martes, 27 de marzo de 2012

My Best Friend is a Vampire: Los problemas de un vampiro adolescente.

“My Best Friend is a Vampire” (1987), es una comedia de horror del director Jimmy Houston, la cual está protagonizada por Robert Sean Leonard, Cheryl Pollack y Rene Auberjonois.

Tras tener una cita que terminó mal con una hermosa mujer, Jeremy Capello (Robert Sean Leonard) comienza a experimentar una serie de cambios que lo convierten en el blanco de un maniaco cazador de vampiros llamado Leopold McCarthy (David Warner). Ahora junto a su mejor amigo Ralph (Evan Mirand), Jeremy tendrá que aprender a lidiar con su nueva condición e intentar sobrevivir a la persecución incesante del profesor McCarthy.

Durante la década de los ochenta, junto con el nacimiento, auge y caída del slasher, otro subgénero enmarcado dentro del cine de terror comenzó a tener bastante éxito. Este sería el llamado “cine de transformación adolescente”, conocido también como “cine de monstruos adolescentes”, el cual había nacido en la década de los cincuenta en la forma de una serie de largometrajes serie B. Las características principales de este subgénero son su marcada inclinación hacia la comedia, y la inclusión de un adolescente como protagonista, el cual no solo estaba llamado a lidiar con los cambios que comienza a experimentar por una determinada serie de acontecimientos, sino que además debe intentar aceptarlos. Obviamente, dichos cambios no se refieren a cambios hormonales o psicológicos (aunque estos también están de cierta forma incluidos en el tema central de estas películas), sino que se refieren a verdaderas transformaciones en monstruos como vampiros u hombres lobo. Este es precisamente el caso de “My Best Friend is a Vampire”, a la cual se suman films como “Teen Wolf” (1985) o “Once Bitten” (1985), solo por dar algunos ejemplos.

El protagonista de esta cinta es Jeremy Capello, un adolescente común y corriente sin mayores problemas, el cual últimamente ha estado teniendo una serie de extraños sueños en los cuales aparece una misteriosa mujer que intenta seducirlo. A poco de haber empezado el film, él es enviado a dejar una bolsa de mercadería a una vieja mansión en la que ahora vive Nora (Cecilia Peck), una seductora mujer que resulta ser la misma que ha estado apareciendo en sus sueños. Después de una fallida cita, la cual es interrumpida por el Profesor McCarthy y su torpe colaborador Grismdyke (Paul Wilson), el protagonista nota que ha sido mordido por la mujer, lo cual pronto desencadenará su transformación en un vampiro. Es cuando comienza a experimentar una serie cambios notorios, como una creciente sed de sangre, que aparece Modoc (Rene Auberjonois), un viejo vampiro que actuará como mentor de su ahora colega, el cual tendrá que aceptar su nueva naturaleza, al mismo tiempo que intenta conquistar a la chica que le gusta, y trata de escapar del Profesor McCarthy, quien se ha empecinado en enviarlo al infierno junto con el resto de los de su especie.

Aunque básicamente esto resume la trama del film, este presenta algunos elementos que la convierten en una obra interesante, y que la distinguen del resto de las cintas de su tipo. Lo primero y quizás lo más importante, es que a diferencia de la gran mayoría de los protagonistas de este tipo historias, Jeremy no desea escapar de la “maldición” de la que ha sido víctima. En ningún momento de la película él intenta buscar una cura para su condición, pese a que si rehúye por un tiempo a la idea de beber sangre. Sin embargo, cuando encuentra una alternativa no violenta, Jeremy pasará gran parte del tiempo tratando de sacarle el mayor provecho posible a las habilidades que ahora ha adquirido. Y es que en la realidad cinematográfica creada por Jimmy Houston, la gran mayoría de los vampiros son una especie incomprendida, que solo busca vivir en paz sin hacerle daño a nadie (de hecho, prefieren beber sangre de cerdo embotellada que sangre humana). El paralelo existente entre este discurso y el expresado por otras minorías sociales es evidente. A sabiendas de esto, el director decide para jugar con la sexualidad del protagonista, incluyendo una serie de gags que involucran a sus padres, los cuales creen que los cambios que ha estado experimentando últimamente su hijo, tienen relación con su supuesta homosexualidad no asumida.

