió de lo contrario, y la actriz terminó siendo nominada una vez más al Oscar. En 1939, Davis participaría en los éxitos de taquilla; “The Old Maid”, “Juarez”, y “The Private Lives of Elizabeth and Essex”. La última cinta, co-protagonizada por Errol Flynn, actor con quien tendría más de un problema, fue el primero y el único film a color en el que participaría Davis mientras se encontraba en la cima de su carrera. A estas alturas, la actriz era la estrella más importante de la Warner, por lo que por lo general conseguía gran parte de los roles protagónicos de las cintas más importantes del estudio. “All This and Heaven Too” (1940) y “The Letter” (1940), serían dos de los films más importantes de Davis durante este periodo. En 1940, tras terminar su relación con el actor George Brent, Davis conoció a Arthur Farnsworth, con quien contraería matrimonio en diciembre de ese mismo año.

En enero de 1941, Davis se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de presidenta de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences, donde tuvo algunos problemas con el resto de los miembros del comité, debido a sus propuestas algo radicales. Esto la llevó a renunciar al poco tiempo, siendo reemplazada por Jean Hersholt, quien implementó gran parte de los cambios sugeridos por Davis. En “The Little Foxes” (1941), la actriz tendría algunos problemas con el director William Wyler con respecto a su interpretación de Regina Giddens. Pese a los problemas, Davis recibió una nueva nominación al Oscar, aunque nunca más volvió a trabajar con Wyler. Luego del ataque a Pearl Harbor, Davis pasaría los primeros meses de 1942 vendiendo bonos de guerra. Además, junto a otro actores, ella ayudó a transformar un antiguo nightclub en la Hollywood Canteen, lugar dedicado a entretener a las tropas norteamericanas durante la guerra. De hecho en 1980, el Departamento de Defensa le otorgó la Distinguished Civilian Service Medal, por su trabajo en el lugar.

A principios de los cuarenta, muchos de las elecciones realizadas por Davis estuvieron fuertemente influenciadas por la guerra. Por ejemplo, participó en “Now, Voyager” (1942), con el solo fin de realizar un drama romántico que pudiera distraer a las audiencias femeninas de la realidad de sus vidas. Algo similar sucedió con “Watch on the Rhine” (1943) y “Thank Your Lucky Stars” (1943), las cuales sirvieron para recaudar dinero para la Hollywood Canteen. En “Old Acquaintance” (1943), Davis nuevamente sacaría a relucir algunos celos profesionales (ya había tenido problemas con Errol Flynn por el mismo motivo en “The Private Lives of Elizabeth and Essex”) cuando según ella, su co-estrella Miriam Hopkins intentó opacarla durante las filmaciones. Según el director Vincent Sherman, existía una notoria tensión entre las actrices, lo que dificultó por momentos el proceso de filmación. En agosto de 1943, el esposo de Davis, Arthur Farnsworth, colapsó mientras caminaba por la calle, falleciendo a los dos días después. La autopsía revelaría que su caida se debió a una fractura craneal que había sido causada dos semanas antes. Luego de declararse que se trató de una muerte accidental, Davis, a quien durante un tiempo señalaron como la culpable de la muerte de su marido, intentó desligarse de su próximo film, “Mr Skeffington” (1944), pero Jack Warner la convenció de continuar.

El comportamiento de Davis durante las filmaciones de “Mr Skeffington”, sería sumamente errático. No solo se rehusaría a filmar algunas escenas, sino que también insistiría en que algunos sets fueran reconstruidos, y improvisaría algunos diálogos, causando la ira de sus compañeros y del guionista Julius Epstein. Pese a que la crítica estaba dividida con respecto a su actuación en esta cinta, Davis recibió una nueva nominación al Oscar. En 1945, la actriz de volvería a casar, esta vez con el artista William Grant Sherry. Tras rehusarse a participar en “Mildred Pierce” (1945), filmó “The Corn is Green” (1945), film que no tendría mucho éxito. Luego participaría en “A Stolen Life” (1946), el cual sería la única cinta que Davis realizaría con su compañia de producción, BD Productions. A esta película le seguiría, “Deception” (1946), la primera de sus cintas en perder dinero. Aunque Davis estaba considerada para participar en “Possessed” (1947), debido a su embarazó tuvo que abandonar el proyecto. En 1947, dió a luz a su primera hija, Barbara Davis Sherry. Aunque por un momento consideró abandonar su carrera como actriz, Davis continuó realizando películas, aún a sabiendas de que su popularidad estaba comenzando a descender.

A fines de la década de los cuarenta, Davis participó en tres cintas que pasaron casi desapercibidas. En “June Bride” (1948), la actriz nuevamente tendría problemas con la co-estrella de turno, que en este caso era Robert Montgomery, quien según Davis era “la versión masculina de Miriam Hopkins, un excelente actor, pero adicto a robar escenas”. Tras filmar “Beyond the Forest” (1949), Jack Warner liberó a la actriz de su contrato con el estudio. Para 1949, la relación entre Davis y su marido estaba cada vez más deteriorada, y la crítica comenzó a especular que la carrera de la actriz había llegado a su final. Ese mismo año filmó “The Story of a Divorce”, cinta que sería estrenada en 1951 bajo el nombre de “Payment on Demand”. Poco después de filmar dicha película, el productor Darryl F. Zanuck le ofreció el rol protagónico de la cinta, “All About Eve” (1950), luego de que la actriz Claudette Colbert tuviera que abandonar el proyecto debido a una lesión en su espalda. Durante las filmaciones, Davis comenzaría una relación amorosa con su co-estrella, Gary Merrill, con el que contraería matrimonio ese mismo año. Por dicho film, Davis sería nuevamente nominada al Oscar.

Luego de casarse con Merrill, la pareja adoptaría a una pequeña niña llamada Margot, tras lo cual viajarían a Inglaterra, lugar donde Davis y Merrill participarían en la cinta de misterio titulada, “Another Man´s Poison” (1951), la cual resultaría ser un completo fracaso. Luego de esto, ni siquiera la nominación al Oscar por “The Star” (1952), pudo persuadir a algunos críticos de que la carrera de la actriz no se encontraba en un franco declive. En 1952, Davis y Merrill adoptarían a un niño llamado Michael, y la actriz participaría en la obra de Broadway, “Two´s Company”, del director Jules Dassin. Durante este periodo, la vida personal de Davis nuevamente comenzaría a experimentar algunos problemas; a su hija Margot se le diagnosticó una severa lesión cerebral, por lo que eventualmente tuvo que ser enviada a una institución. Además, Davis y su marido comenzarían a discutir de manera frecuente, cayendo en algunas ocasiones en la violencia doméstica y el abuso de alcohol.

Para colmo, muy pocas de las cintas en las que trabajó Davis durante los cincuenta tuvieron éxito, y muchas de sus interpretaciones fueron condenadas por la crítica. Al mismo tiempo que su carrera se deterioraba, su matrimonio se caía a pedazos, y en 1960 se terminó divorciando de su cuarto marido. Al año siguiente, Davis participaría en la producción de Broadway, “The Night of the Iguana”, y en la cinta “A Pocketful of Miracles” (1961). Posteriormente, ella aceptaría el rol protagónico en “What Ever Happened to Baby Jane?” (1962), con la esperanza de que este film tuviera el mismo impacto en la audiencia que la cinta de Alfred Hitchcock, “Psycho” (1960). Afortunadamente ella tendría razón, aunque por otro lado la filmación de la cinta no fue sencilla debido a la pésima relación que Davis tenía con su co-estrella, Joan Crawford, lo que generó múltiples discusiones en el set.

