“The Hitcher” (1986), es un film de terror psicológico del director Robert Harmon, el cual está protagonizado por Rutger Hauer, C. Thomas Howell y Jennifer Jason Leigh.
Jim Halsey (C. Thomas Howell) es un joven que está conduciendo un coche de Chicago a San Diego por encargo. Cuando el cansancio comienza a apoderarse de él, vislumbra una oscura silueta parada bajo la intensa lluvia pidiendo un aventón, por lo que piensa que tal vez tener un compañero de viaje lo va a ayudar a mantenerse despierto. Sin embargo, lo que él no sabe es que el extraño que ha decidido recoger hará todo lo posible por convertir su vida en un verdadero infierno.
Mucho antes de que el director Robert Harmon se volcara al mundo de los telefilmes, específicamente a la serie de cintas de “Jesse Stone”, personaje interpretado por Tom Selleck, a mediados de los ochenta emergió con “The Hitcher”, un thriller enigmático y violento escrito por Eric Red, guionista responsable de la también interesante “Near Dark” (1987). Ambas cintas son básicamente road movies con toques de terror, donde un simple viaje de un momento a otro se convierte en una pesadilla inimaginable. En este caso, todo comienza cuando Jim Halsey toma la mala decisión de recoger a un misterioso hombre que dice llamarse John Ryder (Rutger Hauer). Desde el momento en que ambos se topan con un auto abandonado, el cual había sido previamente abordado por Ryder, Halsey se verá sometido a una escalada de violencia que culminará recién en el último tramo del metraje. Y es que aún cuando el joven en un principio logra deshacerse rápidamente de su psicopático acompañante, este no logra escapar del juego del gato y el ratón que se ha puesto en movimiento desde el momento en que permitió que Ryder abordara su vehículo.
Básicamente, la trama de “The Hitcher” se enfoca en la extraña relación que se establece entre la dupla protagónica. Ryder se convierte en una suerte de figura espectral que domina por completo al indefenso e inocente Jim Halsey, al mismo tiempo que se proyecta como una retorcida figura paterna para el muchacho. Y es que lo guía a través de un camino dominado por completo por el caos y la destrucción, nutre su rabia y su odio, y finalmente lo ayuda a convertirse en adulto. La verdad es que bajo la en apariencia sencilla trama, se esconden múltiples matices que dan pie a numerosas interpretaciones. Por ejemplo, la carretera que debe recorrer Jim Halsey bien podría ser considerada como el camino de la vida, el cual está repleto de dificultades las cuales en este caso están representadas por la figura de Ryder. O bien se podrían realizar ciertos paralelos entre el villano y el mismísimo Diablo, cuyo único objetivo es ver como la humanidad falla y cae en sus garras. Es considerando este escenario que se plantea la siguiente interrogante: Jim, el representante de la humanidad, ¿demostrará su valía o le dará la razón a su adversario quien lo tildó de “desperdicio inútil”?
Con cada trampa que Ryder le coloca a Halsey, este último va perdiendo su inocencia y su fe en la bondad inherente de la humanidad, al mismo tiempo que comienza a desvirtuarse su sentido de justicia. Para Ryder, el joven ha dejado de ser una simple víctima y se ha convertido en un juguete que puede moldear a su antojo, razón por la cual no está dispuesto a dejarlo escapar. Por otro lado, es necesario mencionar que gran parte de la cinta transcurre al interior de diversos vehículos, lo cual es aprovechado por el director para realizarles numerosos close-ups a los protagonistas, con el objetivo de retratar el marcado antagonismo existente entre ellos. Al mismo tiempo, los claustrofóbicos espacios de los automóviles son contrastados con los desérticos exteriores, los cuales terminan sumergiendo a Halsey en una inexorable sensación de soledad. Y es que el protagonista no solo es incapaz de comunicarse con las autoridades para pedirles ayuda, sino que además tampoco logra comunicarse con su empleador ni con su hermano cuando es acusado de un crimen que no cometió, lo que obviamente dificulta mucho más su ya adversa situación.
Cabe mencionar que el tema del doppelganger o doble maligno, también está presente en la trama. Esto queda evidenciado en la escena en la cual Ryder aparece fantasmalmente en la habitación de hotel en la que se están ocultando Nash (Jennifer Jason Leigh) y Halsey. Mientras que Jim está en la ducha, Nash se encuentra durmiendo plácidamente en la cama. Esto es aprovechado por Ryder, quien toma el puesto del protagonista en la cama, como si se tratara de la encarnación del lado más oscuro del joven, para luego llevarse a la chica a un viaje sin retorno. Será precisamente el destino de la joven lo que detonará la transformación de Jim, cuyos límites morales se tornan cada vez más ambiguos a medida que transcurre el film. Esta es la razón por la cual el personaje interpretado por Jennifer Jason Leigh se convierte en algo más que el simple interés amoroso del protagonista, y pasa a ocupar un puesto esencial dentro de la trama. Y es que por un lado la chica es vista por Jim como una luz de esperanza que viene a iluminar su oscuro presente, mientras que para Ryder ella es la pieza que le permitirá terminar de adoctrinar a un cada vez más atormentado protagonista.
En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un estupendo trabajo, en especial Rutger Hauer, quién se luce como este aterrador asesino, cuyo pasado y cuyos motivos se desconocen por completo. En lo que al aspecto técnico se refiere, la cinta cuenta con el correcto trabajo de fotografía de John Seale, y la atmosférica banda sonora del compositor Mark Ishman. Por otro lado, aún cuando la historia es bastante interesante y está narrada con un ritmo por sobre todo dinámico, el guión presenta algunas inconsistencias que atentan contra la verosimilitud de la historia. Por ejemplo, ¿Por qué Nash decide confiar ciegamente en Jim luego de hablar con él solo un par de minutos?, o ¿Por qué la policía es incapaz de herir a Nash y Halsey pese a dispararle con todo su arsenal, mientras que John Ryder es capaz de derribar un helicóptero con tan solo un revolver? Si bien la explicación a estas interrogantes se puede encontrar en el tono onírico que domina al relato, la verdad es que simplemente se trata de errores que pudieron ser subsanados de manera sencilla por el director.
“The Hitcher” bien podría ser considerado como un híbrido entre “Duel” (1971) de Steven Spielberg, y “Vanishing Point” (1971) del director Richard C. Sarafian. Y es que la película básicamente fusiona el cine de acción con el suspenso más aterrador, todo esto bajo la apariencia de una peculiar road movie. Más allá de los errores que pueda presentar la cinta, ni su secuela titulada “The Hitcher 2: I´ve Been Waiting” (2003), en la cual C. Thomas Howell interpreta a un ahora adulto Jim Halsey, el cual nuevamente debe enfrentarse a un asesino de similares características, ni el remake rodado el 2007 por el director Dave Meyers, logran superar lo hecho por Robert Harmon en este film, el cual con el paso de los años se ha convertido en una verdadera obra de culto del cine de terror psicológico realizado durante la década de los ochenta.
Grace Patricia Kelly, nació el 12 de noviembre de 1929 en Philadelphia, Pennsylvania. Proveniente de una familia acomodada, Grace tuvo una infancia bastante tranquila, periodo en el cual decidió que quería convertirse en actriz. Mientras asistía a la prestigiosa academia Revanhill, Kelly comenzaría a modelar en algunos eventos locales. A los 12 años protagonizaría una obra producida por la Old Academy Players, titulada “Don´t Feed the Animals”. Después de terminar la escuela, en el año 1947 Kelly se mudaría a Nueva York para probar suerte en el teatro. Ahí tendría que trabajar como modelo para poder pagar sus estudios en la Academía Americana de Artes Dramáticas. Su debut como actriz lo obtendría en 1949, en la obra de Broadway, “The Father”, co-protagonizada por Raymond Massey. Durante un tiempo, Kelly participaría en buen número de series de televisión como actriz invitada. Gracias a su trabajo en televisión, la actriz debutaría en el cine con un pequeño rol en la cinta, “Fourteen Hours” (1951). Durante las filmaciones del film, Gary Cooper visitaría el set, quedando gratamente impresionado por la actriz. Sin embargo los críticos que no estarían de acuerdo con el actor, por lo que Kelly continuaría un tiempo estancada en el teatro y la televisión.
