domingo, 8 de noviembre de 2009

Perfect Blue: El precio de la fama.

“Perfect Blue” (1997), es un thriller animado del director Satoshi Kon, el cual está basado en la novela del mismo nombre del escritor Yoshikazu Takeuchi.

Mima es la cantante de un famoso grupo musical japonés. Ante las bajas ventas de sus discos, el manager decide apartarla, dándole un papel en una serie de televisión. Al poco tiempo comienzan a suceder una serie de hechos que la llevan a replantearse su vida y su carrera. Cuando la serie empieza a emitirse por la televisión, Mima comprueba que la trama comienza a reproducirse en la vida real. Sueño y realidad se confunden hasta el punto de cuestionarse su propia identidad, lo que la tiene al borde la locura.


Cuando la adaptación con actores reales de la novela “Perfect Blue”, del escritor Yoshikazu Takeuchi, se vino abajo luego del terremoto que azotó la ciudad de Kobe en 1995, y que terminó afectando gravemente al estudio en donde esta iba a ser filmada, el dibujante de manga Satoshi Kon vio como se le presentaba la oportunidad de dirigir su primer largometraje. Con un presupuesto menor, los productores decidieron filmar una adaptación animada de la novela con la ayuda de Kon, quien anteriormente había trabajado en parte del guión de la cinta “Memories” (1995), del aclamado director Katsuhiro Ôtomo. Kon junto al guionista Sadayuki Murai se encargarían de adaptar de manera bastante libre los escritos de Yoshikazu Takeuchi. Cabe señalar que si bien la novela “Perfect Blue” fue publicada en 1991, cuatro años después fue reescrita por el autor y sería publicada bajo el nombre de “If it´s a dream, wake up”. Según el mismo autor, la cinta de Kon presentaría características de ambas novelas, aunque curiosamente el director declaró que solo Sadayuki Murai había leído el trabajo de Takeuchi.

Gran parte de las diferencias que presenta la cinta con las novelas serían obra del director. Kon declararía en una ocasión: “Yo nunca leí la novela, y la verdad es que no encontré muy interesante el primer guión. Cuando hablé con los productores les dije: ´Si ustedes quieren que me apegue a este guión, yo no quiero participar en este film. Pero si aceptan que realice algunos cambios, participaré en el film´Cuando ellos accedieron a lo que les pedí, acepté el trabajo. La única condición era que mantuviera tres elementos en la historia: un ídolo, el horror, y el acosador. Más allá de eso, pude realizar todos los cambios que quise, por lo que cambié muchas cosas, incluyendo la trama en sí”. Algunos años después, sería Yoshikazu Takeuchi el encargado de escribir una adaptación más fiel a su novela, la cual sería filmada con actores reales y sería dirigida por Toshiki Sato.


Lo primero que llama la atención de esta cinta de animación es la crudeza con la que se relata el cambio de carrera de la joven Mima. El modesto éxito obtenido con su banda musical Cham ha servido para surja un pequeño grupo de fieles admiradores de la joven, los cuales no harán más que espantarse con el brusco cambio de carrera de Mima. Aunque inicialmente su pequeño rol en el drama psicológico televisivo titulado, “Double Bind” es poco comprometedor, ella termina siendo coaccionada por su avaricioso manager, el cual la empuja a borrar la imagen inocente que el público tiene de ella para así obtener un papel de mayor importancia en la serie. Para esto tendrá que filmar una cruda escena de violación que terminará afectándola más de lo que ella se imagina. Por supuesto que esta nueva imagen desata la ira de algunos de sus fans, lo que coincide con unos violentos y misteriosos asesinatos que comienzan a afectar a algunos de los involucrados en la serie de televisión.

Pero este no es el único problema de Mima. Además ha descubierto que existe un sitio en internet llamado “Mima´s Room”, el cual es manejado por un fanático que describe con lujo de detalle el día a día de la joven. Angustiada por esto y por el hecho de que su imagen es manipulada sin escrúpulos por aquellos que guían su carrera, la protagonista comienza a experimentar lo que aparentemente es un trastorno de identidad disociativo, el cual se vuelve cada vez más grave a medida que avanza la serie televisiva en la cual está trabajando. Es aquí donde nace una de las principales interrogantes de la cinta: ¿Quién es realmente Mima? ¿Es la estrella de pop, la actriz, una joven tímida que le gusta estar encerrada en su casa, o simplemente ninguna de estas descripciones corresponde a su verdadera personalidad? El director juega con el trastorno psicológico de la protagonista, sembrando la duda en el espectador de si es ella quien realmente está cometiendo los asesinatos, o si tan solo es una víctima más de la maquinaría de la industria del consumo.


La idea de que el cine animado solo está dirigido hacia un público más infantil se rompe por completo con esta cinta. Si bien es cierto, el anime en general presenta temáticas más adultas en comparación con la animación occidental, “Perfect Blue” es un film que está por completo dirigido a un público adulto. Kon no duda en mostrar escenas de desnudos, cruentos asesinatos, y una escena de violación la cual pese a ser una “actuación” y presentarse mediante una animación, termina siendo bastante impactante. Al mismo tiempo nos encontramos con una película plagada de momentos surrealistas, donde el espectador va a tener tantas dificultades como la protagonista para distinguir la realidad de la fantasía, aunque al mismo tiempo el director evita caer en excesivas complicaciones. Claramente una de las interrogantes de la cinta es la identidad del asesino, algo que el realizador maneja de buena manera hasta el momento en el que finalmente se revela su identidad.

En su primer largometraje, Satoshi Kon no solo dirige una cinta con una animación sumamente cuidada, sino que también se las arregla para construir un thriller que bien podría haber salido de la mente de Dario Argento. La banda sonora de Masahiro Ikumi es un perfecto complemento para las crudas imágenes del film, ayudando a crear una atmósfera de paranoia constante. Durante sus 81 minutos de duración, la cinta presenta un ritmo narrativo bastante adecuado, evitando por completo que el espectador caiga en el aburrimiento. Lo importante es que la historia está perfectamente estructurada, donde la motivación de los personajes no solo es realista y creíble, sino que además el director se toma el tiempo para exponer en detalle los conflictos personales de la protagonista. Además el relato presenta las suficientes dosis de suspenso como para mantener en constante alerta al espectador. Tal vez lo más relevante del film es que Kon por momentos logra que nos olvidemos que se trata de una cinta animada, superando con creces a algunas películas de temáticas similares que son interpretadas por actores de carne y hueso. Sin lugar a dudas, “Perfect Blue” es una cinta de estupenda factura que aparece como una buena opción al momento de buscar algo diferente dentro del mundo del cine animado.




por Fantomas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

William Friedkin: La estrepitosa caída del director de uno de los grandes clásicos del cine de terror.

William Friedkin nació el 29 de agosto de 1935, en Chicago Illinois. Tras ver la cinta “Citizen Kane” (1941) durante su adolescencia, Friedkin quedó impresionado con los logros de Orson Welles en aquel film, el cual según Friedkin, terminaría marcando su carrera como director y sería la razón principal por la que se interesaría en el mundo del cine. Tras terminar el colegio, Friedkin comenzaría a trabajar en la WGN TV en Chicago, como encargado del correo del lugar. Él futuro director ocuparía ese puesto durante seis meses, tiempo en el cual aprovechó de aprender todo lo posible con respecto al trabajo en televisión. Luego sería ascendido a jefe de piso, puesto que también ocuparía durante seis meses antes de ser promovido a director. Todo esto sucedería antes de que Friedkin cumpliera los 18 años de edad. Durante los ocho años que trabajó en la televisión, el director filmó más de 200 programas, entre los cuales se encontraban noticiarios, programas infantiles, y transmiciones de partidos de baseball, entre otros. Sin embargo, serían los documentales que Friedkin filmaría durante este periodo los que más reconocimiento le traerían al director.