En septiembre de 1962, Davis publicó un aviso en el semanario Variety, en el cual pedía empleo. Lo que según ella fue una humorada, le ayudó en parte a retomar su carrera en los años siguientes. Durante la década de los sesenta, las cintas más importantes en las que participaría la actriz serían el thriller “Dead Ringer” (1964); el drama romántico “Where Love Has Gone” (1964); el thriller “Hush... Hush, Sweet Charlotte” (1964), el cual era una suerte de secuela de “What Ever Happened to Baby Jane?”; y las cintas de la Hammer, “The Nanny” (1965), y “The Anniversary” (1968). Pese al éxito que tuvieron gran parte de estas cintas, a principios de los setenta, la carrera de la actriz nuevamente se estancaría. En 1972, Davis protagonizaría dos telefilmes que estaban pensados como pilotos de futuras series para la NBC; “Madame Sin” y “The Judge and Jake Wyler”. Lamentablemente, en ambos casos la NBC optaría por no producir las series.

Durante la segunda mitad de los setenta, Davis participaría en algunas cintas generalmente interpretando personajes secundarios, como por ejemplo en la cinta de terror, “Burnt Offerings” (1976), y en el film de misterio, “Death on the Nile” (1978). En 1977, tras recibir el Lifetime Achievement Award otorgado por el American Film Institute, la actriz comenzó a recibir nuevas ofertas laborales. Ella aceptaría trabajar en la miniserie, “The Dark Secret of Harvest Home” (1978); en el telefilme, “Strangers: The Story of a Mother and Daughter” (1979), por el cual recibiría un Emmy; y en las cintas de la Disney, “Return from Witch Mountain” (1978), y “The Watcher in the Woods” (1980). Durante la década de los ochenta ella continuaría participando en la telefilmes, apareciendo en “Family Reunion” (1981), “A Piano for Mrs. Cimino” (1982), y “Right of Way” (1983), donde en esta última participaría junto a James Stewart. En 1983, luego de filmar el episodio piloto de la serie de televisión “Hotel”, le diagnosticaron cáncer de mama, por lo que tuvo que someterse a una masectomía. Tras solo dos semanas de haber sido operada, sufrió cuatro infartos que le causaron una parálisis en el lado derecho de su cara, y en su brazo izquierdo.

Cuando su salud logró estabilizarse, Davis viajó a Inglaterra para filmar la adaptación de la novela de Agatha Christie, “Murder with Mirrors” (1985). A su regreso, se encontró con que su hija Barbara había publicado sus memorias bajo el título de, “My Mother´s Keeper”, en las cuales describía la difícil relación con su madre, la cual estuvo marcada por el consumo de alcohol por parte de la actriz. Luego de este triste episodio, Davis no volvió a hablar más con su hija, quien según el ex-marido de la actriz, Gary Merrill, solo estaba motivada por la crueldad y la avaricia. Ya a fines de los ochenta, la actriz participaría en el telefilme, “As Summers Die” (1986), y en la cinta de Lindsay Anderson, “The Whales of August” (1987), donde trabajaría junto a Vincent Price. Su última actuación sería en la cinta, “Wicked Stepmother” (1989), donde tendría un pequeño rol. Para ese entonces, su salud se encontraba en mal estado, por lo que tras discutir con el director Larry Cohen, terminó abandonando el film.

Luego de abandonar “Wicked Stepmother”, Davis no recibiría más ofertas laborales, pero si asistiría a un buen número de talk shows donde hablaría acerca de su carrera. Entre 1988 y 1989, Davis recibiría un buen número de galardones que premiaban los logros obtenidos durante su carrera. Durante la ceremonia de la American Cinema Awards de 1989, la actriz colapsaría y más tarde descubriría que su cáncer había regresado. Cuando se sintió un poco mejor, viajó a España donde sería honrada en el Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián, pero durante su visita su salud se deterioraría rápidamente. Demasiado débil como para regresar a los Estados Unidos, Davis viajó a Francia donde murió el 6 de octubre de 1989, a los 81 años de edad. Con una carrera marcada por su participación en más de cien cintas, Bette Davis logró cambiar la forma en como la industría hollywoodense miraba a las actrices. Pese a lo incombustible, despótica y altiva que parecía en sus películas, la verdadera Bette Davis era una mujer con mala suerte y corazón de víctima, cuyo gran amor fue el cine. "El cine me ha proporcionado muchas cosas, pero sobre todo amor", declararía al final de su vida, la que hoy es considerada como la mejor actriz dramática de todos los tiempos.




por Fantomas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Series de Televisión: "Night Gallery", el horror escondido en el arte.

Rod Serling es recordado mayormente por la clásica serie de televisión, “The Twilight Zone” (1959-64), la cual fue creada para la CBS, y donde Serling escribió más de noventa episodios de los 156 que conformaron el show. Sin embargo, Serling crearía otra serie que también explotaba el formato de las antologías, la cual a permanecido bajo la sombra de su creación más famosa. Dicha serie se titularía, “Night Gallery” (1970-73). Poco después de la cancelación de “The Twilight Zone” en 1964, la ABC mostró cierto interés por conseguir los derechos de la serie, la cual aún estaba bien considerada por la audiencia de la época. Para evitar cualquier tipo de enredo legal por el nombre del show, el presidente de la ABC, Tom Moore, le sugirió a Serling que utilizará el título “Witches, Warlocks, and Werewolfes” como el nombre de la que sería su nueva serie. Serling, quien estaba abierto a la idea de realizar una serie de antologías de caracter sobrenatural, propuso el nombre: “Rod Serling´s Wax Museum”.

En dicha serie, Serling nuevamente ocuparía el rol de presentador del show, el cual se desarrollaría al interior de un museo de cera. Cada una de las figuras del museo servirían como punto de partida de cada una de las historias, en un estilo muy similar al visto en “The Twilight Zone”. Esta idea luego sería transferida al contexto de una galería de arte, donde espeluznantes pinturas y esculturas reemplazarían a las figuras de cera. Sin embargo, el proyecto pronto colapso ante la insistencia de Moore por concentrar las historias de la nueva serie en cementerios, fantasmas, y otros aspectos algo clichés pertenecientes al género del horror. Serling, quien siempre había utilizado el medio televisivo para expresar sus ideas y no para vender productos, al ver que el proyecto se estaba convirtiendo en algo sin mucho contenido para él, decidió dar un paso al costado y no seguir con el proyecto.


Luego de los intentos fallidos por parte de Serling por intentar revivir “The Twilight Zone” en un nuevo formato, este siguió trabajando en otros proyectos entre los cuales se incluía un western post-moderno protagonizado por Lloyd Bridges titulado, “The Loner” (1965-66), y una telefilme para la NBC titulada, “The Doomsday Flight” (1966). Sin embargo, Serling aún ansiaba regresar al formato de las antologías dramáticas, en las cuales podía explorar ideas más profundas y al mismo tiempo seguir entreteniendo a millones de telespectadores. En 1967, Serling escribiría un libro de antologías llamado, “The Season to be Wary”, el cual incluía los relatos: “The Escape Route”, una historia sobre un fugitivo nazi; “Color Scheme”, una historia acerca de un violento racista; y “Eyes”, un relato acerca de una inescrupulosa mujer ciega que desea a toda costa recobrar la vista. Casi instantáneamente, “The Season to be Wary” sería adaptada al formato televisivo, transformándose en lo que sería el piloto de “Night Gallery”. La única diferencia sería que “Color Scheme” sería reemplazada por una historia de horror más tradicional llamada, “The Cementery”.

Curiosamente, cinco años después de que Serling se había rehusado a participar en el proyecto de la ABC, que consistía en crear un show enfocado en diferentes historias de terror, el productor y guionista dió su brazo a torcer, principalmente porque entendió que el género del horror, al igual que el de la ciencia ficción y la fantasía, daba la posibilidad de crear historias inteligentes que llamarian la atención de los espectadores jóvenes, integrando mensajes que no podían transmitirse en las comedias, en los westerns, o en las series dramáticas. De hecho, mientras se desarrollaba el conflicto de Vietnam, el mismo Serling declararía en una ocasión: “Lo oculto resulta ser muy atractivo para la gente joven, probablemente debido a que les sirve como medio de escapismo. Gracias al bombardeo diario de malas noticias que se ven en los medios, se ve que la vida real puede ser realmente aterradora...En ese sentido, los vampiros y los fantasmas no parecen ser tan malos”.