Cuando la actriz estaba trabajando en el teatro Elitch Gardens de Colorado, recibió un telegrama del productor hollywoodense Stanley Kramer, quien la invitaba a participar con un rol protagónico en la próxima película de Gary Cooper, “High Noon” (1952). Se dice que Kelly, de entonces 22 años, mantendría un romance fuera de pantalla con Cooper y el director Fred Zinnemann. Pese a la gran popularidad de la cinta, la actriz continuaría el resto del año trabajando en la televisión y el teatro. En 1953, Kelly audicionaría para el rol de Linda Nordley en la producción de la MGM, “Mogambo” (1953), luego de que la actriz Gene Tierney abandonara el proyecto debido a algunos problemas emocionales. Kelly además de obtener el rol, firmaría un contrato por siete años con el estudio, donde recibiría un salario de $850 dólares a la semana. La actriz solo exigiría dos cosas: Primero, que cada dos años se le diera un tiempo para trabajar en obras de teatro, y segundo que pudiera seguir viviendo en Nueva York, donde ya se había establecido. Solo dos meses después, ella junto al resto del elenco viajarian a Nairobi para comenzar la filmaciones. Tiempo después de terminar la cinta, la actriz declararía “Mogambo tenía tres cosas que me interesaban: John Ford, Clark Gable, y un viaje a Africa todo pagado. Si Mogambo se hubiese realizado en Arizona, yo no habría participado”. La actuación de Kelly en la cinta le valió un Golden Globe a la mejor actriz secundaría, y su primera nominación al Oscar en la misma categoría.
Luego de la fama obtenida con “Mogambo”, Kelly protagonizaría un telefime titulado, “The Way of an Eagle”, junto a Jean-Pierre Aumont, antes de participar en la adaptación cinematográfica de la obra de Broadway, “Dial M for Murder”, de Frederick Knott. El director de dicha adaptación sería Alfred Hitchcock, quien tras haber visto “Mogambo”, optó por contratar de inmediato a la actriz. Hitchcock explotaría la apariencia virginal de Kelly, en especial en la escena donde intentan asesinar al personaje interpretado por la actriz. Durante las filmaciones de la cinta, su co-estrella Ray Milland intentó seducir a Kelly. Milland era 22 años mayor que la actriz, y en ese momento estaba casado con Muriel Milland, con quien tenía un hijo. Aunque nunca se supo a ciencia cierta si algo pasó entre los actores, Kelly fue sindicada por la prensa como una “rompe hogares”. En el aspecto profesional, “Dial M for Murder” (1954), recibiría buenas críticas al momento de su estreno, y Kelly comenzaría a ser vista como una de las grandes estrellas hollywoodenses de la época.
En enero de 1953, la actriz comenzaría a grabar las escenas de su próxima película, “The Bridges at Toko-Ri” (1954), junto a William Holden. El papel de Nancy, la desdichada esposa del oficial naval interpretado por Holden, era un rol menor pero importante dentro de la historia. La crítica destacaría su actuación, y su química con William Holden. En octubre de ese mismo año, la actriz recibiría un telegrama avisándole que Alfred Hitchcock había programado una prueba de vestuario con Edith Head, una de las diseñadoras de vestuario más importantes de la época, para preparar su participación en la próxima cinta del director, “Rear Window” (1954). Al mismo tiempo, le era ofrecido un papel en la próxima película de Elia Kazan, “On the Waterfront” (1954). Esa película, que sería rodada en Nueva York, encajaba mejor con sus planes que la necesidad de regresar a Los Ángeles; obligada a tomar una decisión rápida en una sola tarde, optó por participar en la cinta de Hitchcock tras haber leído el guión.
Kelly en esta ocasión, tendría la oportunidad de co-protagonizar la cinta junto al actor James Stewart, quien estaba entusiasmado con la idea de trabajar junto a la actriz. El rol de Lisa Fremont, una mujer perteneciente a la alta sociedad neoyorquina, era distinto a los roles interpretados anteriormente por la actriz. Por primera vez, Kelly tenía la oportunidad de interpretar a una mujer independiente y exitosa. La actriz, que recién aparece tras los 22 primeros minutos de la cinta, fue nuevamente alabada por la crítica, tanto por su actuación, como por la química entre ella y su co-estrella. Hitchcock mostraría una particular preocupación por la imagen de Kelly, en especial por los distintos vestidos que ella utilizaría en el film. De hecho, si bien la relación entre ambos era bastante cordial y respetuosa, las pocas discusiones que tuvieron fueron en relación al vestuario. “Cuando tuvimos que rodar una escena de ´Rear Window´ en la cual yo llevaba un camisón negro”, recordaría la actriz, “Hitchcock llamó a Edith Head. Le dijo: ´Mire, el pecho no queda bien. Vamos a tener que poner algo ahí´. Fue muy delicado al respecto; no quería trastornarme, de modo que habló con a solas Edith. Cuando fuimos a mi camerino y Edith dijo: ´El señor Hitchcock está preocupado porque se produce un falso pliegue aquí. Quiere que ponga algo de relleno´. Yo le dije que no se podía poner un relleno porque se vería, y además no estaba dispuesta a utilizarlo. Así que hicimos algunos ajustes rápidos, sin utilizar rellenos. Cuando volvimos al set, Hitchcock me miró a mí, luego a Edith y dijo: ´¿Ve la diferencia añadiendo tan sólo un poco de relleno?´”.
Su próximo trabajo sería en la cinta de George Seaton, “The Country Girl” (1954), la cual era una adaptación de la obra de teatro del mismo nombre del escritor Clifford Odets, donde interpretaría a la sufrida esposa de un cantante interpretado por Bing Crosby. Dicho papel, lo obtendría tras la salida de la actriz Jennifer Jones quien en ese entonces, estaría esperando a su tercer hijo. Como Grace Kelly estaba familiarizada con la obra, mostró un particular interés por participar en el film. La MGM se vió en la obligación de prestar a la actriz a la Paramount, debido a que la actriz amenazó con dejar el estudio si no le permitían participar en la cinta. “The Country Girl”, reuniría nuevamente a Kelly con el actor William Holden. En esta ocasión, la actriz interpreta a una mujer emocionalmente dividida entre dos amores; su marido, un cantante alcohólico interpretado por Crosby, y el personaje interpretado por Holden. Gracias a su participación en esta cinta, Grace Kelly ganaría el Oscar a la mejor actriz.
En abril de 1954, Kelly viajaría a Colombia por diez días para filmar su próximo proyecto, “Green Fire” (1954), un drama de aventuras del director Andrew Marton, el cual contaba con la presencia del actor Stewart Granger. Kelly interpretaría a Catherine Knowland, la dueña de una plantación de café. Mientras que en su autobiografía, Granger señalaría su disgusto por el guión del film, la actriz declararía en una ocasión, “No fue grato. Nosotros trabajamos en una villa patética, donde solo habían cabañas miserables y sucias. Además, parte del equipo de filmación naufragó camino a Colombia....Fue horrible”. La cinta fue destrozada por la crítica, y significó el primer gran fracaso de la actriz. Aunque Hitchcock quería contar con Kelly para su próximo trabajo, tuvo que esperar que la actriz terminará de filmar “Green Fire”, para que se sumara a su nuevo proyecto. “To Catch a Thief” (1955), sería la tercera y última colaboración entre Hitchcock y la actriz. En esta ocasión, Kelly compartiría la pantalla con el experimentado Cary Grant, quien tenía el doble de la edad de la actriz.
La cinta, que sería filmada en la Riviera francesa, es uno de los trabajos más recordados de la actriz, en especial por la famosa escena de los fuegos artificiales, la cual fue ampliamente comentada por el doble sentido que esta presentaba. Gracias a ese trabajo, Kelly iniciaría una linda amistad con su co-estrella, la cual estaría marcada por una mutua admiración. Algunos años después, cuando se le pregunto a Cary Grant quien era su actriz favorita, el actor dijo sin dudarlo: “Bueno, con todo que se merece la querida Ingrid Bergman, tengo que decir que prefiero a Grace. Ella tenía una serenidad especial”. Una vez terminada la cinta, la actriz se marchó apresuradamente para filmar su próxima película. Ni ella ni Hitchcock estaban seguros si iban a trabajar juntos nuevamente; de hecho, después de dos nuevos films dirigidos por otros directores, ella iba a instalarse permanentemente en la Riviera como princesa de Mónaco. En años posteriores ella y Hitchcock se visitaron ocasionalmente, y ella conservó siempre unos vívidos y cálidos recuerdos de su colaboración. “Aprendí mucho de él acerca de cómo hacer cine”, diría más tarde, “Me proporcionó mucha confianza en mí misma”.
