“A Fistful of Dollars” (1964), es un western del director Sergio Leone, el cual está protagonizado por Clint Eastwood, Gian Maria Volonté, Marianne Koch y José Calvo.Al pueblo de San Miguel, el cual se encuentra dividido por la batalla entre dos familias rivales, llega un pistolero solitario (Clint Eastwood) y de pocas palabras. Un tipo letal con su pistola y sin muchos escrúpulos, que decide jugar una doble militancia en el conflicto local para llenarse los bolsillos de dinero, comenzando un peligroso juego que puede causarle la muerte.
A principios de la década de los sesenta, el género del western se encontraba en su punto más bajo, donde ni siquiera el mítico John Wayne lograba congregar a un buen número de espectadores a las salas de cine. Lo que nadie esperaba, era que el género fuera revivido en Europa, específicamente en Italia, de la mano del director Sergio Leone. Y lo que fue aún más sorprendente, es que la cinta responsable de dicho renacer, fuera un remake del film “Yojimbo” (1961), del director Akira Kurosawa. El retrato de un lejano oeste más violento, menos romántico, duro y falto de hombres honorables (algo bastante alejado de la visión más clásica del western), fue lo que logró cautivar a las audiencias, y de pasada, catapultar la carrera de más de uno de los involucrados en la película.
Sabiendo que en Europa aún existía un vasto mercado para el género del western, Sergio Leone se lanzó a la misión de reinventar las convenciones habituales del género. Convencido en el potencial de la historia filmada por Kurosawa (la que de dicho sea de paso, está inspirada en la novela “Red Harvest”, de Dashiell Hammett), el director moderniza la historia, enfatizando el ansia de poder de las bandas rivales (reflejada en la adquisición de armas de todo tipo), además de eliminar los valores del héroe clásico aún presentes en la cinta japonesa. Pero por sobre todo, Leone busca alejarse lo más posible del modelo norteamericano, que por mucho tiempo había influenciado de manera potente a las producciones italianas, al punto de que muchos de sus directores terminaban contratando actores norteamericanos para protagonizarlas, además de utilizar diferentes seudónimos con el fin de americanizar el producto.
Irónicamente, Leone escogería a un actor norteamericano como su protagonista. Si bien Clint Eastwood se quedaría con el papel, estaba lejos de ser la primera opción del director. En un principio, Leone queria que Henry Fonda interpretara el rol del “hombre sin nombre”. Sin embargo, el presupuesto no era el suficiente como para contratar a una de las grandes estrellas de Hollywood. La segunda opción del director, era el actor Charles Bronson, quien rechazó el papel aludiendo a que el guión era deficiente. Otros actores que rechazaron el papel fueron Ty Hardin y James Corburn. Tras estos tropiezos, Leone intentaría contratar a Richard Harrison, actor que recientemente había participado en el primer western italiano, “Gunfight at Red Sands” (1963). El actor también rechazaría la oferta, pero sugerió a Clint Eastwood como un actor capaz de interpretar de manera convincente a un vaquero. Tiempo más tarde, Harrison declararía: “Tal vez mi más grande contribución al cine fue no participar en “A Fistful of Dollars”, y recomendar a Clint para el papel”.
Para aquel entonces, Clint Eastwood estaba aburrido de su rol en la popular serie de televisión, “Rawhide” (1959-1966), y ansiaba por nuevas oportunidades de trabajo. Cuando su agente le informó que una productora en Italia estaba interesada en contratarlo para filmar un western titulado, “The Magnificent Stranger”, no se mostró muy entusiasmado, aunque no tardó en aceptar el rol. Cuando Eastwood llegó a Italia, se encontró con la desagradable sorpresa de que las únicas personas que hablaban inglés eran el doble, Benito Stefanelli, y uno de los representantes de la productora. Para colmo, el actor tuvo una serie de discusiones con Leone, principalmente por el guión, el cual según él, contenía demasiado diálogo. Sería luego de convencerlo de reducir su diálogo al mínimo, que ambos hombres comenzarían a trabajar de manera productiva.
Y la verdad es que en gran medida, es gracias a Eastwood que esta cinta sobresale de entre las de su tipo. Su interpretación de este pistolero inescrupuloso, egoísta y manipulador, que es capaz de transmitir demasiado pese a su aparente falta de expresividad, y que utiliza el sarcasmo como una arma más de su repertorio, es uno de los personajes más representativos del actor (referenciado hasta el cansancio en múltiples cintas de Hollywood). Este hombre ambiguo, que es por sobretodo carismático, viene a romper todas las convenciones del western norteamericano. Además, Leone sabe explotar bien el misterio que rodea al personaje, otorgándole un aire casi fantástico, el cual refuerza aún más en el ya clásico enfrentamiento final con el personaje de Gian Maria Volonté, donde prácticamente se transforma en un ser fantasmal.
Lo otro sumamente destacable, es la dirección de Leone y la estupenda banda sonora de Ennio Morricone. El director nos entrega un conjunto de bien filmadas balaceras, parajes desolados, explosiones súbitas de violencia, y un buen número de close-ups de los rostros de los protagonistas, algo totalmente innovador para la época. Lo que realmente hizo Leone, fue establecer una puesta en escena similar al de las viñetas de un comic, donde las expresiones de los involucrados logran crear una marcada tensión. A esto se le suma la música compuesta por Morricone, que pese a estar en ciertos aspectos influenciada por la obra de Dimitri Tiomkin en “Río Bravo” (1959), se alza como una composición totalmente rupturista dentro del género, la cual lográ con éxito enfatizar tanto el suspenso como la violencia que presenta la historia. El uso más notable de dicha música, es durante la confrontación final entre el protagonista, el villano y sus secuaces.
La cinta sería filmada en ocho semanas, divididas entre el estudio Cinecitta ubicado en Roma, y en las locaciones ubicadas en Almería, España. La gran mayoría de los extras y algunos de los actores secundarios, fueron reclutados de la población local de gitanos. Así mismo, las condiciones en las cuales se filmó la historia eran absolutamente diferentes a las que se podían esperar de una producción hollywoodense. Sería el mismo Eastwood quien relataría en una oportunidad: “No teniamos electricidad, ni teniamos un trailer con un baño. No teniamos más opción que ir detrás de una roca”. Luego de terminar “A Fistful of Dollars”, Eastwood regresó a norteamérica sin imaginar nunca el revuelo que causaría esta modesta cinta. El film fue un éxito total en Europa y en los Estados Unidos, lo que gatilló que se filmaran dos “secuelas” que superarían lo hecho por la cinta original: “For a Few Dollars More” (1965) y “The Good, the Bad, and the Ugly” (1966).
Aunque uno podría señalar que el film posee algunos agujeros en el guión, y que obviamente no es la mejor de la trilogía de Leone, es innegable que esta cinta marcó una época en el género del western, así como también a una generación de cinéfilos. Además, es sumamente entretenida. “A Fistful of Dollars”, marcaria la pauta a nivel temático, estético y musical, para el resto de los “spaghetti western” que proliferarían durante toda una década (aunque para ser sinceros, el primer spaghetti western propiamente tal, es el film de 1959, “Terror of Oklahoma”, del director Mario Amendola). Por lo mismo no resulta extraño que esta cinta convirtiera a Eastwood en una superestrella a nivel internacional, además de ayudar a cimentar las carreras de Sergio Leone y Ennio Morricone. Con esta producción se logró establecer una nueva clase de antihéroe dentro del western, uno caracterizado por ser un pistolero motivado por el dinero y totalmente exento de culpa o de conciencia, que pese a todo, logra meterse a la audiencia en el bolsillo.
por Fantomas.