La inclusión de “vampiros amables” no es la única variación al mito del vampirismo que incluye el film. También los separa en dos grupos: los muertos, que son aquellos que nacieron vampiros, y los no muertos, que son aquellos que al igual que Jeremy, han sido transformados por una mordida. La gran diferencia entre dichas especies, reside en el hecho de que los vampiros como Jeremy pueden caminar a la luz del día, lo que en términos narrativos obviamente ayuda a que el director pueda explorar con más detenimiento las actividades cotidianas del protagonista, tanto en su casa como en su escuela. El vampirismo como un estilo de vida, le será introducido a Jeremy por Modoc, quien como había mencionado anteriormente, se convertirá en su mentor, el cual busca enseñarle las bondades de su recientemente adquirida condición y advertirle del peligro que significa McCarthy en sus vidas. Cabe mencionar que McCarthy dista bastante del típico cazador de vampiros cinematográfico. Es un hombre egocéntrico, cuya cruzada contra los chupasangres solo se sostiene en su búsqueda de fama y reconocimiento de sus pares. Sus métodos son poco ortodoxos, y está dispuesto a sacrificar humanos si con esto logra atrapar a su presa. En términos generales es una verdadera caricatura de la figura clásica del Profesor Van Helsing, imagen que es reforzada por su ayudante, el cual no solo es torpe sino que también es cobarde.

Algo que resulta bastante curioso, es que esta película rompe los moldes concernientes a las actitudes clásicas de los adolescentes en el cine. En una suerte de inversión de los papeles, en esta ocasión el protagonista se siente atraído por Darla Blake (Cheryl Pollack), quien es una chica más bien retraída y de bajo perfil, y no toma en cuenta a Candy Andrews (LeeAnne Locken), quien es una de las chicas más populares de su escuela y que da la casualidad que se siente atraída por él. Quizás por el hecho de que tanto Jeremy como Darla se sienten un poco distanciados del mundo que los rodea, es que el romance que se da entre ellos funciona tan bien. Se siente mucho más real, y eso conlleva a que el espectador se identifique más con ellos. En general, todo el elenco realiza un buen trabajo, en especial Robert Sean Leonard, quien hoy en día es más conocido por su rol de Wilson en la serie “House M.D.”. Aquí interpreta a un personaje bastante querible, que busca sobrellevar de la mejor manera posible sus cambios, sin pasar a llevar a otros en el proceso. En el aspecto técnico, el film cuenta con el discreto trabajo de fotografía de James Bartle, y con la correcta banda sonora compuesta por Steve Dorff, la cual se complementa con algunos clásicos setenteros y ochenteros de bandas como Blondie y Oingo Boingo.

Si bien la cinta cuenta con una buena cantidad de virtudes, también presenta más de algún problema. Después de los primeros cuarenta minutos de metraje, el ritmo del film comienza a decaer, principalmente debido al hecho de que los conflictos principales de la historia llegan a un punto muerto. El director incluye una serie de secuencias que no tienen otro objetivo más que agregarle algunos minutos al film, lo que hace pensar que este habría funcionado mucho mejor si su duración hubiese sido menor. Por otro lado, nos encontramos con una serie de convenientes coincidencias que provocan algunas de las situaciones que ocurren durante el transcurso de la historia, las cuales se ven bastante artificiales. Así mismo, el final parece algo apresurado, por lo que no es del todo satisfactorio. “My Best Friend is a Vampire” es una película entretenida, que presenta un humor más inteligente que el que podemos ver hoy en día en las cintas de este tipo, y que tiene la virtud de haberse atrevido a romper algunas de las convenciones clásicas de género del horror y del llamado subgénero del “cine de monstruos adolescentes”, lo que obviamente la distingue del resto. Aunque no posee las características para tildarla como un “indispensable del género”, de todas formas es recomendable para aquellos que disfrutan los films que mezclan el terror con la comedia.

por Fantomas.

1 comentario:

Darkerr dijo...

Buena comedia, entretenida y con ese gusto ochentero que es del agrado de muchos. Por otro lado, creo que Robert Sean Leonard es un actor desaprovechado en el cine norteamericano, làstima.

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