martes, 21 de septiembre de 2010

Ip Man: La épica historia del maestro de Bruce Lee.

“Ip Man” (2008), es una cinta semibiográfica de artes marciales del director Wilson Yip, la cual está protagonizada por Donnie Yen, Simon Yam, Lynn Hung y Hiroyuki Ikeuchi.

Foshan, años treinta. Ip Man (Donnie Yen), respetado maestro de Wing Chun, combina el estudio de las artes marciales con los combates ocasionales a los que se ve forzado por parte de sus admiradores. Son tiempos de prosperidad a los que la guerra con Japón amenaza con poner fin. Con la ocupación estallará la tragedia de Ip Man, quien se verá obligado a defender a su familia y el honor de su pueblo.


En 1998, los productores Jeffrey Lau y Corey Yuen comenzaron a desarrollar un proyecto que pretendía retratar la vida de Ip Man, artista marcial chino que es recordado tanto por ser el primero en enseñar la disciplina conocida como Wing Chun de manera abierta, como por ser el maestro de Bruce Lee. Donnie Yen fue el primer actor en sumarse al proyecto para interpretar a Ip, mientras que Stephen Chow fue seleccionado para interpretar a Bruce Lee. Sin embargo, cuando el estudio encargado de producir la cinta quebró, el proyecto fue abandonado. En diciembre del 2007, el productor Raymond Wong anunció la realización de un nuevo proyecto que se centraría en el periodo que Ip vivió en Foshan (en otras palabras, la cinta abarcaría la época en la cual Ip Man aún no se convertía en maestro). Una vez que el director Wilson Yip se sumó al proyecto, Donnie Yen fue confirmado en el papel de Ip. Por otro lado, el actor y director Sammo Hung sería contratado para coreografiar las escenas de acción, y el hijo mayor de Ip Man, Ip Chun, trabajaría como consultor técnico del film, vigilando de cerca todos los aspectos de la historia y las coreografías de artes marciales.

La historia comienza en 1935 en la ciudad de Foshan, ubicada en la provincia de Guangdong. En aquellos tiempos, Foshan era conocida por ser la ciudad que acogía a las mejores escuelas de Kung Fu, las cuales estaban compitiendo constantemente para demostrar su superioridad. Sin embargo, todos estaban conscientes de que el mejor luchador de la región era un hombre acomodado llamado Ip Man, quien no deseaba fundar su propia escuela sino que prefería dedicarse a los negocios y a su familia. Pese a eso, Ip Man no puede negar lo mucho que disfruta combatir con otros luchadores, quienes a sabiendas de su reputación, en ocasiones deciden retarlo. Eso precisamente sirve de excusa para la primera escena de acción de la cinta, en la cual un maestro llamado Liu (Chen Zhi-Hui) llega a la casa de Ip Man para retarlo a un duelo privado. Durante esta pelea y en algunas de las escenas posteriores, se retrata al protagonista como un hombre con una filosofía altruista, que lucha solo por diversión y que no involucra ningún tipo de sentimiento en los combates en los cuales participa. De hecho, incluso cuando un agresivo luchador llamado Jin Shanzhao (Fan Siu-wong) llega a Foshan para retar a todos los maestros de la región, Ip Man se toma con bastante humor toda la situación, lo que no le impide darle una buena lección al engreído retador.

Durante gran parte de la primera mitad de la cinta, se retrata a Ip Man como un hombre con una buena situación económica, respetado y querido por la comunidad, quien tiene algunos problemas familiares por su excesiva dedicación a las artes marciales. Por otro lado, se retrata a Foshan como un lugar casi idílico, donde la gente goza de una buena situación económica y no existen mayores problemas. Es por esto que tal vez existe un marcado tono cómico durante la primera media hora del film, lo cual cambia drásticamente cuando se abarca el periodo en el cual los japoneses invadieron China. Desde este punto la cinta adquiere un tono más dramático, ya que se centra en los abusos que sufrieron los habitantes de Foshan y de gran parte de China por parte de los japoneses, y en como los primeros intentaban sobrevivir a la hambruna y la miseria que surgió luego de la invasión japonesa. Es así como Ip se verá obligado a trabajar en las minas de carbón, para así poder comprar el alimento suficiente para que su familia no fallezca a causa de la escasez de alimento.

Mientras que “Ip Man” al igual que otras producciones chinas presenta el mismo tipo de fervor nacionalista a la hora de tratar el tema de la ocupación japonesa de China, en esta ocasión el tema se utiliza como el detonante del cambio en la vida del protagonista, lo que eventualmente lo llevará no sólo a defender sus ideales y a la gente que ama de manera más “activa”, sino que también le ayudará a otorgarle un nuevo propósito a la disciplina que practica. El protagonista es el perfecto ejemplo de un hombre que no se deja llevar por su orgullo, sino que prefiere vivir de forma humilde, lo que le permite aceptar sin complicaciones la pérdida su estatus dentro de la sociedad y de sus bienes materiales, para luego convertirse en un trabajador más de los tantos que intentaron sobrevivir durante la guerra, manteniendo su dignidad completamente intacta. Al mismo tiempo, Ip Man se convierte en la personificación del héroe clásico, reacio e inseguro, pero resignado a cumplir con su rol. Él sabe que debe enfrentarse a los villanos de turno porque nadie más puede hacerlo. Eventualmente el protagonista se convierte en un símbolo del orgullo chino, el cual ayudó al pueblo a soportar los duros embates de la guerra.

Si bien es sabido que Donnie Yen es un estupendo artista marcial, probablemente esta es la primera película donde puede demostrar sus dotes actorales. No sólo logra manejar con éxito la sutil dignidad de su personaje, sino que además lo interpreta de manera creíble logrando que el espectador empatice con su situación y con su modo de actuar. La calma que exuda su personaje, incluso la proyecta en cada uno de los combates en los que se involucra (incluso en la espectacular escena donde se enfrenta simultáneamente a diez karatecas japoneses), efectuando movimientos controlados y precisos. Al igual que Yen, el resto del elenco realiza un estupendo trabajo permitiendo que el relato se torne más creíble pese a que existen una serie de inexactitudes biográficas. Por ejemplo, Ip Man nunca tuvo que trabajar en una mina de carbón, sino que trabajó como policía durante algunos años hasta que las presiones del gobierno comunista, quienes no aprobaban su fortuna ni sus ideologías políticas, lo obligaron a exiliarse en Hong Kong (obviamente esta inconveniente verdad mitiga el impacto de las victorias del protagonista).

Por otro lado, el trabajo de fotografía de Sing-Pui O es sencillamente espectacular, al igual que la labor realizada por Sammo Hung, cuyas coreografías no sólo son energéticas e impresionantes, sino que también son verdaderos espectáculos visuales. Por último cabe destacar la banda sonora compuesta por Kenji Kawai, la cual resulta ser efectiva y ayuda a resaltar bastante la atmósfera dramática de la segunda mitad del film. “Ip Man” en más de un sentido es una película redonda; no sólo tiene una historia que resulta interesante desde el principio y que con el correr de los minutos se va reinventando abarcando distintos géneros cinematográficos, sino además cuenta con personajes con los que uno logra identificarse, con un buen número de escenas de acción espléndidamente ejecutadas, y con un nivel técnico envidiable. Todas estas características convierten a esta película en una de las mejores producciones de artes marciales de los últimos años, la cual probablemente incluso será del agrado de aquellos que no acostumbran a ver este tipo films.




por Fantomas.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Vengeance: "3-Iron" conoce a "Memento".

“Vengeance” (2009), es un thriller de acción del director Johnny To, el cual está protagonizado por Johnny Hallyday, Anthony Wong Chau-Sang, Ka Tung Lam y Suet Lam.

Cuando Costello (Johnny Hallyday), un antiguo asesino francés reconvertido en chef, se entera de que su hija (Sylvie Testud) y su familia han sido asesinadas, promete solemnemente vengar sus muertes. Junto a tres asesinos a sueldo, Costello tendrá que registrar Hong Kong en busca de los responsables. Sin embargo, el mayor reto al que se enfrentará es la lucha contra su progresiva pérdida de memoria, provocada por una bala alojada en su cabeza. ¿Será capaz de llevar a cabo su misión antes de que sea demasiado tarde?


En el 2006, Michèle Pétin y su esposo Laurent, quienes se habían encargado de distribuir en Francia varias de las cintas del director Johnny To, comenzaron a discutir la posibilidad de lograr que el director accediera a filmar su primera película en inglés. En marzo de ese mismo año, los Pétins se reunieron con To en Hong Kong y le comentaron su idea, junto con su deseo de que Alain Delon protagonizara el proyecto. Durante el Festival de Cannes del 2006, To conoció a Delon quien se mostró bastante entusiasmado con el proyecto, por lo que el director le prometió enviarle un borrador del guión de la cinta una vez que este estuviese terminado. Al año siguiente, To le entregó a los Pétins el borrador de la historia que había escrito junto a Wai Ka-Fai. Sin embargo, para ese entonces Delon ya no estaba interesado en participar en la cinta. Al poco tiempo después, la pareja conoció al actor y músico francés Johnny Hallyday, quien se presentaba como el reemplazante perfecto de Delon. Pasaría un año antes de que To se decidiera a contratar a Hallyday, quien tras conocer al director y ver algunas de sus cintas anteriores estaba más que entusiasmado con la idea de trabajar con él. El proceso de filmación comenzaría en noviembre del 2008 en Macao, y este sería el primer trabajo en el que To dejaría de lado la improvisación para regirse en todo momento por el guión a petición de los productores del film.