Antes de que eso sucediera, Kelly encabezó la delegación norteamericana en el Festival de Cannes de 1955. Mientras estaba ahí, ella fue invitada a participar en una sesión fotográfica en el Palacio de Mónaco junto al Príncipe Rainiero III. Luego de una serie de complicaciones y retrasos, la actriz finalmente conoció al príncipe en Mónaco. Cuando Kelly regresó a los Estados Unidos, comenzó a trabajar en “The Swan” (1956), en la cual coincidentemente, interpretaría a una princesa. Mientras tanto, ella comenzó a recibir en secreto correspondencía proveniente del príncipe Rainiero. En diciembre de ese año, Rainiero viajó a norteamérica como parte de un tour diplomático, aunque se decía que la verdadera razón del viaje era que el príncipe estaba buscando esposa. Según un tratado firmado en 1918, si el gobernante de Mónaco no dejaba un heredero, Mónaco volvería a manos de Francia. Durante su visita a los Estados Unidos, Rainiero se reuniría con Kelly y su familia, y luego de tres días le propuso matrimonio. La noticia del próximo casamiento de Kelly, sembró la duda de sí ella continuaría con su carrera como actriz.
La que fue llamada como “la boda del siglo”, se llevó a cabo el 18 de abril de 1956, al interior del Palacio Real de Mónaco. El vestido de novia de Kelly sería diseñado por la ganadora del Oscar, Helen Rose, quien trabajo por seis semanas junto a una dozena de costureras. Entre los más de 600 invitados a la boda, se encontraban las estrellas de Hollywood, David Niven, Gloria Swanson y Ava Gardner. La ceremonía sería vista por más de 30 millones de personas a través de la televisión. El mismo año de su matrimonio, Grace Kelly participaría en su última película, la comedia musical “High Society” (1956), la cual estaba co-protagonizada por Bing Crosby, Frank Sinatra, y Louis Armstrong. La cinta, que estaba basada en la comedia, “Philadelphia Story” (1940), obtuvo buenas críticas, cerrando la corta pero exitosa carrera actoral de Grace Kelly.
Luego de la boda, el Príncipe Rainiero prohibiría la exhibición de las cintas protagonizadas por la actriz. En 1962, Hitchcock le ofrecería a Kelly el rol protagónico de la cinta “Marnie” (1964). Aunque la ahora princesa deseaba participar en dicho film, se generaron protestas públicas en contra de su regreso al cine, por lo que finalmente tuvo que rechazar el proyecto. Varios años después, el director Herbert Ross intentaría convencer a la Princesa Grace para que participara en el film, “The Turning Point” (1977), pero el Príncipe Rainiero la obligaría a desistir de la idea de volver al cine. Más tarde ese año, Kelly retomaría las artes con una serie de lecturas de poemas, y con la narración del documental, “The Children of Theater Street” (1977). Como princesa, Kelly se dedicó a apoyar las instituciones artísticas de Mónaco, y eventualmente formó la Fundación Princesa Grace, la cual tenía como objetivo apoyar a los artesanos locales, además de ayudar a distintas personas con necesidades especiales, que por uno u otro motivo no recibían ayuda de los distintos servicios sociales.
Junto al Príncipe Rainiero, Grace Kelly tendría tres hijos; Carolina, Alberto y Estefanía. Precisamente, el 13 de septiembre de 1982, mientras conducía su automóvil en compañia de su hija Estefanía, la Princesa Grace sufrío un ataque cardíaco, lo que causó que perdiera el control del vehículo. Aunque fue retirada del automóvil viva, ella había sufrido severas heridas y se encontraba inconsciente. Siempre se ha dicho que la actriz tuvo el accidente en el mismo camino montañoso que recorre junto a Cary Grant en “To Catch a Thief”, pero su hijo Alberto se ha encargado de negarlo. Grace Kelly moriría al día siguiente en el Hospital de Mónaco (el cual posteriormente se llamaría, Centro Hospitalario Princesa Grace), sin recobrar el conocimiento, a los 52 años de edad. El Príncipe Rainiero jamás se recuperaría de la muerte de su esposa. Grace Kelly es una de las mujeres más admiradas en el mundo. Incluso en la actualidad, ella es vista como un referente de belleza, gracia, y estilo. Fue una talentosa actriz y una gran persona que caló profundo en la vida de todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerla, y que seguíra deslumbrando a las nuevas generaciones que decidan conocer un poco de su legado.
En el otoño de 1984, se estrenaba en la cadena CBS la serie, “Murder, She Wrote” (1984-96), la cual no solo resultó ser el mayor éxito de esa temporada, sino que también se convirtió en una de las series de misterio más exitosas de todos los tiempos. Richard Levinson y William Link, los guionistas responsables de la serie “Columbo” (1971-78), y Peter S. Fischer, quien oficiaría como el editor de guiones de la serie, crearon “Murder, She Wrote” (el título fue sacado de la novela de Agatha Christie, “Murder She Said”). Angela Lansbury sería la encargada de interpretar a Jessica Fletcher, una ex-profesora que, luego de la muerte de su marido Frank, seguiría su sueño y se transformaría en una exitosa novelista de misterio. Jessica, quien reside en la costa de Maine, en la pintoresca comunidad de Cabot Cove, gracias a la fama y fortuna obtenida con su carrera de novelista, es capaz de satisfacer su más grande hobby; ser una detective amateur. Ya sea en su hogar, la aparentemente pacífica comunidad de Cabot Cove, o alrededor del mundo, Jessica Fletcher tenía el hábito de resolver misteriosos asesinatos.
En un principio la premisa de la serie era diferente. Peter Fischer mencionó en una ocasión: “Dick (Levinson), Bill (Link), y yo fuimos a la CBS pensando en ofrecerles una idea acerca de un mago el cual resolvía misterios, la cual luego se convertiría en un show de la NBC protagonizado por Hal Linden titulado, “Blacke´s Magic” (1986). Los ejecutivos de la CBS dijeron, ´Bueno, es un concepto bastante interesante pero nosotros estamos buscando algo que pueda ser protagonizado por una mujer´. Entonces Dick y yo y Bill nos miramos y dijimos, ´Esta bien, nosotros podemos pensar en algo´. Los ejecutivos nos respondieron, ´Nosotros queremos programarla los fines de semana donde pensamos que podemos captar a la audiencia adecuada´. La verdad es que ellos no estaban seguros de que tipo de show querían, solo tenían claro que debía ser protagonizado por una mujer. Como ´The Love Boat´ era un gran hit en ese entonces, con su sistema de estrellas invitadas, pensamos en realizar algo similar. Fue entonces cuando tomamos el personaje de Agatha Christie, Miss Marple, combinamos ambas cosas, y el resultado fue una serie sobre una escritora de misterios que resuelve crimenes. Cuando volvimos a la CBS y les enseñamos nuestra idea quedaron encantados”.
El próximo paso era escoger a la protagonista. La primera opción de los productores era la actriz Jean Stapleton, quien acababa de terminar su participación durante nueve temporadas en la serie, “All in the Family” (1971-79), donde interpretaba a Edith Bunker. Gracias a ese rol, la actriz había conseguido tres premios Emmy. “La CBS fue muy específica al decir que ellos no quería a una actriz joven; ellos querían a alguien con algo de madurez, y solo había un puñado de actrices de la edad deseada que reunían las credenciales suficientes”, dijo Fischer, “Una de esas actrices era Jean. Sentí que si lograbamos que ella interpretara el papel, esto nos ayudaría bastante. Por esta razón nos reunimos con Jean en el Hotel Bel Air, y le contamos la premisa de la serie. A ella le gustó la idea pero dijo que tenía que leer el guión primero. Una vez que terminamos el guión se le enviamos de inmediato, tras lo cual no supimos nada de ella por dos o tres dias. Finalmente, ella nos contactó y nos dijo: ´Sabes, no es precisamente algo que yo quiera hacer´No sé si a ella no le gustó el material o si ella no quería involucrarse en un show tan laborioso como este, o tal vez, habiendo tenido nueve años exitosos, ella temía enfrentarse a un gran fracaso, sea cual sea la razón, nos dijo que no”.
