jueves, 5 de agosto de 2010

The Curse of the Werewolf: La única película de licántropos realizada por la Hammer.

“The Curse of the Werewolf” (1961), es un film de terror del director Terence Fisher, el cual está protagonizado por Clifford Evans, Oliver Reed y Yvonne Romain.

Tras ser violada, una joven sirvienta muda (Yvonne Romain) da a luz a una criatura en apariencia normal. Sin embargo, con el correr de los años el niño comienza a exhibir un comportamiento extraño, en especial durante las noches de luna llena, las cuales desatan su horrenda metamorfosis.

A principios de la década del setenta, la productora británica Hammer Films estaba preparando una producción sobre la inquisición española, cuyos títulos tentativos eran “The Rape of Sabena” y “The Inquisitor”. Mientras que John Gilling había sido asignado para dirigir el film, Peter R. Newman se había encargado de escribir el guión, y el actor Kieron Moore había sido contratado para interpretar el papel principal. Bernard Robinson por su parte, ya había construido una serie de decorados en el patio posterior de los Estudios Bray, entre los que se destacaban algunos de los edificios que supuestamente formaban parte del pequeño pueblo en el cual se desarrollaría la cinta. Lamentablemente, todo el proyecto terminó derrumbándose cuando una poderosa agrupación de representantes de la Iglesia Católica británica llamada The Catholic Legion of Decency, amenazó con utilizar sus influencias si es que los ejecutivos de la Hammer decidían seguir adelante con el proceso de producción del film. Para evitar cualquier tipo de problema legal y comercial que pudiese significarle la publicidad negativa al estudio, el productor Michael Carreras decidió cancelar el rodaje de la cinta. Fue entonces cuando resurgió la idea de adaptar la novela de Guy Endore, “The Werewolf of Paris”, cuyos derechos habían sido cedidos por los Estudios Universal a cambio de $100.000 libras a principios de 1960. Esto no solo le permitía a la Hammer continuar con su exitoso ciclo de cintas de terror, sino que además le otorgaba la posibilidad al estudio de utilizar los escenarios construidos previamente por Robinson para “The Inquisitor”.

Al no tener dinero suficiente como para contratar a un guionista, el mismo Hinds se lanzó a la tarea de escribir la adaptación bajo el seudónimo de John Elder. Lamentablemente, debido al contenido del guión escrito por Hinds, la Hammer se vio envuelta en una compleja escaramuza con el Consejo Británico de Censores Cinematográficos durante el proceso de edición del film. Como de costumbre, el secretario del Consejo de Censores, John Trevelyan, revisó el guión antes de que comenzara el proceso de rodaje. Curiosamente, Trevelyan no le realizó ninguna objeción importante al guión, aún cuando este presentaba una escena en la que una muchacha era violentada sexualmente por un mendigo (Richard Wordsworth), el cual supuestamente es mitad hombre y mitad lobo. Lo que resultaba aún más controversial, es que la violación era observada por el Marqués Siniestro (Anthony Dawson), quien además es el responsable del encarcelamiento del mendigo y de la muchacha. Una vez que el Consejo vio el film terminado, elaboró una larga lista de escenas que debían ser editadas, entre las que se encontraban la escena de la violación, aquella en la que el Marqués es apuñalado, otras en las que se hablaba abiertamente acerca de los niños nacidos en el día de la Navidad, y aquellas que se centraban en los crímenes cometidos por el hombre lobo, entre otras. Luego de que Hinds le escribiera una apasionada defensa del film a Trevelyan, este sería revisado nuevamente por el Consejo a principios de 1961. Lamentablemente, el Consejo mantuvo su postura debido a que se rumoreaba que existían ciertos grupos poderosos que tras el estreno del controversial largometraje “Peeping Tom” (1960), del director Michael Powell, estaban haciendo todo lo posible por impedir que se estrenaran cintas de terror en Inglaterra.

La historia de “The Curse of the Werewolf” se desarrolla en el pueblo español de Santa Vera, lugar en el cual un mendigo tras ser humillado por un noble conocido como el Marqués Siniestro, es arrojado durante años a un calabozo, donde pasará sus días convirtiéndose gradualmente en una suerte de bestia. Cierto día, tras sufrir el rechazo de una joven sirvienta muda, el Marqués decide encerrarla en el calabozo junto al mendigo, el cual finalmente termina violándola. Cuando eventualmente la joven logra escapar de la prisión, esta es acogida por el gentil Don Alfredo Corledo (Clifford Evans), quien pronto descubre que la muchacha está embarazada. Luego de que la joven fallece durante las labores de parto, su hijo, el ahora bautizado León (Justin Walters), es criado por Don Alfredo como si se tratara de su propio hijo. A medida de que el muchacho crece, este comienza a tener una serie de pesadillas en las que se ve bebiendo sangre y corriendo junto a una manada de lobos. Preocupado por la situación, Don Alfredo acude a un párroco local, el cual le asegura que la aflicción del niño solo puede ser contenida por el amor de sus seres queridos. Sin embargo, una vez que León alcanza la adultez (Oliver Reed), se ve imposibilitado de controlar su maldición, por lo que durante las noches de luna llena, inevitablemente se convierte en un feroz hombre lobo, cuyos crímenes no solo amenazarán a los habitantes de Santa Vera, sino que además pondrán en peligro su propia existencia y la de Cristina (Catherine Feller), quien es la mujer que ama.