En Macao, tres hombres ingresan a una casa, y sin motivo aparente, le disparan a una mujer y asesinan a su esposo y a sus dos hijos. El padre de la mujer, Francis Costello, quien trabaja como chef en Francia, llega a Macao para visitar a su hija quien debido a sus heridas ha quedado imposibilitada de hablar o moverse. Con las pocas fuerzas que le quedan, ella le indica a su padre lo sucedido y le pide vengar a su familia. Atrapado en un lugar que desconoce y cuyo idioma no maneja, Costello quien en un pasado tuvo una relación más que cercana con la violencia, se lanza en busca de alguna pista que le pueda ayudar a encontrar a los responsables del feroz ataque que sufrió su familia. Es entonces cuando por casualidad, se topa con tres asesinos a sueldo que están efectuando un golpe en el mismo hotel en el cual se está hospedando. Teniendo el deseo de venganza escrito a fuego en su mente, Costello evade cualquier tipo de obligación moral y le pide a los tres asesinos (Wong Chau-Sang, Ka Tung Lam y Suet Lam) que lo guíen por las calles de Macao y que le ayuden a llevar a cabo su venganza. Para intentar convencerlos, no sólo les ofrece una buena cantidad de dinero, sino que también su restaurante y su casa ubicada en Francia. Tras un poco de comunicación no verbal, los asesinos aceptan la propuesta de su nuevo asociado, la cual en más de un aspecto terminará cambiando la vida de todos los involucrados.

En “Vengeance” existen tres temas centrales que se convierten en los pilares de la historia. El primero es evidente; la venganza es un tema recurrente en las historias que se desarrollan en el mundo de los criminales, y en esta ocasión es el motor que conduce cada una de las acciones del protagonista, aún cuando a este le cueste recordarlo. A vísperas de perder su memoria a causa de la bala que tiene alojada en el cerebro, Costello ha decidido que llevar a cabo su venganza es todo lo que le queda por hacer antes de que su mente borre cualquier vestigio de su vida pasada. Es debido a esto que su venganza en un momento se convierte en algo completamente visceral, ya que ni siquiera él recuerda cuales son los motivos que lo han llevado a seguir un camino marcado por la violencia y la muerte. Básicamente él ya no tiene nada que perder, razón por la cual le ofrece todas sus posesiones a los asesinos que contrata, con los cuales formará un vínculo que va más allá de lo meramente laboral. Esto último es la base del segundo tema importante de la película; la amistad y la fidelidad que esta conlleva. A causa de la barrera idiomática y cultural que existe entre Costello y los sicarios, su relación se construye a base de sentimientos, empatía y camaradería. Aunque en un principio los asesinos actúan motivados por el dinero, eventualmente sus acciones estarán guiadas por el respeto y la estima que sienten por Costello, un hombre que comparte sus ideales y a quien ellos ven como un verdadero amigo.

El tercer pilar de la cinta está dado por los múltiples contrastes que esta presenta. No sólo existe un choque cultural entre Costello y los sicarios, sino que también To se toma el tiempo para contrastar la ciudad con escenarios más rurales, y para jugar constantemente con la tradición y la modernidad, retratando al trío de asesinos como una suerte de samuráis atrapados en un mundo donde el dinero está por sobre el honor. Fiel a su estilo, Johnny To inserta una serie de secuencias que podrían ser consideradas como poesía en movimiento. Un buen ejemplo de esto, es la escena en la que Costello y compañía se encuentran con un trío de asesinos que están compartiendo un picnic con sus respectivas familias. Tras esperar pacientemente que las mujeres y los hijos de los asesinos abandonen el lugar, ambos bandos se enfrascan en una caótica balacera a la luz de la luna, donde ni el espectador ni los involucrados pueden percibir con claridad todo lo que está sucediendo. En general, las escenas de acción son violentas, pero están filmadas de manera de que estas se conviertan en verdaderos espectáculos visuales de peculiar belleza.

Una de las razones por las cuales la cinta funciona tan bien, es debido al buen trabajo de su elenco. Johnny Hallyday interpreta de manera creíble a Costello, un hombre taciturno y silencioso, cuya vida parece estar marcada por la tragedia. Su personaje se convierte en una paradoja andante, ya que la pérdida progresiva de su memoria lo lleva a buscar algo que en un determinado momento no sabe bien que es. En lo que se refiere al resto del elenco, Anthony Wong interpreta de buena manera al líder del trío de asesinos, quién antepone el honor y la lealtad ante todo. Ka Tung Lam por su parte, interpreta a un asesino silencioso e implacable, para el cual la amistad es lo más importante, mientras que Suet Lam es el encargado de contribuir con algunas dosis de humor a un film bastante cargado al drama. Por último cabe destacar la labor de Simon Yam, quien hace las veces del villano de turno, un desequilibrado y peligroso jefe de una triada. Por otro lado, la banda sonora compuesta por Tayu Lo si bien es sumamente efectiva a la hora de realzar el tono dramático del film, es utilizada en muy contadas ocasiones por el director. En lo que se refiere al trabajo de fotografía, Siu-keung Cheng y Hung Mo To seleccionaron una paleta de colores que resulta ser bastante agradable a la vista, gracias a la cual cada una de las escenas del film presenta un encanto especial.

Por momentos, “Vengeance” podría ser considerada como una suerte de cruza entre “3-Iron” (2004) y “Memento” (2000), en especial debido a la escases de diálogo que presenta la cinta, y al hecho de que Costello debe escribir pequeñas notas sobre unas fotos Polaroid para recordar quiénes son sus asociados/amigos, quienes son sus enemigos, y cuál es su misión en la vida. El film presenta un ritmo narrativo más bien pausado pero nunca llega aburrir. Las escenas de acción como había mencionado anteriormente, están estupendamente coreografiadas, pero no esperen ver algo similar a lo que se puede apreciar en las cintas de John Woo, porque To privilegia más la estética que la acción en sí. Es realmente destacable la labor de Johnny To en este film, ya que la historia que tenía entre manos podía perfectamente haber caído en el más completo de los absurdos. Afortunadamente, To es uno de los mejores directores de la actualidad, por lo que tiene la capacidad de convertir este relato en algo realmente único y significativo. En definitiva, si bien “Vengeance” no es el mejor trabajo del director, de todas formas se presenta como un thriller estilizado, como un western moderno, y como una cinta de acción con contenido, lo que la convierte en una película absolutamente recomendable, en especial para aquellos que han tenido la oportunidad de ver algunos de los otros trabajos de To.



por Fantomas.

lunes, 30 de agosto de 2010

Especial: Algunos de los proyectos que se quedaron en los archivos de la Hammer Films.

Como suele pasar en la industria cinematográfica, no siempre todos los proyectos desarrollados por un determinado estudio o compañía logran llevarse a cabo. Esto se debe a múltiples factores como la falta de financiamiento, la renuncia de algunos de los involucrados, problemas con el guión, o incluso debido a que los ejecutivos a cargo son incapaces de ver el valor comercial o intelectual de la idea que se quiere desarrollar. Siendo una compañía pequeña, la Hammer no escapó a esta tendencia y con el transcurso de los años fueron varios los proyectos que, por uno u otro motivo, terminaron quedándose en el tintero. En el siguiente artículo revisaremos algunos de estos proyectos fallidos, es especial el caso de “Vampirella”, el cual fue probablemente el que tuvo más repercusión en los medios de la época. “Vampirella” era una heroína de historieta que fue creada por Forrest J. Ackerman en 1969 para las Publicaciones Warren. Las publicaciones más conocidas de aquella editorial eran “Eerie” y “Creepy”, las cuales al igual que los cómics de la EC, consistían en pequeñas historias de terror presentadas por siniestros anfitriones. Debido a que todos estos eran personajes masculinos, Jim Warren junto a Ackerman decidieron crear una nueva colección protagonizada por un personaje femenino, la cual no sólo presentaría las historias sino que también participaría en algunas de ellas. El diseño del sexy traje de Vampirella le fue encomendado al legendario ilustrador Frank Frazetta, quien realizó el primer dibujo de la heroína siguiendo las indicaciones que había recibido de Trina Robbins.

En medio de la fuerte crisis en la que se encontraba la Hammer a medidos de los setenta, Michael Carreras se interesó en llevar a Vampirella a la pantalla grande en un intento por salvar a la compañía de su pronta extinción. Fue entonces cuando se le encomendó a Jimmy Sangster esbozar un guión, el cual posteriormente sufriría múltiples retoques con el transcurso de los años (principalmente a manos de Lew Davidson y Chris Wicking). Básicamente, el guión de Sangster presentaba a Vampirella como una vampiresa sedienta de sexo, proveniente del planeta Drackulon. Tan pronto como llega a la Tierra, esta se introduce en una organización de defensa y seguridad espacial, junto a la cual defenderá a la Tierra de los Akrons, una peligrosa raza alienígena. En esta y en otras situaciones, Vampirella contaba con la ayuda de Pendragon, un mago capaz de leer la mente. Como si esto fuera poco, la peculiar heroína se dedica a cazar vampiros y criminales varios, pese a lo cual igual es perseguida por los descendientes de Van Helsing. En un principio la dirección de esta delirante historia le fue ofrecida a Gordon Hessler, pero sería finalmente John Hough quien se quedaría con el puesto de director.


En lo referente al elenco, la Hammer realizó un casting antes de decidirse por la playmate Barbara Leigh. Caroline Munro fue una de las tantas actrices que se presentaron al casting, pero eventualmente desechó participar en el proyecto. En una entrevista reciente, la actriz aclaró las razones de su renuncia: “Fui a Italia para leer mi parte del guión. Fue entonces cuando me di cuenta de la enorme cantidad de desnudos que el papel requería, así que lo rechacé. ¡El mismo día estaba volviendo a casa! No fue por razones religiosas y ahora miro atrás y me pregunto si fue la decisión correcta, pero para mí es algo personal. Es solo que para mí es más misterioso si no lo enseñas todo. Tu imaginación es más rica que lo que se pueda enseñar”. Barbara Leigh por su parte, había sido descubierta por el director Roger Vadim, y era conocida por haber mantenido una relación sentimental con Elvis Presley y por haber participado en algunas películas de renombre. Tan seguro estaba Carreras del éxito que tendría “Vampirella”, que hizo que Leigh firmara un contrato por cinco años con la Hammer, pensando en que este film sería el comienzo de toda una saga. Para la actriz todo esto era “un sueño hecho realidad”. Sin embargo, su alegría no duraría demasiado.