El telefilme de “Night Gallery” fue transmitido en la NBC la noche del 8 de noviembre de 1969, obteniendo buenos resultados de audiencia. El éxito no solo se debió al excelente guión escrito por Serling, sino que también influyeron los excepcionales talentos que estuvieron involucrados en la cinta. Roddy McDowall, más conocido por su participación en el film “The Planet of the Apes” (1968), protagonizó la primera historia llamada “The Cementery”, la cual involucraba una venganza desde más allá de la tumba. La segunda historia, “Eyes”, contó con la inusual participación de la actriz Joan Crawford, y fue dirigida por Steven Spielberg, quien en ese entonces, era un director novato de solo 21 años. La tercera y última historia, “Escape Route”, fue protagonizada por Richard Kiley y Sam Jaffe, los cuales entregaron unas estupendas interpretaciones.

Fue tal el éxito de la película de “Night Gallery”, que la NBC le dió luz verde a la producción de la serie de televisión, “Rod Serling´s Night Gallery”. A diferencia de “The Twilight Zone”, esta nueva serie tendría una hora de duración, durante la cual serían relatadas dos historias. Sin embargo, no todas serían buenas noticias. Los ejecutivos de la NBC decidieron probar los niveles de audiencia de la serie insertándola en un programa que llamaron “Four-in-One” (1970-71). Esto significó que la nueva serie de antologías de Rod Serling tendría que compartir el horario de los miércoles a las 10:00 PM con otras tres series que serían transmitidas de manera rotatoria. Fue así como “Night Gallery” compartió su cupo horario con “McCloud” (1970-77), “San Francisco International Airport” (1970-71), y “The Psychiatrist” (1971). Debido a este sistema, solo se transmitieron seis capítulos de “Night Gallery” en su temporada de estreno. De todas formas, la serie de Rod Serling junto a “McCloud” fueran las únicas que lograron sobrevivir la temporada, logrando obtener un merecido cupo en la parrilla programática de la NBC.

Durante su primera temporada, Serling se sintió orgulloso de “Night Gallery”, debido a que este se las había arreglado para inyectarse su propio sentido de moralidad, lo que había ayudado a que la serie tocara de manera más profunda algunos temas como la caza por deporte (“Clean Kills and Other Trophies”), la crisis de la mitad de la vida (“They´re Tearing Down Tim Riley´s Bar”), la cobardía (“Lone Survivor”), e incluso las enfermedades psicosomáticas (“The Dead Man”). También existió una preocupación por insertar imágenes espeluznantes, como por ejemplo la muñeca diabólica que atormenta a un hombre en el relato, “The Doll”. Además se apreciaba un cierto dejo de ironía y humor negro en episodios como “The Nature of the Enemy” (escrito por Serling), “Make Me Laugh” (dirigido por Spielberg), y “The Last Laurel”. De todos los relatos mencionados, “They´re Tearing Down Tim Riley´s Bar” fue nominado a un Emmy al mejor guión.

Lamentablemente, la segunda temporada de la serie se vería envuelta en algunas controversias. Si bien mantuvo su horario de los miércoles a las 10:00 PM, tuvo que enfrentar a la ya establecida serie de detectives de la CBS, “Mannix” (1967-1976). Al saber esto, los ejecutivos de la NBC y la Universal comenzaron a presionar a Serling con el fin de obtener buenos resultados. Ellos querían que las historias fueran menos cerebrales, y presentaran más acción, más violencia, y un horror puro y duro. Esto molestó de sobremanera a Serling, quien nuevamente veía como se le escapaba una nueva oportunidad de reformar la televisión a su propio gusto. Por este motivo, Serling no tardó en responder públicamente que los productores a cargo de “Night Gallery” querían convertir la serie en una suerte de “Mannix en un sudario”.

Para colmo, Serling tuvo serias diferencias con el productor Jack Laird, relacionadas con el contenido de “Night Gallery”. Laird fue el responsable de la inclusión de cortos de dos minutos entremedio de los relatos principales. Estos cortos que fueron llamados “black-outs”, donde algunos de los más recordados son; “Miss Lovecraft Sent Me”, “The Merciful”, “With Apologies to Mr. Hyde”, “Witches´ Feast”, y “Phantom of What Opera?”, eran una suerte de chistes cortos que causaron que los críticos ridiculizaran la serie. Más tarde, las diferencias ideológicas entre Serling y Laird se volverian aún más profundas. Mientras que Serling deseaba aproximarse al género del horror de manera más seria, apelando a la inteligencia de los telespectadores, Laird solo buscaba conseguir la risa fácil burlándose de los vampiros, el monstruo de Frankenstein, y otros monstruos clásicos. Este choque de ideas dañó considerablemente a la serie, siendo el gran causal de la perdida del respeto hacia el show por parte de los críticos.

Pese a la presión de todos lados que recibió Serling, este nunca dejó que las historias se convirtieran es relatos de horror simplones, haciendo hincapié en temas como las consecuencias de la violencia en, “The Waiting Room”, y la inequidad racial en, ”You Can´t Get Help Like That Anymore” y “The Different Ones”. Aunque la batalla por el contenido al interior de la producción de “Night Gallery” fue casi insostenible, de todas formas Serling y compañia se las arreglaron para sacar adelante historias premiadas como por ejemplo, “Silent Snow, Secret Snow”, la cual sería relatada por Orson Welles; y “Midnight Never Ends”. Inclusive en el caos reinante al interior del show, Serling se las arregló para retratar su particular perspectiva de la humanidad. Pese a que “Night Gallery” perdió la batalla del rating contra “Mannix”, la serie volvería para una tercera y última temporada.

Lamentablemente, la tercera temporada solo sería la sombra de lo que alguna vez fue la serie. Para empezar, “Rod Serling´s Night Gallery” fue reducida a media hora de duración, y Serling se vió cumpliendo el rol de presentador de una serie sobre la cual ya no tenía ningún control creativo. Anteriormente, él era el responsable de aprobar tanto los guiones como el elenco de cada uno de los episodios, pero ahora sentía que su opinión había dejado de ser válida. En su nuevo formato de 30 minutos, “Night Gallery” cambió su horario a la noche de los domingos, sin saber que “Mannix” también se había movido al mismo horario, como si su misión fuese destruir por completo la serie de Serling. El show solo duraría media temporada al aire (con un total de 15 episodios) antes de que fuera cancelado por la NBC en noviembre de 1972. Aunque a los ojos de muchos, “Night Gallery” jamás superó la calidad de la mítica “Twilight Zone”, si contó con un puñado de excelentes historias que la convierten en una de las buenas series de antologías que han azotado la pantalla chica. Como sucede con muchas buenas series, los ejecutivos inescrupulosos fueron en gran medida responsables de la corta duración del show. De todas formas “Night Gallery” sigue siendo recordada hasta el día de hoy, siendo incluso parodiada en shows como “Los Simpsons”, en uno de sus ya clásicos especiales de noche de brujas.



por Fantomas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

I Confess: El lazo de Hitchcock con la religión.

“I Confess” (1952), es una cinta de suspenso del director Alfred Hitchcock, la cual está protagonizada por Montgomery Clift, Anne Baxter, Karl Malden y Brian Aheme.

Otto Keller (O. E. Hasse) y su esposa Alma (Dolly Haas) trabajan como cuidador y ama de llaves respectivamente, en una iglesia católica en Quebec. Mientras asalta una casa donde trabaja esporádicamente como jardinero, Otto es sorprendido por el dueño, al cual termina asesinando. Lleno de remordimiento, el criminal vuelve a la iglesia y le confiesa su crimen al Padre Michael Logan (Montgomery Clift), quien debido a un dramático giro del destino, se convierte en el principal sospechoso del crimen. Acorralado por la policía, el sacerdote tendrá que probar su inocencia sin violar el secreto de confesión del verdadero criminal.

