martes, 30 de octubre de 2007

Vértigo: La obra más aclamada del maestro del suspenso.

“Vertigo” (1968), es un film de suspenso del director Alfred Hitchcock, el cual está protagonizado por James Stewart y Kim Novac.

Durante una persecución en las azoteas de San Francisco, el inspector de policía Scottie Ferguson (James Stewart) queda colgando en la cornisa de un edificio. Lamentablemente, a causa de su acrofobia no logra darle la mano al policía que lo acompañaba, el cual termina cayendo al vacío. Este hecho lo obliga a retirarse prematuramente del servicio. Un día recibe un llamado de Gavin Elster (Tom Helmore), un viejo compañero de estudios que está casado con Madeleine (Kim Novak), una acaudalada heredera la que según Elster, pareciera estar poseída por el espíritu de su bisabuela Carlota Valdés. Por esta razón, Elster le pide a Scottie que la siga para evitar que esta se suicide, tal como lo hizo su antepasada. Ferguson acepta de mala gana, pero luego de unos días observándola, empieza lentamente a obsesionarse, para terminar enamorándose perdidamente de ella. Luego de rescatarla de un intento de suicidio, comenzaran un tórrido romance que tendrá insospechadas consecuencias.

“Vértigo” es considerada por muchos como la obra maestra del director inglés Alfred Hitchcock, a pesar de que en su momento no tuvo una gran aceptación. El guión es una adaptación de la novela “De entre los muertos” de los escritores Pierre Boileau y Thomas Narcejac. Un par de años antes, el director había intentado adaptar otra novela de los franceses, “Celle qui n'était plus”, que finalmente llevó al cine el director Henri Georges Clouzot bajo el titulo “Les diaboliques” (1964). La adaptación estaría a cargo de Alec Copel y Samuel Taylor, quienes convirtieron el texto original en una intricada historia de pasión, obsesión y muerte, utilizando la trama policial descrita por los escritores franceses como punto de partida. Es bien sabido que Hitchcock era bastante minucioso al momento de desarrollar sus proyectos. Él se encargaba de decirle al guionista como debía ser cada escena, ya que de antemano tenía pensado cómo tenían que ser cada uno de los personajes, y como estos debían desenvolverse en el mundo creado por el director. Todos los elementos del film, incluyendo el vestuario y los escenarios, fueron minuciosamente seleccionados por Hitchcock, cuyo detallismo nunca es gratuito. De hecho, fue idea del mismo director trasladar la acción de la ciudad de París a la de San Francisco.

Es importante mencionar que el cambio más importante que presenta la adaptación con respecto a la novela, es que Hitchcock decide revelar el giro final del escrito a los dos tercios del metraje (la dualidad Madeleine/Judy). Algunos años más tarde, el director le revelaría a su colega Francois Truffaut, que dicho cambio había sido realizado pensando en que en la cinta debía prevalecer el suspenso sobre la sorpresa. Es por esto que una vez revelado el misterio que esconde la figura de Madeleine, Hitchcock invita al espectador a preguntarse cual será el próximo movimiento del protagonista una vez que se ha enterado de la verdad. Al momento de constituir el elenco, Hitchcock desde un principio tenía la intención de contratar a James Stewart para interpretar el papel protagónico. Esta sería la cuarta y última colaboración entre el actor y el director, quien tras el estreno de la cinta declaró que tal vez fue un error incluir a Stewart en el proyecto debido a que a sus 49 años, podía ser considerado como demasiado viejo para el rol. Por otro lado, Vera Miles había sido seleccionada en un inicio para interpretar a Madeleine Elster, pero luego que la actriz abandonara la producción debido a su embarazo, terminó siendo contratada
Kim Novak.


En esta ocasión, Hitchcock utiliza una trama policial como una suerte de excusa para presentar una historia acerca de un hombre obsesionado por recuperar a su amada muerta, con todos los matices psicológicos que esto conlleva. La película está claramente divida en dos segmentos; durante la primera mitad de la cinta, nos es presentado el protagonista y algunos de sus problemas, y vemos como este gradualmente comienza a enamorarse de Madeleine, mientras que en el segundo tramo del relato, somos testigos de cómo el protagonista intenta por todos los medios “revivir” a su amada utilizando a una mujer idéntica a Madeleine. Y es que “Vértigo” no solo es una historia de suspenso con tintes trágicos, sino que también es una cinta que explora a fondo la psicología de un protagonista cuya obsesión lo lleva a límites insospechados.

Scottie Ferguson es un personaje complejo, y Hitchcock se encarga de retratar sus problemas y frustraciones mediante una serie de sutiles simbolismos que van apareciendo a lo largo del film. Además de sufrir acrofobia, el protagonista es retratado como un hombre impotente sexual, problema que si bien es descrito de manera explícita en la novela, en el film solo es mencionado de forma sutil. Esto queda explicitado en la escena en la que Scottie se encuentra en el departamento de su amiga Midge (Barbara Bel Geddes). En dicha escena, no solo ella le recuerda su corto noviazgo el cual terminó debido a que jamás pasó nada entre ellos, sino que además al mismo tiempo, el protagonista se encuentra manipulando torpemente un bastón al cual no sabe que uso darle. Eventualmente, Scottie apunta un sostén con su bastón, lo que no solo transforma al objeto en un símbolo fálico, sino que además da a entender que no sabe que hacer con el en presencia de la mujer que desea. Muy ligado a esto se encuentra la utilización de la torre Coït por parte del director. Dicha torre también sería un símbolo fálico que irónicamente, es visible desde el hogar de Scottie, por lo que funciona como una suerte de burla a su condición.


Otro rasgo importante de la personalidad Scottie queda evidenciado luego de que este se acuesta con Madeleine. Él está convencido de que ella es una reencarnación de su bisabuela Carlota, lo que quiere decir que en su mente, piensa que se ha acostado con una mujer ya fallecida. Hitchcock se encargó de aclarar de que esto era un caso de necrofilia, que respondía a la incapacidad del protagonista de tener relaciones sexuales con una persona de carne y hueso. Este patrón se repetirá en la segunda mitad de la película, cuando él intenta convertir a Judy en Madeleine. En este punto del film, nuestro protagonista ha cambiado radicalmente de un hombre recto y tradicional, a un hombre totalmente entregado a sus emociones. Un sinnúmero de estudios señalan a “Vértigo” como la obra más personal del director, al punto que se ha identificando al protagonista del film como el alter ego del director, debido a que el relato explicaría su relación con la actriz Grace Kelly. Luego de haber trabajado con ella en un par de películas, el realizador quedó enajenado con ella, pero cuando esta se casó con el Príncipe Rainiero y dejó la actuación, Hitchcock quedó destrozado. Es por esta razón que el director presenta a un protagonista desgraciado, desesperado y obsesionado con una mujer que existe pero que es inalcanzable para él. En cierta medida, esta producción tuvo tintes catárticos para el realizador, quien estaba sufriendo por la situación que vivía en aquella época.

“Vértigo” es una película prácticamente perfecta, la cual además presenta la estupenda banda sonora del compositor Bernard Herrmann, la hermosa fotografía de Robert Burke, y la excelente labor de Hal Pereira y Henry Burnstead, quienes estaban a cargo de la dirección artística, por la cual obtuvieron una nominación al Oscar, así como también la obtuvieron Harold Lewis y Winston Leverett por su trabajo de sonido. Demás está mencionar la impecable labor de los protagonistas, quienes hacen un espléndido trabajo dándole vida a sus atormentados personajes. A causa del escaso éxito que tuvo el film, seria la última vez que Hitchcock trabajaría con Stewart, pese a la posterior insistencia del actor por participar en los proyectos del británico. La película, que en su momento no tuvo buena aceptación ni por parte del público ni de la crítica, ha envejecido de manera extraordinaria, alzándose como una de las obras más importantes de la cinematografía mundial.


* Como dato, las escenas donde se demuestra el vértigo sufrido por el protagonista, se realizaron mediante un efecto de cámara llamado “trombone shot”, que consiste en colocar la cámara alejada del sujeto a filmar para luego ir acercando la cámara (Travelling) alejando al zoom al mismo tiempo.
por Fantomas.

sábado, 27 de octubre de 2007

The Incredible Shrinking Man: Como medir un par de centímetros y no morir en el intento.

“The Incredible Shrinking Man” (1957), es un film de ciencia ficción del director Jack Arnold, el cual está protagonizado por Grant Williams y Randy Stuart.

