lunes, 23 de agosto de 2010

Glamour de la Hammer: Algunas de las actrices que vez alguna participaron en la casa del martillo.

A fines de la década de los cincuenta, la Hammer Film Productions adquirió fama internacional gracias a la radical reinvención del género de terror que llevaron a cabo durante ese período. La fórmula del estudio que combinaba historias de terror gótico, cuidados escenarios filmados a todo color y cierta cantidad de erotismo, resultó ser irresistible tanto para el público británico como para las audiencias del resto del mundo. Aunque si bien los rostros más recordados de la compañía son los actores Christopher Lee y Peter Cushing, estos por lo general estaban acompañados de hermosas mujeres que poco a poco comenzaron a adquirir una mayor importancia en las producciones del estudio. Usualmente la Hammer contrataría a voluptuosas mujeres que además supieran proyectar parte de su vulnerable feminidad. Con respecto a la selección de las actrices, James Carreras mencionaría en una ocasión: “Resulta difícil precisar que cualidades debe tener una muchacha para que capte mi atención. Evidentemente debe tener una linda cara y una buena figura. Pero debe tener más que eso; debe tener una clase especial de magnetismo”. Finalmente sería el hijo de James, Michael, quien organizaría sendas campañas para descubrir a las nuevas estrellas femeninas del estudio. A través de los años, la Hammer no solo contaría con la participación de actrices conocidas a nivel mundial, sino que también el estudio sería responsable de lanzar a otras actrices al estrellato. En el siguiente artículo revisaremos las biografías de cuatro actrices que alguna vez trabajaron en la casa del martillo.

Veronica Carlson: Su verdadero nombre es Veronica Mary Glazer y nació en Yorkshire el 18 de septiembre de 1944. Su padre pertenecía a la Fuerza Área Real (RAF) por lo que su familia se mudó en varias ocasiones antes de establecerse en el pueblo de High Wycombe, Buckinghamshire. Después de terminar el colegio, Veronica estudió arte, y eventualmente obtuvo un Diploma Nacional en diseño. Sería durante su estadía en la escuela de arte que Veronica comenzaría a interesarse en la actuación. En 1967, ella lanzaría su carrera como artista y como actriz, cuando consiguió un minúsculo rol en la cinta “The Magnificent Two”, y patentó su propio personaje de caricatura llamado Algerwol. Durante este periodo, Veronica también trabajó como modelo, y a fines de ese año posó para el reconocido fotógrafo Ben Jones. Una foto de ella posando en bikini terminaría en la portada de The Sunday Mirror, la cual llamaría la atención de James Carreras. Al ser una fanática declarada de las producciones de la Hammer, Veronica se mostró encantada cuando la productora Aida Young y el director Freddie Francis la invitaron al casting de la cinta “Dracula Has Risen From the Grave” (1968).

Vestida con un camisón rosa y un pequeño listón, Carlson interpretó a Maria, la inocente antagonista de la lasciva camarera Zena (Barbara Ewing). Cuando Drácula se cansa de Zena, este intenta seducir a Maria quien pierde su inocencia con el mítico vampiro. El tráiler de “Dracula Has Risen From the Grave” anunciaba a Veronica como “El nuevo descubrimiento de la Hammer; la víctima más hermosa de Drácula”. El éxito de la cinta la llevaría a adornar la portada de la tarjeta navideña de la Hammer en 1968, y a obtener un rol en el próximo film de la compañía, “Frankenstein must be Destroyed” (1969), sin la necesidad de participar en una audición. Su interpretación de Anna Spengler, una joven mujer que tiene la mala idea de abrirle las puertas de su casa al malvado Barón Frankenstein (Peter Cushing), es probablemente el mejor trabajo de su carrera. En gran medida esto se debe a la interacción que su personaje tiene con Frankenstein, quien no sólo abusa psicológicamente de ella, sino que también acaba violándola. Con respecto a su colaboración con Cushing, Veronica declararía que el actor era “un hombre exquisito”, razón por la cual ambos comenzarían una larga y sincera amistad en el set de filmación de aquella cinta.

Tras obtener pequeños roles en las comedias “The Best House in London” (1969) y “Pussycat, Pussycat, I Love You” (1970), y en el thriller “Crossplot” (1969), Veronica trabajaría por tercera y última vez al interior de la casa del martillo, en la cinta “Horror of Frankenstein” (1970). El escritor y director Jimmy Sangster a esas alturas se encontraba desencantado del género de terror, por lo que decidió tratar esta nueva historia de Frankenstein como si se tratara de una comedia subida de tono. Este sería el principal motivo por el que en esta ocasión Peter Cushing sería reemplazado por el joven Ralph Bates. Al ser una fanática de las cintas clásicas de la Hammer, Veronica Carlson mostró abiertamente su desaprobación hacia el film, pero de todas formas disfrutó trabajando junto a Bates y Sangster. Aunque durante la década del setenta la Hammer comenzó a ofrecerle roles más importantes a las actrices, Veronica no fue considerada para ninguno de los nuevos proyectos debido a que Michael Carreras estaba al tanto de su aversión por las escenas de desnudos (que se convirtieron en parte importante de las producciones de la casa del martillo durante ese período).

Tras participar en un par de series de televisión a principios de los setenta y en la cinta “Old Dracula” (1974), protagonizada por David Niven, Veronica se reuniría con Peter Cushing y Freddie Francis en el set de “The Ghoul” (1975), un film de terror producido por el hijo de Francis, Kevin. En enero de 1974, la actriz contraería matrimonio con el empresario Sydney Love, lo cual en parte provocaría su alejamiento de la actuación. De hecho, a mediados de los setenta Veronica y su marido se mudarían a Hilton Hills Island en Carolina del Sur, donde viviría en el más completo anonimato. “Nunca le conté a nadie acerca de esas películas”, mencionaría en una ocasión Carlson. “Pensé que podía escapar de ellas. Estaba preocupada de criar a mis hijos y me dediqué a pintar, pero pronto la gente de la isla comenzó a reconocerme. Cuando aquellas películas comenzaron a ser transmitidas por canales como HBO, TNT, Cinemax, el rumor no tardó en propagarse y me convertí en una celebridad local”. En la actualidad, Veronica Carlson continúa pintando, y sigue manteniendo una buena relación con los fanáticos de la Hammer con quienes se reúne en algunas convenciones. “Extraño la vitalidad y la creatividad de mis días como actriz”, diría ella en una entrevista. “Ahora tengo una vida fabulosa, pero ocasionalmente cuando hago el aseo en mi hogar recuerdo los films que realicé en la Hammer y deseo que ellos hubiesen seguido realizándolos”.



Suzan Farmer: Nació el 16 de junio de 1942, en Tonbridge, Kent. Ella abandonaría el colegio a los 15 años de edad para dedicarse a la actuación. Ese mismo año, participaría como suplente de Julia Lockwood en la producción del Teatro Scala de “Peter Pan”, para luego inscribirse en el Central School of Speech and Drama en 1959. En aquellos años, Suzan recibía de manera frecuente algunos ofrecimientos para interpretar a pequeñas niñas en diversas series de televisión. “Incluso en aquel entonces parecía una niña de nueve años”, comentaría ella en una ocasión. En 1962, Suzan interpretaría a una reina de belleza en la cinta “The Wild and the Willing”, un poco convincente drama acerca de la vida universitaria. El único punto de interés de aquel film es que marcó el debut en la gran pantalla de los actores John Hurt y Ian McShane. Este último contraería matrimonio con Suzan Farmer en 1965. “Él es un muy buen actor”, diría ella poco después de su matrimonio. “Él es absolutamente genuino e incluso cocina mejor que yo”. La pareja se mudaría a un departamento en el barrio de St John´s Wood, en Londres, pero terminarían divorciándose dos años después.

El primer film de Suzan en la Hammer sería “The Scarlet Blade” (1963), un drama acerca de la guerra civil inglesa el cual fue rodado en 1963 en los estudios Bray de Londres. Un año antes, el director John Gilling la había seleccionado para interpretar a la víctima de un secuestro en el segundo episodio de la serie de televisión “The Saint” (1962-69). Tras trabajar en un par de series de televisión, Farmer regresaría a la Hammer para filmar “The Devil-Ship Pirates” (1964), una de las tantas cintas de aventuras que rodó el estudio. Mientras que para promocionar “The Scarlet Blade” la actriz se había sacado unas fotografías en las que aparecía vistiendo pantis y un corsé, para “The Devil-Ship Pirates” el fotógrafo Tom Edwards nuevamente explotó la sensualidad de la actriz en una sesión que utilizó como escenario la gravera donde el estudio construyó los sets del film. Si bien ambas cintas resultaban ser competentes y entretenidos ejemplos del cine de matiné que produjo la Hammer durante los sesenta, probablemente la mejor película en la que estuvo involucrada la actriz durante la primera mitad de los sesenta es el film de terror “Die, Monster, Die!” (1965).

En dicha cinta, Suzan Farmer interpreta a Susan Witley, la hija de un científico confinado a una silla de ruedas interpretado por Boris Karloff. La actriz declaró en una ocasión que “estaba contentísima con la profundidad del papel, ya que le permitió demostrar que no sólo podía interpretar a tontas heroínas que se interponían en el camino de los protagonistas”. Tras reunirse nuevamente con John Gilling en la comedia “Where the Bullets Fly” (1966), Suzan regresó a los estudio Bray para participar en dos producciones que se filmarían de manera simultánea: “Dracula: Prince of Darkness” (1966) y “Rasputin: The Mad Monk” (1966). Los guiones de ambas cintas la acercaban peligrosamente a las heroínas tontas que a ella claramente le molestaba interpretar. En el caso de “Dracula: Prince of Darkness”, al menos su personaje era una mujer luchadora que mostraba un extraño interés por conocer al dueño del abandonado castillo de Drácula. En el caso de “Rasputin: The Mad Monk”, el cual sería el último film de la actriz para la Hammer, su personaje era bastante más limitado ya que únicamente cumplía la función de actuar como carnada para el lujurioso Rasputín.

