martes, 7 de diciembre de 2010

Deliria (aka Stage Fright): Slasher a la italiana.

“Deliria” (1987), es un film de terror del director Michele Soavi, el cual está protagonizado por David Brandon y Barbara Cupisti.

Un grupo de actores que ensayan un musical de terror se quedan encerrados en un teatro. Para su mala fortuna, no están solos. Un psicópata que ha escapado de un hospital psiquiátrico se ha quedado encerrado con ellos. Solo tendrán una última esperanza para escapar: encontrar la llave del teatro que alguien decidió ocultar en un recóndito lugar del oscuro recinto.

Luego de trabajar como actor en algunas producciones de horror italiano y de colaborar con directores como Dario Argento y Joe D´Amato, a Michele Soavi se le presentó la oportunidad de dirigir su primer largometraje. Dicho largometraje que llevaría por título “Deliria”, contaría con un guión del actor y escritor Luigi Montifiore, quien es más conocido como George Eastman, y sería producido por Joe D´Amato. Lamentablemente para Soavi, el proyecto que tenía entre manos no era precisamente algo con lo cual se sentía del todo satisfecho. Y es que el guión escrito por Montifiore buscaba sacar provecho del ya moribundo subgénero del slasher, el cual había gozado de bastante popularidad en Norteamérica a principios de los ochenta. A raíz de esto, el rodaje del film se le presentó como todo un desafío a Soavi, ya que el público en general ya no se mostraba demasiado interesado en los clichés del subgénero, razón por la cual el novato director tuvo que ingeniárselas para revitalizar una fórmula que había sido repetida hasta el cansancio. Para lograr dicha tarea, el director no solo empleó una serie de imágenes inquietantes con una estética propiamente italiana, cuyo objetivo era aumentar los niveles de tensión del film, sino que además le imprimió un tono sardónico a todo el asunto y le otorgó una cariz distintivo a los viejos motivos presentes en el subgénero del slasher.

La historia de “Stage Fright” se centra en un grupo de veinteañeros que conforman una compañía teatral, los cuales se encuentran ensayando un curioso musical sobre un asesino que utiliza una máscara con la forma de la cabeza de un búho. Luego de que una de las actrices llamada Alice (Barbara Cupisti), se lesiona el tobillo durante el transcurso del ensayo, esta es llevada al hospital más cercano, el cual resulta ser una institución psiquiátrica, para que se realice los exámenes pertinentes. Lamentablemente para ella y para sus compañeros, del lugar se escapa un peligroso psicópata, el cual se las ingenia para salir de su celda y subirse al auto de la actriz, acompañándola en silencio hasta el teatro. Una vez que el asesino cobra su primera víctima y llama la atención de la policía y los medios de comunicación, Peter (David Brandon), el petulante director de la obra, decide encerrar a todo el elenco al interior del teatro, a sabiendas de la publicidad que obtendrán gracias al violento acontecimiento. Sin embargo, las cosas estarán lejos de salir como él espera, ya que tan pronto como los actores quedan encerrados junto al asesino en el teatro, este emprende una cruzada homicida que les deja muy pocas opciones de supervivencia a todos los involucrados en el macabro asunto.

Más allá de las similitudes argumentales que pueda presentar “Deliria” en relación a otras cintas pertenecientes al subgénero del slasher, el film se destaca por sobre el resto gracias a su deslumbrante estilo visual y a su dinámico ritmo narrativo. Lo que es aún más importante, es que Soavi demuestra tener una gran habilidad para rodar escenas perturbadoras, sin la necesidad de recurrir a la violencia gráfica. De hecho, pese a que son varios los personajes que se convierten en víctimas del asesino, la cantidad de gore que presenta la producción es bastante moderado. Esto se debe principalmente a que el director prefiere sugerir la presencia de violencia más que retratarla de cuerpo completo, apelando a la idea de que aquello que se desconoce es más aterrador que aquello con lo que ya se está familiarizado. Al mismo tiempo y de manera inteligente, Soavi en determinados momentos del film opta por retratar el punto de vista de la víctima, lo que de manera automática aumenta los niveles de angustia del espectador. Por otro lado, durante el transcurso de la cinta resulta evidente la influencia que directores como el ya mencionado Dario Argento, ejercieron sobre el trabajo de Soavi, en especial a lo que se refiere a la construcción de una atmósfera de tintes oníricos. El novel director juega constantemente con los límites entre lo real y lo imaginario, cosa que queda completamente plasmada en la escena en la que el psicópata asesina a una de las actrices de la compañía frente a sus compañeros, quienes increíblemente creen que todo se trata de una mera actuación.

La influencia de directores como Argento también es apreciable a nivel temático e iconográfico, ya sea a través de la presencia de crímenes elaborados y embellecidos, o la perversa fascinación con el mal que exhibe la protagonista, o la relación existente entre el arte y la violencia, entre otras cosas. Por otro lado, resulta destacable el ritmo narrativo utilizado por Soavi, cuyo dinamismo no permite que el film caiga en innecesarias lagunas argumentales. Luego de una breve introducción donde se presentan sin mucho aspaviento a los personajes y sus motivaciones, el director rápidamente procede a introducir al espectador en una realidad aterradora y pesadillesca. Y es que el director no solo utiliza el hecho de que el asesino de turno goza de una completa omnipresencia, sino que además juega con la claustrofobia de los protagonistas quienes se ven encerrados en un espacio reducido, y con la desesperación en la que estos se ven sumidos a causa de la situación en la que los ha puesto la ambición de Peter, y la amenaza silenciosa de un psicópata sediento de sangre. Cabe mencionar que a diferencia de lo que sucede en gran parte de las producciones pertenecientes al subgénero del slasher, en esta ocasión los protagonistas optan por enfrentar al asesino motivados ya sea por su instinto de supervivencia, o por su cada vez más intenso deseo de venganza.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza una labor bastante correcta. Barbara Cuspiti interpreta de buena manera a la heroína de turno, la cual dicho sea de paso, es el personaje menos unidimensional de todo el film. En relación a la protagonista, resultan interesantes los numerosos paralelos que presenta con la heroína homónima de “Alicia en el País de las Maravillas”, del escritor Lewis Carrol. Y es que en “Deliria”, tras despertar de una brusca caída, Alice se ve inmersa en un mundo que ha sido devastado por el horror, del cual solo podrá escapar una vez que supere una serie de obstáculos que buscan poner a prueba su coraje. David Brandon por su parte, interpreta de forma correcta a un hombre que solo está motivado por su ambición y sus ansías de fama, el cual pese a que por momentos consigue recobrar la poca cordura que le queda, eventualmente termina exhibiendo su naturaleza egoísta y cobarde. En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable la rockera pero efectiva banda sonora del compositor Simon Boswell, y el estupendo trabajo de fotografía de Renato Tafuri, quien es el gran responsable de la atmósfera claustrofóbica y perturbadora que domina al relato.

“Deliria” fue exhibida por primera vez en el Festival de Cine de Avoriaz, donde no solo obtuvo el galardón a la mejor película de horror, sino que además logró llamar la atención del realizador británico Terry Gilliam, quien debido a que quedó gratamente impresionado con las habilidades como director de Soavi, le ofreció participar como director de la segunda unidad en su próximo film, el cual llevaría por título “The Adventures of Baron Munchausen” (1988). Con el correr de los años, el debut direccional de Michele Soavi terminó siendo reconocido como una de las mejores producciones de terror italiano de la década de los ochenta. Esto se debe principalmente a que el film logra fusionar gran parte de los elementos clásicos del subgénero del slasher, con otros que son propios del horror italiano, creando con esto una suerte de híbrido poseedor de una serie de imágenes absolutamente perturbadoras. Junto con esto, en sus intentos por revitalizar un subgénero claramente sobreexplotado, el director se atreve a parodiar ciertos clichés del slasher, como por ejemplo la supuesta naturaleza sobrehumana de los asesinos de turno, lo que obviamente le otorga un encanto especial a una producción que perfectamente podría haberse decantado por el facilismo de la repetición sin sentido.



por Fantomas.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Basket Case: El inquebrantable lazo entre hermanos.

“Basket Case” (1982), es una cinta de terror del director Frank Henenlotter, la cual está protagonizada por Kevin Van Henteryck, Terri Susan Smith y Beverly Bonner.

Duane Bradley (Kevin Van Henteryck) llega a Nueva York con una misteriosa cesta. Lo que la gente no sabe, es que en su interior se esconde su deforme hermano siamés Belial, quien ahora busca vengarse de los médicos que lo separaron de Duane.