Según la misma Leigh, su carrera sufrió un fuerte revés durante la década de los ochenta a causa del resultado de aquel fatídico proyecto. En una convención realizada en 1996, se reunieron Carreras, Ackerman, Leigh y Peter Cushing, quien también iba a participar en el film. Curiosamente, no había sido seleccionado para interpretar a Van Helsing, sino que su papel era el del mentor de la sexy vampiresa, el mago Pendragon. En esa misma convención, Barbara Leigh se referiría en profundidad al proyecto: “Fui elegida para el papel un poco después de aquel primer casting con Michael Carreras. El decidió que yo era lo que buscaban así que firmé el contrato por cinco películas y fui a New York para hacer la ´Famous Monsters Convention´ con Peter Cushing y Michael. Jim Warren me presentó como ´Vampirella´, la modelo, y también la actriz que iba a interpretarla en imagen real. Creo que fue la primera vez que una persona se puso ese traje y aquello fue espectacular. En aquella convención tenían el famoso poster de Vampirella dibujado por Jose Gonzalez en el que ella apunta con su dedo a un murciélago que está sobre ella y los chicos que asistieron a la convención pensaban que era yo. Firmé muchísimos posters pero les decía que yo no era la modelo del dibujo, ´Solo nos parecemos´. Pero ellos pensaban en su interior que era yo. Y algunos aún lo creen”.

“El hecho de que ´Vampirella´ no llegara a realizarse sigue siendo una de mis mayores decepciones”, señalaría Michael Carreras en aquella ocasión. Entre los rumores que existen sobre los motivos del fracaso del proyecto, se encuentra el de la disputa que se generó entre Jim Warren y Michael Carreras por un asunto de derechos del merchandising del personaje. Sin embargo, resulta más creíble aquel que señala que la Hammer sencillamente no contaba con el financiamiento necesario para llevar a cabo el proyecto. Carreras gastó una gran cantidad de tiempo y dinero en un proyecto titulado “Nessie”, el cual fue propuesto en 1975 y cuyo desarrollo se extendió hasta 1979. Finalmente dicho film terminó siendo desechado, al igual que “Vampirella” el cual fue abandonado en 1978. Eventualmente, en 1996 de la mano de Roger Corman, se estrenó una mediocre adaptación de “Vampirella”, la cual estuvo protagonizada por Talisa Soto y dirigida por Jim Wynorski. Es difícil suponer que este era el proyecto llamado a rescatar a la Hammer de los problemas financieros que finalmente terminaron hundiendo a la compañía a fines de los setenta, pero sin duda hubiese sido interesante ver que hubiese hecho la casa del martillo con semejante historia.

Otros de los proyectos que se quedaron en los archivos de la Hammer:

- Night Creatures/I Am a Legend: En 1957, la Hammer compró los derechos de la novela de más conocida de Richard Matheson (y claramente la más que más adaptaciones cinematográficas ha tenido) con el objetivo de realizar su primera película de vampiros. Con la idea de que la adaptación fuese lo más fiel a la novela, los ejecutivos del estudio le pideron a Matheson que se hiciera cargo del guión. Sin embargo, cuando Michael Carreras se entero que la conservadora British Board of Film Classification (BBFC), tenía intenciones de censurar gran parte de las escenas de la cinta, este decidió dar pie atrás con el proyecto.

- The Revenge of Dracula: Guión escrito por Jimmy Sangster en 1958, que tras pasar varios años guardado en los archivos del estudio, sería utilizado por Anthony Hinds para escribir el guión de “Dracula: Prince of Darkness” (1966).

- The Rape of Sabena/ The Inquisitor: Anunciada en dos ocasiones, una en 1959 y otra en 1960, supuestamente sería una película acerca de la guerra civil española y la intervención de los inquisidores. Sin embargo, el proyecto terminaría siendo desechado nuevamente por la intervención de la BBFC y por las presiones de los representantes de la iglesia católica británica, The Catholic Legion of Decency. Eventualmente, los decorados construidos por Bernard Robinson (los cuales eran nada menos que todos los edificios de un pequeño poblado español) serían utilizados en la cinta “The Curse of the Werewolf” (1961).

- Brainstorm: Escrita por Jimmy Sangster en 1963, para continuar con la saga de terror psicológico que la Hammer desarrolló durante la primera mitad de los sesenta. La película fue anunciada como la historia de la ruptura de una mente y su personalidad… un cuento con un nuevo giro, repleto de terror, tensión y terrible suspense. Tras varias complicaciones, el guión sería reescrito en múltiples ocasiones (y cambiaría de titulo otro par más) y en 1972 se convertiría en “Fear in the Night”, film que sería dirigido por el mismo Sangster.

- The Mutation: Fue uno de los tantos guiones que escribió Anthony Hinds bajo el seudónimo de John Elder para la Hammer. Este relataba la historia de un científico que decide destruir la planta radiactiva donde trabaja; al hacerlo, tiene un accidente que lo convierte en un hombre con poderes irradiantes. Terminó siendo desechada porque no era ni gótico ni terror psicológico. Dos años después, la Universal estrenaría una cinta de características similares titulada “The Projected Man” (1966).

- The Haunting of Toby Jugg/ The Haunting: La productora Charlemagne propiedad de Christopher Lee, le compró los derechos a Dennis Wheatley de una de sus novelas satánicas para llevarla a la gran pantalla. Originalmente, esta adaptación contaría con Terence Fisher como director y con Richard Matheson como guionista. Anunciada en 1967, el proyecto sería retomado sin éxito en 1978, esta vez con un guión escrito por Val Guest.

- Zeppelin vs. Pterodactyls: Anunciada en 1969 para aprovechar el filón abierto por “One Million Years B.C.” (1966); relataría los avatares de un dirigible alemán que combate contra dinosaurios. Los efectos especiales requeridos para la cinta necesitaban de un presupuesto muy superior al permitido por el estudio.

- Kali, Devil Bride of Dracula: Anunciada en dos ocasiones, una en 1971 y otra en 1974, habría sido una película de vampiros ambientada en la India. Contaría con Peter Cushing en su clásico papel de Van Helsing.

- Vlad the Impaler: Uno de los proyectos fallidos más relevantes de la Hammer. Según Michael Carreras tenía el mejor guión que se hubiera escrito para una película de la casa del martillo. Era una adaptación del programa radiofónico de Brian Hayles llamado “Lord Dracula” y el relato contaba la verdadera historia de Vlad Tepes, papel al que optaron Christopher Lee, Yul Brynner, Richard Burton, Richard Harris y Alec Guinness. No se produjo el film ni en 1972 ni en 1978 porque la productora yugoslava que tenía pensado invertir dinero en él se retiró del proyecto. En 1984, John Hough y Christopher Lee quisieron revivir el guión bajo el título de “Dracula, The Beguinning”, pero debido a que en aquel entonces Hough se encontraba involucrado en otros proyectos finalmente la idea fue desechada.

- Dead of Night: La Hammer compró los derechos del clásico “Dead of Night” (1945) a mediados de los sesenta, pero nunca llegó siquiera a plantearse el inicio de la producción.

- The Savage Jackboot: Anunciada en 1972, contaba con un guión de Don Houghton y supuestamente era una cinta bélica protagonizada por Peter Cushing, quien interpretaba a un sádico nazi.

- When the Earth Cracked Open/ The Day the Earth Craked Open: Anunciada en 1972, el guión de Don Houghton fue escrito en 1971 con la intención de comenzar el rodaje en septiembre de ese mismo año. Sin embargo, los fracasos de taquilla de las cintas cuyos guiones estuvieron a cargo del mismo escritor terminaron sepultando el proyecto. Además existen rumores de que el guión escrito por Houghton era bastante mediocre.

- The Insatiable Thirst of Dracula: Planificado como el episodio piloto de la serie televisiva “Hammer House of Horror” (1980), finalmente sería desechado en beneficio de otras historias más interesantes.

- The Satanist: Es sabido que Dennis Wheatley tenía una buena relación con Christopher Lee. En 1973, la Hammer quiso realizar una serie para la televisión llamada “The Devil and All His Works”, que adaptaría la historia de “The Devil Rides Out” (1968), pero que finalmente se convirtió en “To the Devil a Daughter” (1976). Posteriormente, junto a Lee y Britt Ekland, Wheatley preparó en 1974 una película llamada “The Satanist” la cual nunca se realizaría debido a la muerte del escritor en 1977. Cabe mencionar que a Christopher Lee siempre le gustó el tema esotérico, razón por la cual entre sus trabajos favoritos se distinguen "The Wicker Man" y la ya mencionada "The Devil Rides Out".

- Nessie: Proyecto cuyo costo era de siete millones de dólares,y que la Hammer planeaba realizar en conjunto con la Toho (famosa por sus producciones de monstruos gigantes) y la modesta Paradine Productions de David Frost. Tendría que haber sido producido por Euan Lloyd, escrito por Chris Wicking y John Starr, y dirigido por Bryan Forbes. La productora japonesa construyó el monstruo del Lago Ness por 500.000 dólares, pero la película finalmente fue desestimada, al comprobarse que el “King Kong” (1976) de John Guillermin resultaba ser un fracaso de taquilla. Además tampoco ayudo demasiado que la Hammer se gastara gran parte de su capital en diversos proyectos con los que intentaba salvarse de la quiebra.

- The Dracula Oddysey: Drácula sin duda fue el personaje más explotado por la Hammer (pese a que a Frankenstein protagonizó el mismo número de cintas que el famoso conde). Intentando revitalizar la historia de su personaje más exitoso, en 1976, se escribió un guión que estaba compuesto por cuatro historias sobre las diversas visiones que las víctimas femeninas de Drácula tienen sobre él.

- Dinosaur Girl: Planeada para estrenarse como una secuela de “When the Dinosaurs Ruled the Earth” (1970), con Victoria Vetri otra vez como protagonista.

*Algunos estractos de este artículo fueron sacados del libro "Hammer, la casa del terror", escrito por Juan Corral Tena.



por Fantomas.

sábado, 28 de agosto de 2010

The Witches: Pueblo chico, infierno grande.

“The Witches” (1966), es un thriller sobrenatural del director Cyril Frankel, el cual está protagonizado por Joan Fontaine, Alec McCowen y Kay Walsh.

