jueves, 12 de noviembre de 2009

Carnival of Souls: Perdida en un mundo extraño.

“Carnival of Souls” (1962), es un film de terror del director Herk Harvey, el cual está protagonizado por Candace Hilligoss y Sidney Berger.

Mary Henry (Candace Hilligoss), una atractiva joven que ejerce de organista en una parroquia local, es víctima de un accidente automovilístico. Su vehículo, que conducía acompañada por unas amigas, se ha precipitado al río desde un puente colgante. Las autoridades no tardan en descartar la posibilidad de encontrar supervivientes dada la altura de la caída y la fuerza de la corriente. Sin embargo, algunas horas después Mary Henry aparece sola y desorientada en un banco de arena. Lamentablemente, ella no tarda en percatarse que el mundo que la rodea ha cambiado. Primero, de un modo casi imperceptible; después, se dará cuenta de que la línea que separa a los vivos de los muertos se hace cada vez más borrosa. Es entonces cuando aparecen... Ellos.


Sin lugar a dudas que la obra más importante de la carrera del actor y director norteamericano Herk Harvey, fue la peculiar cinta de terror “Carnival of Souls”. La idea que le daría vida a la historia de dicho film, nació luego de que Harvey visitara un extraño salón de baile al aire libre que se encontraba abandonado a las orillas del Gran Lago Salado, el cual está ubicado en el estado de Utah. Con la intención de realizar un film que presentara a unas criaturas emergiendo del lago, las cuales posteriormente realizarían una peculiar danza de la muerte en el pabellón abandonado que tanto le llamó la atención, Harvey se reunió con el escritor John Clifford para así poder desarrollar un guión que pudiese ser rodado sin la necesidad de contar con un gran presupuesto. Mientras definían las características de quien sería la protagonista del relato, Clifford comenzó a buscar locaciones en las cuales se pudiese llevar a cabo la producción. Fue así como dio con la empresa Reuter Organ Company, la cual se dedicaba a construir órganos para las Iglesias. Tras su visita a la fábrica de dicha empresa, Clifford definió que la protagonista sería una modesta organista, la cual se mudaría a Salt Lake City buscando escapar de los fantasmas de su pasado para trabajar al interior de una pequeña iglesia.

Una vez que Harvey y Clifford establecieron las características de la protagonista y definieron el tono de la historia, la construcción del guión comenzó a fluir de manera natural. Siguiendo el ejemplo de “Psycho” (1960), del director Alfred Hitchcock, Clifford optó por centrar su guión en una protagonista moderna, libre pensante e independiente, la cual tras un hecho fortuito se ve obligada a desafiar a la muerte. Luego de sobrevivir a un accidente en el cual fallecieron dos de sus amigas más cercanas, Mary decide mudarse a otra ciudad para continuar con su carrera como organista. Antes del fatal accidente, nada sugiere que la protagonista sea una persona cínica y hedonista. Sin embargo, una vez que se muda a Salt Lake City, Mary es descrita como una mujer que toca el órgano al interior de una iglesia sin tener ningún tipo de convicción religiosa, y la cual sale con hombres a los cuales no desea en absoluto. Es a raíz de esto que se postula que ella parece carecer por completo de alma, lo que bien puede ser una consecuencia del accidente en el que se ha visto involucrada. Y es que se siente alejada del resto del mundo, pero no está muy segura de porqué le sucede esto. Lo que resulta aún más curioso, es que la única cosa que parece importarle es un lúgubre parque de diversiones abandonado, el cual al igual que ella, se ha convertido en algo completamente ignorado por el resto del mundo.


Curiosamente, su encuentro fortuito con el parque de diversiones abandonado, marcará el comienzo de una serie de apariciones que perturbaran enormemente a Mary. Para colmo, tras hospedarse en una pensión, la protagonista conoce a John Linden (Sidney Berger), un lascivo hombre que pronto comienza a acosarla sexualmente. Si bien la aparición de dicho personaje ayuda a cimentar la atmósfera perturbadora que caracteriza a “Carnival of Souls”, el verdadero terror de la historia reside en la figura de un hombre de rostro blanco, el cual sin razón aparente comienza a acechar a Mary. Aunque en un principio ella intenta en vano escapar del silente vigilante que ahora la acosa, finalmente no puede evitar sentir curiosidad por saber quién es el hombre que la persigue y cuáles son sus intenciones. Eventualmente, al extraño se le unen otros hombres que también buscan atrapar a la protagonista, la cual desesperada ante la falta de ayuda de quienes la rodean, decide acudir al único lugar donde se siente protegida, el viejo parque de diversiones abandonado. Será ahí donde al fin encontrará las respuestas que tanto ansía obtener, las cuales de manera inevitable cambiarán su percepción de la vida para siempre.