A principios de la década del setenta, el director Frank Henenlotter se encontraba trabajando en un cortometraje titulado “Slash of the Knife”, el cual sería estrenado junto a la cinta de cine trash, “Pink Flamingos” (1972), del director John Waters. Aunque resulte difícil de creer, el corto de Henelotter finalmente terminó siendo desestimado por considerarse demasiado ofensivo para ser exhibido en público. Durante ese mismo periodo, Henenlotter conocería al productor Edgar Ievins, quien debido a su afición por la animación en stop-motion, se interesaría en una suerte de proyecto paralelo del director, el cual se centraba en la construcción de una cabeza deforme cuya utilidad aún no estaba definida. Una vez que “Slash of the Knife” fue desestimada, Henenlotter contactó a Ievins para desarrollar un curioso proyecto que les permitiera ingresar al esquivo mundo del cine. Tras desechar por falta de recursos la realización de un proyecto cuyo título tentativo era “Ooze”, el cual se centraría en la invasión de una plaga de origen desconocido, Henenlotter se lanzó a la tarea de escribir un guión cuyo rodaje no requiriera de un gran presupuesto. Fue así como surgió la historia de un hombre llamado Duane, el cual llega a Nueva York acompañado de una canasta cuyo misterioso contenido está deseoso de sembrar el terror en la Gran Manzana.

Con el objetivo de no perder el control del proyecto, Henenlotter y Ievins decidieron invertir todo su dinero en la producción, lo que provocó que quedaran en la más absoluta bancarrota incluso antes de comenzar con el proceso de rodaje del film. Afortunadamente para ellos, un grupo de inversionistas decidió financiar la producción luego de ver parte del trabajo realizado por el director y su equipo de filmación. Junto con esto, hubo otra serie de circunstancias que ayudaron a que la cinta pudiese ser terminada sin grandes contratiempos. Gracias a la colaboración de John Caglione y Kevin Haney, quienes eran dos de los protegidos del experto en efectos especiales Dick Smith, Henenlotter no solo pudo llevar a cabo escenas de violencia gráfica muchísimo más realistas, sino que además consiguió darle vida de Belial, el deforme hermano del protagonista, mediante el uso de una serie de sencillos mecanismos. En cuanto a la selección de locaciones, el director tuvo la suerte de encontrar un hotel situado en el centro de Nueva York, el cual se encontraba en tan malas condiciones que daba la impresión de ser un set construido con muy poco dinero. De hecho, era tan decadente el estado del hotel, que su dueño facilitó el recinto con la única condición de que cambiaran su nombre para así evitar ser fiscalizado por los inspectores de sanidad norteamericanos. Evidentemente, semejante establecimiento se encontraba ubicado en un barrio sumamente peligroso de Nueva York, lo que obligó a los productores a contratar a una serie de guardias, los cuales en su mayoría eran ex-presidiarios, para proteger a todos los involucrados en el film mientras se desarrollaba el proceso de rodaje. “Basket Case” sería filmada durante un periodo de seis meses, y los resultados de taquilla que esta obtendría serían toda una sorpresa para los responsables de la cinta.

El guión de “Basket Case” se centra en la figura de Duane Bradley, quien canasta en mano llega a la ciudad de Nueva York con la intención de llevar a cabo una macabra misión. Tan pronto como llega a la ciudad, decide hospedarse en un hotelucho el cual está habitado por una serie de coloridos personajes, entre los que se encuentran una ruidosa italiana, un alcohólico con tendencias criminales, y una prostituta bastante amigable (Beverly Bonner). No pasa mucho tiempo antes de que el extraño comportamiento de Duane, y la misteriosa canasta de mimbre que siempre lleva consigo, despierten la curiosidad tanto de sus peculiares vecinos como del mismo espectador. La verdad es que en el interior de la canasta se esconde Belial, quien es el grotesco hermano siamés de Duane, el cual desde pequeño ha estado deseando vengarse de los médicos que lo separaron del costado de su querido hermano. Decididos a cobrar su tan ansiada venganza, Duane y Belial se embarcan en una sangrienta cruzada que se verá truncada por la aparición de una hermosa recepcionista llamada Sharon (Terri Susan Smith), la cual comenzará una relación amorosa con Duane. Naturalmente, los sentimientos que Duane siente hacia Sharon terminan por enfurecer a Belial, quien hará todo lo posible por recuperar el cariño de su hermano, y por eliminar a cualquiera que se atreva a interferir en su macabra venganza.

Obviamente, la relación existente entre la pareja de hermanos es uno de los temas más importantes del film. Aún cuando existe un fuerte lazo emocional entre ambos, en gran medida Belial utiliza a Duane para lograr sus oscuros propósitos, no solo mediante un evidente chantaje emocional, sino que también a través de una serie de poderes telepáticos que le permiten controlar la voluntad de su hermano. Todo esto no significa que Duane sea una víctima de las pulsiones de su hermano, ya que él es claramente un sociópata que está tan loco como el mismo Belial. Por este mismo motivo es que su peculiar relación será puesta a prueba con la llegada de Sharon, ya que para Duane la muchacha representa su única oportunidad de encontrar la tan esquiva redención. Para Belial en cambio, Sharon se presenta como la única persona capaz de separarlo nuevamente de su hermano, esta vez en un sentido emocional, por lo que debe ser eliminada para siempre, aun cuando esto signifique que Duane se resienta con él. Por otro lado, otro punto interesante del film es su aspecto cuasi documental, el cual le otorga un nivel de realismo y crudeza inesperado a una historia básicamente ridícula. En este sentido, algunas de las escenas ambientadas en las calles de la ciudad de Nueva York vienen a reforzar esta idea, en especial aquellas que retratan a Duane deambulando por algunos lugares marcados por la presencia de luces de neón, tiendas de video para adultos, bares de mala muerte y peligrosos drogadictos.

En el ámbito de las actuaciones, Kevin Van Henteryck realiza una labor correcta interpretando a Duane, un hombre en apariencia inocente que por momentos demuestra ser un completo psicópata. Lamentablemente, no sucede lo mismo con Terri Susan Smith, cuya mediocre interpretación echa por la borda todos los intentos del director por lograr que la relación amorosa que Sharon establece con Duane exude cierta credibilidad. En cuanto a Belial, resulta increíble la exuberante personalidad que presenta la grotesca marioneta que ataca con una violencia inusitada a sus víctimas. De hecho, fácilmente se podría afirmar que Belial es por lejos el personaje más interesante del film, al punto que incluso por momentos logra despertar la simpatía del espectador. En relación al aspecto técnico de la producción, mientras que el trabajo de fotografía de Bruce Torbet solo presenta algunos destellos de talento, la banda sonora compuesta por Gus Russo es algo mediocre, razón por la que probablemente terminó siendo subutilizada. Los efectos especiales diseñados por John Caglione y Kevin Haney en cambio, resultan ser bastante efectivos pese a lo artesanal de su construcción, lo que sin lugar a dudas contribuyó a que “Basket Case” adquiera una popularidad mayor que otras cintas de corte similar que se filmaron durante la década del ochenta.

“Basket Case” es una curiosa comedia de terror. No solo presenta grandes dosis de violencia gráfica y una de las escenas de violación más perturbadoras de las que se tenga memoria, sino que además el film contiene bastantes momentos cargados al humor negro, en especial aquellos que se centran en los explosivos ataques de ira de Belial. Lamentablemente, el hecho de que la cinta constantemente esté mezclando elementos propios del género del horror y la comedia, impide que esta goce de una identidad definida, lo que obviamente provoca que el film de Henenlotter no logre desarrollar todo su potencial. Lo que si se le debe reconocer al director, es que no solo logra crear un clima de suspenso mediante la posibilidad de que el secreto de Duane sea descubierto por sus vecinos, su potencial novia o la policía, sino que además consigue que “Basket Case” se presente como el clásico ejemplo de que en ocasiones menos es más. A raíz de todo lo antes mencionado, “Basket Case” hoy en día es considerada como un film de culto el cual pese a todos sus problemas, resulta ser una producción muy superior a las dos secuelas que continuaron centrándose en las violentas desventuras de Duane y su peculiar y grotesco hermano siamés.



por Fantomas.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Creepshow: King, Romero y un puñado de historias de terror.

“Creepshow” (1982), es una cinta de terror del director George A. Romero, la cual está protagonizada por Hal Holbrook, Adrienne Barbeau, Leslie Nielsen, Ted Danson y Stephen King.

Cinco historias de terror creadas por Stephen King, enmarcadas dentro de las páginas de un cómic que un insensible padre le ha tirado a su hijo a la basura.

En el verano de 1978, el director George A. Romero y el productor Richard Rubinstein compraron los derechos de la novela de Stephen King, “The Stand”, con la intención de llevarla a la pantalla grande. Mientras Romero, Rubinstein y King discutían acerca de la forma en cómo debían manejar el proyecto, se percataron de que no contaban con el dinero suficiente como para concretarlo, y que les resultaría bastante complicado conseguir que alguien se decidiera a financiarlo. Fue entonces cuando King propuso desarrollar un nuevo proyecto que requiriera de una inversión menor, el cual además serviría para llamar la atención de algún empresario que eventualmente pudiese interesarse en financiar la adaptación de “The Stand”. Fue así como el trio de creativos se inclinó por realizar una cinta de antologías, cuyas historias necesariamente debían diferir tanto en su temática como en su duración. Fue de esta forma como King y compañía decidieron inspirarse en algunas de las historietas de terror publicadas por la editorial E. C. Comics, tal como lo hiciese la productora británica Amicus en los años setenta. Dichas historietas se caracterizaban por ser relatos con un marcado trasfondo moral, en los cuales los malvados, los codiciosos y los conspiradores eran merecedores de un macabro final, usualmente a manos de una fuerza sobrenatural de origen desconocido.