Durante el resto de su carrera, la actriz se volcaría de lleno al trabajo en televisión. No sólo participaría en otras tres ocasiones en la serie “The Saint”, sino que además aparecería en algunos episodios de series como “UFO” (1970-71), “The Persuaders!” (1971-72) y “Thriller” (1973-76), entre otras. El último largometraje en el que participaría sería en el thriller “Persecution” (1974), el cual fue producido por una de las compañías competidoras de la Hammer, la Tyburn. Los últimos trabajos de Suzan como actriz los tendría en las series “Leap in the Dark” (1973-80) y “Breakaway” (1980). Pese a que la actriz trabajó en cuatro cintas de la Hammer, no tuvo la fortuna suficiente como para conseguir roles más relevantes. Sin embargo, ella si puede jactarse de protagonizar una inolvidable confrontación con el Drácula de Christopher Lee en “Dracula: Prince of Darkness”, lo que le valió un puesto destacado en la filmografía de la Hammer.



Caroline Munro: Ella nació el 16 de febrero de 1949, en Windsor, y tras terminar el colegio ingresó a la escuela de arte en Brighton. En 1965, uno de sus compañeros le preguntó si podía fotografiarla, y luego envío las fotografías a un concurso de modelaje patrocinado por el periódico Evening News. Los jueces, entre los que se encontraba el fotógrafo David Bailey, escogieron la fotografía de Caroline entre las más de 700 fotografías que fueron presentadas al concurso, y le confirieron el título de “El rostro de 1966”. Tras mudarse a Londres ese mismo año, ella comenzaría a trabajar como modelo apareciendo en la portada de varias publicaciones. Eso la ayudaría a obtener pequeños roles en las cintas “G. G. Passion” (1966) y “Casino Royale” (1966). En 1968, luego de que una de sus fotografías llamara la atención de los ejecutivos de la Paramount, la ahora actriz firmaría un contrato por un año con el estudio y tendría la oportunidad de trabajar junto a Richard Widmark y Cesar Romero en el film “A Talent for Loving” (1969). El actor y músico norteamericano Judd Hamilton, quien también participaba en la cinta, posteriormente contraería matrimonio con Caroline en 1970.

En una ocasión, Caroline reconocería que toda la experiencia de convertirse en actriz resultó ser sobrecogedora; “No entré al mundo de la actuación mediante la vía formal de la escuela de drama y el entrenamiento, por lo que todo se redujo a una curva de aprendizaje. En ´A Talent for Loving´ básicamente me estaba interpretando a mí misma”. Tras participar con un rol no acreditado en la cinta de terror “The Abominable Dr. Phibes” (1971), la actriz fue contactada por Sir James Carreras, quien la había visto en una publicidad que ella había realizado para Lamb´s Navy Rum. “Él solía tomar el tren hacia Brighton y en el camino me vio en unos carteles gigantes ubicados afuera de la Estación Victoria”, recordaría la actriz. “Él me preguntó si podía visitarlo y me dio a leer un par de cosas en las que él pensaba que podía participar. Además participé en una prueba de cámara”. En mayo de 1971, la Hammer decidió contratar a Caroline. Inicialmente, la actriz iba a participar en el proyecto titulado “The Day the Earth Cracked Open”, el cual nunca se realizó. Pese a esto, su figura fue promocionada como “El descubrimiento de la Hammer de 1971”.

La primera asignación de Caroline al interior de la Hammer llegaría en septiembre de ese año, cuando fue escogida para interpretar a Laura, una de las integrantes de la pandilla de Johnny Alucard en la cinta “Dracula A. D. 1972” (1972). Ella le sacaría el máximo provecho posible a su pequeño rol, sufriendo un perturbador ataque de histeria antes de convertirse en la primera víctima del conde. “Antes de realizar ´Dracula A. D. 1972´ me consideraba más una modelo que una actriz y la verdad es que no tomaba demasiado en serio la actuación”, comentaría ella en una ocasión. “Mientras trabajaba con Christopher Lee recuerdo que pensé ´en verdad me gusta hacer esto, es algo que puedo hacer´”. Antes de volver a trabajar para la Hammer, Caroline participaría con un rol no acreditado en el film “Dr. Phibes Rises Again” (1972). A principios de 1972, a la actriz le ofrecieron un rol en la cinta de Brian Clemens, “Captain Kronos Vampire Hunter” (1974). El guión la situaba como Carla, la gitana reclutada por Kronos para ser su compañera y su amante. Aunque en su momento el film no recibió demasiada atención, hoy en día es considerada como una cinta de culto en gran medida gracias a la sensual y serena interpretación de Caroline.

Aunque el productor de la Hammer, Roy Skeggs, quería contratar a Caroline para uno de los papeles protagónicos de la cinta “Frankenstein and the Monster From Hell” (1974), la idea fue desechada por Michael Carreras ya que dicho film sería exhibido en una función doble junto con “Captain Kronos Vampire Hunter”. En 1975 Caroline se unió a la larga lista de actrices que fueron consideradas para interpretar el rol principal del proyecto fallido de la Hammer, “Vampirella”. Sin embargo, ella rápidamente rechazó el papel ya que no estaba dispuesta a realizar escenas de desnudos. En 1973, Brian Clemens la ayudó a conseguir un papel en el film de aventuras “The Golden Voyage of Sinbad” (1974), cuyo guión había sido escrito por el mismo Clemens. Posteriormente trabajaría en el mediocre film de terror “I Don´t Want to be Born” (1975), y en la cinta de aventuras “At the Earth´s Core” (1976), donde se reuniría con Peter Cushing con quien había trabajado anteriormente en “Dracula A. D. 1972”. Al año siguiente, la actriz rechazaría el rol de Ursa en el film “Superman” (1978) para participar en la cinta “The Spy Who Loved Me” (1977), tras lo cual ostentaría el título de ser la primera chica Bond en ser asesinada por el mítico agente secreto. Pese a que el productor Cubby Broccoli le sugirió mudarse a Norteamérica para conseguir ofertas más lucrativas, Caroline prefirió quedarse en Inglaterra para estar más cerca de su familia.

Tras trabajar en la cinta de ciencia ficción “Starcrash” (1979), durante la década de los ochenta Caroline obtendría un reducido número de roles en diversas producciones de bajo presupuesto. Probablemente su cinta más recordada de este periodo sea “Maniac” (1980), la cual además sería el primer film que rodaría en suelo norteamericano. A esta le seguiría la producción de bajo presupuesto “The Last Horror Film” (1982), donde se reuniría con su coestrella de “Maniac”, el actor Joe Spinell. También trabajaría en las cintas “Slaughter High” (1986), “El Aullido del Diablo” (1987), “Faceless” (1987) y “Il Gato Nero” (1989). En 1982 se divorciaría de Judd Hamilton, y al poco tiempo después rechazaría un rol en la telenovela “The Bold and the Beautiful” (1987), para convertirse en una de las animadores del programa de televisión “3-2-1”. En 1990 la actriz contraería matrimonio con el escritor y director George Dugdale, con quien tuvo dos hijas, Georgina y Iona. Ella continúa participando en algunos films independientes y asiste de manera regular a convenciones de fanáticos de la Hammer. Con respecto a su carrera, Caroline Munro mencionaría en una entrevista: “Nunca busqué fama y notoriedad. Acepté los trabajos que me ofrecían y mi única meta era realizarlos de la mejor forma posible. Probablemente no siempre tomé buenas decisiones, pero no puedo volver atrás. Mi carrera significó mucho para mí, pero nunca puse mi trabajo antes que mi vida familiar”.

Madeline Smith: Nació el 2 de agosto de 1949, en Hartfield, East Sussex. Ella se criaría en Kew y, a los 11 años de edad ganó una beca en un colegio de monjas ubicado en Ealing. Aunque inicialmente soñaba con convertirse en doctora, cuando tenía 15 años decidió dedicar parte de su tiempo libre a la actuación en el renombrado Questors Theatre, el cual estaba ubicado cerca de su colegio. Si bien ella pasó una audición para participar en una producción del lugar, una de las monjas de su colegio la persuadió de no hacerlo. “Nunca más tuve las agallas para intentar probar suerte en la escuela de drama”, recordaría Madeline con cierto resentimiento en una ocasión. “No era lo suficientemente valiente. Esa mujer tomó una gran parte de mí, y todavía tengo algunos sentimientos encontrados con respecto a ella”. En el verano de 1967, Madeline obtuvo un trabajo en una boutique de Kensington, donde la diseñadora Barbara Hulanicki la ayudó a lanzar su breve carrera como modelo. Fue entonces cuando un busca talentos contactó a Madeline en la calle y le ofreció un rol en el film italiano “Escalation” (1968), tras lo cual consiguió un pequeño rol en la cinta “The Mini-Affair” (1968). Fue entonces cuando Madeline decidió asistir a algunas clases en el London City Lit, con el fin de mejorar sus habilidades interpretativas. Pese a vivir en el epicentro del Swinging London, Madeline no se involucró demasiado en la permisiva sociedad de la época. “No era muy despierta en lo que se refiere a ese tipo de cosas”, afirmaría ella en una ocasión. “Lo más cercano a algo peligroso que hice fue salir con un muchacho que posteriormente se convirtió en un monje”.