Angustiada por los horrores vividos durante su estadía como misionera en África, la profesora Gwen Mayfield (Joan Fontaine) acepta el cargo de directora en una pequeña escuela ubicada en el pueblo de Haddaby, la cual es propiedad de Alan Bax (Alec McCowen) y su hermana Stephanie (Kay Walsh). Pese a que en un principio Gwen no puede evitar gozar de la tranquilidad de su nueva vida, pronto comienzan a ocurrir una serie de extraños fenómenos que amenazan con destruir por completo su frágil sanidad mental.

A principios de la década del sesenta, la exitosa actriz hollywoodense Joan de Beauvoir de Havilland, más conocida como Joan Fontaine, comenzó a percatarse de que su carrera cinematográfica estaba llegando a su fin. Debido a que no le llegaban nuevos ofrecimientos de trabajo, la actriz optó por desarrollar un proyecto que pudiese protagonizar. Impresionada por la historia de la novela “The Devil´s Own”, que la escritora Norah Lofts escribió bajo el seudónimo de Peter Curtis, Fontaine compró los derechos del libro en septiembre de 1962, y posteriormente acudió al menos a la mitad de las productoras pertenecientes a la industria cinematográfica británica, con la intención de que alguien se interesara en plasmar su adaptación en la pantalla grande, la cual ella veía como una oportunidad de revitalizar su alicaída carrera. En junio de 1964, la productora Hammer Films, la cual en ese entonces mantenía una alianza comercial con la compañía Seven Arts, mostró un marcado interés en la adaptación de la novela de Lofts, por lo que los ejecutivos del estudio rápidamente llamaron al escritor Nigel Kneale para que se hiciera cargo del guión. Según el mismo Kneale: “Leí el libro y pensé que estaba bien hasta cierto punto. Para mí lo interesante era el hecho de que la historia se desarrollara en un escenario rural común y corriente, y que esta estuviese plagada de dobles significados y de elementos siniestros que tendían a surgir de la nada”.

El puesto de director le sería cedido a Cyril Frankel, quien recientemente había participado en la serie de televisión “The Baron” (1966). Si bien Frankel estaba entusiasmado con el hecho de trabajar con Fontaine y con el aspecto misterioso de la historia, se mostró abiertamente insatisfecho con el guión escrito por Kneale, en especial con una escena que involucraba un ritual grupal. Kneale por su parte, consideraba que el director podía haber manejado esa escena de mejor manera, dotándola de un cariz netamente aterrador. Más allá de los dimes y diretes que se produjeron entre el director y el guionista del film, “The Witches” cuenta la historia de una profesora de mediana edad llamada Gwen Mayfield, quien luego de sufrir una crisis nerviosa a manos de un médico brujo en el África salvaje, decide asumir el puesto de Directora en una pequeña escuela ubicada en una villa rural inglesa. Lamentablemente, el mal karma parece seguirla hasta aquel tranquilo rincón de la Tierra, el cual aparentemente está habitado por un grupo de paganos que practican la brujería. Es por este motivo que al mismo tiempo que comienzan a ocurrir extraños acontecimientos en la localidad de Haddaby, la paranoia de Gwen aumenta de tal manera que sufre otra crisis nerviosa. Todo esto lleva al espectador a preguntarse: ¿Son sus sospechas justificadas, o todo es tan solo el producto de su febril y fragmentada imaginación?

En la superficie, la premisa de una mujer que es llevada al borde de la locura por el miedo que le provoca la comunidad en la que está inmersa, la cual aparentemente está complotando en su contra mediante los poderes de la brujería, de inmediato trae a la memoria el film de Roman Polanski, “Rosemary´s Baby” (1968), lo que por supuesto resulta interesante ya que bien se podría argumentar que está producción de la Hammer en algún grado pudo servirle de inspiración al director polaco a la hora de filmar una de las cintas que hoy es considerada como uno de los grandes clásicos del cine de terror. Sin embargo, las similitudes entre ambas producciones no sobrepasan lo meramente superficial, ya que en un nivel más profundo estas se presentan como los dos polos opuestos de un determinado espectro temático. Mientras que “Rosemary´s Baby” es fundamentalmente un film cínico, ya que la protagonista pese a todas sus aprehensiones y a los horrores que le toca soportar, eventualmente se resigna a criar al hijo del Diablo, “The Witches” responde a una lógica mucho más clásica e inocente, la cual dictamina que Dios debe resultar triunfador y que el mal debe ser erradicado por completo de este mundo.

Probablemente uno de los aspectos más interesantes de “The Witches”, es que la cinta explora el aspecto más oscuro y malevolente de la vida rural. Para lograr dicho fin, Frankel convierte a la localidad de Haddaby en un lugar donde prima el secretismo, y donde las creencias paganas han reemplazado por completo a los valores cristianos. Al mismo tiempo, también resulta interesante la forma en como es retratada la protagonista, la antagonista, y la gran víctima de la confabulación de los habitantes de Haddaby, la cual es una adolescente llamada Linda Rigg (Ingrid Boulting). Si bien en teoría se trata de mujeres independientes, decididas y dominantes, el retrato que realiza el director del mal llamado sexo débil no es precisamente proto-feminista, ya que al final del día las mujeres que participan en el film demuestran ser manipuladoras, malvadas, emocionalmente débiles y tendientes a la auto-victimización. Por su parte, los hombres que participan en el relato tampoco salen mucho mejor parados. Si bien Nigel Kneale pretendía que el film proyectara una visión satírica de la vida rural y de las creencias paganas, las múltiples falencias que presenta el guión y el trabajo algo deficiente de Frankel, dieron como resultado que el microcosmos en el cual se centra “The Witches”, esté habitado por un grupo de fragmentadas figuras matriarcales y por decenas de hombres serviles que viven bajo la sombra de quienes ellos consideran como las encargadas de llevar a cabo los ritos de la religión que han decidido seguir.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco realiza una labor francamente irregular, en especial Joan Fontaine cuyo desempeño resulta ser bastante discreto. Lamentablemente, en varias escenas la experimentada actriz no es capaz de proyectar las emociones que supuestamente debiese sentir su personaje ante determinados estímulos, lo que obviamente atenta contra el tono del film. Kay Walsh en cambio, no solo realiza una estupenda actuación como la intrigante Stephanie Bax, sino que además su papel sigue siendo recordado como uno de los personajes femeninos más interesantes dentro de la filmografía de la Hammer. Y es que Stephanie Bax no solo es una mujer fuerte, sino que además posee un intelecto tal que le permite fusionar la racionalidad científica con la mera superstición, lo que plantea una interesante discusión acerca de los verdaderos efectos de la brujería y los alcances de la fe. Todo esto provocó que la crítica centrara su atención en Walsh, sumiendo a Fontaine en una profunda amargura, la cual varios años después expresaría en su autobiografía. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con el sólido trabajo de fotografía de Arthur Grant, con el correcto diseño de producción de Bernard Robinson, y con la atmosférica banda sonora del compositor Richard Rodney Bennett, la cual resulta ser increíblemente efectiva en las escenas más inclinadas al suspenso y al horror.

Según la opinión de muchos estudiosos, “The Witches” resultó ser una especie de ensayo para lo que posteriormente sería “The Wicker Man” (1973), del director Robin Hardy, la cual sin lugar a dudas es una producción infinitamente superior a la dirigida por Cyril Frankel. Y es que ambas cintas inician con la llegada de un extraño a una comunidad hermética y misteriosa, la cual parece estar liderada por los miembros de la familia más acaudalada del lugar, quienes curiosamente parecen estar involucrados en algún grado en una serie de extraños sucesos que están relacionados con la figura de una adolescente. Como se menciona anteriormente, el gran problema de “The Witches” reside en las múltiples falencias de un guión plagado de incongruencias y momentos carentes de toda lógica, y en la poco inspirada dirección de Frankel, cuya falta de visión se aprecia en toda su majestad durante una de las escenas finales, en las cuales el espectador es testigo de un curioso ritual que adquiere ribetes irrisorios. Pese a todas sus falencias “The Witches” resulta ser un thriller sobrenatural bastante entretenido, que presenta algunos conceptos interesantes y un par de actuaciones realmente memorables, lo que dota de un encanto especial a este producto fallido de la siempre atractiva factoría hammeriana.




por Fantomas.

jueves, 26 de agosto de 2010

Hands of the Ripper: Un enfoque diferente de la leyenda de Jack el Destripador.

“Hands of the Ripper” (1971), es un thriller de terror del director Peter Sasdy, el cual está protagonizado por Eric Porter, Angharad Rees y Jane Merrow.

Siendo tan solo una niña, Anna (Angharad Rees) tuvo que contemplar cómo su padre, Jack el Destripador, asesinaba a su madre delante de ella. Varios años más tarde, la joven comienza a trabajar junto a Madame Goldwin (Dora Bryan), una falsa médium. Tras un violento encuentro con uno de los clientes de Goldwin llamado Dysart (Derek Godfrey), algo estalla en la cabeza de la joven, quien termina asesinando a su patrona. Es entonces cuando un psiquiatra llamado John Pritchard (Eric Porter) entra en escena para intentar ayudar a la atormentada joven.


La productora británica Hammer Films, la cual durante los años sesenta plasmó una serie de historias escalofriantes en la pantalla grande, curiosamente no había vuelto a visitar el tema de los infames asesinatos de Whitechapel cometidos por Jack el Destripador a fines del 1800 en Londres, desde que el director Godfrey Grayson lo hiciera en la cinta “Room to Let” (1950). Esto cambiaría a principios de los setenta, cuando la productora decidió recuperar el tiempo perdido y pedirle al guionista Lew Davison, quien fue uno de los tantos escritores que intentó llenar el vacío dejado por el productor y guionista Anthony Hinds cuando este abandonó la Hammer, que desarrollara un guión a partir de un borrador escrito por Edward Spencer Shew, el cual pretendía darle un nuevo giro a la clásica historia de Jack el Destripador. Financiada principalmente por la productora Rank Organisation, “Hands of the Ripper” fue rodada con la intención de estrenarla junto a la cinta de vampiros “Twins of Evil” (1971), razón por la cual no contó con un presupuesto demasiado generoso. Por otro lado, tanto para el director Peter Sasdy como para la productora Aida Young, esta sería su última cinta al interior de la Hammer, lo que probablemente influyó en las peculiares decisiones que tomaron a la hora de seleccionar al elenco participante en la producción.