Las cinco historias que presenta “Creepshow”, son introducidas mediante un colorido prologo en el cual luego de que un agresivo padre sorprende a su hijo leyendo una historieta de terror, este decide tirársela a la basura sin imaginarse en las nefastas consecuencias que tendrá dicha acción, las cuales eventualmente serán exploradas en el epílogo del film. Lo más importante de esta secuencia, es que entre las páginas que conforman la historieta se encuentran almacenadas las historias en las que se centra la cinta, las cuales son presentadas mediante pequeñas introducciones animadas compuestas por las primeras viñetas de cada uno de los relatos, lo que de inmediato no solo marca el tono de la producción, sino que además en cierta medida refleja el cariño que el trío de creativos involucrados en el film, tienen por las historietas de corte similar que solían leer durante su infancia. El primer segmento titulado “Father´s Day”, se centra en una mujer llamada Bedelia (Viveca Lindfors), quien cansada de los constantes abusos sufridos a manos de su demandante padre, Nathan Grantham (Jon Lormer), decide asesinarlo a sangre fría para así cobrar su herencia. Siete años más tarde, el resto de los familiares del difunto Nathan, entre los que se encuentran su nieta Sylvia (Carrie Nye), sus bisnietos Richard (Warner Shook) y Cass (Elizabeth Regan), y el marido de Cass, Hank (Ed Harris), se reúnen con Bedelia para celebrar la cena anual en honor a la memoria del fallecido patriarca de la familia, el cual está a punto de levantarse de su tumba para vengarse de sus codiciosos familiares, y para reclamar el pastel del Día del Padre que jamás recibió mientras aún se encontraba con vida.

Lamentablemente, el primer segmento no solo resulta ser demasiado genérico como para llamar la atención del espectador, sino que además las interpretaciones del elenco participante distan de ser memorables, al igual que la motivación principal del espíritu vengativo de turno, lo que obviamente va en desmedro de un relato a todas luces fallido. En la segunda historia titulada “The Lonesome Death of Jordy Verrill”, la cual está basada en una historia corta escrita por King que lleva por título “Weeds”, el protagonista es un campesino algo tonto llamado Jordy Verrill (Stephen King), quien tras encontrar un meteorito que ha caído cerca de su hogar, cree estar a punto de resolver todos sus problemas económicos. Sin embargo, cuando accidentalmente le hace una grieta al enorme meteorito, tanto él como su entorno se ven envueltos por una misteriosa sustancia extraterrestre, que provoca que su cuerpo gradualmente comience a mutar en un extraño organismo vegetal. A diferencia del primer segmento, en el cual el cuerpo putrefacto de Nathan Grantham decide vengarse de sus codiciosos familiares, en esta ocasión la moraleja es muchísimo más ambigua, ya que el único crimen de Jordy Verrill es ser increíblemente idiota. Pese a la evidente sobreactuación de King, “The Lonesome Death of Jordy Verrill” resulta ser una historia por sobre todo entretenida, cuyas altas dosis de humor negro y lo entrañable de su protagonista, terminan por otorgarle un encanto especial a todo el asunto.

En el tercer segmento titulado “Something to Tide You Over”, tras enterarse que su esposa lo ha estado engañando con un hombre más joven llamado Harry Wentworth (Ted Danson), el millonario Richard Vickers (Leslie Nielsen) elabora un macabro plan. Tras instalar un circuito cerrado de video, Vickers utiliza su playa privada para enterrar hasta el cuello a su mujer y a su amante en dos puntos distantes de lugar, con la esperanza de que ambos perezcan junto con el alza de la marea. Aunque en un principio su plan parece haber salido tal y como él lo planeó, desde las profundidades del mar emergerán los cuerpos de sus víctimas para darle una lección que perfectamente puede acabar con su vida. Este segmento no solo resulta interesante por su inteligente historia, sino porque además presenta a Leslie Nielsen, quien adquirió cierta fama mundial por los roles cómicos que interpretó a lo largo de su carrera, como un psicópata que no puede aceptar que otro hombre se quede con algo que él piensa que le pertenece. En cuanto al cuarto segmento del film titulado “The Crate”, Dexter Stanley (Fritz Weaver) es un profesor universitario que por casualidad descubre una caja que en su interior alberga a una feroz criatura, la cual aparentemente fue encontrada en una expedición al Ártico realizada durante el siglo XIX. Angustiado por la situación, Stanley le pide ayuda a su viejo amigo Henry Northrup (Hal Hobrook), quien ve en la criatura la oportunidad de deshacerse de su molesta esposa (Adrienne Barbeau).

“The Crate” es por lejos el mejor segmento del film, ya que no solo el monstruo creado por Tom Savini resulta ser sorpresivamente espeluznante, sino que además el elenco participante realiza una labor encomiable, y la historia está teñida por un cinismo tal, que resulta complicado no alentar al protagonista en su peculiar cruzada. La última historia titulada “They´re Creeping Up On You”, se centra en un cruel millonario llamado Upson Pratt (E. G. Marshall), cuyo terror irracional a los gérmenes patógenos lo ha llevado a vivir en un departamento cerrado herméticamente. Lamentablemente para él, cierto día el departamento se llena de cucarachas, las cuales aparentemente representan a los fantasmas de los antiguos rivales de Pratt, los cuales fueron destruidos por la incombustible codicia del obsesivo empresario. Aun cuando este segmento presenta una de las escenas más grotescas del film, la historia resulta ser demasiado ridícula como para provocar algún grado de terror en el espectador. Finalmente la cinta se despide con un peculiar epílogo, que como se menciona anteriormente, se centra en las consecuencias que tiene que enfrentar el padre del niño al cual en un principio le arrebataron la historieta que contenía las cinco historias que componen el film.

En cuanto al aspecto técnico de la producción, no solo resulta destacable el correcto trabajo de fotografía de Michael Gornick, sino que también la efectiva banda sonora del compositor John Harrison, y los atractivos efectos especiales del ya mencionado Tom Savini, quien dicho sea de paso tiene un pequeño cameo en el film. También resulta interesante la estética que presenta la cinta en general. Más allá de los segmentos animados y la inclusión de ciertos efectos caricaturescos, cada una de las historias fueron filmadas con una estética similar a la existente en las historietas, razón por la cual durante el transcurso del film es posible encontrarse efectos de pantalla divida que intentan emular a las clásicas viñetas de los cómics, curiosos ángulos de cámara y vívidas explosiones de color. Por otro lado, aun cuando las historias están plagadas de clichés sumamente predecibles, y sus protagonistas corresponden a los arquetipos más utilizados en el género del horror, “Creepshow” se alza triunfante principalmente por su capacidad de retratar de cuerpo completo el macabro melodrama presente en las tiras cómicas publicadas por la editorial E. C. Comics durante la década del cincuenta, lo que a fin de cuentas contribuyó a que el largometraje de Romero y compañía se convirtiera en uno de los films de antologías más influyentes de la década de los ochenta.



por Fantomas.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

The Burning: Cuando una broma termina horriblemente mal.

“The Burning” (1981), es un film de terror del director Tony Maylam, el cual está protagonizado por Brian Matthews, Leah Ayres y Brian Backer.

Después de que una cruel broma sale mal, Cropsy (Lou David), el malogrado cuidador de un campamento, decide vengarse de quienes él considera como los responsables de las múltiples quemaduras que ha sufrido su cuerpo. ¿Podrá un pequeño grupo de campistas escapar de este demente antes de que los asesine a todos?

A principios de la década del ochenta, buscando aprovechar la creciente popularidad del subgénero del slasher, la productora Miramax, que en aquel entonces era dirigida por Harvey Weinstein, comenzó a gestar lo que sería su aporte al subgénero. Bob Weinstein en compañía de Tony Maylam y Brad Grey, serían los encargados de escribir el guión de “The Burning”, proyecto que contaría con un presupuesto de $1.500.000 dólares. Para asegurarse de que el film contara con efectos especiales de buena calidad, Weinstein contrató a Tom Savini, quien rechazó participar en la cinta “Friday the 13th, Part 2” (1981), para poder trabajar en “The Burning”. Lamentablemente para Savini, no fue mucho el tiempo que se le dio para diseñar los efectos especiales ni el maquillaje del villano de turno, por lo que no pudo plasmar lo que inicialmente tenía pensado hacer. De hecho, en una entrevista el mismo Savini se encargaría de especificar que tan solo contó con tres días para diseñar la apariencia del rostro desfigurado de Cropsy, lo que explica el hecho de que su rostro no se asemeje al de una víctima de quemaduras, sino que más bien parezca estar hecho de cera. Por otro lado, si bien se podría argumentar que “The Burning” no hace otra cosa más que aprovechar algunos conceptos expuestos en el film “Friday the 13th” (1980), del director Sean S. Cunningham, cabe mencionar que el guión de “The Burning” fue escrito antes del estreno de “Friday the 13th”, por lo que se suele considerar a estas dos cintas como las pioneras en lo que respecta al horror enmarcado en los campamentos de verano.