Uno de los giros más interesantes que presenta el film y que en gran medida fue el causante de la controversia que existió entre la Hammer y el Consejo de Censores, es que el guión trata el mito de la licantropía desde el prisma del cristianismo. Y es que León no solo nace el mismo día que Jesucristo, lo que para la sirvienta de Don Alfredo claramente es un mal presagio, sino que además desde el momento de su bautizo ocurren una serie de hechos que ponen en duda la naturaleza del infante. Una vez que el niño entra en escena, Terence Fisher se preocupa de aclarar que su trágico destino no se debe a una mordedura sino que a un defecto de nacimiento, el cual ha permitido que un espíritu demoniaco invada su cuerpo. Esto explicaría el hecho de que si bien el monstruo que habita en su interior se hace más fuerte durante las noches de luna llena, este también es fortalecido por cualquier cosa que debilite el alma humana, como por ejemplo la lujuria o la ira, y es contenido por emociones tales como el amor y la felicidad. Por otro lado, “The Curse of the Werewolf” también se destaca por explicitar los paralelos metafóricos existentes entre la licantropía y la pubertad. Y es que la primera transformación de León en un licántropo ocurre cuando él es un niño, el cual tras aullarle a la luna ve como comienza a crecer nuevo pelo en su cuerpo, marcando el inicio de una nueva etapa en su vida.

En el ámbito de las actuaciones, el elenco realiza una labor bastante irregular. Mientras que Yvonne Romain y Catherine Feller interpretan de manera mediocre sus respectivos personajes, Anthony Dawson y Clifford Evans resultan convincentes como el despiadado Marqués Siniestro y como el bienintencionado Don Alfredo Corledo respectivamente. En cuanto a Oliver Reed, aun cuando por momentos cae en la sobreactuación, logra proyectar con éxito la naturaleza salvaje de León, al mismo tiempo que lo retrata como un hombre sumamente vulnerable el cual solo necesita el amor de su amada Cristina para sobrevivir en un mundo que le es completamente ajeno. Con respecto al aspecto técnico de la producción, resulta destacable el estupendo trabajo de fotografía de Arthur Grant, la atmosférica banda sonora del compositor Benjamin Frankel, el visualmente atractivo diseño de producción de Bernard Robinson, y el modesto pero efectivo trabajo de maquillaje de Roy Ashton, el cual solo es revelado en el último tramo del film, lo que obviamente ayuda a crear un halo de misterio en torno a la verdadera apariencia del desafortunado licántropo.

En gran medida, “The Curse of the Werewolf” es un ensayo acerca de la naturaleza salvaje del hombre. De hecho, un buen número de personajes del film en algún momento sucumben ante sus instintos más básicos, como por ejemplo el mendigo que ataca a la única persona que fue amable con él durante su encarcelamiento, la muchacha que tras ser violada descarga su irá con el Marqués, y finalmente León, a quien le resulta imposible luchar con la bestia que reside en su interior. Por otro lado, resulta evidente que el verdadero villano de la historia es el Marqués Siniestro, ya que es el culpable de poner en marcha la serie de acontecimientos que posteriormente destruirán la vida de León y de todos aquellos que lo rodean. El final abrupto y claramente trágico que presenta el relato, pareciera establecer que siempre será la gente inocente la que sufra por el mal infligido por los hombres de negro corazón. Es por este motivo que una vez finalizado el film, las imágenes presentes en los créditos iniciales, las cuales se centran en lo que parecen ser los ojos llorosos de un licántropo, cobran especial sentido y le otorgan una mayor profundidad a la única cinta de hombres lobo que realizó la Hammer, la cual si bien no es realmente aterradora, si logra producir un gran impacto a nivel emocional.


por Fantomas.

3 comentarios:

Fantomas dijo...

Ha todos quienes postean sus comentarios y a quienes saben que yo visito con frecuencia sus blogs, esta semana por asuntos personales he tenido escaso tiempo para utilizar el computador por lo que no he podido responder a sus comentarios ni menos revisar sus sitios. Espero poder volver a mi ritmo habitual la próxima semana. Hasta entonces, se agradece la comprensión.

Saludos ;)

HorrorJeur dijo...

Tranquilo amigo Fantomas, al menos aquí en España está todo el mundo desconectado de todo...bueno, yo no.

Esta película es también para mi una de las mejores películas de hombres lobo, seguramente la mejor en el apartado de licantropía clásica...creo que la renovadora "En compañia de lobos" la supera.

tokig dijo...

Si, tranquilo Fantomas, se que siempre estas en la blogosfera y nunca te pierdes. En cuanto al film es muy bueno y tambien lo considero entre las grandes peliculas de hombres lobo, es un clásico con letras mayúsculas y otra gran obra del artesano Fischer..

Saludos

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