En 1969, la Hammer le cedió a la actriz el pequeño rol de una prostituta llamada Dolly en la cinta “Taste the Blood of Dracula” (1970), la cual aparecía en una escena dominada por un encantador de serpientes. “La otra noche vi ´Taste the Blood of Dracula´ y recordé porqué me gustó tanto aquella escena”, afirmaría ella. “Aquellos tipos (Geoffrey Keen, Peter Sallis y John Carson) eran actores consagrados. Es una escena maravillosa, aunque debo admitir que no estaba muy convencida con respecto a la serpiente…”. Pasarían solo tres meses antes de que la Hammer invitara nuevamente a Madeleine a participar en una de sus producciones. Esta sería “The Vampire Lovers” (1970), el film más sexualmente explícito del estudio hasta la fecha. “Tenía que bajar mi camisón a la altura de mi cintura y tenía que correr por el lugar en topless”, declararía en una ocasión cuando le pidieron recordar la escena en la que junto a Ingrid Pitt debían permanecer semidesnudas. “No estaba precisamente entusiasmada con respecto a esto, pero cuando la estábamos filmando uno de los productores, Michael Style, nos dijo que dichas escenas eran para la versión japonesa y que no serían vistas a nivel local. Por supuesto que posteriormente nos dimos cuenta que no existía una versión japonesa, y que sólo nos habían dicho eso para salir del paso. Yo era virgen cuando realicé el film. Ni siquiera sabía que era una lesbiana y no tenía idea de que debía suceder en aquella cama”.

Durante la primera mitad de los setenta, Madeline obtendría bastantes roles tanto en el cine como en la televisión. Entre algunas de las cintas que realizó durante este periodo se encuentran las comedias “Up Pompei” (1971), “Carry on Matron” (1972), “Take Me High” (1973), y las cintas de terror “Tam Lin” (1970) y “Theater of Blood” (1973), entre otras. Además, gracias a la recomendación de Roger Moore, Madeline consiguió el rol de la agente italiana Caruso en la cinta de James Bond, “Live and Let Die” (1973). Sin embargo, antes de que esto ocurriera, la actriz trabajaría por última vez para la Hammer en el film “Frankenstein and the Monster From Hell” (1974). La sombría interpretación de Sarah, el “ángel” mudo de los internos de un hospital psiquiátrico, sería su papel más importante al interior de la casa del martillo. En el set de filmación de aquella cinta, Madeleine le daría una entrevista al publicista de la Hammer, Jean Garloch, en la cual ella aseguraba que su carrera en el mundo del espectáculo estaba comenzando a pesarle y que estaba considerando en convertirse en enfermera. “Estaba empezando a considerar que mi vida era demasiado superficial”, afirmaría ella algunos años después. “Era profundamente infeliz debido a que no estaba entrenada, y sospechaba que había llegado a la cima de mi carrera por lo que no podía aspirar a más. Sentía que nunca sería capaz de probarme a mí misma que era algo más que un par de senos. Sin embargo, ahora considero que era una persona afortunada, y que trabajar para la Hammer fue una cosa muy positiva. A la Hammer le entregué mis mejores interpretaciones y aquellos tres pequeños films fueron maravillosos”.

En 1974, Madeline conoció a la antigua estrella de la Hammer, David Buck, con quien trabajó en un episodio de la serie de televisión “Crown Court” (1972-84). Ellos se mantendrían juntos hasta el día que él falleció a causa de un tumor cerebral en 1989. “Nosotros contrajimos matrimonio seis meses antes de que él falleciera, en la hermosa capilla del Charing Cross Hospital. La verdad es que no soy del tipo de mujeres que se casan, pero para aquel entonces nosotros teníamos una hija, Emily, por lo que ambos pensamos que debíamos casarnos por el bien de ella”. Durante el resto de su carrera, Madeline trabajaría mayormente en televisión, y sólo participaría en un par de largometrajes entre los que se encuentran “Percy´s Progress” (1974), “Galileo” (1975) y “The Bawdy Adventures of Tom Jones” (1976). A mediados de los ochenta ella dejaría la actuación, y recién quince años después retornaría fugazmente a la televisión con un pequeño papel en la serie “Dark Knight” (2000). “Una vez que paré de actuar no pude hacerlo de nuevo. Ahora estoy mucho más vieja. No tengo ni el entrenamiento ni la experiencia suficiente, y existe mucho aire entre mi persona y mi último rol, por lo que no sé de qué forma podría regresar. En 1979 me licencie en inglés, por lo que ahora deseo convertirme en escritora”, declaró la actriz en una entrevista reciente. “Tras haber tenido una hija, una relación duradera y obtener una licenciatura, puedo decir que la visión que tengo de mi vida y mi carrera está dominada por una felicidad sin límites”.


por Fantomas.

domingo, 22 de agosto de 2010

Fear in the Night: Uno de los últimos thrillers psicológicos de la Hammer.

“Fear in the Night” (1972), es un thriller del director Jimmy Sangster, el cual está protagonizado por Judy Geeson, Ralph Bates, Joan Collins y Peter Cushing.

Tras recuperarse de un colapso nervioso, Peggy Heller (Judy Geeson) está lista para mudarse con su esposo Robert (Ralph Bates) a un pequeño pueblo rural donde él trabaja como profesor. Sin embargo, la noche anterior a su viaje es atacada por un misterioso hombre manco. Angustiada por lo ocurrido y por el hecho de que nadie cree en sus palabras, Peggy intentará descubrir lo que está sucediendo antes de que sea demasiado tarde.


Durante la primera mitad de la década del sesenta, la productora británica Hammer Films intentó probar suerte en el mundo del thriller psicológico de la mano del guionista Jimmy Sangster y el director Freddie Francis. En el año 1963, Sangster escribió un guión para los estudios Universal titulado “Brainstorm”, cuyo rodaje se vería imposibilitado en múltiples ocasiones. Originalmente, el guión sería filmado en un lapso de seis semanas durante el otoño de 1964, pero por diversos problemas el proceso de rodaje tuvo que ser pospuesto indefinidamente. Tres años más tarde, Sangster le realizaría algunas modificaciones al guión y la cambiaría el título a “The Claw”, en referencia a uno de los personajes clave del relato, el cual utiliza un brazo ortopédico. Este nuevo borrador sería llevado a la pantalla grande por el productor Anthony Nelson Keys y el director Freddie Francis a fines de la década del sesenta, pero una serie de inconvenientes nuevamente terminaron por aplazar el rodaje indefinidamente. Eventualmente Sangster rescataría el guión del olvido, y junto al guionista Michael Syson, reescribió la historia situando la acción en una pequeña escuela rural, y disminuyó la cantidad de personajes para así evitar cualquier problema presupuestario que pudiese enfrentar la producción. Junto con esto, Sangster decidió asumir el rol de director, para así obtener un mayor control sobre el proyecto, y evitar que su trabajo nuevamente terminara juntando polvo en los archivos de la productora británica.

“Fear in the Night” se centra en la vida de una joven llamada Peggy, quien en pleno proceso de recuperación de una crisis nerviosa, decide contraer matrimonio con Robert Heller, un profesor que trabaja en una exclusiva escuela rural. Poco antes de mudarse al hogar de Robert, la muchacha es atacada sin motivo aparente por un hombre manco, el cual además la empieza a acosar una vez que está instalada en la casa de su marido. Lamentablemente para ella, al no existir pruebas de los ataques y considerando su historial psiquiátrico, tanto la policía como sus cercanos piensan que ella está inventando todo el asunto para llamar la atención. Como si esto fuera poco, Peggy asegura que en la escuela ubicada cerca de su casa, la cual actualmente se encuentra desierta, se escuchan voces de niños y ha visto a una misteriosa figura caminar por los pasillos durante las noches, lo que inevitablemente la ha sumido en una profunda angustia. Asustada por lo que está sucediendo a su alrededor, y consciente de que nadie cree en sus palabras, Peggy tendrá que iniciar una investigación por su cuenta para descubrir que se esconde tras los hechos que están a punto de volverla loca.

Entre los pocos conocidos que tiene la protagonista en el pueblo que ahora reside, se encuentran Michael Carmichael (Peter Cushing), el siniestro director de la escuela en la que trabaja su marido, y su esposa Molly (Joan Collins), quien se muestra abiertamente hostil con la recién llegada. Pese a que no resulta demasiado complicado intuir hacia donde se dirige el relato, Sangster hace todo lo posible por confundir al espectador retratando a Ralph Heller como un esposo considerado y cariñoso, y a Michael Carmichael como un hombre desequilibrado e inquietante, razón por la cual gran parte de las sospechas del espectador recaen sobre el personaje interpretado por Cushing. Al mismo tiempo, el director es lo suficientemente inteligente como para mantener ocultas las motivaciones de cada uno de los personajes, lo que le permite insertar en la trama un buen número de vueltas de tuerca absolutamente sorpresivas e interesantes, las cuales en su gran mayoría se encuentran concentradas en el último tramo del relato.

En gran medida, lo que permite que “Fear in the Night” funcione de buena manera es la atmósfera que Sangster le imprime al relato. El director no solo invierte una buena cantidad de minutos en establecer que algo extraño sucede al interior del colegio en el que trabaja el marido de la protagonista, sino que además se encarga de retratar la marcada dualidad que caracteriza al cuarteto protagónico de la película, convirtiéndolos en personajes impredecibles que le imprimen un especial dinamismo a la historia. Y es que no solo los cercanos a Peggy actúan de manera sospechosa, sino que incluso la misma protagonista exhibe un comportamiento algo errático durante ciertos pasajes del film. En relación a esto último, el hecho de que el director incluya algunas escenas en las que Peggy visita la consulta de su psiquiatra, en cierta forma ponen sobre el tapete la teoría de que las visiones fantasmagóricas y la nueva vida que tiene la muchacha, no son más que el producto de su perturbada psiquis, la cual la ha llevado a crear un mundo imaginario habitado por personas que resultaron ser relevantes en su pasado.