El nacimiento de Cropsy, el gran protagonista de “The Burning”, tiene lugar cinco años antes de los acontecimientos en los cuales se centra mayormente el film. Cierta noche, un grupo de adolescentes decide jugarle una broma al miserable, alcohólico y abusivo conserje del campamento al cual ellos asisten. Con la intención de asustarlo, los jóvenes plantan en la habitación de Cropsy un cráneo falso repleto de gusanos, el cual alberga dos velas encendidas en su interior. Para su desgracia, la broma no sale como ellos esperaban, ya que una vez que el pánico se apodera del conserje, este accidentalmente deja caer el cráneo con la velas sobre su cama, provocando un incendio del cual saldrá gravemente quemado. Cinco años después, un mentalmente inestable Cropsy abandona la institución en la cual se encontraba internado, decidido a regresar al campamento donde solía trabajar con la intención de vengarse por lo sucedido. Una vez en el lugar, Cropsy decide dejar de lado su antiguo trapeador para apoderarse de un par de tijeras de podar, las cuales demostrarán ser un instrumento infinitamente más intimidador y letal durante la violenta cruzada de venganza que emprende el ahora desfigurado conserje.

Una vez que la acción se traslada al campamento, la verdad es que todo se torna bastante genérico. Como suele suceder en la mayoría de estas cintas, los adolescentes que participan en la historia solo piensan en sexo y en cómo molestar a Alfred (Brian Backer), un joven algo extraño que parece estar obsesionado con una de las muchachas que se encuentran en el campamento. El comportamiento supuestamente cuestionable de los jóvenes presentes en esta clase de films, llevó a muchos estudiosos a postular que el subgénero del slasher, se regía por una retorcida escala moral que buscaba castigar de manera violenta a quienes cedían ante pecados como la lujuria, la envidia y la ira. Dentro de esta lógica extrañamente conservadora, por lo general el encargado de terminar con la amenaza que atenta con acabar con la vida de un determinado grupo de jóvenes, suele ser un fiel representante de la inocencia y la virginidad, características que escasean entre los protagonistas de las cintas slasher. Teniendo esto en consideración, resulta extraño que en esta ocasión el protagonista sea Alfred, el cual si bien es víctima de las constante bromas de sus compañeros, es un personaje que no logra despertar la simpatía del espectador, por lo que al final del día poco importa si logra sobrevivir. A falta de un protagonista querible, Todd (Brian Matthews) y Michelle (Leah Ayres), quienes son dos jóvenes que trabajan como consejeros del campamento Stonewater, se alzan como los héroes encargados de enfrentar al imparable y omnipresente asesino.

Demostrando que el subgénero del slasher no daba demasiado espacio a la creatividad, Tony Maylam recurre al clásico uso de la cámara subjetiva para aumentar los niveles de tensión de determinadas escenas, y para retratar el retorcido punto de vista del asesino. Con respecto a Cropsy, cabe mencionar que “The Burning” es la primera cinta en introducir a un hombre mutilado que posee una fuerza sobrehumana, el cual se embarca en una cruzada de venganza dentro de los confines de un campamento de verano. Como es sabido, en “Friday the 13th” es Pamela Voorhees quien dominada por la locura provocada por la pérdida de su hijo, comienza a asesinar a los jóvenes asistentes a un campamento de verano, por lo que Jason Voorhees recién fue presentado como un monstruo imparable en la segunda entrada de la popular saga. Aun cuando son muchos los recursos técnicos y temáticos que Maylam revisita en “The Burning”, la cinta de todas formas tiene algunas propuestas relativamente originales, las cuales curiosamente le significaron una serie de problemas con los organismos de censura de la época. A diferencia de lo que sucede en gran parte de este tipo de cintas, Cropsy no tiene mayores inconvenientes en asesinar a plena luz del día a cinco jóvenes que se encuentran sobre una balsa. Dicha escena permanecería censurada durante años en el Reino Unido, pudiendo ser exhibida recién en el año 2001.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza una labor bastante mediocre, aun cuando algunos de sus integrantes, específicamente Jason Alexander y Holly Hunter, posteriormente gozarían de exitosas carreras tanto en el cine como en la televisión. Los únicos dos actores que realizan una labor aceptable son Brian Matthews y Leah Ayres, lo que en gran medida explica porque los dos personajes que interpretan resultan ser los más interesantes del film. En cuanto al aspecto técnico de la producción, este resulta ser tan disparejo como las mismas actuaciones. Mientras que por un lado resulta destacable el trabajo de fotografía de Harvey Harrison, quien logra otorgarle un aspecto amenazador a los bosques que rodean al campamento Stonewater, la banda sonora compuesta por Rick Wakeman, la cual resulta ser sumamente efectiva aun cuando por momentos es algo minimalista, y los efectos especiales diseñados por el ya mencionado Tom Savini, en la vereda contraria se encuentra el trabajo de edición de Jack Sholder, el cual deja bastante que desear, ya que no solo no permite ver en toda su gloria el trabajo de Savini, sino que además provoca una serie de problemas de continuidad, por lo que en ocasiones la acción se traslada del día a la noche sin previo aviso y sin respetar ninguna lógica cronológica.

Resulta evidente que los films pertenecientes al subgénero del slasher no son precisamente productos que se destaquen por ser trabajos que exudan una creatividad envidiable, o que presentan una calidad cinematográfica encomiable. Sin embargo, es innegable que las producciones que se enmarcaron en dicho subgénero, aportaron con una serie de conceptos y recursos que siguen siendo utilizados hasta el día de hoy dentro del cine de terror, lo que los ha convertido en parte de los clichés más reconocibles del género. Al mismo tiempo, si bien dentro del subgénero existen algunas producciones que son superiores a otras, ya sea por el uso inspirado de determinados efectos especiales, por la presencia de inteligentes y sorpresivos giros dramáticos, o por la participación de personajes queribles y memorables, la verdadera esencia de cualquier cinta slasher reside en la figura del asesino de turno. En ese sentido, “The Burning” se alza como una de las películas más interesantes del movimiento slasher, principalmente debido a que Cropsy es probablemente uno de los villanos más memorables que nacieron de la explotación indiscriminada del subgénero. Aun cuando el aspecto técnico y el interpretativo no resultan ser del todo satisfactorios, “The Burning” sigue siendo recordada como una cinta entretenida, que mantiene gran parte de su encanto a más de treinta años de su estreno.



por Fantomas.

Leslie Nielsen: Recordando a una de las grandes figuras del humor absurdo norteamericano.

Leslie William Nielsen nació el 11 de febrero de 1926, en Regina, Saskatchewan, Canadá. Hijo de una inmigrante inglesa y un inmigrante danés miembro de la Policía Montada Canadiense, Nielsen vivió gran parte de su infancia en Fort Norman, un lugar remoto cerca del Circulo Artico donde su padre estaba asignado, para luego pasar su adolescencia en la ciudad de Edmonton. Nielsen no tuvo una infancia muy feliz ya que su padre solía golpear a su madre, lo que provocó que el pequeño Leslie albergara unos profundos deseos de huir de su hogar. Su medio tío, Jean Hersholt, era un actor conocido por su interpretación del Dr. Christian en una serie radiofónica del mismo nombre, que posteriormente sería llevada al cine y la televisión. Sería gracias a él que Nielsen se interesaría en la actuación. De hecho, en una entrevista concedida al Boston Globe el actor declararía: “Aprendí a temprana edad que cuando mencionaba a mi tío, la gente me miraba como si fuese el mentiroso más grande del mundo. En ese momento los llevaba a mi casa y les enseñaba algunas revistas, y las cosas cambiaban drásticamente. Fue entonces cuando comencé a pensar que el negocio de la actuación no era una mala idea, aún cuando yo era muy tímido y necesitaría de mucho coraje para intentarlo. Mi tío murió antes de que estuviera en posición de conocerlo. Lamento no haber tenido la posibilidad de conocerlo mejor”.

Luego de graduarse de la escuela secundaria, Nielsen se enlistó en la Fuerza Aérea Real Canadiense, donde permaneció durante un año antes de mudarse a Calgary, donde consiguió un trabajo de disc jockey en una radio local. No pasaría mucho tiempo antes de que Nielsen comenzara a interesarse más en el mundo de la radio, por lo que terminó matriculándose en la Academia Lorne Greene de Artes de Radiofónicas, ubicada en Toronto. A fines de los cuarenta, mientras se encontraba estudiando en Toronto, Nielsen recibió una beca para asistir a la prestigiosa escuela de teatro Neighborhood Playhouse, ubicada en Nueva York. En relación a esto, el actor mencionaría en una ocasión: “No podía negarme, pero debo decir que cuando uno viene de la tierra de la nieve, los alces y la lana, y llega a Nueva York, uno se siente bastante lerdo. Mientras yo no abría mi boca, sentía una cierta seguridad. Pero siempre pensaba que iba a ser desenmascarado: ´Ok, empaca tus cosas.´ ´Bueno, ¿Qué es lo que sucede?´ ´Hemos descubierto que tú no tienes talento, y te estamos enviando de regreso a Canadá´”. Tras pensarlo detenidamente, Nielsen se mudó a Nueva York donde estudió teatro y música en la Neighborhood Playhouse, al mismo tiempo que participaba en algunas obras teatrales. Luego de esto, él asistió al Actors Studio, hasta que logró su primer trabajo en televisión; un pequeño papel en un episodio de la serie “Studio One” (1948), donde también participó Charlton Heston, por el cual recibió 75 dólares.