Para el papel del aproblemado Doctor Pritchard, Sasdy y Young contrataron a un experimentado actor de televisión llamado Eric Porter, quien no calzaba con los cánones habituales de los actores que solían participar en las producciones de la Hammer. Con respecto a esto, Sasdy declararía en una ocasión: “Ellos me dijeron (los ejecutivos de la Hammer): ´Tu no debes contratarlo.´ Yo tenía la arrogancia propia de un hombre joven, por lo que no me podía importar menos su opinión”. Aida Young por su parte, contrató a una joven de 23 años de edad llamada Angharad Rees para interpretar a Anna, luego de ver su participación en la serie de televisión “But Now They Are Fled” (1971). Curiosamente, con la intención de prepararse para su debut cinematográfico, la joven le pidió algunos consejos a su padre, quien era un profesor de psicología del Hospital St. Bartholomew de Londres. Con respecto a esto, la misma Angharad Rees declararía en la revista Films Ilustrated: “Le pregunté acerca de un buen número de aspectos técnicos de la psicología de la protagonista y él se mostró muy comprensivo. Veía a Anna como una joven sencilla e inocente que había vivido tiempos difíciles. En el fondo, ella cree que es normal y es capaz de proyectarle esa normalidad al resto del mundo, y eso es precisamente lo que más me entristece de ella… Desde el punto de vista de una actriz, ese papel ofrecía toda una gama de posibilidades”.

La historia de “Hands of the Ripper” está basada en la presunción de que Jack el Destripador tuvo una hija llamada Anna. Luego de presenciar el asesinato de su madre, Anna es trasladada temporalmente a un orfanato y eventualmente es adoptada por una falsa médium que se hace llamar Madame Goldwin, quien no solo utiliza a la muchacha para escenificar falsas sesiones de espiritismo, sino que además está dispuesta a prostituirla con tal de ganar un poco más de dinero. Impulsada por los múltiples traumas de su infancia, Anna se sumerge en un espiral homicida que busca terminar con la vida de todas aquellas personas que mediante la ejecución de determinadas acciones, le recuerdan el fatídico momento en el que su padre asesinó a su madre a sangre fría. El único que sospecha del extraño comportamiento de la muchacha es el Doctor John Pritchard, quien está seguro de poder curar a la atormentada joven, la cual no es consciente de sus actos. En gran medida, Anna no es más que el instrumento de su padre, quien desde más allá de la tumba se ha instalado en el subconsciente de la muchacha, logrando con esto controlar por completo su comportamiento. Es por este motivo que Anna se alza como una suerte de heroína fragmentada, la cual está llamada a librar una batalla contra los fantasmas del pasado, los cuales de no ser derrotados acabarán por completo con su vida y con la de todos aquellos que tienen el infortunio de cruzarse en su camino.

El Doctor Pritchard por su parte, no solo se encarga de transformar el relato en un verdadero estudio psicológico de los traumas infantiles y de la nociva influencia de la violencia en las personas, sino que además adopta el rol del héroe trágico de la historia. Si bien en un principio el buen Doctor intenta ayudar a Anna con la intención de poner en práctica las enseñanzas de Sigmund Freud, para así hacerse de un nombre dentro del campo de la psiquiatría, eventualmente no puede evitar sentir cierto grado de atracción hacia la joven, la cual se convierte en una obsesión enfermiza que lo lleva a ocultar los crímenes que comete con tal de mantenerla a su lado. Aunque en esencia las intenciones del Doctor son nobles, es inevitable pensar que Pritchard utiliza el psicoanálisis para intentar controlar al objeto de su deseo, lo que convierte sus improductivas sesiones de psicoterapia en una suerte de acto sexual indirecto. Por otro lado, si bien la atmósfera malsana que domina al relato está dada por la proyección del fragmentado subconsciente de los protagonistas, Peter Sasdy se encarga de reforzar dicha atmósfera mediante la inclusión de una serie de cruentos asesinatos macabramente orquestados, los cuales sitúan a “Hands of the Ripper” como una de la películas más violentas de la factoría hammeriana, razón por la cual tuvo una serie de problemas con los organismos de censura tanto británicos como norteamericanos, los cuales llegaron al punto de exigir que fuese retirada una escena en la que una prostituta es asesinada por Anna luego de que esta le entierra un alfiler de sombrero en uno de sus ojos.

En el ámbito de las actuaciones, la dupla protagónica realiza un excelente trabajo interpretando a sus respectivos personajes, los cuales además exhiben una evidente química entre sí. Eric Porter logra con éxito imprimirle un cierto aire de autoridad al Doctor Pritchard, al mismo tiempo que lo retrata como un hombre compasivo y frágil que no puede evitar caer en la desesperación cuando se ve imposibilitado de arrebatar a Anna del influjo de su sádico padre. Si bien es cierto que Pritchard comete una serie de errores imperdonables durante el transcurso de la historia, no es difícil para el espectador comprender que sus cuestionables actos están motivados por la compleja encrucijada que le ha tocado enfrentar. Angharad Rees por su parte, interpreta de manera creíble a una joven traumatizada que inconscientemente se ve atrapada en un espiral de violencia del que parece no tener escapatoria. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con el espléndido trabajo de fotografía de Kenneth Talbot, la correcta dirección de arte de Roy Stannard, y la efectiva banda sonora del compositor Christopher Gunning, la cual cumple con realzar tanto los momentos de tensión, como aquellos que están cargados de dramatismo.

A través de los años y producto del constante cambio cultural experimentado por la sociedad británica, los creativos de la Hammer se atrevieron a tomar una serie de riesgos con el objetivo de reencantar a la audiencia, los cuales lamentablemente no siempre tuvieron los resultados esperados. En el caso particular de “Hands of the Ripper”, Peter Sasdy y compañía supieron explotar de manera eficiente los elementos temáticos innovadores y potencialmente controversiales que posee la trama, al mismo tiempo que demostraron que no es necesario contar con un elenco plagado de estrellas para crear un relato vibrante protagonizado por personajes sumamente complejos. Al mismo tiempo, el director se encarga de elevar los niveles de violencia antes vistos en las producciones de la Hammer, mediante la inclusión de un prólogo bastante explícito y aterrorizante, el cual es seguido por una serie de escenas cuyo nivel de violencia gráfica no hace más que mantener el tono impuesto por las escenas iniciales. Más allá de la sangre y el horror, “Hands of the Ripper” se alza como un fascinante thriller psicológico, el cual es enaltecido por la grandiosa interpretación de sus protagonistas, quienes son los grandes responsables de que este ingenioso giro al tan manoseado relato de Jack el Destripador resulte completamente memorable.




por Fantomas.

martes, 24 de agosto de 2010

The Gorgon: La muerte tiene forma de mujer.

“The Gorgon” (1964), es un film de terror del director Terence Fisher, el cual está protagonizado por Peter Cushing, Christopher Lee, Barbara Shelley y Richard Pasco.

Durante el último tiempo, en el pequeño pueblo de Vandorf se han cometido una serie de asesinatos cuyas víctimas han aparecido convertidas en piedra. Después de que una muchacha llamada Sascha (Toni Gilpin) aparece muerta de la misma manera, las sospechas recaen en su amante, un artista llamado Bruno Heitz (Jeremy Longhurts), quien termina suicidándose ante las acusaciones de los habitantes del pueblo. Decidido a averiguar la verdad de lo ocurrido, su padre, el Profesor Jules Heitz (Michael Goodliffe), comenzará una investigación que lo llevará a enfrentarse a un enemigo más peligroso de lo que él se imagina.


En el año 1963, los ejecutivos de la productora británica Hammer Films recibieron el borrador de una historia creada por el escritor canadiense John Llewellyn Devine. Dicha historia sentaría las bases del guión de “The Gorgon”, el cual sería escrito por el guionista y director John Gilling. Básicamente, Gilling se encargaría de darle forma al borrador de Devine, y de eliminar gran parte de las ideas poco afortunadas que presentaba el escrito, como por ejemplo aquella que señalaba que ciertos personajes utilizarían máscaras para así evitar mirar directamente a la Gorgona. Lamentablemente para Gilling, su guión sería sometido a una serie de cambios por el productor Anthony Hinds, quien reescribiría gran parte del prólogo del film, cambiando la mayoría de los diálogos presentes en el mismo, lo que según Gilling mancilló uno de sus mejores trabajos como guionista. Para colmo, el proceso de producción del film no estaría exento de inconvenientes. Cuando la actriz Barbara Shelley se reunió con el maquillador Roy Asthon para realizar algunas pruebas de maquillaje, la intención del director era que Shelley interpretara tanto a Carla, la ayudante del Doctor Namaroff (Peter Cushing), como a la temida Gorgona. Con esto en mente, ella sugirió crear una peluca compuesta por algunas serpientes vivas, para así darle una apariencia más realista a la temida figura mitológica. Sin embargo, no solo el productor Anthony Nelson-Keys haría caso omiso a su sugerencia, sino que además le terminaría cediendo el rol de la Gorgona a la actriz Prudence Hyman.