En cuanto a las actuaciones, Judy Geeson interpreta de manera impecable a la frágil e inocente Peggy Heller, logrando con éxito proyectar la angustia y el desequilibrio mental que sufre su personaje. Ralph Bates por su parte, interpreta de buena manera al en apariencia atento marido de Peggy, mientras que Joan Collins realiza una labor correcta interpretando a la antipática señora Carmichael. Por último, aún cuando Peter Cushing solo aparece en un puñado de escenas, este interpreta de manera espectacular al excéntrico señor Carmichael, quien por momentos da la impresión de estar reprimiendo un latente instinto homicida. En lo que al aspecto técnico del film se refiere, este cuenta con el interesante trabajo de fotografía de Arthur Grant, y con la efectiva banda sonora del compositor John McCabe, quienes en conjunto construyen la atmósfera paranoica y algo onírica que domina al relato.

Lamentablemente para Sangster y para la Hammer, “Fear in the Night” no obtuvo los resultados comerciales esperados. Probablemente esto se debió a que durante la primera mitad de la década del setenta, el público se encontraba deseoso de ver películas que presentaran altas dosis de violencia y erotismo, dejando por completo de lado a aquellas producciones que exhibían un suspenso más clásico, que es precisamente el caso del film de Sangster. Tampoco ayudó mucho que la primera mitad de la película presentara un ritmo narrativo más bien pausado, el cual mejora sustancialmente durante la segunda mitad del relato, y que la participación de Peter Cushing se viera reducida a tan solo un par de escenas. Sin embargo, más allá de sus falencias y sus malos resultados, “Fear in the Night” puede ser considerada como una cinta a lo menos interesante, la cual en parte se alimenta de la cada vez más popular corriente del giallo para conformar un entretenido thriller psicológico, el cual si bien no aporta nada nuevo al género, si logra capturar la atención del espectador hasta su sorprendente y ambiguo final.

* Advertencia: El trailer contiene una serie de spoilers que podrían estropear el visionado de la película.



por Fantomas.

viernes, 20 de agosto de 2010

Vampire Circus: Probablemente la película más violenta de la Hammer.

“Vampire Circus” (1972), es un film de terror del director Robert Young, el cual está protagonizado por Adrienne Corri, Laurence Payne y Thorley Walters.

El malvado Conde Mitterhouse (Robert Tayman) muere a manos de los habitantes del pequeño pueblo de Schettel. Lamentablemente, esto no será más que el inicio de sus problemas. Al mismo tiempo que una epidemia que arrasa toda la región se convierte en la causa de la hostilidad de los pueblos vecinos hacia ellos, al lugar llega un misterioso circo con un espectáculo monstruoso, cuyo objetivo no es otro más que vengar a quien alguna vez sembró el pánico en la pequeña localidad serbia.


Durante la década del setenta, la productora británica Hammer Films se vio obligada a encontrar nuevas fórmulas temáticas para reencantar al público de la época, debido a que sus gustos e intereses se encontraban en plena fase de cambio. Fue en el marco de este proceso de búsqueda, que el 24 de mayo de 1971, Sir James Carreras encontró en su escritorio el borrador de un guión que rápidamente llamó su atención, por lo que procedió a apuntar sus observaciones en un memo dirigido a su hijo Michael. En dicho memo especificaría: “Es muy, muy sangriento. Supongo que a la mayoría del mundo le parecerá bien, pero me aterra pensar lo que sucederá en los Estados Unidos”. El borrador que tanto impactó a Sir James Carreras y que sentaría las bases del film “Vampire Circus”, fue escrito por el guionista George Baxt, quien durante años había mantenido una asociación creativa y comercial con la Hammer. Entusiasmado con el potencial que poseía el borrador de Baxt, Michael Carreras rápidamente contrató a Judson Kinberg para que se hiciera cargo del guión de un proyecto a todas luces innovador para la época. Sir James en cambio, seguía pensando que tal vez estaban yendo demasiado lejos. “Si filmamos la cinta tal y como está escrita, aproximadamente el 50% de las escenas no saldrán de la sala de montaje”, señalaría preocupado Carreras. “¿Qué sucedió con aquellas geniales historias sobre Drácula y sus lacayos que solíamos realizar sin la necesidad de incluir todo este material sangriento?”

El rodaje del film comenzaría durante el verano de 1971, y se realizaría al interior de los Estudios Pinewood. Para otorgarle una mayor cuota de realismo a la producción, la Hammer contrató a grupo de genuinos artistas de circo, algunos de los cuales al ser extranjeros, tuvieron que solicitar permisos especiales en la oficina de inmigración británica para poder participar en la cinta. Por otro lado, si bien el actor Anton Rogers había sido seleccionado para interpretar al Profesor Albert Mueller, este tuvo que abandonar la producción debido a que presentó algunos problemas de salud, por lo que terminó siendo reemplazado por Laurence Payne. En cuanto a la dirección del film, esta recaería en los hombros del novato Robert Young, quien compartía la visión surrealista que el productor Michael Carreras deseaba imprimirle a la historia. Sin embargo, debido a que Young se retrasó bastante con el proceso de rodaje, no pudiendo cumplir con las seis semanas que la productora Rank Organisation le había otorgado a la Hammer para terminar la cinta, un buen número de escenas tuvieron que ser removidas del guión, obligando al director a otorgarle cierta coherencia al film con las pocas piezas que disponía. Para colmo, tal como lo había predicho Sir James, la película tuvo algunos problemas en Norteamérica con los organismos de censura, por lo que algunas escenas tuvieron que ser eliminadas. A raíz de esto cabe preguntarse: ¿Qué es lo que convierte a ´Vampire Circus´ en una de las producciones más peculiares de la Hammer, y por qué causó tanto conmoción al momento de su estreno?

En el prólogo más largo de la filmografía de la Hammer, se explican los acontecimientos que desencadenarán la llegada del particular Circo de la Noche al pueblo de Schettel. En dicha localidad serbia reside el Conde Mitterhaus, quien es un vampiro que durante el último tiempo se ha estado alimentando de la sangre de los habitantes más jóvenes del lugar. En su desesperación por liberar a su esposa Anna (Domini Blythe) del influjo del vampiro, un hombre llamado Albert Mueller reúne a un grupo de habitantes del pueblo, con los cuales lograr ingresar al castillo del Conde y terminar con su reinado de terror. Sin embargo, poco antes de morir, Mitterhaus maldice a los habitantes de Schettel, afirmando que a través de la sangre de sus descendientes, él regresará a la vida y acabará con todos los responsables de su caída. Quince años después de dicho acontecimiento, el pueblo se ve diezmado por una peste de origen desconocido, lo que coincide con la llegada del Circo de la Noche al lugar, el cual está conformado por un grupo de engendros los cuales son comandados por una misteriosa gitana (Adrienne Corri). No pasará mucho tiempo antes de que los integrantes del circo se revelen como el instrumento de la sangrienta venganza del Conde, por lo que Albert Mueller nuevamente tendrá reunir a un grupo de hombres capaces de enfrentar la amenaza que se cierne sobre ellos, antes de que sea demasiado tarde.

La violenta y perturbadora historia de “Vampire Circus” en gran medida vino a romper por completo con la fórmula utilizada previamente por los creativos de la Hammer. Y es que solo durante el prólogo del film, el Conde Mitterhaus no contento con saciar su deseo sexual con Anna, le pide a esta que le consiga a un par de niñas para aplacar sus pulsiones más oscuras. Lo que quizás resulta más interesante, es que los habitantes del pueblo desean destruir al vampiro no por los crímenes que ha cometido, sino porque su figura amenaza con destruir el modelo patriarcal que se ha instaurado en las familias de Schettel. De hecho, la razón principal por la que Albert Mueller decide reunir a una turba furibunda para ingresar al castillo del Conde, es para acabar con la humillación a la que su mujer lo ha sometido al convertirse en la amante del temido aristócrata. Bajo este prisma, el posterior castigo colectivo que recibe Anna Mueller a manos de su esposo y sus colaboradores, puede ser entendido como un acto ritualístico y sexual que busca no solo castigar a la mujer por su infidelidad, sino que además pretende reclamar la autoridad moral y sexual de los jefes de familia del pueblo. Irónicamente, la obsesión de los habitantes de Schettel con el modelo patriarcal reinante será el causante de su miseria. Es por este motivo que aquellos personajes que logran alterar sus dinámicas familiares, son los que eventualmente logran sobrevivir al brutal ataque de los vampiros.

En cuanto al significado de la figura del Conde Mitterhaus, este representa la caída de la autoridad aristocrática, la cual suele estar presente en los relatos clásicos concernientes al vampirismo. Será el exceso de confianza en la supuesta inmunidad de su título nobiliario y en su naturaleza vampírica, lo que eventualmente provoca la muerte del Conde a manos de una comunidad bien educada en temas sobrenaturales. Quizás es por este motivo que los integrantes del Circo de la Noche han decido utilizar un particular método para asegurar su supervivencia. Básicamente, los vampiros y los humanos que forman parte de la compañía circense, se comportan como una peculiar familia disfuncional que sobrevive gracias al trabajo en equipo. Y es que mientras todos los integrantes del circo trabajan para obtener suficiente dinero como para alimentar a los artistas humanos, estos últimos se preocupan de alimentar y proteger a los vampiros que se esconden entre sus filas. Curiosamente, esta rígida interdependencia finalmente se convierte en la mayor debilidad de los villanos de turno, la cual termina siendo aprovechada por líderes del cada vez más aterrado pueblo de Schettel. Más allá de su trasfondo temático, el guión de Judson Kinberg presenta una serie de conceptos interesantes y relativamente innovadores, como por ejemplo el hecho de que exista un espejo mágico cuya función es abrir un portal hacia la cripta en la cual se encuentra enterrado el Conde Mitterhaus, o que Emil (Anthony Higgins), uno de los vampiros pertenecientes al circo, tenga la capacidad de convertirse en una pantera.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza una labor correcta, destacándose las interpretaciones del carismático Laurence Payne y de Robert Tayman, quien pese a que por momentos cae en la sobreactuación, logra construir un villano realmente aterrador y repulsivo. En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el trabajo de fotografía de Moray Grant, la efectiva pero olvidable banda sonora del compositor David Whitaker, y los ingeniosos pero a veces rústicos efectos especiales de Les Bowie. Evidentemente, los problemas experimentados por Robert Young al momento de filmar la cinta repercuten en el aspecto narrativo de la misma, el cual no es del todo satisfactorio. Mientras que en la primera mitad se establece de manera impecable el escenario y el trasfondo temático de la historia, durante la segunda mitad la producción exhibe una narrativa prácticamente circular que no parece llegar a ninguna parte. Sin embargo, de forma paradójica esta suerte de caos narrativo termina otorgándole a la cinta un cariz surrealista, que aparece como una curiosa virtud de uno de los productos más peculiares de la filmografía de la Hammer. Más allá de sus elementos controversiales, como por ejemplo la presencia de un vampiro pedófilo o la inclusión de un infanticidio dentro de la trama, “Vampire Circus” es una interesante muestra del deseo de experimentación que los creativos de la Hammer exhibieron durante la década del setenta, la cual posee un rico subtexto concerniente al tema de las relaciones humanas y a la labor de los individuos dentro de una sociedad claramente fragmentada por la mala distribución del poder.