Básicamente, en “Carnival of Souls” Herk Harvey retrata a una Norteamérica extraña y desconocida, repleta de lúgubres iglesias abandonadas, carreteras oscuras y laberínticas, y en cuyo centro se encuentra un enigmático parque de diversiones en ruinas. Todos estos escenarios son utilizados por el director para crear una atmósfera onírica, que no es más que el reflejo del extraño sentimiento de opresión que embarga a Mary, quien busca escapar del miedo injustificado que la apremia luego de sufrido el accidente. Es a raíz de esto que no resulta extraño que en un determinado momento del film, su estructura narrativa adopte ciertos elementos de una road movie para relatar como la protagonista intenta escapar de un destino que ella con suerte logra comprender. Al mismo tiempo, su desconexión con el mundo que la rodea se hace evidente en aquellas escenas en las cuales sin razón aparente, ella se vuelve completamente invisible para el resto del mundo. En cierto modo, estas escenas de tinte surrealista no solo se convierten en las piezas centrales del film, sino que además sirven para retratar la influencia alienante de la vida en las grandes ciudades.


En cuanto a las actuaciones del film, Candace Hilligoss pese a ser una actriz debutante, realiza un estupendo trabajo interpretando a la cada vez más confundida Mary Henry. Cabe mencionar que la actriz molesta por la actitud que adopta la protagonista luego de sufrido el accidente, discutió en reiteradas ocasiones con el director para que humanizara un poco más a Mary. Por otro lado, Sidney Berger, quien algunos años después se convertiría en un instructor de actuación, realiza una correcta labor como el pervertido vecino de la protagonista, el cual rápidamente provoca un gran sentimiento de rechazo en el espectador. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con el irregular trabajo de fotografía de Maurice Prather, y con la atmosférica banda sonora del compositor Gene Moore, la cual es interpretada en su totalidad en órgano. También resulta destacable el trabajo de maquillaje de George Corn, quien con muy pocos recursos logró que los hombres que persiguen a Mary resulten ser absolutamente escalofriantes. Cabe mencionar que Herk Harvey solo contó con un presupuesto de $30.000 dólares, el cual fue aportado en su mayoría por una modesta compañía llamada Centron Corporation. Debido a esto, el director no solo se vio obligado a crear ciertos efectos especiales de forma artesanal, sino que además debió utilizar locaciones que no implicasen algún tipo de arriendo por su utilización.

Aunque el desenlace del film no resulta ser realmente sorpresivo, es sin lugar a dudas uno de los momentos más recordados de esta curiosa producción. Aún cuando los misterios y los enigmas que presenta la historia están frágilmente construidos y entrelazados, la sensación de incomodidad que produce la cinta logra mantenerse en el tiempo. Quizás este es el mayor logro del film, y probablemente es la razón por la cual resulta ser inolvidable. Gracias a los esfuerzos del historiador y restaurador, Gordon K. Smith, la cinta emergió nuevamente en 1989, lo que permitió que esta fuese apreciada por una nueva generación de espectadores. Tras su relanzamiento, “Carnival of Souls” se convirtió en un film de culto que es exhibido cada año en diversos festivales, provocando incluso que en el año 1998, se filmara un remake producido por el director Wes Craven, el cual lamentablemente no igualó lo logrado por la cinta original. Desafortunadamente, Herk Harvey no filmaría otro largometraje luego de “Carnival of Souls”, el cual se cree que pudo haber inspirado a George A. Romero a la hora de rodar “Night of the Living Dead” (1968). Aún cuando el famoso baile de la muerte y el retrato de los numerosos espectros que emergen del agua resulta ser impactante, lo que realmente queda grabado en la mente del espectador es la representación de una Norteamérica deprimida y decadente, que proyecta la sensación de que el mundo real tiene menos vida que el lugar en el que habitan los muertos.


por Fantomas.

4 comentarios:

Möbius el Crononauta dijo...

Ésta la conozco sólo de referencia, y pinta bien. Intentaré dar con ella.

Saludos

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

La vi en mi adolescencia y me dejó pegado al sillón de casa durante un buen rato. El final me pareció increíble (aunque hoy d´ía haya muchos que no le verán originalidad).
Saludos

Fantomas dijo...

- Möbius: te la recomiendo completamente. Es una cinta modesta, pero logra su cometido.

- Crowley: El hecho de que el final en hoy en día parezca falto de originalidad responde a lo influenciadora que resultó ser este clásico perdido.

Gracias por los cometarios,
Saludos!

tokig dijo...

- Gran película, ambientación y un final increible como dicen...el cual se ve original, muy buena resena..

saludos

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