Después de que los productores barajaran una serie de nombre, Harvey Sheperd, el jefe de la CBS, los llamó y les dijo, “¿Qué piensan de Angela Lansbury?”. A la actriz británica le habían ofrecido un sitcom de media hora de duración en la ABC en ese entonces, pero Fischer le envió de todas formas el guión. Una vez que Lansbury leyó el guión, decidió participar en la serie de Fisher y compañia. Sheperd estaba tan entusiasmado con el proyecto, que no tardó en permitir que el episodio piloto fuera filmado. El problema vino cuando los patrocinadores que estaban deseando comprar tiempo para la nueva temporada de series, quisieron ver una muestra del show antes de tomar cualquier decisión. Lamentablemente, “Murder, She Wrote”, estaba estancada en el proceso de producción por lo que no había nada para mostrar. Los ejecutivos de la CBS entraron en pánico, por lo que los productores tuvieron que pensar en una solución rápida. Para ese entonces, estaban en pleno proceso de casting, por lo que solo se contaba con un puñado de actores entre los que se encontraban Arthur Hill, Brian Keith, Ned Beatty, Herb Edelman, y Anne Francis. Los productores no encontraron nada mejor que grabar un demo conformado por cuatro o cinco escenas que involucraran a las estrellas invitadas.
La CBS aceptó la idea y la verdad es que resultó bastante bien. Ellos pudieron enseñarle un demo de 20 minutos a los patrocinadores a los cuales les gustó lo que vieron. Los productores Levinson, Link y Fischer, tomarían prestada la premisa básica de “Ellery Queen” (1975-76), una serie en la que habían trabajado anterioremente, en la cual la identidad del asesino no era revelada hasta el fin de cada episodio. De esta forma, los televidentes tendrían que seguir las pistas al igual que Jessica y identificar cual de todos los posibles sospechosos era el real culpable. A diferencia de “Ellery Queen”, Jessica no se dirigiría nunca hacia los espectadores, sino que al final de cada episodio, ordenaría cuidadosamente todas las piezas del rompecabezas antes de señalar al culpable. La serie fue un éxito inmediato, ocupando el octavo lugar de las preferencias durante su primera temporada al aire. Jessica Fletcher sería el único personaje regular, lo que significaba que Lansbury debía aparecer en prácticamente todas las escenas de cada episodio, manteniendo bastante ocupada a la actriz de entonces 59 años.
Lo más cercano que “Murder, She Wrote”, tuvo de tener personajes secundarios sería la participación de Tom Bosley como el sheriff de Cabot Cove, Amos Tupper. Cuando Bosley consiguió su propia serie de misterios, “The Father Dowling Mysteries” (1989-91), el personaje del actor fue retirado con la excusa de que el sheriff se había ido a vivir con su familia más cercana. El actor sería reemplazado por Ron Masak, quien interpretaría al sheriff Mort Metzger. Por otro lado, William Windom también apareció en un buen número de episodios como el Dr. Seth Hazlitt, quien además de ser amigo de Jessica, la aconsejaba durante el transcurso de sus casos. Otro personajes que acompañarían a Jessica en más de una ocasión, serían su torpe sobrino Grady Fletcher (Michael Horton), el teniente Artie Gelber (Herb Edelman), y el agente secreto británico Michael Hagarty (Len Cariou). Además conto con una interminable lista de actores invitados, tanto del cine como la televisión, lo que ayudaba en cierta medida a mantener “fresco” el producto.
Aunque la formula de la serie sería siempre la misma: Un amigo o pariente de Jessica es acusado de asesinato (donde los televidentes presencian el asesinato pero no ven el rostro del asesino), al mismo tiempo que la policía no tiene pruebas contundentes de la verdadera identidad del asesino. Jessica usa los conocimientos obtenidos durante su carrera como escritora de novelas de misterio, para llevar a cabo una investigación por su cuenta logrando resolver el enigma tras el crimen. Afortunadamente para la CBS, el arma secreta de “Murder, She Wrote” era el considerable talento de Angela Lansbury. La actriz y cantante nominada al Oscar y ganadora de un premio Tony, nunca había trabajado en televisión antes de conseguir su papel en la serie. La habilidad de Lansbury para interpretar a esta entrañable escritora/investigadora le dió al show un encanto especial al cual los espectadores no pudieron resistirse.
Para el tiempo que la nueva oleada de dramas criminales golpearon la televisión, como por ejemplo “Hill Street Blues” (1981-87) o “Miami Vice” (1984-89), los cuales llamaron la atención del público, “Murder, She Wrote” se presentaba como una buena alternativa para aquellas personas que buscaban un formato más familiar. El hecho de que Lansbury se rehusara a retratar a Jessica Fletcher como una anciana inútil, para en cambio construir un personaje completamente vital, activo y interesado en lo que pasa a su alrededor, ayudo para que fueran lanzados más programas que presentaran esta renovada visión del adulto mayor, como por ejemplo los telefilmes que revivían al personaje de Perry Mason (Raymond Burr), o el estreno de la serie “Matlock” (1986-95). Además, la serie dio paso a un inusual spin-off; el veterano de Broadway Jerry Orbach, apareció en variadas ocasiones en el show como el detective privado Harry McGraw; luego de un tiempo, la CBS le dió su propia serie en septiembre de 1987 titulada, “The Law and Harry McGraw” (1987-88). Aunque la serie no tendría buenos resultados, Orbach posteriormente alcanzaría la fama en la televisión gracias a su participación en la serie “Law & Order” (1990-???), en la cual permanecería hasta su muerte en el 2005.
Aunque durante un tiempo los productores comenzaron a confeccionar guiones los cuales no exigían la presencia de Lansbury en cada una de las escenas con el fin de cuidar a la actriz, después de cinco años interpretando a Jessica Fletcher, esta amenazó con dejar el show luego de la quinta temporada (1988-89). La CBS, como no quería perder a su más grande estrella, le permitió a la actriz acortar su calendario de trabajo; en algunos episodios solo aparecería al principio y al final de los mismos, dejando que algunos de los personajes que habían aparecido en episodios anteriores ocuparan el papel de investigadores. Eventualmente, Lansbury volvió a trabajar al mismo ritmo que lo hacía cuando recién llegó a la serie. Empezando en el otoño de 1991, los guionistas situaron a Jessica Fletcher en Nueva York, donde comenzaría a dictar un curso de criminología en la Universidad de Manhattan. Tras bambalinas, las cosas no podían funcionar de mejor manera; el marido de Lansbury y algunos de sus hijos comenzaron a ayudar a producir el show. Al mismo tiempo, pudo realizar otros proyectos para su compañia de producción, incluyendo varios telefilmes que ubicaban a la actriz en otros roles, además de algunas cintas pensadas para el cine (prestó su voz para el film de la Disney, “Beauty and the Beast” de 1991).
El gran problema de “Murder, She Wrote” según los críticos, era que se trataba de un show de ritmo lento, predecible, y que al estar protagonizado por una actriz de más de sesenta años, la audiencia que seguía la serie era mayoritariamente gente adulta. Aunque el show seguía teniendo éxito, estando entre las diez series más vistas durante la mayoría del tiempo que estuvo al aire, la CBS no podía seguir cobrando las mismas tarifas que los patrocinadores debían pagar por obtener tiempo publicitario en series dirigidas a un público más joven. Durante la onceava temporada (1994-95), la CBS cayó al tercer puesto en el horario prime como consecuencia del repunte de la NBC y la Fox, cadenas las cuales estaban centrando su programación en un público decididamente más joven. La CBS decidió cambiar la emisión del show de los domingos en la noche, lugar que había ocupado desde su estreno, a los jueves a las 8:00 PM, donde tendría que competir con la serie estrella de la NBC, “Friends” (1994-2004). Muchos pensaron que la decisión que habían tomado los ejecutivos de la CBS buscaba hundir al show. Entre ellos estaba Angela Lansbury quien declaró a la revista TV Guide, “CBS ha dejado bastante claro que no quieren saber nada con mi público objetivo...la gente no es tan paciente con respecto a su entretenimiento como lo era antes. Ellos quieren resultados rápidos, un violento climax, o una gratificación inmediata, y si ellos no la obtienen, entonces no continuan viendo el show”.
Eso fue lo que sucedió con “Murder, She Wrote”. La pandilla de solteros de Nueva York arrasó con los ratings en su horario. Como respuesta a su competencia de la NBC, “Murder, She Wrote” incluyó un episodio en su última temporada donde Jessica debía investigar un asesinato de un joven actor el cual pertenecía a una popular serie acerca de un grupo de veinteañeros. El episodio se titulo de manera irónica: “Murder Among Friends” (1996). La CBS en su último intento por salvar el show, a mitad de temporada nuevamente lo ubicó en su horario clásico de los domingos, pero el daño ya estaba hecho. Finalmente los ejecutivos decidieron sacar del aire a la serie. El episodio final de una hora de duración, fue transmitido el 19 de mayo de 1996, y se tituló, “Death By Demographics”. En dicho episodio, Jessica debia investigar un asesinato en una estación de radio de San Francisco la cual esta cambiando su programación con el fin de atraer a un público más joven. La trama resultaba más que apropiada para explicar las razones del fin de la serie.