En su séptimo año como director de televisión, Friedkin se encontró con la historia de Paul Crump, un hombre de color el cual estaba sentenciado a la pena de muerte. Luego de conocerlo, el director, convencido de que este hombre era inocente, decidió realizar una cinta la cual reflejara como este había sido enjuiciado injustamente. Dicho film se titularía “The People vs Paul Crump” (1962), y además de ganar un Golden Gate Award en el Festival de San Francisco, sirvió para salvar la vida de Paul Crump. Luego de que la cinta fuera vista por el Gobernador de Illinois, este terminó perdonándole la vida al acusado. El film llamó la atención de David Wolper, quien se encontraba realizando documentales en Los Ángeles. Wolper invitaría a Friedkin a participar en su compañía en Hollywood, lugar en el cual el director estaría trabajando durante un año y medio. Durante ese periodo, Friedkin filmaría tres documentales que serían exhibidos por la ABC; “Time Life Specials: The March of Time” (1965), “The Bold Men” (1965), y “Pro Football: Mayhem on a Sunday Afternoon” (1965). Su debut como director comercial sería la comedia musical, “Good Times” (1967), la cual estaba protagonizada por Sonny Bono y Cher, dos artistas que estaban en su peak de popularidad en aquella época. Pese a que la cinta obtuvo buenos resultados de taquilla, en general se trata de un film lleno de errores, en gran medida producto de la inexperiencia de Friedkin en trabajos de este tipo.


Pese a que Friedkin estaba convencido de que no conseguiría filmar otro largometraje, al año siguiente fue contratado para dirigir “The Birthday Party” (1968), un thriller protagonizado por Robert Shaw y Patrick Magee, que pese a recibir críticas positivas, no recibió una distribución muy amplia. A esta cinta la seguiría la comedia, “The Night They Raided Minsky´s” (1968), la cual también tendría pésimos resultados, y cuyo primer corte resultó ser tan desastroso, que el editor Ralph Rosenblum tuvo que trabajar durante un año para intentar salvar lo que parecía ser un desastre seguro. Pese a los malos resultados obtenidos por Friedkin, el responsable de la obra teatral “The Boys in the Band”, Mart Crowley, deseaba que el director se hiciera cargo de la adaptación cinematográfica de su obra. La cinta, que fue estrenada en 1970, tocaba el tema de la homosexualidad. Pese a que no existió mayor resistencia de parte de la comunidad homosexualidad a la filmación de la película, al momento de su estreno se originaron algunas protestas debido a que supuestamente el director había realizado un retrato estereotipado de los homosexuales. Pese a la polémica, el film recibió buenas críticas lo que sin duda ayudo a levantar un poco la carrera del director.

Al poco tiempo después, el productor Phil D´Antoni le comentó una idea que tenía a Friedkin, la que luego se convertiría en “The French Connection” (1971). El productor le compraría a Friedkin un libro que relataba el caso de dos policías, Eddie Egan y Sonny Grosso, los cuales habían estado involucrados en la captura de unos traficantes a fines de los sesenta. Tras escribir varios guiones y golpear las puertas de prácticamente todos los grandes estudios, la cabeza de la 20th Century Fox, Darryl F. Zanuck, les ofreció un millón y medio de dólares para realizar la cinta. El film, que recibió ocho nominaciones al Oscar, ganando cinco de ellas incluyendo la de mejor película, mejor director, y mejor actor protagónico, sigue siendo recordado por la cuidada escena de persecución a alta velocidad, la cual es considerada como una de las mejores escenas de persecución de la historia del cine. Para Friedkin, el hecho de que la cinta recibiera tantos premios le resultó extraño, ya que “The French Connection” no respondía a los cánones propios de las películas hollywoodenses de la época.


La próxima película de Friedkin sería el clásico del cine de terror, “The Exorcist” (1973), la cual estaba basada en la novela del mismo nombre del escritor William Peter Blatty. Durante la realización de la cinta, el director tendría múltiples problemas con varios miembros del elenco y con parte del equipo de filmación. Entre algunos de los problemas se encuentra el despido del compositor Lalo Schifrin, el cual reemplazado por Jack Nitzche; la exclusión de William Peter Blatty del proceso de post producción; y las múltiples disputas que el director tendría con la protagonista de la cinta, Ellen Burstyn. Pese a esto, el film sería un éxito, y hasta el día de hoy sigue siendo recordado como uno de los grandes clásicos del género. Paradójicamente, “The Exorcist” marcaría el comienzo del declive de la carrera del director. Tras filmar una extensa entrevista que el mismo Friedkin le realizó al director Fritz Lang en 1974, el director filmaría el thriller de aventuras, “Sorcerer” (1977). La cinta protagonizada por Roy Scheider, es un remake de la película “Wages of Fear” (1953), del director Henri-Georges Clouzot. Junto al hecho de que Friedkin tuvo una serie de problemas con el equipo de filmación, la cinta fue un completo fracaso. Pese a esto, este es el trabajo favorito del director.

“The Brink´s Job” (1978), nació de la fascinación que Friedkin sentía por el robo armado que había sufrido la compañía Brinks en Boston, en el año 1950. Durante la realización de la cinta, algunos de los ladrones que participaron en el robo de 1950, se robaron uno de los rollos de film de la sala de edición, para más tarde pedir una recompensa de $600 dólares por dicho rollo. Sin embargo, lo que los ladrones no sabían, era que el rollo que se robaron era completamente reemplazable. Más allá de este hecho curioso, la cinta protagonizada por Peter Falk y Peter Boyle, recibió una nominación al Oscar al mejor diseño de producción. El siguiente trabajo del director sería “Cruising” (1980), el cual estaba basado en una novela del columnista del New York Times, Gerald Walker, cuenta la historia de un hombre que comienza a asesinar homosexuales debido a que odia su propia condición de homosexual. Aunque en un principio Steven Spielberg estaba designado para dirigir la cinta, finalmente el productor Jerry Weintraub le asignó el trabajo a Friedkin. Curiosamente al director no le interesaba en lo más mínimo la historia, y solo mostró un poco más de interés en el proyecto una vez que se enteró de una serie de asesinatos realizados en bar gays durante los setenta.

La cinta nuevamente pondría a Friedkin en la mira de la comunidad gay, la cual protestaría airadamente por la realización del film. Para colmo, la cinta sería un fracaso de taquilla y recibiría múltiples críticas negativas. Luego del fracaso de “Cruising”, el director filmó la comedia “Deal of the Century” (1983), con Chevy Chase como protagonista. Dicho film presentaría un guión más bien pobre, lo que terminó marcando un nuevo fracaso en la carrera de Friedkin. Tras esto, el director filmaría “Putting it Together: The Making of the Broadway Album” (1985), una suerte de documental acerca del proceso de grabación del álbum “The Broadway Album”, de la artista Barbra Streisand. Ese mismo año, el director filmaría un episodio para la serie de televisión “The Twilight Zone”, titulado “Nightcrawlers”, y la cinta “To Live and Die in LA” (1985). El largometraje está basado en la novela del ex agente del servicio secreto, Gerald Petievich. La naturaleza de la historia relatada en el film, le trajo algunos problemas al director con el Servicio Secreto norteamericano. Afortunadamente, el thriller tuvo excelentes resultados de taquilla, y tendría una buena recepción por parte de la crítica. Pese a esto, la carrera del director no lograría repuntar.

El siguiente trabajo de Friedkin sería el telefilme de acción, “C.A.T. Squad” (1986), el cual en líneas generales resultó ser un film bastante mediocre. Dos años después filmaría una suerte de secuela titulada, “C.A.T. Squad: Python Wolf” (1988), la cual sería aún más mediocre que la cinta anterior. Entre estos dos telefilmes, Friedkin dirigiría “Rampage” (1987), un film acerca de un asesino serial, protagonizado por Michael Biehn, el cual pasó sin pena ni gloria por la salas de cine. Lo mismo sucedería con la cinta de terror, “The Guardian” (1990), la cual pese a presentar una serie de elementos interesantes, sufrió a causa de un guión lleno de falencias que terminó por hundir a la producción. Durante la década del noventa, Friedkin trabajaría mayormente en la televisión. Además de filmar el episodio “On a Deadman Chest” (1992), perteneciente a la serie “Tales of the Crypt”, estuvo a cargo de uno de los episodios de la serie, “Rebel Highway” (1994), y en 1997 realizó un remake televisivo del clásico de Sidney Lumet, “12 Angry Men” (1957). Este es tal vez el trabajo más rescatable del director durante este periodo. Con un elenco encabezado por Jack Lemmon y George C. Scott, Friedkin realiza un estupendo trabajo actualizando algunos elementos de la historia relatada anteriormente por Lumet, elaborando una cinta que sin duda está a la altura de la original.