En 1947, el sobrino del dramaturgo Paul Anthelme heredó los derechos de la obra de teatro “Nos deux consciences”, la cual posteriormente le vendió al agente literario Louis Verneuil. Este último escribió un guión basado en la obra, el cual eventualmente le vendería a Alfred Hitchcock y a su compañía Transatlantic Pictures. Cuando la Transatlantic Pictures fue disuelta, los derechos del guión fueron adquiridos por los estudios Warner, con la esperanza de que en algún momento Hitchcock decidiera llevar la historia a la pantalla grande. Sin embargo, esto no sería una tarea sencilla. El director rechazaría tres borradores antes de abandonar por completo el proyecto. Sin embargo, en 1952, preocupada por la inactividad profesional del cineasta, su esposa Alma pensó que sería buena idea que retomara el proyecto para así darle un nuevo impulso a su carrera, a lo cual Hitchcock terminó accediendo de no muy buena gana.

Para su sorpresa, cuando Hitchcock revisó los borradores que anteriormente había desechado, sintió un renovado entusiasmo por la historia. Esto sucedió básicamente porque el director había sido educado en las tradiciones del catolicismo romano, por lo que el relato de un sacerdote que no puede revelar la identidad de un asesino que, bajo el secreto de confesión, le ha contado los detalles de su crimen, le pareció en extremo interesante. Al mismo tiempo, la historia de “I Confess” le otorgaba al realizador una nueva oportunidad de explorar los alcances de los sentimientos de culpa, tema recurrente en su filmografía. Tras haber seleccionado la ciudad de Quebec como el escenario donde se desarrollaría la cinta, principalmente debido a su gran tradición ligada al catolicismo francés, Hitchcock y su esposa contrataron al guionista William Archibald, cuya experiencia solo se limitaba al ambiente teatral, y a George Tabori, responsable de la obra “Flight into Egypt”, la cual trababa acerca de los apuros de los refugiados europeos, tema estrictamente ligado con la realidad de Otto y su esposa en el film, para escribir el guión de la producción cuya versión final distaba bastante de la obra en la cual estaba basada.

Como mencionaba anteriormente, a muy poco de comenzada la cinta, se hace evidente que la base del argumento de “I Confess” tiene estricta relación con el sentimiento de culpa, el cual se encarna principalmente en la figura de Otto Keller, quien le confiesa su crimen a su esposa y al sacerdote que lo ha empleado. Sin embargo, esta no es la única confesión que aparece a lo largo del relato. Diversos personajes realizan confesiones de culpabilidad, de amor, de pasado silencioso, y de pasión reprimida, las cuales en gran medida se relacionan con los sentimientos del propio Hitchcock. Y es que Otto Keller no es más que una extensión del temeroso y reservado director, quien en muchas ocasiones se sintió atormentado por creer que había traicionado la confianza de sus seres queridos, y por el dolor que en tantas oportunidades le había ocasionado a su esposa Alma, cuyo nombre comparte la esposa de Keller en el film. Por otro lado, Hitchcock expone que la culpabilidad en ocasiones tiene derivaciones mucho más complejas de lo que se ve en la superficie, lo que queda comprobado cuando se descubre que el hombre asesinado estaba chantajeando a una vieja amiga del Padre Logan, lo que lo sitúa tanto en el puesto de víctima como en el de victimario.

Por otro lado, nos encontramos con el Padre Michael Logan, un hombre atrapado entre la religión que ha elegido seguir, y su instinto de autopreservación. Al igual que como sucede con Otto Keller y Hitchcock, el personaje protagónico bien podría considerarse como una extensión del actor encargado de interpretarlo. Pese a ser un actor popular y talentoso, Montgomery Clift era un hombre infeliz y algo trastornado, que mostraba una marcada dependencia tanto por el alcohol, como por su maestra de interpretación, Mira Rostova. Esto le traería una serie de problemas con el director, ya que Clift insistía en obtener la aprobación de Rostova antes de filmar cualquier escena, dificultando el proceso de rodaje del film. Al mismo tiempo, el actor se encontraba constantemente bajo los efectos del alcohol, lo que obviamente complicó aún más el asunto. Debido a que a Hitchcock no le gustaba la confrontación directa, este decidió utilizar al también actor Karl Malden como intermediario, principalmente porque este último era admirado y respetado por Clift. Pese a que al realizador le incomodaba el accionar de Clift, y no estaba conforme con su interpretación, de todas formas quiso continuar trabajando con él, principalmente porque sentía cierta fascinación por la tormentosa vida personal del actor.

En lo que respecta al aspecto interpretativo del film, la totalidad del elenco participante realiza un estupendo trabajo. Más allá de sus problemas y la disconformidad del director, Montgomery Clift interpreta a la perfección a un sacerdote que demuestra tener una fe inquebrantable, aún cuando se encuentra acorralado ante la adversidad. De hecho, es tal la convicción que demuestra en todo momento, que prefiere arriesgarse a ir a la cárcel en vez de quebrantar los principios del sacerdocio que tanto venera. Anne Baxter por su parte, realiza un estupendo trabajo interpretando a una mujer que no solo se ve atrapada en una encrucijada moral que la liga con el sacerdote, quien fue su amor de juventud, sino que además debe ver con impotencia como acusan erróneamente de un crimen a un hombre inocente. Cabe mencionar que la actriz solo fue contratada por Hitchcock luego de que el estudio despidiera a Anita Björk, a causa de algunos aspectos de su vida personal que no eran acordes a las políticas de la Warner.

Por otro lado, “I Confess” cuenta con el magnífico trabajo de fotografía de Robert Burks, y la igualmente maravillosa banda sonora del compositor Dimitri Tiomkin. Además el film presenta un ritmo narrativo bastante dinámico, el cual es sostenido en gran medida gracias a la inclusión de un par de vueltas de tuerca realmente inesperadas. Si bien la trama de la cinta resulta ser sumamente interesante, eventualmente Hitchcock se percataría que la idea de utilizar la doctrina católica como la clave de un juicio por asesinato, podría no ser entendida por el público ajeno al catolicismo. Lamentablemente para él y para el estudio, el tiempo le daría la razón. Luego del estreno del largometraje, la crítica tildó de ridícula la idea de que un sacerdote arriesgara su vida con tal de respetar el secreto de confesión, por lo que la producción rápidamente fue situada entre las obras menores del director. La verdad es que a grandes rasgos, “I Confess” se presenta como un espléndido ensayo sobre la culpa, y como esta actúa como una enfermedad que se contagia de forma rápida entre los personajes que interactúan en el relato, provocando que cada uno de ellos busque fórmulas para exculpar sus pecados, tal y como lo hizo Hitchcock durante gran parte de su vida y su brillante carrera.



por Fantomas.

martes, 22 de septiembre de 2009

Errol Flynn: La convulsionada vida del más grande actor del cine de aventuras de la historia.

Errol Leslie Flynn nació el 20 de junio de 1909, en Hobart, Tasmania. Su padre, Theodore Thomson Flynn, se ganaba la vida como profesor de ciencias, física y química, en la Universidad de Tasmania, mientras que su madre Lily Mary Young, se decía que era descendiente de uno de los marinos involucrados en el motín ocurrido en la British Royal Navy en el año 1789. Debido a la influencia de sus padres, Flynn siempre diría que el verdadero amor de su vida era el océano. Durante su infancia, se destacó por ser un excelente deportista, aunque por otra parte, solía tener problemas en las escuelas a las que asistía. Durante su adolescencia sería expulsado de varias escuelas, como por ejemplo de la Sydney Church of England Grammar School, de la cual se dice que fue expulsado luego de que lo encontraran teniendo relaciones sexuales con la hija de una de las criadas. Para cuando Flynn tenía veinte años, ya había viajado a Australia y Nueva Guinea, lugares en los cuales jamás pudo mantener un trabajo por demasiado tiempo. Eventualmente, él compraría un bote y viajaría de vuelta a Nueva Guinea donde comenzaría a manejar una plantación de tabaco, y a escribir para el Sydney Bulletin acerca de la vida en Nueva Guinea.