por Fantomas.

miércoles, 18 de agosto de 2010

The Nanny: Mary Poppins según la Hammer.

“The Nanny” (1965), es un film de suspenso del director Seth Holt, el cual está protagonizado por Bette Davis, William Dix y Wendy Craig.

Joey Fane (William Dix), un niño de 10 años, regresa a casa después de haber pasado una temporada en un colegio especial, al que fue enviado tras el accidente que le ocurrió a su hermana pequeña. Tras su llegada, se dedica a hacerle la vida imposible a su familia, en especial a su niñera (Bette Davis), a quien acusa de intentar matarlo. Todo indica que Joey sigue gravemente perturbado, ¿o tal vez no es así?

En medio de la oleada de thrillers psicológicos que los estudios Hammer realizó a mediados de la década del sesenta, el guionista y productor Jimmy Sangster mostró cierto interés en adaptar la novela “The Nanny”, de la escritora Marryam Modell, quien solía firmar sus trabajos bajo el seudónimo de Evelyn Piper. Tras hacerse de los derechos del escrito, la Hammer se asoció con la productora Seven Arts y con los estudios 20th Century Fox, quienes se encargarían de la distribución de la producción. Posteriormente, Sangster contactaría a la actriz Greer Garson, quien había participado en el film clásico “Goodbye, Mr. Chips” (1939), para ofrecerle el rol protagónico de la cinta. Sin embargo, la veterana actriz rechazaría el rol debido a que temía que su participación en esta producción pudiese dañar gravemente su reputación. Fue entonces cuando Sangster volcó su atención hacia la también veterana Bette Davis, quien había revitalizado su carrera gracias al inesperado éxito del thriller “Whatever Happened to Baby Jane?” (1962), sin imaginarse la serie de problemas que supondría la contratación de la conflictiva actriz.

Durante su prolífica carrera, Bette Davis se caracterizó por ser una actriz conflictiva que solía tener problemas tanto con sus compañeros de reparto, como con los equipos técnicos de las producciones en las cuales trabajó. En esta ocasión en particular, la actriz protagonizó una serie de confrontaciones con el director palestino Seth Holt. Según contaría el mismo Holt: “ella contrajo una ´gripe´ durante el proceso de rodaje de la cinta, por lo que debimos suspender las filmaciones mientras ella nos enviaba reportes diarios de su estado de salud… fue un verdadero infierno. Además ella siempre me decía como debía dirigir. Cuando no escuchaba sus sugerencias, se mostraba arrogante cuando decidía enfrentarla, ella sencillamente se ponía histérica”. Curiosamente, una vez que terminó el proceso de rodaje del film, Davis reconoció abiertamente que el haber trabajado en esta producción fue una de las experiencias más felices de su carrera. Probablemente esto se deba a la profundidad que presentaba el guión de Jimmy Sangster, el cual básicamente funciona como una maravillosa interpretación del mundo infantil, y como un estudio que habla sobre como los adultos en ocasiones tergiversan y coartan la particular visión que los niños tienen del mundo que los rodea.

Tras estar internado durante dos años en una escuela especial, el pequeño Joey Fane es enviado de vuelta a casa. Por motivos que se desconocen, la madre de Joey, Virginia (Wendy Craig), se muestra sumamente nerviosa ante el inminente regreso de su hijo, quien en apariencia es un niño algo hiperactivo con una particular inclinación por las bromas macabras. A poco tiempo de su llegada, Joey se muestra particularmente hostil con su niñera, quien ha trabajado durante años en la casa de la familia Fane. Su comportamiento no deja de resultar extraño, en especial considerando que durante su ausencia, fue su niñera la que se encargó de cuidar a su madre mientras esta última sufría constantes colapsos nerviosos, los cuales provocaron que la relación con su esposo (James Villiers), un ocupado y estricto diplomático, se deteriorara enormemente. Eventualmente es revelada la razón del extraño ambiente que se vive en casa de los Fane; dos años atrás, Susy (Angharad Aubrey), la hermana pequeña de Joey, falleció en un extraño accidente cuya responsabilidad le fue atribuida al niño. Sin embargo, él insiste en que la verdadera responsable de la muerte de su hermana fue la niñera. ¿Será posible que lo que dice el niño sea cierto, o simplemente Joey es incapaz de distinguir la fantasía de la realidad?

En lo que puede considerarse como una decisión inteligente, el guión de Sangster no ubica al niño en el rol de víctima, sino que lo retrata como la única persona capaz de ver la realidad y enfrentarse a la en apariencia inofensiva niñera. Quien sí asume el papel de víctima es la madre de Joey, la cual no solo es incapaz de controlar sus constantes colapsos nerviosos, sino que además es absolutamente dependiente del personaje interpretado por Davis. En gran medida, en “The Nanny” existe un evidente intercambio de roles, que se expresa en el hecho de que los niños asumen responsabilidades propias de los adultos, y estos últimos se comportan como pequeños caprichosos y vulnerables. Es precisamente debido a esto mismo, que la niñera se siente con la obligación de restaurar el orden natural de las cosas, sin importar los métodos que deba utilizar para aquello. Al mismo tiempo que el espectador es testigo de esta dinámica disfuncional, el director del film en un claro intento de manipular a la audiencia, introduce en la trama una serie de curiosas situaciones que parecen ser obra del inquieto niño, con la intención de que sus palabras pierdan toda credibilidad, convirtiendo de esta forma al conflicto existente entre él y su niñera en el verdadero núcleo del relato.

En lo que a las actuaciones se refiere, gran parte de la capacidad de impacto que posee el film es responsabilidad de la magnífica interpretación de Bette Davis, quien logra dotar a su personaje de una curiosa dualidad que le permite comportarse como un ángel cuando está en presencia de los padres de Joey, y como un verdadero demonio cuando está a solas con el niño. William Dix por su parte, no solo interpreta de buena manera al incomprendido protagonista, sino que además se complementa perfectamente con el personaje de Davis. En lo que respecta al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el estupendo trabajo de fotografía de Harry Waxman, quien logra convertir el departamento de la familia Fane en un sitio realmente aterrador incluso a plena luz del día, y la efectiva banda sonora del compositor Richard Rodney Bennett, la cual lamentablemente es subutilizada por Seth Holt, ya que el director opta por construir la atmósfera opresiva e inquietante que domina al relato, mediante el uso de imágenes siniestras y diálogos potentes.

Vista de manera superficial, “The Nanny” es tan solo un thriller psicológico que retrata el curioso conflicto entre un niño y su peculiar niñera. Sin embargo, el guión de Sangster incluye una serie de tópicos de orden sociológico, como lo son los efectos de la pobreza sobre las personas, la división de clases existente en la sociedad, y el drama de aquellas personas que dedican su vida al cuidado de terceros, descuidando por completo su entorno y sus propias necesidades. Es precisamente por el trasfondo social que esconde el personaje interpretado por Davis, que el espectador no puede evitar sentir cierto grado de empatía por su situación y por su actitud frente a Joey. “The Nanny” sería la última película de la llamada Casa del Martillo en ser filmada en blanco y negro, y una de las pocas producciones del estudio británico que contaría con una verdadera estrella hollywoodense entre sus filas. En definitiva, la cinta de Seth Holt bien podría ser considerada como uno de los productos más interesantes de la Hammer, ya sea por su estupendo apartado técnico, su elenco de primer nivel, su delicioso y ambiguo final, o por su magnífico guión que finalmente se alza como un profundo estudio sociológico enmarcado dentro de una historia de abusos y sufrimiento.



por Fantomas.

lunes, 16 de agosto de 2010

Blood From the Mummy´s Tomb: La Hammer y su visión de las maldiciones egipcias.

“Blood From the Mummy´s Tomb” (1971), es un film de terror del director Seth Holt, el cual está protagonizado por Valerie Leon, Andrew Keir y James Villiers.

En una expedición a Egipto, el profesor Julian Fuchs (Andrew Keir) junto a un grupo de sus colegas, descubren la tumba de una maligna reina egipcia llamada Tera (Valerie Leon). Varios años después, Fuchs y su hija Margaret (Valerie Leon) se ven involucrados en una serie de extraños acontecimientos que parecen presagiar la reencarnación de Tera.