Scott Carey (Grant Williams) disfruta una tarde de verano junto a su esposa Louise (Randy Stuart), tomando el sol en la cubierta del yate de su hermano, cuando una nube radioactiva que se comienza a acercar al yate envuelve a Scott por completo. Seis meses después, él se da cuenta de que toda su ropa le queda grande. Preocupado por esta situación, decide ir al doctor el cual le confirma que ha perdido peso, además de un par de centímetros de estatura. A partir de ese momento, se seguirá encogiendo y a medida de que eso sucede, va aumentando su grado de paranoia respecto al entorno que lo rodea.


Tan pronto como Richard Matheson publicó su novela “El hombre menguante” en 1956, fueron muchos los interesados en llevarla a la pantalla grande. Entre ellos se encontraba Albert Zugsmith, quien en ese entonces era productor de la Universal. Él no solo compró los derechos de la novela, sino que también contrató al mismo Matheson para adaptarla. El escritor se vio en la obligación de realizarle una serie de cambios al relato, con el objetivo de que este se acercara al formato cinematográfico. Con respecto a esto, Matheson declaró en una ocasión que “la historia debía estar narrada en orden cronológico. En un principio había empezado a escribir mi novela de esa forma, pero el proceso se me hizo tedioso por lo que terminé reestructurándola de la misma forma que había estructurado ´I Am Legend´: comencé en la mitad de la historia, para luego explicar lo sucedido anteriormente mediante flashbacks”. Sin embargo, Matheson sería obligado a escribir el guión de “The Incredible Shrinking Man” de manera cronológica, labor en la que sería secundado por Richard Alan Simmons.

Por otro lado, sería Jack Arnold, un realizador que no había logrado el beneplácito de la crítica pese a haber dirigido algunos de los grandes clásicos del cine de ficción como por ejemplo “It Came From Outer Space” (1953), “Creature From the Black Lagoon” (1954), y “Tarantula” (1955), el escogido por Zugsmith para dirigir la cinta. Pese a que la película fue realizada con un escaso presupuesto, esta logra separarse del resto de las producciones de similar corte que fueron realizadas durante la década de los cincuenta. El equipo técnico trabajaría durante ocho meses preparando los efectos especiales y la fotografía del film, y cuando comenzaron las filmaciones solo el elenco y el equipo de filmación tenía la posibilidad de entrar al set. Es importante mencionar que no todos los efectos especiales fueron realizados utilizando trucos de fotografía; también se utilizaron algunos objetos de utilería gigantes, los cuales fueron construidos especialmente para algunas de las escenas claves de la cinta.

Cabe mencionar que a petición del productor, Matheson no incluyó en el guión algunos pasajes de la novela que presentaban una fuerte connotación sexual, como por ejemplo el lío que el protagonista tiene con un pederasta. En ese sentido, la descripción que Arnold realiza de la desintegración de la relación matrimonial del protagonista, está plagada de momentos sutiles pero surrealistas que hacen hincapié en la creciente alienación de la pareja. Esto nos lleva a una de las escenas más memorables del film, la cual curiosamente fue editada cuando la cinta se exhibió en los Estados Unidos. En un momento de la historia, Scott conoce a una enana en una cafetería con la cual comienza una relación sentimental la que solo es insinuada por el director. Dado que Grant Williams se negó a usar a una enana real para interpretar a la feriante con quien su personaje tiene un affaire, Arnold tuvo que filmar a los dos actores en unos sets llenos de muebles gigantes para así lograr el efecto deseado.

Esta no sería la única dificultad que tendría que enfrentar Arnold y compañía durante la realización de la cinta. La famosa escena en la que Scott batalla con la araña gigante, la cual involucraba el uso de una tarántula entrenada que había sido utilizada por el director en el film “Tarantula”, resultó ser sumamente difícil de filmar. Lo mismo sucedió en gran parte de las escenas en las cuales el protagonista es tan pequeño como un botón. De hecho Matheson, quien solía visitar el set de filmación a diario, en una ocasión declaró: “cuando ellos estaban rodando la escena de la inundación, en la cual se puede ver un lápiz gigante y el calentador de agua destruido, el pobre Grant Williams se veía abatido. Estuvo a punto de matarse en varias ocasiones, como cuando casi se electrocuta o cuando estuvo a punto de ahogarse”. Afortunadamente, el trabajo duro dio sus frutos, y la película sigue siendo recordada por sus entrañables e imaginativos efectos especiales, responsables en gran medida del especial encanto que tiene este film.

En el ámbito más filosófico de la cinta, Arnold intenta plasmar los distintos problemas que tendrá que enfrentar el protagonista, los cuales van más allá del simple hecho de estar empequeñeciéndose. A medida que va disminuyendo su tamaño, Scott va perdiendo todo aquello que lo define como hombre. De hecho, llega un momento de la historia en que este es visto prácticamente como un juguete por su esposa (el solo hecho de que comience a vivir en una casa de muñecas reafirma esa idea). Al final del día, es la mente del protagonista la que se ve más afectada durante todo este proceso, algo que se verá plasmado en su discurso final. Y es que esta increíble situación termina convirtiéndose en un viaje cuyo destino final es el autoconocimiento. La profundidad que presenta todo el relato, da paso a uno de los finales más cerebrales que se haya visto en el cine de ciencia ficción. La reflexión final de Scott ha sido interpretada en múltiples ocasiones como una rendición etérea frente al destino inevitable, así como también como una suerte de metáfora acerca de nuestro lugar en el mundo. Independiente del significado de las últimas palabras de Scott, los momentos finales de la cinta son realmente sobrecogedores.

Por otra parte, la actuación de Grant Williams es realmente sobresaliente, debido a que no solo logra que su personaje resulte creíble, sino que además logra que el espectador se identifique con su situación. Como ya había mencionado anteriormente, el trabajo de fotografía realizado por Clifford Stine, Roswell A. Hoffman y Everet A. Broussard, es en parte uno de los responsables de que esta cinta sea considerada como uno de los grandes clásicos del género. Por otro lado, la banda sonora compuesta por Hans J. Salter y Herman Stein, acompaña de manera perfecta a las imágenes, complementando de buena manera la atmósfera pesimista que el director le imprime al relato. “The Incredible Shrinking Man” es una película que fusiona de manera inteligente un entretenido relato fantástico, con una serie de postulados filosóficos y metafísicos que resultan ser realmente interesantes. Aunque en un momento se pensó en realizar una secuela en la cual la esposa del protagonista terminara internándose en el mundo atómico de su marido, el proyecto terminó siendo desechado por lo estúpido del guión. Varios años después, el infame Joel Schumacher realizaría “The Incredible Shrinking Woman” (1981), la cual obtuvo resultados tan nefastos que poca gente conoce su existencia. En definitiva, esta película es un verdadero imperdible del cine de ciencia ficción, la cual afortunadamente ha envejecido bastante bien, manteniendo intacto su particular encanto.




por Fantomas.

Sunshine: El Sol se está apagando.

“Sunshine” (2007), es un film de ciencia ficción del director Danny Boyle, el cual está protagonizado por Cillian Murphy, Chris Evans, y Rose Byrne.

En el año 2057, la Tierra se ve enfrentada a un invierno sin fin debido a que el sol está a punto de extinguirse, lo que inevitablemente provocará el exterminio de la raza humana. Es por esto que un grupo de científicos emprenden un viaje a bordo del Ícaro II, con el objetivo que plantar una bomba que logre reavivar el fuego solar.


Tras filmar “Millions” (2004), el director británico Danny Boyle comenzaría a trabajar con el guionista Alex Garland en lo que sería su próximo proyecto al interior de la 20th Century Fox. Garland había escrito el borrador de una cinta de ciencia ficción la cual estaba inspirada en algunas ideas científicas referentes a un posible desequilibrio termodinámico en el universo. Al guionista le había llamado particularmente la atención un artículo escrito por un científico ateo, el cual proyectaba el futuro de la humanidad en el caso de que el sol se apagara. Sería esta la idea que comenzaría a desarrollar junto a Boyle, con quien trabajaría durante un año, tiempo en el cual escribieron alrededor de 35 borradores antes de llegar al guión final. En cierta medida, Boyle consideraba la historia de “Sunshine” como una fábula contemporánea acerca de los peligros de calentamiento global. Al mismo tiempo, la historia también refleja la arrogancia de algunos científicos que hacen caso omiso del desequilibrio natural latente, debido a que piensan que tienen las respuestas para todo.