En 1932 la vida de Flynn cambiaría por completo. Luego de que un productor australiano llamado Charles Chauvel viera una fotografía suya, lo contrataría para participar en una cinta basada en la vida del Capitán Bligh titulada, “In the Wake of the Bounty” (1933). Flynn no tenía ninguna experiencia en la actuación, pero su curiosidad lo llevó a aceptar la oferta. Gracias a este trabajo, él encontraría su verdadera pasión. Tras vender su plantación de tabaco, Flynn se dirigiría a Inglaterra donde podría expandir su carrera actoral. Él arrivaría a Northampton durante el verano de 1933. Hay reportes de indican que Flynn fue contratado como extra en los estudios Teddington propiedad de la Warner Brothers, participando en la cinta “I Adore You” (1933). Además se uniría a las compañias teatrales Queen´s Theatre Players, y a la Northampton Repertory Players. Junto a la última compañia, el actor realizaría 22 obras teatrales entre 1933 y 1934.

Poco después de participar en su última obra con la Northampton Repertory Players, Flynn conocería al productor Irving Asher quien le ofrecería un papel protagónico en la cinta, “Murder at Monte Carlo” (1934). Precisamente sería Asher el principal responsable de que Flynn en 1935 fuera contratado por Jack Warner para trabajar en los Estados Unidos, comenzando así su meteórico ascenso en la industría hollywoodense. El primer trabajo del actor en Hollywood sería en la cinta, “The Case of the Curious Bride” (1935), donde pasaría casi desapercibido debido a que su papel no tenía diálogo alguno. En junio de 1935, Flynn se casaría con la actriz francesa Lili Damita con quien estaría casado durante siete años, y tendría a su primer hijo, Sean Flynn. En “Don´t Bet on Blondes” (1935), el actor nuevamente tendría una breve participación sin mucha importancia. Durante este periodo, Flynn se caracterizaría por ser un actor sumamente indisciplinado. Esto cambiaría cuando el actor Robert Donat abandonó el papel protagónico de la cinta de piratas, “Captain Blood” (1935), tras lo cual Flynn obtuvo su primer rol protagónico, abandonando para siempre los papeles secundarios.

Aunque su participación en la Northampton Repertory Players había servido para pulir el entonces crudo talento actoral de Flynn, él aún se sentía incómodo frente a las cámaras, lo que rápidamente le trajo problemas con el director Michael Curtiz, quien demandaba perfección. Aunque su experiencia filmando esta cinta fue sumamente desagradable, Flynn supo sacarle el mayor provecho posible a la situación. Al estrenarse la cinta, el público se enamoró de la química entre el actor y su co-estrella, Olivia de Havilland, situación a la que Jack Warner sabría sacarle provecho. Tras unos pocos meses de descanso, Flynn se alistó para filmar la que sería la cinta más demandante de su carrera. En “The Charge of the Light Brigade” (1936), nuevamente compartiría roles con De Havilland, y estaría bajo la dirección de Curtiz, con quien tendría una difícil relación laboral. Mientras con Curtiz estaba a punto de llegar a los puños por los constantes malos tratos del director, Flynn no encontró nada mejor que intentar seducir a De Havilland realizando una serie de bromas pesadas, como por ejemplo esconder serpientes de goma en los pantalones de la actriz. Lamentablemente para él, esto no surtió efecto deseado.

El periodo comprendido entre 1936 y 1940, sería considerado como el periodo dorado de la carrera de Flynn. La próxima cinta del actor sería el drama romántico, “Green Light” (1937), tras lo cual filmaría la cinta de aventuras, “The Prince and the Pauper” (1937). Flynn, quien tuvo que filmar dicha película mientras padecía una complicada neumonía, se divirtió enseñándoles bromas pesadas a los hermanos Bobby y Billy Mauch, quienes personificaban al Príncipe Edward y al mendigo Tom Canty. Ese mismo año, Flynn participaría en dos cintas más; el film de aventuras “Another Dawn” (1937), y la comedia “The Perfect Specimen” (1937). En “The Adventures of Robin Hood” (1938), Flynn nuevamente trabajaría junto a Curtiz con quien seguiría teniendo problemas por sus dificultades para memorizar sus líneas, y debido a su costumbre de llegar atrasado al set de filmación. Curiosamente, Flynn trabajaría en doce películas junto a Curtiz, pese a su tirante relación. Al mismo tiempo, se comenzaría a desatar el lado salvaje del actor, quien besaba tan intensamente a su co-estrella Olivia de Havilland, que algunas escenas debian ser re-filmadas.

Con la comedia “Four´s a Crowd” (1938), Flynn pretendía no ser encasillado en los papeles de heróicos espadachines. Debido al escaso presupuesto que manejaba la cinta, al actor se le pidió que utilizara ropa de su propio guardarropa. Él alegó de que no tenía nada que pudiera utilizar en el film, por lo que exigió que se le entregara una prenda del departamento de vestuario del estudio. Ante la negativa de Jack Warner, Flynn no encontró nada mejor que utilizar una chaqueta apolillada bajo su traje. Cuando Warner vió la chaqueta, ordenó que fueran re-filmadas todas las escenas y se le entregara una prenda de ropa a Flynn, que como de costumbre, logró salirse con la suya. Posteriormente, el actor trabajaría junto a Bette Davis en el drama, “The Sisters” (1938); junto a Basil Rathbone en el drama bélico, “The Dawn Patrol” (1938); y nuevamente junto a De Havilland y Curtiz en el western, “Dodge City” (1939).

En la cinta romántica, “The Private Lives of Elizabeth and Essex” (1939), Flynn nuevamente trabajaría junto a Bette Davis, con quien tendría una serie de conflictos. Se dice que Davis estaba celosa de Flynn, quien era el actor mejor pagado del estudio pese a que ella había recibido una nominación al Oscar. Además, ella había pedido que su co-protagonista fuese Laurence Olivier, y tras la negativa del estudio no le quedó más remedio que realizar las escenas pensando de que Flynn era Olivier. Flynn por su parte, se quejaba del caracter dominante de la actriz, lo que en cierta medida opacaba su actuación. El conflicto entre Davis y Flynn estallaría en la escena en la que Essex desafía a la Reina y termina siendo abofetado por ella. Según Flynn en su autobiografía, “My Wicked, Wicked Ways”, en la primera toma Davis le pegó tan fuerte, que sintió que le había quebrado la quijada. Pese a la mala relación que tenía con la actriz, Flynn siempre reconoció que ella era una de las mejores actricez existentes.

El próximo film del actor sería el western “Virginia City” (1940), tras lo cual volvería a encarnar a un diestro espadachín en la cinta de Michael Curtiz, “The Sea Hawk” (1940). Luego vendria el western “Santa Fe Trail” (1940), su séptima colaboración en cinco años con Olivia de Havilland. A estas alturas, De Havilland no podía evitar sentir una gran atracción por el actor, pero no quería involucrarse con un hombre casado. Varios años después, la actriz habría dicho “por suerte no me involucré con él, habría arruinado mi vida”. De todas formas, la afectiva relación que ambos actores mantenían, le trajo problemas a Flynn con la entonces pareja de la actriz, John Huston. Cierto día en un fiesta hollywoodense ocurrió lo inevitable; Huston y Flynn se enfrascaron en una espectacular pelea de puños, destrozando todo a su paso. Tras terminar la filmaciones de “Santa Fe Trail”, el actor trabajaría en la cinta de misterio “Footsteps in the Dark” (1941), del director Lloyd Bacon.

