viernes, 16 de julio de 2010

Tower of London: El poder destructivo de la ambición.

“Tower of London” (1939), es una cinta de terror del director Rowland V. Lee, la cual está protagonizada por Basil Rathbone, Boris Karloff y Barbara O´Neil.

En el siglo XV, Ricardo, Duque de Gloucester (Basil Rathbone), ayudado por su patizambo verdugo Mord (Boris Karloff), comienza a tejer un complejo plan para apoderarse del trono. Para lograrlo, no sólo deberá eliminar a todas las personas que se encuentran antes que él en la línea de sucesión al trono, sino que además deberá enfrentarse al exiliado Henry Tudor (Ralph Forbes), quien es el único capaz de echar por la borda sus planes.


Dentro del ciclo de cintas de terror que produjeron los estudios Universal durante la década del treinta y la primera mitad de la década del cuarenta, nació un curioso proyecto que buscó fusionar un hecho histórico con el horror social que dominaba al periodo durante el cual dicho hecho ocurrió. Tras una visita a Inglaterra, el director y productor Rowland V. Lee en compañía de su hermano Robert N. Lee, comenzaron a desarrollar un guión que buscaba relatar la sangrienta ascensión al poder de Ricardo III. Tras revisar una gran cantidad de material bibliográfico y analizar la obra teatral de William Shakespeare, “Richard III”, los hermanos Lee se lanzaron a la tarea de enmarcar el guión dentro del género del horror, el cual en el último tiempo le había traído cuantiosas ganancias a los estudios Universal. Tan pronto como terminaron el guión, Rowland V. Lee comenzó a conformar el elenco del film. Pese a que inicialmente el estudio había contratado a George Sanders para interpretar al despiadado monarca, cuando el actor decidió retirarse de la producción, Lee le ofreció el rol a Basil Rathbone, quien no solo tenía una vasta experiencia interpretando personajes shakesperianos, sino que además ya había trabajado bajo las órdenes del director en el thriller “Love from a Stranger” (1937). Junto a Rathbone, los ejecutivos del estudio también contrataron a Boris Karloff para interpretar al siniestro verdugo que está bajo las órdenes de Ricardo III, en gran medida porque el actor había demostrado con creces en otras producciones de la Universal que era capaz de proyectar sin problemas una imagen realmente aterrorizante.

Con un presupuesto de $500.000 dólares y un calendario de rodaje de tan solo 36 días, Rowland V. Lee recreó la famosa Torre de Londres en el patio trasero de los estudios Universal, cuyo diseño estuvo a cargo de Jack Otterson y Richard Riedel. Debido a que era imposible construir una réplica del castillo a escala real, Jack Cosgrove y Russell Lawson confeccionaron algunas pinturas cuya función era crear la ilusión de que el set de filmación era más grande de lo que realmente era. Ambientada en el año 1471, “Tower of London” relata el auge y la caída de Ricardo, Duque de Gloucester, el jorobado monarca cuyo reinado estuvo sumido en la más completa infamia. Fiel a la opinión popular, Ricardo es retratado como un hombre megalómano cuyo maquiavélico plan provoca que este vaya asciendo en la escala de poder existente al interior de la monarquía británica. Es así como de ser un simple Duque, Ricardo eventualmente se convierte en el protector del Rey, quien también es su sobrino, para luego convertirse en el soberano de Inglaterra. Y es que a sabiendas de que jamás podrá acceder al trono debido a que es el sexto aspirante en la línea de sucesión, Ricardo opta por abrirse paso sin importar los medios que deba utilizar para lograr su objetivo, lo que obviamente tendrá nefastas consecuencias para todos aquellos que osan interponerse en su camino.