Para imprimirle un mayor realismo a la cinta, Boyle contrató a algunos asesores de la NASA quienes se encargaron de entregarle datos científicos con respecto a la actividad solar, y a los requerimientos que podría necesitar una tripulación que se embarcase en una misión por un tiempo prolongado. Aunque dichos asesores le comentaron que una bomba nuclear difícilmente podría reactivar la actividad solar, de todas formas Boyle y compañía decidieron tomarse una libertad creativa con el objetivo de que la historia resultara más interesante. Cuando Boyle le presentó el guión al productor Andrew Mcdonald, este se mostró preocupado por las numerosas similitudes que el proyecto presentaba en relación al fallido remake de “Solaris” realizado en el 2002. Fue por este motivo que la cinta finalmente sería financiada por la Fox Searchlight, que es la unidad del estudio que se preocupa de financiar los proyectos independientes. Por otro lado, al momento de conformar su elenco, Boyle optó por contratar a actores de distintas nacionalidades, con el fin de reflejar que el objetivo de la tripulación que protagoniza la historia es buscar el bien toda de la humanidad, y no de un grupo específico. Una vez seleccionado el elenco, el proceso de filmación comenzó en agosto del 2005, y se extendería por alrededor de 15 semanas al interior de los 3 Mills Studios en Londres.

La verdad es que “Sunshine” presenta varios elementos recurrentes de las películas de ciencia ficción cuya historia se desarrolla al interior de una nave espacial. En el ámbito humano, nos encontramos con un grupo diverso de personas que cuando se ven enfrentados a algunas dificultades, comienzan a experimentar una serie de conflictos que terminarán fragmentado las relaciones interpersonales de la tripulación. Por otro lado, al igual que en cintas como “Event Horizon” (1997), nos encontramos con un personaje que no puede resistir sentirse atraído y obsesionado por aquello que está investigando, lo que no solo lo terminará arrastrando a la locura, sino que además lo convierte en una figura peligrosa para el resto de sus compañeros. Finalmente, la cinta también presenta los espacios claustrofóbicos tan propios de este tipo de producciones, y se puede apreciar la influencia ejercida por films como “Alien” (1979), “Solaris” (1972), y “2001: A Space Odyssey” (1968), en el diseño de la nave en la cual viajan los protagonistas.

Básicamente, “Sunshine” le presenta al espectador la visión de un mundo que se enfrenta a su destrucción inminente, y los conflictos que esto provoca incluso en aquellos que están haciendo todo lo posible por asegurar la sobrevivencia de la raza humana. Incluso en una crisis de semejante magnitud, algunas personas son incapaces de ver más allá de sus propias desilusiones, de perdonar los errores de los demás, o de dejar de lado sus ambiciones. Es por este motivo que la historia se centra mayormente en el comportamiento de los tripulantes del Ícaro II, más que en el desarrollo de la propia misión. Lamentablemente, pese a que la cinta está plagada de inteligentes diálogos, y los protagonistas en su mayoría resultan ser bastante interesantes, por momentos estos se convierten en personajes algo unidimensionales que corresponden al arquetipo del villano de turno, la damisela en desgracia, y el héroe fragmentado por sus propias vivencias y sus sueños rotos.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un buen trabajo, destacándose la labor de Cillian Murphy, Rose Byrne, Chris Evans. Por otro lado, la cinta cuenta con un excelente apartado de efectos especiales y una espléndida dirección de arte. En particular resultan destacables las escenas en las cuales algunos de los protagonistas se sientan a contemplar un simulador de la luz solar, el cual parece tener un efecto casi hipnótico para quienes nunca han contemplado el verdadero resplandor del sol. Dichas escenas se contraponen a aquellas que transcurren en el resto de las habitaciones de la nave, en las cuales predominan las tonalidades verdes, azules y grises. La banda sonora por su parte, la cual fue compuesta por John Murphy, si bien es poco utilizada durante el transcurso de la película, de todas formas ayuda a resaltar la sensación de urgencia que predomina en la historia. Por último, cabe destacar el estupendo trabajo de fotografía de Alwin H. Kuchler, el cual contribuye a crear una atmósfera claustrofóbica y de paranoia constante, en especial durante el último tramo del film.

“Sunshine” es una película bien lograda que demuestra la versatilidad de su director, quien ha sabido saltar de un género a otro sin mayores inconvenientes. Aunque como mencioné anteriormente, gran parte de la cinta se centra en los conflictos de los personajes, de todas formas esta resulta ser interesante si es que pensamos en el relato como un estudio del comportamiento social durante una situación determinada que atenta contra la vida de los involucrados en la misma. El mayor mérito de Danny Boyle es haber realizado una película que no solo nos trae a la memoria algunos de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción, sino que además presenta una historia que fluye de manera dinámica, gracias a las altas dosis de tensión que contiene las cuales están dadas por lo impredecible de toda la situación. En definitiva, “Sunshine” es una de las mejores entradas en el género de la ciencia ficción de los últimos años, lo que la convierte en una obra más que recomendable.



por Fantomas.

jueves, 25 de octubre de 2007

Videodrome: Esa pequeña caja idiota.

"Videodrome" (1983), es un film de horror y ciencia ficción del director David Cronenberg, el cual está protagonizado por James Woods y Deborah Harry.

Max Renn (James Woods) dirige un canal de televisión de dudosa reputación, el que cuenta mayoritariamente con shows pornográficos en su parrilla programática. Cierto día, uno de sus empleados le muestra una cinta pirata de un programa llamado “Videodrome”, en el que muestran escenas de tortura bastantes realistas. Al intentar averiguar más sobre este bizarro programa, Renn caerá en una espiral del que le será difícil escapar y que amenaza con destruirlo por completo.

A principios de los ochenta, el director David Cronenberg no era más que una promesa dentro del mundo del cine fantástico, que se caracterizaba por realizar películas serie B de terror y ciencia ficción que presentaban un toque bastante personal. Si bien había logrado llamar la atención del público y la crítica con varias de sus primeras obras, no fue hasta el estreno de “Videodrome” que realmente comenzó a ser reconocido como un autor más profundo, capaz de invitar a la reflexión al espectador al mismo tiempo que lo ataca con potentes imágenes. Y es que a través de este film el director no solo despliega un complejo, brillante, y ambiguo discurso sobre la estructura de la sociedad moderna, sino que además reestructura el núcleo dramático que presentaban sus anteriores producciones. Es así como ahora el centro de atención deja de ser una mujer sexualmente transgresora, o los elementos desagradables y dañinos de la sociedad, para dar paso a la exploración del yo interno, y a los efectos que los apetitos y las ansiedades tienen en el ser humano tanto física como mentalmente, y que eventualmente pueden llegar a convertirlo en un verdadero monstruo.

En “Videodrome”, Max Renn es el co-director de un pequeño canal de televisión llamado Channel 83, el cual en su gran mayoría transmite programas con un alto contenido de violencia y otros de carácter erótico. Al mismo tiempo que Max comienza una relación amorosa con una conocida locutora de radio llamada Nicki Brand (Deborah Harry), se topa con un depravado programa clandestino llamado Videodrome, el cual exhibe mutilaciones, torturas y asesinatos reales. Lo que Max no sabe, es que el show tiene la capacidad de introducirse en las mentes de sus televidentes, provocándoles extrañas visiones que pueden transportarlos a los límites de la locura. Su obsesión por el programa, y los efectos que este está provocando en su persona, lo llevarán a investigar la identidad de sus responsables, sin imaginarse que pronto se convertirá en el instrumento de una lucha cuya importancia sobrepasa su comprensión.


Son varios los temas que presenta el film y que durante el transcurso de los años, han sido objeto de discusión y estudio por parte de los entendidos y los aficionados por igual. Por un lado aparece una pregunta obvia; ¿Qué tan ligado está el film a la pornografía? Si nos ceñimos a la definición de pornografía del sociólogo y filósofo francés Jean Baudrillard, quien afirma que el término no solo hace alusión a la descripción gráfica de actos sexuales, sino que a la tendencia moderna de mantener una relación completamente transparente entre el espectador y el observado, que es precisamente lo que le sucede a Max quién en cierta forma se fusiona con el morboso programa que observa con tanta atención, entonces podemos decir que “Videodrome” es en parte una cinta que básicamente habla de la pornografía a la que nos someten los medios todos los días. Al mismo tiempo, Baudrillard también afirma que la pornografía busca básicamente reemplazar la realidad por una hiperrealidad, suplantando por completo aquello que describe como un falso modelo, deformando la estructura mental de quien lo observa, lo que nuevamente nos lleva a las mutaciones de distinta índole que sufre el protagonista durante el transcurso del film.