Aunque “Murder, She Wrote” ya no estaba más al aire, la CBS transmitió cuatro telefilmes protagonizados por el personaje de Lansbury, cada uno de dos horas de duración; el último de estos telefilmes fue estrenado en el 2003. Durante los 264 episodios que conformaron la serie, Angela Lansbury, actriz más conocida por su participación en el cine y el teatro, se transformó en una de las actrices más importantes del medio televisivo. Aunque “Murder, She Wrote”, puede no ser del gusto de todo el mundo (en lo personal es una de mis series favoritas), el talento de Angela Lansbury fue parte importante del éxito obtenido por una de las series más importantes de la década de los ochenta y principios de los noventa, la que a su vez es uno de los mejores exponentes del género del misterio en la televisión.
*El tema principal del show fue compuesto por John Addisson.
Roger William Corman nació el 5 de abril de 1926, en Detroit, Michigan. Desde pequeño, su padre intentó que Roger siguiera sus pasos, razón por la cual el joven terminó consiguiendo el título de ingeniero industrial en la Universidad de Stanford. Sin embargo, la verdadera pasión de Corman era el cine, por lo que eventualmente consiguió un trabajo de mensajero al interior de la 20th Century Fox, donde posteriormente conseguiría el puesto de analista de historias. Luego de un tiempo, Corman se dió cuenta que quería hacer algo más que solo revisar guiones ajenos, por lo que se mudó a Inglaterra para estudiar un semestre de literatura inglesa del siglo 20, tras lo cual se quedó un tiempo en Paris para encontrar la inspiración necesaria para crear una historia propia. Corman retornaría a los Estados Unidos con un guión llamado, “The House in the Sea”, el cual había co-escrito con U. S. Anderson. Dicho guión le sería vendido a la productora Allied Artists, la cual lo utilizaría para realizar un film titulado, “Highway Dragnet” (1954).
Según el mismo Corman, la Allied Artists amenazó el futuro de su nueva carrera como guionista con el estreno de una cinta mediocre. Para su sorpresa, “Highway Dragnet” tuvo resultados de taquilla más que decentes. De todas formas, Corman estaba convencido de que él podría realizar un mejor trabajo como productor, por lo que tomó todo el dinero que había ganado con la venta de su guión, y se lanzó a producir la cinta, “The Monster from the Ocean Floor” (1954), la cual contó con un presupuesto de $12.000 dólares, y fue dirigida por Wyott Ordung. Después de venderle el film a la Lippert Releasing por $100.000 dólares, Corman escribió y produjo “The Fast and the Furious” (1954), la cual fue dirigida por el actor John Ireland. La historia de un convicto que se inscribe en una carrera de automóviles para alejarse de su captores, fue filmada en diez días, y significó un paso importante en la carrera de Corman, ya que fue en ese momento cuando junto a Jim Nicholson y Samuel Z. Arkoff, formó la American Releasing Corporation, empresa bajo la cual lanzaría “The Fast and the Furious” y que sería la encargada de financiar su próximo largometraje. Al poco tiempo después, la ARC pasaría a llamarse American International Pictures, y Corman comenzaría a ejercer como director de la productora.
Corman rápidamente comenzó a filmar cintas a un ritmo increíble, asumiendo el rol de director en su próximo proyecto, “Five Guns West” (1955), un western que también sería filmado en solo diez días. A esta le seguirían las cintas, “Swamp Women” (1955), “Apache Woman” (1955), y “The Oklahoma Woman” (1956), todas las cuales dejaban en evidencia el feminismo reinante en las primeras producciones de Corman, donde era común ver a mujeres autosuficientes ocupando los roles protagónicos. En 1956 y 1957, Corman se volcó al género de la ciencia ficción, el horror, y los films de explotación adolescente. Durante ese periodo dirigiría “It Conquered the World” (1956), “The Day the World Ended” (1956), “Not of This Earth” (1957), “Attack of the Crab Monsters” (1957), “Teenage Doll” (1957), “The Undead” (1957), “Sorority Girl” (1957), “Rock All Night” (1957), “Naked Paradise” (1957), y “Carnival Rock” (1957). Todas estas películas, que fueron filmadas con presupuestos que bordeaban los $100.000 dólares, se convirtieron en verdadero éxitos para la AIP y Woolner, un distribuidor de Nueva Orleans que financió algunos de los primeros proyectos de Corman. Gracias a la confección de atractivos afiches publicitarios, a las agresivas campañas de promoción, y al estilo que presentaban las cintas de Corman, estas lograron llamar la atención de un público más bien adolescente.
En el año 1958, Corman continuó filmando cintas a un ritmo frenético, agregando a su filmografía; “War of the Satellites”, “Teenage Cave Man”, “She Gods of Shark Reef”, “The Saga of the Viking Women and Their Voyage to the Waters of the Great Sea Serpent”, “Machine Gun Kelly” (donde Charles Bronson conseguiría uno de sus primeros roles protagónicos), y “I Mobster”. Al año siguiente, Corman exploraría el género de la comedia negra con la sátira, “A Bucket of Blood” (1959), en la cual el aspirante a artísta Walter Paisley (Dick Miller), logra alcanzar la fama cuando tras asesinar accidentalmente a su gato, decide convertirlo en una particular estatua. La cinta, cuyo guión estuvo a cargo de Charles B. Griffith, un antiguo colaborador de Corman, dió paso a la etapa creativa más celebrada del director. “The Little Shop of Horrors” (1960),uno de los trabajos más famosos de Corman, fue filmada en tan solo dos días utilizando algunos sets de sus anteriores producciones. La cinta que relata las desventuras del empleado de una florería interpretado por Jonathan Haze, y su planta devoradora de hombres, sigue siendo recordado como el film más original del director, al punto que originó un musical de Broadway, y un remake que contó con un presupuesto bastante más generoso que el de la producción original.
La trilogía cómica de Corman conformada por “A Bucket of Blood” y “Little Shop of Horrors”, la completaría la cinta “Creature From the Haunted Sea” (1961). Entre medio de estas producciones, Corman filmaría “The Last Woman on Earth” (1960). En dicha cinta, se relata como tras estallar una bomba que succiona todo el oxígeno de la atmósfera, los tres sobrevivientes del holocausto (una matrimonio conformado por Harold y Ev, y su amigo Martin) continuan con sus vidas en la ahora desolada Tierra. El guión estuvo a cargo de Robert Towne, quien también interpretaría a Martin, lo que ayuda a ilustrar parte de los principios de Corman; ¿Por qué llevar a dos personas a filmar en locaciones cuando un solo boleto y un solo salario pueden cubrir tus necesidades sin problemas? Es por esto que los actores también trabajarían como guionistas, directores de la segunda unidad, productores asociados, y sonidistas. El lado positivo de esta reutilización de personal, es que les daba la oportunidad de aprender todos los aspectos que involucraban la realización de una película.
Durante este periodo, Corman produciría sus films más personales, entre los cuales se encuentra “The Intruder” (1961), la cual contaba con la participación de un joven William Shatner como un racista agresivo que está decidido a causar problemas en un pequeño pueblo sureño. Con un presupuesto de solo $90.000 dólares y la utilización de actores locales, la cinta fue bien recibida por la crítica, aunque fue un fracaso a nivel de taquilla. Corman, quien había hipotecado su casa para llevar a cabo el proyecto, quedó en una delicada posición financiera tras el fracaso del film. Podría decirse que esta fue una de las pocas producciones que Corman realizó por un motivo diferente al de la retribución económica; para el director, el racismo era un cáncer que debía ser extirpado de la sociedad norteamericana toda costa. Tras el estreno de “The Intruder”,Corman se alejó de los films que pretendían transmitir un determinado mensaje, y se concentró en las cintas de género que presentaran un mensaje social más sutíl, y que fueran comercialmente atrayentes. Esta sería la estrategía que seguiría durante el resto de su carrera como realizador.
