lunes, 28 de septiembre de 2009

I Confess: El lazo de Hitchcock con la religión.

“I Confess” (1952), es una cinta de suspenso del director Alfred Hitchcock, la cual está protagonizada por Montgomery Clift, Anne Baxter, Karl Malden y Brian Aheme.

Otto Keller (O. E. Hasse) y su esposa Alma (Dolly Haas) trabajan como cuidador y ama de llaves respectivamente, en una iglesia católica en Quebec. Mientras asalta una casa donde trabaja esporádicamente como jardinero, Otto es sorprendido por el dueño, al cual termina asesinando. Lleno de remordimiento, el criminal vuelve a la iglesia y le confiesa su crimen al Padre Michael Logan (Montgomery Clift), quien debido a un dramático giro del destino, se convierte en el principal sospechoso del crimen. Acorralado por la policía, el sacerdote tendrá que probar su inocencia sin violar el secreto de confesión del verdadero criminal.

En 1947, el sobrino del dramaturgo Paul Anthelme heredó los derechos de la obra de teatro “Nos deux consciences”, la cual posteriormente le vendió al agente literario Louis Verneuil. Este último escribió un guión basado en la obra, el cual eventualmente le vendería a Alfred Hitchcock y a su compañía Transatlantic Pictures. Cuando la Transatlantic Pictures fue disuelta, los derechos del guión fueron adquiridos por los estudios Warner, con la esperanza de que en algún momento Hitchcock decidiera llevar la historia a la pantalla grande. Sin embargo, esto no sería una tarea sencilla. El director rechazaría tres borradores antes de abandonar por completo el proyecto. Sin embargo, en 1952, preocupada por la inactividad profesional del cineasta, su esposa Alma pensó que sería buena idea que retomara el proyecto para así darle un nuevo impulso a su carrera, a lo cual Hitchcock terminó accediendo de no muy buena gana.

Para su sorpresa, cuando Hitchcock revisó los borradores que anteriormente había desechado, sintió un renovado entusiasmo por la historia. Esto sucedió básicamente porque el director había sido educado en las tradiciones del catolicismo romano, por lo que el relato de un sacerdote que no puede revelar la identidad de un asesino que, bajo el secreto de confesión, le ha contado los detalles de su crimen, le pareció en extremo interesante. Al mismo tiempo, la historia de “I Confess” le otorgaba al realizador una nueva oportunidad de explorar los alcances de los sentimientos de culpa, tema recurrente en su filmografía. Tras haber seleccionado la ciudad de Quebec como el escenario donde se desarrollaría la cinta, principalmente debido a su gran tradición ligada al catolicismo francés, Hitchcock y su esposa contrataron al guionista William Archibald, cuya experiencia solo se limitaba al ambiente teatral, y a George Tabori, responsable de la obra “Flight into Egypt”, la cual trababa acerca de los apuros de los refugiados europeos, tema estrictamente ligado con la realidad de Otto y su esposa en el film, para escribir el guión de la producción cuya versión final distaba bastante de la obra en la cual estaba basada.

Como mencionaba anteriormente, a muy poco de comenzada la cinta, se hace evidente que la base del argumento de “I Confess” tiene estricta relación con el sentimiento de culpa, el cual se encarna principalmente en la figura de Otto Keller, quien le confiesa su crimen a su esposa y al sacerdote que lo ha empleado. Sin embargo, esta no es la única confesión que aparece a lo largo del relato. Diversos personajes realizan confesiones de culpabilidad, de amor, de pasado silencioso, y de pasión reprimida, las cuales en gran medida se relacionan con los sentimientos del propio Hitchcock. Y es que Otto Keller no es más que una extensión del temeroso y reservado director, quien en muchas ocasiones se sintió atormentado por creer que había traicionado la confianza de sus seres queridos, y por el dolor que en tantas oportunidades le había ocasionado a su esposa Alma, cuyo nombre comparte la esposa de Keller en el film. Por otro lado, Hitchcock expone que la culpabilidad en ocasiones tiene derivaciones mucho más complejas de lo que se ve en la superficie, lo que queda comprobado cuando se descubre que el hombre asesinado estaba chantajeando a una vieja amiga del Padre Logan, lo que lo sitúa tanto en el puesto de víctima como en el de victimario.

Por otro lado, nos encontramos con el Padre Michael Logan, un hombre atrapado entre la religión que ha elegido seguir, y su instinto de autopreservación. Al igual que como sucede con Otto Keller y Hitchcock, el personaje protagónico bien podría considerarse como una extensión del actor encargado de interpretarlo. Pese a ser un actor popular y talentoso, Montgomery Clift era un hombre infeliz y algo trastornado, que mostraba una marcada dependencia tanto por el alcohol, como por su maestra de interpretación, Mira Rostova. Esto le traería una serie de problemas con el director, ya que Clift insistía en obtener la aprobación de Rostova antes de filmar cualquier escena, dificultando el proceso de rodaje del film. Al mismo tiempo, el actor se encontraba constantemente bajo los efectos del alcohol, lo que obviamente complicó aún más el asunto. Debido a que a Hitchcock no le gustaba la confrontación directa, este decidió utilizar al también actor Karl Malden como intermediario, principalmente porque este último era admirado y respetado por Clift. Pese a que al realizador le incomodaba el accionar de Clift, y no estaba conforme con su interpretación, de todas formas quiso continuar trabajando con él, principalmente porque sentía cierta fascinación por la tormentosa vida personal del actor.