A principios de los años setenta, el productor Howard Brandy comenzó a expresar abiertamente su interés en la novela “The Jewel of the Seven Stars”, del escritor Bram Stoker, la cual podría definirse como un thriller místico acerca de un gran experimento cuyo objetivo es reencarnar a los muertos mediante el uso de una ciencia arcana. En el año 1970, en compañía del guionista Christopher Wicking, quien en ese entonces estaba bajo contrato con la productora norteamericana American International Pictures, Brandy contactó a James Carreras, uno de los ejecutivos de la Hammer, con la intención de que este se interesara en llevar la novela de Stoker a la pantalla grande. Si bien Carreras quedó gratamente sorprendido con el tratamiento que Wicking y Brandy pretendían darle al relato, este solo accedió a producir el film una vez que el título fue cambiado por “Blood From the Mummy´s Tomb”, ya que consideraba que dicho título era más atractivo comercialmente. Pese a que Wicking trabajó junto al director Gordon Hessler en los primeros borradores del guión, los cuales dicho sea de paso contenían una serie de escenas bastante explícitas, finalmente la dirección del film recayó en los hombros del director palestino Seth Holt. De manera casi inmediata, Holt contrató a Peter Cushing para interpretar al padre de la protagonista, el misterioso Julian Fuchs, y le otorgó el papel principal a la actriz Valerie Leon, con quien había quedado encantado luego de verla en varios anuncios publicitarios de un after-shave llamado Hai Karate.

Lamentablemente para el equipo involucrado en el film, durante los procesos de preproducción y producción del film, surgieron una serie de imprevistos que dificultarían su rodaje. Tras filmar tan solo una escena junto a Valerie Leon, Peter Cushing fue informado que su esposa había sido ingresada al Hospital de Canterbury debido a un enfisema pulmonar. Esto lo obligó a abandonar la producción para acompañar a su esposa, quien fallecería a los pocos días después, sumiendo al actor en una profunda depresión. Fue entonces cuando Andrew Keir, quien había interpretado al Profesor Quatermass en “Quatermass and the Pit” (1967), fue llamado para reemplazar a Cushing. Para colmo, al final de la quinta semana de rodaje de un total de seis que estaban programadas inicialmente, Seth Holt falleció a causa de un infarto cardiaco. Aún apenado por su fallecimiento, el productor y director Michael Carreras se lanzó a la tarea de finalizar la cinta. Para su sorpresa, Carreras descubrió con horror que Holt solo se había dedicado a filmar un puñado de secuencias que no parecían tener conexión alguna. De hecho, Carreras incluso llegó a mencionar que Holt se había vuelto loco, ya que la mayoría de las escenas que había rodado presentaban un marcado toque surrealista. Tras intentar que Gordon Hessler y Don Sharp comenzaran a rodar todo desde cero, Carreras se vio obligado a terminar el film por su cuenta, lo que lo llevó a hacerse cargo del montaje final de la producción, y a decidir cuál sería el acompañamiento musical de la peculiar historia que tenía entre manos.

En gran medida, la historia de “Blood From the Mummy´s Tomb” no difiere demasiado de los típicos relatos relacionados con maldiciones provenientes de Egipto. La cinta básicamente se centra en el destino del Profesor Fuchs, un respetado arqueólogo que junto a un grupo de exploradores, descubre una tumba egipcia que en su interior alberga el cuerpo momificado de la hermosa Reina Tera. Desafiando cualquier atisbo de sentido común, Fuchs se las arregla para llevar a Inglaterra el cuerpo de Tera, junto con todos los elementos presentes al interior de su tumba sagrada. Aproximadamente veinte años después de dicho suceso, Fuchs le regala un llamativo anillo a su hija Margaret para su cumpleaños, el cual solía pertenecerle a Tera. Sin imaginárselo, ese inocente acontecimiento pondrá en marcha una serie de extraños sucesos que tendrán como protagonistas a todos los responsables de la profanación de la tumba de la Reina egipcia, los cuales comenzarán a ser asesinados por una figura misteriosa. Con la maldición sobre sus cabezas, Fuchs se verá obligado a encontrar una solución a su peculiar problema, antes de que sea demasiado tarde para él y para su querida Margaret.

Más allá de la amenaza sobrenatural y cuasi omnipresente que busca terminar con la vida de Fuchs y de sus asociados, quien se alza como el gran villano de una cinta plagada de personajes moralmente cuestionables es Corbeck (James Villiers), uno de los integrantes de la expedición comandada por Fuchs. Cegado por su ambición de poder, Corbeck intentará controlar al espíritu vengativo de Tera para su propia conveniencia, aún a sabiendas del riesgo que aquello representa. Para llevar a cabo su plan, el explorador decide corromper a Margaret revelándole el nexo que ella tiene con la antigua gobernante egipcia. Margaret a su vez, termina involucrándose en el maquiavélico juego de Corbeck a causa de su incontrolable curiosidad, y debido a la obsesión que le provoca la misteriosa figura de Tera. Finalmente, el mismísimo Profesor Fuchs, quien en gran medida es el héroe del film, demuestra ser un hombre débil y corrompible que no puede resistirse a la idea de ver a Tera reencarnada en el cuerpo de su hija. Lo que resulta aún más cuestionable, es que la actitud del Profesor no solo sugiere que su atracción hacia la figura de Tera lo ha llevado a practicar la necrofilia con su cuerpo momificado, sino que además parece indicar que mantiene una relación incestuosa/platónica con Margaret.

En el ámbito de las actuaciones, lamentablemente el elenco en general realiza un trabajo bastante irregular. Mientras que Andrew Keir interpreta con aplomo al atribulado y contradictorio Profesor Fuchs, James Villiers logra construir a un villano convincente, aún cuando por momentos no puede evitar caer en la sobreactuación. Valerie Leon por su parte, deja en claro que fue seleccionada para protagonizar la cinta por su apabullante belleza, la cual es resaltada constantemente durante el transcurso del film, y no por sus dotes actorales. En cuanto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el trabajo de fotografía de Arthur Grant, quien no solo utiliza de manera inteligente la luz y la sombra, sino que además ocupa una serie de ingeniosos ángulos de cámara, en especial durante la secuencia que se desarrolla al interior de un hospital psiquiátrico, que permiten que el film ostente una atmósfera inquietante y opresiva. Junto al trabajo de Grant, resulta destacable la efectiva pero olvidable banda sonora del compositor Tristam Cary, y el visualmente atrayente diseño de producción de Scott MacGregor. Lo que resulta aún más importante, es el respeto que demuestra Michael Carreras hacia el trabajo de Holt, debido a que no solo mantiene la estética propuesta inicialmente por el director palestino, sino que además conjuga eficazmente una serie de elementos abstractos y explícitos filmados previamente por Holt, lo que en gran medida le otorga un cariz casi surrealista a algunos pasajes del film.

Durante el transcurso de años, “Blood From the Mummy´s Tomb” ha sido catalogada por algunos estudiosos como un proto-slasher, debido a que presenta una estructura bastante similar a la que posteriormente presentarían una infinidad de producciones realizadas durante la década del ochenta, las cuales se enmarcaron dentro del popular subgénero del slasher. Y es que básicamente la historia gira en torno a una mujer (Margaret/Tera) y a un grupo de personas, que se presume que están destinados a morir de manera sangrienta a manos de un misterioso asesino. Por lo tanto, el suspenso no gira en torno a la posibilidad de que determinados personajes sobrevivan, sino que gira en torno a la forma en como estos serán asesinados por el espíritu de Tera. Por otro lado, la cinta presenta un alto contenido erótico, el cual se manifiesta en una escena de desnudo, en otra en la cual Margaret es filmada comiendo un plátano en su cama, y finalmente en los múltiples acercamientos que el director le realiza al generoso escote de la protagonista. Pese a sus inconsistencias narrativas y a la actuación algo mediocre de su protagonista, “Blood From the Mummy´s Tomb” suele ser considerada como uno de los últimos vestigios de calidad surgidos de la factoría Hammeriana durante la década del setenta, en gran medida gracias al gran nivel técnico de la producción, a su sorprendente giro final, y al deseo de los involucrados en el film de reinventar un escenario el cual ya para ese entonces solía estar plagado de clichés.




por Fantomas.

Freddie Francis: Artesano del cine de terror británico y director de fotografía excepcional.

Frederick William (Freddie) Francis, nació el 22 de diciembre de 1917 en Islington, Londres, Inglaterra. Durante su infancia, Francis estaba determinado a convertirse en ingeniero cuando fuese adulto. Sin embargo, cuando un ensayo que escribió en el colegio acerca de los films del futuro fue merecedor de una beca en el North-West Polytechnic de Kentish Town, Francis se dio cuenta del camino que debía seguir. Por ese mismo motivo, a los 16 años de edad abandonó el colegio y se convirtió en el aprendiz del fotógrafo Louis Prothero. Durante los seis meses que trabajó junto a Prothero, Francis pudo participar como fotógrafo en una película que el director Stanley Lupino realizó para los Estudios Ealing. Eventualmente, Francis se convertiría en “clapper boy”, y posteriormente en auxiliar de cámara. En 1939, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Francis se unió al ejército donde fue asignado como camarógrafo y director a la Unidad Kinematográfica en Wembley, lugar en el cual terminaría aprendiendo los distintos aspectos su oficio. Cuando la guerra finalizó, Francis volvió a su vida civil como camarógrafo, labor que ejercería durante diez años. Durante este tiempo, él pudo trabajar junto a directores como Michael Powell, Emeric Pressburger y John Huston en cintas como “Twice Upon a Time” (1953), “The Sorcerer´s Apprentice” (1955) y “Moulin Rouge” (1952), entre otras.