Filmada en la época en la cual los Estados Unidos se iba a involucrar en la Segunda Guerra Mundial, “Dive Bomber” (1941) sería una de las tantas películas en las cuales Flynn personificaría a héroes de guerra. Curiosamente, el actor intentó en varias ocasiones ingresar al ejército durante el conflicto bélico, siendo rechazado debido a sus problemas de salud. Debido a esto, no le quedó más remedio que participar en las presentaciones que varios actores de Hollywood realizaban para la tropas ubicadas a lo largo de toda Europa. Sin embargo, la carrera del actor se resentiría bastante debido a la múltiples críticas que recibió por seguir personificando a héroes de guerra en medio del álgido conflicto bélico. El western “They Died With Their Boots On” (1941), marcaría la última colaboración entre Flynn y De Havilland, además de ser el último western de serie A de la Warner Bros. Según Jack Warner, “Esta fue una de las mejores películas de Flynn”. Esta declaración no deja de ser curiosa considerando que el ejecutivo no tuvo una muy buena relación con el actor durante los años que estuvo bajo contrato con el estudio.

Durante la filmación del drama bélico, “Desperate Journey” (1942), Flynn se enteraría de la presencia de tuberculosis en su pulmón derecho, hecho que le ocultaría a los jefes del estudio. Entre su enfermedad y el exigente horario de trabajo, Flynn perdió varios kilos durante la filmación de la cinta, lo que obligó a rediseñar parte de su vestuario. En el drama deportivo “Gentleman Jim” (1942) por su parte, Flynn realizaría gran parte de sus escenas de boxeo, siendo asistido por el campeón peso medio, Mushy Callahan. Los problemas de salud terminarían pasándole la cuenta al actor, quien colapsaría durante la filmación de una de las escenas de lucha. Según los doctores del estudio, Flynn habría sufrido un pequeño ataque cardiaco. Ese mismo año, se separía de su esposa Lili Damita, casándose al año siguiente con Nora Eddington, con quien estaría casado durante seis años y tendría dos hijos; Deirdre y Rory Flynn.

Entre 1943 y 1945, Flynn filmaría una serie de dramas bélicos entre los que se encuentran: “Edge of Darkness” (1943), “Northern Pursuit” (1943), “Uncertain Glory” (1944), y “Objetive, Burma!” (1945). Durante la filmaciones de la última cinta, muchos se sorprenderían de la buena conducta del siempre revelde Flynn. Más tarde, el director Raoul Walsh explicaría el porque; “Errol se comportó bien debido a que en ese entonces estaba escribiendo un libro. Entre las filmaciones y el tipeo de la historia de su vida, él solo tenía tiempo para beber alrededor de media docena de tragos, lo que para él era estar casi en completa abstinencia”. Durante la segunda mitad de la década de los cuarenta, Flynn trabajaría en una serie de cintas sin mayor relevancia, entre las que se encuentran las comedias “Never Say Goodbye” (1946), y “It´s a Great Feeling” (1949); los dramas “Escape Me Never” (1947), y “The Forsyte Woman” (1949); y la cinta de misterio “Cry Wolf” (1947).

Tal vez la cinta más importante que Flynn realizaría durante este periodo sería, “Adventures of Don Juan” (1948). El actor comenzó las filmaciones mostrando un buen comportamiento. Pese a que era conocida su costumbre de presentarse tarde a las filmaciones y de emborracharse luego de la hora de almuerzo, él le prometió al director Vincent Sherman que se controlaría. Sin embargo, la producción tuvo que retrasarse en varias ocasiones debido a sus enfermedades, y no fue capaz de filmar gran parte de las escenas de acción. Para colmo, aunque durante los primeros días de filmación Flynn se mostró como todo un profesional, tras recibir una serie de críticas negativas por su participación el drama “Escape Me Never”, comenzó a beber constantemente en el set. Aunque la película sería un éxito, esta marcaría el principio del fin de la carrera del actor.

La década de los cincuenta comenzaría con el western “Montana” (1950). En el también western “Rocky Mountain” (1950), Flynn conocería a quien se convertiría en su tercera esposa, la actriz Patrice Wymore, con quien estaría hasta el día de su muerte y tendría una hija llamada Arnella Roma. Durante el resto de los cincuenta, Flynn se convertiría en una parodia de él mismo. Posteriormente abandonaría Hollywood para intentar relanzar su carrera en Europa, donde terminó perdiendo hasta el último dólar y se involucró en proyectos como “William Tell” (1954), los cuales jamás fueron terminados. El consumo excesivo de alcohol y drogas (debido a los fuertes dolores de espalda que sufría, primero se hizo adicto a la morfina y luego a la heroína) terminaron sepultando su alicaida carrera. En 1956 retornaría a Hollywood, donde obtendría cierto reconocimiendo por sus participaciones en los dramas “The Sun Also Rises” (1957), “Too Much, Too Soon” (1958), y “The Roots of Heaven” (1958). La última cinta en la que participaría el actor sería el semidocumental “Cuban Rebel Girls” (1959). Dicho film refleja la decadencia en la que estaba sumido el actor para aquel entonces.

Errol Flynn fallecería el 14 de octubre de 1959, debido a un ataque cardiaco. Durante su vida, Flynn se forjó una reputación que lo sindicaba como un mujeriego, un alcohólico y un rebelde. Su hedonista estilo de vida, lo llevó a meterse en problemas, como cuando en 1942 fue acusado de tener relaciones sexuales con las menores Betty Hansen y Peggy Satterlee, acusasiones que posteriormente serían desestimadas. A raíz de esto, surgiría una organización que apoyaba a Flynn, cuyo nombre sería American Boys´ Club for the Defense of Errol Flynn. Además, su cercanía con Fidel Castro a quien consideraba un amigo cercano además de un compañero de tragos, le trajo más de algún problema con algunas entidades del gobierno. Pese a todo esto, el actor se esforzó durante toda su carrera para que los críticos valoraran su trabajo, sin mucho éxito. Además, llegó a publicar dos novelas tituladas; “Beam Ends” (1937) y “Showdown” (1946), a lo que se sumó su autobiografía “My Wicked, Wicked Ways”. Más allá de los detalles de su vida personal, Errol Flynn a estas alturas ya es una leyenda cinematográfica, el cual realizó un buen puñado de películas que lo ayudaron a ser ahora considerado como el más grande actor del cine de aventuras.




por Fantomas.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Roy Ward Baker: Un exponente algo olvidado del fantástico británico.

Roy Ward Baker nació en Londres el 16 de diciembre de 1916. Desde temprana edad mostró cierto interés en el mundo del cine, declarando su deseo de trabajar al interior de la industria cinematográfica. Su deseo se mantuvo en el tiempo y en 1934, él ingresó a la industría como mandadero del departamento de producción del estudio Gainsborough. Con el tiempo, Baker se dió cuenta de que había tomado la decisión correcta, ya que pudo moverse al interior del estudio con cierta libertad, lo que le permitió adquirir diversos conocimientos acerca del proceso de filmación de una película. A los 19 años de edad, se convirtió en el encargado de los fotogramas y en el director de locaciones del estudio. Baker declararía, “Trabajé en más de cuarenta películas en seis años”. Toda una hazaña si tenemos en cuenta que en la actualidad, la gran mayoría de los realizadores trabajan como mucho en 30 películas a lo largo de su carrera. En un corto periodo de tiempo, Baker pasó de ser el tercer asistente del director, a segundo asistente, lo que le dió la oportunidad de trabajar junto a Alfred Hitchcock en “The Lady Vanishes” (1938).