Desde el principio del film, el director demuestra una especial preocupación por desarrollar en profundidad la personalidad de Ricardo, explorar sus motivaciones y analizar sus más oscuros deseos. El protagonista es retratado como una serpiente que se mueve con habilidad por los diferentes rincones del Reino, envenenando la mente de su hermano el Rey Eduardo IV (Ian Hunter), y la del senil Rey Enrique VI (Miles Mander), quien se encuentra en calidad de prisionero al interior de la torre. Una de las pocas personas que logra percibir la naturaleza malvada de Ricardo, es la Reina Elizabeth (Barbara O´Neil), quien una vez que el protagonista se convierte en el custodio de sus hijos, no puede evitar pensar que ambos se encuentran en un inminente peligro. En gran medida, Ricardo III es descrito como la viva encarnación del mal, noción que es reforzada en numerosas escenas, entre las cuales se destaca aquella en la que tras presenciar la ejecución de un prisionero, Ricardo no logra disimular una pequeña sonrisa que no hace más que reflejar el placer que siente con el dolor ajeno. Tal y como sucede con el monstruo de Frankenstein y el mismísimo Conde Drácula, el personaje interpretado por Rathbone no es más que un monstruo que amparado en la inmensidad de su castillo, maquina todo tipo de nefastas estratagemas para saciar su sed de poder, la cual parece no tener límites.

El otro monstruo que presenta el film es Mord, el lacayo deforme que está bajo las órdenes de Ricardo. Instalado en los calabozos del castillo, el personaje interpretado por Boris Karloff procede a saciar sus instintos sadomasoquistas con la ayuda de los pobres infelices que han tenido la desdicha de caer en sus garras. Como si esto fuera poco, en un acto de suprema blasfemia, Mord asesina a un hombre que se encuentra orando frente a un altar con la ayuda de una navaja escondida dentro de un crucifijo, evidenciando en pleno su naturaleza perversa y retorcida. La razón por la cual tanto Mord como Ricardo resultan ser tanto o más aterradores que el ya mencionado Drácula y el resto de los monstruos clásicos de la Universal, es debido a que ambos son seres humanos que voluntariamente y no por un inesperado giro del destino, comienzan a realizar una serie de atrocidades cuya única finalidad es saciar sus retorcidas pulsiones. Lo que resulta aún más curioso, es que en “Tower of London” los personajes bienintencionados que participan en la historia parecen estar destinados a sufrir un final trágico. Personajes como la Reina Elizabeth, sus dos hijos y John Wyatt (John Sutton), que es nada menos que el héroe de turno, resultan ser pasajeros momentáneos en un relato que está ampliamente dominado por personajes siniestros y demoniacos.

En cuanto a las actuaciones, el elenco realiza un trabajo bastante dispar. Mientras que Ian Hunter y John Sutton interpretan de manera mediocre sus respectivos personajes, Basil Rathbone y Boris Karloff personifican de manera estupenda a dos hombres en esencia corruptos, cuyas ansias de violencia eventualmente terminan volviéndose en su contra. Probablemente es a raíz de esto que los villanos del film resultan ser mucho más interesantes que aquellos personajes que están llamados a restablecer el orden al interior de la Torre de Londres, cuyo destino a fin de cuentas poco le termina importando al espectador. También cabe destacar la labor de un joven Vincent Price, quien interpreta de buena manera al alcohólico Duque de Clarence, el cual fallece tras una peculiar competencia de carácter etílico. Cabe mencionar que en el año 1962, Vincent Price protagonizaría el remake de este film, cuya dirección estaría a cargo de Roger Corman, quien dejaría de lado ciertos aspectos históricos presentes en el guión original, para meterse de lleno en los terrenos del horror gótico. En cuanto al aspecto técnico de la producción, esta cuenta con el correcto trabajo de fotografía de George Robinson, la atmosférica banda sonora del compositor Frank Skinner, y la magnífica dirección de arte del ya mencionado Jack Otterson.

Al momento de su estreno, gran parte de la crítica esperaba ver algo similar a lo hecho por Karloff en las cintas de Frankenstein, por lo que se sintieron sumamente desilusionados cuando se encontraron con una historia que fusionaba elementos propios de un drama de época, con otros más relacionados con el cine de terror. Sin embargo, es en esa particular fusión de elementos que reside gran parte del encanto del film. Aún cuando superficialmente “Tower of London” difiere en numerosos aspectos del resto de las producciones que conformaron el ciclo de películas de terror que realizaron los estudios Universal durante los años treinta y cuarenta, empezando por el hecho de que la cinta de Rowland V. Lee está basada en un hecho histórico ocurrido en el siglo XV, y no en obras de la literatura del siglo XVIII, lo que el director presenta es un relato acerca de todo el espectro de la depravación humana, la cual en ocasiones puede ser mucho más aterradora que el horror de origen sobrenatural. Y es que “Tower of London” no solo presenta una sangrienta y brutal batalla, sino que además incluye claras referencias al infanticidio y al sadismo extremo. En definitiva, pese a que “Tower of London” es una producción interesante, la cual no solo presenta un deslumbrante apartado visual, sino que también una inolvidable dupla protagónica y una historia llena de matices, lamentablemente su existencia ha quedado sepultada bajo el resto de los clásicos del género producidos por los estudios Universal durante la llamada época dorada del cine de terror.