Durante los noventa, Friedkin solo filmaría dos largometrajes para el cine; “Blue Chips” (1994), un drama deportivo en el que Nick Nolte interpreta a un entrenador de un equipo de basketball universitario, el cual está dispuesto a cualquier cosa con tal de que su equipo gane; y “Jade” (1995), un thriller erótico protagonizado por David Caruso y Linda Fiorentino. Según el guionista de este film, Joe Eszterhas, Friedkin cambió por completo el guión original, por lo que para él, el director era el gran responsable del fracaso de taquilla de la cinta. Tras estar tres años sin sentarse en la silla del director, Friedkin volvería a la carga con el drama bélico, “Rules of Engagement” (2000), el cual lograría más notoriedad por su descripción racista de los árabes que por su calidad técnica o lo interesante de su historia. De hecho, el Comité Anti-discriminación Americano-Árabe describió la cinta como “probablemente el film más racista en contra de los árabes que se haya realizado en Hollywood”. A este film, le seguiría la también criticada “The Hunted” (2003), la cual para muchos era una suerte de imitación de la saga de Rambo. “Bug” (2006), el último largometraje del director hasta la fecha, es tal vez su trabajo más interesante en un buen tiempo. La cinta de horror psicológico protagonizada por Ashley Judd y Harry Connick Jr., fue bien recibida en diversos festivales y por el público en general. El último trabajo como director de Friedkin fue en el episodio “Mascara” (2009), de la serie de televisión, “CSI”.

La verdad es que el caso de William Friedkin es tal vez uno de los más curiosos que se ha visto en Hollywood. Luego de realizar un par de cintas exitosas, su carrera se vino cuesta abajo, pese a tener la oportunidad de trabajar con destacados elencos. Muchos dicen que el curso que tomó su carrera es parte de la supuesta maldición que rodeó la realización de la cinta más exitosa del director, “The Exorcist”. A esto podemos añadir que su carrera esta plagada de contradicciones, donde el mejor ejemplo de esto es el hecho de que pese a que el director ha reconocido abiertamente su pensamiento liberal, haya realizado más de dos cintas las cuales terminaron siendo repudiadas por algunos comunidades minoritarios por su visión segregada de sus integrantes. Sin embargo, incluso es sus obras más criticadas es posible encontrar algunos puntos de interés, lo que nos hace preguntarnos que sucedió con este director que tenía todo para forjar una carrera bastante más sólida de la que finalmente forjó.








por Fantomas.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Béla Lugosi: El único y verdadero Drácula hollywoodense.

Béla Ferenc Dezső Blaskó, más conocido como Béla Lugosi, nació el 20 de octubre de 1882 en Lugos, Rumania, que en ese entonces formaba parte del Imperio Austro-Húngaro. Hijo de Paula de Vojnich y István Blasko, Béla fue criado en el seno de una famila católica, la cual gozaba de una buena posición social y económica. Sin embargo, la situación familiar cambiaría drásticamente cuando el padre de Lugosi falleció, cuando el pequeño solo tenía 12 años. Debido a esto, Béla tuvo que abandonar el colegio para encontrar trabajo como minero, en la mina de Resicabanya. Con respecto a este brusco cambio de vida, varios años después Lugosi declararía que los primeros años de su vida no fueron tan idílicos como uno podría imaginarse, debido a que constantemente recibió maltratos psicológicos por parte de su padre, quien era una persona dominante y absorbente. Además de trabajar como minero, Béla también se desempeñó como ferroviario y obrero de la construcción, hasta el momento en que finalmente la situación familiar logró estabilizarse.

Béla terminaría estudiando interpretación en la Academia de Música y Artes de Budapest. Apróximadamente a los 19 años, él comenzaría con su carrera teatral utilizando el nombre artístico de Arisztid Olt. En el teatro tendría la oportunidad de encarnar a toda clase de personajes y explorar distintos géneros, cosa que posteriormente en Hollywood no podría realizar. Durante este periodo, participaría en una buena cantidad de obras de Shakespeare, y en otras donde interpretaba papeles de galán. Precisamente, ya en esa época, Béla tenía fama de mujeriego, algo que mantendría durante el resto de su vida, siendo infiel en todos sus posteriores matrimonios. En 1911, el actor su mudaría a Budapest donde se integraría al Teatro Nacional de Hungría, donde según el mismo Lugosi, él no tardaría en convertirse en el actor principal de la compañia teatral. Sin embargo, existen pruebas de que el actor solo consiguió papeles menores, con la excepción de una ocasión en la cual tendría la oportunidad de interpretar a Jesús.

Pese a que su carrera como actor estaba en franco ascenso, Lugosi participó en la Primera Guerra Mundial como teniente del 43 regimiento de infantería del ejército Austrohúngaro, recibiendo una herida en la pierna la cual nunca llegó a sanar. Luego del término de la guerra y el derrumbamiento del Imperio, el actor seguiría participando en política, llegando incluso a fundar un sindicato de actores. En 1917 contrajo matrimonio con Ilona Szrnik, de quién se divorciaría en 1920. Este sería el primero de sus cinco matrimonio. De todas formas, en 1917 protagonizaría su primera película; “Az ezredes”. Entre 1917 y 1919, Lugosi protagonizaría otras veinte cintas más, entre las que se encuentran: “Droschke 99” (1918), “Az Élet kiráya” (1918), “Lili” (1918), y “Casanova” (1918), entre otras. Lamentablemente, nuevamente su alegría sería efímera; las crisis políticas por las que estaba atravesando su país lo obligaron a emigrar hacia Alemania y luego a los Estados Unidos. En Alemania el actor tuvo la posibilidad de participar en cintas como “Auf den Trümmem des Paradieses” (1920) y “Die Todeskarawane” (1920), las cuales le ayudaron a conseguir prestigio crítico y social, además de darle la oportunidad de trabajar con grandes directores como Michael Curtiz y F. W. Murnau, quien le brindó la ocasión de aparecer en su primera película de terror, “Des Januskopft” (1920), una suerte de plagio de la clásica historia de Jekyll y Hyde.

Cuando la situación en Alemania comenzó a complicarse debido a la ascensión del nazismo, Lugosi tomó la decisión de mudarse a los Estados Unidos a fines de 1920, pese a no manejar muy bien el inglés. Al año siguiente conocería a Ilona Von Montag, con quien contraería matrimonio. Sin embargo, debido a las infidelidades del actor, la pareja terminaría divorciándose en 1924. A su llegada a los Estados Unidos, el actor comenzaría a utilizar de forma definitiva el nombre de Béla Lugosi, el cual utilizó ocasionalmente en Europa, no sin antes darse cuenta que su estatus de estrella en Hungría y Alemania poco le serviría en Hollywood, especialmente debido su marcado acento húngaro, del cual nunca lograría desprenderse. Luego de participar de manera esporádica en obras teatrales y desempeñar diversos oficios que no estaban relacionados con el teatro, luego de su participación en la obra “The Red Poppy”, Lugosi sería contratado para participar en la cinta “The Silent Comand” (1923), donde tendría un brevísimo papel. Fue así como comenzó a obtener pequeños papeles en cintas como “Black Camel” (1931) o “He Who Gets Slapped” (1924), donde en esta última tendría la oportunidad de trabajar junto al gran Lon Chaney.

Durante sus inicios en Hollywood, Lugosi estaría bajo contrato con la MGM, estudio que por lo general le asignaría papeles de escaso interés al actor. Durante este periodo, Lugosi contraería nuevamente matrimonio, esta vez con la millonaria Beatrice Woodruf Week, con quien duraría un escaso tiempo, debido a la aventura del actor con la estrella de cine mudo Clara Bow. La verdad es que Lugosi tendría más suerte en el teatro. Sería gracias a la obra de Hamilton Deane y John L. Balderston, “Drácula”, donde Lugosi personificaba al villano, que este terminaría convirtiéndose en una estrella hollywoodense. Sería tan arrollador el éxito de la obra, que la cabeza de la Universal, Carl Leammle Jr., pronto pensaría en adaptarla al cine. Sin embargo, el ejecutivo había pensando en Lon Chaney para interpretar el papel del famoso vampiro. Luego de que Chaney falleciera a causa de un cáncer, y que Conrad Veidt rechazara el papel, Lugosi vió como se abría una posibilidad para participar en el film, pese a que en la Universal no lo querían.

