domingo, 18 de abril de 2010

The Giant Claw: El ataque del "acorazado volador".

“The Giant Claw” (1957), es una cinta de ciencia ficción del director Fred F. Sears, la cual está protagonizada por Jeff Morrow y Mara Corday.

Fecha: 17 del mes en curso. Cielo: nuboso. Visibilidad: limitada. Hora: 13:32. Un momento clave para la historia. El momento en el que el ingeniero electrónico Mitchell MacAfee (Jeff Morrow) vio algo en el cielo. Algo que bien puede terminar con la vida en la Tierra.


Durante la década del cincuenta, las películas de monstruos o insectos gigantes estaban teniendo bastante éxito en los Estados Unidos. Buscando sacar algún provecho de esta situación, la Columbia le pidió al productor Sam Katzman, quien manejaba el departamento serie B del estudio conocido como Clover Productions, que realizara una cinta de características similares a la producción japonesa de los estudios Toho, “Rodan!” (1956). Si bien es cierto que el productor había estado a cargo de algunas cintas de ciencia ficción que habían logrado cierto éxito, como por ejemplo “Earth Vs. the Flying Saucers” (1956), este se caracterizó por ser un productor sumamente tacaño que solía jactarse de tener la fórmula para no hacer perder ni un centavo a la compañía. “No buscamos historias. Conseguimos títulos y escribimos historias alrededor de ellos”, declararía en una ocasión Katzman dejando en claro cuál era su método de trabajo. Para ahorrar dinero, el productor le encargó la confección del monstruo volador a una pequeña empresa de efectos especiales mexicana, la cual aparentemente no tenía ninguna experiencia en el tema.

Como era de esperarse, la marioneta construida por la empresa mexicana cae en el completo ridículo. El ave, que presenta un corte mohicano, dientes de tiburón, cuello de acordeón y unos ojos que invitan al espectador a partirse de la risa, parece haber salido directamente de la mente de Jim Henson, el creador de los Muppets. Con el fin de estrenar el film lo antes posible, los actores rodaron todas sus escenas antes de que se realizasen los efectos especiales, por lo que no supieron que aspecto tenía la bestia hasta el estreno de la película. Tanto Mara Corday como Jeff Morrow se sintieron avergonzados una vez que el film comenzó a ser exhibido. Mara Corday declararía en una ocasión: “La película estaba casi acabada cuando Katzman por fin pudo ver el increíblemente cómico ´acorazado volador´. Pues bien, Katzman se quedó atónito, pero optó por aceptarlo como una broma, ya que no resultaba económico crear un monstruo más realista. Vi la película en un cine, donde provocó grandes carcajadas entre el público. Me hundí en mi asiento de vergüenza”. A Morrow le ocurriría algo similar; “Nosotros, pobres actores ignorante, teníamos nuestra propia idea del aspecto que tenía el pájaro. Creíamos que sería parecido a un halcón, de un kilómetro de largo, que volaría a tal velocidad que costaría verlo. Fui al preestreno en Westwood Village y cuando el monstruo apareció en escena parecía un pavo desplumado enorme volando. ¡Y esos graznidos! El público se desternillaba de risa”.


En cuanto a la historia en sí, en algún lugar del polo norte, Mitch MacAfee se encuentra piloteando un avión de combate con el fin de evaluar el funcionamiento una nueva estación de rastreo construida en la zona. Al interior de la estación se encuentra Sally Caldwell (Mara Corday), una ingeniosa y sexy matemática, además de un grupo de militares que vigilan los progresos de Mitch. Es ahí cuando interviene un narrador, personaje tan característico de este tipo de cintas, quien nos explica que es lo que está sucediendo. “Un ingeniero electrónico, un oficial de radio, una matemática y analista de sistemas, un operador de radar, y un par de trazadores de gráficos. Gente haciendo su trabajo de manera eficiente. Situación normal… por el momento”. Acto seguido, un misterioso objeto vuela por encima del avión de Mitch. Es ahí cuando nuevamente interviene el narrador; “Algo, que él no sabía que era pero que era tan grande como un acorazado, acaba de sobrevolarlo a una velocidad tan grande que él no pudo estimarla”. Esta es la primera de numerosas ocasiones en las que escucharemos que alguien se refiere a la bestia como un “acorazado volador”, algo que tiene tan poco sentido como muchos de los elementos de la trama.