Sus brillantes ojos azules y su voz profunda le abrieron rápidamente las puertas del mundo de la televisión, aunque eso no ayudó demasiado a cimentar la confianza del actor. El mismo Nielsen reconocería que era consciente de su humilde pasado, por lo que intentó asumir la actitud de un “actor serio”. Afortunadamente para él, su estrategia le ayudó a conseguir más de 50 roles sólo en la década del cincuenta, época conocida como la “Era Dorada de la Televisión”. El actor no ganaría más de 75 o 100 dólares por show, pero por lo menos le alcanzaba para vivir tranquilo. Su distintiva voz lo llevaría a trabajar como narrador de un buen número de documentales y comerciales, pero salvo algunas pocas excepciones, sus primeros trabajos como actor no fueron muy fructíferos. En 1956, Nielsen tuvo su debut en el cine en la película “The Vagabond King”, del director Michael Curtiz. El actor no tendría muy buenos recuerdos de su trabajo con Curtiz, a quien describiría como “un sádico, un sádico encantador, pero un sádico”. Pese a que el film pasó sin pena ni gloria por las salas de cine, Nielsen atrajo la atención del productor Nicholas Nayfack, quien le ofreció asistir a la audición de la película de ciencia ficción, “Forbidden Planet” (1956), lo que dio como resultado que no solo el actor consiguiera el rol protagónico de la cinta, sino que además terminara firmando un contrato a largo plazo con la MGM.

“Forbidden Planet” se convirtió en un éxito inmediato, lo que le aseguró al actor una serie de papeles en otras películas de la MGM como por ejemplo “Ransom!” (1956), “The Opposite Sex” (1956), y “Hot Summer Night” (1957), entre otras. Sería gracias a su trabajo en la comedía romántica “Tammy and the Bachelor” (1957), coprotagonizada por Debbie Reynolds, que Nielsen recibiría sus primeras críticas positivas. Pese a esto, el actor no estaba conforme con la calidad de los proyectos que le eran ofrecidos. Esto lo llevó a abandonar la MGM, no sin antes audicionar para el rol de Messala en la pieza histórica, “Ben-Hur” (1959). Finalmente Stephen Boyd se quedaría con el rol. Luego de abandonar la MGM, Nielsen consiguió un rol en la miniserie de la Disney, “The Swamp Fox” (1959-61). Durante gran parte de los sesenta y los setenta, el actor trabajó mayormente en diversas series de televisión, como por ejemplo en “Alfred Hitchcock: Presents” (1958-61), “The Fugitive” (1963-67), “The Wild Wild West” (1965-69), “S.W.A.T.” (1975-76), y “The Virginian” (1962-71), entre otras. Probablemente sus roles más importantes en televisión durante este periodo los obtuvo en las series policiales: “The New Breed” (1961-62), en el piloto de “Hawaii Five-O” (1968), y en “The Bold Ones: The Protectors” (1969-70).

En 1972, Nielsen participó en la cinta de desastres “The Poseidon Adventure”, para luego colaborar con el director William Girdler en dos ocasiones, en las películas “Project: Kill” (1977) y “Day of the Animals” (1977). Su último rol dramático antes de meterse de casi lleno en el mundo de la comedia lo tendría en el film canadiense “City on Fire” (1979), donde interpretaría a un alcalde corrupto. En 1980, la capacidad del escritor y director Jerry Zucker para tomar actores conocidos por su seriedad a todo prueba, y ubicarlos en situaciones absurdas, se terminaría convirtiendo en un punto de inflexión en la carrera de Nielsen, quien en ese entonces tenía 54 años de edad. En la comedia “Airplane!” (1980), la cual parodiaba las películas de desastre, el actor interpretaba a un inexpresivo doctor que contrastaba con el entorno absurdo en el cual se desenvolvía. No solo la cinta se convertiría en un éxito, sino que además serviría para demostrar lo cómodo que se sentía el actor interpretando roles cómicos. De hecho, cuando se sugirió que dicho rol no encajaba con el perfil del actor, Nielsen protestó diciendo que “siempre había sido encasillado en roles que no encajaban con su perfil”, y que desde hace mucho tiempo que deseaba trabajar en comedias.

Pese a su buen desempeño en “Airplane!”, pasaría un tiempo antes de que Nielsen fuese considerado como un actor cómico, por lo que no tuvo más remedio que participar en un par de cintas de terror, específicamente “Prom Night” (1980) y “Creepshow” (1982). En 1982, el equipo conformado por Jerry Zucker y Jim Abrahams le ofrecería al actor el rol protagónico en una serie de media hora de duración, que pretendía parodiar los clásicos dramas policiales televisivos de los sesenta y setenta. Dicha serie tendría por nombre “Police Squad” (1982), donde el actor interpretaría al despistado detective Frank Drebin, rol por el cual sería merecedor de una nominación a los Emmy. Inexplicablemente, dicho show sería cancelado luego de seis episodios, pero de todas formas serviría para establecer definitivamente a Nielsen como un verdadero actor cómico, aún cuando durante los seis años siguientes él interpretó mayormente roles dramáticos en diversas series de televisión. Fue entonces cuando nuevamente fue llamado por el equipo Zucker-Abrahams, quienes deseaban realizar un largometraje basado en la serie “Police Squad”. De esta forma el actor retomaría al personaje de Frank Drebin en “The Naked Gun: From the Files of Police Squad!” (1988), cinta que sería bien recibida tanto por el público como por la crítica, dando inicio a la larga relación de Nielsen con la comedia.

Rápidamente el actor se convirtió en el protagonista de un sinfín de parodias, como por ejemplo “Repossessed” (1990), la cual se burlaba abiertamente del clásico del cine de terror, “The Exorcist” (1973). Al año siguiente, Nielsen nuevamente encarnaría a Frank Drebin en “The Naked Gun 2 ½: The Smell of Fear” (1991), logrando un nuevo éxito en su carrera. Posteriormente el actor tendría un pequeño rol en el episodio final de la serie “Golden Girls” (1985-92), como el hombre que se ganaba el corazón de Dorothy (Bea Arthur), para luego trabajar en la mediocre “Surf Ninjas” (1993). Aprovechando su afición por el golf, en 1994 Nielsen filmaría dos videos instructivos donde se burlaba abiertamente de su forma de jugar. Ese mismo año participaría en la última parte de la trilogía protagonizada por Frank Drebin titulada, “The Naked Gun 33 1/3: The Final Insult” (1994). Hasta un poco antes de su fallecimiento, Nielsen expresó abiertamente sus deseos de rodar una cuarta parte, lo que lamentablemente jamás ocurrió. Pasaría poco tiempo antes de que el actor retomara sus raíces canadienses participando en la serie de culto “Due South” (1994-99), donde interpretaba a un miembro de la policía montada canadiense.

Durante el resto de la década de los noventa, Nielsen siguió participando mayormente en parodias, entre las que se encuentran “Dracula: Dead and Loving It” (1995), “Spy Hard” (1996), y “Wrongfully Accused” (1998), entre otras. Además trabajó en la adaptación de la serie animada “Mr. Magoo” (1997), la cual pasó sin pena ni gloria por las salas de cine. La verdad es que ninguna de estas cintas tuvo el éxito esperado, por lo que muchos críticos llegaron a declarar que era preferible evitar cualquier comedia protagonizada por Nielsen que no fuese “The Naked Gun”. No sería hasta su participación como el Presidente Harris en el film “Scary Movie 3” (2003), que el actor nuevamente conseguiría el beneplácito de la crítica y el público. Tras participar en la aún más popular “Scary Movie 4” (2006), el actor aceptaría un rol dramático en el film “The Music Within” (2007), el cual sería exhibido solo en un puñado de festivales independientes. Ese mismo año, él obtendría un pequeño rol en la serie del Discovery Channel, “Doctor*ology” (2007), para posteriormente conseguir un puñado de pequeñas participaciones en algunas parodias bastante mediocres como por ejemplo “Superhero Movie” (2008) y “Spanish Movie” (2009). Lamentablemente, Leslie Nielsen falleció el 28 de noviembre del 2010, en un hospital de Fort Lauderdale, a causa de las complicaciones de la neumonía que estaba cursando. El actor que estuvo casado en cuatro ocasiones y que tuvo dos hijos con su segunda esposa (Alisande Ullman), era un bromista empedernido, lo que quedó comprobado cuando publicó una autobiografía ficticia titulada “The Naked Truth”, en la cual se retrataba como un actor popular con un largo historial de prestigiosas participaciones en el cine. Pese a no ser un actor excepcional, es innegable que Leslie Nielsen es uno de los rostros más reconocibles del humor absurdo norteamericano, cuyo legado quedó plasmado en cientos de series de televisión y en un número similar de películas.



por Fantomas.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Dead & Buried: Viviendo una horrible mentira.