Baker declararía en una ocasión, “Tuve la fortuna de trabajar con Hitchcock, y también con Sir Carol Reed en cuatro o cinco films, lo que resultó ser sumamente importante en términos de mi desarrollo”. Baker aún se encontraba trabajando en la Gainsborough cuando fue reclutado por el ejército. Sin embargo, esto no detendría su carrera en el cine, ya que luego de dos años en la infanteria, el sería enviado al Army Kinematograph Service, donde trabajaría como jefe de producción de la unidad responsable de los films de entrenamiento realizados por la 20th Century Fox en los estudios Wembley. Luego de seis semanas, Baker comenzaría a dirigir algunas cintas que trataban el rol de la Seguridad Ciudadana durante una invasión. Durante este periodo, Baker entablaría una amistad con el escritor de thrillers, Eric Ambler, quien también formaba parte de la unidad de Baker como actor y productor. Cuando la guerra llegaba a su fin, a Ambler se le encargó un guión para la Two Cities Production Company. Debido a que posteriormente se convirtió en productor del proyecto, Ambler le ofreció la dirección del film a Baker, quien aceptó de inmediato. “The October Man” (1947), sería el resultado de dicha colaboración.


No fue hasta 1950, cuando se estrenó la cinta “Morning Departure”, que la carrera de Baker comenzó a despegar. El film recibió una serie de críticas favorables que tildaban a Baker, de entonces 32 años, como él niño maravilla de la industria cinematográfica británica. Gracias al éxito de esta cinta, Baker se trasladó a Hollywood, donde pasó tres años de su vida bajo contrato con la 20th Century Fox. Para Baker, esta experiencia sería inolvidable ya durante aquel periodo presenciaría el final del sistema de Estudios reinante en Hollywood. Además, su estadía en norteamérica le daría la oportunidad de trabajar junto a Marilyn Monroe antes de que esta se convirtiera en un ícono cultural. El film donde trabajó junto a la actriz sería “Don´t Bother To Knock” (1952), el cual gozaría de un éxito moderado. Cuando Baker regresó a Inglaterra, se dió cuenta de que tendría que construir su carrera nuevamente desde cero. Sería de la mano de la cinta “The One That Got Away” (1957), protagonizada por Hardy Krueger, que el director volvería a llamar la atención del público.

Durante la segunda mitad de los cincuenta y principios de los sesenta, Baker trabajaría mayormente bajo las órdenes de compañias asociadas con la Rank Organisation, siendo “A Night to Remember” (1958), el film más destacable del director durante ese periodo. Durante gran parte de la década de los sesenta, Baker trabajaría en el medio televisivo, específicamente en las series “The Human Jungle” (1963-64), “Gideon´s Way” (1964-65), “The Baron” (1966-67), “The Avengers” (1965-68), y “The Saint” (1963-86). Durante esta etapa de su carrera, Baker además de dirigir, se había convertido en productor. Luego de cinco años de trabajo en la televisión, Baker tendría su primer acercamiento con el cine fantástico cuando Anthony Nelson Keys lo invitó a dirigir el film “Quatermass and the Pit” (1967), para la Hammer. Al mismo tiempo, el director cambiaría su nombre de Roy Baker a Roy Ward Baker. Él apreciaría el volver a dirigir largometrajes, aunque nunca alcanzaría el estatus que gozó cuando trabajaba en la Rank durante la segunda mitad de los cincuenta.

La popularidad de estudios como la Hammer o la Amicus, se presentaron como una nueva fuente de trabajo en la industria cinematográfica para el director. A diferencia de las cintas de bajo presupuesto que Baker filmó en la década de los cincuenta, la Hammer contaba con más recursos en la realización de sus producciones. Por este motivo, gran parte de las primeras obras del director, terminaron desapareciendo a fines de los sesenta. Con la excepción de la comedia negra “The Anniversary” (1968), casi todas las cintas que Baker realizó después de 1962 pertenecían al género del horror o al de la ciencia ficción. Aunque ambos géneros eran comercialmente exitosos, la industría y los críticos en general los consideraban dentro de los géneros menos prestigiosos, lo que explicaría que Baker no fuera considerado como un director serio por la crítica. Su próximo film para la Hammer sería la olvidable cinta de ciencia ficción, “Moon Zero Two” (1969). Tras realizar un par de telefilmes (“The Spy Killer” y “Foreign Exchange”), Baker trabajaría nuevamente para la casa del martillo.

Varios años antes, Baker y su amigo Eric Ambler habían planeado adaptar la novela “Uncle Silas”, del escritor J. Sheridan Le Fanu, tan pronto terminaran sus labores en el ejército. Sin embargo, nunca trabajaron en el proyecto debido a que comenzarían a filmar “The October Man”. Baker sin embargo, estaba familiarizado con las novelas y las historia cortas de Le Fanu, por lo que en 1969, la Hammer le ofreció la adaptación de una de las novelas más conocidas del autor, “Carmilla”, la cual fue serializada en una revista llamada “The Dark Blue”, entre los años 1871 y 1872. “The Vampire Lovers” (1970), se convertiría en uno de los trabajos más controversiales del director, quien habría expresado su malestar con la cinta algunos años después, debido a que los productores lo presionaron para que incluyera una mayor cantidad de escenas de desnudos con tonos lésbicos. De todas formas, la obstinación de Baker por mantener el tono melancólico de la obra de Le Fanu logró que “The Vampire Lovers”, fuera la mejor entrada de la llamada “trilogía Karnstein” realizada por la Hammer en los setenta.

Su próxima cinta para el estudio, “Scars of Dracula” (1970), sufriría a causa del escaso presupuesto y el límitado calendario de filmaciones. Además sería ampliamente críticada por su aspecto de film barato y por las grandes dosis de violencia que presentaba la historia. Según Baker, “Cuando filmé Scars en 1970, las cintas se estaban volviendo cada vez más violentas y explícitas en la presentación de ciertos aspectos, debido a que la audiencia así lo quería, y la Hammer estaba intentando mantenerse a la moda. La violencia está escrita en el guión, y por esa razón yo la traspasé a la pantalla”. “Dr Jekyll and Sister Hyde” (1971), correría con mejor suerte que la cinta anterior. La historia mezclaba los asesinatos ocurridos en Whitechapel entre 1888 y 1891, con los personajes y las situaciones de la novela de Robert Louis Stevenson, “The Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde”. Este film fue reconocido por la crítica como una de las mejores películas estrenadas ese año, además de lograr un buen resultado a nivel de taquilla.

Tras volver a trabajar a la televisión por un corto periodo de tiempo, específicamente en la series, “The Persuaders” (1971-72) y “Jason King” (1971-72), Baker sería contratado por los estudios Amicus para filmar la que sería considerada como una de las mejores cintas de antologías del estudios. “Asylum” (1972), contaba con un guión del escritor Robert Bloch, y fue bien recibida tanto por el público como por la crítica. A esta le seguría otra cinta de antologías del estudio, “Vault of Horror” (1973), la cual según el mismo Baker, no resultó como el hubiese deseado, en gran medida por lo débil de las historias. Esta era una suerte de continuación del film realizado un año antes por Freddie Francis, “Tales From The Crypt” (1972). Su siguiente trabajo para la Amicus se convertiría en una nueva decepción para el director. “And Now The Screaming Starts!” (1973), era una de las cintas “tradicionales” del estudio, la cual también sufrió por presentar un guión mediocre. De todas formas, para Baker la realización de esta cinta no fue una completa perdida de tiempo; a los estupendos sets, se sumaba el excelente trabajo de fotografía de Denys Coop y el siempre destacable trabajo del actor Peter Cushing.

