domingo, 10 de febrero de 2013

Manhunter: La primera aparición cinematográfica de Hannibal Lecter.

“Manhunter” (1986), es un thriller del director Michael Mann, el cual está protagonizado por William Petersen, Kim Greist, Joan Allen y Brian Cox.

Debido a la aparición de un asesino serial conocido como el “Hada de los Dientes” (Tom Noonan), un ex agente del FBI llamado Will Graham (William Petersen) es persuadido para ayudar en la búsqueda del homicida. Sin embargo, para poder encontrar al maníaco, Graham tendrá que enfrentarse a otro mucho peor; el doctor Hannibal Lecktor (Brian Cox), un psiquiatra condenado a prisión con un pasado en común con el agente del FBI. Es por esto que durante el curso de la investigación, las ideas de Lecktor demostrarán ser tan peligrosas para Graham como el asesino que intenta atrapar.


Tras comprar los derechos de la novela “Red Dragon”, del escritor Thomas Harris, el productor Dino De Laurentiis contrató al director y guionista Michael Mann para que se hiciera cargo de la adaptación del relato. Tras escribir el guión y cambiar a regañadientes el título de la adaptación a “Manhunter”, básicamente para evitar que la cinta fuese relacionada con la producción “Year of the Dragon” (1985), en la cual también estuvo involucrado De Laurentiis, Mann rápidamente contrató a William Petersen para interpretar el rol protagónico del film, quien a su vez pasaría una buena cantidad de tiempo trabajando con el Departamento de Policía de Chicago y con la Unidad de Crímenes Violentos del FBI, con el fin de preparar de mejor forma el papel del complejo agente Will Graham. Por otra parte, para interpretar al manipulador, calculador y retorcidamente carismático Hannibal Lecktor, cuyo apellido cambiaría a Lecter en sus siguientes apariciones cinematográficas, Mann pensó en John Lighgow, Mandy Patinkin, Brian Dennehy e incluso en el director William Friedkin, antes de decidirse por el actor Brian Cox, quien fue sugerido por Dennehy una vez que este rechazó el rol.

A poco de comenzada la cinta, el espectador se entera de que un asesino serial está suelto, el cual ha acabado con la vida de dos familias que aparentemente no tenían nada en común. Francis Dollarhyde, quien es conocido por la policía como el “Hada de los Dientes”, no solo entra a las casas de sus víctimas y asesina brutalmente a todas las personas que residen en ellas, sino que además se toma el tiempo de colocar pedazos de vidrio en sus ojos para que puedan presenciar la supuesta transformación que sufre cada vez que comete un crimen. Debido a lo macabro de las circunstancias, Jack Crawford (Dennis Farina), quien es el director del FBI, decide contactar a Will Graham, un ex agente federal conocido por su habilidad para realizar perfiles criminales, para que colabore en la captura del psicópata. Con la ayuda del doctor Hannibal Lecktor, con quien Graham ya tuvo un encuentro en el pasado que no terminó de buena manera, el agente comenzará a construir el perfil psicológico de Dollarhyde, lo que inevitablemente lo sumergirá en una vorágine de locura de la cual no le será tan fácil escapar, y que amenazará con acabar con su propia sanidad mental.


Desde prácticamente el inicio del film, resulta evidente que la intención de Mann es centrarse en el accionar de Graham y en los efectos que la investigación tiene en su persona. El protagonista se presenta como un hombre cuya psiquis se encuentra fracturada por ciertos hechos de su pasado, razón por la cual ha decidido renunciar a su trabajo e irse con su familia a un lugar lo más alejado posible del sórdido mundo en el que solía desenvolverse. Es por este motivo que todo el proceso investigativo en el que de pronto se ve envuelto, inevitablemente comienza a consumirlo y a reabrir ciertas heridas que supuestamente habían cicatrizado. Privado de sueño y usualmente solo, Graham comienza a repasar de manera obsesiva cada uno de los hechos y las pistas del caso, con el fin de introducirse en la mente del criminal al punto de mimetizarse con él, y así entender sus motivaciones y su modus operandi. Es en el marco de la dinámica investigativa que lleva a cabo el protagonista, que son apreciables las similitudes y los contrastes de quienes en esta ocasión funcionan como el cazador y la presa. Por ejemplo, Graham constantemente menciona que el psicópata es un soñador que a través de los asesinatos que comete, intenta satisfacer sus retorcidas fantasías. Al mismo tiempo, el protagonista también es un soñador, y aún cuando sus sueños se centran en su hogar y en su familia, son igual de intoxicantes que los sueños que ocupan la mente de Dollarhyde.