Con tal de lograr su objetivo, Lugosi comenzó una larga y duradera correspondencia con la viuda Stoker para que esta cediera los derechos al cine de la novela “Drácula”. Lugosi, gracias a su labia, convenció a la viuda para que vendiera los derechos de la obra a un precio muy bajo. Respecto a esto, siempre se ha rumoreado que el actor consiguió seducir a la viuda Stoker por carta. Otras versiones indican que llegó a conocerla en persona. De todas formas, esto sumado a su éxito en el teatro, y a la aceptación de un salario muy bajo, terminaron convirtiendo al actor en el protagonista del “Dracula” (1931) de la Universal. Pese a los diversos problemas que presentó la producción de la cinta, esta terminó convirtiéndose en un éxito inmediato al momento de su estreno, catapultando la fama de Lugosi, el cual terminaría firmando un contrato con la Universal, además de obtener la nacionalidad americana en junio de 1931. Lamentablemente, su felicidad duraría poco debido a un error fatal: la vanidad le impidió aceptar el papel del monstruo de Frankenstein en “Frankenstein” (1931), puesto que no lo consideraba interesante al carecer de diálogo. Para Lugosi, el monstruo de Frankenstein era un personaje al que consideraba humillante interpretar. Irónicamente, el actor se vería en la obligación de encarnarlo algunos años después, con el solo fin de sobrevivir económicamente.

Sin Lugosi, la Universal se vio en la obligación de buscar a un nuevo actor que encarnara a la criatura, encontrando de esta forma a Boris Karloff, quien terminaría por ocupar el puesto de Lugosi como la mayor estrella del cine de terror. Debido a esto, Béla comenzó a ser progresivamente rechazado, a lo que se sumaba el hecho de que el actor tenía fama de ser una persona conflictiva, que solía discutir acerca del enfoque artístico y técnico de los proyectos en los cuales trabajaba. Además, existía una latente xenofobia en los espectadores de la época, lo cual le hizo mucho daño a la carrera del actor quien nunca pudo disimular su acento. Sin embargo, el declive de Lugosi no fue inmediato. Participó en “Island of Lost Souls” (1932), la primera adaptación cinematográfica de la novela de H. G. Wells, “La Isla del Doctor Moreau”. También participó en algunas adaptaciones de la obra de Edgar Allan Poe, como por ejemplo “Murders in the Rue Morgue” (1932), “The Black Cat” (1934), y “The Raven” (1935), donde en estas dos últimas haría equipo con Boris Karloff. Durante la realización de “Murders in the Rue Morgue”, Lugosi sufriría su primera humillación al interior de la Universal; la actriz Sydney Fox, que era la amante del productor, sería acreditada antes que Lugosi, pese a su menor presencia en escena, hecho que molestó de sobremanera al actor. Esto desataría una discusión entre él y el productor del film, lo que terminaría marginando a Lugosi de la Universal durante un tiempo.

Esto gatilló que Lugosi comenzara a frecuentar el cine independiente, participando en la mítica “White Zombie” (1932), la cual es considerada como la primera cinta de zombies de la historia del cine. Al año siguiente, Lugosi contraería matrimonio con Lillian Arch, con quien estaría casado hasta el año 1953, y la cual sería la madre de su único hijo, Béla G. Lugosi. De vuelta a los grandes estudios, el actor protagonizaría un remake de la mítica cinta perdida de Lon Chaney, “London After Midnight” (1927), el cual sería titulado, “The Mark of the Vampire” (1935). Sin embargo, el actor deseaba interpretar papeles “normales”, de héroe o de galán, alejándose de esta forma de encasillamiento del que era víctima. Lamentablemente, fracasaría en prácticamente todos sus intentos por conseguir roles diferentes. Por ejemplo, si bien participó en la comedia “Ninotchka” (1939), del director Ernst Lubitsch, su papel era el de un villano soviético. Lo más cercano a un héroe que interpretaría Lugosi sería el Dr. Vitus Verdegast en la cinta, “The Black Cat”, donde el villano de turno es nada menos que Boris Karloff.

Además de las ya mencionadas “The Black Cat” y “The Raven”, Lugosi también actuaría junto a Karloff en las cintas; “The Invisible Ray” (1936), “The Son of Frankenstein” (1939), y “Black Friday” (1940), siempre interpretando papeles secundarios. Paralelamente, las películas independientes en las que participaba el actor eran cada vez más mediocres, aunque por los menos en esas producciones mantenía su rol de protagonista absoluto. En 1935, Lugosi viaja a Inglaterra para filmar “The Phantom Ship” (1935), la primera cinta de terror de en ese entonces, una pequeña compañía llamada Hammer Films. De todas formas, la carrera del actor fue arruinándose progresivamente. Aunque continuó trabajando en el teatro y en el cine, su situación económica era bastante precaria, a tal punto que tuvo que pedir prestado dinero para pagar la factura del hospital cuando nació su hijo en 1938. La década del cuarenta comienza con la participación de Lugosi en dos cintas independientes, “The Dark Eyes of London” (1940), y “The Invisible Ghost” (1941), en las cuales realiza un estupendo trabajo.

Lugosi intentaría revitalizar su carrera ofreciendo sus servicios a la Universal en su nuevo proyecto, “The Wolf Man” (1941). Lamentablemente, sería rechazado y el papel le sería otorgado a Lon Chaney Jr. De todas formas, a Lugosi se le permitió interpretar a modo de homenaje al gitano Bela, quien es el otro hombre lobo de la cinta. Durante este periodo oscuro, la desgracia nuevamente golpearía la puerta del actor. Las heridas que había sufrido durante la guerra se habían convertido en un mal crónico para él, por lo que tras probar sin éxito remedios naturales para mitigar su dolor, terminó consumiendo opiáceos. Lentamente, y sin pretenderlo, se terminó convirtiendo en un drogadicto. Para 1943, Lugosi estaba casi en bancarrota y se encontraba muy enfermo. Esto lo empujó a interpretar al monstruo de Frankenstein en la cinta, “Frankenstein Meets the Wolf Man” (1943). Lamentablemente el resultado fue desastroso; tanto la crítica como el público se burlaron de su actuación, lo que sin duda humilló a Lugosi y lo terminó arrastrando a un espiral descendiente del que ya no podría salir.

A esta cinta le seguirían films como “The Return of the Vampire” (1944), una revisión de la Columbia sobre el tema del vampirismo; “One Body Too Many” (1944), una comedia negra en la cual Lugosi interpreta a un mayordomo asesino; y la mediocre “Ghost on the Loose” (1943), donde lo único rescatable es la actuación de Lugosi y la de Ava Gardner. En 1945, la RKO volvió a reunir a Lugosi y Karloff en “The Body Snatcher” (1945), cinta en la cual el personaje de Lugosi sufriría múltiples recortes, al punto que apenas aparece en el film. En “Scared to Death” (1947), el actor aparece en su primera y única película a color, mientras que en la comedia “Abbott and Costello Meet Frankenstein” (1948), Lugosi interpretaría por segunda vez al conde Drácula. Ya a estas alturas de su carrera, el actor se dedicaría mayormente al teatro, retornando solo de forma esporádica al cine para protagonizar engendros tales como “Mother Riley Meets the Vampire” (1952), o “Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla” (1952), dos comedias que no hacen más que reflejar la decadencia del actor en ese momento. En 1953, Lugosi se divorciaría nuevamente, quedando solo y enfermo. El Béla Lugosi de esta época suele ser descrito como un hombre solitario y muy excéntrico, el cual dormía en un ataúd y viajaba en un coche fúnebre, intentando revivir sus glorias pasadas.

Durante este periodo, Lugosi filmaría algunos videos en los que daba clases de matemáticas a los niños, los cuales sin duda resultan bastante curiosos. En el peor momento profesional y personal del actor, aparecería en su puerta un joven y ambicioso director llamado Edward D. Wood Jr. Él era un ferviente admirador de Lugosi, y estaba decidido en convertir al actor nuevamente en una estrella. Sin embargo, pese a sus buenas intenciones, las cintas de Wood estaban lejos de ser obras maestras (de hecho, es sabido que ostenta el título del “peor director de la historia”). El director le ofreció a Lugosi el papel de narrador en “Glen or Glenda” (1953), y el papel protagónico en “Bride of the Monster” (1955), dos películas repletas de falencias técnicas pero realizadas con bastante corazón. En esta última, el personaje de Lugosi realiza un monólogo casi autobiográfico, donde reflexiona acerca de su situación (solo, exiliado, olvidado y humillado), demacrado y casi llorando, lo que sin duda es el momento más conmovedor del film. Esto le devolvió la ilusión a Lugosi, cuya última película de estudio sería, “The Black Sleep” (1956).