Muchas de las conclusiones científicas a las que llegan los protagonistas con respecto a la bestia, son un claro ejemplo de la palabrería científica sin fundamento alguno que dominaba a gran parte de las cintas de ciencia ficción de los cincuenta. No sólo el supuesto patrón que parece seguir el ave gigante no tiene sentido alguno (en un determinado momento del film, Mitch plantea de manera antojadiza que la bestia vuela en círculos alrededor del mundo), sino que además todas las teorías que tienen relación con el origen del ave y sus propiedades físicas son completamente disparatadas. Cuando la pareja protagónica y los militares comienzan a buscar una forma de destruir a este monstruo al cual las bombas atómicas no le hacen ni cosquillas, llegan a la conclusión de que este proviene de una galaxia lejana y que su cuerpo está recubierto por un escudo invisible de antimateria. Es en ese momento que Mitch, todo un MacGyver de la ciencia considerando que sólo es un ingeniero electrónico y no un físico nuclear, decide crear un artefacto que le permita disolver el escudo de antimateria para posteriormente destruir al monstruo.

Los actores hacen todo lo posible por imprimirle cierta seriedad a la historia. Mientras que Jeff Morrow realiza un buen trabajo interpretando al héroe de turno, Mara Corday hace lo suyo como una mujer independiente que además de ser el interés amoroso del protagonista, actúa de manera activa en la investigación que busca exterminar al monstruo. Además existe una buena química entre los actores lo que ayuda a que su relación no se vea forzada. En su intento por otorgarle cierta calidad al producto, los actores protagónicos se ven acompañados por el buen trabajo de fotografía de Benjamin H. Kline. Sin embargo, las fallas a nivel técnico son tantas que es imposible no tomarlas en cuenta. Además del aspecto hilarante del ave gigante, resultan aún más divertidas las escenas en las que el monstruo destruye aviones y trenes de juguete, o se engulle a algunas de sus víctimas (demás está decir que los hilos de la marioneta son visibles en todo momento). La escena donde sin duda es inevitable soltar una carcajada, es aquella en la que los protagonistas comienzan a ver una serie de fotografías en las cuales se puede apreciar de cerca al monstruo. El primer plano del rostro del pajarraco es sin lugar a dudas algo que no tiene precio.

Por otro lado, la banda sonora compuesta por Mischa Bakaleinikoff es complementada con música de archivo. Lo mismo sucede con varias de las escenas del film, las cuales fueron sacadas directamente de producciones como “Earth Vs. the Flying Saucers”, “The Day the Earth Stood Still” (1951), y “Thirty Seconds Over Tokyo” (1944), entre otras. En cuanto al guión escrito por Paul Gangelin y Samuel Newman, este no sólo contiene una buena cantidad de diálogos para el olvido, sino que además presenta todos los clichés posibles del género, como por ejemplo los militares obsesionados por destruir a la criatura, la destrucción de una ciudad, el narrador de rigor, y la regla no escrita de las cintas de monstruos de los cincuenta: el descubridor del monstruo debe ser quien lleve la investigación adelante y quien eventualmente lo destruya. “The Giant Claw” pertenece a ese selecto grupo de cintas de ciencia ficción de los cincuenta cuyos ridículos efectos especiales y la hilaridad de la trama en general, contribuyeron a que con el pasar de los años hayan sido elevadas al estatus de films de culto. Pese a todas sus fallas, “The Giant Claw” es una cinta entretenida, que durante sus 75 minutos de duración mantiene un ritmo narrativo bastante dinámico, y que presenta a quien es probablemente el monstruo más ridículo de la historia del cine.


*Advertencia: El trailer contiene una serie de spoilers. Si quieres ver la cinta es mejor que por el momento no lo veas.



por Fantomas.

5 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

Nunca he sido muy fan de las películas de monstruos gigantes, aunque he disfrutado un par. Pero ésta que mencionas, "The Giant Claw" ya la conocía y su ridículo monstruo me aleja siempre de la posibilidad de verla. Creo que no será para mí.

¡Saludos!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Parece que como comedia para echarse unas risas, almenos sí serviría.

Si en una película de monstruos, fallas en el monstruo... mal asunto.

Saludos ;)

Fantomas dijo...

- Sam Loomis: Si no eres muy fan de las películas de monstruos es mejor que pases por alto esta. La verdad es que su esquema es idéntico al resto de las películas del género pero los efectos especiales convierten a la peli en una suerte de comedia.

- Pliskeen: Si te gustan este tipo de películas y sabes de antemano a lo que te enfrentas, no está de más echarle una mirada a esta película. Por lo menos las risas están aseguradas.

Gracias por sus comentarios,
Saludos ;)

Dr. Quatermass dijo...

Un clásico de la cochambre y de los efectos especiales basureros, pero es verdad que la película es mejor que el bicho y los efectos.

Un saludo!

Quimerico Inquilino dijo...

Ya la reseñé también en su día en mi blog y coincidimos en todo. Impagables esas declaraciones de la buena de Mara. Y sí, mi escena favorita también es la del pase de diapositivas XDD

Saludos!

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