miércoles, 26 de septiembre de 2007

Michael Dudok de Wit: Cortos con alma.

Michael Dudok de Wit, es un director, animador e ilustrador holandés. En 1978 se graduó en animación en “Surrey Institute of Art & Design, University College”, donde realizo su primer film llamado “La entrevista”. Después de trabajar por un año en Barcelona, se mudó a Londres donde ha dirigido y animado numerosos comerciales de televisión y metrajes premiados. También ha ilustrado libros para niños y ha sido profesor de cine de animación en diversas instituciones en Inglaterra.

En 1992 realizó su primer cortometraje llamado “Tom Sweep”, al que lo seguiría en 1994 “El Monje y el Pez”, el cual realizó en Francia con el estudio Folimage. Este corto fue nominado al Oscar y ganó diversos premios entre los cuales podemos mencionar un César y el Cartoon d´ Or. Este corto trata de un monje que ve que en reservorio de agua de su monasterio se encuentra un pez. Sin perder el tiempo, el monje corre a buscar una red para atrapar al pez, el cual lo evade, incrementando las ganas del monje para atraparlo. El monje prueba todo tipo de artimañas para lograr su objetivo, desde meterse dentro del estanque, hasta reclutar al resto de los monjes del monasterio, incluso poner velas para atraer al pez. Entre más lo evade el pez, más obsesionado se encuentra el monje. Finalmente el monje se mete al estanque sigue al pez lejos de los confines del monasterio, hasta llegar a un espacio abierto para terminar flotando juntos en el cielo.



Una interpretación de este corto, que es más profundo de lo que parece, es como algunas cosas pueden cegar nuestra razón. Como para alcanzar nuestras metas o aquello que añoramos, somos capaces de sacrificar tiempo y recursos, como podemos obsesionarnos con la idea de cumplir nuestras metas. Todo esto puede llevarnos a perder muchas cosas, pero la gratificación final de lograr nuestras metas puede ser maravillosa.
Otra interpretación es que el pez simboliza la fe del monje, como el dice ver algo, seguro de lo que dice es cierto, sin que nadie mas pueda verlo, intentando conseguir pruebas de lo que dice para así convencer a sus compañeros de monasterio. Muy parecido a lo que es la religión en si, son creencias que cada uno tiene, que no son demostrables, solo sostenibles por nuestra propia fe y que intentamos comunicar y compartir con los demás.

El siguiente cortometraje es el más importante de la carrera de Dudok de Wit, el que incluso ganaría el Oscar al mejor corto animado. Estamos hablando de “Padre e Hija” del 2000, una bella historia de la espera de una hija por su padre a través de los años, que parte un día de un paseo en bicicleta de ambos personajes por parajes silvestres, hasta que llegan a una especie de lago, en la cual el padre se sube a un bote y emprende un viaje con propósito y destino desconocido. Así acontece esta bella historia, en que la hija tiene que lidiar con un padre ausente, no perdiendo nunca las esperanzas que en algún momento de su vida, su amado padre volverá. Pasan los años, la niña va creciendo, se van mostrando las distintas etapas de la vida, desde la niñez, hasta el paso por la adolescencia, el primer amor, la formación de la familia, para finalmente llegar a la vejez, cerrando con un hermoso final donde se ve el reencuentro tan esperado del padre con su hija. La hermosura de los dibujos va perfectamente acompañada con una música más que apropiada con el mensaje que se quiere entregar, tal y como ya lo había hecho en “El Monje y El Pez



Es complicado que este cortometraje no nos haga sentir algo potente, que no nos haga sentir algo profundo, que nos envuelve en un sentimiento melancolico, debo admitir que este corto me emocionó, que llore viéndolo, cosa que es difícil de lograr cuando se esta hablando de una animación de 8 min, en que sólo la música acompaña la historia que se presenta. Los sentimientos experimentados van a variar de acuerdo a la persona que lo vea, para algunos puede significar que no importa el tiempo que pase, en algún momento podemos reencontrarnos con nuestros seres amados, sin importar las razones que nos separan, sea diferencias o la propia muerte, que no hay que perder la esperanza, que la gente que más nos ama, nos va a esperar sin importar las circunstancias. Para otros, les va a enseñar a valorar a la gente que los rodea, en especial en este caso a los padres, demostrando que aunque muchas veces la gente se jacte de que son sumamente independientes y que pueden hacer todo solos, las cosas tienen un sabor distinto cuando la gente que amamos esta junto con nosotros.

El corto más reciente de este director es “El Aroma Del Té” del 2006, que más alla de entregar un mensaje, es un deleite visual para el espectador.



La particularidad de este animador es que realiza sus cortos con tinta y acuarela de la forma en que lo hacen los dibujantes chinos o japoneses, que le da un encanto aún mayor a sus cortos, lo que realza aun más, los hermosos mensajes que comunica a través de sus animaciones. La clave para ver sus obras, es simplemente abrir nuestro corazón junto con nuestros ojos para poder apreciar todo el prisma del mensaje de este talentoso animador.

por Fantomas.
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