Una vez que logró cierto reconocimiento como camarógrafo, Francis decidió que era hora de dar un nuevo paso en su carrera y convertirse en director de fotografía. Su primer acercamiento a dicha labor la tendría en la cinta de John Huston, “Moby Dick” (1956), donde si bien trabajó como camarógrafo también lo hizo como director de fotografía de la segunda unidad. Francis finalmente conseguiría un trabajo como director de fotografía en el film “A Hill in Korea” (1956), producción cuyo único punto de interés es la participación del entonces debutante Michael Caine. Pronto Francis conseguiría mejores asignaciones en cintas como “Time Without Pity” (1957), “The Battle of the Sexes” (1959) y “Sons and Lovers” (1960), donde por esta última recibiría un Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro. Aunque el ser merecedor de un Oscar obviamente es un paso importantísimo en la carrera de cualquier profesional del cine, podría decirse que su trabajo en la cinta “The Innocents” (1961), resultó ser aún más importante que el ansiado galardón, ya que dicho film fue el primer paso de Francis en el género de terror, al cual se volcaría de lleno en los años venideros Durante este periodo, él también trabajaría en el drama judicial “Never Take Sweets from a Stranger” (1960), cinta producida por la Hammer, estudio que posteriormente ocuparía un lugar importante en la carrera de Francis.


Para principios de los sesenta, Freddie Francis había demostrado con creces ser un verdadero maestro de la fotografía en blanco y negro. A sabiendas de esto, él optó por dar el siguiente paso en su carrera y convertirse en director de la comedia romántica “Two and Two Make Six” (1962). Por cerca de veinte años, Francis solo ejercería como director de fotografía en una sola ocasión, en el film “Night Must Fall” (1964), impulsado únicamente por el respeto que sentía hacia el director Karl Reisz. Según el mismo Francis: “La verdad es que me resultó menos difícil realizar la transición desde director de fotografía a director, que realizar la transición de camarógrafo a director de fotografía. Algunos de los camarógrafos y directores con los cuales trabajaba miraban con malos ojos mis constantes cambios de trabajo, pero luego de que gané el Premio de la Academia tuve dos ofertas para dirigir. De esta forma realicé mi primer film, un pequeña comedia llamada ´Two and Two Make Six´”. Posteriormente Francis trabajaría como director en “Day of the Triffids” (1962), aunque su trabajo no sería acreditado. Con respecto a su participación en dicha cinta, Francis declararía en una ocasión: “El film de los Triffids había sido completado y nadie quería aceptarlo, por lo que decidí realizarle algunos cambios a la historia. Me pidieron que dirigiera algunas escenas adicionales, las cuales tardamos cinco semanas en filmar. Además se debieron contratar varios escritores adicionales para reparar los errores que presentaba la historia”.

Luego vendría “The Brain” (1962), una modesta cinta de ciencia ficción que estaba basada en la novela de Curt Siodmak, “Donovan´s Brain”. Sería precisamente la labor del director en este film lo que llamaría la atención de los mandamases de la Hammer, quienes le ofrecieron a Francis la realización de dos thrillers en blanco y negro: “Paranoiac” (1963) y “Nightmare” (1964). Ambas cintas son elegantes y efectivas piezas de suspenso que intentaban repetir la fórmula utilizada por Alfred Hitchcock en el film “Psycho” (1960). Filmada al mismo tiempo que “Nightmare” y utilizando prácticamente al mismo equipo técnico, “The Evil of Frankenstein” (1964) se convirtió en la primera película a color dirigida por Francis. Una de las mayores preocupaciones del director sería el diseño del laboratorio del Barón Frankenstein, el cual probablemente es uno de los escenarios más llamativos que se pueden encontrar en la filmografía de la casa del martillo. Tras rodar la adaptación de la novela de Edgar Wallace, “Das Verrätertor” (1964), para la Rialto Films, Francis sería contratado por la rival de la Hammer, la modesta Amicus, para dirigir una serie de producciones del estudio. La primera película que Francis dirigiría al interior de la compañía comandada por Milton Subotsky y Max J. Rosenberg sería “Dr. Terror´s House of Horrors” (1965), una de las tantas antologías de terror que eventualmente se convertirían en la carta de presentación de la Amicus.

Una de las películas más extrañas que Francis filmó para la Amicus sería “The Skull” (1965), la cual estaba basada en una historia corta de Robert Bloch. Prácticamente la mitad de la cinta está exenta de diálogo, y gran parte de las escenas están filmadas desde el punto de vista de un cráneo. “La idea de filmar a través de una calavera fue mía”, declararía Francis en una ocasión. “De hecho, debido a que fue mi idea todo el proyecto se convirtió en algo personal. Yo operé la cámara en esas tomas, y además tuve que utilizar unos patines para que alguien me arrastrara mientras perseguía a Peter Cushing con el cráneo montado frente a la cámara”. Posteriormente Francis regresaría a la Hammer para filmar “Hysteria” (1965), la cual es considerada como la tercera entrada en la “trilogía de thrillers” que el director realizó al interior de la casa del martillo. Durante los siguientes dos años, Francis trabajaría de forma permanente en la Amicus. En 1966 filmaría “The Psychopath”, cuyo guión presenta varias similitudes con el guión de “Psycho”; esto se debió a que ambos guiones estuvieron a cargo de Robert Bloch.

Pese a que a Francis le gustaba trabajar en la Amicus, no siempre estaba de acuerdo con los guiones escritos por Milton Subotsky. Una de las cintas que más problemas le presentó en ese sentido fue “The Deadly Bees” (1967). “Personalmente creo que era un film horrible. Robert Bloch había escrito el guión el cual estaba basado en una historia escrita por alguien más. Ahora, Bloch tenía grandes ideas y escribía buenas historias, pero cada vez que recibía uno de sus guiones debía someterlo a una serie de cambios. El guión de ´The Deadly Bees´ era peor de lo habitual, por lo que Max Rosenberg me permitió reescribirlo. En ese momento, Milton Subotsky se encontraba en el hospital, y cuando regresó no le gustó el nuevo guión. Lamentablemente ya habíamos construido el set y habíamos comenzado el rodaje, por lo que nada pudo hacer. Pienso que hubiese sido mejor que hubiésemos filmado el mediocre guión de Bloch en vez de escribir un nuevo guión con el cual nadie estaba de acuerdo”. Tras finalizar el rodaje de la cinta, Francis entró en un estado en el que poco le importaba si alguna vez volvía a dirigir un film. Algo similar le ocurrió cuando filmó la mediocre “They Came from Beyond Space” (1967), también para la Amicus.

Tras los fracasos de sus últimas producciones, la Amicus decidiría retomar la fórmula de las antologías de terror, por lo que le pediría a Francis dirigir el film “Torture Garden” (1967). Tras participar en la serie de televisión “Man in a Suitcase” (1967-68), Francis regresaría a la Hammer para hacerse cargo de la dirección de “Dracula has Risen from the Grave” (1968). Si bien al director no le gustaba involucrarse en cintas de monstruos debido a la dificultad que implicaba reinventar la mitología de estos personajes, de todas formas asumió con profesionalismo el proyecto y lo convirtió en una de las producciones más exitosas de la filmografía de la Hammer. Tras dirigir algunos episodios de las series de televisión “The Saint” (1962-69) y “The Champions” (1968-69), Francis se encargó de la producción y la dirección de la cinta “Mumsy, Nanny, Sonny & Girly” (1970). Pese a que la película no fue bien recibida ni por el público ni la crítica, Francis quedó satisfecho con su trabajo, principalmente debido a que estuvo involucrado en todos los aspectos de la realización de la cinta. Luego vendría “Trog” (1970), una cinta de terror de bajo presupuesto protagonizada por Joan Crawford, la cual Francis filmó con la convicción de que sería vapuleada por la crítica ya que su guión era bastante mediocre.

Tras terminar “Trog”, Francis viajaría a Alemania para rodar la cinta de vampiros “Gebissen wird nur nachts” (1971), la cual en un principio estaba pensada para presentarse como la versión germana del film de Roman Polanski, “Fearless Vampire Killers” (1967). Pese a los intentos de Francis por salvar una cinta con potencial, finalmente la tacañería de los productores terminaría condenando a la producción al fracaso. En 1972, el director regresaría a la Amicus para realizar la cinta de antologías “Tales From the Crypt”, la cual estaba basada en algunas de las historias que aparecían en los comics que la E. C. publicó en los cincuenta. Si bien esta película sería un éxito de taquilla, la última cinta de antologías que Francis realizó para la Amicus, “Tales That Witness Madness” (1973), tuvo un pobre recibimiento por parte del público (pese a esto, esta es una de las películas favoritas del director). Mientras filmaba “Tales That Witness Madness”, Francis recibió un ofrecimiento de la Tigon Films para rodar “The Creeping Flesh” (1973), una cinta que podría haber funcionado perfectamente a principios de los sesenta, pero que lamentablemente en la época en la que fue estrenada no obtuvo los resultados que todos esperaban.

Desafortunadamente para Francis y para muchos profesionales de la industria cinematográfica británica, las producciones inglesas estaban perdiendo la batalla contra las cintas norteamericanas. Antes de retomar su carrera como director de fotografía, Francis participó en una serie de producciones de bajo presupuesto. La primera sería “Son of Dracula” (1974), la cual fue producida por Ringo Starr y retrataba al hijo de Drácula como una estrella de rock que se rehúsa a convertirse en el soberano del inframundo debido a que está enamorado de una mujer mortal. Ringo Starr se haría cargo de la edición del film, por lo que la versión final de la película dista bastante de la visión original del director. “Craze” (1974) por otro lado, presentaba a Jack Palance como un anticuario que realiza sacrificios humanos en honor a unos dioses africanos. Aunque esta cinta era más convencional que el anterior trabajo de Francis, de todas formas no logró los resultados esperados por lo que el productor Herman Cohen se vio en la obligación de cancelar otros proyectos que tenía contemplado realizar junto al director. En 1975, Francis realizaría dos modestos films para la compañía de su hijo Kevin, la Tyburn; “Legend of the Werewolf” y “The Ghoul”, ambas protagonizados por Peter Cushing. A mediados de los setenta, gran parte de las compañías para las que Francis trabajó en un momento de su carrera, o bien se encontraban en un hiato o sencillamente habían quebrado. Fue así como al director no le quedó más opción que volcarse al mundo de la televisión, donde participó en algunos episodios de la serie “Star Maidens” (1976).