La amistad de Wood llegó a darle una pizca de alegría a un viejo atormentado, el cual se casaría nuevamente, esta vez con Hope Linniger, al mismo tiempo que preparaba nuevos proyectos con Ed Wood tales como, “The Ghoul Goes West”, “The Phantom Ghoul”, y “Dr. Acula”, los cuales nunca serían filmados. Su última cinta sería “Plan 9 From Outer Space” (1959), en la cual solo participaría en una escena, debido a que fallecería durante el rodaje de la cinta (terminaría siendo reemplazado por Thomas R. Mason, un pedicuro e hipnotizador que no se parecía en nada al actor). El 16 de agosto de 1956, Béla Lugosi fallecería a causa de un infarto cardiaco. Fue enterrado con su capa de Drácula, recuerdo de su momento de esplendor. A su funeral asistirían pocas personas, entre las que se encontraba su viejo rival Boris Karloff, quien afectuosamente pronunciaría algunas palabras elogiando a su colega. A fines de los cincuenta, se comenzaría a emitir por televisión muchas de las antiguas cintas de Lugosi, reivindicando la figura del actor y convirtiéndolo en la leyenda que es hoy en día. Béla Lugosi fue una figura importante en la consolidación del género del terror, y pese a que en su momento su trabajo no fue apreciado como era debido, afortunadamente su legado quedo plasmado para siempre en decenas de films que nos recuerdan que la figura de Lugosi es tan inmortal como su conde Drácula.














por Fantomas.

jueves, 29 de octubre de 2009

The Devil´s Advocate: Ten cuidado con lo que deseas.

“The Devil´s Advocate” (1997), es una cinta de terror psicológico del director Taylor Hackford, la cual está protagonizada por Keanu Reeves, Al Pacino y Charlize Theron.

Kevin Lomax (Keanu Reeves) es un joven y exitoso abogado, cuya ambición lo lleva a aceptar un puesto en el bufete de abogados del enigmático John Milton (Al Pacino), sin imaginarse que dicha decisión puede convertir su vida en un verdadero infierno.

En el año 1990, poco tiempo después de que el escritor Andrew Neiderman publicara la novela “The Devil´s Advocate”, el director Larry Cohen, cuya carrera se ha desarrollado mayormente dentro de los márgenes del cine de Serie B, se lanzó a la tarea de adaptar el escrito de Neiderman. Si bien el guión confeccionado por Cohen eventualmente sería adquirido por los estudios Warner Brothers, con la intención de que este fuera llevado a la pantalla grande por Joel Schumacher con Brad Pitt como protagonista, la verdad es que el guión permanecería varios años guardado en los archivos del estudio antes de caer en las manos del director Taylor Hackford. Sin embargo, a los ojos de Hackford, el guión de Cohen tenía demasiados elementos que lo ligaban a la Serie B, razón por la cual contrató a los escritores Jonathan Lemkin y Tony Gilroy para que reescribieran por completo el relato. En cuanto a la elección del elenco, tras descartar a Edward Norton, John Cusack y Robert Redford, el director finalmente contrataría a Keanu Reeves y Al Pacino para interpretar los roles protagónicos del film.

El film se centra en la vida de Kevin Lomax, un joven abogado que reside en Florida, cuya carrera va en ascenso debido a que nunca ha perdido un juicio. Sus ansias de convertirse en un profesional exitoso a toda costa y su escasa ética profesional, quedan demostradas al inicio de la película, cuando logra que absuelvan a un hombre acusado de abusar de una adolescente, aún cuando resulta evidente que es culpable. Es precisamente a raíz de este caso que Lomax es contratado por John Milton, el dueño de una gran firma de abogados de Nueva York que hace un tiempo que sigue sus pasos. Es así como junto a Mary Ann (Charlize Theron), su bella esposa, Lomax se muda a la gran manzana para instalarse en un lujoso departamento y vivir una vida de ensueño. Sin embargo, la relación entre la feliz pareja pronto comienza a deteriorarse, principalmente porque bajo el hipnótico influjo de Milton, Lomax se obsesiona con su trabajo, empieza a ignorar a su esposa y a acercarse a una atractiva y provocadora colega (Connie Nielsen), todo lo cual lentamente irá consumiendo su vida, y lo acercará a una verdad difícil de aceptar.

Si bien durante la primera mitad del film la trama se acerca más al drama que al terror psicológico, noción que se acrecienta aún más cuando Mary Ann, frustrada por no poder tener un hijo, comienza a sufrir ataques de ansiedad que rápidamente deterioran su salud y su estabilidad mental, ya durante el segundo tramo de la historia, esta comienza a presentar algunos ribetes siniestros que están estrictamente ligados con la aparente naturaleza sobrenatural del misterioso jefe de Lomax. Sumado a las múltiples y escalofriantes alucinaciones que empieza a tener Mary Ann, en las cuales varias de las personas que la rodean adquieren rasgos demoníacos, un abogado es asesinado brutalmente por un par de mendigos luego de tener una fuerte discusión con John Milton. Y es que prácticamente para nadie es un secreto que el persuasivo y encantador John Milton es el Diablo, aún cuando su verdadera identidad recién es revelada durante la segunda mitad de la cinta. Lo único que se mantiene en secreto durante gran parte del film, son los motivos por los cuales él decidió reclutar a Lomax, y cuáles son los planes que tiene para quien se ha convertido en su más fiel discípulo.

Durante todo el transcurso de la cinta, se explora el tema del libre albedrio y de cómo cada una de las decisiones que tomamos tiene una consecuencia, que no solo afecta a la persona que la tomó, sino que también a todos aquellos que lo rodean. Durante el grandilocuente discurso final que realiza John Milton, este asegura que no ha interferido en ninguna de las decisiones que ha tomado Lomax, las cuales eventualmente lo han llevado a vivir un verdadero infierno. Si bien es cierto que el protagonista comete una serie de errores motivado por su vanidad y su inagotable ambición, tampoco se puede descartar la idea de que siendo Satán el Príncipe del engaño y las mentiras, este pudo haber influido en las determinaciones del joven abogado para así hacerse con su alma. Con respecto a esto, cabe mencionar que Taylor Hackford no solo maneja de manera estupenda el clímax del film, insertando un par de vueltas de tuerca que no solo resultan sorprendentes, sino que además le otorgan un poder de impacto mayor al interesantísimo final, cuyo mensaje pareciera ser que no importa lo que haga Lomax, este no puede escapar de su destino ni de su verdadera naturaleza.

En cuanto al aspecto interpretativo de la cinta, la totalidad del elenco participante realiza un estupendo trabajo. Keanu Reeves no solo realiza una correcta labor, sino que además se complementa de manera perfecta con Al Pacino, cuya interpretación de la encarnación del Diablo resulta ser inolvidable. Es precisamente él quien tiene las mejores líneas de diálogo del film, y es quien finalmente le imprime un toque de comedia negra al relato. Charlize Theron por su parte, interpreta de manera creíble a una mujer que de un momento a otro se ve sumida en un mundo que le es extraño, y que amenaza con destruir por completo su vida. Por otro lado, la película además cuenta con el magnífico trabajo de fotografía de Andrzej Bartkowiak, y con la correctísima banda sonora del compositor James Newton Howard, quienes en conjunto son responsables de la atmósfera inquietante que domina al relato. Por último, cabe destacar el uso por parte de Taylor Hackford de imágenes en rápida sucesión para indicar el paso del tiempo, tal y como lo hizo en su momento el director Godfrey Reggio en el film “Koyaanisqatsi” (1982).

“The Devil´s Advocate” es básicamente la fusión entre un relato del escritor John Grisham, y una cinta de terror psicológico al más puro estilo de “Rosemary´s Baby” (1968), del director Roman Polanski. Si bien por un lado el film presenta sólidas actuaciones, un espléndido diseño de producción y un puñado de momentos realmente escalofriantes, también es cierto que posee un ritmo narrativo algo irregular, presenta algunos efectos especiales que no han soportado bien el paso del tiempo, y contiene ciertas escenas que se acercan peligrosamente a la caricaturización de la figura del Diablo. Más allá de sus defectos, “The Devil´s Advocate” se alza como un entretenido e interesante thriller psicológico con toques sobrenaturales, cuya historia se caracteriza por presentar una marcada ironía que se refleja en cada una de las intervenciones del personaje de Pacino, quien incluso en un momento declara: "He alimentado cada sensación que el hombre ha deseado tener. He cuidado de que tuviera todo lo que quería y nunca le he juzgado. ¿Por qué? Porque nunca le he rechazado a pesar de todas sus imperfecciones. Soy un admirador del hombre. Soy un humanista. Posiblemente el último humanista."