por Fantomas.

7 comentarios:

Dialoguista dijo...

Que díficil me la imagino pensando que se centra en protagonistas tan diabolicos, y cómo logra empatizar la peli con el público a pesar de eso. ¿Hay algún personaje "bueno" que siga asi a lo largo de toda la cinta?
Otra cosa que me llamó la atención es que se filmara en 30 y tantos días, ¿es bastante rápido, no?
Lo que sí, si me guiaba por las fotos, la veía porque luce linda peli, pero recalcas tanto la morbosidad y lo sangrienta que no creo que me atreva ;-S
Saludos!!!

Fantomas dijo...

- Dialoguista: Hay algunos personajes buenos, como la Reina Elizabeth y John Wyatt, el seudo héroe de turno (que la verdad no tiene demasiado peso en la caída de Richard III). En cuanto al tiempo de rodaje, 30 días es poco tiempo si uno considera la buena factura de la película. Yo te recomendaría que la vieras, es un interesante drama de época que pasa fácilmente por cinta de terror (aunque obviamente no es demasiado gráfica debido a la época en que fue filmada).

Saludos ;)

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Un buen reparto, aunque la temática no me seduce, y creo que no he visto nada de este director.

Saludos ;)

Charlie dijo...

En efecto, una película muy bizarra dentro del repertorio de los Universal Studios Monsters, pero no por ello deja de resultar muy interesante.

Fantomas dijo...

- Pliskeen: Si te gusta el cine de terror clásico o incluso las pelis de Vincent Price para la AIP, probablemente te va a gusta esta película. Rowland V. Lee no es un director muy conocido ya que gran parte de sus cintas se concentran en la década del veinte. De hecho, "Tower of London" fue una de las últimas películas que filmó.

- Charlie: Tu hace poco te dedicaste a reseñar gran parte de las películas correspondientes a la saga clásica de monstruos de la Universal por lo que probablemente sabes más del tema que yo. Al igual que tu, creo que esta película es bastante interesante aunque pocas veces suele ser mencionada.

Gracias a ambos por sus comentarios,
Saludos ;)

Alanbrooke dijo...

¿En esta película hay una escena en que alguien retira figuras como de ajedrez cada vez que alguien muere?

Creo que leí una crítica sobre Bodrios del Pasado una película que creo que tenia una de las fotos que ví aquí. (O una muy parecida) y trataba también de el mismo tema. No sé si sería el remake.

El autor la describía como un mal filme de la época del mejor cine clásico, lo que le merecía un cierto interés como curiosidad. Pero no sé si se refería a esta.

Es curiosa la cantidad de críticas que uno se encuentra en la red, y el eterno problema del interet: uno no se acuerda de en donde rayos leyo tal cosa, y para encontrar de nuevo la página cuesta un demonial...

Fantomas dijo...

- Alanbrooke: En esta película el personaje de Basil Rathbone va quemando pequeñas figuras de los herederos al trono cada vez que uno de estos muere. En lo personal creo que esta película al ser una suerte de híbrido entre el cine de época y el de terror, puede que no deje completamente satisfechos a los seguidores de uno u otro género. Sin embargo está lejos de ser un bodrio. En la década del sesenta, Vincent Price filmó el remake de esta película, el cual tiene el mismo título. Al estar dirigida por Corman, dicho remake utiliza bastantes imágenes que corresponden a este film, por lo que la reseña que leíste pudo corresponder a la película de Corman (la cual a mi gusto tampoco es un bodrío). Espero verte seguido comentando por aquí.

Saludos ;)

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