Ya entrando en la década de los sesenta, Corman se dió cuenta que las cintas en blanco y negro que acostumbra realizar no tenían el mismo impacto que antes. Fue por este motivo que el director convenció a los ejecutivos de la AIP para que le permitieran dirigir un proyecto que contara con un mayor presupuesto que el habitual; “The Fall of the House of Usher” (1960), protagonizada por Vincent Price, y filmada en CinemaScope, se convertiría en un gran éxito comercial, y originaría una serie de adaptaciones de la obra de Edgar Allan Poe, donde Corman oficiaría como director, entre las cuales se encuentran “The Pit and the Pendulum” (1961), “Tales of Terror” (1962), “The Premature Burial” (1962), “The Raven” (1963), “The Haunted Palace” (1963), “The Masque of the Red Death” (1964), y “The Tomb of Ligeia” (1965). Demostrando una permanente preocupación por el costo de sus producciones, Corman terminó muchas de estas cintas antes de tiempo estipulado, y utilizando una menor cantidad del presupuesto destinado para cada producción, lo cual aprovechó para filmar una película completamente ajena a las adaptaciones de Poe; “The Terror” (1963), utilizaría los sets de “The Raven”, y contaría con la participación de Boris Karloff, Dick Miller, y Jack Nicholson, quienes terminarían el proyecto en dos días. Todos estos films de Corman contarían con un excelente diseño de producción, cortesía de Daniel Haller, la cuidada fotografía de Floyd Crosby, y movimientos de cámara que ayudarían a acentuar la peculiar atmósfera de estas obras.
Corman gradualmente comenzó a aumentar los presupuestos de sus proyectos, al igual que el tiempo que destinaba para filmarlos. También comenzó a trabajar con actores respetados como Vincent Price, Basil Rathbone, y Ray Milland, así como también con futuros cineastas destacados como Francis Ford Coppola, Peter Bodgdanovich, y Monte Hellman. En 1966, Corman estrenó “The Wild Angels”, cinta la cual escandalizó a las audiencias norteamericanas por su descripción tipo documental de la pandilla de motociclistas conocida como Hell´s Angels. Luego filmaría “The Trip” (1967), la primera película que trataría abiertamente el tema de los efectos del LSD. Pese a la atención que estaba recibiendo Corman, este comenzó a tener diferencias artísticas con James H. Nicholson y Samuel Arkoff, especialmente durante la realización de “The Trip” (Nicholson y Arkoff querían que el film tuviera un marcado mensaje anti-drogas, cosa que Corman no estuvo dispuesto a hacer). Indignado por la situación, el director se dirigiría a la 20th Century Fox para filmar una de las cintas de gangsters más efectivas de los sesenta, “The St. Valentine´s Day Massacre” (1967). Lamentablemente, este sería uno de los trabajos más frustrantes del director; al escaso control que tenía sobre el proceso de producción, se sumó la sensación de que estaba desperdiciando tiempo y dinero en la cinta.
Para el tiempo que Corman filmó “Von Richtofen and Brown” (1970), para la United Artists, el director sintió que era un buen momento para abandonar las labores de director, para comenzar a concentrarse en producir algunas cintas para su propia compañia. En 1971, Corman formó la compañia New World Pictures, siendo el film de Richard Compton, “Angels Die Hard” (1970), el primero en ser lanzado por la productora. A este le seguiría la cinta de Stephanie Rothman, “Student Nurses” (1970), una comedia de sexploitation soft-core, que sería la primera película producida en su totalidad por la New World Pictures. Ambas producciones resultaron ser éxitos rotundos. Desde este punto, Corman no solo exhibiría sus cintas en las salas de teatro, sino que también en los clásicos drive-ins. Durante los años siguientes, Corman produciría una serie de films de explotación de bajo presupuesto, entre los que se encuentran; “Women In Cages” (1971), de Gerardo de Leon; “Boxcar Bertha” (1972), de Martin Scorsese; “Caged Heat” (1974), de Jonathan Demme; “Death Race 2000”, de Paul Bartel; “Eat My Dust!” (1976), de Charles B. Griffith; “Grand Theft Auto” (1977), de Ron Howard; y “Rock and Roll High School” (1979), de Allan Arkush, Joe Dante, y Jerry Zucker.
Simultáneamente, Corman ofició de distribuidor de algunas de las producciones de importantes directores europeos, como por ejemplo Ingmar Bergman, Federico Fellini, François Truffaut, Volker Schlöndorff, y Bruce Beresford, entre otros. Corman comercializó las cintas de estos directores de la misma forma en comercializaba las producciones locales. Gracias a sus agresivas campañas publicitarías, Corman lograba posicionar como éxitos de taquilla todas estas obras que eran rechazadas por los grandes estudios. Con la aparición de la televisión por cable y los videocasetes, Corman no tardó en darse cuenta que los días de New World como productora/distribuidora estaban contados. En 1983 vendió su compañia con la intención de formar una productora más competitiva, la cual se llamaría Concorde-New Horizons. Esta nueva compañia de Corman se enfocaría en creciente mercado casero, con cintas como; “Suburbia” (1984), de Penelope Spheeris; “Slumber Party Massacre II” (1987), de Deborah Brock; “Dune Warriors” (1990), de Cirio H. Santiago; y “Carnosaur” (1993), de Adam Simon, entre otras. El problema de estas producciones era la escasa difusión que tenían al ser lanzadas solo a través de las cadenas de cable norteamericanas, o directamente en VHS. Además con los cada vez más notorios avances que se estaban dando en el cine en el aspecto de los efectos especiales, los films de Corman sufrirían debido a su bajo presupuesto.
Si bien Corman continuó produciendo un gran número de cintas durante los noventa, sus films se volvieron cada vez más marginales. A mediados de los noventa, Corman llegó a un acuerdo con la cadena de televisión Showtime para transmitir una serie de films pensados para el cable, entre los cuales se encontraban varios títulos de la vieja librería del director, como también algunas de las cintas que había sido lanzadas directamente al formato casero. Junto con esto, Corman comenzó a producir una serie de televisión para la American Cable Network y el Sci-Fi Channel, titulada “The Black Scorpion” (1995). A principios del 2000, Corman vendió el estudio que tenía en Venecia, y comenzó a reubicar sus producciones en Irlanda, donde compró un estudio de filmación. Recién en el 2004, Corman comenzaría a disminuir su carga de trabajo. Después de todos estos años trabajando al interior de la industria cinematográfica, Roger Corman debe sentirse más que satisfecho con su trabajo; no solo ha dirigido y producido un buen número de cintas exitosas, sino que también apadrinó a un buen grupo de directores y actores que posteriormente pasarían a formar parte de las grandes ligas del universo hollywoodense. Con más de 300 films como productor, y más de cincuenta cintas como director, Roger Corman ha tenido un innegable impacto en la industría cinematográfica tanto en el ámbito comercial como artístico. Corman a demostrado con creces ser un artesano del cine de bajo presupuesto, logrando impulsar el crecimiento de cine independiente norteamericano, y al mismo tiempo, ganar dinero sin renunciar a sus creencias y a su estilo personal de hacer cine.
Les Baxter nació el 14 de marzo de 1922 en Mexia, Texas, tras lo cual se mudaría con su familia a Detroit. A temprana edad comenzaría tocar el piano y algunos instrumentos de viento hechos de madera. Cuando era un adolescente, Baxter ingresó al Conservatorio de Música de Detroit (donde era considerado un suerte de joven prodigio), para luego ingresar al Pepperdine College en California, donde estudiaría música. Luego de terminar sus estudios en el año 1935, comenzaría a trabajar en la orquesta de Freddy Slack, como saxofonista y arreglador. Después de un tiempo, Les comenzaría a trabajar como arreglador musical para artistas como Bob Crosby, Tommy Dorsey, y otras bandas destacadas de la época. Durante un breve periodo, Les intentó dedicarse al canto. Él se unió a la banda de Mel Torme, “Mel-Tones”, pero pronto volvería a dedicarse a su primer amor; la composición y la conducción. Eventualmente, Baxter fue llamado a componer música para shows radiales como “The Bob Hope Show”, “Halls of Ivy”, y “The Abbott and Costello Show”, entre otros.
El trabajo radial de Baxter lo llevó a conseguir un contrato con Capitol Records en el año 1950. Además de realizar arreglos para estrellas de la música como Nat King Cole, Margaret Whiting, y Frank DeVol, entre otros, Baxter también lanzaría su primer album titulado, “Music Out of the Moon”, gracias al cual comenzaría a ser reconocido como un músico innovador. Su próximo trabajo se titularía, “Perfume to Set to Music” (1950), el cual sería lanzado por la RCA/Victor. Ambas producciones resultaron ser exitosas. Tras trabajar en dos nuevos discos, Capitol le dió la posibilidad a Baxter de trabajar con libertad absoluta en su próximo proyecto. El resultado sería, “Ritual of the Savage” (1951), un album que evidenciaría la atracción que Baxter sentía hacia la música exótica. Precisamente, la década de los cincuenta sería una de la más prolíficas del músico tanto al interior de la industria discográfica como dentro de la cinematográfica.