*Con esto pongo fin al especial de octubre. A modo de complemento he subido un artículo del Diablo en el cine en el blog Cinemauniverse.

por Fantomas.

Especial: El Diablo en el cine.

Durante siglos, la figura del Diablo ha sido eje del temor en Occidente. Temor a la represalia de las fuerzas religiosas, temor a la oscuridad, temor a la tentación y, en definitiva, temor ancestral que no necesita motivo. Cuestiones de orden moral, religioso y artístico implican que la presencia del Diablo haya sido tratada con cuidado similar al dispensado con otros personajes paradigmáticos (la Muerte, Dios, etc.). Esto obviamente representó una dificultad para todos aquellos directores que han intentado retratarlo de la manera más fidedigna posible en la pantalla grande, lo que decantó en que la encarnación del mal haya sido personificada de todas las maneras imaginables. En el siguiente artículo, intentaré dar una mirada lo más completa posible a la amplia gama de cine demoníaco que ha sido filmado desde los inicios del cine.

El surgimiento del Diablo cinematográfico en Europa:

El Diablo cinematográfico nacería en Francia, país que anteriormente había manifestado su interés en el Príncipe de la Tinieblas a través de un sinnúmero de obras literarias, como por ejemplo “Le Diable amoureux”, del escritor Jacques Cazotte. Sería el director Georges Méliès quien a fines del siglo XIX, utilizaría la figura iconográficamente reconocible de Mefistófeles (es decir, el individuo con bigotes y cejas puntiagudas, cuernos y porte aristocrático) en los cortos “The Devil´s Manor” (1896), “The Devil´s Castle” (1897), y “Le Cabinet de Méphistophélés” (1897), entre otros. En la década del diez, el Diablo volvería a surgir en el cine, esta vez en medio de la fiebre italiana por las superproducciones épico-históricas, algo que se extendería hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. Una de las obras más recordadas de la época sería “L´Inferno” (1911), de los directores Giuseppe de Liguero, Francesco Bertolini y Adolfo Padovan, la cual era una adaptación de “La Divina Comedia”, de Dante Alighieri.


En otros países como Rusia, directores como Wladislas Starewicz presentarían a figuras demoniacas en cortos como; “Strashnaya Mest” (1912) y “Noch Pered Rozhdestvom” (1913), mientras que Yakov Protazanov filmaba “Satana Likuyushchiy” (1917), en la cual Satanás intenta tentar a un pastor y su familia. Sin embargo, es probablemente en Alemania donde se realizaría una mayor cantidad de cintas centradas en el Diablo. Es así como nosotros nos encontramos con films como “Unheimliche Geschichten” (1919), del director Richard Oswald, en el cual aparece el Diablo y la Muerte como figuras simbólicas que se encargan de relatar las cinco historias de terror y suspenso que componen la cinta; “Satanas” (1919), una película de F. W. Murnau que actualmente se encuentra perdida, donde el Diablo busca recuperar la luz perdida tras su caída con la ayuda de un humano que puede transmutar el mal en bien. El actor encargado de personificar a Satanás en dicho film, Conrad Veidt, nuevamente interpretaría dicho rol en el film, “Kurfürstendamm” (1920), del director Richard Oswald, donde en esta ocasión el Señor de las tinieblas decide bajar a un pueblo del cual provienen la mayoría de las almas que van a parar al infierno.

F. W. Murnau por otro lado, retomaría el tema del Diablo en la más famosa adaptación cinematográfica de la obra de Johann Wolfgang von Goethe, “Fausto”, la cual sería titulada “Faust: Eine Deutsche Volkssage” (1926). Esta historia es probablemente uno de los relatos relacionados con el Diablo que más veces ha sido adaptado. Anteriormente, el ya mencionado Georges Méliès había filmado “Faust et Margueritte” (1897) y “La Damnation De Faust” (1898). Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, el director J. Searle Dawley había filmado “Faust” (1909), y Dell Henderson había realizado la cinta “Faust and the Lily” (1913). Durante la década del sesenta, aparecería una nueva adaptación del relato titulada, “Doctor Faustus” (1967), la cual estaría dirigida por Richard Burton y Neville Coghill. Entre algunas de las películas actuales que retoman el mito de Fausto, se encuentran: “Faust” (1994), de Jan Svankmajer; “Faust: Love of the Dammed” (2000), de Brian Yuzna; y “Fausto 5.0” (2001), de Álex Ollé, Isidro Ortiz y Carlos Padrisa. Finalmente, me queda destacar dos cintas realizadas por directores daneses durante la década del veinte; “Blade af Satan Bog” (1921), de Carl Theodor Dreyer; y “Häxan” (1922), de Benjamin Christensen. Mientras en la primera se muestran los intentos de Satanás por agradar a Dios, en la segunda se indaga el mito del satanismo y la brujería durante la Edad Media.


La llegada del Diablo al cine norteamericano y su evolución hasta la década de los cincuenta:

Antes de realizar su debut cinematográfico en tierras estadounidenses, el Señor de las Tinieblas llamaría la atención del público gracias a la obra de Broadway, “Az Ördög” (1907). Gracias al éxito de esta obra, el director D. W. Griffith filmaría una adaptación titulada, “The Devil” (1908). Durante los años siguientes, surgirían diferentes adaptaciones de la obra con el mismo nombre, como por ejemplo la filmada en 1915 por Thomas H. Ince y Reginald Barrer, y otra realizada en 1921 por James Young. Más tarde, el cine norteamericano mostraría cierto interés en la obra de Dante Alighieri, lo que se plasmaría en las cintas “Dante´s Inferno” (1924), de Henry Otto, donde el Diablo es personificado por el actor de color Noble Johnson; y una sonora “Dante´s Inferno” (1935), del director Harry Lachman. Durante la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos utilizarían la figura de Satán en algunas cintas propagandistas. Por ejemplo, en “To Hell With the Kaiser!” (1918) de George Irving, se ve como el Káiser Guillermo marcha al infierno, mientras que en “Restitution” (1918), de Howard Gaye, se muestra al Diablo aliándose con el Káiser, solo para ser derrotado por Jesús. Esta visión del Diablo como un integrante del bando enemigo, se repetiría en algunas de las cintas hollywoodenses realizadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante los años treinta, la fuerte crisis económica por la que pasaba la sociedad norteamericana, y la necesidad de esta de escapar por un momento de la realidad, influiría en que la figura de Lucifer comenzara a ser objeto de representaciones más soliviantadas y diversas que en las décadas anteriores. Fue así como se realizaron por ejemplos algunos cortos sonoros como “The Devil´s Parade” (1930) o “The Devil´s Cabaret” (1930), que mostraban a Satán como el eje de pintorescos números musicales ambientados en el averno. De la misma forma, la fábrica de cortos cómicos de Hollywood representaría al Maligno en la figura de dictadores europeos como en “I´ll Never Heil Again” (1941), el cual es un memorable corto de los Tres Chiflados, o en “The Devil With Hitler” (1942), de Gordon Douglas, en el cual si el Diablo no logra que Adolf Hitler realice una buena acción, su puesto le será entregado inmediatamente al Führer. Al mismo tiempo, algunas seriales tomarían algunos de los diversos nombres del Señor de las Tinieblas para nombrar a sus personajes principales, hecho que sucedería en “Mysterious Doctor Satan” (1940), y en “Dick Tracy vs. Crime Inc” (1942), donde el villano de turno se llamaría Lucifer. La industria hollywoodense durante este periodo, también nos mostró a Diablos agresivos y místicos, en cintas como “The Blood of Jesus” (1941) y “Going to Glory, Come to Jesus” (1947), de los directores Spencer Williams y T. Meyer respectivamente.