Muy ligado a esto se encuentra lo expuesto por el también filósofo Marshall McLuhan, quien en algunos de sus libros explora las profundas modificaciones físicas y psicológicas a las que es sometida la humanidad por los medios de comunicación. Para entender mejor el origen o el catalizador de las horrendas mutaciones que sufre Max, es necesario identificar una de las ideas centrales que Cronenberg expone en su film: “el medio es el mensaje”. Los medios, en especial la televisión, constantemente están indicándonos pautas morales y conductuales, y manejando el flujo de nuestros pensamientos y creencias, lo que inevitablemente termina afectándonos de una forma u otra. Al mismo tiempo, el director expone la idea de que la tecnología no es más que una extensión de nuestro cuerpo. Mediante una serie de potentes y escalofriantes secuencias, en las que por ejemplo el protagonista introduce en su decadente cuerpo varios objetos entre los que se destacan las ya desaparecidas cintas de video, Cronenberg se encarga de dejar en claro el poder transformador de la tecnología y de los mensajes que se entregan mediante la misma, los cuales no siempre obtienen el resultado esperado por quienes los emiten.


Igualmente interesante resulta ser el concepto de “nueva y vieja carne” del cual se habla durante el transcurso del film. Básicamente la “vieja carne” se refiere al estado físico y psicológico del protagonista antes de ser contaminado por las poderosas imágenes a las que es sometido durante el visionado de Videodrome. Será tras la constante exposición a dichas imágenes, que eventualmente Max pasará a un nuevo estado el cual reconoce como la “nueva carne”. Dicho estado bien podría ser interpretado como el punto culmine de la degeneración del hombre a manos del mensaje que se esconde tras las imágenes a las que es expuesto, independientemente de cuál sea su contenido. Y es que no resulta extraño encontrarse con gente que ha convertido a la televisión en su nuevo Dios, uno al que le rinden culto día tras día, y cuyos mandamientos siguen al pie de la letra. Esta noción cobra mayor sentido cuando nos damos cuenta que el oscuro show ha sido creado por un grupo de extrema derecha, cuyo único objetivo es limpiar la sociedad eliminando a los consumidores de pornografía, transformando su obsesión en un arma que causará su propia destrucción. 

Más allá del complejo mensaje que intenta entregar Cronenberg, el film cuenta con la sólida actuación de James Woods, en quien recae gran parte del peso de la historia, y con el correcto trabajo interpretativo de Deborah Harry, quien es más conocida por ser la vocalista del grupo Blondie. Igualmente destacable resulta ser el trabajo de fotografía de Mark Irwin, y la envolvente banda sonora compuesta por Howard Shore. “Videodrome” es una cinta visualmente impactante, que presenta una buena cantidad de escenas gore de gran factura, y otras tantas cargadas al erotismo. En gran medida se trata de una obra con tintes experimentales y de difícil lectura, razón por la cual es imposible captar la totalidad de su mensaje con un solo visionado. Afortunadamente, el director sabe equilibrar bien los aspectos filosóficos de su film con aquellos que están pensados para mantener el interés del espectador, por lo que la cinta presenta un buen ritmo narrativo. Esta es por lejos la obra más discutida de David Cronenberg, y las razones de esto saltan a la vista. Y es por esto que con el tiempo se ha convertido en un film de culto, que es repulsivo y atrayente a la vez, y que adopta la forma de un retorcido rompecabezas que invita al espectador a buscar algunas respuestas por su propia cuenta.

 

por Fantomas.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Black Sabbath: Tres historias de terror.

“I tre volti della paura” (1963), es un film de terror del director Mario Bava, el cual está protagonizado por Boris Karloff, Michele Mercier y Mark Damon.

Un peculiar anfitrión presenta un trío de atmosféricos relatos de horror sobre: Una mujer que permanece aterrorizada en su departamento a causa de una serie de llamadas telefónicas amenazantes; un granjero ruso que a principios del siglo XIX intenta defender a su familia del ataque de un grupo de peligrosos vampiros; y una enfermera que toma una decisión fatal mientras se encuentra preparando el cuerpo de una de sus pacientes, quien era una médium que falleció mientras oficiaba una sesión de espiritismo.

Tras el exitoso estreno del film de horror gótico “La maschera del demonio” (1960), el director italiano Mario Bava adquirió la atención necesaria como para embarcarse en proyectos más ambiciosos, mediante los cuales pretendía exponer todo su talento como realizador. Entre dichos proyectos se encontraba “I tre volti della paura”, una cinta de antologías la cual marcaba el regreso parcial del realizador a los terrenos del horror gótico. Dentro del ámbito cinematográfico, las llamadas antologías son películas conformadas por una serie de historias cortas, las cuales pueden o no tener alguna relación entre sí. En el caso particular del film de Bava, Boris Karloff, quien oficia de maestro de ceremonias, presenta tres relatos enmarcados dentro del género del horror, los cuales se alzan como entidades independientes que presentan una temática y un estilo distintivo, lo que en gran medida no solo permitió que el director exhibiera gran parte del espectro de su talento, sino que además le otorgó la posibilidad de hacer patente su inclinación por las historias que ahondaban en la denigración de la condición humana, y por aquellas que formulaban hipótesis con respecto a la verdadera naturaleza de la maldad.

El primer segmento titulado “The Telephone”, probablemente es el menos impactante de los tres considerando los niveles de terror que genera. Dicho relato, el cual está basado en una historia de F. G. Snyder, se centra en una mujer llamada Rosy (Michèle Mercier), la cual una noche comienza a recibir una serie de llamados amenazantes que coinciden con la fuga de un peligroso criminal. Aterrorizada con la situación, Rosy acude a su amiga María (Lidia Alfonso), a quien telefónicamente le explica que un hombre dice estar observando cada uno de sus pasos, y que además ha amenazado con asesinarla. Si bien no se entrega ningún tipo de información explicita que explique el tipo de relación que existe entre el trio de personajes que interactúan en el relato, los diálogos otorgan una serie de pistas que permiten vislumbrar el trasfondo personal de cada uno de ellos. Eventualmente no solo se descubre que el criminal que ha escapado de prisión fue encarcelado gracias al testimonio de Rosy, quien en el pasado tuvo una relación amorosa con él, sino que además quedan en evidencia las inclinaciones lésbicas de su mejor amiga.


El segundo segmento titulado “The Wurdalak”, el cual está basado en un relato del escritor Alexei Tolstoi, transcurre en la campiña serbia donde un hombre llamado Vladimire d´Urfe (Mark Damon), se ve obligado a refugiarse en la casa de una familia de granjeros, quienes están esperando el regreso de Gorca (Boris Karloff), el patriarca de la familia, quien ha salido en búsqueda de un criminal turco sin importarle el hecho de que en los bosques aledaños a su hogar, viven unas criaturas conocidas como los Wurdalaks, los cuales son una suerte de vampiros capaces de controlar por completo a sus víctimas. El gran generador de tensión de la historia es la posibilidad de que Gorca haya caído bajo el influjo de los Wurdalaks, lo que directamente pone en riesgo a todos los miembros de su familia, y al recién llegado que ha tenido la mala suerte de pedir ayuda en el lugar equivocado. Cabe mencionar que la naturaleza de los supuestos vampiros es absolutamente ruin y perversa. Y es que los Wurdalaks son conocidos por beber la sangre de sus seres más queridos, lo que inevitablemente transmuta la bondad inherente que presentan algunos de los personajes en una ineludible marca mortal. Debido a todo esto, resulta evidente que el tema del predominio del mal es parte importante del relato. Y es que Bava se inclina por un final pesimista, en el cual ni siquiera el pequeño nieto de Gorca logra salvarse de la maldición que recae sobre su familia, con el único objetivo de establecer que la maldad es una constante dentro del mundo, la cual no puede ser eliminada sin importar los esfuerzos que se hagan para aquello.

El último segmento del film titulado “Drop of Water”, es probablemente el más efectivo a la hora de generar terror en el espectador, aún cuando la historia que le da vida es la menos compleja del conjunto. La protagonista en esta ocasión es Helen Chester (Jacqueline Pierreux), una enfermera que mientras se encuentra preparando el cuerpo de una médium que falleció durante una sesión de espiritismo, decide robarle un vistoso anillo sin imaginar las consecuencias que tendrá su reprobable acto. Y es que una vez que Helen regresa a su casa, comienza a ser atormentada por una sucesión de extraños acontecimientos, los cuales irán subiendo en intensidad y que en cierta forma son una señal clara de la potencial venganza de la fallecida médium. Durante gran parte del segmento, Bava utiliza el sonido de un goteo constante para generar una sensación de inminente peligro, la cual es percibida tanto por el espectador como por la angustiada protagonista, la que gradualmente se irá sumiendo en un incontrolable miedo irracional. El final de este relato resulta ser sumamente ambiguo, ya que no queda del todo claro si el cruel destino de Helen es obra del enfadado espíritu de la médium, o sencillamente es una cruel consecuencia de su ineludible sentimiento de culpa.