La conexión que se establece entre Graham y los psicópatas que persigue es innegable. Esto es bien conocido por Lecktor, quien no tarda en recordárselo al protagonista, a sabiendas de que la sola idea de que comparte algo con los maníacos que busca poner tras las rejas, desestabiliza su frágil estado mental. Por otro lado, Dollarhyde, quien recién aparece durante la segunda mitad de la cinta, dista de ser un personaje unidimensional. En esencia, es un hombre atormentado que está en conflicto con su propia identidad, hecho que amenaza con destruirlo constantemente. Él es un monstruo, pero al mismo presenta algunos rasgos de humanidad (en especial cuando comienza una relación amorosa con el personaje interpretado por Joan Allen), lo que establece que quizás tiene alguna posibilidad de redimir sus pecados, aún cuando sus actos indican lo contrario. El errático comportamiento del protagonista y el psicópata terminan desafiando gran parte de las convenciones del género del thriller policíaco, provocando que el espectador se cuestione si el desenlace del relato será el esperado. ¿Graham logrará mantener intacta su sanidad mental hasta el final?, ¿La policía será capaz de reunir la evidencia suficiente como para dar con el paradero del maníaco? y ¿Dollarhyde será capaz de redimir sus pecados? Estas son algunas de las preguntas que surgen durante el transcurso del film, las cuales en gran medida actúan como el motor de una historia cruda y por sobre todo oscura, cuyo impacto es innegable.


En el ámbito de las actuaciones, el elenco en su totalidad realiza un trabajo encomiable. William Petersen interpreta de manera creíble a un hombre complejo, cuya especial conexión con los criminales resulta ser más peligrosa de lo que aparenta. Tom Noonan por su parte, logra que Dollarhyde no solo resulte ser un personaje en extremo amenazante, sino que además logra proyectar la idea de que en el fondo, los horribles crímenes que comete nacen de una retorcida noción de lo que es el amor, y no de la simple búsqueda de placer mediante la ejecución de actos violentos. Por último, cabe destacar la interpretación de Brian Cox como el siniestro, calculador y siempre interesante Hannibal Lecktor. A diferencia de Anthony Hopkins, Cox decide interpretar al conocido sociópata como un hombre que aún cuando es poseedor de una mente retorcida, por momentos da la impresión de estar completamente cuerdo, lo que lo hace aún más amenazante. El simple hecho de que bajo su aparente pasividad y autocontrol, se esconda un hombre capaz de dar rienda suelta a sus más oscuros deseos sin siquiera pestañear, lo convierte en una figura mucho más temible que la personificada por Hopkins, cuya agresividad es mucho más evidente.  

En lo que al aspecto técnico se refiere, el trabajo de fotografía de Dante Spinotti es sin duda uno de los puntos altos del film. De forma brillante, Spinotti utiliza ciertos colores para definir los estados de ánimo de los personajes involucrados en determinadas escenas. Es así como en las escenas en las que vemos a Graham junto a su esposa (Kim Greist), predominan las tonalidades azules, las cuales expresan una cierta tranquilidad. En las que aparece Dollarhyde en cambio, predominan los tonos rojos y verdes, los cuales tienen estrecha relación con el infierno personal que experimenta el asesino, el cual está marcado por la búsqueda constante de su identidad. Por último, en aquellas escenas en las que aparece Lecktor predomina el blanco, el cual se contrasta con la oscuridad inherente al alma del buen doctor. Por otro lado, si bien la banda sonora cumple con reflejar la intensidad de las escenas en las cuales es utilizada, el hecho de que esté constituida por canciones de bandas setenteras y ochenteras, como por ejemplo la desaparecida The Reds o Iron Butterfly, inevitablemente encasilla al film en una época determinada, lo que en cierta medida juega en contra de la atemporalidad del relato. Más allá de determinados detalles, hoy en día “Manhunter” es considerada como un clásico moderno, no solo por ser un thriller hipnótico y crudo al cual Mann le otorgó un sello estilístico y temático distintivo, sino porque además la descripción realista que realiza del proceso investigativo policíaco, ha servido de influencia para la gran mayoría de las series de televisión actuales que se centran precisamente en ese aspecto de las fuerzas encargadas de impartir la ley.

 

por Fantomas.

5 comentarios:

Dialoguista dijo...

POr supuesto leí Hannibal y me vine volando jajajja Sabía que había aparecido en otra peli, pero nunca leí tanto sobre ella, y aún no la veo. ¿Es mejor que Dragon Rojo? ¿la trama es aparentemente la misma,no?
Como siempre, venir acá a leer se disfruta en grande ;)
Saludos Fantomas!!!

Fantomas dijo...

Hola Dialoguista,

"Dragón Rojo" es básicamente un remake de esta película. Si bien la primera no es una mala película, aunque a mucha gente no le gustó, existe un consenso casi general de que es mejor la original. El enfoque que se le da a la investigación del caso del "Hada de los Dientes" es distinto en "Manhunter", donde lo primordial es la investigación en sí, a diferencia de "Dragón Rojo" donde inevitablemente el foco se desvía hacia la figura de Lecter.
Gracias por pasar por estos lares.
Saludos!!!

Nicolás dijo...

Por que si habian comprado los derechos del libro, cambiaron Lecter por Lektor?

John McClane dijo...

Hola Nicolás,

Me encantaría darte una respuesta lógica, pero según la información que se maneja en la web, no se sabe la razón por la cual decidieron cambiarle el nombre al buen doctor.

Saludos.

John McClane dijo...

A todo esto, google + me hizo cambiar el nick. Así que pasé de Fantomas a John McClane.

Saludos!

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