Sería un agente el que introduciría a Baxter al mundo del cine, donde trabajaría mayormente en cintas de bajo presupuesto.. Su primer trabajo lo obtendría en film, “Tonga Tiki” (1953). La carrera musical de Baxter había decantado de manera casi accidental en la música pop; aunque sus composiciones no se podrían encasillar dentro lo que es conocido como “música popular”, estas tuvieron un inusitado éxito, y muchas de sus canciones se convertirían en singles pop. Para él, la oportunidad de escribir música para películas era también una oportunidad para crear la clase de música “seria” que el había querido hacer desde un principio. Fue esta la principal razón por la que Baxter ingresó al mundo del cine. Durante la década de los cincuenta, el compositor crearía más de 36 bandas sonoras, mayoritariamente de cintas de bajo presupuesto como por ejemplo las de; “The Black Sheep” (1956), “Voodoo Island” (1957), “The Bride and the Beast” (1958), y “The Lone Ranger and the Lost City of Gold” (1958), entre otras. El trabajo más recordado de Baxter durante este periodo, sería la canción principal de la serie de televisión, “Lassie” (1954).
Tan sólo en la década de los cincuenta, Baxter grabaría 23 producciones musicales. Durante los sesenta, grabaría 27 más, aunque la mayoría de su trabajo durante este periodo estaría concentrado en el cine. Gran parte de sus bandas sonoras, serían creadas para el estudio dirigido por Roger Corman, American International Pictures. Pese al escaso presupuesto que manejaban las producciones de Corman, estas le ofrecían a Baxter la posibilidad de trabajar en una infinidad de géneros cinematográficos, y así poner a prueba su versatilidad como músico. En gran medida, la razón por la cual Baxter no podía conseguir trabajo en los grandes estudios, era debido a que los músicos contratados por las casas disqueras no eran considerados como músicos capaces asumir la responsabilidad de componer la banda sonora de una cinta producida por un estudio importante, lo que lo confinaba irremediablemente al mundo de las productoras independientes y a los films de escaso presupuesto.
Baxter por lo general solo contaba con orquestas compuestas de 30 músicos o menos, donde las bandas sonoras eran grabadas a las apuradas, demostrando el poco interés que los productores y directores tenían en la música que acompañaba sus trabajos. Lo que era aún peor, una vez que la música era grabada y utilizada en los films, las grabaciones originales eran borradas o tiradas a la basura. En el caso puntual de la AIP, Baxter contaba sólo con dos semanas para desarrollar cada banda sonora, y alrededor de cuatro a seis horas para grabarlas. Mientras que los músicos de los grandes estudios contaban con un par de semanas para grabar sus composiciones, Baxter tuvo que acostumbrarse a escribir toda la música de una película en tan sólo medio día. Gracias a que el músico confiaba por completo en la capacidad de los integrantes de su orquesta, y a que no le interesaba que sus trabajos alcanzaran la perfección (por lo demás, sabía que de existir imperfecciones serían cubiertas por los efectos de sonido de los films), pudo cumplir con las exigencias de la AIP.
Su primer trabajo para la AIP sería la realización de la versión norteamericana de la banda sonora de la cinta, “Goliath and the Barbarians” (1959). Pese a que la música original de las cintas italianas distribuidas por la AIP no eran para nada despreciables, al productor James Nicholson le parecían horribles. Por este motivo, Baxter tendría que recomponer la música de un buen número de films italianos, entre los que se encuentran, “Black Sunday” (1960), “Goliath and the Vampires” (1961), “Erik the Conqueror” (1961), “The Girl Who Knew too Much” (1963), “Black Sabbath” (1963), y “Baron Blood” (1972), entre otras. Su siguiente trabajo, consistiría nuevamente en reescribir la música de film, esta vez un largometraje animado procedente de Japón titulado, “Alakazam the Great” (1960), el cual es reconocido como uno de los mejores trabajos del compositor, quien además aprovechó de referenciar sus piezas preferidas de la obra de Stravinsky.
El siguiente trabajo de Baxter, sería la atmosférica banda sonora de la cinta, “The Fall of the House of Usher” (1960), la cual sería su primer gran éxito al interior del estudio. Baxter estaría a cargo de casi todas las bandas sonoras de la cintas que componen la serie de adaptaciones de la obra de Edgar Allan Poe realizadas por Corman (con las excepciones de “The Tomb of Ligeia” y “Premature Burial”, donde en esta última el estudio ocupó de manera ilegal algunos de los segmentos de otras bandas sonoras compuestas por Baxter). Sería debido el éxito obtenido con estas obras (de entre las cuales sus preferidas eran “The Fall of the House of Usher” y “The Pit and the Pendulum”), que Baxter sería mayormente ligado a films pertenecientes al género del horror.
La cinta, “Master of the World” (1961), protagonizada por la estrella del estudio, Vincent Price, marcaría el primer intentó por parte de la AIP de realizar una película con un presupuesto mayor que pudiera competir con las producciones de los grandes estudios. Aunque en esta ocasión, Baxter supuestamente tendría cuatro semanas para desarrollar la música del film, los ejecutivos de la AIP de todas maneras lo presionaron para que entregara la banda sonora en menos tiempo. Sin embargo, su trabajo para esta cinta es por lejos uno de los más satisfactorios del compositor. Otro trabajo que el director solía recordar como uno de sus mejores ejercicios musicales al interior de la AIP, es la banda sonora de la cinta, “Cry of the Banshee” (1970), también protagonizada por Vincent Price, y la cual se caracterizaba por tener pasajes realmente oscuros y una serie de elementos que la diferenciaban del resto de la música creada para las cintas de horror de la época.
Sin embargo, Baxter no solo se dedicaría a componer música para films de terror. También participaría en la serie de “comedias playeras” del director William Asher, entre las que se encuentran,“Beach Party” (1963), “Bikini Beach” (1964), “Beach Blanket Bingo” (1965), y “How to Stuff a Wild Bikini” (1965), entre otras, las cuales presentarían composiciones bastante ligadas a la música rock. Por otra parte, aparecen sus trabajos para los films, “Wild in the Streets” (1968) y “The Mini-Skirt Mob” (1968), donde el compositor mezcla algunos ritmos propios del jazz y del rock, además de aportar con algunas piezas musicales más propias de lo que seria la música disco de los setenta. Es evidente que a Baxter poco le importaba la calidad de la películas en las cuales trabajaba, su deseo era dar a conocer su música sin importar el medio utilizado para dicho fin. El compositor jamás rechazó un trabajo, lo que lo llevó a componer la banda sonora de la cinta erótica, “All the Loving Couples” (1969). Dada la naturaleza del film, esta sería una de las pocas ocasiones en las que Baxter trabaría utilizando un seudónimo, en este caso el de Casanova.
Baxter trabajaría para la AIP hasta principios de los setenta. Dentro de las más de cincuenta bandas sonoras que compuso para el estudio, cabe recordar aquellas que escribió para “Man With the X-Ray Eyes” (1963), “Dr. Goldfoot and the Girl Bombs” (1966), “The Dunwich Horror” (1970), y “Frogs” (1972). Para esta última cinta, Baxter crearía la música utilizando solo sonidos sintetizados, los cuales correspondían al sonido emitido por los sapos. Este extraño experimento, el cual llevó a cabo sin la ayuda de nadie, obtuvo el reconocimiento de incluso de aquellos que habían mirado en menos la carrera cinematográfica del genial músico. Ya para la década de los setenta, Baxter comenzaría a experimentar las consecuencias de haberse quedado estancado en cintas de escaso presupuesto. Los problemas artísticos del músico no respondían a la calidad de sus obras, sino a la estigmatización de la que fue víctima. Después de tantos años trabajando para la AIP, pasó a ser considerado solo como un compositor serie B. Su trabajos tanto en la industria cinematográfica como discográfica disminuirían drásticamente. Sus trabajos más importantes durante este periodo, serían sus colaboraciones con las serie de televisión, “Cliffhangers: The Curse of Dracula” (1979), y “Buck Rogers in the 25th Century” (1979).