Mientras que en “The Telephone” se destaca el trabajo de fotografía de Ubaldo Terzano y el uso de la cámara subjetiva por parte de Mario Bava, la cual en gran medida contribuye a crear la sensación de que el villano de turno goza de cierta omnipresencia, en “The Wurdalak” se destaca la dirección de arte de Giorgio Giovannini, la cual permite contrastar de manera evidente el interior de la casa del personaje interpretado por Boris Karloff, con la escalofriante campiña serbia que alberga la maldad que intenta penetrar el seno de la familia de humildes granjeros. Por último, en “Drop of Water” no solo los estímulos auditivos adquieren una especial importancia, sino que además en este segmento Mario Bava exhibe un uso experto del color, lo que permite que el pequeño departamento de la protagonista rápidamente adquiera una atmósfera tan escalofriante como onírica. En lo que a las actuaciones se refiere, si bien todo el elenco participante realiza un estupendo trabajo, quienes se destacan por sobre el resto son el legendario Boris Karloff, quien interpreta al personaje más escalofriante del film; Mark Damon, quien logra con éxito proyectar la desesperación de la que es víctima su personaje cuando se ve acorralado por un mal hasta entonces desconocido para él; y Michèle Mercier, quien es la gran responsable de sostener los niveles de suspenso que presenta el primer segmento de la cinta.

Cabe mencionar que la compañía American International Pictures, la cual había sido la responsable de la distribución del film “La maschera del demonio” en los Estados Unidos, en esta ocasión estuvo involucrada directamente en el proceso de rodaje del film, lo cual significó que la versión norteamericana de “I tre volti della paura” (la cual fue estrenada bajo el nombre de “Black Sabbath”) presentara una serie de diferencias con respecto a la cinta original. Bajo las órdenes del productor Salvatore Billitteri, Mario Bava se vio obligado no solo a rodar una nueva introducción en la que Boris Karloff parecía estar atrapado en el limbo, sino que además tuvo que cambiar la efectiva banda sonora de Roberto Nicolosi por la dramática música del compositor Les Baxter, y debió eliminar cualquier indicio del aparente lesbianismo del personaje interpretado por Lidia Alfonso, entre otras cosas. Más allá de las diferencias que presentan las distintas versiones del film, “I tre volti della paura” se alza como uno de los trabajos más interesantes de Mario Bava, ya que aun cuando cada segmento exhibe elementos distintivos que le otorgan una cierta independencia, de todas formas operan de forma sinérgica a la hora de reflejar el talento del realizador, cuya habilidad para convertir lo cotidiano en algo absolutamente escalofriante lo convirtió en un verdadero maestro del cine de terror italiano.



por Fantomas.

The Raven: Y el cuervo dijo "Nunca más".

“The Raven” (1963), es un film del director Roger Corman, el cual está protagonizado por Vincent Price, Peter Lorre, y Boris Karloff.

Erasmus Craven (Vincent Price), es un poderoso mago que se encuentra sumamente abatido por la muerte de su esposa Leonor (Hazel Court). Una noche recibe la inesperada visita de un cuervo, que para su sorpresa, puede hablar. Pronto, Erasmus se dará cuenta que este cuervo no es más que su colega el mago Adolphus Bedlo (Peter Lorre), el cual le cuenta que el Dr. Scarabus (Boris Karloff), es el responsable de haberlo convertido en ave. Después de ayudar a Bedlo a retomar su forma humana, este le comenta que ha visto a su esposa vagando por el castillo del Dr. Scarabus, razón suficiente para que Erasmus se decida a acompañar a su colega al castillo del poderoso mago en busca de venganza.


"The Raven" es una de las tantas adaptaciones de los relatos de Edgar Allan Poe que el director Roger Corman realizó durante la década de los sesenta. Sin embargo, debido a que el director había quedado sumamente contento con el segmento cómico de la cinta “Tales of Terror” (1962), y a causa de que él estaba plenamente consciente de que sus adaptaciones de la obra de Poe empezaban a verse demasiado similares, Corman junto al escritor y guionista Richard Matheson, optaron por adaptar el famoso poema de Poe, “El cuervo”, desde el prisma de la comedia para así darle un giro a las hasta entonces exitosas adaptaciones producidas por la American International Pictures. Sin embargo, no todos estarían muy de acuerdo con esta idea. El actor Vincent Price, quien protagonizó gran parte de estas producciones, pensaba que la solo idea de transformar un poema de cortísima duración en una película de más de una hora de duración, era totalmente descabellado. Sin embargo, cuando Price y el resto del elenco tuvieron la oportunidad de leer el guión escrito por Matheson, rápidamente cambiaron de opinión al ver que en esencia, el proyecto se presentaba como una suerte de parodia de las cintas anteriores.

La verdad es que el trabajo de Matheson resultó ser una versión bastante libre del famoso poema, del cual solo se conservó el título y los primeros versos, los cuales al principio de la cinta son recitados por Vincent Price. En cuanto a la producción en sí, esta no resultaría del todo placentera para el trío de protagonistas. Según el mismo Price, tanto Lorre como Karloff sufrirían ciertas dificultades durante el rodaje de la cinta. Mientras que Lorre era un tipo depresivo cuyo sobrepeso le dificultaba actuar con soltura, Karloff en ese entonces ya sufría una serie de problemas físicos que no solo le impedían realizar algunas escenas en las que debía estar de pie mucho tiempo, sino que además obligaron a Corman a ingeniárselas para armar ciertas secuencias sin la necesidad de exponer al veterano actor a un sufrimiento innecesario. Lamentablemente esto no siempre fue posible, por lo que en la famosa escena donde el personaje de Price y el de Karloff se enfrentan en el castillo de este último, y estos se elevan junto a las sillas en las cuales están sentados, al director no le quedó más remedio que colgar a los dos actores de unos cables, lo que obviamente fue muy poco placentero para ambos. 

Cabe mencionar que Price y Lorre ya habían actuado juntos en la anterior adaptación de Corman, “Tales of terror” (1962), mientras que Price y Karloff solo habían coincidido en la cinta de la Universal, “Tower of London” (1939). “The Raven” marcaría la primera colaboración grupal de estos gigantes del género del horror, la cual se repetiría un año más tarde en la cinta de Jacques Tourneaur“The Comedy of Terrors” (1964). Matheson construye un guión en tono de sátira, en el cual los hechiceros, la magia, el humor negro, y el horror gótico completan el cuadro. Resulta interesante ver a Price y a Lorre en una dinámica similar a la que se podía apreciar en las cintas de Laurel y Hardy, donde el personaje de Lorre resulta ser un mago algo torpe y borrachín, el cual constantemente está metiéndose en múltiples embrollos, mientras que el personaje de Price se muestra como un hombre más maduro que no pierde su caballerosidad frente a su colega, pese a lo errático de las acciones de este. La química que se da entre ambos actores, sin duda ayuda a que las escenas en las que interactúan resulten mucho más divertidas.

Tal vez la secuencia más famosa de esta cinta sea el mítico enfrentamiento entre Erasmus y el Dr. Scarabus. Según el mismo Corman, esa fue una de las secuencias más concienzudamente planeadas de toda la película. El duelo entre los magos fue ideado y dibujado con bastante antelación tomando en cuenta que el film solo fue rodado en dos semanas. Para dicha escena además de utilizarse efectos de luces, Vincent Price tuvo que ser sujetado por una grúa para dar la impresión de que estaba levitando, entre otras cosas. La gran gracia que tiene esta escena, que es muy divertida por lo demás, es que está hecha como si se tratara de una cinta de dibujos animados. Solo falta el logo de ACME tras los asientos de los magos para completar todo el cuadro. Como en el resto de las adaptaciones realizadas por Corman, la ambientación de los sets y la fotografía, obra de Daniel Haller y Floyd Crosby respectivamente, es impecable. Por otro lado, Lex Baxter, un compositor recurrente en las adaptaciones de Poe, entrega una banda sonora que mezcla melodías cercanas a la música de burlesque, con otras más características del cine de terror, por lo que complementa de manera perfecta las correrías de este trío de peculiares magos.

Es justo mencionar que el ingenio para reducir los costos de Corman se puede ver en pleno en esta cinta, ya que echa mano al reciclaje de escenas (método que volvería a utilizar en un buen número de sus trabajos), siendo el mejor ejemplo la escena del incendio de “The Fall of the House of Usher” (1960). Por algo Corman ha producido más de cien películas sin perder un solo peso. Aparte de los tres actores mencionados, la cinta cuenta con la participación de un joven Jack Nicholson, el cual en ese entonces, se encontraba escribiendo un guión durante las filmaciones, ya que pensaba dedicarse a la confección de guiones en caso de que su carrera como actor no tuviera éxito. También participa la actriz Hazel Court, la cual al igual que el resto de sus compañeros, realiza un estupendo trabajo personificando a la odiosa esposa de Erasmus. En cuanto al trío protagónico de actores, es increíble la química que se da entre los tres, en especial entre Price y Lorre, y es gracias a ellos que esta película se ha alzado como uno de los grandes clásicos dirigidos por Roger Corman.

