En el año 2029, la sociedad está computarizada hasta límites insospechados, por lo que básicamente es un mundo gobernado por la tecnología. Uno de los mayores avances tecnológicos, son unos implantes cerebrales que convierten a los seres humanos en auténticas computadoras andantes. Gracias a dicho implante, se produce una fusión entre la conciencia y ciertos programas computacionales, lo que se conoce como "espíritu". Si bien esto es un nuevo paso en la escala evolutiva, al mismo tiempo despersonaliza por completo a las personas que utilizan los mentados implantes. En este mundo donde apenas existe diferencia entre humanos y máquinas, la agente secreta Motoko Kusanagi, la cual se especializa en actividades anti-terroristas, tiene como misión cazar a un peligroso pirata informático. Sin embargo, cuando descubra la verdadera identidad del criminal, su vida y todo lo que conoce cambiará para siempre.
En el año 1991, el ilustrador y escritor de manga Masamune Shirow, conocido por ser el creador del popular manga "Appleseed", publicó en la revista Young Magazine el que se convertiría en su trabajo más famoso; "Ghost in a Shell". Un par de años más tarde, el director Mamoru Oshii y la productora Production I.G. se interesaron en filmar una adaptación animada del manga, cuyo tema central era la creciente dependencia tecnológica que estaba exhibiendo el hombre en aquel entonces. Una vez comprados los derechos del manga, se le encomendó al guionista Kazunori Itô la realización del guión del film. Básicamente, “Ghost in the Shell” pertenece al subgénero de la ciencia ficción conocido como cyberpunk, cuyo enfoque hace referencia a la degradación del orden social en contraposición a los avances tecnológicos. En este caso, la cinta nos sitúa en una sociedad absolutamente dependiente de la tecnología, en la cual las máquinas y los seres humanos se encuentran prácticamente fusionados, lo que dificulta la distinción entre los unos y los otros. Junto con esto, el relato presenta un conflicto en el que participan hackers, inteligencias artificiales, megacorporaciones, y un grupo parapolicial conocido como Sección IX, el cual está encargado de investigar toda clase de delitos informáticos.
En “Ghost in the Shell”, el espíritu crítico que el cyberpunk exhibe hacia la tecnología se centra mayormente en el personaje de la Mayor Motoko Kusanagi. Lo que más llama la atención de este personaje es su condición; solo su cerebro es humano, mientras que el resto de su cuerpo no es más que una coraza de titanio. Llegado cierto momento de la película, podemos ver como la protagonista comienza a cuestionarse si el sacrificio que realizó al abandonar su cuerpo orgánico por una estructura mecánica computarizada, que obviamente le resulta útil en su trabajo, ha valido la pena. ¿Qué es lo que separa a la Mayor del resto de las máquinas? ¿Qué es lo que nos define como humanos? La respuesta de ambas preguntas bien puede encontrarse en la escena donde la donde ella va a bucear. Al salir del agua, Bateau, quien es su fiel compañero, le pregunta que siente una cyborg al introducir su pesado cuerpo al fondo del mar, a lo que ella responde: "miedo, ansiedad, soledad y esperanza". La respuesta no deja de sorprender a su compañero, debido a que ha sido testigo de la materialización verbal del “espíritu” de la Mayor. Son los sentimientos y nuestra capacidad de identificarlos y experimentarlos, lo que nos define como humanos. Nuestra capacidad de preguntarnos el porqué de las cosas, de cuestionarnos el lugar que ocupamos en este mundo, y de llevar a cabo nuestros sueños, intereses y actividades, es lo que definitivamente nos separa de las máquinas.
Sin embargo, la noción de humanidad que establece en dicha escena se torna difusa cuando nos enteramos que el villano de la historia, el Puppet Master, es capaz de "hackear" las mentes humanas e implantar falsos recuerdos y las emociones ligadas a estos. De esta forma, él es capaz de controlar a distintas personas como si fueran simples marionetas, obligándolas a realizar distintos crímenes en su nombre, evitando con esto ser atrapado por la policía. Debido a este giro en los acontecimientos, la cinta no solo nos invita a replantearnos las preguntas antes mencionadas, sino que además apunta a la influencia en ocasiones nociva que ejerce la tecnología en los individuos.
A los pocos minutos de comenzado el film, se hace evidente que la trama se centra en la idea de la pérdida de la humanidad por el uso indiscriminado de la tecnología. Dentro de este contexto, el director entrelaza el conflicto principal con algunas subtramas políticas, violentos operativos policiales, momentos que llaman al espectador a la reflexión, y una buena cantidad de palabrería tecnológica que a ratos confunde. La gran cantidad de matices que presenta el relato por momentos es un arma de doble filo, ya que provoca que la cinta presente un ritmo narrativo más bien pausado, el cual atenta directamente contra el nivel de atención del espectador. Sin embargo, consciente de esto, durante el transcurso de la película Oshii inserta una serie de coloridas escenas de acción que tienen por objetivo superar las lagunas narrativas en las que cae por momentos la cinta.
“Ghost in the Shell” es un verdadero triunfo en varios aspectos. La genial historia se ve acompañada de un despliegue visual a la altura de la misma. La animación es excepcional, siendo impresionantemente detallada y fluida. Al mismo tiempo, resulta destacable el diseño de los personajes y el de los escenarios en los que transcurre este complejo relato futurista. La banda sonora por su parte, compuesta por Kenji Hawai, complementa de buena manera la acción presente en el film y al mismo tiempo, gracias a que mezcla temas tradicionales japoneses con otras tonalidades más modernas, contrastando de esta forma la tecnología reinante en el film con algunos elementos han estado presentes en la sociedad durante años. Por otro lado, los protagonistas son lo suficientemente interesantes y carismáticos como para que el espectador no solo empatice con ellos, sino que además se interese por su destino y por la resolución de su conflictos personales.
Sin lugar a dudas, esta una de las mejores y más influyentes cintas de anime de la historia, al punto que se dice que la exitosísima trilogía “Matrix” estuvo influenciada fuertemente por este film. “Ghost in the Shell” es una obra sumamente bien realizada, que invita al espectador a pensar en los temas que pone sobre la mesa el director, al mismo tiempo que ofrece un espectáculo visual que pocas cintas de este tipo pueden jactarse de poseer. Principalmente gracias a esta producción, el director Mamuro Oshii actualmente es considerado como uno de los realizadores más interesantes del cine de animación asiático. Y es que en esta ocasión, el director logra equilibrar de manera perfecta el complejo discurso filosófico que presenta la historia, con un par de bien logradas escenas de acción, y con varios momentos llenos de tensión y dramatismo. Es por todos estos motivos, que “Ghost in the Shell” es una de las obras imperdibles del cine de animación, la cual incluso tiene méritos suficientes como para ser considerada como una de las mejores entradas del siempre interesante cine de ciencia ficción.
por Fantomas.