“Dead & Buried” (1981), es una cinta de terror del director Gary Sherman, la cual está protagonizada por James Farentino, Melody Anderson y Jack Albertson.

En el pequeño pueblo costero de Potter´s Bluff, es encontrado un hombre gravemente quemado luego de sufrir lo que en apariencia parece ser un accidente automovilístico. El sheriff del pueblo, Dan Gillis (James Farentino), sospecha que se trata de un intento de asesinato, especialmente luego de que encuentra el cuerpo mutilado de un pescador. Cuando los cuerpos se comienzan a apilar, será responsabilidad de Gillis descubrir que es lo que se esconde tras los sangrientos asesinatos ocurridos en lo que hasta entonces parecía ser una localidad tranquila.

Originalmente concebida como una comedia negra, “Dead & Buried” se terminó convirtiendo en una cinta de terror increíblemente efectiva, cuyo retorcido sentido del humor la llevó a alzarse como un film de culto. Sin embargo, para que todo esto ocurriera, el director Gary Sherman, quien adquirió cierta notoriedad durante la década del setenta gracias a la efectiva cinta de terror “Death Line” (1972), tuvo que superar una serie de problemas relacionados con los ejecutivos de la productora PSO International, la cual se encargó de financiar el film. Mientras que Sherman quería enfatizar los elementos ligados a la comedia negra que presentaba el guión, los ejecutivos de la PSO pensaban que era más importante que la cinta presentara altas dosis de violencia gráfica cuidadosamente estilizada. Para lograr dicho objetivo, los productores contrataron al reconocido experto en efectos especiales, Stan Winston, quien seis años más tarde ganaría un premio Oscar por su trabajo en la cinta “Aliens” (1986), del director James Cameron. Lamentablemente para el director, las múltiples desavenencias que tuvo con los productores del film, provocaron que este fuese editado en numerosas ocasiones, lo que a su vez terminó generando una serie de errores de continuidad, y que la visión original del director fuese parcialmente difuminada por las constantes presiones a las que estuvo sometido durante el proceso de rodaje de la cinta.

El guión escrito por Dan O´Bannon y Ronald Shusset, sitúa al espectador en el pequeño pueblo de Potter´s Bluff, donde han comenzado a ocurrir una serie de sucesos bastante extraños. De hecho, para los pocos turistas que llegan a dicho lugar, es imposible abstraerse de lo poco hospitalarios que resultan ser los peculiares habitantes de la localidad ubicada en medio de Nueva Inglaterra. Lamentablemente, la impresión de los turistas no resulta ser demasiado duradera, ya que estos constantemente son asesinados sin razón aparente por un largo grupo de personas al poco tiempo de su llegada al lugar. Tras el asesinato de un fotógrafo que se encontraba de paso por el pueblo, el Sheriff Dan Gillis se propone resolver el crimen. Sin embargo, cuando los cuerpos continúan apilándose, el Sheriff comienza a pensar que los crímenes no son responsabilidad de un simple demente que ha decidido emprender una cruzada homicida, sino que están ligados a una confabulación de tintes mucho más diabólicos cuyo origen desconoce por completo. Lo que es aún peor, es que aparentemente todas las personas que lo rodean están involucradas en los homicidios, incluyendo a Dobbs (Jack Albertson), el peculiar forense y empresario fúnebre del pueblo, a su amigo Harry (Robert Englund), y a su esposa Janet (Melody Anderson). Acorralado y confundido, a Gillis no le quedará más remedio que confiar en sus instintos si es que desea descubrir el secreto que se esconde tras los asesinatos, el cual probablemente va a cambiar su vida para siempre.

Si algo resulta interesante de “Dead & Buried”, es que el film revela quien está detrás de los crímenes desde un comienzo. En vez de presentarse como otra cinta de misterio, la cual dicho sea de paso contiene altas dosis de violencia durante el transcurso de la historia, “Dead & Buried” le pide al espectador que descubra la razón que se esconde tras los asesinatos y no al culpable de estos. Conociendo la importancia del suspenso clásico, Sherman le entrega una gran cantidad de información al espectador, el cual en todo momento va un paso adelante del protagonista, al mismo tiempo que le plantea una serie de interrogantes las cuales en su mayoría son reveladas durante el retorcido y sorpresivo clímax del relato. Por otro lado, en gran medida el film de Gary Sherman sigue una dinámica muy similar a la expuesta por la cinta de ciencia ficción, “Invasion of the Body Snatchers” (1956), del director Don Siegel. Sin entregar demasiados detalles reveladores de la trama, resulta evidente que Potter´s Bluff es un lugar que parece haberse congelado en el tiempo. No solo el pueblo presenta una apariencia sucia, derruida y descuidada, sino que además sus habitantes parecen pertenecer a épocas completamente distintas, lo que evidentemente provoca que tanto la diversa arquitectura del lugar como el errático comportamiento de los lugareños, refleje un interesante choque cultural y generacional que enmarca a la pequeña localidad de Nueva Inglaterra en una realidad casi fantástica.

Un aspecto único de “Dead & Buried” es la forma en como el film progresa del humor negro al terror más serio. De manera inteligente, Sherman se preocupa de utilizar el gore no con la intención de simplemente horrorizar al espectador, sino que con el objetivo de obligarlo a preguntarse qué es lo que sucederá después. De hecho, gran parte de las escenas más efectivas del film no involucran ningún tipo de violencia gráfica, sino que se apoyan en una atmósfera dada por la presencia de sonidos inesperados, escenarios escalofriantes, y la aparición de figuras sombrías que se manifiestan sin previo aviso. El gran mérito del director es que fue capaz de fusionar y complementar imágenes tan impactantes como una cuyo centro de atención es una larga aguja hipodérmica que está puncionando un ojo humano, o aquella que sitúa a una familia de aterrorizados turistas al interior de una lúgubre casa, mientras que en el exterior se encuentra un grupo de violentos pueblerinos con pulsiones claramente homicidas, con diversos giros argumentales los cuales están basados tanto en determinados clichés del cine de terror, como en un puñado de ideas originales expuestas por Dan O´Bannon y Ronald Shusset, lo que da como resultado que el aspecto estético del film en todo momento mantenga la misma importancia que el aspecto narrativo del mismo.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza una labor bastante discreta. Pese a que James Farentino no puede evitar sobreactuar constantemente durante el transcurso del film, de todas formas logra que el Sheriff Gills se convierta en un personaje entrañable que despierta la simpatía del espectador. Y es que básicamente resulta interesante el proceso de evolución que presenta el protagonista, el cual pasa de ser un amigable oficial de la ley, a ser un hombre sumido en la más completa desesperación, el cual se ve obligado a desentrañar algunas verdades incómodas. Jack Albertson en cambio, interpreta de manera encomiable al excéntrico forense y empresario funerario del pueblo, el cual si bien ayuda al protagonista durante el curso de su investigación, exhibe una peculiar obsesión con los muertos que gradualmente va levantando algunas sospechas en torno a su figura. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con el estupendo trabajo de fotografía de Steven Poster, la olvidable pero efectiva banda sonora del compositor Joe Renzetti, y los impactantes efectos especiales del ya mencionado Stan Winston.

Reinventar determinados arquetipos siempre se ha presentado como una tarea difícil de realizar, principalmente porque estos suelen representar una idea o un concepto de forma tan contundente, que terminan definiéndolo por completo. Esto es especialmente cierto dentro del cine de terror. Un vampiro nunca va a ser otra cosa más que un vampiro, sin importar la forma en la que esté vestido, lo romántico de su imagen, o incluso si se reconfigura su sed de sangre. Lo mismo sucede con los licántropos, los fantasmas, los asesinos seriales, y en especial con los zombies. Los muertos vivientes suelen tener una gama de limitaciones que los sitúan en un espectro especial dentro del género del horror. Si bien su hambre de carne humana resulta ser definitivamente perturbadora, su falta de agilidad en una gran cantidad de ocasiones resulta ser bastante irrisoria. Desde luego, durante el transcurso de los años han sido varios los realizadores que han intentado cambiar el arquetipo ligado a la figura de los zombies, todos con distintos resultados. Es precisamente en este departamento que Gary Sherman resulta triunfador, en gran medida porque comprende a cabalidad el concepto de que los muertos vivientes no son más que el reflejo de la crisis cultural existente en la sociedad, la cual impulsa al hombre a un egocentrismo tal que necesita apreciarse a sí mismo incluso cuando está sumido en la más completa decadencia biológica. Por todo lo antes mencionado, “Dead & Buried” es una de las pocas producciones que realmente se merece el título de film de culto que ostenta prácticamente desde el momento de su estreno.



por Fantomas.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Clark Gable: El Rey de Hollywood.

