miércoles, 29 de abril de 2009

Ponyo on the Cliff by the Sea: La más reciente obra de Hayao Miyazaki.

“Ponyo on the Cliff by the Sea” (2008), es un film animado del estudio japonés Ghibli. La cinta está escrita y dirigida por Hayao Miyazaki.

Sosuke, un niño de cinco años, vive en lo más alto de un acantilado que da al mar. Una mañana, mientras juega en una playa rocosa que hay bajo su casa, se encuentra con una 'pececita' de colores llamada Ponyo, que tiene la cabeza atascada en un tarro de mermelada. Tras rescatarla, Sosuke hace todo lo posible por protegerla. Sin embargo, el padre de Ponyo, Fujimoto, la obliga a regresar con él a las profundidades del mar. “¡Quiero ser humana!”, exclama Ponyo, quien decidida a convertirse en una niña y regresar con Sosuke, escapa sin saber las consecuencias que pueden tener sus acciones.

Si uno revisa la carrera del director de 68 años, Hayao Miyazaki, pareciera ser que ya ha hecho de todo. Ganó un Oscar por la cinta “Spirited Away” (2001), ha logrado lanzar un éxito de taquilla tras otro, hizo de los estudios Ghibli una potencia internacional en lo que se refiere a animación de la más alta calidad, y ha logrado que gran parte de los espectadores que han vistos sus obras se reencanten con la animación clásica, la cual logra despertar al niño que todos llevamos dentro con historias que no siempre se encuentran dentro de los parámetros de lo “políticamente correcto”, a diferencia de mucha de la animación de occidente.

Aunque sus dos cintas anteriores, “Howl´s Moving Castle” (2004) y “Spirited Away”, son verdaderas obras de arte, en cierta forma no presentan la misma energía y espíritu de los primeros trabajos del director, particularmente de aquella joya titulada, “My Neighbor Totoro” (1988). De ninguna forma estoy diciendo que estas películas sean de alguna manera inferiores, sino que son diferentes y vienen a marcar una etapa distinta en la carrera del realizador. De todas formas, las constantes del mundo Ghibli siguen estando presentes; valientes heroínas de doce años, trasfondos ecologistas, el respeto por los ancianos, viajes fantásticos que presentan una cuidada atención de los detalles, entre otras cosas. Con “Ponyo on the Cliff by the Sea”, Miyazaki vuelve en gloria y majestad, retomando todos aquellos elementos que suelen estar presentes en sus obras, junto con el espíritu más “artesanal” de sus primeros trabajos, eliminando el uso del CGI por completo, lo que le da un cierto valor agregado al trabajo del veterano director, que debe haber quedado bastante satisfecho con lo logrado.

En términos de la historia, lo que hace en esta ocasión Miyazaki es tomar el cuento “The Little Mermaid” de Hans Christian Andersen, adaptarlo de manera bastante libre (con un resultado a mi gusto bastante superior al logrado por la Disney), mezclarlo con algunas memorias de su niñez, e imprimirle una atmósfera onírica muy propia de las obras del director. La trama se presenta de manera directa, sin dejar mucho espacio a la especulación por parte del espectador; una “pececita” quiere convertirse en humana, aún si esto significa quebrantar el balance de la naturaleza. Por otro lado, Miyazaki suele presentar una curiosa dualidad a nivel del diseño de sus animaciones, lo que también se hace presente en esta cinta; si bien es notoria su extrema preocupación por los detalles, lo cual en esta ocasión queda evidenciado en el colorido mundo marino que retrata, también es capaz de incluir algunas imágenes salidas directamente de la imaginación de un niño, lo que ayuda en gran medida a que sus obras se vuelvan piezas entrañables y únicas.

La energía que antes mencionaba está presente durante todo el transcurso de la película. Un buen ejemplo podría ser la escena en la cual nuestra pequeña heroína está corriendo sobre un gigantesco tsunami formado por criaturas marinas, mientras que Sosuke y su madre intentan escapar de las enormes olas por un peligroso camino plagado de curvas montados en un pequeño auto. Dicha escena de “persecución” tiene un ritmo similar al visto en “The Castle of Cagliostro” (1978), otra de las grandes obras de Miyazaki. Desde principio a fin, la cinta está plagada de estos pequeños toques de energía, los cuales están acompañados por la espectacular banda sonora de Joe Hisaishi. Es así como nos encontramos con un sinnúmero de escenas que no solo logran capturar la atención del espectador, sino que demuestran que la imaginación del director es una inagotable fuente de creatividad.

En muchos aspectos, “Ponyo on the Cliff by the Sea” vuelve al estilo narrativo visto en “My Neighbor Totoro”, donde Ponyo básicamente llena los roles de Mei y Totoro, debido a que la pequeña es un personaje sumamente energético e imaginativo, a la vez que es un criatura salvaje proveniente de un mundo mágico. Al igual que “Totoro”, esta cinta se basa en la relación entre dos pequeños niños, los cuales se desenvuelven en un mundo lleno de magia, optimismo y esperanza. Sin embargo, existen algunos puntos en los que uno desearía que se pareciera más a la anterior obra de Miyazaki. Aunque ambas historias son más bien simples, “Ponyo” presenta un número de subtramas que suceden de manera simultánea, algunas de las cuales sorprendentemente terminan siendo poco desarrolladas. No existe una explicación detallada del por qué el deseo de Ponyo de convertirse en humana podría desatar una catástrofe ambiental sin precedentes, ni la razón por la cual su padre Fujimoto, que en un principio pareciera querer la destrucción del mundo humano, después termina haciendo todo lo posible por evitarlo. De todas maneras, estas subtramas no alcanzan a entorpecer el ritmo de la película, la que se logra sobreponer por el resultado del conjunto.