Durante este periodo, también se realizaría una adaptación de la historia corta de Stephen Vincent Benet, “The Devil and Daniel Webster”, la cual sería dirigida por William Dieterle en 1941, y donde el Diablo ocuparía el nombre del Sr. Scratch, el cual es sacado de las leyendas folklóricas de Nueva Inglaterra. Tratándose de una tradicional historia de pacto diabólico pero ambientada en las crédulas zonas rurales, el filme nos muestra a la encarnación de Lucifer como un alegre y vivaz alborotador que no solo es visible sino que interactúa normalmente con sus vecinos del pueblo. Ya en la década del cincuenta, la Guerra Fría y las circunstancias de bipolarización del mundo, provocarían una nueva oleada de demonización cinematográfica. Diversos retratos del Diablo pueden ser vistos en cintas como la delirante “Glen or Glenda” (1953), de Ed Wood; “The Undead” (1957), de Roger Corman; “The Story of Mankind” (1957), de Irwin Allen, donde Vincent Price interpreta al Sr. Scratch, quien se ve involucrado en un juicio celestial que definirá el destino de la Humanidad.

El reencanto europeo con las figuras demoníacas y la explotación del Diablo como figura comercial:

Aunque durante un par de años en Europa la figura de Diablo dejó de llamar la atención del público, la verdad es que este continuó apareciendo en diversos films. En “La Main Du Diable” (1941), de Maurice Tourneur, la cual es una adaptación de la novela homónima de Gérard de Nerval, un pintor fracasado consigue un talismán que le da amor, fama y salud. Sin embargo, como nada es gratis en este mundo, luego de un año Lucifer llega a la Tierra en busca de lo que es suyo. Por otro lado en “La Beauté du Diable” (1950), el director René Clair desarrolló su propia versión de la historia de Fausto. Federico Fellini por su parte, filmaría el segmento “Toby Dammit”, perteneciente a la cinta “Histoires Extraordinaires” (1967), el cual cuenta con una premisa similar a las dos cintas antes mencionadas. Una visión distinta del mito del Diablo, sería ofrecida por “Quatermass and the Pit” (1967), film realizado por la compañía inglesa Hammer Films. En dicha cinta, el Demonio es reconocido como una figura extraterrestre tras una examinación científica llevada a cabo por el protagonista de la historia. La Hammer luego estrenaría el film, “The Devil Rides Out” (1968), el cual trataba el tema del ocultismo y la invocación del demonio. Al año siguiente, se estrenaría uno de los grandes clásicos del cine demoníaco; “Rosemary´s Baby” (1968), del director Roman Polanski. En dicha cinta, el Diablo es una fuerza más bien invisible, el cual utiliza a una serie de personas para cumplir su objetivo.

Sería en la década de los setenta cuando finalmente el Diablo se convertiría en sinónimo de éxito económico para la industria cinematográfica. El estreno de “The Exorcist” (1973), del director William Friedkin, sentaría las bases de cómo debía ser contada una historia de posesión demoníaca, además de desatar un fiebre por las películas de este tipo. Mientras que “The Exorcist” contaría con dos secuelas y una precuela, las cuales serían filmadas a través de los años, en Europa fueron estrenadas cintas bastante similares como “Lisa and the Devil” (1975), del director Mario Bava; “To the Devil a Daughter” (1976), de Peter Sykes; y “Seytan” (1974), la versión turca del film de Friedkin. Antes de terminar la década de los setenta, sería estrenada “The Omen” (1976), de Richard Donner, otros de los grandes clásicos del género, la cual contaría con tres secuelas y un remake realizado en el 2006. A esta se le sumarían un sinnúmero de cintas demoníacas, entre las que se encuentran “La Plus Longue Nuit du Diable” (1972), de Jean Brismee; “Inquisición” (1976) y “Exorcismo” (1975), ambas protagonizadas por Paul Naschy; “Die Liebesbriefe Einer Portugiesiche Monne” (1977), de Jesús Franco; “The Evil” (1978), de Gus Trikonis; y “The Sentinel” (1977), de Michael Winner, entre otras.

En muchas de estas cintas, la influencia del Mal se deja sentir a través de sectas satánicas, brujas malditas o que maldicen, jóvenes posesos y indicios sobre situaciones apocalípticas. En la década de los ochenta, figuras demoníacas seguirían apareciendo en cintas de diversos géneros. Dentro del género del terror podemos encontrar films como “Jaws of Satan” (1981), “Play Dead” (1986), “Satan´s Mistress” (1982), “Fear No Evil” (1981), y “Night Train to Terror” (1985), entre otras, donde en esta última el director Gregg G. Tallas propone un encuentro entre Dios y el Diablo, en el que discuten el destino de las personas que protagonizan las tres historias que conforman la cinta. El cine también ofrece una imagen del Señor de la Oscuridad para el público juvenil, como lo que sucede con “Legend” (1985), de Ridley Scott. Por último, el Diablo también aparecerá en la controversial historia de detectives, “Angel Heart” (1987), del director Alan Parker; y en la también controversial “The Last Tempation of Christ” (1988), de Martin Scorsese, en la que Lucifer convence a un Jesús agonizante de bajar de la cruz y vivir una vida normal.


El Diablo en el cine latinoamericano:

En México, un país católico pero también eminentemente receptor de lo sobrenatural, el Diablo ha tenido distinto tipos de representaciones a lo largo de los años. En la infantil “Santa Claus” (1958), es el enemigo natural del protagonista, en tanto que en la cándida pero profunda “Macario” (1960), de Roberto Gavaldón, el Diablo es una de las tres figuras paradigmáticas, a la par de Dios y la Muerte, que tratan de comerse el guajolote (o pavo) que el protagonista se lleva al solitario campo. En “Jesús, Nuestro Señor” (1970), de Miguel Zacarías, es Jesús quien se opone a Satanás, mientras que en la alucinante “Alucarda, La Hija De Las Tinieblas” (1975), de Juan López Moctezuma, se combina la concepción gótica mexicana con influencias europeas de De Sade y Le Fanu. Durante ese mismo periodo, Enrique Rocha interpretaría al tentador Luzbel ante una monja en “Satánico Pandemonium” (1973), de Gilberto Martínez Solares. El cine norteamericano, tomando nota de esta simpatía de Lucifer por el país azteca, la refleja en el filme independiente, “Judgement Day” (1988), de Ferde Grofé Jr., en la cual Satanás se apresta realizar su visita anual al pueblito mexicano de Santana en busca de almas humanas.

Por otra parte, durante la década de los cincuenta el Diablo se instala oficialmente en el cine argentino. Antes, había sido un personaje gravitante en “El Regreso” (1950), de Leopoldo Torres Ríos donde Satanás le cede un permiso especial a un alma para regresar a la Tierra durante unas horas y comprobar el destino de la mujer que amó. Durante los setenta, a través de la corriente de indagación de mitos folklóricos propios, es que surgen films interesantes como “El Familiar” (1972), de Octavio Getino, que en un tono alegórico se dedica a plantear fuertes críticas sociales de orden político, entablando el paralelismo entre la figura del "Familiar" (el Diablo según la tradición norteña) y el imperialismo y los militares. Una versión más moderada de ese argumento la realiza Luis Saslavsky con “Fausto Criollo” (1979), la cual está basada en la obra homónima de Estanislao Del Campo. Sin embargo, es en “Nazareno Cruz y El Lobo” (1975), de Leonardo Favio, que se consigue la gran personificación del Diablo en el cine argentino. Conocido aquí como "el Poderoso" y encarnado por Alfredo Alcón, su personaje se eleva sobre un filme de logros irregulares. Alcón también encarna a una especie de Fausto en “El Agujero en la Pared” (1982), de David José Kohon, donde Mario Alarcón encarna a un simpático y picaresco Diablo conocido como "Mefi".