William Clark Gable nació en Cadiz, Ohio, el 1 de febrero de 1901. Hijo único de William H. Gable y Adeline Hershelman, Gable fue inscrito por error como mujer en su certificado de nacimiento. Si bien su nombre original era Goebel, sus padres prefirieron cambiárselo debido al clima anti-alemán que reinaba en los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial. Su madre falleció cuando él tenía diez meses de edad, debido a un agresivo tumor cerebral. Tras la muerte de Adeline, Gable se fue a vivir con sus abuelos durante dos años, hasta que su padre volvió a contraer matrimonio. Su madrastra, Jennie Dunlap fue la mejor cosa que pudo pasarle al pequeño; no sólo le enseñó a tocar el piano (lo que provocó que posteriormente él se interesara por los instrumentos de viento), sino que además le enseñó modales y la importancia del cariño. Desde pequeño mostró un marcado interés por la mecánica, razón por la cual le encantaba reparar autos con su padre. A los trece años de edad, él era el único niño que participaba en la banda del pueblo. Esto provocó que su padre lo incentivara a realizar actividades más “masculinas”, como cazar o realizar trabajos que implicaban un gran esfuerzo físico.

En 1917, cuando Gable estaba cursando la educación secundaria, su padre comenzó a experimentar algunas dificultades económicas. Fue entonces cuando William decidió pagar sus deudas y mudarse con su familia a una granja ubicada en Ravenna, un pueblo que queda en las afueras de la ciudad de Akron. A Gable le resultó difícil adaptarse a su nuevo hogar. Pese a la insistencia de su padre para que se quedara trabajando en la granja, Gable no tardó en mudarse a Akron donde consiguió trabajo en la fábrica de neumáticos B. F. Goodrich. Cuando tenía 17 años de edad, Gable asistió a una función de la obra teatral “The Bird of Paradise”, tras lo cual quedó encantado con el mundo del teatro. Debido a esto, pasaría gran parte de su tiempo trabajando tras bambalinas sin goce de sueldo, o oficiando como portero del teatro. Gracias a esto conseguiría pequeños papeles en algunas de las obras. Sin embargo, no sería hasta los 21 años de edad que Gable comenzaría a hacer carrera en el teatro. Para ese entonces, su madrastra Jennie había fallecido y su padre se había mudado a Tulsa para retomar el negocio del petróleo. Luego de haber heredado 300 dólares de su abuelo, Gable se mudó a Kansas donde se unió a una compañía teatral llamada Jewell Players.

Durante algún tiempo, Gable se integró a varias modestas compañías teatrales con las cuales eventualmente llegó a Portland, donde para sobrevivir consiguió trabajo como vendedor en la tienda de departamentos Meier & Frank, y posteriormente en una compañía telefónica. Mientras se encontraba en el lugar, él conoció a la actriz Laura Hope Crews, quien lo motivó a retomar la actuación y a integrarse en una nueva compañía teatral. Dicha compañía estaría liderada por Josephine Dillon, una directora 14 años mayor que Gable. Dillon se daría cuenta del potencial de Gable por lo que además de ayudarle a mejorar sus habilidades actorales, le pagaría un tratamiento dental y cambiaría su estilo de peinado. No contenta con esto, Dillon le ayudaría a mejorar su postura y a bajar el tono de la aguda voz del actor. Después de un largo periodo de riguroso entrenamiento, ella consideraría que su pupilo estaba listo para aspirar a una carrera en el cine, razón por la cual en 1924 ambos viajarían a Hollywood. Una vez ahí, Dillon se convirtió en la manager de Gable y posteriormente en su esposa. Fue en aquel entonces que el actor cambiaría su nombre artístico de W. C. Gable a Clark Gable. Al poco tiempo después conseguiría papeles de extra en algunas cintas mudas tales como “The White Man” (1924), “The Merry Widow” (1925), y “The Plastic Age” (1925), entre otras. Sin embargo, como el actor no conseguía roles importantes decidió regresar al teatro donde comenzó una duradera amistad con Lionel Barrymore, quien lo incentivó a cultivar su arte en el teatro.

Gable obtuvo una serie de buenas críticas durante la temporada teatral comprendida entre 1927 y 1928. Para ese entonces, Gable se encontraba separado de Josephine Dillon, lo que le permitió usar su atractivo con algunas mujeres que tomarían turnos para ayudarlo monetariamente. Mientras que Jane Cowl le dio un papel en la producción de “Romeo and Juliet”, Pauline Frederick lo contrató para un par de obras. El actor frecuentemente acompañaría a Frederick a diversos eventos sociales, y ella en respuesta le regalaría ropa y le pagaría un nuevo tratamiento dental. Tras debutar en Broadway en septiembre de 1928, Gable saldría de gira por Texas, lugar donde conocería a la socialité Ria Langham, quien quedaría encantada con el actor, razón por la cual lo seguiría a Nueva York. Como muchas de las mujeres que habían pasado por la vida de Gable, la señora Langham lo adoptó como su “proyecto personal”. Se encargó de que el actor tuviera una serie de lujos a su disposición y le consiguió un papel en la obra teatral “The Last Mile”. Sería tal el éxito de Gable en aquella obra, que Darryl F. Zanuck lo incluiría en el casting de la cinta “Little Caesar” (1931), para luego desecharlo debido al tamaño de sus orejas. Sin embargo, Minna Wallis, agente y hermana del productor Hal Wallis, supo distinguir el potencial del actor y le ofreció un papel en el film “The Painted Desert” (1931). Posteriormente seria contratado para interpretar al villano en “Night Nurse” (1931), dejando una honda impresión en el público de la época.

En 1930, Gable y Josephine Dillon se divorciaron. A los pocos días después, el actor contrajo matrimonio con Ria Langham, con quien se mudó a California. Con respecto a esta situación, Dillon declararía en una ocasión: “Clark me dijo que francamente él quería casarse con Ria Langham porque ella podía hacer más por él financieramente. Es difícil vivir con él debido a que su carrera y su ambición siempre están primero”. Tras terminar la filmación de “Night Nurse”, Gable firmó un contrato por dos años con la MGM. Tras obtener un pequeño rol en el film “The Easiest Way” (1931), trabajó en “The Secret Six” (1931). En esta última cinta también trabajaba el atleta transformado en actor, John Mack Brown, a quien el estudio quería convertir en estrella. Sin embargo, Frances Marion, quien era la guionista del film y la esposa del director George Hill, se dio cuenta rápidamente del potencial de Gable, por lo que le insistió a su marido que era él quien debía protagonizar las escenas más importantes de la película. El encanto de Gable se impuso nuevamente, lo que provocó que los ejecutivos del estudio se plantearan la idea de convertirlo en estrella. En gran medida, su ascenso al estrellato se vería facilitado por la amistad que Gable entablaría con el encargado de las relaciones públicas del estudio, Howard Strickling, y con el director Victor Fleming, con quien frecuentemente jugaría golf y saldría a cazar.

Para refinar la imagen del actor, la MGM le pagaría un nuevo tratamiento dental y una cirugía cuyo objetivo era corregir la forma de sus orejas. Por otro lado, para aprovechar la creciente popularidad de Gable, la MGM frecuentemente lo reunió con actrices ya establecidas como estrellas. Por ejemplo, junto a Joan Crawford protagonizó ocho películas, siendo la primera de estas “Dance, Fools, Dance” (1931); con Myrna Loy coprotagonizó siete films, y con Jean Harlow trabajó en seis ocasiones. Mientras que con Myrna Loy y Jean Harlow el actor mantendría relaciones meramente platónicas, con Joan Crawford fue distinto; mucho tiempo después la actriz reconocería que en más de una ocasión estuvieron a punto de huir para contraer matrimonio. Sin embargo, en cada una de esas ocasiones entrarían en razón al darse cuenta de que su carrera era más importante. Gable continuaría cimentando su fama gracias a cintas como “A Free Soul” (1931), “Susan Lenox (Her Fall and Rise)” (1931), y “Possessed” (1931), entre otras. Sería precisamente durante la filmación de “Posessed” que la atracción existente entre Gable y Crawford se haría evidente, razón por la cual Louis B. Mayer amenazaría con terminar sus contratos si es que ellos no se mantenían alejados por un tiempo. Fue entonces cuando el actor comenzó a centrar su atención en la actriz Marion Davies.