La última cinta que Baker filmó para la Hammer es tal vez la más curiosa de su filmografía. “The Legend of the 7 Golden Vampires” (1974), intentó colgarse de la creciente popularidad del cine de artes marciales, al mismo tiempo que presentaba una historia de vampiros. La historia es tan caótica como lo fue la realización de la cinta, y pese a no ser uno de sus mejores trabajos, con el correr de los años se ha transformado en un film de culto. Su último largometraje para el cine sería “The Monster Club” (1980), la cual es una cinta de antologías que pese a contar con la presencia de Vincent Price y John Carradine, estaba compuesta por historias poco interesantes. Baker continuaría su carrera como director en la televisión, participando en la realización de un buen número de series como por ejemplo; “The Irish R.M.” (1984-85), “Minder” (1979-89), y “The Good Guys” (1992), entre otras. Con una carrera repleta de altos y bajos, donde se destaca su paso por Hollywood y su asociación con los estudios Hammer y Amicus, Roy Ward Baker será siempre recordado por su contribución al cine fantástico, con joyas como "Quatermass and the Pit", “Asylum” o “Dr Jekyll and Sister Hyde”.


por Fantomas.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Laura: Hay amores que matan.

“Laura” (1944), es una cinta de suspenso del director Otto Preminger, la cual está protagonizada por Gene Tierney, Dana Andrews, Clifton Webb, y Vincent Price.

El detective Mark McPherson (Dana Andrews) debe investigar la muerte de la bella Laura Hunt (Gene Tierney), quien fue misteriosamente asesinada. A través de las entrevistas que tiene con algunos de los hombres que la amaron, el propio McPherson comienza a sentirse atraído por la imagen que va construyendo a partir de los testimonios.

La escritora Vera Caspary había estado por un tiempo tratando de escribir “Laura” como una obra de teatro, pero finalmente terminó convirtiendo la historia en una novela que sería publicada en 1943. Otto Preminger sería uno de los que leería la novela, mostrándose inmediatamente interesado en realizar una adaptación cinematográfica del relato. Para ese entonces, el director estaba de vuelta en la 20th Century Fox luego de haberse retirado del estudio tres años atrás, debido a una fuerte discusión con el jefe del estudio, Darryl F. Zanuck. Preminger deseaba dirigir la adaptación, pero Zanuck le dijo, “Tú puedes encargarte de la producción de la cinta, pero mientras yo esté aquí tú nunca podrás dirigirla”. Aunque en un principio Zanuck le asignó el proyecto a su unidad B, tras leer el guión terminaría asignándole el proyecto a la unidad A del estudio.

El proyecto fue tomando forma de manera bastante accidentada, aunque todos los cambios serían para mejor. El actor John Hodiak quien había sido seleccionado para interpretar el rol del detective, tuvo que ceder su papel luego de que Dana Andrews utilizara su encanto con la esposa de Zanuck. En cuanto al resto del elenco, luego de que los actores Reginald Gardiner, Jennifer Jones y Monty Woolley, se negaran a participar en la cinta, serían contratados Vincent Price, Gene Tierney, y Clifton Webb respectivamente. En cuanto al puesto de director, tras la negación de Lewis Milestone, fue contratado Rouben Mamoulian, quien junto al director de fotografía Lucien Ballard alcanzó a filmar gran parte del guión antes de ser reemplazado por Preminger. El mismo Preminger más tarde declararía que Zanuck estaba insatisfecho con el trabajo de Mamoulian, lo que explicaba su abrupta salida. Sin embargo, hay otras fuentes que afirman que Preminger minó a propósito el trabajo de Mamoulian para asegurarse el rol de director.


De todas formas, Preminger contrató a un nuevo director de fotografía, Joseph La Shelle, y comenzó a filmar todo desde cero. El cambio de atmósfera en el set era evidente. Preminger utilizaba un método bastante germánico en su dirección. Él adaptaría la cinta según su propia visión, por lo que hubo muchos cambios y se formaron una gran cantidad de conflictos. Andrews llegó a declarar que hubiese preferido que Mamoulian dirigiera la cinta, mientras que Tierney dijo, “Él no se cansaba nunca. Cuando el resto del elenco estaba a punto de caer del agotamiento, Otto nos pedía que tuviéramos el mismo vigor que teníamos al empezar el día”. Mientras que Preminger declaró que había tenido que filmar todo el guión, Mamoulian insistía que gran parte de la cinta estaba compuesta por las tomas que él había realizado. Aunque “Laura” contiene muchas cualidades estilísticas propias del trabajo de Preminger, muchos historiadores opinan que la secuencia inicial fue en verdad realizada por Mamoulian. La controversia no es menor, ya que Preminger recibió una nominación al Oscar al mejor director por su trabajo en este film.

El último de los “felices accidentes” que sufrió la producción de esta cinta tendría que ver con la banda sonora. Originalmente, Preminger quería utilizar la canción de Duke Ellington, “Sophisticated Lady”, como el tema principal del film. Afortunadamente, el joven David Raksin apareció con una idea mejor. Raksin se había hecho cargo de la banda sonora de la película luego de que tanto Alfred Newman como Bernard Herrmann, rechazaran el puesto tras oír rumores acerca de los problemas tras las cámaras que enfrentaba la producción. La historia es la siguiente: Zanuck quería eliminar la famosa escena en la cual el personaje de Andrews comienza a vagar por el departamento de Laura, inspeccionando sus cosas y mirando su retrato. Raksin no estaba de acuerdo con esto, ya que para él la escena era esencial para retratar que el detective se estaba enamorando de Laura. Zanuck y Preminger decidieron darle un fin de semana a Raksin para que escribiera una tonada original, de lo contrario iban a utilizar “Sophisticated Lady”. Durante el fin de semana, Raksin se enteró que su esposa quería terminar su matrimonio. Con el corazón destrozado, el compositor escribió una inquietante melodía romántica que es considerada como una pieza clave de la cinta.

“Laura” es una película elegantemente estructurada, con un ritmo narrativo más que adecuado, donde la historia se centra en un misterioso asesinato y en un abanico de posibles sospechosos, todos los cuales estaban embrujados por el encanto irresistible de Laura. Entre los sospechosos se encuentran el egocéntrico columnista Waldo Lydecker (Clifton Webb), considerado como uno de los personajes más memorables del cine negro; el vividor y pareja de Laura, Shelby Carpenter (Vincent Price); y la viuda millonaria Ann Treadwell (Judith Anderson), la cual desea quedarse con Carpenter sin importar el precio. Hasta cierto punto, el personaje de Dana Andrews podría considerarse como un predecesor del personaje interpretado por James Stewart en “Vertigo” (1958). Ambos personajes se obsesionaran con una mujer fallecida, convirtiendo a ambas cintas en una suerte de ensayo sobre la necrofilia. Ambos no se enamoran de la mujer, sino del recuerdo de una mujer supuestamente muerta de la cual solo tienen la imagen retratada en una pintura.

Las actuaciones en general son estupendas. Laura es el personaje más recordado de la actriz Gene Tierney y con justa razón. Clifton Webb hace un excelente trabajo, y probablemente la cinta no hubiese sido lo mismo sin su participación. Por lo mismo, él recibió una nominación al Oscar como mejor actor secundario. Vincent Price y Dana Andrews por su parte, cumplen a cabalidad con sus roles. Como había mencionado anteriormente, la banda sonora de Raksin es sumamente atmosférica, mientras que la impecable fotografía de Joseph La Shelle fue merecedora de un premio Oscar. El guión de "Laura" escrito por Jay Dratler, Samuel Hoffenstein y Elizabeth Reinhardt, es sumamente inteligente y presenta más de alguna vuelta de tuerca realmente sorpresiva. La historia es en gran medida relatada a través de flashbacks que servirán para presentar la vida de Laura antes de su asesinato, donde vemos retratado su ascenso de una simple trabajadora, a una ejecutiva exitosa, así como también la relación que esta tenía con los personajes interpretados por Webb y Price. “Laura” es uno de los grandes clásicos del cine negro, y tiene méritos de sobra para ser considerada como tal. Es una cinta con una atmósfera inquietante, que a su vez es recordada como uno de los grandes films de misterio que han salido de la industria hollywoodense, percepción con la que estoy completamente de acuerdo.




por Fantomas.

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