Eventualmente sería el supervisor de efectos especiales, Syd Pearson, quien se encargaría de la difícil tarea de construir la cabeza de la Gorgona, la cual estaría compuesta por doce serpientes de látex unidas mediante una serie de cables, los que supuestamente ayudarían a crear la ilusión de que las serpientes se encontraban en constante movimiento. Curiosamente, la cinta tendría una serie de problemas con los organismos de censura tanto británicos como norteamericanos, debido a dos escenas en particular; una de ellas sería el prólogo, durante el cual Sascha posa semidesnuda para su novio Bruno Heitz, y la otra sería aquella en la que el personaje interpretado por Peter Cushing le remueve el cerebro a uno de los cadáveres que recibe en la morgue. Luego de varias gestiones, los ejecutivos de la Hammer consiguieron que los organismos de censura permitieran la presencia de ambas escenas en el film, lo que evitó que se le realizaran cambios innecesarios a un guión inteligentemente escrito. Por otro lado, “The Gorgon” cumplía con reunir nuevamente al director Terence Fisher con Christopher Lee y Peter Cushing, con quienes había trabajado por última vez en “The Mummy” (1959). Para Fisher, esta producción tenía especial importancia ya que el director aún se encontraba dolido por los malos resultados obtenidos por “The Phantom of the Opera” (1962), cinta la cual lo obligó a desligarse durante un tiempo de la Casa del Martillo. Junto con esto, el director siempre afirmó que era un agrado trabajar con Lee y Cushing, a quienes él consideraba como dos de los mejores profesionales de la industria cinematográfica británica.

La historia de “The Gorgon” comienza en el pueblo de Vandorf, donde una joven llamada Sascha le comenta a su novio Bruno Heitz, un artista con fama de bohemio, que está embarazada. En un acto de impulsividad, él abandona rápidamente su hogar para ir en busca del padre de la joven, para explicarle que está dispuesto a asumir su responsabilidad. Segura de que se provocará un enfrentamiento entre su padre y su novio, la joven sale corriendo detrás de su amado con la intención de detenerlo. Sin embargo, en su camino se encuentra con una extraña figura que termina causando su muerte. Pese a que tanto la policía como el forense y psiquiatra del pueblo, el Doctor Namaroff, están al tanto de que el cadáver de la muchacha se encuentra completamente petrificado, una vez que encuentran el cuerpo de Bruno colgado de un árbol, las autoridades se apresuran a declararlo culpable del asesinato de la joven, veredicto que su padre, el destacado Profesor Jules Heitz, no está dispuesto a aceptar, más aún cuando es sabido que no es el primer asesinato de similares características que ocurre en Vandorf. De hecho, ya son siete los asesinatos sin causa aparente que ocurren en el lugar, razón por la cual el Profesor Heitz postula que el incorrecto accionar de la justicia solo está motivado por el miedo a una fuerza desconocida e increíblemente poderosa, que fácilmente puede acabar con la vida de todos los habitantes del pueblo.

La eventual muerte de Heitz provocará que tanto su hijo Paul (Richard Pasco) como su colega, el Profesor Karl Meister (Christopher Lee), viajen a Vandorf para descubrir a que es lo que tanto le temen los pueblerinos, y que es lo que esconde el poco confiable Doctor Namaroff. Tal y como sucede en gran parte de los films de horror gótico producidos por la Hammer, aquellos que son amenazados por una fuerza incomprensible y desconocida, en este caso los habitantes de Vandorf, prefieren hacer oídos sordos a las súplicas de los inocentes visitantes que buscan acabar con el mal que se cierne sobre ellos, antes que enfrentar a lo que tanto temen. Por otro lado, aun cuando es la Gorgona quien está cometiendo los macabros crímenes, fácilmente se podría argumentar que el verdadero villano del film es el personaje interpretado por Peter Cushing. Y es que no solo miente descaradamente cuando se le pide esclarecer los hechos que llevaron a la muerte tanto a Sascha como al Profesor Heitz, sino que además está dispuesto a cualquier cosa con tal de alejar a Paul Heitz de su ayudante Carla (Barbara Shelley), hacia quien evidentemente se siente atraído. Pero, ¿es posible que el accionar de Namaroff solo esté motivado por un mero ataque de celos? Esa es precisamente la interrogante que tendrá que dilucidar el Profesor Meister antes de que ambos se vean obligados a confrontar a la misteriosa y retorcidamente atractiva Gorgona.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un estupendo trabajo. Mientras que Christopher Lee brilla como el sarcástico y heroico Profesor Meisner, quien no solo decide enfrentarse a las autoridades que encubren los asesinatos, sino que además es el único personaje que durante el curso de la investigación se apega a la evidencia, impidiendo que sus sentimientos nublen sus conjeturas, Peter Cushing realiza un trabajo espectacular interpretando a un personaje moralmente cuestionable, el cual está motivado por su egoísmo y por sus pulsiones más básicas, lo que le impide ver las consecuencias de sus actos. En el caso de Richard Pasco, este interpreta de manera correcta a Paul Heitz, un hombre que lamentablemente está marcado por la tragedia y por su propia incapacidad de ver más allá de sus sentimientos. Por último, Barbara Shelley realiza un estupendo trabajo interpretando a una mujer subyugada por el amor enfermizo de Namaroff. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con el maravilloso trabajo de fotografía de Michael Reed, con el siempre atractivo diseño de producción de Bernard Robinson, y con la atmosférica pero olvidable banda sonora de James Bernard. Quizás el punto más bajo del film sean los efectos especiales creados por Syd Pearson, los cuales pese a su creatividad en muy pocas ocasiones logran el efecto deseado.

Con el correr de los años, “The Gorgon” se convirtió en uno de los productos más extrañamente subvalorados de la Hammer, básicamente porque como película de terror no funciona de la manera esperada. Utilizando un ritmo narrativo más bien pausado, Terence Fisher narra una historia cargada al suspenso y al melodrama, en la cual una mujer de origen sobrenatural acecha a sus víctimas oculta en la oscuridad de la noche, esperando el mejor momento para atacarlas y quitarles la vida. Y es que hay que recordar que Fisher nunca se describió como un simple director de cine de terror. De hecho, en una entrevista que le concedió a la revista Cinefantastique a principios de los setenta, Fisher expresó tener más interés en las mecánicas del melodrama expuestas en los films de Frank Borzage, que en las mecánicas del suspenso perfeccionadas por realizadores como Alfred Hitchcock. Estas declaraciones estaban ligadas al eterno deseo de Fisher de filmar una historia de amor, cosa la cual en cierta medida logró en “The Gorgon”, aun cuando la veta romántica que presenta la cinta está inexorablemente ligada a la tragedia y al horror. En definitiva, gracias a sus múltiples virtudes y a su marcado trasfondo emocional, “The Gorgon” fácilmente puede ubicarse entre las mejores veinte producciones de la Hammer, lo que la hace merecedora de un reconocimiento mucho mayor del que ostenta hoy en día.




por Fantomas.

lunes, 23 de agosto de 2010

Glamour de la Hammer: Algunas de las actrices que vez alguna participaron en la casa del martillo.

A fines de la década de los cincuenta, la Hammer Film Productions adquirió fama internacional gracias a la radical reinvención del género de terror que llevaron a cabo durante ese período. La fórmula del estudio que combinaba historias de terror gótico, cuidados escenarios filmados a todo color y cierta cantidad de erotismo, resultó ser irresistible tanto para el público británico como para las audiencias del resto del mundo. Aunque si bien los rostros más recordados de la compañía son los actores Christopher Lee y Peter Cushing, estos por lo general estaban acompañados de hermosas mujeres que poco a poco comenzaron a adquirir una mayor importancia en las producciones del estudio. Usualmente la Hammer contrataría a voluptuosas mujeres que además supieran proyectar parte de su vulnerable feminidad. Con respecto a la selección de las actrices, James Carreras mencionaría en una ocasión: “Resulta difícil precisar que cualidades debe tener una muchacha para que capte mi atención. Evidentemente debe tener una linda cara y una buena figura. Pero debe tener más que eso; debe tener una clase especial de magnetismo”. Finalmente sería el hijo de James, Michael, quien organizaría sendas campañas para descubrir a las nuevas estrellas femeninas del estudio. A través de los años, la Hammer no solo contaría con la participación de actrices conocidas a nivel mundial, sino que también el estudio sería responsable de lanzar a otras actrices al estrellato. En el siguiente artículo revisaremos las biografías de cuatro actrices que alguna vez trabajaron en la casa del martillo.

Veronica Carlson: Su verdadero nombre es Veronica Mary Glazer y nació en Yorkshire el 18 de septiembre de 1944. Su padre pertenecía a la Fuerza Área Real (RAF) por lo que su familia se mudó en varias ocasiones antes de establecerse en el pueblo de High Wycombe, Buckinghamshire. Después de terminar el colegio, Veronica estudió arte, y eventualmente obtuvo un Diploma Nacional en diseño. Sería durante su estadía en la escuela de arte que Veronica comenzaría a interesarse en la actuación. En 1967, ella lanzaría su carrera como artista y como actriz, cuando consiguió un minúsculo rol en la cinta “The Magnificent Two”, y patentó su propio personaje de caricatura llamado Algerwol. Durante este periodo, Veronica también trabajó como modelo, y a fines de ese año posó para el reconocido fotógrafo Ben Jones. Una foto de ella posando en bikini terminaría en la portada de The Sunday Mirror, la cual llamaría la atención de James Carreras. Al ser una fanática declarada de las producciones de la Hammer, Veronica se mostró encantada cuando la productora Aida Young y el director Freddie Francis la invitaron al casting de la cinta “Dracula Has Risen From the Grave” (1968).

Vestida con un camisón rosa y un pequeño listón, Carlson interpretó a Maria, la inocente antagonista de la lasciva camarera Zena (Barbara Ewing). Cuando Drácula se cansa de Zena, este intenta seducir a Maria quien pierde su inocencia con el mítico vampiro. El tráiler de “Dracula Has Risen From the Grave” anunciaba a Veronica como “El nuevo descubrimiento de la Hammer; la víctima más hermosa de Drácula”. El éxito de la cinta la llevaría a adornar la portada de la tarjeta navideña de la Hammer en 1968, y a obtener un rol en el próximo film de la compañía, “Frankenstein must be Destroyed” (1969), sin la necesidad de participar en una audición. Su interpretación de Anna Spengler, una joven mujer que tiene la mala idea de abrirle las puertas de su casa al malvado Barón Frankenstein (Peter Cushing), es probablemente el mejor trabajo de su carrera. En gran medida esto se debe a la interacción que su personaje tiene con Frankenstein, quien no sólo abusa psicológicamente de ella, sino que también acaba violándola. Con respecto a su colaboración con Cushing, Veronica declararía que el actor era “un hombre exquisito”, razón por la cual ambos comenzarían una larga y sincera amistad en el set de filmación de aquella cinta.