A principios de los ochenta, Francis volvería a trabajar como director de fotografía. Afortunadamente para él, comenzaría esta nueva etapa de su carrera trabajando junto a David Lynch en el film “The Elephant Man” (1980). Luego se reuniría con el director Karl Reisz, con quien ya había trabajado en un par de ocasiones durante la década de los sesenta, en la cinta “The French Lieutnant´s Woman” (1981). Su trabajo en dicho film le valdría un premio de la Sociedad Británica de Realizadores y una nominación BAFTA a la mejor fotografía. Aunque Francis trabajaría como director de fotografía en otras 19 películas, solo tres de ellas son realmente destacables: “Glory” (1989), film por el cual Francis recibiría el segundo Oscar de su carrera; “Cape Fear” (1991), una de las mejores películas del director Martin Scorsese y uno de los puntos más altos de la carrera de Francis; y “The Straight Story” (1999), la tercera y última colaboración de Francis con David Lynch, la cual además sería el último trabajo de Freddie Francis en el cine. Sus últimos dos trabajos como director los obtendría en los films de terror “Doctor and the Devils” (1985) y “Dark Tower” (1987), las cuales no estarían a la altura de los mejores trabajos del director. Freddie Francis fallecería el 17 de marzo del 2007 en Isleworth, Inglaterra, debido a las complicaciones de una apoplejía. Gracias al profesionalismo y a la pasión que lo caracterizó durante toda su carrera, hasta el día de hoy Freddie Francis sigue siendo recordado como uno de los grandes artesanos del cine de terror británico, así como también uno de los mejores directores de fotografía de la historia del cine.



por Fantomas.

sábado, 14 de agosto de 2010

Quatermass and the Pit: Un descubriento llamado a romper los cimientos de la humanidad.

“Quatermass and the Pit” (1967), es una cinta de ciencia ficción/terror del director Roy Ward Baker, la cual está protagonizada por Andrew Keir, James Donald y Barbara Shelley.

Durante las obras de ampliación del metro en Londres, unos obreros encuentran un extraño objeto que creen que puede ser una bomba lanzada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. El ejército descubre que no es nada parecido y llama al profesor Quatermass (Andrew Keir), que junto con el doctor en paleontología Mathew Roney (James Donald) y su ayudante Barbara Judd (Barbara Shelley), intentaran explicar el enigma que se esconde tras el misterioso objeto.

Diez años después del rodaje de “Quatermass 2” (1957), los ejecutivos de la Hammer estrenarían la que sería la última parte de la trilogía del mítico científico Bernard Quatermass, quien constantemente se veía enfrentado a todo tipo de amenazas alienígenas. La verdad es que este proyecto había comenzado a gestarse seis años antes, pero diversos problemas terminaron retrasando su rodaje. En 1958, la BBC estrenó la serie “Quatermass and the Pit”, la cual era la tercera aventura televisiva del profesor Bernard Quatermass. Tres años después, algunos productores de la Hammer se acercaron al creador de la serie, Nigel Kneale, para llevar a cabo su adaptación cinematográfica, pero lamentablemente no pudieron encontrar a un estudio norteamericano que quisiese coproducir el film. Los estudios Columbia, que en más de una ocasión financiaron las producciones de la casa del martillo, no estaban muy satisfechos con los resultados comerciales de las últimas cintas de la Hammer, por lo que se rehusaron a financiar el costoso proyecto. En un intento desesperado por convencer a los ejecutivos del estudio, Anthony Hinds redujo el presupuesto a 180.000 libras esterlinas y además le pidió a Nigel Kneale que cambiara algunos elementos del guión. Para cuando Kneale terminó el guión, las conversaciones con la Columbia se habían enfriado, por lo que el proyecto se pospuso de forma indefinida.

Algún tiempo después, Anthony Nelson Keys tomó las riendas de la adaptación. Aunque pensó en el director Val Guest para dirigir la cinta, este no pudo aceptar la propuesta debido a que encontraba afinando los últimos detalles de “Casino Royale” (1966). Fue así como la dirección del film recayó en los hombros del veterano director británico Roy Ward Baker, marcando su primera incursión en la Hammer. Por otro lado, la elección del actor que encarnaría a Quatermass resultó ser todo un problema. Cuando los productores de la Hammer le aseguraron a Kneale que Brian Donlevy, quien había interpretado a Quatermass en los otros dos films del estudio, no iba a encarnar al profesor en esta ocasión (el actor jamás fue del gusto del escritor), no se imaginaron nunca lo problemático que resultaría encontrar a su reemplazante. James Carreras propuso al actor norteamericano Van Heflin, y posteriormente a Kevin Finch. Durante los meses siguientes, también serían considerados los actores Kenneth More, Trevor Howard, Anthony Quayle y André Morell. Sin embargo, sería el actor escocés Andrew Keir quien finalmente se quedaría con el papel.

La génesis de la historia de “Quatermass and the Pit” fue el extensivo trabajo de reconstrucción que ocurrió en Londres luego de la Segunda Guerra Mundial. Mientras se demolían los edificios que fueron destruidos por las bombas para construir nuevas edificaciones en su lugar, ocasionalmente los obreros descubrían bombas nazis no detonadas y algunas ruinas romanas bajo los escombros. De hecho, la cinta comienza en medio de los trabajos de remodelación de una vieja estación de metro llamada Hobb´s Lane. Mientras los obreros se encuentran removiendo algunos escombros, descubren un par de osamentas que parecen corresponder a una versión primitiva del ser humano, junto con un extraño objeto que inmediatamente confunden con una bomba. Si bien en un principio el Doctor Roney y su ayudante Barbara son llamados a investigar el origen de las osamentas, el descubrimiento del objeto inevitablemente termina involucrando al ejército en la investigación. Junto con el coronel Breen (Julian Glover), arriba al lugar el Profesor Quatermass quien en compañía de Roney y Barbara tendrán que evitar que la ignorancia de los militares desencadene una catástrofe de proporciones bíblicas.

Mientras que las acciones de los personajes durante la primera mitad del film están guiadas por su deseo de averiguar el origen del objeto y que es lo que se encuentra en su interior, en la segunda mitad los protagonistas buscan desentrañar las implicancias de aquello que accidentalmente han liberado. La búsqueda de conocimiento por parte de Quatermass y sus asociados los lleva a formular teorías que integran conceptos científicos, religiosos, existencialistas, mitológicos, e incluso esotéricos. Y es que el misterio que esconde el objeto es uno de los puntos centrales de la trama. Debido a que los descubrimientos de Quatermass y sus colaboradores amenazan con destruir algunos axiomas de nuestra civilización, estos se ven enfrascados en una dura disputa con el coronel Bree y con el ministro de defensa británico, quienes prefieren creer en la absurda teoría de que el objeto no es más que un “artefacto de propaganda” creado por los alemanes durante la guerra, con el cual no buscaban otra cosa más que sembrar el caos entre sus enemigos. En gran medida las decisiones de las autoridades están guiadas por su miedo a lo desconocido, y por su ego descontrolado que no acepta cuestionamientos. No son capaces de aceptar una realidad distinta a la que conocen, por lo que se aferran ferozmente a las creencias previamente establecidas por la sociedad.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco en general realiza un estupendo trabajo. El Profesor Quatermass de Andrew Keir resulta ser un personaje carismático, cuyas acciones si bien están fuertemente inspiradas por su curiosidad profesional, constantemente está pensando en el bien común más que en la gloria personal. En lo que respecta a Barbara Shelley y James Donald, estos interpretan de manera correcta a los asociados del protagonista, mientras que Julian Glover interpreta de manera bastante convincente al seudo villano del relato, el cual en cierta forma no hace más que reflejar la incredulidad del mismo espectador ante una historia plagada de ribetes fantásticos. Por otro lado, nos encontramos con el impecable trabajo de fotografía de Arthur Grant, y con la maravillosa dirección de arte de Bernard Robinson y Kenneth Ryan (que como dato curioso, se preocuparon de pegar algunos afiches de ciertas producciones de la Hammer en las paredes de la estación de metro donde se desarrolla el relato). De la misma forma, Tristram Cary nos entrega una atmosférica y efectiva banda sonora, mientras que Les Bowie crea unos efectos especiales bastante llamativos.

La cinta se estrenó con bastante éxito en Inglaterra, lo que se repitió en los Estados Unidos donde llegó bajo el título de “Five Million Years to Earth”. Tanto Nigel Kneale como Roy Ward Baker quedaron completamente satisfechos con el resultado de la cinta, razón por la cual incluso surgió la idea de realizar una cuarta entrada en la saga, la que finalmente nunca se llevó a cabo. Curiosamente, algunos de los temas filosóficos que se aparecen en este film serían tratados posteriormente con mayor profundidad en la cinta de Stanley Kubrick, “2001: Space Odissey” (1968). Por otro lado, el apocalíptico final del relato no sólo se muestra como el cierre perfecto de una historia absolutamente interesante y atractiva, sino que también nos invita a cuestionarnos acerca de la verdadera naturaleza del ser humano. “Quatermass and the Pit” presenta un discurso potencialmente controversial, el cual impactó fuertemente al público de la época. Afortunadamente la cinta ha soportado de buena manera el paso del tiempo, aún cuando hoy en día algunos de sus efectos especiales no provocan el impacto deseado. En definitiva, “Quatermass and the Pit” es un film entretenido que en la actualidad es considerado como una de las mejores producciones de la Hammer, y como una de las entradas más interesantes del cine británico de ciencia ficción.



por Fantomas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...