Durante la década de los ochenta, Baxter prácticamente no tendría trabajos. La última cinta en la que Baxter colaboró fue el telefilme, “Lightning In a Bottle” (1993), un drama protagonizado por Lynda Carter. Durante los noventa, el músico finalmente obtendría el reconocimiento que se merecía, lo que atrajo un nuevo interés en la obra del compositor. Es por esta razón que algunas de sus viejas canciones forman parte de bandas sonoras de cintas como “Wild at Heart” (1990), y “Jackie Brown” (1997). Lamentablemente, cuando Baxter comenzaba a disfrutar del renacimiento de su carrera, su salud comenzó a empeorar y su capacidad de disfrutar la vida se vió mermada por las sesiones diarias de diálisis a las que tenía que ser sometido. En noviembre de 1995, se organizó un concierto en honor al músico, en el cual se iban a presentar varias de las composiciones de este para el cine. Sin embargo, Baxter no pudo asistir debido a su delicado estado de salud, y a que su senilidad le hacía imposible procesar el hecho de que el concierto era en honor a su obra. El 15 de enero de 1996, a los 73 años de edad, Les Baxter fallecería a causa de sus problemas renales y cardíacos, abandonando este mundo con el estatus de músico de culto. Es por esto, que la próxima vez que revisen uno de los films producidos por la AIP y se pregunten quien es el responsable de aquella efectiva y atmosférica banda sonora, recuerden el nombre de aquel virtuoso llamado Les Baxter.
“First Blood” (1982), es un film de acción del director Ted Kotcheff, el cual está protagonizado por Sylvester Stallone, Brian Dennehy, y Richard Crenna.
Cuando sin ninguna razón aparente, un jefe de policía de un pequeño pueblo arresta a un autostopista vagabundo, no puede ni siquiera imaginar que ha puesto en movimiento una serie de acontecimientos catastróficos. El vagabundo en cuestión es de hecho John Rambo (Sylvester Stallone), ganador de la Medalla de Honor del Congreso y héroe de la guerra de Vietnam. Respondiendo al hostigamiento de sus apresadores con una repentina ferocidad, Rambo se fuga audazmente de la cárcel y va a cobijarse en unas montañas cercanas. Desde este punto, Rambo no tendrá más remedio que comenzar una verdadera guerra con la policía local.
Aunque desde el lanzamiento en el año 1972 de la novela de David Morell, “First Blood”, habían sido varias las adaptaciones que habían estado rondando los estudios en busca de financiamiento sin mayor éxito, y varios los actores que habían sido considerados para interpretar al atormentado John Rambo, entre los cuales se encontraban Clint Eastwood, Al Pacino, Robert De Niro, Steve McQueen, y Michael Douglas, entre otros, solo cuando Sylvester Stallone mostró interés en el proyecto, este logró finalmente entrar en fase de producción. Stallone, quién había sido nominado al Oscar como mejor actor y mejor guionista por su participación en la cinta, “Rocky” (1976), no había cosechado grandes éxitos fuera de la saga enfocada en el humilde boxeador. El guión, escrito por Michael Kozoll y William Sackheim, sería modificado por Stallone, quien convirtió a Rambo en un personaje más querible que a diferencia del Rambo de Morrell, prefiere no asesinar a ninguno de sus perseguidores.
El final también fue modificado. Si bien en la novela Rambo se terminaba suicidando (de hecho, existe un final cinematográfico alternativo en el cual Rambo se suicida), en la cinta esto fue cambiado por la creencia de que el personaje podía tener cierto éxito, permitiendo algún tipo de secuela (cosa que finalmente sucedió). Fue precisamente a raíz del nuevo final, que Kirk Douglas abandonó el papel del Coronel Trautman. El actor quería que la cinta fuera lo más fiel posible a la novela, algo que no se logró debido a las modificaciones realizadas por Stallone. La primera opción para reemplazarlo fue el actor Rock Hudson, pero este tuvo que rechazar el papel debido a que estaba a punto de someterse a una cirugía cardíaca. Finalmente el rol le fue cedido a Richard Creena, un actor relativamente conocido por sus participaciones en distintas series de televisión, y por un puñado de papeles secundarios que obtuvo en algunas cintas hollywoodenses realizadas en las décadas del sesenta y setenta.
Como cinta de acción, la verdad es que “First Blood” funciona bastante bien. Todas las escenas en las cuales la policía acecha a Rambo en el bosque y viceversa, están bien manejadas, ya que estas exhiben buenas dosis de suspenso, manejo de armas de fuego, e incluso una escena del alto riesgo donde desde un helicóptero, comienzan a dispararle a nuestro antihéroe, el cual está colgado en un risco. Lo mismo sucede con las escenas que involucran el escape de Rambo hacia la ciudad, y el caos que este provoca destruyendo todo lo que se cruza en su camino. Tanto la secuencia en que el protagonista utiliza un camión militar como si de un tanque se tratara, o aquella en la que vuela por los cielos una bencinera y una tienda de armas, están bien orquestadas y resultan ser visualmente atractivas. Claramente la cinta cumple con entretener al espectador, pero en términos dramáticos la situación es diferente.
“First Blood” comienza como un drama carcelario, luego pasa a ser una historia centrada en una cacería humana, y termina siendo una crítica social enmarcada por un puñado de acción sin sentido. Si uno analiza fríamente el guión y la sucesión de acontecimientos, hay algo que no calza del todo. La actitud de Rambo antes de ser maltratado y abusado en la prisión del pueblo, hecho que gatilla la violenta reacción del protagonista (es ahí cuando el director inserta algunos flashbacks que ayudan a comprender el hecho de que Rambo sufre de un trastorno por estrés postraumático), no se condice con la de un hombre mentalmente perturbado. Si bien la forma en que es tratado por el sheriff del pueblo (interpretado de manera soberbia por Brian Dennehy), es ciertamente cuestionable dado que lo discrimina solo por su apariencia, el que Rambo decida no responder ninguna de sus preguntas, termina complicando una situación que hasta el momento no era violenta. Lo que resulta aún más incomprensible, es que el protagonista intente razonar con la policía tras la muerte accidental de uno de ellos. ¿Por qué decide hablar luego de una serie de acontecimientos de por sí traumáticos, y no antes cuando solo le estaban haciendo algunas simples preguntas? Tal vez si Rambo hubiese actuado de manera violenta desde un principio, o no hubiese tenido ese momento de cordura fugaz, la idea de su estado mental hubiese sido establecida de mejor manera.
Además, lo flojo de algunos diálogos no ayuda a cimentar la credibilidad de la historia. La descripción que Trautman hace de Rambo cuando llega al campamento levantado por la policía, dista de ser memorable. Lo mismo sucede con el monólogo final del protagonista. La verdad es que la actuación de Stallone no termina de convencer, aún cuando esta es una de sus mejores interpretaciones. Lo de Richard Creena tampoco convence, en gran medida por lo pobre de sus diálogos. De todas formas, este se convertiría en el personaje más reconocido del actor. A través de los años, “First Blood” se ha enfrentado a todo tipo de críticas referentes a sus temas de fondo. Mientras que algunos alaban la crítica a un sistema que discrimina por la apariencia, que oculta bajo el tapete aquellas cosas con las que no se atreve a lidiar, y donde además existe un abuso de poder por parte de la policía, otros atacaron duramente la estereotipación de los traumas sufridos por los veteranos de guerra, y la supuesta glorificación de las armas de fuego que se realiza en la película.
Pese a todo, “First Blood” es una cinta entretenida que mantiene un buen ritmo narrativo durante todo su metraje. Aunque la secuencia del ataque de Rambo al pueblo es algo innecesaria, y es sin duda lo más inverosímil de la historia, si presenta un par de interesantes escenas de acción, además de la cuestionada declaración de principios del protagonista. La escena en donde por fin Rambo se entrega a las autoridades resulta ser algo ambigua; por momentos pareciera ser que es retirado de la comisaria en calidad de héroe y no como un criminal. Eso sumado a que en “Rambo: First Blood Part 2” (1985), el protagonista aparece recluido en una prisión realizando trabajos forzados en vez de estar en una institución psiquiátrica, termina de sepultar la ilusión de su supuesto estado mental. Pese a esto, es la primera entrada de la saga la que por lejos presenta un mayor nivel de dramatismo, y sería la gran responsable de impulsar definitivamente la carrera de Stallone, situándolo como una de las grandes estrellas del cine de acción. En el aspecto más técnico del film, resulta destacable la inolvidable banda sonora compuesta por el gran Jerry Goldsmith, y la correcta fotografía de Andrew Laszlo. Si uno olvida por completo las falencias del guión y se dedica tan solo a disfrutar la acción y el suspenso que la cinta ofrece, se entiende porque esta es considerada como un clásico del género, y como una de las mejores entradas de la filmografía del siempre irregular Stallone.