Probablemente el actor que más ganó con esta cinta fue Boris Karloff, debido a que gracias a su participación logró concretar un contrato de varias películas con la American International Pictures, lo cual le aseguró un lugar como estrella del cine de horror, y el reconocimiento de una nueva generación de fanáticos del género. En lo personal, creo que definitivamente estamos ante un verdadero clásico del género del horror gótico; no sólo posee el ingenioso guión de Richard Matheson, el cual como mencionaba anteriormente funciona como parodia del género y de las mismas adaptaciones de Edgar Allan Poe realizadas por Corman, sino que también se trata de una cinta hecha con imaginación, que reinventa por completo el texto original, y que de paso rompe con un viejo axioma hollywoodiense: "Si tú te diviertes en la realización de una cinta, significa que no una buena película". Es notorio que Price, Lorre y Karloff se divirtieron bastante haciendo este film, y eso se agradece, porque al transmitir eso logran que nosotros también formemos parte de la diversión.

por Fantomas.

martes, 23 de octubre de 2007

Dracula A.D. 1972: Drácula y su peculiar viaje en el tiempo.

“Dracula A. D. 1972” (1972), es un film de terror del director Alan Gibson, el cual está protagonizado por Christopher Lee, Peter Cushing y Christopher Neame.

Cien años después de haber sido asesinado por el Profesor Lawrence Van Helsing (Peter Cushing), el Conde Drácula (Christopher Lee) logra levantarse de su tumba en el Londres de los setenta, gracias a la acción de un grupo de jóvenes comandados por Johnny Alucard (Christopher Neame). Ahora que ha regresado a la vida, Drácula hará todo lo posible por eliminar a los descendientes de Van Helsing, entre los que se encuentran su biznieto Lorrimer (Peter Cushing) y Jessica (Stephanie Beacham), la nieta de este, los cuales tendrán que hacer todo lo posible por destruir la amenaza que se cierne su familia.

Para cuando la productora británica Hammer Films lanzó la séptima entrada de la saga del Conde Drácula, la cual había comenzado catorce años antes con la cinta “Horror of Dracula” (1958), su situación económica y comercial se encontraba en su punto más álgido. Debido al evidente cambio cultural que estaba experimentando la sociedad alrededor del globo, y al surgimiento de la industria cinematográfica italiana como fabricante de cine de terror, la llamada Casa del Martillo experimentó una brusca caída en su popularidad, lo que llevó a los ejecutivos a buscar nuevas fórmulas que pudiesen reencantar específicamente al público joven, quienes eran los que solían llenar las salas de cine. Y es que lamentablemente, a esa altura las cintas de terror gótico que le habían otorgado cierta notoriedad a la productora británica, eran vistas como obras anacrónicas las cuales intentaban subsistir a base de escenas de desnudez y un ligero acercamiento al lesbianismo. Consciente de la necesidad de modernizar las temáticas de los films de la compañía, el productor y guionista Anthony Hinds desarrolló una idea que situaba al Conde Drácula en el Londres de los setenta. Con la intención de llevar dicha idea a la pantalla grande, Sir James Carreras, uno de los fundadores de la Hammer, contrató al guionista Don Houghton para que escribiera un guión basado en el concepto de Hinds, el cual eventualmente sería titulado “Dracula Today”.

Para alegría de los estudios Warner Brothers, quienes estaban a cargo de la distribución de las producciones de la Hammer, la cinta logró reunir al Van Helsing de Peter Cushing con el Drácula de Christopher Lee por primera vez desde su participación en “Horror of Dracula”. Aunque en un principio Cushing tenía algunas reservas con la idea de situar la acción en un escenario contemporáneo, eventualmente se mostró encantado con la idea de participar en “Dracula A. D. 1972”. Christopher Lee en cambio, pensaba que la película estaba destinada al fracaso. Y es que el actor se mostró horrorizado por el guión, por lo que a Sir James Carreras no le quedó otra opción que aumentarle el salario con tal de retenerlo. Aún cuando eventualmente Lee accedió a participar en la cinta, en repetidas ocasiones expresó el enfado que le producían ciertas líneas de diálogo que retrataban a su personaje como si fuese el mismísimo Diablo. En relación a esto, en un pasaje del film Drácula declara: “Siempre he estado aquí. Siempre… desde el inicio de los tiempos. Desde que los ángeles rebeldes descendieron al Infierno. Desde que la oscuridad siguió a la luz… ¡Soy Drácula, el Señor de las Tinieblas, el Maestro de los Muertos Vivientes! ¡Soy la maldición, la destrucción, el ángel de las furias destructoras! ¡Soy el Apocalipsis!”


La historia de “Dracula A. D. 1972” comienza en el año 1872, en Hyde Park, donde el Profesor Lawrence Van Helsing tras asesinar a su viejo adversario, el Conde Drácula, fallece debido al esfuerzo realizado en su combate contra el vampiro. Durante el funeral de Van Helsing, quien es enterrado en la Iglesia de San Bartolomé, uno de los discípulos de Drácula entierra las cenizas de su maestro en las cercanías del lugar. Cien años más tarde, un muchacho llamado Johnny Alucard invita a un grupo de jóvenes a participar en una misa negra, la cual será llevada a cabo en la ahora abandonada Iglesia de San Bartolomé. Entre los jóvenes se encuentra Jessica Van Helsing, quien al igual que algunos de sus amigos, huye despavorida una vez que presencia la resurrección del Conde Drácula, quien de inmediato cobra a una víctima para saciar una sed de sangre que ha perdurado durante un siglo. Cuando el número de víctimas asesinadas en extrañas circunstancias empieza a aumentar drásticamente, el desconcertado Inspector de policía Murray (Michael Coles) decide pedirle ayuda al experto en ciencias ocultas Lorrimer Van Helsing, quien rápidamente asocia los crímenes a la figura de un vampiro. Consciente del peligro que se cierne sobre ellos, Lorrimer hará todo lo posible por detener a Drácula antes de que este acabe por completo con cualquier vestigio de la familia Van Helsing.

En gran medida, la idea de situar a Drácula en un escenario moderno estuvo influenciada por los buenos resultados obtenidos por el film “Count Yorga, Vampire” (1970), el cual fue producido por la compañía American International Pictures, la cual era propiedad de los norteamericanos James H. Nicholson y Samuel Z. Arkoff. Gran parte del éxito que tuvo dicha producción, se basó en la capacidad que tuvo el director Bob Kelljan para situar a un vampiro dentro de un escenario contemporáneo, sin que necesariamente este se viera fuera de lugar. Lamentablemente, el guión Don Houghton precisamente adolece de esa capacidad adaptativa, principalmente porque gran parte del contexto social que intenta retratar está desfasado al menos en una década. Este error fatal es provocado tanto por la visión sesgada que tenía el guionista con respecto a la sociedad británica de la época, como por su fútil intento de rescatar ciertos elementos presentes en gran parte de las producciones de terror gótico realizadas por la Hammer. Esto no solo provocó que “Dracula A. D. 1972” exhibiera un evidente desprecio por el Londres de los setenta, sino que además dio pie a una serie de diálogos completamente olvidables, los cuales no hacen más que arrastrar a la película al terreno de la parodia involuntaria.


Lo que refleja perfectamente el gran problema que presenta el film, es la escena en la cual aparece la banda norteamericana Stoneground, interpretando dos canciones ante un público de enloquecidos jóvenes. Dicha escena no solo resulta involuntariamente graciosa por la presencia de un grupo de personas de mediana edad interpretando a quienes se supone que son un grupo de jóvenes, sino que además por el hecho de que se trata de algo absolutamente fuera de contexto. En cuanto a las actuaciones, el elenco participante realiza una labor bastante irregular. Mientras que tanto Christopher Lee como Peter Cushing interpretan sus papeles con el aplomo suficiente como para evitar que se conviertan en simples caricaturas, Christopher Neame se destaca como el discípulo de Drácula, ya que no solo participa en gran parte de las escenas más memorables de la cinta, sino que además su personaje es quien más cómodo se ve en el escenario diseñado por Don Houghton y el director Alan Gibson. En cuanto a Stephanie Beacham, Michael Kitchen y Caroline Munro, todos realizan una labor absolutamente deplorable, lo que provoca que el espectador rápidamente pierda todo el interés en sus respectivos personajes.