Tras obtener pequeños roles en las comedias “The Best House in London” (1969) y “Pussycat, Pussycat, I Love You” (1970), y en el thriller “Crossplot” (1969), Veronica trabajaría por tercera y última vez al interior de la casa del martillo, en la cinta “Horror of Frankenstein” (1970). El escritor y director Jimmy Sangster a esas alturas se encontraba desencantado del género de terror, por lo que decidió tratar esta nueva historia de Frankenstein como si se tratara de una comedia subida de tono. Este sería el principal motivo por el que en esta ocasión Peter Cushing sería reemplazado por el joven Ralph Bates. Al ser una fanática de las cintas clásicas de la Hammer, Veronica Carlson mostró abiertamente su desaprobación hacia el film, pero de todas formas disfrutó trabajando junto a Bates y Sangster. Aunque durante la década del setenta la Hammer comenzó a ofrecerle roles más importantes a las actrices, Veronica no fue considerada para ninguno de los nuevos proyectos debido a que Michael Carreras estaba al tanto de su aversión por las escenas de desnudos (que se convirtieron en parte importante de las producciones de la casa del martillo durante ese período).

Tras participar en un par de series de televisión a principios de los setenta y en la cinta “Old Dracula” (1974), protagonizada por David Niven, Veronica se reuniría con Peter Cushing y Freddie Francis en el set de “The Ghoul” (1975), un film de terror producido por el hijo de Francis, Kevin. En enero de 1974, la actriz contraería matrimonio con el empresario Sydney Love, lo cual en parte provocaría su alejamiento de la actuación. De hecho, a mediados de los setenta Veronica y su marido se mudarían a Hilton Hills Island en Carolina del Sur, donde viviría en el más completo anonimato. “Nunca le conté a nadie acerca de esas películas”, mencionaría en una ocasión Carlson. “Pensé que podía escapar de ellas. Estaba preocupada de criar a mis hijos y me dediqué a pintar, pero pronto la gente de la isla comenzó a reconocerme. Cuando aquellas películas comenzaron a ser transmitidas por canales como HBO, TNT, Cinemax, el rumor no tardó en propagarse y me convertí en una celebridad local”. En la actualidad, Veronica Carlson continúa pintando, y sigue manteniendo una buena relación con los fanáticos de la Hammer con quienes se reúne en algunas convenciones. “Extraño la vitalidad y la creatividad de mis días como actriz”, diría ella en una entrevista. “Ahora tengo una vida fabulosa, pero ocasionalmente cuando hago el aseo en mi hogar recuerdo los films que realicé en la Hammer y deseo que ellos hubiesen seguido realizándolos”.



Suzan Farmer: Nació el 16 de junio de 1942, en Tonbridge, Kent. Ella abandonaría el colegio a los 15 años de edad para dedicarse a la actuación. Ese mismo año, participaría como suplente de Julia Lockwood en la producción del Teatro Scala de “Peter Pan”, para luego inscribirse en el Central School of Speech and Drama en 1959. En aquellos años, Suzan recibía de manera frecuente algunos ofrecimientos para interpretar a pequeñas niñas en diversas series de televisión. “Incluso en aquel entonces parecía una niña de nueve años”, comentaría ella en una ocasión. En 1962, Suzan interpretaría a una reina de belleza en la cinta “The Wild and the Willing”, un poco convincente drama acerca de la vida universitaria. El único punto de interés de aquel film es que marcó el debut en la gran pantalla de los actores John Hurt y Ian McShane. Este último contraería matrimonio con Suzan Farmer en 1965. “Él es un muy buen actor”, diría ella poco después de su matrimonio. “Él es absolutamente genuino e incluso cocina mejor que yo”. La pareja se mudaría a un departamento en el barrio de St John´s Wood, en Londres, pero terminarían divorciándose dos años después.

El primer film de Suzan en la Hammer sería “The Scarlet Blade” (1963), un drama acerca de la guerra civil inglesa el cual fue rodado en 1963 en los estudios Bray de Londres. Un año antes, el director John Gilling la había seleccionado para interpretar a la víctima de un secuestro en el segundo episodio de la serie de televisión “The Saint” (1962-69). Tras trabajar en un par de series de televisión, Farmer regresaría a la Hammer para filmar “The Devil-Ship Pirates” (1964), una de las tantas cintas de aventuras que rodó el estudio. Mientras que para promocionar “The Scarlet Blade” la actriz se había sacado unas fotografías en las que aparecía vistiendo pantis y un corsé, para “The Devil-Ship Pirates” el fotógrafo Tom Edwards nuevamente explotó la sensualidad de la actriz en una sesión que utilizó como escenario la gravera donde el estudio construyó los sets del film. Si bien ambas cintas resultaban ser competentes y entretenidos ejemplos del cine de matiné que produjo la Hammer durante los sesenta, probablemente la mejor película en la que estuvo involucrada la actriz durante la primera mitad de los sesenta es el film de terror “Die, Monster, Die!” (1965).

En dicha cinta, Suzan Farmer interpreta a Susan Witley, la hija de un científico confinado a una silla de ruedas interpretado por Boris Karloff. La actriz declaró en una ocasión que “estaba contentísima con la profundidad del papel, ya que le permitió demostrar que no sólo podía interpretar a tontas heroínas que se interponían en el camino de los protagonistas”. Tras reunirse nuevamente con John Gilling en la comedia “Where the Bullets Fly” (1966), Suzan regresó a los estudio Bray para participar en dos producciones que se filmarían de manera simultánea: “Dracula: Prince of Darkness” (1966) y “Rasputin: The Mad Monk” (1966). Los guiones de ambas cintas la acercaban peligrosamente a las heroínas tontas que a ella claramente le molestaba interpretar. En el caso de “Dracula: Prince of Darkness”, al menos su personaje era una mujer luchadora que mostraba un extraño interés por conocer al dueño del abandonado castillo de Drácula. En el caso de “Rasputin: The Mad Monk”, el cual sería el último film de la actriz para la Hammer, su personaje era bastante más limitado ya que únicamente cumplía la función de actuar como carnada para el lujurioso Rasputín.

Durante el resto de su carrera, la actriz se volcaría de lleno al trabajo en televisión. No sólo participaría en otras tres ocasiones en la serie “The Saint”, sino que además aparecería en algunos episodios de series como “UFO” (1970-71), “The Persuaders!” (1971-72) y “Thriller” (1973-76), entre otras. El último largometraje en el que participaría sería en el thriller “Persecution” (1974), el cual fue producido por una de las compañías competidoras de la Hammer, la Tyburn. Los últimos trabajos de Suzan como actriz los tendría en las series “Leap in the Dark” (1973-80) y “Breakaway” (1980). Pese a que la actriz trabajó en cuatro cintas de la Hammer, no tuvo la fortuna suficiente como para conseguir roles más relevantes. Sin embargo, ella si puede jactarse de protagonizar una inolvidable confrontación con el Drácula de Christopher Lee en “Dracula: Prince of Darkness”, lo que le valió un puesto destacado en la filmografía de la Hammer.



Caroline Munro: Ella nació el 16 de febrero de 1949, en Windsor, y tras terminar el colegio ingresó a la escuela de arte en Brighton. En 1965, uno de sus compañeros le preguntó si podía fotografiarla, y luego envío las fotografías a un concurso de modelaje patrocinado por el periódico Evening News. Los jueces, entre los que se encontraba el fotógrafo David Bailey, escogieron la fotografía de Caroline entre las más de 700 fotografías que fueron presentadas al concurso, y le confirieron el título de “El rostro de 1966”. Tras mudarse a Londres ese mismo año, ella comenzaría a trabajar como modelo apareciendo en la portada de varias publicaciones. Eso la ayudaría a obtener pequeños roles en las cintas “G. G. Passion” (1966) y “Casino Royale” (1966). En 1968, luego de que una de sus fotografías llamara la atención de los ejecutivos de la Paramount, la ahora actriz firmaría un contrato por un año con el estudio y tendría la oportunidad de trabajar junto a Richard Widmark y Cesar Romero en el film “A Talent for Loving” (1969). El actor y músico norteamericano Judd Hamilton, quien también participaba en la cinta, posteriormente contraería matrimonio con Caroline en 1970.

En una ocasión, Caroline reconocería que toda la experiencia de convertirse en actriz resultó ser sobrecogedora; “No entré al mundo de la actuación mediante la vía formal de la escuela de drama y el entrenamiento, por lo que todo se redujo a una curva de aprendizaje. En ´A Talent for Loving´ básicamente me estaba interpretando a mí misma”. Tras participar con un rol no acreditado en la cinta de terror “The Abominable Dr. Phibes” (1971), la actriz fue contactada por Sir James Carreras, quien la había visto en una publicidad que ella había realizado para Lamb´s Navy Rum. “Él solía tomar el tren hacia Brighton y en el camino me vio en unos carteles gigantes ubicados afuera de la Estación Victoria”, recordaría la actriz. “Él me preguntó si podía visitarlo y me dio a leer un par de cosas en las que él pensaba que podía participar. Además participé en una prueba de cámara”. En mayo de 1971, la Hammer decidió contratar a Caroline. Inicialmente, la actriz iba a participar en el proyecto titulado “The Day the Earth Cracked Open”, el cual nunca se realizó. Pese a esto, su figura fue promocionada como “El descubrimiento de la Hammer de 1971”.