El Diablo en el cine actual:

Durante los años noventa en adelante, seguirían estrenándose películas en las que el Señor de las Tinieblas participa como protagonista, o como personaje secundario. En cintas como “Needful Things” (1993), “El Día de la Bestia” (1995), “Eko Eko Azaraku” (1995), “The Prophecy” (1995), “The Devil´s Advocate” (1997), y “End of Days” (1999), entre otras, el Diablo aparece en todas las formas imaginables, aunque generalmente se camuflándose bajo una apariencia humana. Las temáticas van desde el intento de Lucifer por desatar el infierno en la Tierra, hasta la sencilla captura de almas con las cuales pretende engrosar su colección. En los últimos años, han aparecido pocas propuestas originales como por ejemplo “Constantine” (2005), del director Francis Lawrence, la cual si bien no está centrada en el Diablo, este realiza una interesante aparición en la historia. Además se ha realizado una serie de remakes de algunos clásicos del género, como el ya mencionado “The Omen” (2006), o el de la comedia “Bedazzled” (2000), por citar algunos. Evidentemente es imposible citar todas las cintas que hacen alusión a la figura del Diablo o a sus seguidores. Constantemente están siendo realizados films de todos los géneros que involucran al Señor de las Tinieblas. Mientras esperamos que la industria cinematográfica mundial nos sorprenda con alguna nueva joya del cine demoníaco, solo nos queda revisar algunos de los grandes clásicos que alguna vez presentaron al Diablo entre sus filas.



por Fantomas.

lunes, 26 de octubre de 2009

Angel Heart: Una historia de detectives con tintes sobrenaturales.

“Angel Heart” (1987), es un thriller del director Alan Parker, el cual está protagonizado por Mickey Rourke, Robert De Niro y Lisa Bonet.

Harry Angel (Mickey Rourke) es un detective privado que es contratado por un estudio de abogados para realizar una investigación para uno de sus clientes, el señor Louis Cyphre (Robert De Niro). Su misión será buscar a un famoso cantante de los años treinta llamado Johnny Favorite, que desapareció durante la Segunda Guerra Mundial de forma misteriosa. Aunque en principio parece una tarea sencilla, durante su investigación Angel se topará con una serie de personas brutalmente asesinadas, lo que lo hará temer por su propia vida.


A mediados de la década del ochenta, el director Alan Parker descubriría la novela “Falling Angel”, del escritor William Hjorstberg, en la cual un detective llamado Harry Angel se veía enfrentado a magia negra, asesinatos, y tabúes sexuales durante el curso de uno de sus tantas investigaciones. Interesado en llevar la historia a la pantalla grande, Parker rápidamente se puso a trabajar en la confección de un guión. Una vez terminado el escrito, el director emprendió la tarea de seleccionar al elenco de su nueva producción. Tras descartar a nombres como Al Pacino, Jack Nicholson y Marlon Brando, el realizador contrató a Robert De Niro y a Mickey Rourke para interpretar los roles protagónicos masculinos. En cuanto al rol protagónico femenino, una joven madre soltera llamada Epiphany Proudfoot, la cual está involucrada en rituales vudú, el director se decantó por la actriz Lisa Bonet. Sin embargo, Parker jamás imaginaría los problemas que le traería dicha decisión. Bonet era conocida por haber trabajado durante años en la serie familiar “The Cosby Show” (1984-1992), por lo que cuando se supo que debía participar en algunas escenas de sexo, los fanáticos de la serie emprendieron una cruzada en contra de la cinta, lo que eventualmente terminó influyendo en el resultado de la misma.

La cinta se ambienta en la década del cincuenta y su protagonista, Harry Angel, es un detective caído en desgracia que se encuentra desesperado por encontrar un nuevo trabajo. Es ahí cuando se presenta el misterioso y algo excéntrico Louis Cyphre, quien le ofrece una considerable cantidad de dinero por encontrar a un famoso cantante que mantiene una deuda con él. Aunque en apariencia se trata de un trabajo sencillo, Angel no tardará en darse cuenta que tras la figura del artista, se esconde un oscuro secreto que debe ser protegido a toda costa, lo que provoca que muchas de las personas involucradas en la investigación comiencen a aparecer brutalmente asesinadas. De esta forma, durante el transcurso del film el espectador es testigo de cómo Angel rastrea a cada una de las personas que conocieron al ahora desaparecido Johnny Favorite, entre las cuales se encuentra un facultativo adicto a la morfina, un guitarrista que solía acompañar al cantante en sus presentaciones, y una mujer de clase acomodada que exhibe un marcado interés por el ocultismo, entre otros.

Eventualmente, Harry Angel llega hasta Epiphany Proudfoot, quien es la hija de la amante que tenía Johnny Favorite antes de la guerra. La atractiva muchacha de 17 años de edad no solo llama la atención del detective por su innegable belleza, sino que también por el hecho de que desde la muerte de su madre, ella tiene una conexión directa con el mundo del ocultismo ya que ejerce como sacerdotisa vudú. Entre ambos personajes no tarda en desarrollarse una marca tensión sexual, que terminará estallando en la bullada escena de sexo del film. Si bien es innegable que dicha escena es bastante gráfica y violenta, también resulta evidente que está repleta de simbolismos, y que fue incluida por el director con la intención de arrojar cierta luz con respecto al misterio que rodea a la investigación del detective. Y es que durante el acto sexual, comienzan a ocurrir ciertos sucesos paranormales que parecen indicar que se trata de una unión prohibida, dominada por fuerzas oscuras e invisibles, que terminará acercando al protagonista a una verdad que era mejor mantener oculta.

Esta no es la única escena en la que Alan Parker introduce ciertos simbolismos, los cuales a lo largo del film oscilan entre lo sutil y lo grotesco. Al mismo tiempo, existen diversas referencias a la religión católica durante el transcurso de la historia, así como también son apreciables otras relacionadas con la iconografía satánica y el vudú. Por otro lado, el director se esmera por otorgarle un carácter sobrenatural a algunos objetos cotidianos como ventiladores o ascensores, cuya presencia pareciera augurar el descenso de algunos personajes al infierno. Las pistas que presenta la cinta son innumerables, e incluso se encuentran ocultas en las frases algo metafóricas que suele mencionar Louis Cyphre en cada una de sus apariciones. Por último, a medida de que la investigación avanza, Angel comienza a tener extrañas pesadillas y a sufrir una serie de cambios, que terminarán definiendo su destino en esta intricada y peculiar historia de detectives.

En lo que respecta a las actuaciones, la totalidad del elenco realiza un trabajo magnífico. En aquella época Mickey Rourke estaba en la cima de su carrera, y eso queda demostrado con su estupenda interpretación de un detective que acorralado por sus necesidades económicas, termina aceptando un trabajo que amenaza con destruir su cordura e que incluso puede costarle la vida. Lisa Bonet por su parte, si bien realiza una encomiable labor interpretando a la seductora Epiphany Proudfoot, lamentablemente su participación fue opacada por la polémica relacionada con la ya mencionada escena de sexo. Por último cabe destacar a Robert De Niro, cuya interpretación de la encarnación del Diablo resulta inolvidable. Fue tal el impacto que provocó el actor con su personaje, que Alan Parker declaró en una ocasión que evitaba confrontarse con De Niro en determinadas escenas, ya que se sentía intimidado por su papel. Por otro lado, la cinta además cuenta con el brillante trabajo de fotografía de Michael Seresin, quien logra dotar a las calles de la ciudad de Nueva Orleans de una atmósfera por sobre todo escalofriante. Cabe mencionar que el hecho de que la película haya sido rodada utilizando tonalidades monocromas, responde al deseo del director de filmar la historia en blanco y negro, idea que a los ejecutivos de la productora Carolco no les resultó demasiado atractiva. Por último cabe destacar la estupenda banda sonora del compositor Trevor Jones, que ayuda a reforzar la atmósfera siniestra que caracteriza al relato.

“Angel Heart” no solo es una cinta por sobre todo provocadora, sino que además presenta una interesante mezcla de géneros. Si bien comienza como una típica historia de detectives, en la más pura tradición de las novelas de Raymond Chandler, lentamente empieza a mutar en un relato de terror sobrenatural, lo que obviamente la convierte en un producto llamativo. Y es que en muchos sentidos se trató de una película innovadora para la época, y hoy en día puede apreciarse su influencia en algunas producciones de corte similar. Curiosamente, debido a que el largometraje contiene altas dosis de violencia y sexualidad, este tuvo que ser editado en su momento por Alan Parker, debido a las presiones de los organismos de censura. Es por este motivo que existen tres versiones del film, las cuales varían en el grado de crudeza de algunas escenas, y en la inclusión de algunos flashbacks que tienen relación con lo sucedido con Johnny Favorite durante la guerra. Pese a que el desenlace puede resultarle algo predecible a algunos espectadores, “Angel Heart” se alza como una de las mejores producciones rodadas durante la década del ochenta, la cual pese al paso de los años ha sabido conservar intacto su peculiar encanto.



por Fantomas.
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