En lo que respecta al aspecto interpretativo del film, la totalidad del elenco participante realiza un estupendo trabajo. Más allá de sus problemas y la disconformidad del director, Montgomery Clift interpreta a la perfección a un sacerdote que demuestra tener una fe inquebrantable, aún cuando se encuentra acorralado ante la adversidad. De hecho, es tal la convicción que demuestra en todo momento, que prefiere arriesgarse a ir a la cárcel en vez de quebrantar los principios del sacerdocio que tanto venera. Anne Baxter por su parte, realiza un estupendo trabajo interpretando a una mujer que no solo se ve atrapada en una encrucijada moral que la liga con el sacerdote, quien fue su amor de juventud, sino que además debe ver con impotencia como acusan erróneamente de un crimen a un hombre inocente. Cabe mencionar que la actriz solo fue contratada por Hitchcock luego de que el estudio despidiera a Anita Björk, a causa de algunos aspectos de su vida personal que no eran acordes a las políticas de la Warner.

Por otro lado, “I Confess” cuenta con el magnífico trabajo de fotografía de Robert Burks, y la igualmente maravillosa banda sonora del compositor Dimitri Tiomkin. Además el film presenta un ritmo narrativo bastante dinámico, el cual es sostenido en gran medida gracias a la inclusión de un par de vueltas de tuerca realmente inesperadas. Si bien la trama de la cinta resulta ser sumamente interesante, eventualmente Hitchcock se percataría que la idea de utilizar la doctrina católica como la clave de un juicio por asesinato, podría no ser entendida por el público ajeno al catolicismo. Lamentablemente para él y para el estudio, el tiempo le daría la razón. Luego del estreno del largometraje, la crítica tildó de ridícula la idea de que un sacerdote arriesgara su vida con tal de respetar el secreto de confesión, por lo que la producción rápidamente fue situada entre las obras menores del director. La verdad es que a grandes rasgos, “I Confess” se presenta como un espléndido ensayo sobre la culpa, y como esta actúa como una enfermedad que se contagia de forma rápida entre los personajes que interactúan en el relato, provocando que cada uno de ellos busque fórmulas para exculpar sus pecados, tal y como lo hizo Hitchcock durante gran parte de su vida y su brillante carrera.



por Fantomas.

6 comentarios:

jb dijo...

Excelente! excelente artículo y excelente película. "Mi secreto me condena" jajaja Una d elas favoritas de mi vieja. Acá se llamo así. Excelente, comparto plenamente qe es una injusticia se la considere una obra menor del maestro. Justamente por lo mismo qe decís, las dificultades d ela premisa y sin embargo las lleva lo más bien.
Saludos nimios

Santi dijo...

No conocía esta "Yo Confieso" del Maestro del Suspense, y desde luego la premisa es sumamente interesante y muy "Hitchcock". Y una vez más basada en un formato teatral.

Parece que esta cinta encierra cantidad de dobles lecturas y significados ocultos, por lo que estoy ansioso por poder verla. Gracias por el descubrimiento Fantomas, te lo agradezco ;) .

Recuerdo que una vez leí que en una entrevista a Orson Welles se le preguntó acerca de qué directores contemporáneos creía que se les debía prestar especial atención, y además de deshacerse en alabanzas hacia Stanley Kubrick —naturalmente— y Richard Lester nombraba el cine de Hitchcock (sic) como artificioso, lleno de espectros y cuyos filmes no suscitarían ningún interés dentro de un siglo. Bien, ha pasado casi medio siglo desde aquella entrevista y el cine de Hitchcock no solo sigue suscitando interés sino que está considerado puro arte cinematográfico. Aquella vez el grandísimo genio se equivocó con Hitch (no con Kubrick, desde luego).

Brillante artículo, como siempre. Mejoras en cada nuevo análisis que escribes, tu blog representa específicamente lo que me gusta encontrar en los blogs de opinión cinematográfica: variedad en las películas, profundidad, un mínimo de rigor sin llegar al aburrido análisis profesional, y frescura. Eres una referencia para mí. ¡Bravo!

Fantomas dijo...

-jb: "I Confess" es una de esas películas que con el tiempo se comienzan a apreciar más y su mensaje se vuelve más comprensible. Lamentablemente muy pocas veces se nombra esta cinta cuando uno repasa la obra de Hitchcock. Me alegra que te haya gustado el artículo.

- Santi: Como todas las cintas de Hitchcock, "I Confess" encierra más de alguna referencia al maestro de suspenso. Gracias por el dato de la entrevista a Orson Welles y por los halagos. Tu blog para mi es de lectura obligatoria.

Gracias por los comentarios,
Saludos.

Möbius el Crononauta dijo...

Un más que interesante en la filmografía del maestro del suspense, con un Monty Clift ciertamente inmenso. Gran peli vaya

Claudia dijo...

Debo decir que esta es una excelente pelicula a pesar que es un poco olvidada.

La recomiendo de todas maneras.....

Muy buena reseña..

Dialoguista dijo...

Claro que si, a mi me gustó mucho!!!
Extraña pensar ahora en que esas escenas estan hechas con el actor ebrio, jajajaja
La verdad es que también es bueno que destaques la fotografia, a mi el blanco y negro en las pelis es algo que me seduce, y por alguna razón me gustan más su fotografia.
Y pensar que la confesion a un "sacerdote" fue incluida en taaaaantas pelis después!!!
Muy buena peli!!!
Saludos!!!

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