La primera asignación de Caroline al interior de la Hammer llegaría en septiembre de ese año, cuando fue escogida para interpretar a Laura, una de las integrantes de la pandilla de Johnny Alucard en la cinta “Dracula A. D. 1972” (1972). Ella le sacaría el máximo provecho posible a su pequeño rol, sufriendo un perturbador ataque de histeria antes de convertirse en la primera víctima del conde. “Antes de realizar ´Dracula A. D. 1972´ me consideraba más una modelo que una actriz y la verdad es que no tomaba demasiado en serio la actuación”, comentaría ella en una ocasión. “Mientras trabajaba con Christopher Lee recuerdo que pensé ´en verdad me gusta hacer esto, es algo que puedo hacer´”. Antes de volver a trabajar para la Hammer, Caroline participaría con un rol no acreditado en el film “Dr. Phibes Rises Again” (1972). A principios de 1972, a la actriz le ofrecieron un rol en la cinta de Brian Clemens, “Captain Kronos Vampire Hunter” (1974). El guión la situaba como Carla, la gitana reclutada por Kronos para ser su compañera y su amante. Aunque en su momento el film no recibió demasiada atención, hoy en día es considerada como una cinta de culto en gran medida gracias a la sensual y serena interpretación de Caroline.

Aunque el productor de la Hammer, Roy Skeggs, quería contratar a Caroline para uno de los papeles protagónicos de la cinta “Frankenstein and the Monster From Hell” (1974), la idea fue desechada por Michael Carreras ya que dicho film sería exhibido en una función doble junto con “Captain Kronos Vampire Hunter”. En 1975 Caroline se unió a la larga lista de actrices que fueron consideradas para interpretar el rol principal del proyecto fallido de la Hammer, “Vampirella”. Sin embargo, ella rápidamente rechazó el papel ya que no estaba dispuesta a realizar escenas de desnudos. En 1973, Brian Clemens la ayudó a conseguir un papel en el film de aventuras “The Golden Voyage of Sinbad” (1974), cuyo guión había sido escrito por el mismo Clemens. Posteriormente trabajaría en el mediocre film de terror “I Don´t Want to be Born” (1975), y en la cinta de aventuras “At the Earth´s Core” (1976), donde se reuniría con Peter Cushing con quien había trabajado anteriormente en “Dracula A. D. 1972”. Al año siguiente, la actriz rechazaría el rol de Ursa en el film “Superman” (1978) para participar en la cinta “The Spy Who Loved Me” (1977), tras lo cual ostentaría el título de ser la primera chica Bond en ser asesinada por el mítico agente secreto. Pese a que el productor Cubby Broccoli le sugirió mudarse a Norteamérica para conseguir ofertas más lucrativas, Caroline prefirió quedarse en Inglaterra para estar más cerca de su familia.

Tras trabajar en la cinta de ciencia ficción “Starcrash” (1979), durante la década de los ochenta Caroline obtendría un reducido número de roles en diversas producciones de bajo presupuesto. Probablemente su cinta más recordada de este periodo sea “Maniac” (1980), la cual además sería el primer film que rodaría en suelo norteamericano. A esta le seguiría la producción de bajo presupuesto “The Last Horror Film” (1982), donde se reuniría con su coestrella de “Maniac”, el actor Joe Spinell. También trabajaría en las cintas “Slaughter High” (1986), “El Aullido del Diablo” (1987), “Faceless” (1987) y “Il Gato Nero” (1989). En 1982 se divorciaría de Judd Hamilton, y al poco tiempo después rechazaría un rol en la telenovela “The Bold and the Beautiful” (1987), para convertirse en una de las animadores del programa de televisión “3-2-1”. En 1990 la actriz contraería matrimonio con el escritor y director George Dugdale, con quien tuvo dos hijas, Georgina y Iona. Ella continúa participando en algunos films independientes y asiste de manera regular a convenciones de fanáticos de la Hammer. Con respecto a su carrera, Caroline Munro mencionaría en una entrevista: “Nunca busqué fama y notoriedad. Acepté los trabajos que me ofrecían y mi única meta era realizarlos de la mejor forma posible. Probablemente no siempre tomé buenas decisiones, pero no puedo volver atrás. Mi carrera significó mucho para mí, pero nunca puse mi trabajo antes que mi vida familiar”.

Madeline Smith: Nació el 2 de agosto de 1949, en Hartfield, East Sussex. Ella se criaría en Kew y, a los 11 años de edad ganó una beca en un colegio de monjas ubicado en Ealing. Aunque inicialmente soñaba con convertirse en doctora, cuando tenía 15 años decidió dedicar parte de su tiempo libre a la actuación en el renombrado Questors Theatre, el cual estaba ubicado cerca de su colegio. Si bien ella pasó una audición para participar en una producción del lugar, una de las monjas de su colegio la persuadió de no hacerlo. “Nunca más tuve las agallas para intentar probar suerte en la escuela de drama”, recordaría Madeline con cierto resentimiento en una ocasión. “No era lo suficientemente valiente. Esa mujer tomó una gran parte de mí, y todavía tengo algunos sentimientos encontrados con respecto a ella”. En el verano de 1967, Madeline obtuvo un trabajo en una boutique de Kensington, donde la diseñadora Barbara Hulanicki la ayudó a lanzar su breve carrera como modelo. Fue entonces cuando un busca talentos contactó a Madeline en la calle y le ofreció un rol en el film italiano “Escalation” (1968), tras lo cual consiguió un pequeño rol en la cinta “The Mini-Affair” (1968). Fue entonces cuando Madeline decidió asistir a algunas clases en el London City Lit, con el fin de mejorar sus habilidades interpretativas. Pese a vivir en el epicentro del Swinging London, Madeline no se involucró demasiado en la permisiva sociedad de la época. “No era muy despierta en lo que se refiere a ese tipo de cosas”, afirmaría ella en una ocasión. “Lo más cercano a algo peligroso que hice fue salir con un muchacho que posteriormente se convirtió en un monje”.

En 1969, la Hammer le cedió a la actriz el pequeño rol de una prostituta llamada Dolly en la cinta “Taste the Blood of Dracula” (1970), la cual aparecía en una escena dominada por un encantador de serpientes. “La otra noche vi ´Taste the Blood of Dracula´ y recordé porqué me gustó tanto aquella escena”, afirmaría ella. “Aquellos tipos (Geoffrey Keen, Peter Sallis y John Carson) eran actores consagrados. Es una escena maravillosa, aunque debo admitir que no estaba muy convencida con respecto a la serpiente…”. Pasarían solo tres meses antes de que la Hammer invitara nuevamente a Madeleine a participar en una de sus producciones. Esta sería “The Vampire Lovers” (1970), el film más sexualmente explícito del estudio hasta la fecha. “Tenía que bajar mi camisón a la altura de mi cintura y tenía que correr por el lugar en topless”, declararía en una ocasión cuando le pidieron recordar la escena en la que junto a Ingrid Pitt debían permanecer semidesnudas. “No estaba precisamente entusiasmada con respecto a esto, pero cuando la estábamos filmando uno de los productores, Michael Style, nos dijo que dichas escenas eran para la versión japonesa y que no serían vistas a nivel local. Por supuesto que posteriormente nos dimos cuenta que no existía una versión japonesa, y que sólo nos habían dicho eso para salir del paso. Yo era virgen cuando realicé el film. Ni siquiera sabía que era una lesbiana y no tenía idea de que debía suceder en aquella cama”.

Durante la primera mitad de los setenta, Madeline obtendría bastantes roles tanto en el cine como en la televisión. Entre algunas de las cintas que realizó durante este periodo se encuentran las comedias “Up Pompei” (1971), “Carry on Matron” (1972), “Take Me High” (1973), y las cintas de terror “Tam Lin” (1970) y “Theater of Blood” (1973), entre otras. Además, gracias a la recomendación de Roger Moore, Madeline consiguió el rol de la agente italiana Caruso en la cinta de James Bond, “Live and Let Die” (1973). Sin embargo, antes de que esto ocurriera, la actriz trabajaría por última vez para la Hammer en el film “Frankenstein and the Monster From Hell” (1974). La sombría interpretación de Sarah, el “ángel” mudo de los internos de un hospital psiquiátrico, sería su papel más importante al interior de la casa del martillo. En el set de filmación de aquella cinta, Madeleine le daría una entrevista al publicista de la Hammer, Jean Garloch, en la cual ella aseguraba que su carrera en el mundo del espectáculo estaba comenzando a pesarle y que estaba considerando en convertirse en enfermera. “Estaba empezando a considerar que mi vida era demasiado superficial”, afirmaría ella algunos años después. “Era profundamente infeliz debido a que no estaba entrenada, y sospechaba que había llegado a la cima de mi carrera por lo que no podía aspirar a más. Sentía que nunca sería capaz de probarme a mí misma que era algo más que un par de senos. Sin embargo, ahora considero que era una persona afortunada, y que trabajar para la Hammer fue una cosa muy positiva. A la Hammer le entregué mis mejores interpretaciones y aquellos tres pequeños films fueron maravillosos”.

En 1974, Madeline conoció a la antigua estrella de la Hammer, David Buck, con quien trabajó en un episodio de la serie de televisión “Crown Court” (1972-84). Ellos se mantendrían juntos hasta el día que él falleció a causa de un tumor cerebral en 1989. “Nosotros contrajimos matrimonio seis meses antes de que él falleciera, en la hermosa capilla del Charing Cross Hospital. La verdad es que no soy del tipo de mujeres que se casan, pero para aquel entonces nosotros teníamos una hija, Emily, por lo que ambos pensamos que debíamos casarnos por el bien de ella”. Durante el resto de su carrera, Madeline trabajaría mayormente en televisión, y sólo participaría en un par de largometrajes entre los que se encuentran “Percy´s Progress” (1974), “Galileo” (1975) y “The Bawdy Adventures of Tom Jones” (1976). A mediados de los ochenta ella dejaría la actuación, y recién quince años después retornaría fugazmente a la televisión con un pequeño papel en la serie “Dark Knight” (2000). “Una vez que paré de actuar no pude hacerlo de nuevo. Ahora estoy mucho más vieja. No tengo ni el entrenamiento ni la experiencia suficiente, y existe mucho aire entre mi persona y mi último rol, por lo que no sé de qué forma podría regresar. En 1979 me licencie en inglés, por lo que ahora deseo convertirme en escritora”, declaró la actriz en una entrevista reciente. “Tras haber tenido una hija, una relación duradera y obtener una licenciatura, puedo decir que la visión que tengo de mi vida y mi carrera está dominada por una felicidad sin límites”.


por Fantomas.
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