Un dato que no deja de resultar curioso, es que Hayao Miyazaki haya mencionado que el personaje de Sosuke está basado en su propio hijo, Goro Miyazaki, cuando este tenía cinco años de edad. Esto resulta sorprendente debido a que durante el último tiempo, Hayao y Goro (quien dirigió la cinta “Tales from Earthsea” en el 2006) han estado involucrados en una contienda familiar que incluso llegó a involucrar a la prensa de Japón. En dicha contienda, Goro menciono que Hayao no había sido un buen padre cuando él era pequeño, ya que pasaba gran parte del tiempo lejos de casa. Es por esta razón que no resulta extraño que el padre del protagonista siempre esté lejos de casa trabajando, incluso cuando su esposa y su hijo lo necesitan en su hogar. Todo esto gatilla que el pequeño sea tratado como un adulto por quienes lo rodean, y que él trate por su nombre a su padre y a su madre. Probablemente esto se podría interpretar como una sentida disculpa de Hayao a su hijo Goro, pero eso es algo que solo el director sabe a ciencia cierta.

Existe gente que dice que mientras más viejo uno se pone, gradualmente uno termina volviendo a su niñez. En un negocio ampliamente dominado por la tecnología, la idea de volver a la raíces de seguro conlleva un riesgo enorme. Pero para un director como Miyazaki, que a estas alturas ya no tiene que probarle nada a nadie, esta cinta representa otro triunfo, un triunfo que contiene la energía de un niño, la sabiduría y el carisma de un maestro de la animación, y el encanto que solo esas obras con rasgos clásicos suelen tener. “Ponyo on the Cliff by the Sea” puede que no sea el mejor trabajo de Miyazaki, pero sin duda muestra que es un verdadero mago que con sus dibujos logra encantar a espectadores de todas las edades. Esperemos que no sea la última obra de un director cuyos mundos fantásticos nos hacen olvidar los problemas del mundo real, aunque solo sea por aproximadamente dos horas.




por Fantomas.

11 comentarios:

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Uno de los grandes de la animación, no ya japonesa, sino en general. Y los estudios Gihbli son, para mí, sinónimo de calidad.

He de admitir que su último trabajo no me seduce en exceso (la historia no temrina de llamar mi atención), aunque la veré por ser él su creador.

Esta vez la animación me parece algo menos trabajada que en otras ocasiones (hecho en falta el sombreado que le da volumen a las formas), si bien creo que el 2D debería durar hasta el infinito y compartir cartel con el actual 3D. Ambos pueden convivir con nosotors, pues lo importante aquí son las historias.

Saludos ;)

Maeglin dijo...

Ya tenia bastantes ganas de ir a ver lo nuevo de Miyazaki pero después de leer varios comentarios positivosa al respecto han crecido aún más- Muy buen artículo. Enhorabuena.

JLin™ dijo...

Un maestro de la animación sin duda, a mi me encantan todas (casi)su películas y tenía unas ganas enormes de ver esta.
Miyazaki es calidad asegurada y supongo que esta no será una excepción.
Gran Blog, con tu permiso volveré por aquí por que veo que hay mucho material interesante para leer.
Saludos

kikujiro dijo...

Que gran Blog, me encanta la estética!he visto que tienes dos así que linkeo ambos, un saludo!!

Claudia dijo...

Se ve que es una excelente pelicula....me interesaria mucho verla.
Muy buena reseña.

Igor Von Slaughterstein dijo...

La tengo pendiente todavia, pero seguro que rebosa calidad por los cuatro costados como todo lo que toca el mago Miyazaki.

Saludos!!

Alexandra dijo...

La tengo que ver, ya me la había recomendado una amiga y como hace relativamente poco me he convertido en fan de Miyazaki, quiero ver todas sus creaciones.

El artículo que escribiste me encantó, sobre todo el detalle que agregaste de cómo el director se ha inspirado en el hijo con quien trae conflictos, es un dato personal que le da un valor agregado a la película sin lugar a dudas.

Salu2.

P.D: El trailer es tiernísimo.

babel dijo...

Mayazaki, el grande entre los grandes. Caerá este fin de semana, porque mi hijo quiere verla y yo también la disfrutaré, seguro. Buen post

Un saludo!

Lázaro dijo...

Una gran película,Miyazaki es un mago de ilusiónes,una animación muy viva,los yankies tenian que tomar nota y hacer animación con alma.
Felicidades por el blog
un saludo

Jorge - cinenovedades dijo...

Bueno, por lo que leo, Hayao Miyazaki sigue por el buen camino. Sin dudas un grande de la animación.
Excelente artículo!
Saludos!

IRIAN-HALLSTATT dijo...

Saludos, Fantomas.

Siempre ha dicho que mis cintas favoritas de Miyazaki eran “…Chihiro”, y de cerca “…Totoro” y “Porco Rosso”. “El Castillo Ambulante” la he visto un par de veces y la verdad es que me decepcionó un poco; quizá no le vea la carga de ensueño abrumadora que vuelve a recuperar con “Ponyo”. Me ha encantado. Con la ternura que caracteriza muchas de sus obras, y la monumentalidad de algunas de ellas: genial esa escena que mencionas, con Ponyo cabalgando el tsunami a lomos de variaciones de Wagner. Deliciosos los pasajes de los dos pequeños a la deriva por la inundación en su pequeño bote… En fin, genial película en suma, que como has mencionado, tiene el poder de rejuvenecernos.

Buen post, si señor.

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