En lo que al aspecto técnico del film se refiere, este cuenta con el correcto trabajo de fotografía de Dick Bush, y con la inadecuada banda sonora del compositor Michael Vickers, la cual se contrasta con la atmósfera que intentan establecer las imágenes. Curiosamente, los estudios Warner Brothers estaban convencidos de que la cinta tendría éxito, por lo que previo al estreno de “Dracula A. D. 1972” dispusieron de todos los elementos necesarios para rodar una secuela, con la intención de que fuese dirigida por Terence Fisher. Sin embargo, cuando la película resultó ser un fracaso de taquilla, los ejecutivos de la Warner rápidamente abandonaron el proyecto. El dinero invertido por la compañía norteamericana posteriormente sería utilizado en la realización del film “Satanic Rites of Dracula” (1973), en el cual también participaría la dupla conformada por Alan Gibson y Don Houghton. En gran medida, eventualmente serían sus múltiples falencias las que elevarían a “Dracula A. D. 1972” al estatus de film de culto. Si bien es evidente que se trata de un intento fallido por parte de la Hammer de revitalizar su material, es innegable que la producción al menos logra entretener al espectador, y que presenta un especial encanto que está dado por su carácter de parodia involuntaria, y por la presencia de la talentosa dupla conformada por el incombustible Christopher Lee y el carismático Peter Cushing.




por Fantomas.

domingo, 21 de octubre de 2007

David Cronenberg: Rey del "Horror Corporal" (Periodo 1983-2007).

…Su siguiente film “Videodromo” (1983), que traería una serie de consecuencias para Cronenberg. Al tener una trama tan intricada, que a grandes rasgos es una metáfora de cómo la tecnología, en este caso el video, afecta a las personas quienes están expuestas a el. Tan complejo resulta el film, que pasaría a ser el primer fracaso de taquilla de Cronenberg. También seria el último film que financiaría con los “tax shelter”, obligándolo a emigrar hacia los Estados Unidos por financiamiento.

El primer film que hará en tierras estadounidenses será un film basado en una novela de Stephen King llamado “La zona muerta” (1983). Este seria su segundo film hecho por encargo, sin embargo aún así contiene algunas de las temáticas que tanto le gustan a Cronenberg. A pesar de que la película no goza de tanto éxito, es a raíz de esta obra que el director recibe una serie de ofertas para filmar otros proyectos entre los que están “Top Gun” o “Flashdance”, films que obviamente Cronenberg rechazó de inmediato.

En 1986, Mel Brooks le ofrecería realizar el remake del film “La mosca”, dándole a Cronenberg libertad de acción durante la filmación. Obviamente el director no lo piensa dos veces y acepta la propuesta. El film recibe buenas críticas, además de ser un éxito de taquilla. Gracias a este logro, Cronenberg obtiene una libertad económica, que le permitiría aventurarse con su próximo proyecto, marcando un giro en su carrera.

Con “Dead Ringers” (1988), film basado en una historia real, acerca de la muerte de dos ginecólogos gemelos, Cronenberg terminaría por ser reconocido internacionalmente como uno de los directores más personal del circuito. Sin embargo este no fue un film exento de problemas. Tuvo algunos problemas de financiamiento, pero gracias a su anterior film, podía darse el lujo de ocupar sus propios fondos para terminar de financiar el film. Tal como su pasara con su anterior película, fue bien recibido por el público y por la crítica.

A finales de los 80 Cronenberg adaptaría una de las obras más importantes de uno de sus escritores favoritos de la infancia, “Almuerzo desnudo” de William S. Burroughs. El film del mismo nombre, se estrena en 1991 y narra la historia de William Lee, alter ego de Burroughs, que descubre su talento como escritor luego de la muerte de su esposa, pero debido a su adicción a las drogas, en encuentra inmerso en una ciudad onírica de nombre Interzone. Este film se acerca bastante a las obras de David Lynch, en especial por la temática del hombre atrapado en un mundo onírico.

El siguiente proyecto seria algo mucho más convencional. Adaptaría la obra de teatro “Madame Butterfly” (1993), contando con 18 millones de dólares de presupuesto, mucho más de lo que tenia para el resto de sus films, lo que le permite filmar en locaciones naturales en China y Paris. La película paso sin pena ni gloria por la cartelera, pero obtuvo buenas criticas.

Luego de 3 años realizaría el film “Crash, extraños placeres” (1996), obra en donde abordaría el tema en como elementos creados por el hombre, en este caso los automóviles, inciden en la sexualidad del mismo. La película por su contenido sexual fue calificada para adultos en USA, lo que significo una disminución de taquilla. De todas formas, el film tuvo buena aceptación de la crítica especializada.

Después de desechar proyectos como “Titanic” (1997) o “American Psycho” (2000), en 1999 filmaría “eXistenZ”, basado en un guión original del director, en que nuevamente la relación del hombre y la tecnología, representada esta vez, por la realidad virtual, tema de moda gracias a películas como
“Matrix” (1999).
El 2002 filmaría el thriller psicológico “Spider”, basado en la novela del mismo nombre de Patrick McGrath, quien también escribió el guión. Como muchas de sus obras, recibiría buenos comentarios de la crítica, pero solo fue exhibida en un número reducido de cines por decisión de la distribuidora a cargo del film.


El 2005 seria el turno de “Una historia violenta”, thriller basado en una novela, en esta ocasión perteneciente a John Wagner y Vince Locke. Este film, protagonizado por Viggo Mortensen, recibiría 2 nominaciones al Oscar, una por mejor actor secundario para William Hurt, y otra por mejor guión adaptado.
En septiembre de este año, lanzó “Promesas del este”, un nuevo thriller en donde tal como en su film anterior, se trataría de un hombre cuya verdadera naturaleza no ha sido revelada del todo. Este film nuevamente lo protagoniza Viggo Mortensen y además cuenta con la participación de Naomi Watts y Vincent Cassel. Ojala llegue pronto por estos lados para poder hacer un comentario más profundo.


Entre los reconocimientos que se le han otorgado a Cronenberg, esta la integración al paseo de la fama canadiense el 2002, el nombramiento como oficial de la Orden de Canadá (que es como ser nombrado “Sir”) el 2006 y ese mismo año, se le entrego en Cannes el premio por reconocimiento a su obra en la industria del cine.
David Cronenberg, es uno de los pocos directores que siguen plasmando su propio sello en cada uno de los films que realiza, ya sean guiones propios o películas por encargo, las cuales adapta para seguir fiel a lo que el quiere transmitir. En gran parte de sus films podemos ver algunos de los tópicos que tanto fascinan a este director, que son la sexualidad desde todos los ángulos posibles, la enfermedad fisica o psiquica y la tecnología y su relacion con el hombre. Abierta está la invitación a conocer a este director, de seguro no se arrepentirán.

por Fantomas.

David Cronenberg: Rey del "Horror Corporal" (Periodo 1966-1981).

David Paul Cronenberg, es un director bastante singular, que ha logrado realizar películas con temáticas de su agrado, sin transar sus ideales cinematográficos por dinero. Se le ha reconocido como uno de los originarios del llamado “horror corporal”, cuyos temas centrales son la exploración de los miedos humanos ante los posibles cambios que pueda sufrir su cuerpo. Sus películas tienden a mezclar lo físico con lo psicológico, principalmente expuestos en films de ciencia ficción u horror. Sin embargo, durante su carrera no se ha limitado solo a esos dos géneros.

Cronenberg nació el 15 de marzo de 1943 en Toronto, Canadá. Su padre tenía una librería y su madre era pianista. Debido a estas influencias, termina siendo un aficionado a las novelas de William S. Burroughs y Vladimir Nabokov. Durante una buena cantidad de años asistió a un colegio judío, siendo que sus padres eran laicos. Esta sensación de no pertenecía, lo marcaría de manera profunda, cosa que se ve posteriormente reflejada en la mayoría de los personajes de sus films. Otra circunstancia que marcaría sus obras, es la enfermedad degenerativa que sufre su padre. También podemos ver sus películas, como los personajes sufren algún deterioro físico, mental o en ocasiones ambos juntos.
En 1963 entra a la universidad a estudiar ciencias, carrera de la que sale rápidamente, defraudado por las materias que cursaba. Es por eso que decide entrar a estudiar literatura inglesa, lugar en el cual, gracias a un compañero, descubre el medio de expresión donde se podría desarrollar artísticamente; el cine.