En 1932 Gable fue considerado para el rol protagónico de la cinta “Tarzan” (1932). Sin embargo, este lo perdió a manos de ex nadador olímpico Johnny Weissmuller quien era poseedor de un físico bastante más adecuado para el rol. Tras este pequeño “tropiezo”, el actor conseguiría un papel en el film “Red Dust” (1932), gracias al cual se convertiría en la estrella más importante de la MGM. Luego del éxito de “Hold You Man” (1933), los ejecutivos del estudio se darían cuenta de la mina de oro que era la pareja conformada por Gable y Jean Harlow, por lo que los reunirían en dos cintas más; “China Seas” (1935) y “Wife vs. Secretary” (1936). Harlow fallecería a causa de una falla renal mientras se encontraba filmando junto a Gable el film “Saratoga” (1937). Debido a que al momento de su muerte ya se había filmado alrededor del 90% de la película, las escenas restantes se filmaron usando dobles. En aquella ocasión, Gable declararía que se sintió como si estuviera “en los brazos de un fantasma”. Según cuenta la leyenda, cuando al actor se le permitió trabajar en la Columbia Pictures era una suerte de castigo por rehusarse a aceptar algunos roles al interior de la MGM; sin embargo, en algunas biografías recientes esto ha sido desmentido, ya que en ese entonces la MGM no tenía proyectos en los cuales pudiera integrar al actor, y le estaban pagando 2000 dólares semanales por hacer nada. Debido a esto, los ejecutivos del estudio pensaron que sería mejor prestarle al actor a la Columbia por 2500 dólares semanales y así ganar algo de dinero.

Por otro lado, luego de que el actor Robert Montgomery rechazara el rol protagónico de la cinta “It Happened One Night” (1934), debido a que consideraba que el guión era mediocre, dicho papel recayó en la figura de Gable. Si bien en un comienzo las filmaciones se desarrollaron en una atmósfera tensa, tanto Gable como el director Frank Capra declararían que disfrutaron su trabajo en conjunto. Debido a su interpretación en esta cinta, el actor ganaría el Oscar al mejor actor, retornando a la MGM en su mejor momento. Al año siguiente, el actor nuevamente sería nominado para un Oscar por su actuación en la cinta “Mutiny on the Bounty” (1935). Según Gable, este era su film favorito aún cuando mantuvo una relación bastante tirante con sus coestrellas Charles Laughton y Franchot Tone. Durante los años siguientes, el actor se disputaría el título del “Rey de Hollywood” con Spencer Tracy. Una encuesta popular finalmente lo haría merecedor de dicho título, el cual nunca le hizo mucha gracia. “Esto del “Rey” es una estupidez”, declararía Gable en una ocasión. “Sólo soy un vago de Ohio con suerte. Sucedió que estaba en el lugar adecuado en el momento adecuado”.

Pese a que en un principio se rehusó a aceptar el rol, Clark Gable es mayormente conocido por su participación en “Gone With the Wind” (1939), por lo cual obtuvo una nueva nominación al Oscar. Curiosamente, el actor tampoco era la primera opción del productor David O. Selznick, quien debido a un tema contractual prefería trabajar con Gary Cooper. Cuando Cooper se rehusó rotundamente a participar en la cinta, Selznick hizo todo lo posible por contar con Gable. Durante la filmación de la película, Vivien Leigh se quejó en múltiples ocasiones del mal aliento del actor, el cual aparentemente era causado por sus implantes dentales. Más allá de este singular hecho, la pareja de actores mantuvo una buena relación tanto dentro como fuera del set de filmación. Además del éxito profesional que Gable obtuvo por su participación en este film, él se mostró particularmente feliz durante este periodo debido a que pudo divorciarse de Ria Langham para contraer matrimonio con la actriz Carole Lombard el 29 de marzo de 1939. Pese a tener personalidades bastante distintas, la pareja se llevaba maravillosamente bien. En 1940, Lombard quedó embarazada pero lamentablemente sufrió un aborto espontáneo. El 16 de enero de 1942, Lombard se encontraba viajando en avión luego de terminar la cinta “To Be or Not To Be” (1942), en el contexto de los “tours de guerra”, cuando su avión se estrelló en una montaña cerca de Las Vegas.

Lamentablemente, todos los tripulantes del avión fallecieron en el accidente (incluida la madre de Lombard y el padrino de bodas de Gable, el publicista Otto Winkler). La actriz fue declarada como la primera mujer norteamericana víctima de la Segunda Guerra Mundial. Un mes después de su muerte, un devastado Clark Gable participó en la película “Somewhere I´ll Find You” (1942). Para ese entonces, el actor intentaba ahogar sus penas en alcohol y se quebró por primera vez en público durante el funeral de Lombard. En ese momento las bromas que su fallecida esposa le hacía con respecto a participar en la Segunda Guerra Mundial hicieron eco en la mente del actor, quien se unió a la fuerza aérea en agosto de 1942. Tras pasar por la Escuela de Candidatos a Oficiales ubicada en Miami, pasó un buen tiempo como piloto de uno de los batallones de la RAF en Inglaterra. En mayo de 1944, Gable fue promovido a Mayor, aunque poco tiempo después abandonó el ejército para retomar su carrera como actor. De hecho, el actor participó en el film de propaganda “Combat America” (1944) poco antes de regresar a la MGM. Como dato curioso, durante la guerra, Adolf Hitler llegó a ofrecer una considerable recompensa a quien lograra capturar a Gable ileso debido a que era un gran fan del actor.

A su regreso los ejecutivos del estudio no sabían qué hacer con él, por lo que intentaron modernizar su imagen. Tras una fallida participación en la comedia “Adventure” (1945), Gable comenzó una breve relación sentimental con Joan Crawford. Luego participaría en “The Hucksters” (1947), otra cinta que no obtendría los resultados esperados. Al poco tiempo después se involucraría sentimentalmente con Paulette Goddard, para luego contraer matrimonio con Sylvia Ashley en 1949. Dicha relación fue un verdadero desastre por lo que la pareja se divorció en 1952. Durante este periodo, Gable participaría en un puñado de cintas mediocres que le harían un flaco favor a su carrera. Para colmo, el mismo año de su divorcio, Dore Schary pasó a reemplazar a Louis B. Mayer como el mandamás de la MGM, lo que provocó que al actor no le fuese renovado su contrato con el estudio. “Mogambo” (1953) sería la última película que Gable filmaría para la MGM, la cual adquiriría cierta notoriedad debido al breve romance que el actor tuvo con su coestrella Grace Kelly. Desde aquel momento, Gable se convirtió en el actor independiente mejor pagado de la industria, debido a que exigía un porcentaje de las ganancias de las cintas en las cuales trabajaba.

Sus primeros dos films como actor independiente fueron “Soldier of Fortune” (1955) y “The Tall Men” (1955), las cuales si bien no obtuvieron demasiadas ganancias eran bastante mejores que las películas que Gable filmó para la MGM tras volver de la guerra. En 1955, el actor contrajo matrimonio por quinta vez, en está ocasión con Kay Spreckels, una ex modelo y actriz que previamente había estado casada con el empresario Adolph B. Spreckels. Por primera vez desde la muerte de Carole Lombard, Gable se sentía verdaderamente feliz. Ese mismo año, junto a Jane Russell y a su esposo Bob Waterfield formaron una compañía de producción con la cual realizaron la cinta “The King and Four Queens” (1956). Durante la filmación de dicha película, el actor comenzó a exhibir un temblor evidente, especialmente en las tomas largas. Pese a que su carrera no se encontraba en el mejor momento, Gable se las arregló para conseguir papeles en cintas tan dispares como “Teacher´s Pet” (1958), “Run Silent, Run Deep” (1958), y “It Started In Naples” (1960), entre otras. La última película del actor sería “The Misfits” (1961), el cual también sería el último film de Marilyn Monroe.

Pese a que las condiciones en las que fue filmada “The Misfits” no fueron las mejores, Gable estaba dichoso porque su esposa se encontraba embarazada. Su hijo se llamó John Clark Gable, pero lamentablemente su padre no vivió para verlo. Clark Gable falleció en Los Angeles el 16 de noviembre de 1960, debido a una trombosis coronaria que se generó luego de que sufrió un infarto cardiaco. Muchas personas incluida su esposa Kay, declararon que fueron las extenuantes condiciones de filmación de “The Misfits” lo que finalmente provocaron la muerte del actor. Cabe decir de que Gable tenía una hija llamada Judy Lewis, resultado de un affair que tuvo con la actriz Loretta Young durante el rodaje de “The Call of the Wind” (1934). Para que esto no se hiciera público, la actriz tomó unas largas vacaciones en Europa cuando se enteró de su embarazo. Diecinueve meses luego del nacimiento de su hija, Young aseguró que había adoptado a Judy. Dicha versión perdió credibilidad cuando la joven comenzó a crecer evidenciando su parecido con la actriz y Clark Gable. Según la misma Judy, Gable la visitó en una ocasión pero ella no le dijo que era su padre. Pese a ser un secreto a voces, el hecho solo se oficializó luego de la muerte de Loretta Young en el 2000. Clark Gable logró convertirse en una de las más grandes estrellas de Hollywood proyectando una imagen viril y algo tosca, enmascarada por un encanto natural y una bondad que traspasaba la pantalla, por lo que hoy a cincuenta años de su fallecimiento, recordamos su figura la cual ha quedado plasmada para siempre en nuestras memorias gracias al buen número de cintas inolvidables en las cuales participó.



por Fantomas.

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