Sus primeros trabajos, serian 2 cortometrajes: “Transfer” (1966) y “From the drain” (1967). En ambos ya aparece algo de la temática fantástica que posteriormente desarrollaría de forma más completa en sus films. Luego, junto con otros directores canadienses, fundan una asociación para incentivar el cine experimental, la llamada “Toronto Film co-op”. Para esta fecha, Cronenberg ya se había graduado, y mientras intentaba escribir una novela, recibe una beca estatal para escritores, lo que le permite realizar su primer mediometraje en blanco y negro, llamado “Stereo” (1969). El mediometraje recibe buenas críticas y al poco tiempo después, Cronenberg recibiría 15.000 dólares canadienses de la Canadian Film Development, con lo que haría su siguiente mediometraje, esta vez a color “Crimes of the future” (1970). Este proyecto a diferencia del anterior, seria muy criticado por el machismo y la pederastia reflejada en la obra. Estos proyectos, lograron que Cronenberg decidiera dedicarse a dirigir películas.

Paso un buen tiempo para que alguien se interesara en el guión que tenia para su primer largometraje. Persevero largo tiempo para encontrar financiamiento, tanto en Canadá como en los Estados Unidos, hasta que nuevamente la Canadian Film Development financia la película “Shivers” (1975). El film resulto un éxito de taquilla, pero fue fuertemente vapuleado por la crítica, ganándose el apelativo de “niño terrible” del cine canadiense.
Su próximo proyecto seria “Rabia” (1977), producido por Cinepix, una empresa especializada en films softcore, por lo que la protagonista del film seria Marilyn Chambers, que venia de participar en algunos films eróticos exitosos. Tal y como pasara con su anterior obra, este seria un éxito de taquilla, pero rechazado por la critica.

Su siguiente film seria “Fast Company” (1979), obra hecha por encargo, acerca de carreras automovilísticas. La importancia de esta película reside es que es la primera en utilizar un sistema de financiación basado en beneficios fiscales: los “tax shelter”. Por este método, se producirían las siguientes 3 películas: “The Brood” (1979), “Scanners” (1981) y “Videodromo” (1983).

“The Brood” (1979), tiene es su equipo algunos miembros que acompañarían a Cronenberg en sus próximos films, como Carol Spier como directora artística y Howard Shore como compositor. Esta película ya cuenta con efectos especiales de mejor factura, y seria la primera que tendría distribución en USA, aunque en el circuito de autocines dirigido por Roger Corman.
Ahora seria el turno de “Scanners” (1981), film que trata acerca de hombres con poderes mentales, tema en boga gracias al éxito del “Carrie” (1976). Se estrena con un gran éxito de taquilla tanto en Canadá como en los Estados Unidos. Este éxito le permite a Cronenberg tener una mayor libertad para abordar su próximo proyecto……

por Fantomas.

sábado, 20 de octubre de 2007

Hot Fuzz: Grandes policias. Pueblo pequeño. Violencia moderada.

“Hot Fuzz” (2007), es una comedia escrita y dirigida por Edgar Wright. La cinta está protagonizada por Nick Frost y por Simon Pegg, quien también participó en la construcción del guión.

Nicholas Angel (Simon Pegg), es un destacado policía londinense que está opacando al resto del cuerpo policial. Es debido a esto, que sus superiores deciden enviarlo a Sanford, un pequeño pueblo donde nunca sucede nada. Sin embargo, al poco tiempo de su llegada empiezan a ocurrir una serie de horrendos accidentes, lo que rompe la tranquilidad del pueblo y terminan por convencer a Nicholas Angel de que Sanford no es un lugar tan apacible como aparenta. Ahora junto a su compañero, el bonachón pero torpe Danny Butterman (Nick Frost), deberán investigar la verdad que se esconde tras esta serie de dudosos accidentes.

Hoy en día existe una camada de nuevos realizadores, cuyas obras se caracterizan por mezclar toda clase de géneros, lograr una superficialidad cuidadosamente cuidada y referenciar a la cultura popular. Esta nueva oleada de realizadores pareciera haber aprendido tanto del cine más puramente artístico y aceptado por la crítica, como de la serie B que antaño repletaban las estanterías de los videoclubs. Estos directores son capaces de presentar una mirada irreverente pero respetuosa a los grandes clásicos del cine, sin obviamente alcanzar la profundidad de estos. Dentro de esta gama de directores, se encuentra el británico Edgar Wright, siempre acompañado por el actor y guionista Simon Pegg.

Luego del éxito obtenido con la cinta “Shaun of the Dead” (2004), la dupla conformada por Edgar Wright y Simon Pegg tenían una gran responsabilidad sobre sus hombros. La cinta no sólo había sido el producto de exportación más rentable salido de Inglaterra ese año, sino que también había llamado la atención de una buena cantidad de directores tales como Peter Jackson o Sam Raimi. Pese a toda la presión que esto puede suponer, la dupla se las arregló para crear otra brillante comedia, que en esta ocasión sirve de homenaje/parodia al género de acción, específicamente a cintas policiales como “Dirty Harry” (1971) o “Arma mortal” (1987).

Las referencias cinéfilas son constantes, y en la gran mayoría de los casos son bastante acertadas. Desde Sergio Leone hasta Michael Bay, pasando por la saga “Scream” e incluso la cinta de culto “The Wicker Man” (1973). Pese a la gran cantidad de referencias utilizadas, la cinta no cae en el error de otras producciones similares. “Hot Fuzz” aunque presenta un ritmo frenético con una gran cantidad de gags, se toma el tiempo de presentar detalladamente a los personajes y los conflictos que conformarán la historia. Los personajes protagónicos son coherentes y tienen la particularidad de lograr que el espectador se identifique con ellos a los pocos minutos de iniciado el film.

Precisamente es debido a la química entre Frost y Pegg que la cinta funciona tan bien. Ya en “Shaun of the Dead” habían demostrado ser unos protagonistas sumamente carismáticos los cuales se complementaban a la perfección, hecho que se repite a cabalidad en esta ocasión. El resto del reparto es verdaderamente espectacular y entre algunos de los actores que lo conforman están los veteranos: Bill Nighy, el ganador del Oscar, Jim Broadbent, y el alguna vez James Bond, Timothy Dalton, cuya interpretación de un empresario engreído y misterioso resulta bastante divertida. Es la totalidad del grupo humano que se encuentra enfrente de las cámaras, el responsable de que la película presenta una serie de personajes enigmáticos, peculiares y sobretodo divertidos.

El ya agitado ritmo en las escenas normales se transforma en verdadera histeria durante las secuencias finales, las cuales involucran tiroteos y frenéticas persecuciones. Describir lo cómico de estas escenas con palabras resulta algo difícil. La imagen de un imperturbable y rudo Nicholas y un hipercompetente Danny enfrascados en una balacera que prácticamente involucra a todo el pueblo sin distinción, resulta verdaderamente hilarante. Estas bien logradas escenas de acción son perfectamente complementadas con una serie de ingeniosos gags, y con un buen número de referencias a cintas tales como “Punto de quiebre” (1991) o “Bad Boys 2” (2003).

Además la película cuenta con una buena fotografía, obra de Jess Hall, y un estupendo uso de locaciones. La banda sonora de David Arnold es correcta, y complementa de buena manera las escenas del film. Al igual que “Shaun of the Dead”, la responsabilidad de las escenas gore estuvo a cargo de Richard Briscoe, cuyos efectos están bastante bien logrados. Tal vez la única crítica que se le podría hacer a esta cinta, es el estancamiento de las pesquisas del protagonista durante el tramo central del film, debido a la profundización algo excesiva de la crisis personal y profesional que este está cursando. Sin embargo, esto no es más que un detalle menor, el cual no afecta en gran medida al producto tan bien concebido por sus creadores.

Sin duda lo más destacable de esta cinta, es la perfecta mezcla de géneros que realiza. El guión combina sin pudores a Peckinpah con Raimi, el humor más negro con escenas sangrientas dignas de una película gore, personajes creíbles envueltos en las situaciones más inverosímiles. Por algo el film ha sido descrito en numerosas ocasiones como “una adaptación de una novela de Agatha Christie dirigida por Michael Bay”. Esto, en manos de otro director menos dotado, fácilmente podría haber terminado siendo un absoluto desastre. Sin embargo, Wright y compañía construyen una cinta con personajes sólidos y empáticos, con una puesta en acción que no da respiros, una historia atrayente y un grupo de actores divertidos y bien seleccionados. Si bien es cierto que no se trata de una obra maestra ni nada por el estilo, estamos en presencia de un trabajo bien ensamblado, que está por sobre la media de la gran mayoría de la comedias e incluso de las cintas de acción que podemos ver hoy en día. Se trata de una película más que recomendable, que nos hace esperar con ansias la próxima colaboración entre Edgar Wright y Simon Pegg.



por Fantomas.

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